6 de agosto de 2022

Éste es mi Hijo

Lc 9, 28b-36


Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con Él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con Él.

Mientras éstos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: ‘Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’.

Él no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo’. Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo.


Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.”


COMENTARIO


A las alturas en las que se encontraba la relación del Hijo de Dios con sus Apóstoles era claro que entre los mismos había tres que tenían una especial importancia. Y por eso son Pedro, Juan y Santiago los que lo acompañan al monte aquel tan especial día.

Lo que pasa en aquel lugar se ha dado en llamar la Transfiguración del Señor porque, en efecto, se transfiguró ante ellos y, además, allí comparecieron Moisés y Elías y conversaron con Él sobre lo que iba a pasar en lo sucesivo porque, sí, iba a pasar.

Y entonces… la voz de Dios dando un claro mensaje acerca del Maestro: es Su Hijo pero no sólo eso sino, además, hay que escucharlo. Y así desde entonces...


JESÚS, gracias por hacer las cosas como las hiciste.



Eleuterio Fernández Guzmán 

5 de agosto de 2022

Seguir a Cristo así

Mt, 16, 24-28


Jesús dijo a sus discípulos:

‘El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.’”


COMENTARIO


No podemos negar que entre las muchas palabras que salieron de la boca y del corazón del Hijo de Dios las que recoge hoy y trae aquí el Evangelio de San Mateo son muy importantes. Y es que nos muestran, así sencillamente, el camino hacia el Cielo.

Para alcanzar el Cielo debemos renunciar a todo lo que suponga actuar contra el mismo Cielo con nuestras actitudes y nuestras formas de hacer las cosas que no nos convienen ara nada. Y así nos dice Cristo que perderemos la vida quien pretenda salvarla según como no debe hacerse eso.

No nos sirve ni nos vale para nada y nada es hacer como si todo dependiese de nosotros sin tener en cuenta a Dios. Y eso supone, ha de suponer y supondrá un final nada agradable ni bueno para nosotros.



JESÚS, gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de agosto de 2022

Quién es el Mesías

Mt 16, 13-23



Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ‘¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?’
Ellos le respondieron: ’Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas’. ‘Y ustedes, les preguntó, ¿Quién dicen que soy?’ Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo’.

Y Jesús le dijo: ‘Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo’.

Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.

Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: ‘Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá’.

Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: ‘¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’”.


COMENTARIO


No es nada extraño que el Hijo de Dios quisiera saber qué pensaba la gente de su tiempo acerca de su persona. Pero, en realidad, lo que quería era saber lo que creían sus discípulos más cercanos.

Pedro contesta con la verdad. Y eso le hace, entre sus iguales, el primero de ellos porque Jesucristo lo convierte, por así decirlo, en el primer Papa de la Iglesia que iba a fundar pronto.

Pero al poco tiempo de esto dicho arriba Pedro no comprende lo que pasa. Y es que el Hijo de Dios sabe muy bien lo que va a pasar con su vida y eso no gusta nada a Cefas. Aún no comprendía, aún no comprendía.



JESÚS, gracias por dejar claro lo que debe dejarse claro.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de agosto de 2022

El poder de la fe

Mt 15, 21-28




Jesús partió de Genesaret y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: ‘¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio’. Pero Él no le respondió nada.


Sus discípulos se acercaron y le pidieron: ‘Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos’.


Jesús respondió: ‘Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel’.


Pero la mujer fue a postrarse ante Él y le dijo: ’¡Señor, socórreme!’
Jesús le dijo: ‘No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros’.


Ella respondió: ‘¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!’


Entonces Jesús le dijo: ‘Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!’ Y en ese momento su hija quedó sana.”




COMENTARIO



No es nada extraño que aquella mujer se dirigiera al Hijo de Dios. Tenía una necesidad muy importante que, además, no era para ella sino para su hija que estaba poseía por un demonio.



Los que acompañan a Jesús, al parecer, no se preocupan mucho por sus necesidades sino, simplemente, porque les molesta con sus gritos.



El Hijo de Dios sabe muy bien que la fe de aquella mujer es grande porque ha confiado en su persona y eso dice mucho en su favor. Y por eso consigue la sanación de su hija; por eso.




JESÚS, gracias por ser misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de agosto de 2022

El poder del Todopoderoso


Mt 14,13-21

En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos. 

Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida’. Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer’. Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces’. Él dijo: ‘Traédmelos acá’. 

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.”

 

COMENTARIO

 

Podemos suponer el dolor que Jesús debió sentir cuando supo que su primo Juan, que lo había bautizado en el río Jordán había muerte de aquella forma tan injusta y terrible. Quiso retirarse a orar, pero muchos lo siguieron.

 

Jesús quiso probar a sus apóstoles. Quería ver hasta dónde eran capaces de llegar con su confianza en Dios. Fallaron en esto porque ellos pensaban como hombre y no como el Creador. No supieron cómo hacer frente a tanta boca necesitada de comida.

Pero Cristo era Dios hecho hombre. Sabía perfectamente cómo salir de aquella difícil situación. Y se dirige a su Padre Dios para que, mediante Él, auxilie a quien tanta necesitad habían de auxilio. Y es que Cristo sabe cómo dirigirse a Dios.

 

JESÚS, ayúdanos a confiar en su voluntad misericordiosa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


31 de julio de 2022

Acumular tesoros para el Cielo

 

Lc 12, 13-21

 

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.’ 14 Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes.’ 16 Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.’·

  

COMENTARIO

 

 

No debería extrañarnos tanto que hubiera quien creyera que el Hijo de Dios podía ser juez entre los hombres. Sin embargo, Jesucristo sabía que tal no era la misión para la que había sido enviado.

 

Cuando les dice la parábola de aquel hombre que, en verdad, era muy necio, lo hace para que comprendan que su vida no está en sus manos sino, en todo caso, en la de Dios.

 

Jesucristo no quiera que acumulemos riqueza en el mundo porque hay quien las roba y la polilla las puede corroer. Quiere, de otra parte, que las acumulemos para el Cielo y, por tanto, que sepamos a qué debemos atenernos en este tipo de cosas.

 

JESÚS,  gracias por darnos consejos tan válidos y necesarios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2022

El Bautista


Mt 14,1-12

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: ‘Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas’. 

Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: ‘No te es lícito tenerla’. Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. 

Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, ‘dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.”

 

COMENTARIO

 

Aquel hombre, Herodes, debía tener un cacao mental muy grande al respecto de lo que era la resurrección. Y es que lo que está diciendo acerca de Jesús no es que haya resucitado sino que se habría reencarnado porque la resurrección supone ser la misma persona y era evidente que Cristo no era la misma persona que Juan el Bautista.

 

La muerte del primo de Jesús fue la propia de un héroe de la fe. Y es que Juan el Bautista había cumplido a la perfección con la misión que le había encomendado Dios. Y decir la verdad al poderoso era una de las características de aquel gran profeta, el último del Antiguo Testamento.

 

Podemos imaginar cómo quedaría el corazón de Jesús cuando supo el final que había tenido su primo Juan, el hijo de Zacarías e Isabel. Sin embargo, con eso supo que había llegado el momento de dar los pasos definitivos acerca de su ministerio.

 

JESÚS, ayúdanos a tener la confianza del Bautista.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

29 de julio de 2022

Confiar en el poder de Dios


Jn 11, 19-27

 

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”

 

 

COMENTARIO

 

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

 

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

 

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

 

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

28 de julio de 2022

Otro aviso sobre el Juicio Final


Mt 13,47-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?’ Dícenle: ‘Sí’. Y Él les dijo: ‘Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo’. Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.”

 

COMENTARIO

 

Empecemos por el final. Queremos decir que es muy importante que Jesús, una vez, digamos, había avisado de aquello que iba a suceder (no como posibilidad sino como realidad insoslayable) sabe que debe ir a otro lugar a predicar lo mismo. Todo aquel que lo conozca ha de saber, al menos, lo que puede escoger o no escoger.

 

¿A qué se refiere ahora? En realidad, se refiere a lo que siempre predica que es, además, lo que había sido objeto de predicación desde que empezó su vida pública: las consecuencias de la vida o, lo que es lo mismo, acceder o no a la vida eterna.

 

No cabe duda alguna de aquello a lo que se refiere el Hijo de Dios: habrá, entonces, cuando eso suceda, buenas acciones o malas acciones, buenos comportamientos o malos comportamientos. Es decir, la vida del creyente será tenida muy en cuenta a la hora de destinar nuestra alma a Cielo, al Infierno o al Purgatorio-Purificatorio.

 

JESÚS,  ayúdanos a ser de los buenos

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

27 de julio de 2022

Encontrar el tesoro de la fe


 

Mt 13,44-46

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

‘También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’”.

 

COMENTARIO

 

Cualquiera diría que Jesús entendía que el Reino de Dios era algo que nadie podía tener, digamos, de ordinario. No. Lo que quiere decir el Hijo de Dios es que hay que hacer algún esfuerzo para alcanzar el definitivo Reino de Dios, el Cielo.

 

Cristo compara el Reino de los Cielos con dos cosas. Digamos que la referida al tesoro escondido tiene mucho que ver con quien encuentra el Reino sin buscarlo. Es decir, quien como san Pablo se encontró con Cristo cuando, precisamente, andaba persiguiendo a sus discípulos.

 

Sin embargo, hay quien sí busca el Reino de Dios. Tales creyentes quieren encontrar a Dios y hacen lo posible para dar con el Padre. Tales personas, cuando encuentran a Quien tanto había buscado, lo dejan todo, abandonan todo su pasado y van tras el Reino del Todopoderoso.

 

JESÚS,  ayúdanos a encontrar el definitivo Reino de Dios cumpliendo la santa voluntad del Padre.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

26 de julio de 2022

Así será el fin del mundo


Mt 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 

‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

COMENTARIO

 

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

 

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

 

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.

 

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de julio de 2022

Servir

Mt 20,20-28

 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre’. 

 

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

 

COMENTARIO

 

Muy a pesar de los deseos humanos e, incluso, muy a pesar de los deseos humanos de carácter espiritual, lo que Dios quiere de nosotros lo decide Quien nos ha creado. Por ejemplo, decidir quién se sienta a su derecha o a su izquierda.

 

De todas formas, bien nos dice Cristo que para estar ahí, a la derecha o a la izquierda de Dios (sea lo que sea que quiera decir eso) no basta con manifestar preferencia por tales lugares. Hay que hacer algo más que manifestar tal deseo.

 

Lo que el Hijo de Dios quiere decirnos es que hay seguir su ejemplo. Vino a servir y a no ser servido y en esto, en esto también, el discípulo no puede ser más que el Maestro. Si Él vino a ayudar al prójimo en tal sentido dicho el servicio… lo mismo debemos hacer sus discípulos.

 

JESÚS, ayúdanos a saber ser servidores.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de julio de 2022

Vid y sarmientos


Jn 15, 1-8

 

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

 

COMENTARIO

 

La imagen que utilizar el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan era muy querida por todos aquellos que le escuchaban porque sabían que, como tal, la de la viña, como pueblo de Israel y el viñador, Dios, era creencia común.

 

Cristo, además, dice algo de importancia vital. Y es que, según nos habla el Mesías, es Él la viña y nosotros los sarmientos. Y quiere decir con eso que sin Él nada podemos hacer. Por eso debemos permanecer en Él y Él en nosotros.

 

El caso es que nada hay por casualidad en la viña del Señor. Por eso nos advierte Cristo que lo que quiere su Padre, Dios Eterno y Todopoderoso, es que demos fruto. Para eso lo envió al mundo.

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de julio de 2022

La fe y el amor de la Madgalena

 

Jn 20,1-2.11-18

 

 

“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto’.


Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’ —que quiere decir: Maestro’—. ‘Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”

 

 

COMENTARIO

 

Aquella mujer, María Magdalena, tenía mucho que agradecer a Cristo. Al parecer había sacado de ella una serie de demonios que la habían hecho perderse por caminos nada recomendables para quien quiere entrar en el reino de los cielos.

 

María de Magdala acude al sepulcro porque quiere cuidar un poco el cuerpo del Maestro. Ella se sorprende de que no esté allí su cuerpo y pregunta. En principio no lo reconoce pero cuando sí lo reconoce exulta de alegría y gozo.

 

Jesús la envía. Lo que quiere que haga el Hijo de Dios es que comunique a los otros, a sus apóstoles y demás discípulos que están escondidos por miedo a los judíos, que ha resucitado. Era el principio de todo un devenir divino.

 

JESÚS, ayúdanos a tener la fe de María Magdalena

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán