9 de marzo de 2020

¡Qué dura puede parecer la Voluntad de Dios!


Lc 6,36-38

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.”

COMENTARIO

No podemos negar que hay cosas que, cuando las dice el Hijo de Dios, nos pueden parecer difíciles de cumplir. Y lo son tanto ahora mismo como lo eran cuando las dijo, hace muchos y más siglos.

Debemos ser compasivos y no juzgar. Decir eso, así, al corazón de muchos resulta muy difícil de llevar a cabo. Y es que tenemos el corazón de piedra y no queremos alcanzar a cumplir lo que Dios quiera para nosotros.

Pero hay algo que es fundamental: debemos tener en cuenta que cómo nosotros hagamos con los demás, Dios hará con nosotros. Y es que solemos decir que Dios es bueno pero solemos olvidar que también es justo.



JESÚS,  gracias por decir las cosas como son.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de marzo de 2020

Escuchar a Cristo




Mt 17, 1-9
“En aquel tiempo toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle’. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo’. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos’”.


COMENTARIO

Estamos más que seguros que aquellos Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan sabían que iban a presenciar algo importante. Y es que irse con el Maestro, solos, debía suponer algo. Y claro que lo fue porque allí, en el monte, se transfiguró el Hijo de Dios.

Cuando aparecen Elías y Moisés podemos imaginar el estupor de los tres discípulos de Cristo. Y es que no es lo corriente, como podemos imaginar…

Había algo, sin embargo, que debían tener en cuenta. Y es que Jesucristo les dice que nada deben decir hasta que Él resucite de entre los muertos. Y, ante esto, podemos creer que Pedro, Santiago y Juan quedaron más mudos de lo que podía imaginar Cristo.



JESÚS,  gracias por aceptar aquello que Dios te había reservado.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de marzo de 2020

Ser perfectos como Dios quiere


Mt 5, 43-48
"'Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.'"

COMENTARIO

Era de esperar que, en este tipo de materias, el de la fe verdadera y verdadera Voluntad de Dios, muchas cosas tuvieran que cambiar. Y el Hijo del Todopoderoso hace lo posible para que esto sea así. Y dice la Verdad.
Hay algo esencial en el verdadero amor hacia el prójimo, algo que demasiadas veces se olvida pero que, en pensamiento de Jesucristo, es la base de toda nuestra fe: amarlo por encima de nuestras dudas o de lo que nos haya podido hacer. Y eso, del todo, importante.
Lo que, en fin, nos pide Jesucristo, no es poco. Y es que nos pide que seamos perfectos como Dios es perfecto, su Padre del Cielo. Y ya sabemos cómo somos nosotros…

JESÚS, gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de marzo de 2020

Ley de Dios

Mt 5, 20-26
"Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
'Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano `imbécil', será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado', será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.'"

COMENTARIO

Muchas veces se ve en la obligación, el Hijo de Dios, de corregir ciertos comportamientos que sus hermanos los hombres llevan a cabo cada día porque creen que los mismos son la Voluntad de Dios. Por eso, y debido a tal forma de ver las cosas, hay quienes no creen en Él y lo persiguen pues no acaban de entender que lo que, hasta entonces, había sido tenido por bueno y mejor pase a ser, ahora, malo y peor y no se deba tener en cuenta.
El ejemplo que pone el Evangelio de San Mateo y relativo a la relación entre hermanos (pensemos que todos los somos por ser todos hijos de Dios…) es síntoma de que las cosas no se estaban haciendo bien. Y, además, podemos decir que la comprensión que tiene Jesucristo de la Ley de Dios es mucho más amplio que lo que solían tener los escogidos por Dios como su pueblo.

JESÚS, gracias por hacernos comprender la Ley de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2020

Lo elemental de la Ley de Dios

Mt 7, 7-12
"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!
Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas."

COMENTARIO

No es nada extraño que el Hijo de Dios diga lo que diga y tampoco lo es que muchos no estuvieran de acuerdo con algo que, para ellos, a lo mejor rompe con su concepción de la Ley de Dios. Sin embargo, lo que hoy nos dice va más allá de esto.
Hay que pedir a Dios porque nuestro Padre del Cielo siempre nos escucha. Por eso debemos dirigirnos a Quien nos ha creado y mantiene. Y, cuando pone Jesucristo el ejemplo del hijo que pide a un padre lo hace para que nos demos cuenta que, en esto, con relación a Dios pasa lo mismo: siempre nos da lo que nos conviene, de verdad, a nosotros.
Y, luego, para finalizar, la regla de oro de todo comportamiento humano: no debemos hacer al prójimo lo que no queremos que el prójimo nos haga a nosotros. Y es que, en realidad, no haría falta que eso se tuviera que decir pero, en fin…, ya sabemos cómo somos los hombres…

JESÚS, gracias por decir las cosas como son y como debemos tenerlas en cuenta.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de marzo de 2020

Cuestión de señales y de poca fe

Lc 11, 29-32
"Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: 'Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.'"

COMENTARIO

Es bien cierto que el pueblo judío, aquel que había sido escogido por Dios para que fuera Su pueblo, había necesitado siempre de ciertas señales, digamos, materiales para creer. Y eso era un problema bastante importante.
Eso era lo que le pedían al Hijo de Dios. Y por mucho que vieran lo que decía e, incluso, lo que hacía, estaban ávidos de señales y querían que les mostrase más de las que ya había hecho para ellos y por ellos.
Jesucristo tiene por cierto y verdad que Él es señal más que suficiente como para que aquellos que lo escuchan y lo ven crean que es el Enviado de Dios. Por eso les pone sobre la mesa una gran verdad: el día del Juicio muchos considerados paganos vendrán a juzgarlos a ellos pues aquellos creyeron.

JESÚS, gracias por decir, simplemente, la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2020

Saber orar

Mt 6, 7-15
«Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
«Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

COMENTARIO

Como pasa siempre, lo que nos dice el Hijo de Dios no es algo para tener como no dicho. Y es que su Palabra es la de Dios mismo y por eso cuenta mucho que nos diga, por ejemplo, cómo debemos orar.
El caso es que, en este texto del Evangelio de San Mateo, se nos enseña el Padre Nuestro y, a sabiendas de que es importante no podemos tenerlo como una oración más. Es la que quiso Cristo que aprendieran sus discípulos porque en ella se dice lo importante de nuestra voluntad.
Hay algo, precisamente, dicho al principio de este texto que es muy importante: la apariencia. Y es que podemos llegar a creer que hacemos para que se nos vea cuando, en realidad, es Dios quien debe vernos y, ciertamente, nos ve. También ve tal comportamiento nuestro...

JESÚS, gracias por el Padre Nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de marzo de 2020

Comprender la Ley de Dios



Mt 25, 31-43.45-46

“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: 'Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí.' Entonces los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a ti?' Y el Rey les dirá: 'En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.' Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.' Entonces dirán también éstos: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?' Y él entonces les responderá: 'En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.' E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.'”

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo lo deberíamos tener como uno que lo es de importancia en nuestra vida de discípulos de Cristo. Y tal es así porque nos da una pista más que grande para alcanzar la vida eterna y, además, evitar el Infierno.

El caso es que nos lo dice Jesucristo con una claridad, en fin…, meridiana. Y es que lo que nos dice es que lo que hagamos al prójimo, más aún si es pequeño en la fe, se nos tendrá en cuenta cuando comparezcamos ante el Tribunal de Dios que, somo sabemos, no podemos evitar.

Y así están las cosas, para que las entendamos.


JESÚS,  gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de febrero de 2020

No hacer caso a las tentaciones



Mt 4, 1-11


“1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2        Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 Y acercándose el tentador, le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.’ 4 Mas él respondió: ‘Está escrito: = No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’ =  5 Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, 6 y le dice: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ = 7 Jesús le dijo: ‘También está escrito: = No tentarás al Señor tu Dios.’ = 8 Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9 y le dice: ‘Todo esto te daré si postrándote me adoras.’ 10 Dícele entonces Jesús: ‘Apártate, Satanás, porque está escrito: = Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.’ = 11 Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.”


COMENTARIO

Resulta síntoma del poder de Dios que su Hijo sintiera hambre después de estar cuarenta días y cuarenta noches. Y es síntoma de tal poder porque al común de los mortales con dejar de comer un solo día…

Que Satanás quería tentar al Hijo de Dios era de esperar porque es su voluntad desde el principio de los tiempos de su caída. Y es lo que hace con Jesucristo aunque bien sabemos que el resultado no fue, precisamente, a favor del Mal.

Que Cristo venza las tentaciones tampoco es nada extraño. Y es que Voluntad es la de Dios, su Padre y el nuestro. Y que después de tanta lucha los ángeles le sirven no es, sino, una reacción de esperar.


JESÚS,  gracias por cumplir con la misión que te había encomendado Dios y hacerlo con tanta exactitud.

Eleuterio Fernández Guzmán

Curar a los enfermos del alma


Lc 5, 27-32
"Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: 'Sígueme.' Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió.
Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas refunfuñaban diciendo a los discípulos: '¿Cómo es que coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?' Les respondió Jesús: 'No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.'"

COMENTARIO

Cuando el pueblo judío esperaba la llegada del Mesías estamos más que seguros que lo hacía creyendo que sería alguien que Dios enviaría para, por ejemplo, oponerse a los pueblos que eran enemigos del elegido por el Todopoderoso para ser el suyo, el judío.
El caso es que cuando Jesús escoge a un publicano para que sea Apóstol suyo no fue poco el escándalo que se formó porque era atraerse a quien se consideraba un pecador.
Jesucristo, sin embargo, sabía más que bien para su misión no era atraer a sí a los que no eran pecadores sino, justamente, a los que lo eran porque Él, Médico del alma, debía curar a los que estaban enfermos aunque eso no lo entendieran muchos.
JESÚS, gracias por curar a quienes necesitamos ser curados.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de febrero de 2020

Lo que deben hacer los discípulos de Cristo

Mt 9, 14-15

14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?’ 15 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.’

COMENTARIO

Sin duda que aquel hacer de ayunar de parte de muchos miembros del pueblo judío no era mala cosa ni tenía que verse como algo contrario a Dios o a su Voluntad. Sin embargo, Su Hijo, que había venido a que se cumpliera la Ley del Todopoderoso, sabía que las cosas tenían otro sentido.
Aquellos le preguntan, los discípulos del Bautista, no con mala intención sino, simplemente, para saber las razones de aquel no ayuno por parte de los discípulos de Jesús. Y es que no lo acababan de comprender del todo.
El Hijo de Dios, que sabía a la perfección cuál era su final en este mundo, tenía muy claro que Él era el novio de la Iglesia y que, por tanto, ya llegaría el ayuno cuando fuera “arrebatado” que era lo mismo que decir cuando muriera. Y ya sabemos qué fue lo que acabó pasando...


JESÚS, gracias por ser totalmente franco con tus discípulos.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de febrero de 2020

Saber lo que vale la pena


Lc 9, 22-25
"Dijo: 'El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.' Decía a todos: 'Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?'"
COMENTARIO

Ciertamente, quien tiene fe en el Hijo de Dios sabe muy bien que, en muchas ocasiones, no va a ser fácil seguir a Quien se entregó por él, por él y por demás. Sin embargo, está más que seguro de que le conviene mucho hacer eso.
Jesucristo predica lo que, a veces, no queremos escuchar. Y es que dejarlo todo para seguirlo a Él… en fin, que no siempre estamos dispuestos a hacerlo. Y, sin embargo, no ha de querer decir que dejemos todo, todo, sino que todo lo que nos sobra (el pecado, la poca misericordia, el poco perdón…) lo abandonemos, todo esto lo dejemos por Él.
Y, es más, aún nos dice más el Hijo de Dios. Y es que perder la vida, hasta eso (en el sentido literal o, como hemos dicho arriba, perdiendo la vida “de antes de conocerlo”) supone un beneficio espiritual para quien siga a Jesucristo. Y es, nada más y nada menos, que la vida eterna, la salvación eterna, ganar la vida para siempre, siempre, siempre.

JESÚS, gracias por decir las cosas con una claridad tal que así.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2020

La verdadera Voluntad de Dios

Mt 6, 1-6.16-18
"Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios dice, y suponemos que también lo diría en otras ocasiones no recogidas en la Sagrada Escritura, que había venido no a derogar la Ley de Dios sino a que se cumpliera hasta la última tilde de la misma, no lo dice porque quiera ser, digamos (entiéndase esto) más papista que el Papa sino porque es lo que debe hacer. Y así lo lleva a cabo por mucho que eso pueda molestar a los que habían hecho de la Ley de Dios, a lo mejor, un negocio y la habían tergiversado hasta adaptarla al ser del hombre que no suele ser, como sabemos, el del Todopoderoso.
Por eso, cuando pone ejemplos Jesucristo de cómo es la Ley de Dios, la verdadera y no la mal interpretada, a muchos sorprende de tal manera que no aceptan que, además, se les llame hipócritas.
En realidad, no sabían cuál era la verdadera voluntad de su Creador. Y por eso, precisamente por eso, querían matar al Enviado de Dios.

JESÚS, gracias por cumplir tu misión pesara a quien pesara la misma.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2020

Orar para estar cerca de Dios

Mc 9, 14-29
"Al llegar junto a los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos.
Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: '¿De qué discutís con ellos?' Uno de entre la gente le respondió: 'Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.' Él les responde: '¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!' Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces él preguntó a su padre: '¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?' Le dijo: 'Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.' Jesús le dijo: '¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!' Al instante gritó el padre del muchacho: '¡Creo, ayuda a mi poca fe!' Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: 'Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.' Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?' Les dijo: 'Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.'"

COMENTARIO

Como es bien sabido, al Hijo de Dios le presentaban a muchas personas que estaban enfermas. Seguramente, lo que era peor era el caso de aquellos que estaban poseídos por demonios. Y lo era porque no se podía curar fácilmente tal padecimiento sino, sólo, por alguien que tuviera todo el poder de Dios. Y eso es lo que hace Jesucristo: echa al demonio que ha poseído a la persona presentada para ser curada. Y lo hace mediante lo que conocemos como exorcismo. Y eso es lo que hace Jesucristo con aquel poseído.
El caso es que no es la primera vez que el Hijo de Dios dice eso de la oración. Es decir, que para poder dominar ciertos males o ciertos padecimientos hace falta oración. Pero no una oración cualquiera porque sus Apóstoles no habían podido con aquel demonio. No. Hace falta una oración arraigada en un corazón que sabe que Dios todo lo puede. Confianza, en suma.

JESÚS, gracias por orar de la manera cómo oras.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2020

Tener fe siempre es bueno; confianza, también


Mc 9, 14-18.22b-26a.28-29


“14 Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. 15 Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. 16 El les preguntó: ‘¿De qué discutís con ellos?’ 17 Uno de entre la gente le respondió: ‘Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo 18 y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.’ 22 Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.» 23 Jesús le dijo: ‘¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!’ 24 Al instante, gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda a mi poca fe!’ 25 Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: ‘Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.’ 26 Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia 28 Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’ 29 Les dijo: ‘Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.’”

COMENTARIO

Lo que dice, justamente al final, el Hijo de Dios, es tan importante que nunca deberíamos olvidarlo. Es, además, como suele decirse, un aviso a navegantes para quien crea que hace las cosas bien pero…

El caso de aquella persona poseía por un demonio no era extraño entonces. Los enemigos de Dios, queremos decir Satanás y los suyos, siempre han querido contrariar las almas de aquellos que siguen al Todopoderoso.

Jesucristo, con ser Dios hecho hombre, puede controlar al demonio. Pero, para eso, es necesario que quien quiere un favor tan grande manifieste fe. Y eso es lo que hace aquel hombre. Y sus Apóstoles, según vemos, les hacía falta oración… de verdad.

JESÚS,  gracias por enseñar lo importante que es la oración bien hecha.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de febrero de 2020

La Voluntad de Dios



Mt 5, 38-48

 “38 ‘Habéis oído que se dijo: = Ojo por ojo y diente por diente. = 39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: 40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; 41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. 42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. 43 «Habéis oído que se dijo: = Amarás a tu prójimo = y odiarás a tu enemigo. 44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, 45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? 47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? 48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.’”


COMENTARIO

Como es sabido y conocido, el pueblo judío fue el elegido por Dios para que fuera el Suyo, el que transmitiera Su Palabra y, en fin, el que llevara al mundo la Verdad.

De todas formas, con el paso de los siglos, la Voluntad del Todopoderoso, expresada en su Ley, se fue tergiversando, se añadieron muchos preceptos que no tenían que ver, en el fondo, con lo que quería Dios para su semejanza.

El Hijo de Dios había venido al mundo, precisamente, para que se cumpliera toda la Ley de Dios. Por eso se ve en la necesidad de precisar el contenido exacto de la misma. Y todo, de todas formas, se resumen en la perfección que se nos pide.


JESÚS,  gracias por darnos a entender que debemos ser perfectos.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de febrero de 2020

Saber quien es Pedro


Mt 16, 13-19
"13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?' 14 Ellos dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.' 15 Díceles él: 'Y vosotros ¿quién decís que soy yo?' 16 Simón Pedro contestó: 'Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.' 17 Replicando Jesús le dijo: 'Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.'"

COMENTARIO

Es lógico que Jesucristo quisiera saber qué pensaban sobre su persona, quién era o, en fin, qué quería hacer según el pueblo. Pero no siempre lo hace porque no lo sepa sino, como en este caso, para hacer distinto a uno de sus Apóstoles.
Francamente, había mucho despiste entre aquellos que habían conocido al Hijo de Dios. Y es que creían que podía ser otra persona ya muerta pero no quien era, en realidad. Sólo Pedro, al parecer, o por su voz, parece entenderlo bien y saber que el Hijo de Dios aquel Maestro que les enseña.
Cristo sabe que ha sido el Espíritu Santo quien le ha “soplado” a Pedro aquella gran verdad. Y lo escoge para ser el primus inter pares, el primero entre iguales. Y a Pedro, llamado antes Cefas, le va a entregar las llaves de su Iglesia, luego llamada católica.

JESÚS, gracias por haber escogido a Cefas como tu primer Papa.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de febrero de 2020

Palabras más que necesarias de Cristo

Mc 8, 34-9,1
"Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: 'Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.' Les decía también: 'Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.'"

COMENTARIO

No podemos negar que hay textos bíblicos que nos revelan más que bien el camino que debemos tomar y qué pasos debemos dar para llegar al definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y el Hijo de Dios nos las pone ante los ojos y el corazón.
Que diga Jesucristo que debemos ir tras Él ha de querer decir que debemos dejar el pasado pecaminoso que hayamos estado siguiendo. Eso ha de suponer, por tanto, un cambio de corazón porque, en realidad, el mundo y sus mundanidades no sirven para nada y pasan pero no pasa la vida eterna…
Hay algo, de todas formas, que nunca debemos hacer. Y es que Jesucristo nos dice con toda claridad que avergonzarse de Él, o negarlo, supone que Él haga lo mismo cuando vuelva en su Parusía a juzgar a vivos y a muertos: ¡a vivos y a muertos!, y nosotros seremos, pues, juzgados, seamos lo que entonces seamos.

JESÚS, gracias por hablar con tanta claridad.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de febrero de 2020

Comprender bien a Cristo

Mc 8, 27-33
"Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que soy yo?' Ellos le dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.' Y él les preguntaba: 'Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?' Pedro le contesta: 'Tú eres el Cristo.' Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: '¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.'"

COMENTARIO

No debería extrañarnos nada que el Hijo de Dios quisiera saber qué pensaba el común de los mortales de su persona. Y es que sí, era Dios hecho hombre pero, en cuanto hombre, en fin… que no podía conocer el total pensamiento acerca de sí.
Unos dicen una cosa y otros otra pero sólo Pedro acierta cuando dice que su Maestro es el Cristo lo que implica que se había dado cuenta (suponemos que los demás también) que aquel hombre era el Enviado de Dios, el Mesías.
Pedro, de todas formas, no acababa de comprender qué suponía que sí, que Jesús era el Mesías. Y suponía que tendría una muerte tal como decía que iba a tener. Todo estaba escrito y no iba a ser Satanás quien, por boca de Pedro, quisiera apartar a Jesucristo del cumplimiento total de su misión.

JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2020

La fe de quien quiere ayudar


Mc 8, 22-26
"Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: '¿Ves algo?' Él, alzando la vista, dijo: 'Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.' Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: 'Ni siquiera entres en el pueblo.'"

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Marcos no se nos dice que el ciego, como pasa en otras ocasiones, por ejemplo, en Bartimeo, sea quien le pide al Hijo de Dios que le cure porque sabe que puede. No. Son otras personas las que le piden a Jesucristo por aquella que estaba sufriendo una enfermedad que tanto lo apartaba de la sociedad. Y aquel hombre, podemos imaginar, esperaba que aquel Maestro, de quien había escuchado maravillas, obrara con él alguna obra maravillosa porque también confiaba en su intervención.
Aquel hombre tenía fe, podemos imaginar, pero más la tenían aquellos que habían pedido a Jesucristo por el bien de su prójimo. Y, como no podía ser de otra forma según era el Hijo de Dios, lo cura de aquella terrible enfermedad de la ceguera.
De todas formas, sabía Cristo que aún no estaban preparados todos para aceptar aquello ni, sobre todo, para comprender qué significaba que curara a los ciegos.

JESÚS, gracias por ser misericordioso y cauto.

Eleuterio Fernández Guzmán