19 de diciembre de 2019

Una desconfianza así no es nada buena

Lc 1, 11-20.24

"11.Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12.Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. 13.El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; 14.será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, 15.porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, 16.y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, 17.e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» 18.Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.» 19.El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. 20.Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.» 21.El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. 22.Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo. 23.Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. 24.Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses"


COMENTARIO

Es posible que haya quien pueda sostener que, humanamente hablando, la situación por la que pasaba Zacarías no era de las mejores para considerar que lo que le estaba diciendo el Ángel del Señor podría ser cierto. Y es que a su mujer, Isabel, todos la consideraban estéril y que fuera a tener un hijo… en fin…
Sin embargo, aquel hombre no era un hombre cualquiera sino que era sacerdote del templo. Por eso mismo, se le podía exigir un nivel, digamos, de fe y de creencia en Dios algo más elevado que el común de los mortales judíos. Pero no, falló en aquel momento y no confió o, en fin, no creyó.
El castigo que se le impone no es poca cosa: se va a quedar mudo hasta que nazca el que sería primo del Mesías y conocido como El Bautista. Y es que las cosas de Dios, si no las tomamos en serio...

DIOS TODOPODEROSO, gracias por expresar de esa manera cómo debemos creer.

Eleuterio Fernández Guzmán

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