22 de septiembre de 2019

Servir, sólo, a Dios



Lc 16, 1-13

“1 Decía también a sus discípulos: ‘Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; 2 le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.’ 3 Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.’ 5 ‘Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’ 6 Respondió: ‘Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ 7 Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: ‘Cien cargas de trigo. ‘Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta.’ 8 ‘El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. 9 ‘Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. 10 El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. 11 Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? 13 ‘Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.”


COMENTARIO


En realidad, como suele pasar muchas veces con el Hijo de Dios, lo que más nos importa es aquello que está relacionado con nuestra vida espiritual y, más allá, con nuestra eterna. Y es que sí, aunque nos parezca imposible y difícil de entender, no resulta posible servir a Dios y al Dinero.

Ciertamente, más de uno se puede llevar las manos a la cabeza porque cree que, en su caso, sí es posible servir a Dios y al dinero a la vez. Sin embargo, eso pasa porque no se da cuenta, quien eso piense, que cuando dedicamos excesiva atención a lo monetario solemos olvidas las cosas del alma y, así, las de Dios.

Y el Cristo, el Enviado de Dios, nos da perfecto ejemplo con su vida: no tenía dónde recostar la cabeza pero, sin embargo, sí tenía mucho tiempo para la oración y la prédica.


JESÚS,  gracias por darnos ejemplo con tu ejemplo.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de septiembre de 2019

Aquellas mujeres

Lc 8, 1-3

1 Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciado la Buena Nueva del Reino de Dios, le acompañaban los Doce, 2 y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3 Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. “


COMENTARIO

Como es fácil ver en este texto del Evangelio de San Lucas, al Hijo de Dios no se le puede tildar de “machista” según en lenguaje de hoy. Y eso que, según lo que eran las cosas en su tiempo, a nadie hubiera extrañado que sólo lo siguieran y acompañaran hombres. Es más, lo habrían visto como lo más normal del mundo y, además, nadie se habría extrañado.

Entre aquellas mujeres había, digamos, de toda condición. Y es que muchas lo seguían, digamos, por agradecimiento a lo que había hecho por ellas (caso de María Magdalena) y otras, simplemente (y no es poco) porque habían creído en su mensaje y su santísima Palabra.

Podemos ver, por tanto, que si en el origen de aquello, la mujer tuvo mucha importancia, lo mismo pasa hoy en el seno de la Esposa de Cristo. El problema es que muchos no comprenden, como tampoco muchos comprendieron entonces, qué es lo que Dios quiere de la mujer dentro de la Iglesia católica.


JESÚS, gracias por tener un corazón tan misericordioso y comprensivo

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de septiembre de 2019

El corazón de carne de Dios

Lc 7, 36-38. 41-50

·"36 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, 38 y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. 41 Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. 42 Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. '¿Quién de ellos le amará más?' 43 Respondió Simón: 'Supongo que aquel a quien perdonó más' El le dijo: «Has juzgado bien», 44 y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. 47 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra». 48 Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». 49 Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» 50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».
COMENTARIO

No es poco cierto que muchos de los querían perseguir al Hijo de Dios querían conocerlo más de cerca. Por eso muchas veces era invitado a comer en casa de los que no lo querían. Y Él aceptaba porque sabía que toda ocasión para cumplir con su misión era buena y podía aprovecharla. Y eso es lo que hace ahora.

El corazón de muchos de los allí presentes no era de carne sino de piedra. Por eso se extrañan de que aquel Maestro, que tan sabio dicen que es, no ha reconocido a la pecadora que le unge los pies. Y, sin embargo, la ha conocido y más que conocido. Y Jesucristo le perdona sus pecados porque se da cuenta de que aquella mujer, seguramente pecadora, ha comprendido que Él es el Mesías enviado por Dios al mundo.

Muchos, de aquellos que allí estaban, no comprenden que el hijo de María y de José se arrogue la posibilidad de perdonar pecados porque era cosa reservada a Dios. Y no comprendieron, entonces y ahora mismo, la simple realidad: Cristo era Dios hecho hombre.


JESÚS, gracias por tener un corazón misericordioso.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de septiembre de 2019

No estar siempre a lo nuestro

Lc 7, 31-35
"31 '¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? 32 Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado.' 33 «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: 'Demonio tiene.' 34 Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: 'Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.' 35 Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos".

COMENTARIO

En otro lugar de los Santos Evangelios dice San Juan que la Luz vino al mundo y el mundo no la recibió. Y algo así se nos dice en este texto de San Lucas. Y es que, al parecer, aquellos que convivieron con el Hijo de Dios, sus hermanos los hombres no parecían tener muy claro ni que era, eso, el Enviado del Creador ni qué podía significar eso. Por eso les dice que son como aquellos chiquillos que se enfadan porque los demás no hacen lo que ellos quieren que hagan y no se comportan como, según los primeros, deberían comportarse.
Es bien cierto que había muchos que no querían saber nada de aquel Maestro que enseñaba con verdadera autoridad. Pero ellos, ellos mismos, hacían todo lo posible para que el pueblo no conociera la Verdad. Y por eso actuaban como actuaban.

JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa y desenmascarar a tantos hermanos tuyos que no quieren comprenderte.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de septiembre de 2019

El Amor de Dios puede hacer esto

Lc 7, 11-17
"11 Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. 12 Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. 13 Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: 'No llores'. 14 Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: 'Joven, a ti te digo: Levántate'. 15 El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros', y 'Dios ha visitado a su pueblo'. 17 Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina."

COMENTARIO

Nos dice el texto bíblico que corresponde hoy que cuando aquel Maestro hizo lo que hizo su fama se “propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.” Y es que la cosa no era para menos porque no todos los días se ve la resurrección de un muerto.
El Hijo de Dios sintió lástima por aquella mujer. Es que, además de haber perdido a su único hijo era viuda. Y eso suponía que iba a quedar en la más absoluta indigencia por cómo eran entonces las cosas.
A Jesucristo se le debió encoger el corazón. Ver a la madre en aquella situación, hacer un alto en el camino y hacer que también hiciera un alto aquella triste comitiva fue todo uno. E hizo uso del poder de Dios. Y resucitó al joven. Y se lo entregó a su madre. Todo por Amor, el del Todopoderoso.
JESÚS, gracias por mostrar un corazón tan tierno.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de septiembre de 2019

La fe puede, consigue, alcanza

Lc 7, 1-10

“1 Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. 2 Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. 3 Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. 4 Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: ‘Merece que se lo concedas, 5 porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga’. 6 Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: ‘Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, 7 por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. 8 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto”, y lo hace’. 9 Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: ‘Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande’. 10 Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.”


COMENTARIO

Es cierto que en tiempos del Hijo de Dios había muchos que tenían fe; también los había que creían tener fe y, por último, estaban aquellos que querían tenerla y creer en el Dios Todopoderoso. Y aquel hombre, aquel soldado romano, era uno de estos últimos que bien podemos enmarcar dentro del grupo de los temerosos de Dios. Por eso acude al Maestro.

Tiene fe aquel hombre que también tiene hombres a su cargo y sabe muy bien que hacen aquellos que les manda. Y por eso, reconociéndolo, a Cristo, Hijo de Dios, sabe que la enfermedad saldrá del cuerpo de su siervo porque lo manda y ordena Dios hecho hombre.

Aquella fe, aquella profunda fe, salva al siervo. Y es que Dios siempre tiene en cuenta a quien cree en Él.


JESÚS,  gracias por saber quién tiene fe y premiarla.

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de septiembre de 2019

Saber convertirse


Lc 15, 1-10

“1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. 3 Entonces les dijo esta parábola. 4 ‘¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; 6 y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.’ 7 Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 8 ‘O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’ 10 Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta’”

 COMENTARIO

La cosa es bien sencilla. Nos lo dice el Hijo de Dios que sabe más que bien cómo se encuentra el corazón de su Padre del Cielo y conoce muy bien hasta dónde quiere que nos acerquemos nuestro Creador. Lo que pasa es que muchas veces no estamos dispuestos a reconocer una verdad así porque, seguramente, nos llevaría muy lejos en nuestra fe no estamos dispuestos, sencillamente, a ser consecuentes. Pero Jesucristo nos dice, poniendo ejemplos para que mejor entendamos, que debemos convertir nuestro corazón a la única Verdad que es válida y que puede llevarnos al Cielo. Y no otra cosa es lo que quiere Aquel que había venido de parte de Dios para que la humanidad, que se le había entregado, se salvase.


JESÚS,  gracias por pedirnos conversión del corazón.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de septiembre de 2019

Lo que debía de pasar, pasó

Jn 3, 13-17
"13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna. 16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él."
COMENTARIO
Es bien cierto que hay quien sostiene que el Hijo de Dios ni sabía que era el Hijo de Dios ni que debía cumplir determinada misión. Y, al contrario de eso, muy pronto en el Evangelio de San Juan (en el capítulo 3) muestra Jesucristo que sabe Quién y que sabe más que bien lo que ha de suceder.
Lo que más nos importa es el hecho de que Dios ama al mundo de tal manera que envía a su único hijo engendrado y no creado al mundo para que el mundo se salve. Y aunque sepamos cuáles fueron las consecuencias para el hijo de María de toda aquella verdad, la Verdad, lo bien cierto es que las palabras de Jesucristo aquí traídas muestran que sí, que sabía muy bien que era Quien sabía que era.
Es más, el Hijo de Dios pone sobre la mesa lo que le va a pasar a Él, la muerte que va a tener. Es más, sólo puede pasar lo que iba a pasar y, por mucho que muchos se opusieran a eso… pasaría lo que debía pasar.

JESÚS, gracias por ser tan franco al respecto de tu vida.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de septiembre de 2019

Seguir, también en esto, a Cristo

Lc 6, 39-42
"39 Les añadió una parábola: '¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? 40 No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. 41 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: 'Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano."
COMENTARIO

Podemos decir que lo que el Hijo de Dios nos dice en este texto del Evangelio de San Lucas nos viene más que bien para hacer las cosas según Dios quiere que las hagamos. Y es que no es poco que nos aleccione un Maestro como es Jesucristo.

No estar o, mejor, no querer estar por encima del Maestro, ha de suponer algo muy importante saber. Y es que nosotros, que tantas veces somo soberbios, podemos llegar a creer que es posible estar por encima del Hijo de Dios. Y no podemos negar que eso es de ser verdaderos necios.

Y es bien cierto que, muchas veces, ponemos nuestro mal ojo en la vid del prójimo. Y eso, al Hijo de Dios, ni le gusta ni puede gustarte. Y es que, al conocernos más que bien sabe que somos más que pecadores y eso debería parar nuestras tan abundantes ansias de creer que somos lo que no somos...


JESÚS, gracias por tan sabios consejos.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de septiembre de 2019

Bienaventurados los que comprenden a Cristo

Lc 6, 20-26

"20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: 'Bienaventurados los pobres, porque  vuestro es el Reino de Dios. 21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que  lloráis ahora, porque reiréis. 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. 23 Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas'. 24 'Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. 26 ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas."

COMENTARIO

En su lucha diaria y esfuerzo cotidiano de enseñar la Verdad, el Hijo de Dios ha de predicar, más de una vez, contra aquellos que creen ser algo cuando en realidad no son, a ojos del Todopoderoso, nada o casi nada. Hijos suyos sí pero poco más.

Cuando Jesucristo enseña lo que es dado en llamar las Bienaventuranzas (también recogidas en el Evangelio de San Mateo) lo hace para enseñar aquello que es elemental y que debe ser conocido y aprehendido por todo aquel que quiera ser discípulo suyo.

Hay, sin embargo, quien lleva una vida, mundanamente, muy acomodada. Y Cristo critica, no eso, que la lleve, sino que no se tenga en cuenta a quien necesita ayuda y auxilio. Y es que los hartos no son, casi nunca, buenos ejemplos para sus contemporáneos.


JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de septiembre de 2019

Los escogió porque supo y quiso

Lc 6, 12-19

"12 Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. 13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. 14 A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, 15 a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; 16 a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. 17 Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18 que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. 19 Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos." 

COMENTARIO
Que el Hijo de Dios suba al monte a orar no es nada raro ni extraño sino, al contrario, algo que era habitual en su forma de ser y de hacer las cosas. Pero ahora sube porque debe escoger a los que serán sus discípulos más próximos, sus Apóstoles. Y escoge a doce porque es un número muy relacionado con el mundo espiritual judío (12 tribus, por ejemplo, eran las de Israel) Y con ese grupo de hombres sabe que ha de evangelizar el mundo conocido y, luego, el que está mucho más allá.
Había quien ya conocía a Jesucristo. Por eso nos dice este texto del Evangelio de San Lucas que muchos lo tocaban porque lo reconocían como Hijo de Dios y Mesías. Y por eso, por esa confianza y esa fe en su ser divino, curaban.

JESÚS, gracias por haber escogido a aquellos primeros discípulos tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de septiembre de 2019

Cuando no prevalece la misericordia


Lc 6, 6-11

6 Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. 7 Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. 8 Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en medio’. El, levantándose, se puso allí. 9 Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla’. 10 Y mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano’. Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. 11 Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.”


COMENTARIO

En sábado había cosas que no se podían hacer porque así lo establecía la ley. En tiempos de Cristo, muchas actividades estaban, sencillamente, prohibidas. Y, al parecer, curar, también lo estaba por mucho que eso pueda parecer absurdo para un alma misericordiosa y buena como era la del Hijo de Dios.

Aquel hombre tenía la mano seca. Eso, seguramente, le hacía llevar una vida pobre pues debía tener muy difícil hacer un trabajo manual. Pero eso, al parecer, no era de importancia para los fariseos y los escribas. Ellos esperaban para ver qué hacía el Hijo de Dios porque querían tenderle una trampa, también, espiritual. Y es que era sábado y, como decimos arriba, había pocas cosas que se pudiesen llevar a cabo.

Cuando cura al hombre aquejado por aquella enfermedad, muchos quieran que prevalezcan las normas de los hombres por encima de la de la caridad y el amor que era la principal Ley del Reino de Dios. Ni entendían ni querían entender porque, seguramente, no les interesaba.


JESÚS, ayúdanos a aceptar la Voluntad de Dios aunque nos sea difícil y no la entendamos.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de septiembre de 2019

Ser consecuentes

Lc 14, 25-33

“25 Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: 26 ‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. 27 El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 28 ‘Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? 29 No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: 30 ‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar.’  31 O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000?  32 Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. 33 Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.’”

COMENTARIO

El Hijo de Dios, en el cumplimiento de la misión que tenía encomendada por parte de Dios, habla muchas veces de forma muy difícil de entender porque la realidad no era, ni entonces ni ahora, muy fácil de enderezar. Por eso, cuando dice eso de dejarlo todo para por ir con Él no podemos dudar sobre qué es lo que se puede pensar a tal respecto y no es nada bueno ni mejor (según nuestro mundano pensamiento)

Sin embargo, como siempre hace, nos da ejemplo consigo mismo porque Él ha abandonado, por decirlo así, a su propia Madre y se ha ido por el mundo a predicar y hacer lo que debía hacer. ¿Va a ser, en esto, el discípulo, menos que el Maestro)

La Cruz de Cristo sabemos cómo era. Nosotros tenemos una o más de una y también debemos cargar con ella. Nos lo dice Aquel que supo muy bien cargar con aquella carga tan pesada que no estaba constituida por el madero o maderos que llevó hasta el Calvario.


JESÚS,  gracias por enseñarnos a cargar con nuestro cruz imitándote.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de septiembre de 2019

Lo que Dios quiere con su Ley

Lc 6, 1-5

"1 Sucedió que cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. 2 Algunos de los fariseos dijeron: '¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?' 3 Y Jesús les respondió: '¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, 4 cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?' 5 Y les dijo: 'El Hijo del hombre es señor del sábado.'" 

COMENTARIO

El caso es que ser celoso de la Ley de Dios no es cosa que se pueda censurar como si fuera algo ajeno a la Voluntad del Todopoderoso. Otra cosa es que se quiera tergiversar la letra de la misma y se haga lo que se quiera con una tal norma divina.

Aquellos hombres, fariseos, eran celosos de la Ley pero, al parecer no acababan de comprender lo que la misma tenía, de sentido, para el pueblo escogido por Dios. Y por eso el Hijo del Creador les ha de explicar algo muy sencillo que no se acababa de entender.

Que Jesucristo tiene conciencia de ser el Enviado de Dios y el Mesías lo deja bien claro en este texto. Por eso remarca que Él es señor del sábado y que, en definitiva, hay que tener muy en cuenta la misericordia.

JESÚS, gracias por hacer explícito el verdadero significado de la Ley de Dios


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de septiembre de 2019

Ser pescador de hombres

Lc 4, 38-44

"38 Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. 39 Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. 40 A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. 41 Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: 'Tú eres el Hijo de Dios'. Pero él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. 42 Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde él, trataban de retenerle para que no les dejara. 43 Pero él les dijo: 'También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado'. 44 E iba predicando por las sinagogas de Judea."

COMENTARIO

Siendo las cosas como en el tiempo último del mundo, aquel en el que vino al mundo el Hijo de Dios, era de esperar que muchos quisieran escuchar a aquel Maestro que enseñaba con autoridad. Y también lo era que estuviera junto al lago donde duramente se esforzaban los pescadores.

Lo que les dice a sus amigos es muy importante: remar mar adentro. Y es que hacer eso es, primero, mostrar gozo en el esfuerzo que se hace y, luego, tener conocimiento pleno de lo que significa eso: llevar la Palabra de Dios allí donde aún no ha llegado.

Y, por fin, aquello que iba a ser tan importante: ser pescador de hombres era lo que iba a ser Pedro y, claro, todos sus amigos que formaron parte del grupo, pequeño sí, de los que seguían al Hijo de Dios. Y ellos, que aún no comprendían lo que eso iba a significar, aceptaron plenamente aquel mandato.


JESÚS, gracias por haber escogido a Pedro.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de septiembre de 2019

Cristo cumple con su misión

Lc 4, 38-44

38 Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. 39 Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. 40 A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. 41 Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: 'Tú eres el Hijo de Dios'. Pero él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. 42 Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde él, trataban de retenerle para que no les dejara. 43 Pero él les dijo: 'También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado'. 44 E iba predicando por las sinagogas de Judea."

COMENTARIO

El Hijo de Dios, Dios hecho hombre, había sido enviado al mundo para cumplir una misión. Podemos decir que no era poca cosa lo que debía hacer y transmitir al mundo porque mucho se había tergiversado la Voluntad del Todopoderoso.
Aquel hombre, el hijo de María y de José, hacía cosas extraordinarias. Y tanto es así que los demonios que eran expulsados de aquellos a quienes poseían reconocían al Santo de Dios. Ellos sí que sabían que era quien era.
De todas formas, Jesucristo sabía que debía continuar con aquello en lo que consistía su misión. Y no duda lo más mínimo en continuar por aquellas tierras dadas por Dios al hombre.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2019

El poder de Dios

Lc 4, 31-37
"31 Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. 32 Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. 33 Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: 34 '¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios'. 35 Jesús entonces le conminó diciendo: 'Cállate, y sal de él'. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. 36 Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: '¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen'. 37 Y su fama se extendió por todos los lugares de la región."
COMENTARIO

Nos dice el texto del Evangelio de San Lucas, al respecto de lo que el Hijo de Dios llevaba a cabo, que la fama de Jesucristo se difundió. Y con esto ha de querer decirnos que sus buenas obras llegaron a oídos y corazones de sus contemporáneos y que quedaron sorprendidos, primero, por lo que hacía y, seguro, también por lo que decía.
Cuando Jesucristo expulsa al demonio que poseía a aquella persona está llevando a cabo un verdadero exorcismo. Y es que el poder de Dios, que era total y absoluto, también podía ejercerse sobre aquellos demonios que querían oponerse a la santísima Voluntad del Todopoderoso.
Se nos dice aquí que el demonio en cuestión reconoció a Jesucristo. Y eso nos da a entender que bien sabía que era el santo de Dios, su Hijo, el Mesías y Enviado del Creador. Y es que resulta paradójico que otros, que no eran demonios, no lo reconocieran...

JESÚS, gracias por haber mostrado el poder de Dios en beneficio del necesitado.

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de agosto de 2019

Talentos, gracias, bienes de parte de Dios

Mt 25, 14-25.27-28

"14 'Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15 a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. 18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19 Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. 20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: 'Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.' 21 Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: 'Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.  23 Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: 'Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos."

COMENTARIO

Es difícil negar que la llamada “Parábola de los talentos” no se pueda aplicar a la vida común de los hijos de Dios. Y es que, por decirlo de alguna manera, a todos sus hijos el Todopoderoso entrega una serie de talentos, de gracias y/o de bienes espirituales que quiere sean aprovechados.

Ante una donación tal y en caso de darse cuenta de la misma (no siempre resulta fácil hacer eso) no es poco lo que se puede hacer. Pero, en general, todo depende de la voluntad espiritual que cada uno tenga a tal respecto. Y de eso, como suele decirse, hay de todo en la viña del Señor.

El texto bíblico que corresponde al día de hoy recoge dos actitudes generales: la de aquellos que han hecho rendir sus talentos y la de quien no ha querido, por miedo o por lo que sea. Y el caso es que se repite lo que Jesucristo dice otras veces acerca de que a quien tiene, aún no poco, se le quitará.

JESÚS, gracias por darnos a entender que es muy necesario hacer rendir los talentos, gracias y bienes espirituales que Dios nos ha dado.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2019

Nos conviene estar preparados


Mt 25,1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: ‘El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora’”.


COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios habla a los que le escuchan lo hace de forma que pueda ser entendido pues, de otra forma, su misión no hubiera podido cumplirla con demasiada eficacia. Y hace uso de parábolas que resultan más comprensibles.

Hay quien cree que, a lo mejor, a la hora de salvarse para siempre, para la vida eterna, le será suficiente con arrepentirse de lo mal hecho en el justo momento de morirse como si no importase nada lo hecho con anterioridad. Lo que pasa es que no se suele saber cuál es tal momento y, a lo mejor, al llegar al mismo no estamos, siquiera, para darnos cuenta de lo que importa.

Hay quien, sin embargo, sabe que llegado el momento de la muerte es necesario estar preparado. Por eso, como las vírgenes sensatas o prudentes, preparan su alma para tal momento sabiendo que, cuando llegue, podría ser demasiado tarde.


JESÚS,  ayúdanos a estar preparados para el momento de la muerte, a ser prudentes como aquellas mujeres que sí lo fueron.



Eleuterio Fernández Guzmán


29 de agosto de 2019

La de un Precursor

Mc 6, 17-29
"17 Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. 18 Porque Juan decía a Herodes: 'No te está permitido tener la mujer de tu hermano'. 19 Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, 20 pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 21 Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. 22 Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: 'Pídeme lo que quieras y te lo daré'. 23 Y le juró: 'Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino'. 24 Salió la muchacha y preguntó a su madre: '¿Qué voy a pedir?' Y ella le dijo: 'La cabeza de Juan el Bautista'. 25 Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: 'Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista'. 26 El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. 27 Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel 28 y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. 29 Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura."

COMENTARIO

El caso de Juan, aquel hombre que había venido al mundo por gracia de Dios y en el seno de la prima de la Virgen María, Isabel, lo había hecho parar ser el Precursor del Hijo de Dios y así lo había llevado a cabo. Pero, como es sabido, su misión de Profeta (el último del Antiguo Testamento) le había conseguido muchos enemigos. Y, entre ellos, la esposa de Herodes, Herodías.

Que la muerte de Juan el Bautista se produjera de aquella forma tan caprichosa e injusta (culpa ninguna tenía) y derivada del odio que le tenía una mujer que no hacía lo que debía hacer sino que contraía matrimonio con quien no podía contraer matrimonio, dejaba meridianamente demostrado que el mundo y sus mundanidades había llegado demasiado lejos.

Juan el Bautista murió de aquella forma por haber cumplido, de forma cierta y verdadera, con la Voluntad de Aquel, Dios, que lo había enviado al mundo a cumplirla. Y eso le hizo muy querido a los ojos y corazón del Creador. Y también a nosotros.


JESÚS, da la gracias a tu primo Juan por cumplir con la misión que tenía encomendada y hacerlo de forma tan veraz.

Eleuterio Fernández Guzmán