9 de abril de 2020

Servir como Cristo sirvió


JUEVES SANTO



Jn 13, 1.4-15

“1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo 4 se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: ‘Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?’ 7 Jesús le respondió: ‘Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.’ 8 Le dice Pedro: ‘No me lavarás los pies jamás.’ Jesús le respondió: ‘Si no te lavo, no tienes parte conmigo.’ 9 Le dice Simón Pedro: ‘Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.’ 10 Jesús le dice: ‘El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.’ 11 Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: ‘No estáis limpios todos.’ 12 Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: ‘¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis ’el Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros."


COMENTARIO

En realidad, todo lo que pasó en aquel primer Jueves Santo de la historia de la salvación tiene un significado que va mucho más allá de lo que a simple vista pudiera significar. Y es que, al parecer, había quien no podía entender que el Maestro hiciera lo que un sirviente debía hacer como era aquello de lavar los pies.

Lo que hace el Hijo de Dios tiene mucho de lección espiritual, si lo podemos decir así. Y es que quería que aprendiesen que lo mismo que había sabido servir a sus Apóstoles lavándoles los pies, lo mismo deberían hacer ellos.

Es verdad que ellos saben que sí, que Jesús es al Maestro y es el Señor. Por tanto, son conscientes de que es el Mesías enviado por Dios Todopoderoso. Y, entonces, deberán actuar en consecuencia.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como debían ser dichas.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de abril de 2020

Las cartas sobre la mesa


Mt 26, 14-25

“14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, 15 y les dijo: ‘¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?’ Ellos le asignaron treinta monedas de plata. 16 Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. 17 El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: ‘¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?’ 18 Él les dijo: ‘Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.”‘ 19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua. 20 Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. 21 Y mientras comían, dijo: ‘Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará.’ 22 Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ‘¿Acaso soy yo, Señor?’ 23 El respondió: ‘El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. 24 El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!’ 25 Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: ‘¿Soy yo acaso, Rabbí?’ Dícele: ‘Sí, tú lo has dicho.’ 26 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: ‘Tomad, comed, éste es mi cuerpo.’”

COMENTARIO

No podemos negar que el texto del Evangelio de hoy lo pone todo negro sobre blanco para que nadie se lleve a engaño. Es decir, no hay duda alguna de que el Hijo de Dios sabe todo acerca de lo que va a pasar y eso le hace decir lo que dice.

Judas vende a su Maestro por una paga irrisoria porque ni todo el oro del mundo habido y por haber valdría para pagar ni un solo segundo de la vida de Jesucristo. Pero los hombres, más mundanos, se arreglan enseguida.

Seguramente, el Hijo de Dios, conociendo a la perfección lo que iba a pasar no duda lo más mínimo en decirle a Judas lo que ya sabía el traidor que había hecho y confirma, así, que todo se iba a cumplir como estaba escrito.

JESÚS,  gracias por tener un aplomo tan grande en tales momentos.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de abril de 2020

Dar gloria a Dios



Jn 12, 1-11

“1 Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. 3 Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: 5 ‘¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?’ 6 Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. 7 Jesús dijo: ‘Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. 8 Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis.’ 9 Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10 Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, 11 porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.”

COMENTARIO

Como bien nos dice San Juan, aquel hombre de nombre Judas era un ladrón y el dinero que podía costar el perfume de María se lo quería quedar Él. Al parecer no comprendía nada de lo que estaba pasando allí.

Aquella mujer, María, estaba agradecida a su amigo Jesús porque le tenía un cariño que no siempre se ha llegado a entender. Pero allí había quien quería tergiversar las cosas y llevar el agua a su molino.

Jesucristo, sin embargo, que conocía más que bien cuál iba a ser el final de su vida humana, sabía que María glorificaba a Dios con aquella acción. Y eso valía mucho más que todas las advertencias venidas de corazones falsos.


JESÚS,  gracias por dar a entender la verdad de las cosas.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de abril de 2020

Envidia y maquinación



Jn 11, 45.47-57

“45 Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él. 47 Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: ‘¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. 48 Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.’ 49 Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: ‘Vosotros no sabéis nada, 50 ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.’ 51 Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación 52 - y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.
53 Desde este día, decidieron darle muerte. 54 Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos. 55 Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. 56 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: ‘¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?’ 57 Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.”

COMENTARIO

No podemos negar que, después de unos años de predicación y milagros, había quien no aceptaba nada de lo que hacía o decía aquel Maestro de Galilea. Por eso no nos extrañada nada que quisieran terminar con su vida a como diera lugar y de la forma que fuera.

Aquellos taimados perseguidores de Jesucristo aprovechaban cada una de las ocasiones que se les presentaba desprestigiarlo ante el pueblo bajo supuestas infracciones de la ley establecida.

Jesucristo, sin embargo, sabía muy bien lo que le iba a pasar y que era ineludible que fuera a la Ciudad Santa para que todo lo que estaba escrito se llevara a cabo. Eso, sin embargo y al parecer, no todos lo comprendían.

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión hasta las últimas consecuencias.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de abril de 2020

Algunos sí le siguieron


Jn 10, 31-42

“31 Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. 32 Jesús les dijo: ‘Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?’ 33 Le respondieron los judíos: ‘No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.’ 34 Jesús les respondió: ‘¿No está escrito en vuestra Ley: = Yo he dicho: dioses sois? = 35 Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios - y no puede fallar la Escritura - 36 a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: ‘Yo soy Hijo de Dios’? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; 38 pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.’ 39 Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos. 40 Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes bautizando, y se quedó allí. 41 Muchos fueron donde él y decían: ‘Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad.’ 42 Y muchos allí creyeron en él.”

COMENTARIO

Es más que extraña la pertinacia en la equivocación y en el error. Y es que había muchos que, muy a pesar de todo lo que ya había hecho Jesús y lo que, por ejemplo, había dicho el Bautista sobre su persona y realidad espiritual, no acababan de enterarse de nada.

Son, ya, muchas las veces, que Jesucristo dice, en la cara de todo aquel que lo quiera ver y escuchar, que es el Hijo de Dios y, por tanto, el Enviado, el Mesías.

Es cierto que no todos lo querían mal y no todos no creían en Él. Y es que hubo un grupo que sí lo tuvo por el Mesías, como era, y le siguieron con todas las consecuencias.

JESÚS,  gracias por insistir tanto acerca de tu naturaleza divina.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de abril de 2020

Guardar la Palabra de Dios no es esconderla


Jn 8, 51-59

“51 En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás.’ 52 Le dijeron los judíos: ‘Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: “Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás.” 53 ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?’ 54 Jesús respondió: ‘Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, 55 y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. 56 Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró.’ 57 Entonces los judíos le dijeron: ‘¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?’ 58 Jesús les respondió: ‘En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.’ 59 Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.”



COMENTARIO

Queda meridianamente claro en este texto del Evangelio de San Juan que, como pasa otras veces, sólo se entera de la realidad espiritual quien quiere enterarse porque quien no quiere… en fin, que nada de nada.

Jesucristo lo dice muchas veces, aquí también. Y dice que es el Hijo de Dios por activa y por pasiva pero no parecen darse cuenta de eso. Y es que ellos esperaban, seguramente, un Mesías de otra forma, con la espada cortante en mano y no con la espada cortante de su Palabra, justa y exacta Palabra.

El caso es que lo quieren matar. Cogen piedras para apedrearlo como si hubiera hecho algo tan grave que mereciera una muerte así. Y, claro, no nos extraña nada de nada lo que luego pasó.

JESÚS,  gracias por mantenerte firme en la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de abril de 2020

Comprender a Dios y a Cristo


Jn 8, 31-42

“31 Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: ‘Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, 32 y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.’ 33 Ellos le respondieron: ‘Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?’ 34 Jesús les respondió: ‘En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.  35 Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. 36 Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. 37 Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre.’ 39 Ellos le respondieron: ‘Nuestro padre es Abraham.’ Jesús les dice: ‘Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. 40 Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.’ Ellos le dijeron: ‘Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.’ 42 Jesús les respondió: ‘Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado.’”

COMENTARIO

Con este texto del Evangelio de San Juan queda más que claro que no hay más ciego y sordo que quien no quiere ver u oír. Y es que en la discusión que mantiene el Hijo de Dios con aquellos hombres, parece que ni quieren entender ni comprender.

El caso es que Jesucristo lo dice de todas las maneras posibles. Dice, queremos decir, que es el Enviado de Dios y que lo que hace y dice no lo hace o dice porque sea cosa suya sino porque es voluntad de Dios que así sea. Y, al parecer, aquellos que tanto han visto que ha hecho y dicho, no quieren, porque no quieren, enterarse de nada de lo que les dice. Y no quieren porque, según ellos, no les conviene…

JESÚS,  gracias por tu claridad.

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de marzo de 2020

Vía crucis del siglo XX

Vía crucis del siglo XX: El Vía crucis de Cristo se hace presente en el siglo XX a través de la vida de los mártires de Acción Católica que supieron que su misión era de Dios y era para Dios.

Cristo, Enviado de Dios


Jn 8, 21-30

“21 Jesús les dijo otra vez: ‘Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.’ 22 Los judíos se decían: ‘¿Es que se va a suicidar, pues dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir?’ 23 El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados.’ 25 Entonces le decían: ‘¿Quién eres tú?’ Jesús les respondió: ‘Desde el principio, lo que os estoy diciendo. 26 Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.’ 27 No comprendieron que les hablaba del Padre.  28 Les dijo, pues, Jesús: ‘Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. 29 Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.’ 30 Al hablar así, muchos creyeron en él.”

COMENTARIO

Para aquellos que aún, hoy día, dudan acerca de lo consciente que era Jesucristo acerca de su propio ser, lo dice muchas veces en este texto del Evangelio de San Juan.

En realidad, lo que hace el Hijo de Dios es decir, por activa y por pasiva, que es, eso, Hijo de Dios y que lo ha enviado el Padre del Cielo. Por eso lo dice de tantas formas y, por eso, precisamente por su insistencia, había quien quería perseguirlo y matarlo.

El texto bíblico nos dice que muchos, cuando escucharon las palabras del Maestro, creyeron en Él. Y es que de las mismas se deducía, junto a sus hechos, que sí, que era el Mesías. ¿A qué dudar?



JESÚS,  gracias por ser tan claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de marzo de 2020

No peques más



Jn 8, 1-11

“1 Mas Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. 3 Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio 4 y le dicen: ‘Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en  flagrante adulterio. 5 Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?’ 6 Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. 7 Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: ‘Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.’ 8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. 9 Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. 10 Incorporándose Jesús le dijo: ‘Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?’ 11 Ella respondió: ‘Nadie, Señor.’ Jesús le dijo: ‘Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.’”


COMENTARIO

En este texto bíblico del Evangelio de San Juan se puede apreciar, con toda claridad, lo que es la misericordia y el perdón de Dios hacia sus hijos. Y es que aquella mujer había sido sorprendida en adulterio. Cristo no duda de eso sino que va más allá de tal circunstancia que, en sí misma, es gravemente pecaminosa.

Lo que le importa el Hijo de Dios es que el corazón de Dios es bondadoso y, por eso mismo, perdona a la mujer haciendo, además, que los demás se dieran cuenta de que ellos no eran, precisamente, unos angelitos…

El caso es que hay algo que muchas veces se olvida. Jesucristo, sí, perdona a la mujer y le dice que se vaya con el alma limpia. Pero también le dice que no peque más porque ahí está, verdaderamente, el tesoro de sus palabras.

JESÚS,  gracias por ser tan misericordioso y tan claro con nosotros.s

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de marzo de 2020

Y creyeron en Él



Jn 11, 3-7.17.20-27.33b-45

“3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: ‘Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.’ 4 Al oírlo Jesús, dijo: ‘Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.’ 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. 7 Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: ‘Volvamos de nuevo a Judea.’

17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.

20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 21 Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.’ 23 Le dice Jesús: ‘Tu hermano resucitará.’ 24 Le respondió Marta: ‘Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.’   25 Jesús le respondió: ‘Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;  26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?’  27 Le dice ella: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.’

33 Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó 34 y dijo: ‘¿Dónde lo habéis puesto?’ Le responden: ‘Señor, ven y lo verás.’ 35    Jesús se echó a llorar. 36 Los judíos entonces decían: ‘Mirad cómo le quería.’ 37 Pero algunos de ellos dijeron: ‘Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?’ 38     Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. 39 Dice Jesús: ‘Quitad la piedra.’ Le responde Marta, la hermana del muerto: ‘Señor, ya huele; es el cuarto día.’   40 Le dice Jesús: ‘¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?’ 41 Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: ‘Padre, te doy gracias por haberme escuchado.  42 Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.’ 43Dicho esto, gritó con fuerte voz: ‘¡Lázaro, sal fuera!’ 44   Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: ‘Desatadlo y dejadle andar.’ 45 Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.”

COMENTARIO

No debemos extrañarnos si, entre los discípulos más allegados del Hijo de Dios, hubiera quien le reprochara que no fuera a ver a su amigo Lázaro porque, eso, era un amigo muy buen amigo así como sus hermanas, Marta y María.

El Hijo de Dios que, no lo olvidemos, era Dios hecho hombre, sabía más que bien que podía hacer lo que quisiera al respecto de la vida o muerte de Lázaro. Por eso, confiando en su Padre del Cielo acude a casa de los hermanos cuando, al parecer, ya nada podía hacer.

Nos dice el texto bíblico que muchos, al ver que había devuelto a la vida a Lázaro, que llevaba cuatro días muerto, creyeron en Él. Y es que, la verdad, no era para menos.


JESÚS,  gracias por haber sido tan misericordioso y bueno con Lázaro.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de marzo de 2020

Perseguir a Cristo es lo que querían


Jn 7, 40-53
Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.» Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?» Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano.
Los guardias volvieron a los sumos sacerdotes y los fariseos. Éstos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?» Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.» Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.» Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente a Jesús: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?» Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.»
Y se volvieron cada uno a su casa. 

COMENTARIO

Es verdad que quien hacerse pasar por ciego espiritual lo puede hacer sin mayor problema. Y eso es lo que hacen muchos de los que, en el tiempo del Hijo de Dios, escuchan sus palabras y ven lo que hacen. Y es que los que querían ver mal a Jesucristo aprovechaban cualquiera ocasión para ponerlo bajo los pies de los caballos.
Entre ellos hablan acerca de lo que pueden hacer. Podemos imaginarlos maquinando la persecución que tienen pensada contra Jesucristo. Y es que, al parecer, ni siquiera conocen sus propias escrituras en las que se dice que en Belén nacerá el Mesías.
Ciegos voluntarios es lo que eran.

JESÚS, gracias por mantenerte firme ante los que te perseguían.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de marzo de 2020

Querían matarlo

Jn 7, 1-2.10.25-30

"Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito. Decían algunos de los de Jerusalén: '¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.» Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: 'Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que es veraz el que me ha enviado; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.' Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora." 

COMENTARIO

No hay duda alguna de que el Hijo de Dios, cuando vino por primera vez al mundo, hizo mucho daño a quien merecía recibir tal daño. Y, sin embargo, no lo hacía por la maldad sino por los que se sentían perjudicados por sus palabras y por sus acciones.
El caso es que aquellos que querían matarlo no dejaban de seguirlo para conseguir su objetivo. Pero Jesucristo no se vino abajo ni dejó de decir lo que tenía que decir.
Aquello que, sobre todo, era importante decir, era que se supiese que sabían quién era y de dónde venía: el Mesías y de Dios. Por eso querían matarlo aunque, evidentemente, como nos dice el texto bíblico, no pudieron cogerlo porque aún no había llegado “su hora”. Y ya sabemos cuándo llegaría tal momento.

JESÚS, gracias por mantenerte firme ante tus perseguidores.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de marzo de 2020

El Enviado de Dios


Jn 5, 31-47
"Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros mandasteis enviados a Juan, y él dio testimonio de la verdad. En cuanto a mí, no es de un hombre del que recibo testimonio; pero digo esto para que vosotros seáis salvos.
Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz.
Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí.
Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que él ha enviado. Vosotros investigáis las Escrituras,
ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí;
y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres.
Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre,
a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?
No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre.
Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza.
Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero si no creéis en sus escritos,¿cómo vais a creer en mis palabras?'"

COMENTARIO

Incluso hoy día, muchos siglos después de que el Hijo de Dios viniera por primera vez al mundo hay quien tiene dudas, o las plantea, acerca de que aquel hombre, de nombre Jesús, supiera que era el Mesías, el Enviado de Dios al mundo.
Este texto del Evangelio de San Juan lo dice con toda claridad. Y es que el mismo Jesucristo el que dice que lo ha enviado el Padre del Cielo y que lo ha hecho para que cumpla una misión y para que haga cierto tipo de cosas.
Hay algo, aquí, que es terrible. Y es que el Hijo de Dios les dice, a los que están escuchando, que ellos ni siquiera cree en Moisés porque si creyeran en aquel profeta harían lo propio con el hijo de María y, adoptivo, de José. En realidad… es que no creían.

JESÚS, gracias por ser tan claro con tus palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de marzo de 2020

Se encarnó y se hizo hombre


Lc 1, 26-38
"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO

Podemos decir que el texto bíblico que se nos reserva para hoy, 25 de marzo, es uno de los más maravillosos que hay dentro de la Sagrada Escritura. Y lo es porque supone que Dios, que quiso salvar al mundo de su caída, envió al mundo a su Hijo, su Único Hijo engendrado y no creado. Y, para eso, se llevó a cabo, digamos, del “anuncio” del Ángel Gabriel a una joven muchacha de Israel.
Podemos imaginar lo que pasaría por el corazón y el alma de María, la hija de Joaquín y de Ana. Ella siempre había sido mujer de fe profunda y arraigada en su corazón. Que un Ángel le pidiera aquello era, seguramente, más de lo que esperaba de parte de Dios. Y se declaró esclava del Señor. Y gracias a ella hemos podido ver la puerta del Cielo abierta.

JESÚS, gracias por aceptar todo lo que tuviste que aceptar en tu vida de hombre.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de marzo de 2020

Lo que puede la misericordia de Dios


Jn 5, 1-16
"Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén una piscina Probática que se llama en hebreo Betzatá, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Porque el ángel del Señor se lavaba de tiempo en tiempo en la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, recobraba la salud de cualquier mal que tuviera. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: '¿Quieres recobrar la salud?' Le respondió el enfermo: 'Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.' Jesús le dice: 'Levántate, toma tu camilla y anda.' Y al instante el hombre recobró la salud, tomó su camilla y se puso a andar.
Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: 'Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.' Él les respondió: 'El que me ha devuelto la salud me ha dicho: Toma tu camilla y anda.' Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?» Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús lo encuentra en el Templo y le dice: 'Mira, has recobrado la salud; no peques más, para que no te suceda algo peor.' El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que le había devuelto la salud. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado."

COMENTARIO

Podemos imaginar que había quien quería coger al Hijo de Dios en lo que ellos podían considerar un renuncio y aquella ocasión les venía, digamos, la mar de bien.
Aquel hombre seguro que lo estaba pasando muy mal. Llevaba muchos años enfermo y, ni siquiera, podía entrar en aquella piscina para obtener, quizá, algún remedio. Y Jesucristo sabe más que bien que aquello no estaba nada bien. Y lo cura. Y era sábado.
Que fuera sábado suponía mucho para los legalistas a rajatabla. Y le echan en cara al hombre que lleva la camilla en día en el que eso no se puede hacer. Pero sabía el buen hombre que había quien, con más autoridad que los perseguidores de Cristo, le había dicho que sí podía hacerlo. Y eso siempre debía prevalecer.

JESÚS, gracias por ser misericordioso por sobre los egoísmos.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de marzo de 2020

Creer tiene buenos resultados



Jn 4, 43-54

“43 Pasados los dos días, partió de allí para Galilea. 44 Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria.
45 Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. 46 Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en
vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. 48 Entonces Jesús le dijo: ‘Si no veis señales y prodigios, no creéis.’ 49 Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo.’ 50 Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive.’ Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 51 Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. 52 Él les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: ‘Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.’ 53 El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: ‘Tu hijo vive’, y creyó él y toda su familia. 54 Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.”

COMENTARIO

Resulta síntoma de tener que ver para creer que aquel hombre insistiese en que el Hijo de Dios fuese a su casa a curar a su hijo como si no pudiera hacerlo, digamos, a la distancia. En esto fue, justamente, contrario al centurión que sabía que no era digno de que entrase en su casa y sabía que Jesucristo podía curar, eso, a la distancia.

Jesucristo sabía que su pueblo, aquel que Dios se había escogido como el suyo, pecaba de necesitar señales para creer en lo que se decía. Por eso, digamos, se dice eso de que, en efecto, las necesitan. Pero cura Jesucristo al hijo de aquel hombre porque era misericordioso y bueno.

Nos dice el texto bíblico que aquella fue la segunda señal que hizo el Hijo de Dios después de la cena en la boda a la que fue invitado y faltó vino. ¡Ni siquiera el propio evangelista puede obviar que aquello era una señal!


JESÚS,  gracias por ser tan bueno a pesar nuestro…

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de marzo de 2020

La caridad sobre todo


Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

“1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.
       
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego 7y le dijo: ‘Vete, lávate en la piscina de Siloé’ (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.  8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: ‘¿No es éste el que se sentaba para mendigar?’ 9 Unos decían: ‘Es él’. ‘No, decían otros, sino que es uno que se le parece.’ Pero él decía: ‘Soy yo.’
       
13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. 14 Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: ‘Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.’ 16 Algunos fariseos decían: ‘Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.’ Otros decían: ‘Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?’ Y había disensión entre ellos. 17 Entonces le dicen otra vez al ciego: ‘¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?’ El respondió: ‘Que es un profeta.’

34 Ellos le respondieron: ‘Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?’ Y le echaron fuera. 35 Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: ‘¿Tú crees en el Hijo del hombre?’ 36 El respondió: ‘¿Y quién es, Señor, para que crea en él?’ 37 Jesús le dijo: ‘Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.’  38 El entonces dijo: ‘Creo, Señor.’ Y se postró ante él.”


COMENTARIO

Aquel hombre lo tenía claro. Y es que era difícil aceptar, entender o comprender que alguien que lo había curado, nada más y nada menos que de la ceguera, pudiera no ser un santo de Dios.

Había quien, de todas formas, quería perseguir a Jesús por lo que hiciera y, ahora, por lo que había hecho… ¡En sábado! Y es que hacían prevalecer la ley humanamente pergeñada antes que el amor.

El Hijo de Dios, sin embargo, sabía muy bien y más que bien cuál era el orden de las cosas: primero el Amor y, luego, todo lo demás porque siempre ha de prevalecer la caridad. Y eso, claro estaba, no lo entendían todos.


JESÚS,  gracias por ser tan misericordioso.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de marzo de 2020

Reconocerse pecador


Lc 18, 9-14
"A algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás les dijo esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.' En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!' Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado."

COMENTARIO

El caso que nos plantea el Evangelio de San Lucas de hoy tiene todo que ver con el reconocer qué somos porque de hacerlo caminaremos por el camino exacto que nos lleva al definitivo Reino de Dios, el Cielo.
Aquí se presentan dos actitudes: una de ella es la soberbia porque no reconoce lo que es sino que se cree más de lo que es; la segunda tiene que ver con el reconocimiento del pecado que, tantas veces, se adueña de nosotros.
Nosotros, a tal respecto, podemos escoger qué somos y cómo somos en cuanto al pecado. Y eso es lo que Dios quiere de nosotros: que seamos, como somos pecadores que reconocen que lo son.

JESÚS, gracias por decir la verdad acerca de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de marzo de 2020

La Ley de Dios es así



Mc 12, 28b-34

“28 Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: ‘¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?’ 29 Jesús le contestó: ‘El primero es:  ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor’,  30  ‘y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma’,  con toda tu mente y  con todas tus fuerzas.  31 El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’.  No existe otro mandamiento mayor que éstos.’ 32 Le dijo el escriba: ‘Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de ‘El, 33  y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.’ 34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: ‘No estás lejos del Reino de Dios.’ Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

COMENTARIO

Al parecer, no todos los escribas o fariseos estaban equivocados al respecto de la Ley de Dios y, sobre todo, acerca de aquellos Mandamientos más importantes y a tener en cuenta. Es más, aquel hombre responde tan bien que el Hijo de Dios le dice que no está lejos del Reino de Dios que era lo mismo que decir del Cielo.

El caso es que aquello, así dicho, podía parecerle la mar de bien a quien había respondido, sí, de forma correcta ante la pregunta de Jesucristo. Sin embargo, una cosa era eso y otra muy distinta llevarlo al corazón y a la vida de quien eso decía.

Jesucristo, para que nadie se llevase a engaño, sabía más que bien qué era lo importante de aquello que decía Él y, también, lo que decía el interpelado.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como deben ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de marzo de 2020

El silencioso y fiel José


Mt 1, 16.18-21. 24 a

“16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María,
estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. 20 Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.’ 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.”



COMENTARIO

Es bien cierto que de San José no se dice mucho en los Santos Evangelios. Es, así, ejemplo de silencio pero, también, de fidelidad porque su actuación en la historia de la salvación fue eso: silenciosa, respetuosa con la voluntad de Dios y fiel.

José tenía dudas. Eso, humanamente y en un primer momento, no puede reprochársele. Y es que, hasta que el Ángel del Señor no le dice lo que ha pasado, tanto amaba a María que no quería repudiarla en público. Y Dios, como sabemos, conoce el secreto de todos los corazones.

Lo que hace José cuando se despierta y se da cuenta de que se le ha dicho lo que debe hacer no duda lo más mínimo en llevarlo a cabo. Y es que aquel hombre justo sólo tenía en su corazón cumplir lo que Dios quería. Y lo hizo a conciencia y de buen corazón.


JESÚS, agradece a tu padre del mundo lo que hizo por ti y por nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de marzo de 2020

Cumplir la Ley de Dios

Mt 5, 17-19
"'No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.'" 
COMENTARIO

Es posible que más de uno, del tiempo de la primera venida del Mesías, creyera que cuando llegara el Enviado de Dios todo iba a cambiar de tal forma que la Ley de Dios también lo haría. Estaban, como sabemos, más que equivocados.
Jesucristo lo dice con toda claridad: no es que no haya venido a que la Ley de Dios se incumpla sino que, al contrario, había venido a que se cumpliese toda ella. Por eso, en muchas ocasiones, se ve abocado a dar a conocer el verdadero significado de la misma.
Por otro lado, lo que el Hijo de Dios dice al final de este texto lo deberíamos tener en cuenta siempre: no podemos alterar la Ley de Dios y, además, enseñar tal alteración como si fuera la verdad. Y es que hacer eso ha de suponer algo más que grave.

JESÚS, gracias por decir siempre la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán