10 de marzo de 2026

Perdonar para que se nos perdone

Mt 18, 21-35


"En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: 'Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano."

COMENTARIO 

Es cierto y verdad que una forma muy buena de enseñar lo que el Hijo de Dios quería que se comprendiese era el uso de parábolas. Y cuando hace uso de esta de los talentos.. sabía lo que decía como, por cierto, ocurría siempre. 

Aquel hombre, al que se le había perdonado muchísimo dinero no tenía el mismo pensamiento que tuvieron con él si se refería a sus propios deudores. Y eso manifestaba algo que no gustó nada a sus propios compañeros que vieron en su actitud una forma más que mala de comportarse. 

En definitiva, aquí Cristo lo dice con toda claridad: si no perdonamos de corazón... no seremos perdonados. Así de sencillo de entender. 

JESÚS, gracias por enseñarnos lo que verdaderamente nos importa y deberíamos conocer y aprender. 

Eleuterio Fernández Guzmán