15 de febrero de 2022

Cuidado con cierta levadura


Mc 8, 24-31


En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: ‘Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes’. Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: ‘¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?’. ‘Doce’, le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?’ Le dicen: ‘Siete’. Y continuó: ‘¿Aún no entendéis?’”.


COMENTARIO


Ciertamente, aquellos que andaban más de cerca con el Hijo de Dios, los Apóstoles, no acababan de comprender muchas de las cosas que hacía o que decía su Maestro. Y tampoco era extraño pues su formación no era, digamos y en general, excesiva.

Los Apóstoles actuaban como hombres que era y, como tales, no acababan de comprender que debían tener confianza en Aquel que los había creado y los mantenía en el mundo. Sin embargo, no podían comprender cómo se podía alimentar a tantas personas sin tener alimento que dar o, en todo caso, muy poco y escaso.

Sin embargo, y como puede apreciarse muchas veces, no contaban con el poder de Dios reflejado en el que tenía su¡ Hijo, Jesucristo.



JESÚS, gracias por tratar de hacer que, al menos, comprendamos las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

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