MT 4, 18-28
"Mientras
caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a
Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al
mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: 'Síganme, y Yo los haré
pescadores de hombres'.
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron".
COMENTARIO
Ciertamente,
podemos pensar que el Hijo de Dios tenía una atracción tal que a quien
llamaba siempre acababa siguiéndolo porque debían ver algo en sus ojos
que los atraía sin remedio.
Voluntariamente
lo siguen tanto Simón como los Zebeos. Y lo dejan todo que no es poca
cosa porque era su medio de trabajo. Sin embargo, debieron saber en sus
corazones que Dios iba a proveer con aquel Maestro que los llamaba.
Ellos lo siguieron y lo dieron todo por él... hasta su propia vida.
JESÚS, gracias por llamarlos, gracias por llamarnos.
Eleuterio Fernández Guzmán