10 de mayo de 2013

La tristeza tornará alegría


Viernes VI de Pascua

Jn 16,20-23a

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada’.

COMENTARIO

Jesús avisa a sus discípulos de una contradicción que ellos, seguramente, no entienden: ellos estarán muy tristes cuando se vaya pero el mundo, donde ellos mismos viven, estará muy alegre y contento por haberlo perdido de vista.

Insiste Jesús en que la situación espiritual de aquellos que le siguen más de cerca no será muy buena que digamos. Es más sabe perfectamente que pensarán que nada había valido la pena y que, al fin y al cabo, el Maestro era un hombre más.

Sin embargo, aquel Maestro que tanto les había enseñado iba a volver. Les anima Jesús diciéndoles que pronto iba a volver a verlos. Ellos no debieron entender mucho lo que les estaba diciendo pero cuando, en efecto, lo vieron tras su resurrección, se dieron cuenta de que, ciertamente, su corazón se había alegrado mucho.


  
JESÚS,  avisas a los que te escuchaban porque estabas seguro que situación sería difícil. Ellos, sin embargo, acabaron alegrándose al volverte a ver y no tuvieron más miedo que es, justamente lo contrario a lo que nos pasa a nosotros.









Eleuterio Fernández Guzmán

9 de mayo de 2013

Se va, Cristo, para volver




Jueves VI de Pascua


Jn 16,16-20

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver’. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ‘¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’”.


COMENTARIO

Era bien cierto que, para aquellos que escuchaban a Jesús, las palabras que les solía decir les podían parecer extrañas. Si, por ejemplo, les dice que pronto no verán pero al poco lo volverán a ver, nadie se puede extrañar  que no entendiesen que estaba hablando de su muerte y resurrección.

Jesús sabe que cuando lo pierdan en una muerte tan terrible como será la que Él tenga muchos de ellos llorarán amargamente. Es lógico que ver morir de tal forma al Maestro produjera tal forma de comportarse.

Jesús, sin embargo, les profetiza algo que, seguramente, tampoco entendían: luego volverán a reír. Con esto les está diciendo que lo que estaba escrito se iba a cumplir y que moriría para resucitar al tercer día. Muchos, entonces, comprenderían lo que ahora les parecía demasiado extraño.


JESÚS,  tratas de consolar a quienes sabes van a pasarlo muy mal cuando te maten los que te persiguen desde hace tanto tiempo. Nosotros, sin embargo, que sabemos todo lo que sucedió, pudiera parecer que no acabamos de entender aquel sacrificio.





Eleuterio Fernández Guzmán

8 de mayo de 2013

El Espíritu Santo todo lo completa


Miércoles VI de Pascua

Jn 16,12-15

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros".

COMENTARIO

Jesús era consciente de que aquellos que le escuchaban no entendían muchas cosas de las otras tantas que les decía. No estaban, a lo mejor, educados en su propia fe y su formación al respecto era escasa. Sin embargo, confiaba en sus corazones para seguir instruyéndolos.

Jesús continua dándoles noticia del Espíritu Santo. Se lo va a enviar desde el Padre para que, entonces, completen su conocimiento de la Santísima Trinidad: habrán conocido a Dios a través del Hijo y, ahora, cuando eso correspondan, conocerán a la Tercera Persona.

El Espíritu Santo anunciaría lo que les faltaba por conocer como, por ejemplo, a él mismo. Pero, además, debían saber que formaba parte de la unión de Dios y el Hijo y que lo debían tener en cuenta como lo tenían en cuenta al Enviado de Dios. Sólo así comprenderían lo que debían comprender y lo transmitirían al mundo.


JESÚS,  muchas veces les dices a tus discípulos que les vas a enviar al Espíritu Santo para que, con sus dones, ilumine al mundo. Nosotros, sin embargo, pudiera dar la impresión de que no nos interesan los mismos.





Eleuterio Fernández Guzmán

7 de mayo de 2013

Cristo vuelve al Padre para enviarnos al Espíritu Santo




Martes VI de Pascua

Jn 16,5-11

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que ha llegado el momento de volver al Padre. Por eso les dice a los que le escuchan que no deberían entristecerse porque es muy importante para ellos, y ahora para nosotros mismos, que se fuera al Padre para enviarnos al Espíritu Santo.

El Paráclito ha de llevar a cabo una misión, digamos que la continuación de la de Cristo hasta que vuelva en su Parusía que consiste en convencernos de lo que, en verdad, es importante y vale la pena desde el punto de vista espiritual.

Todo ha quedado dicho por Jesús: el pecado existe y será revelado; la justicia de Dios consiste en atraer hacía sí a los que se ha comportado de acuerdo a su voluntad; el Mal, sin embargo, ya está juzgado. Dice que ya ha sido juzgado por Dios porque todo, todo lo que pasa, está escrito y, en cierto sentido, ha pasado.


JESÚS, era conveniente que volvieses al Padre de donde habías salido. Era importante y conveniente porque ibas a enviar al Espíritu Santo. Nosotros, sin embargo, parece que no somos capaces de entenderlo del todo.







Eleuterio Fernández Guzmán

6 de mayo de 2013

Tener en cuenta lo dicho por Cristo


Lunes VI de Pascua

Jn 15,26—16,4

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho’".


COMENTARIO

Jesús, que siempre cumple lo que promete, les dice a los que le podían escuchar, que les iba a enviar al Espíritu Santo, al Paráclito, al Defensor. Procede, dice, del Padre porque es una de las Personas de la Santísima Trinidad.

Jesús les encomienda, nos encomienda, que seamos testigos, que demos testimonio de Él en el mundo donde vivimos y donde nos movemos. Allí, cada cual en su lugar, con su forma de ser y de hacer ha de mostrar que es discípulo de Cristo.

Jesús avisa sobre algo que hay que tener siempre en cuenta: la persecución hacia su Iglesia está más que asegurada. Por eso, ante unas situaciones que pueden ser consideradas difíciles, debemos recordar que el Paráclito siempre está con nosotros.


JESÚS,  muchas veces dijiste lo que iba a pasar para que los que te oyeron, creyesen. Nosotros, sin embargo, más bien parece que no es escuchamos mucho.





Eleuterio Fernández Guzmán


4 de mayo de 2013

No ser del mundo



Sábado V de Pascua

Jn 15,18-21

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Jesús sabía muy bien que no todos los hijos de Israel que lo habían conocido estaban de acuerdo con lo que decía y hacía. Es más, sabía que lo odiaban de verdad y que buscaban su muerte porque, en efecto, a los profetas muchas veces los habían matado por lo que eran y representaban.

Nos pone, el Mesías, sobre el tema de que podemos ser perseguidos por nuestra fe. No es que quiera eso para nosotros sino que, no pudiendo ser el siervo más que su señor, si al señor lo han perseguido ya pueden estar seguros los siervos de que también será perseguidos.

Ciertamente existe una razón para que se hubiera sido perseguido el Hijo de Dios: aquellos que lo perseguían no habían entendido nada de lo que había dicho y hecho. Por eso querían matarlo y por eso, exactamente, por eso la Iglesia católica y sus fieles han sido, y son, perseguido pues no son, no somos, de este mundo.


JESÚS, eres Maestro y eres Señor. Te persiguieron y aún te persiguen aquellos que te odian. Por eso, te pedimos que nos fortalezcas el corazón para saber afrontar las tribulaciones que el Mal nos pueda procurar.





Eleuterio Fernández Guzmán


3 de mayo de 2013

Cristo sí es el Camino, la Verdad y la Vida




Jn 14, 6-14

“En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré’”.

COMENTARIO

Camino

Jesús dice con toda claridad que es el camino porque con Él n en Él nada resulta más fácil que recorrer lo que tenemos de vida para llegar al definitivo Reino de Dios. Y hacerlo con la seguridad de no equivocarnos.

Verdad

Jesús dice que es la Verdad porque su boca es la boca de Dios y por ella sólo puede salir aquello que es bueno y benéfico para nuestra existencia de seres humanos hijos, todos, de Dios.

Vida

Jesús asegura que es la Vida porque, en efecto, a través de Él se alcanza la vida eterna. Creer en Jesucristo es necesario para tal vida que no termina nunca y sólo con Él se llega a tan ansiado destino.


JESÚS, lo dices con toda claridad: eres el Camino, la Verdad y la Vida. Lo que es triste es que, sabiendo que es cierto, en demasiadas ocasiones no te sigamos, no te escuchemos y, en definitiva, pudiera parecer que no anhelamos la vida eterna.





Eleuterio Fernández Guzmán

2 de mayo de 2013

Permanecer en Cristo para ser felices



Jn 15,9-11

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: 'Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado'".


COMENTARIO

Jesús dice algo que nunca deberíamos olvidar y que es esencial par la vida de un discípulo suyo. Dice que el amor que nos tiene es tal como es el del Padre por Él. Por tanto, no tiene límite y es misericordioso y bueno.

También dice que debemos tener en cuenta que no basta con decir que somos discípulos suyos sino que debemos guardar los mandamientos de Dios, los suyos, los de Cristo y así, sólo así, podremos decir que somos hijos del Creador.

Creyendo en Cristo gozamos con una realidad espiritual de un calado tan grande que no hay otra que pueda resulta igual de gozosa para nuestro corazón. Creer en Cristo es, pues, creer en Dios y eso sólo puede reportarnos felicidad y alegría en el alma.


JESÚS, debemos permanecer en ti para ser felices. Es una pena que, en demasiadas ocasiones no lo hagamos y, simplemente, nos alejemos de Ti.





Eleuterio Fernández Guzmán



1 de mayo de 2013

Permanecer en Cristo



Miércoles V de Pascua




Jn 15,1-8

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

COMENTARIO

Nosotros dependemos de Dios para existir. Tal realidad no es, en demasiadas ocasiones, tenida en cuenta. El alimento del alma que nos es necesarios nos lo da la Palabra de Dios y a ella debemos acudir como a fuentes seguras que manan leche y miel.

No podemos querer ser salvados y, sin embargo, no hacer nada por nuestra salvación. Debemos, para empezar, permanecer en el corazón de Cristo. Y, para eso, nos basta (de querer) con creer en el Señor y tenerlo siempre presente en nuestra vida.

Espera Dios de nosotros que hagamos rendir los talentos que nos entregó cuando fuimos creados. No espera otra cosa y, mucho menos, que los escondamos debajo de cualquier celemín (egoísmo, por ejemplo) y no hagamos nada con ellos. Quiere frutos, y frutos abundantes.


JESÚS, es muy importante para nosotros permanecer en Ti. Sin embargo, en muchas; es más, en demasiadas ocasiones no queremos que eso suceda.





Eleuterio Fernández Guzmán

30 de abril de 2013

No perder la esperanza nunca: Dios está con nosotros



 Jn 14, 27-31a

“Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo.      No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado”.

COMENTARIO

El temor

Era terrible, para los discípulos más cercanos a Jesús, saber que no lo van a ver más. Sin embargo, Jesús les impele a no perder la esperanza y a saber que siempre estará con ellos y, así, con nosotros.

La verdad

Amar a Jesús es amar a Dios. El poder del Creador, Padre de Cristo y nuestro, no tiene límite y todo lo puede hacer. Por eso Jesús sabe que vivirá para siempre y todos los que crean en él, también.

El Mal

Jesús avisa sobre el Mal que, como Príncipe de este mundo, llega para adueñarse de todo. Muy dice Jesús que sobre el Hijo de Dios, Satanás no tiene poder pero sobre el hombre…


JESÚS, conviene que sepamos que debemos amarte a Ti y, así, a Dios mismo. Y que, sobre todo, debemos no rendirnos ante el Príncipe de este mundo que viene, a nuestro corazón, para hacernos perder.





Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2013

Amar a Cristo




Lunes V de Pascua

Jn 14,21-26

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él’. Le dice Judas, no el Iscariote: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’. Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho’".


COMENTARIO

En la conversación que mantiene Jesús con sus discípulos salen a relucir realidades espirituales que son cruciales par la vida del creyente y del discípulo de Jesús. De todas ellas quería el Maestro informar a los que serían sus apóstoles en Edmundo por venir.

El amor que se tiene por Jesús y, por tanto, el hecho mismo de guardar sus palabras no es una realidad que se queda aislada del resto de la Salvación. Es más, tiene una relación muy directa con Dios pues Cristo es el Enviado del Todopoderoso, es más, es Dios hecho hombre.

Jesús nos pone sobre el camino de la venida del Espíritu Santo. A partir de Pentecostés, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad se encomienda a nuestros corazones para que lo aceptemos y hagamos lo propio con sus mociones.


JESÚS, aquellos que te escuchan han de saber que eras Palabra de Dios porque eres Dios mismo. Eso, que es tan importante para nosotros, lo olvidamos demasiadas veces.





Eleuterio Fernández Guzmán




27 de abril de 2013

Jesús es Dios



Sábado IV de Pascua

Jn 14,7-14

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

‘Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré’".

COMENTARIO

Los discípulos más cercanos a Jesús quieren saber. Al parecer, no se han enterado mucho de Quién es aquel hombre que los ha conducido durante unos cuantos años por caminos de fe y esperanza.

Jesús, les dice, es el Padre, Dios mismo hecho hombre. Por eso les dice que verlo a Él es ver al Padre. Es más, aquello que dice no lo dice porque le venga bien decirlo sino porque es la exacta Palabra de Dios.

Jesús les deja una promesa cumplida: aquello que se pida en su hombre, Dios lo concederá. Lo dice varias veces: hay que pedir en su nombre porque Dios nada puede negar a su Hijo.



JESÚS, cuando enseñas a tus discípulos más allegados lo haces a sabiendas de que el Padre está en Ti y Tú en el Padre. Nosotros, sin embargo, lo olvidamos demasiadas veces.




Eleuterio Fernández Guzmán


26 de abril de 2013

Camino, Verdad y Vida




Viernes IV de Pascua

Jn 14,1-6

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’.

COMENTARIO

Jesús quiere calmar a los que le escuchan porque, seguramente, no sería fácil escucharle, por ejemplo, que iba a morir de una forma terrible. Además, les dice que el camino que deben seguir es el mismo que va a seguir Él: el martirio.

Pero Jesús les dice una gran verdad: es el Camino, la Verdad y la Vida. Y eso ha de ser más que suficiente porque indica, con eso, lo que ha de ser el comportamiento de quien quiere ser su discípulo.

Jesús es, pues, el Camino porque a través de Él se va a la vida eterna; la Verdad porque es Dios hecho hombre; la vida porque da la que es eterna y que sólo se llega a través de Él.



JESÚS, eres, en verdad y como dijiste, el Camino, la Verdad y la Vida. Y nosotros, en demasiadas ocasiones, lo olvidamos.





Eleuterio Fernández Guzmán


25 de abril de 2013

Yo tengo un sueño




Pablo Cabellos Llorente









I have a dream -Yo tengo un sueño. Muchos recordarán el discurso de Martin Luther King que tuvo esa cantilena. Corría el 1963 y el líder de color, encaramado en las escaleras del monumento a Lincoln, hablaba ilusionado e ilusionando sobre la igualdad de derechos de los de su raza con los restantes norteamericanos. Un sueño realizado sustancialmente, incluso hasta lograr uno de ellos la presidencia del país. Sin dormir, se colapsaría la vida. Sin soñar, se adormece la existencia.

Yo también tengo un sueño: para nuestro país y para este mundo globalizado. Pero pienso más en España porque es lo inmediato y por algunas características propias.  Deseo  vivir en una nación libre, realmente libre. Hablo desde una instancia moral, no política, aunque ésta tenga mucho juego en la libertad. Para comenzar juzgando ese predio, casi se limita a votar cada cierto tiempo. Y elegimos generalmente al primero de una lista,  muy probablemente de otra circunscripción. Sueño con más participación ciudadana, con más sociedad.

Es cierto que la libertad política incluye más asuntos, por ejemplo, la libertad de pensamiento y expresión, la religiosa, la de los padres a elegir el modelo de educación que desean para sus hijos, la sindical, etc., a una vivienda digna. Pero no acaban de ser cabales. Sueño con políticos, empresarios, sindicalistas, sociólogos, pensadores, curas, etc.,  que busquen la verdad y el bien de las gentes. Con un país sin paro soñamos todos, pero tal vez descuidamos la parte que honradamente corresponde a cada uno para conseguirlo.

Sueño con una judicatura, una policía y un etcétera que desconozco   dedicados a lo suyo -seguro que la mayoría lo hace- en lugar de realizar un trabajo mediático injusto. Todo se filtra, dando lugar a indefensión, a calumnia, a difamación, a falta de seguridad jurídica, etc. Por ahí deseo continuar soñando porque vivimos con el sobresalto diario de noticias filtradas -lo llamamos periodismo de investigación- que, en no pocas ocasiones, originan daños a la sociedad, a personas o familias concretas. Sueño con unos medios de comunicación libres, respetuosos con la libertad ajena, veraces.

Sueño con una libertad de expresión más igual porque mientras se toleran asuntos como los citados, es prácticamente imposible, por ejemplo, criticar la ideología de género salvo que se desee ser mártir, o de llamar violencia doméstica, machista o feminista, según los casos, a lo que, precisamente por esa ideología, hay que denominar violencia de género. Sueño con que se pueda hablar de castidad o de la belleza de llegar virgen al matrimonio sin ser perseguido por los insultadores de turno. Tendríamos una sociedad realmente abierta y menos hosca.

Sueño con gobernantes dedicados al bien común en serio, en lugar de mirar al propio. Dijo Margaret Thatcher -no es la Biblia- que no era una política de consenso sino de convicción. Es matizable, pero  vale la pena mirar las propias convicciones y las de los votantes. ¿Existen ideas fuertes en esta sociedad del pensamiento débil y del relativismo?  Me parece irreal que la presencia de certidumbres engendre intolerancia. Más bien está siendo causa de fanatismo eso que se suele llamar el pensamiento dominante impregnado de género, relativismo, laicismo y juicio débil, porque, ¡ay de ti! si no admites tales "dogmas". Pero las convicciones evitan  la corrupción. Otro sueño. Y cada uno a opinar como quiera, pero evitando  imposiciones.

Sueño  una sociedad desmarcada de lo política o socialmente correcto, capaz  de expresar lo que realmente piensa, si es que esa tarea no continua siendo una "funesta manía". La funesta manía de pensar viene evitada porque los medios de opinión son con harta frecuencia medios de adoctrinamiento, porque el sistema educativo no ayuda a la reflexión, porque la cultura de la imagen hace difícil la especulación... Ahora se especula jugando al fútbol o se está en estado de gracia metiendo goles. Se ha repetido  que los españoles somos demasiado improvisadores, pero  ni eso es posible porque todo  lo entregan digerido, hasta las hazañas del famoseo en programas mugres. que devastan la cultura.

Sueño con una  libertad religiosa, no basada en la  ridiculización de la fe católica. Este aspecto positivo del libre albedrío es principalmente inmunidad de coacción  respecto a temas de conciencia y religión, siendo el orden público su único límite. En muchas ocasiones, la Iglesia Católica ha solicitado perdón por sus momentos oscuros. Sueño con que lo soliciten muchas más personas, otras religiones, partidos políticos totalitarios que hicieron purgas terribles, y sindicatos coligados. Sueño con partidos políticos, sindicatos y afines al gobierno que no tengan el llamado dinero público como propio y, sin ser los dueños, lo nieguen a los excluidos de sus circuitos.


Sueño con que se pueda hablar de ley natural sin escándalo de intelectuales  a la moda, que saben muy bien que eso exige pensar en la existencia de Dios y en la dependencia del hombre respecto al Creador, vínculo que estimo como mejor garantía para  respectar la dignidad y libertad de la persona. Sí, persona mejor que ciudadano, porque dice más, porque apunta a lo más específico del ser humano individual. Persona habla de intimidad, creatividad, libertad, donación. Y por eso, de inviolabilidad. 

P. Pablo Cabellos Llorente

Publicado en Las Provincias

24 de abril de 2013

Escuchar a Jesús es escuchar a Dios




Miércoles IV de Pascua

Jn 12,44-50

“En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: ‘El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí’”.


COMENTARIO

Es tan importante lo que dice Jesús en este texto del evangelio de San Juan que no lo deberíamos olvidar nunca: creer en Cristo es creer en Dios. Jesús, además, no vino para juzgar sino a que se cumpliera la Ley de Dios-

Rechazar a Jesús no es, como muchas personas creen, hacer lo propio con un simple profeta. Muy al contrario es la verdad: rechazar a Jesús es rechazar a Dios mismo y eso, para quien no quiere tenerlo presente, supone la condenación eterna.

Jesús vino a cumplir lo que Dios le había mandado que cumpliese. No hizo otra cosa ni obró con intención distinta. Por eso escuchar a Jesús es escuchar a Dios mismo.


JESÚS, tenerte presente a Ti en nuestra vida es hacer lo propio con Dios, que te envió. Por eso es tan triste que, muchas ves, lo tengamos como no oído por nuestra parte.





Eleuterio Fernández Guzmán


23 de abril de 2013

Jesús es Dios





Jn 10,22-30

"Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: '¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente'. Jesús les respondió: 'Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí (…). Yo y el Padre somos uno'".

COMENTARIO

Había muchos que no aceptaban lo que Jesús decía. No creían que fuera el Mesías enviado por Dios para salvar a Israel porque no parecía que hiciese nada para salvar a Israel. 

Insisten algunos en que haga algo para demostrar que es el Hijo de Dios. Jesús, sin embargo, sabe que hay muchas formas de decir las cosas para que las entienda y en muchas ocasiones se lo ha dicho aunque ellos, al parecer, estaban ciegos y sordos. 

El mejor testimonio que podía dar Jesús de Dios era hacer lo que hacía. Si, aquellos que le veían no eran capaces de entender que lo que llevaba a cabo el hijo del carpintero sólo podía ser obra directa de Dios, con mucha dificultada iban a entender lo demás. 


JESÚS, los que no querían entender... en efecto, no entendían nada. Tenían el corazón cerrado y al alma echada a perder. Y eso es lo que, muchas veces nos pasa a nosotros. 



Eleuterio Fernández Guzman

22 de abril de 2013

Seguir a Cristo siempre

Lunes IV (B y C) de Pascua

Jn 10,1-10


En aquel tiempo, Jesús habló así: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 
Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».


COMENTARIO

Jesús sabe que al definitivo Reino de Dios sólo se llega a través de Él mismo. Por eso pone sobreaviso a los que le escuchan para que no caigan en las trampas que les pueden poner aquellos que quieren hacerse pasar por mesias enviados por Dios. 

Les dice el  Hijo de Dios que nadie, de las personas que antes que el han nacido de mujer era el verdadero Mesías. Él es el enviado del Creador y por eso mismo no siguieron a los que antes se hicieron pasar por enviados del Padre. 

Quien no viene en nombre de Dios, y demuestra que así es, sólo quiere aprovecharse de la grey del Señor pàra sacar algún tipo de beneficio. Seguir a Jesús es, sin duda alguna, no equivocarse y seguir el camino correcto y trazado por Dios. 



JESÚS, seguirte a Ti es garantía de salvación eterna. Sin embargo, muchas veces no lo hacemos por egoísmos o por conveniencias excesivamente particulares.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de abril de 2013

Dios nos conoce uno a uno



Domingo IV (C) de Pascua

Jn 10,27-30

“En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno’”.

COMENTARIO

La relación de Jesús con aquellos que le siguen es muy especial. No se trata de un simple pastor sino del Buen Pastor que cuida de cada una de las ovejas que Dios le dio para que las llevase a su definitivo Reino.

Quien sigue a Jesús no muere espiritualmente porque tiene la vida eterna que el Padre le regala como el don mayor de su propia existencia. Es más, nadie prevalecerá contra el amor de Jesús a sus ovejas porque Dios es Todopoderoso y nada se puede hacer contra sus hijos que así se consideran.

Jesús y Dios son uno. Esto, dicho por el Hijo del Padre y de Él mismo es más que importante porque supone, y es, para nosotros, expresión máxima de entrega de parte de Quien nos da la vida y esa entrega es para siempre.

 
JESÚS,  quien te sigue sabe, ha de saber y tiene que saber, que tiene asegurada la vida eterna. Cree en Ti es ganar la vida eterna. ¿Por qué no nos damos cuenta de esto?





Eleuterio Fernández Guzmán