30 de septiembre de 2014

Sobra la ira y la rabia


Martes XXVI del tiempo ordinario


Lc 9,51-56

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.”


COMENTARIO


Jesús, a pesar de los intentos de Satanás (en boca de Pedro) para que evitar aquello que, por voluntad de Dios, debía sucederle, sabía que nada podía hacer para oponerse a la misma. En realidad, podía pero, como hijo fiel, no quería.

Jesús quiere ir a Jesuralén porque sabe que allí le darán muerte y que la misma será para bien de la humanidad. Y algunos de sus discípulos, que al parecer, no entendían lo que estaba pasando, manifiestan una ira y una rabia que no era la propia del Reino de  Dios.

Jesús no puede permitir que se utilice el poder de Dios para hacer daño. Él, portavoz de la paz verdadera no estaba dispuesto que en nombre del Creador se pudiera dañar al prójimo. Y los reprende.


JESÚS, algunos de los tuyos manifiesta una ira y una rabia que no puedes permitir. Ayúdanos a tener un corazón blando, limpio, puro jovial y no vengativo.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de septiembre de 2014

Dios lo conoce todo

Jn 1,47-51


En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: 'Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño'. Le dice Natanael: '¿De qué me conoces?'. Le respondió Jesús: 'Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi'. Le respondió Natanael: 'Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel'. Jesús le contestó: '¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores'. Y le añadió: 'En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'.


COMENTARIO


Es bien cierto que, en muchas ocasiones, Jesús hacía que lo que era normal, para Él, pareciera extraordinario. En el caso de Natanael pasa algo parecido. Y como para Dios nada hay imposible no le fue difícil a Cristo ver a aquel hombre allí, debajo de aquella higuera.

Para Natanael aquello le parece algo extraordinario. No sabía, en realidad, que Jesús era Dios pero algo le había soplado el Espíritu Santo cuando proclamó que aquel Maestro sólo podía ser el Hijo de Dios y, por tanto, el Rey de Israel.

Jesús debió sonreir por dentro. ¿Con sólo aquello ya le parecía tanto a aquel hombre? En realidad, no sabía lo que tenían que ver y aquello era, sin duda, una simple y sencilla manifestación del poder de Dios. Pero llegarían, como sabemos, tiempos aún más extraordinarios.

JESÚS, Natanael se extraña del poder de Dios. Sin embargo, tan sólo era una pequeña manifestación del mismo. Ayúdanos a aceptar la verdad como es.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de septiembre de 2014

Cumplir con la voluntad de Dios




 Domingo XXVI (A) del tiempo ordinario
Mt 20,28-32


En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: '¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue.

'¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?'. 'El primero', le dicen. Díceles Jesús: 'En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él'.


COMENTARIO

Quienes nos consideramos hijos de Dios sabemos que el Padre, de una manera o de otra, se dirige a nosotros para hacernos indicación de cuál es nuestra misión y qué es lo que debemos hacer conb nuestra vida de hijos suyos.

Podemos adoptar la decisión de seguir aquello que nos dice pero lo podemos hacer de una forma mentirosa. Es decir podemos decir que no seguimos sus indicaciones pero, al final, dándonos cuenta de lo que significa eso, seguirlas. Al fin... cuenta lo que hagamos.

Pero también podemos tratar de disimular y hacer como que sí... siendo no. Tal forma de actuar, además de mostrar una forma de ser falsa demuestra que no conocemos que Dios conoce, a su vez, neustros corazones y nuestras verdaderas intenciones.


JESÚS, quieres que cumplamos la voluntad de tu Padre y que lo hagamos directamente, sin subterfugios. Ayúdanos a ser como debemos ser: hijos de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


27 de septiembre de 2014

Temer a la Verdad

Sábado XXV del tiempo ordinario




Lc 9,43b-45

“En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: ‘Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres’. Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto”.


COMENTARIO

Dice este texto del evangelio de San Lucas que aquellos que veían a Jesús estaban maravillados de aquello que hacía. Todos aquellos estaban deslumbrados por el don de su palabra y por los hechos extraordinarios que llevaba a cabo.

Jesús, sin embargo, sabía que no toda iba a ser de color de rosa. Tendría que llegar el momento en el que su vida sería de poca importancia para muchos. Entregaría su vida y lo haría a manos de aquellos que tantos habían seguido. Tal era la verdad.

Aquellos que escuchaban lo que les decía acerca de su futuro tenían miedo. No entendían mucho de lo que les estaba diciendo y si, además, tenía que ser con su muerte… mucho menos. Temían a la verdad.






JESÚS, el miedo es algo natural en el hombre. Ayúdanos a no tenerlo cuando se refiera a Ti y a la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán


26 de septiembre de 2014

Saber quién es Cristo


Viernes XXV del tiempo ordinario


Lc 9,18-22

Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?’. Ellos respondieron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado’. Les dijo: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contestó: ‘El Cristo de Dios’. Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: ‘El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día’”.


COMENTARIO


El interés de Jesús por saber qué piensa la gente acerca de su persona no es por ignorancia. Es decir, no es que no lo sepa sino que quiere ver si sus apóstoles están al cabo de la calle de lo que pasa al respecto del Maestro.

Parece que hay bastante despiste. En realidad, nadie parece saber quién es Jesús. Y no es que Él no se haya explicado a través de su Palabra y de sus hechos sino que el pueblo es de dura cerviz.

Jesús profetiza acerca de su muerte. Les dice todo porque no quiere ocultarles nada. No pueden negar, sus más allegados discípulos, que no tuvieran conocimiento de lo que tenía que pasar. Además, tampoco deben decir que Él es el Mesías enviado por Dios porque aún no es el tiempo de que se sepa.




JESÚS, eres el Mesías, el Enviado de Dios pero muchos no se dan cuenta de eso. Ayúdanos a tenerlo siempre, siempre, presente.

Eleuterio Fernández Guzmán


25 de septiembre de 2014

Saber que Cristo es el Mesías



Jueves XXV del tiempo ordinario


Lc 9,7-9

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo:’ Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?’. Y buscaba verle”.


COMENTARIO

Es muy normal que el mundo se sorprenda de aquello que no entiende o que no quiere entender. El caso del mundano Herodes muestra lo que eso significa. No se entera de nada porque no cree, no tiene fe. Por eso mandó decapitar a Juan el Bautista.

Lo cierto es que hay gran desconcierto. Cuando la gente escucha a Jesús predicar no sabe, a ciencia cierta, quién es. Por eso el Hijo de Dios pregunta muchas veces, a sus apóstoles, que quién cree la gente que es.

Herodes, sin embargo, podía no estar perdido para siempre. Cuando sabe de Jesús quiere verle. Seguramente lo decía por curiosidad, por conocer de quien tanto bueno se decía. Podía, entonces, haberse convertido al conocer a Jesús de no haber sido por las circunstancias de aquel conocimiento…







JESÚS, los que no te conocen no pueden conocer a Dios. Por eso el mundo está tan perdido y alejado del Padre. Ayúdanos a tenerte siempre presente.

Eleuterio Fernández Guzmán


24 de septiembre de 2014

Caminar con Dios


  
Miércoles XXV del tiempo ordinario



Lc 9,1-6

“En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: ‘No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos’. Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes”.


COMENTARIO

Cuando Jesús escogió a los doce que iban a ser sus apóstoles debía hacer algo más. Por eso les dona una serie de gracias propias de Dios y del poder del Todopoderoso. Por eso pueden, a partir de tal momento, curar enfermedades.

Pero Jesús les conmina a actuar de una forma muy concreta. Así, por ejemplo, no deben querer bienes materiales de forma que puedan ser dominados por ellos. Dios ha de proveer todo para aquellos que envía y eso es más que suficiente.

Aquellos escogidos salen a los caminos, van a los pueblos y hacen todo lo posible para cumplir con la misión que Jesús les había encomendado. Transmite, así, la Buena Noticia de que el Reino había llegado a la Tierra y que Dios había enviado al Mesías para procurar la salvación del mundo.






JESÚS, cuando envías a tus discípulos les das instrucciones muy válidas para un discípulo tuyo. Ayúdanos a serlo con conciencia de que lo somos.

Eleuterio Fernández Guzmán