13 de diciembre de 2019

Es cierto y verdad: lo ha dicho Cristo

Mt 11, 16-19
"¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:
`Os hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado,
os hemos entonado endechas,
y no os habéis lamentado.'
'Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: `Demonio tiene.' Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.' Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.'"
COMENTARIO

Ciertamente, podemos imaginar al Hijo de Dios teniendo más que paciencia con el pueblo que le había sido entregado por su Padre. Y es que, según podemos ver a lo largo de las Sagradas Escrituras, había quien no quería, para nada, seguir las enseñanzas de Jesucristo e, incluso, quien quería matarlo. Por eso, y viendo las circunstancias en las que se desenvolvía el Maestro no nos extrañada nada de nada que se dirigiera a los que le escuchaban para tratarlos como niños caprichosos que no comprenden o no quieren comprender nada de lo que les está pasando.
Muchas de aquellas personas no entendieron a Juan el Bautista pero tampoco a Jesucristo. Y, sin embargo, las obras que hizo en presencia de aquellos que dudaban de Él, daban testimonio cierto y verdadero de Quien les había sido enviado por Dios en cumplimiento de sus promesas.

JESÚS, gracias por decir la pura y exacta Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de diciembre de 2019

Saber servir

Lc 1, 39-47
"En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!'"

COMENTARIO

No podemos negar que la Virgen María, una vez se le había anunciado que iba a traer al mundo al Hijo de Dios, no se quedó absorta y pensando en las musarañas, quizá, sorprendida por todo lo que le acababa de pasar. No. Hizo lo que debía hacer por parte de quien se sabe hija de Dios... su esclava.
Su prima Isabel era una mujer entrada en años. A lo mejor no como hoy día se suele tener eso como edad sino, seguramente, de no tantos años. El caso es que llamaban estéril porque no había podido concebir. Pero, para Dios nada hay imposible y ella queda embarazada.
Cuando María se entera, mediando el Ángel Gabriel, que eso ha pasado, no lo duda en absoluto: lo deja todo y va al pueblo donde vive su prima Isabel que se encuentra embarazada, ¡de 6 meses!, quien iba a traer al mundo a Juan, llamado, y de profesión, Bautista. Y supo servir María, como debía.

JESÚS, gracias por haber escogido a María, tu Madre y la nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de diciembre de 2019

Yugo y carga

Mt 11, 28-30

28 ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. 29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Por mi yugo es suave y mi carga ligera.’”

COMENTARIO

No podemos negar que lo que hoy nos dice el Hijo de Dios es todo un programa espiritual de alta perfección y que, además, está basado no en teorías inexploradas sino en el propio devenir de Quien lo propone.
Debemos, sin duda, aprender de Quien ha hecho todo lo posible para que el ser humano pueda alcanzar la vida eterna. Y es que lo que ha hecho ha sido morir en una Cruz, su Cruz. Y, sólo por eso, deberíamos respetar más que mucho lo que nos dice.
Todo es bueno aquí. Que su yugo es suave y que su carga ligera. Y con eso nos ha de querer decir que no debe pesarnos hacer como quiere que hagamos. Y es que, además, la única forma de contentar el corazón misericordioso de su Padre, y el nuestro, Dios Todopoderoso.


JESÚS, gracias por darnos unos consejos tan acertados y, también, necesarios .

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de diciembre de 2019

La llena de gracia



Lc 1,26-38

En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 

Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin’. María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’. El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios’. Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y el ángel dejándola se fue.”

COMENTARIO

El episodio que nos trae hoy el Evangelio de San Lucas supone, por decirlo así, el principio de todo. Cuando el Ángel del Señor, Gabriel, se dirige a aquella joven judía, mucho de lo que iba a venir estaba en juego.

María se sorprende. No es nada extraño porque aunque el pueblo judío creyese en la existencia de los ángeles no a todo el mundo se le aparecía uno todos los días. Y se extraña de lo que le dice que va a pasar porque ella, en efecto, no ha mantenido relaciones íntimas con ningún hombre.

El Ángel, sin embargo, tranquiliza el corazón de María. Todo lo que le dice que va a pasar es voluntad de Dios para quien nada es imposible. Por eso no debe preocuparse a partir de momento en el que diga sí a Dios. Y lo dice. Y, además, se manifiesta como la esclava del Señor.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles como María fue fiel.

Eleuterio Fernández Guzmán


8 de diciembre de 2019

Inmaculada Concepción de María


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Celebramos, con alegría agradecida
que Dios quiso que su Madre
al mundo viniera sin pecado concebida.

Celebramos que una niña,
llamada por sus padres María
viniera a ver la luz de aquel
su primer día
y, sin saber aún lo que hacer debía
seguro estamos que alcanzó a conocer,
con el saber de una criatura
que su mundo era el de Dios,
que su esperanza se la entregaba a vos.

Celebramos que hoy día, el ocho
del mes décimo segundo,
podemos dar gracias al Padre
por haber creado y hecho venir
a su Madre, para el mundo.

Gracias, damos a Dios,
por un don tan esperado,
de ver a su Madre Inmaculada
porque quiso Él tal regalo.

Amén. 


7 de diciembre de 2019

Dar gratis lo recibido


Mt 9,35—10,1.6-8
En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’. 
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis’”.

COMENTARIO

Jesús evangeliza allá por donde camina. Su evangelización es de palabra y es de obra porque la misión encomendada por Dios abarca todo lo que, humanamente, sea posible. Y eso hace Cristo cumpliendo con la misma a la perfección. Y cura las dolencias físicas y espirituales pidiendo, además, que Dios envíe muchos que hagan lo mismo.

Pero Jesús hace algo más: envía a los suyos, a sus discípulos más allegados para que hagan lo mismo que Él estaba haciendo. Y lo hace dando una instrucción: primero deberán ir a aquellos judíos que hayan equivocado el camino que lleva a Dios. Procuraran, pues, que conozcan la Palabra de Dios y lo que eso significa.

Pero Jesús dice algo que es muy importante y que no debían olvidar aquellos que le seguían: habían recibido mucho bien del Mesías y eso era lo que debían dar a los demás.



JESÚS, ayúdanos a dar lo que hemos recibido y a darlo sin pedir nada a cambio.

Eleuterio Fernández Guzmán


6 de diciembre de 2019

Y los ciegos proclamaron la bondad de Dios

Mt 9, 27-31
"Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: '¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!' Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: '¿Creéis que puedo hacer eso?' Dícenle: 'Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: 'Hágase en vosotros según vuestra fe.' Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: '¡Mirad que nadie lo sepa!' Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca."

COMENTARIO

Es seguro que quienes no padecemos ceguera física no alcanzamos a comprender lo que debe suponer volver a ver o, simplemente, ver por primera vez. Pero aquellos ciegos que pedían ver al Hijo de Dios sí sabían a qué ese enfrentaban cada día.
Aquellos ciegos, ciertamente, podían haber adoptado una forma de ser según la cual, a lo mejor, aquel Maestro podría curarlos. Pero, entonces, su confianza habría estado a un nivel muy bajo. Pero no, ellos no actúan así sino de una forma bien distinta: confiando en que serían curados por Jesucristo.
Jesucristo, que conocía la fe aquellos ciegos no por ser Dios (aunque también) sino porque se daba cuenta de que lo estaban pasando muy mal y necesitaban un remedio radical, los cura. Ante la fe que muestran sólo puede hacer una cosa: curarlos. Y los cura. Y ellos, como no podía ser de otra forma, a todo el mundo dicen lo que ha pasado. Y es que no pueden callar. ¿Quién callaría?

JESÚS, gracias por reconocer la fe de aquellos ciegos y, así, la nuestra, si es su caso.

Eleuterio Fernández Guzmán