3 de septiembre de 2026

Pescadores de hombres

Lc 5, 1-11


"Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 'Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar'. Simón respondió: 'Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes'. Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: 'Apártate de mí, Señor, que soy un pecador'. Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: 'No temas, desde ahora serás pescador de hombres'. Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.

COMENTARIO

Lo que nos dice hoy el Evangelio de San Lucas debió corresponder a los primeros tiempos de la predicación del Hijo de Dios porque, al parecer, aún estaba escogiendo a los que serían sus discípulos. Y eso eso es lo que pasa hoy con Pedro y con Juan y Santiago. 

Resulta síntoma de conocer algo a Cristo cuando Pedro le dice que porque lo dice Él va a echar las redes donde dice. Y es que es casi seguro que habían escuchado su predicación antes de aquel día. Y aquel día comprobaron que lo que decía de aquel Maestro era cierto y que debían seguirlo. 

Jesucristo los hizo pescadores de hombres en una expresión que es casi seguro que no comprendieron en aquel primer momento pero que con el tiempo llegarían a comprender a la perfección. Y eso hasta hoy mismo. 


JESÚS, gracias por saber elegir a los que serían tus Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2026

Hablaba y curaba con autoridad

Lucas 4, 31-37


"En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: '¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios'. Jesús entonces le conminó diciendo: 'Callate y sal de él, y arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño'. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros:¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región."

COMENTARIO

Los sábados enseñaba porque el Hijo de Dios era de los Maestros que tenían tal función pero era un Maestro más que especial por ser Dios hecho hombre. Y por eso se dice aquí mismo que hablaba con autoridad y es seguro que todos lo escuchaban con atención. 

El hombre que tenía un espíritu inmundo es seguro que no lo estaba pasando más que mal. Y la curación de su cuerpo y de su alma sacándolo de él fue algo que, para sí, fue verdaderamente salvador. 

No es de extrañar que los que vieron tal milagro hecho por Jesucristo se admiraran tanto y que dijeran que mandaba con autoridad sobre los demonios y eso no era nada normal ni podía ser visto todos los días. Bueno... ahora sí.


JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso con los más necesitados. 

1 de septiembre de 2026

Es que todo se estaba cumpliendo

Lc 4, 16-30


"16 Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:18 = El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos =19 = y proclamar un año de gracia del Señor. =20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: 'Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.' 22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: '¿No es éste el hijo de José?' 23 El les dijo: 'Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.'  24 Y añadió: 'En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.' 25 'Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.' 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó."

COMENTARIO

Es verdad que, si bien, muchos aceptaban la palabra de aquel Maestro de Nazaret no podemos negar que había bastantes de los presentes que no lo estaban para nada. 

Lo que lee el Hijo de Dios en aquella sinagoga era, sencillamente, cierto porque aquellas palabras se referían a Él. Hasta ahí todos podían aceptarlo. Pero cuando dice que incluso a los que no son del pueblo elegido Dios los tiene en cuenta... Ahí no. 

Querían matarlo. Como habían hecho sus antepasados con aquellos que decían lo que no querían escuchar. Pero aún no había llegado su hora. 

JESÚS, gracias por ser franco en tu palabra. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2026

Quien dice la verdad

Mt 16,21-27


"Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: 'Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá'. Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: '¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres'.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: 'El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.'"


COMENTARIO 


No podemos negar que en este texto del Evangelio de quien fuera recaudador de impuestos el Hijo de Dios dice las cosas claras y, además, advierte de muchas realidades espirituales que nunca deberíamos olvidar. 

Debemos seguir a Cristo con nuestra/s propia cruz/cruces y seguirlo con todas las consecuencias porque, de tal manera, perderemos nuestra vieja vida y ganaremos la que es eterna. Y al revés si no lo hacemos: la perderemos.

Y el juicio. Aquí mismo nos advierte Jesucristo del juicio que cada uno deberemos recibir cuando llegue el día en el que vuelva Cristo a juzgar a vivos y muertos. Advertidos estamos.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre el aviso de qué es lo que debemos hacer y cómo debemos ser. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2026

Lo terrible de la verdad

Mt 25, 1-13


"En aquel tiempo, dijo Jesús: 'Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: '¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!' Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: 'Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.' Pero las prudentes replicaron: 'No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.' Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: '¡Señor, señor, ábrenos!' Pero él respondió: 'En verdad os digo que no os conozco.' Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora'".

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios se empeñó mucho en que se salvara el mundo. Y así, en muchas ocasiones, como ahora, nos habla de cómo podemos salvarnos. Pero hoy lo hace de una forma terrible por las consecuencias de según qué tipo de comportamientos. 

Esta parábola nos viene la mar de bien para darnos cuenta de qué es lo que debemos hacer y qué no. Así, por ejemplo, debemos velar porque no sabemos cuándo llega el Señor siendo aquí el novio que viene a la boda. 

Pero lo más terrible es lo que al final de este texto del Evangelio de San Mateo, se nos dice: no se deja entrar en el definitivo Reino de Dios si no se está preparado y bien limpia el alma. Pues eso... que a buen entendedor pocas palabras bastan. 


JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de nuestra salvación eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de agosto de 2026

Estar siempre en vela

Mt 24, 42-51


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.'"

COMENTARIO

Sabemos que la misión principal del Hijo de Dios al ser enviado al mundo era que el mundo se salvase. Por eso habla muchas veces de lo que supone, eso, salvarse y de cómo lo podemos alcanzar. 

Nos dice Cristo que puede venir el Hijo del Hombre en cualquier momento. Y eso lo dice para que estemos siempre "alerta" con nuestro corazón y con nuestra alma para que los preparemos como deben ser preparados.

El final de lo que nos dice el Mesías es verdaderamente terrible. Y es que quien no esté preparado para cuando sea llamado al tribunal de Dios, a comparecer en el juicio particular de cada cual, es decir quien no haya preparado su alma... tendrá una sentencia verdaderamente terrible. Y la imagen del llanto y el rechinar de dientes lo dice todo. 

JESÚS, gracias por advertirnos ante nuestra actitud espiritual. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de agosto de 2026

Una clara advertencia de parte de Cristo

Mt 22, 1-14


"Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: 'El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: 'Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda. 'Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: 'La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda. 'Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. 'Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: "Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin traje de boda?' El se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: 'Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 'Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos'".

COMENTARIO

Lo que nos dice en este texto del Evangelio de San Mateo es algo que deberíamos tener muy en cuenta. Y es que al hablarnos de la parábola de aquel rey que invitó a muchos  la boda de su hijo supone ponernos sobre la pista de qué es lo que nosotros debemos hacer a lo largo de nuestra vida. Y es que Dios llama a su Reino (pues habla Cristo de que el Reino de los Cielos es semejante...) y nosotros debemos hacer todo lo posible para que nuestra alma esté, digamos, "presentable". Y cuando no lo está no es que no vayamos a entrar en el Reino de los Cielos sino que, como aquí le pasa al comensal que no entra a la boda "preparado", seremos expulsados a las tinieblas que podemos pensar se trata del Infierno. 

Todo eso para que nos demos cuenta de qué es lo que nos conviene y para que no olvidemos que lo que hacemos aquí tiene su reflejo en la vida futura, en el más allá...


JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de lo que nos conviene de verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de agosto de 2026

Últimos y primeros

Mt 20, 1-16 



"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: 'El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a mi viña. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.'

COMENTARIO

El Hijo de Dios enseña, digamos, insistiendo porque somos duros de corazón. Y eso es lo que hace hoy que es lo mismo que hizo ayer mismo. 

La parábola del dueño de la viña nos enseña que lo que importa no es cuándo seamos llamados sino la actitud que tenemos tras tal llamamiento.

Algunos se enfadaron porque habían trabajado más que los que, trabajando menos, iban a cobrar lo mismo. Lo que pasa es que ellos no se daban cuenta de lo que importaba era el corazón bueno del dueño de la viña y eso debería haberles conformado. 

JESÚS, gracias por enseñarnos como sólo tú sabes.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de agosto de 2026

Es mejor ser de los últimos

 Mt 19, 23-30


"Jesús dijo entonces a sus discípulos: 'Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos'. Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: 'Entonces, ¿Quién podrá salvarse?'. Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: 'Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible'. Pedro, tomando la palabra, dijo: 'Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?'. Jesús les respondió: 'Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.'"

COMENTARIO

Las promesas hechas por el Hijo de Dios cuando vino al mundo hay que tenerlas como verdaderas y que, es seguro, se cumplirán a su tiempo. Y eso es lo que pasa en este texto del Evangelio del Apóstol que fuera recaudador de impuestos. 

Lo de los ricos hay que entenderlo correctamente. Y es que Cristo se refiere a aquellos que, siéndolo, no tienen en cuenta al necesitado y no le echan una mano. Algo así como poner como ejemplo el caso de Epulón y Lázaro... pues algo así. 

Y luego... debemos tener en cuenta que en este mundo debemos no querer ser los primeros porque eso implica, muchas veces, hacer y pensar contra Dios y contra su Voluntad. Sin embargo, cuando actuamos según su santísima Voluntad es más que probable que seamos de los últimos y eso, como aquí se dice por parte del Hijo de Dios, nos conviene más que mucho.


JESÚS, gracias por decirnos las cosas como deben ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de agosto de 2026

Lo que puede la fe


Mt 15, 21-28

"Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: '¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: 'Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos'. Jesús respondió: 'Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel'. Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: '¡Señor, socórreme!'. Jesús le dijo: 'No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros'.  Ella respondió: '¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!'. Entonces Jesús le dijo: 'Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!'. Y en ese momento su hija quedó curada. 

COMENTARIO

Aquella mujer tenía necesidad más que importante. Y eso que, por decirlo así, no era del pueblo elegido por Dios. Pero el Hijo de  Dios tenía otros planes para la humanidad sufriente. 

Aquellos que seguían a Cristo estaban enfadados por aquella mujer no dejaba de gritar. Pero ellos no comprendían que aquellos gritos lo era de desesperación porque su hija estaba enferma y sólo confiaba en el Maestro. 

Jesucristo no puede hacer otra cosa porque aquella mujer se conforma con las migas de su ser. Y eso consigue para su hija la curación porque la fe, cuando es de verdad, es que tiene esas cosas...


JESÚS, gracias por mostrar lo que la fe puede conseguir cuando es auténtica. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de agosto de 2026

Magnífica María

Lc 1, 39-56


"En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!' Y dijo María:' Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada'. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia- como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

COMENTARIO

Seguramente nos encontramos ante uno de los momentos más hermosos que recoge la Sagrada Escritura. Porque la Virgen María acude rauda en ayuda de su prima Isabel que, siendo de mayor edad, no tenía mucho auxilio en casa de Zacarías. 

Quien sería llamado Bautista salta de alegría porque sabe que aquella joven que llega lleva al Hijo de  Dios en su vientre. ¡Lo sabe aún teniendo sólo seis meses desde que empezó su existencia!

El resto es más que conocido y maravilloso: María pone en su boca palabras verdaderamente santas que tanto agradecen a Dios y tanto nos dice. Y luego se volvió a Nazaret...

JESÚS, gracias por tener una Madre así y por hacerla nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de agosto de 2026

Entender lo que Dios quiere

Mt 19, 3-12


"Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: '¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?'.

El respondió: '¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;  y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido'. 

Le replicaron: 'Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?'. 

El les dijo: 'Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.  Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio'. 

Los discípulos le dijeron: 'Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse'. 

Y él les respondió: 'No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.  En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!'". 

COMENTARIO

La verdad es que los fariseos eran insistentes en querer coger al Hijo de Dios en un renuncio. El problema que tenían es que era imposible del todo porque Cristo era Dios hecho hombre. 

El caso es que, como suele pasar, lo que Dios quiere para sus hijos no suele coincidir muchas veces con los intereses de los hijos. Y eso es lo que pasa en el caso del divorcio. Cristo lo dice con toda claridad: lo que Dios ha unido que lo separe el hombre. 

Otra cosa es que seamos capaces de aceptar una Verdad así. Pero Dios lo dice con toda claridad. 

JESÚS, gracias por enseñarnos la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de agosto de 2026

Perdonar; el perdón

Mt 18, 21-19, 1


"En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: 'Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?' Jesús le contesta: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano. Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.'"

COMENTARIO

Se ve que Pedro no tenía mucha paciencia. Por eso le pregunta al Hijo de Dios eso sobre el perdón al hermano. Pero la respuesta que se encuentra es casi seguro que no se la esperaba.

Jesucristo sabe que perdonar es manifestación de tener un corazón de carne. Por eso dice que hay que perdonar setenta veces siete que es lo mismo que decir que siempre. Por eso le pone por delante la parábola de aquel a quien le fue mucho perdonado pero no supo perdonar lo pequeño. 

Lo que debemos aprender de esto es que no perdonar "de corazón" y no falsamente es lo que importa a la hora de cumplir con la voluntad de Dios. 

JESÚS, gracias por enseñarnos cómo debemos perdonar. 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2026

Corrección fraterna

Mt, 18, 15-20 


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.'"

COMENTARIO 

En este ocasión, el Hijo de Dios quiere que comprendamos que la fe y lo que supone la misma no es cosa, digamos, de nosotros solos sino que debemos tener en cuenta también al prójimo. 

Es verdad que muchas veces nos resulta difícil corregir al hermano aunque nos demos cuenta de que está en un error en determinado aspecto de la fe que compartimos. Sin embargo, es algo muy recomendable según nos dice Cristo porque unos debemos ayudarnos a otros.

Y, por último, algo que nos da mucha esperanza. Y es que cuando dos o más de nosotros estemos reunidos en nombre de Cristo seremos escuchados por Dios de una forma más que especial. 


JESÚS, gracias por hablarnos con tanta claridad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de agosto de 2026

La Voluntad de Dios

Mt 18, 1-5. 10, 12-14


"En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: '¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?' Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: 'Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.'"

COMENTARIO

Ellos querían saber la importancia de estar en el Reino de los Cielos. Lo que pasaba es que no acababan de entender cómo es la Voluntad de Dios y eso les llevaba a tener consideraciones que, seguramente, nada tenían que ver con lo que el Creador tenía por bueno y mejor. 

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: hay que tener el espíritu de un niño pues no es de esperar que quisiera decir que hay que ser tan travieso como, por lo general, es un niño. No. Cristo se refería a otras cosas que más tienen relación con el espíritu que con el cuerpo al respecto de los niños.

Y luego... la oveja perdida. Si se consideraban ovejas perdidas a los niños porque no se les tenía en cuenta para nada... aquí quedaba bien clara la Voluntad de Dios: no quiere que se pierda ninguno de los pequeños...


JESÚS

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de agosto de 2026

Escuchar a Cristo

Mt 17, 1-9



"En aquel tiempo toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: 'Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías'. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: 'Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle'. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: 'Levantaos, no tengáis miedo'. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: 'No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos'".

COMENTARIO

Ya podemos imaginar que aquellos tres Apóstoles no estaban en la mejor situación espiritual para comprender lo que estaba pasando en aquel monte. Y es que ver lo que vieron no era lo más común y ordinario y lo que pasó entonces debió marcarles para siempre.

Pedro estaba un poco turbado. Como no comprendía lo que estaba pasando lo que quiere es quedarse allí todo el tiempo posible porque no comprendía que aquello era para difundirlo pero aún no...

Ellos no comprendía, seguramente, lo de la resurrección pero es seguro que cuando se produjo la de Cristo ataron todos los cabos sueltos que tenían en su corazón.


JESÚS, gracias por hacer comprender a tus Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de agosto de 2026

El poder de la fe

Mt 15, 21-28


"Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: '¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio'. Pero él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: 'Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos'. Jesús respondió: 'Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel'.  Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: '¡Señor, socórreme!'.  Jesús le dijo: 'No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros'.  Ella respondió: '¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!'. Entonces Jesús le dijo: 'Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!'. Y en ese momento su hija quedó curada."

COMENTARIO

Aquella mujer estaba más que preocupada por la situación de su hija. Y sabía que sólo el Señor podía hacer por ella y por eso insiste tanto en ser atendida por Aquel que curaba lo incurable y sanaba lo que parecía no poder ser sanado. 

Podemos decir que el Hijo de Dios la pone a prueba cuando dice que sólo había sido enviado para que se salvasen las ovejas descarriadas de Israel porque sabía perfectamente que la salvación era para todo aquel que quisiese aceptarlo como Mesías. 

El resultado de todo es bien conocido: aquella mujer insiste tanto que su respuesta a las palabras de Cristo salvan a su hijoa porque mostró lo que puede la fe cuando es verdadera. 

JESÚS, gracias por premiar la fe como la fe se merece.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de agosto de 2026

Palabra de Dios

Mt 15, 1-2. 10-14


"Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: '¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los antepasados?; pues no se lavan las manos a la hora de comer'. Luego llamó a la gente y les dijo: 'Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre'. Entonces se acercan los discípulos y le dicen: '¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?' El les respondió: 'Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.'"

COMENTARIO

No podemos negar que las palabras del Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo son bastante aclaradoras, si se puede decir así. Y que pone en la mesa una verdad muy simple: hay quien se cree sabio y equivoca a quien debe conducir. Y ese es el caso de aquellos fariseos que tenían el poder espiritual en sus manos pero, según Cristo y según su santísima Palabra son ciegos que guían a otros ciegos y eso nunca puede acabar bien. 

Los fariseos era muy seguidores al respecto de cumplir con los muchos preceptos que habían ido estableciendo los llamados sabios a lo largo de los siglos. Pero, según vemos, no eran muchos de ellos preceptos que se tuvieran que tener muy en cuenta. 

Aquellos que se escandalizaban son los que, precisamente, más escándalo y mal ejemplo daban según Cristo.


JESÚS,  gracias por poner sobre la mesa la pura y exacta verdad. 


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de julio de 2026

La Ligera carga de Cristo

 Mt 11,25-30


"En aquella ocasión Jesús declaró:

'— Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.

Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga es ligera.'"

COMENTARIO 

Lo que aquí nos dice el Hijo de Dios es más que importante. Y es que podemos considerarnos de los más pequeños porque Dios nos ha revelado lo que es verdaderamente importante. 

Pero hay algo que es, sencillamente, maravilloso. Y es que Cristo se entrega de forma total y absoluta a sus hermanos los hombres. Quiere que nos acerquemos a su persona porque Él nos aliviará de nuestras cuitas personales. 

Nos dice Jesucristo que su yugo es suave y que su carga es ligera yeso ha de querer decir que seguirlo no es imposible...


JESÚS, gracias por ser tan bueno con nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2026

Cuando se fue Cristo

Mt 9, 14-17


"Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?' Jesús les dijo: 'Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan'".


COMENTARIO

Aquellos que no querían para nada al Hijo de Dios buscaban cualquier ocasión para dejarlo mal. Y el tema del ayuno cuando estaba prescrito era ocasión propicia para ellos porque veían que los discípulos de Cristo no lo hacían...

Lo que dice Cristo aquí es seguro que ellos no lo entendieron. Es decir, eso de la boda sí es posible que les llegara al corazón pero que estuviera hablando de su muerte y de cómo se iban a sentir sus discípulos entonces... eso es seguro que no lo entendían. 

Y lo nuevo de la doctrina de Cristo, ese vino nuevo, no podía contenerse en corazones viejos como eran, precisamente, los de aquellos que le hacían según qué tipo de preguntas.

JESÚS, gracias por poner las cosa en su exacto sitio. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2026

No seamos incrédulos sino creyentes

Jn 20, 24-29


"Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les contestó: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré'. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: 'La paz con vosotros'. Luego dice a Tomás: 'Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente'. Tomás le contestó: 'Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: 'Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído'".

COMENTARIO

Tomás era uno de los doce que no estaba presente cuando el Hijo de Dios se presentó ante ellos. Y como no vio al Señor no creyó que hubiera pasado lo que, con toda seguridad, le contaron sus amigos. 

Cuando se aparece de nuevo, a los ocho días, Cristo se dirige a Tomás para decirle que hiciera lo que había dicho que necesitaría para creer. Pero no hace falta porque ver a Jesús fue suficiente. 

Cristo define a la perfección lo que es la fe: creer sin ver, creer sin ver, creer sin ver. Y lo repetimos por si no ha quedado claro...

JESÚS, gracias por decirnos qué es tener fe, qué creer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2026

El miedo a la Verdad

Mt 8, 28-34


"En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -'¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?' Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: '-Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos'. Él les dijo:' Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas'. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

COMENTARIO

Pudiera parecer o dar la impresión de que las personas se habían beneficiado de aquello de los endemoniados. Pero aquellas no pensaban lo mismo por su pensamiento exclusivamente humano. 

Se puede decir que hacer lo que hizo el Hijo de Dios con los endemoniados era buena cosa. Sin embargo, cuando el negocio se pone por medio, que es lo que las cosas no acaban bien para según qué intereses. 

Querían que Jesús dejara sus tierras porque, al parecer, los endemoniados no eran su problema sino perder a los cerdos... En fin...

JESÚS, gracias por actuar como actuaste entonces. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2026

Yojanan

 Lc 1, 57-66.80



"Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: 'No; se ha de llamar Juan'. Le decían: 'No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre' Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. El pidió una tablilla y escribió: 'Juan es su nombre'. Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: 'Pues ¿Qué será este niño?»' Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

COMENTARIO

Resulta curioso el comportamiento de Zacarías. Cuando el ángel Gabriel le anunció que su esposa, a la que llamaban estéril, iba a darle un hijo, no se lo creyó del todo porque, humanamente, era lo que se esperaba de él. Sin embargo, después de unos meses de mudez por no creer y ya está... ahora sí que sabe lo que tiene que hacer: no dudar más de Dios y hacer lo que quiere el Padre que debe hacer. 

Le pone de nombre Juan que, al parecer, no era común en su familia. Pero era lo que debía hacer y ahora sí lo hace con las consecuencias que sabemos:  se le abre la boca y pudo hablar. 

La lección es bien sencilla: la Voluntad de Dios ha de ser siempre respetada por mucho que nos cueste. 

JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por todo lo que hizo y lo fielmente que se comportó. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2026

La puerta estrecha

Mt 7, 6.12-14


"'No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. 'Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.'"

COMENTARIO

Es cierto que todo hijo de Dios quiere ir al Cielo. Pero no se va a la Casa de Dios de cualquier forma sino de la forma como el Hijo de Dios aquí nos dice.

Nosotros tenemos dos opciones: escoger la puerta ancha en la que, es seguro, vamos a gozar de la vida sin tener en cuenta nada de lo que eso suponga ni las consecuencias de nuestros actos y escoger la puerta estrecha que conlleva, seguramente, muchos sacrificios...

Es cierto que dice Cristo que pocos encuentran la puerta estrecha. Y es que, como personas, nos corresponde buscarla y no siempre queremos.

JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de cómo alcanzar el Cielo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2026

Padre Nuestro

Mt 6, 7-15


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.'

COMENTARIO

Podemos imaginar que los discípulos del Hijo de Dios querían aprender a orar. Por eso Jesucristo les enseña la oración más importante pues era la dirigida a su Padre del Cielo.

En el Padre Nuestro nosotros le pedimos a Dios por aquello que resulta de lo más importante. Y es que nuestro corazón y nuestra alma necesita dirigirse al Creador porque es así como nos dijo Cristo que debíamos hacerlo siendo consecuentes con lo que decimos. 

Padre Nuestro. Dios es nuestro Padre. ¿Habrá algo mejor que hacer que dirigirnos a su tierno corazón?

JESÚS, gracias por enseñarnos a pedir a Dios por lo que es importante para nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2026

Dios conoce en lo secreto

Mt 6, 1-6.16-18


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:' Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.'"

COMENTARIO

Hay textos bíblicos que, como éste, son un verdadero aviso para todos los hijos de Dios que, siendo discípulos de Cristo, debemos tener más que claro cuál es la verdad de nuestra fe para no confundirnos con lo que nos pasa. 

El caso es que el Hijo de Dios enseñó, en su primera venida al mundo, lo que debía ser conocido y creído para salvarse. Y una de las cosas es que Dios todo lo conoce, que ve en lo secreto de nuestro corazón. 

Esto, dicho así, está muy bien pero es que supone que nuestro Creador conoce todo lo que nosotros, a veces, queremos ocultar en el fondo del corazón para que no se sepa. Que lo sabe todo...

JESÚS, gracias por darnos a entender que tu Padre lo conoce todo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2026

La fe debe alumbrar

Mt 5, 13-16


"'Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que si entonces, en tiempos del Hijo de Dios y de su primera venida al mundo, podía resultar difícil manifestar que se era discípulo suyo no podemos decir que hoy día sea mucho más fácil. Sin embargo, las palabras de Cristo son determinantes y claras. 

Lo que nos dice Jesucristo es que si se tiene fe y se cree en Dios, en su Hijo y, en fin, en todo lo que eso supone, no podemos hacer como si la cosa no fuera con nosotros y ocultar esa fe que decimos tener. 

Podemos decir, además, que lo que quiere Cristo es que se note que tenemos fe y que nuestras obras demuestren que la tenemos. Vamos, que de fruto. 


JESÚS, gracias por ser tan claro y diáfano en tus palabras. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de junio de 2026

Cuerpo y Sangre de Cristo

 Jn 6, 51-58


"'Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.' Discutían entre sí los judíos y decían: '¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?' Jesús les dijo: 'En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.'"


COMENTARIO 

Aquellos que no querían mucho al Hijo de Dios no entendieron lo que quería decir cuando hablaba de su Cuerpo. Nosotros, tantos siglos después, comprendemos muy bien que se refería a la santísima comunión pero ellos, ellos no entendieron y se escandalizaron mucho. 

Lo que Cristo es claro: quien come su Cuerpo y bebe su Sangre tendrá vid eterna. No cabe expresión mejor ni más beneficiosa para sus discípulos. 

Cuerpo y Sangre de Cristo. Vida eterna. Nada mejor.


JESÚS, gracias por entregar tu Cuerpo y tu Sangre y hacerlo por nosotros. Gracias. 

Eleuterio Fernández Guzmán