11 de mayo de 2016

Ser unos con Cristo

Miércoles VII de Pascua

Jn 17,11b-19

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. 

‘Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad’”.

COMENTARIO

Jesús había sido enviado al mundo por el Todopoderoso para que cumpliera una misión bien determinada. Es decir, no se encarnó para ver qué hacía, a la suya, sino que tenía instrucciones precisas. Y una de ellas era cuidar de aquellos que Dios le iba a entregar.            

Una de las características de los hermanos de Cristo es que se convierten en seres que no son de este mundo. Es decir, vivimos en este mundo pero el nuestro, el anhelo, es la otra vida, el Cielo, la vida junto al Todopoderoso.

Y Jesús, que sabía que era necesario que su mensaje llegara a todos los confines del mundo, envía  a los suyos para hagan lo propio: transmitir que el Reino de Dios ya había llegado al mundo, que la vida eterna estaba al alcance de un sí. Y todo eso siendo unos con Cristo y Cristo, con Dios.


JESÚS,  ayúdanos a aceptar la Palabra de Dios como camino y como verdad.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de mayo de 2016

Guardar la Palabra de Dios


Martes VII de Pascua

Jn 17,1-11a
En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. 
‘Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. 

‘Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti’”.

COMENTARIO

Vida eterna

Jesús, a lo largo de la vida pública procuró que se comprendiera que seguirlo a él suponía algo muy importante que tenía que ver la vida eterna. Y la misma es, efectivamente, creer en Dios, tenerlo como Padre, amarlo sobre todas las cosas.

Haber guardado la Palabra de Dios

Jesús no habla de hacer grandes cosas. No. Lo que le dice a su Padre Dios es que aquellos que le habían sido dados habían guardado su Palabra aceptando el mensaje que el Hijo de Dios había venido a transmitir al mundo.

Estar en el mundo

Es curioso que Jesús diga que no ruega por el mundo. Lo que hace es rogar por aquellos que, estando en el mundo, no son del mundo. Son sus hermanos y a ellos se ha dirigido en su vida pública. Por eso le  pedía a Dios protección para ellos.


JESÚS, ayúdanos a guardar la Palabra de Dios


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de mayo de 2016

Cristo ha vencido al mundo y a la muerte

Lunes VII de Pascua

Jn 16,29-33

“En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: ‘Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios’. Jesús les respondió: ‘¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo’”.

COMENTARIO

A lo largo de los años que Jesús había vivido con sus apóstoles, había mostrado y demostrado muchas veces que era el Mesías y que el poder de Dios estaba con Él. Sin embargo, sólo a última hora parece que se dieron cuenta de toda la verdad.

Jesús tiene, sin embargo, que decir algo que, de seguro, va a entristecerlos. Y es que les dice que, en un momento determinado, lo van a abandonar. Sabe la forma en la que va a morir pero, sobre todo, la forma en la que van a dejarlo solo.


De todas formas, el Hijo de Dios sabe que no está solo. Nunca lo ha estado a lo largo de toda su vida y, menos aún, cuando dio comienzo a su labor evangelizadora y transmisora de la Buena Noticia. Y es que, además, sabía que el Mal iba a ser vencido.


JESÚS, ayúdanos a creer que has vencido al mundo y a la muerte.

Eleuterio Fernández Guzmán


8 de mayo de 2016

Y ascendió al Cielo


Lc 24, 46-53

“Y les dijo: ‘Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. ‘Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que  seáis revestidos de poder desde lo alto.’ Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo,  y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.”

COMENTARIO       

Jesús lo había dicho muchas veces: debía padecer mucho y morir. Pero luego resucitaría y la alegría no se les sería nunca quitada a sus discípulos. Y aquellos que le escuchaban eran testigos de todo aquello y de todo aquello debían dar testimonio.

Pero Jesús debía terminar su misión en la Tierra. Y asciende a los cielos antes aquellos que habían sido sus testigos en el mundo mientras predicó la Buena Noticia de la llegada del Reino de Dios.

Aquellos testigos privilegiados de la Ascensión al Cielo del Hijo de Dios no se quedaron allí parados. Eso era lo que les pasó en un primer momento pero luego comprenden que deben dar gracias a Dios porque había enviado a su Hijo al mundo y, mediando su terrible muerte, los había salvado.


JESÚS, ayúdanos a agradecerte tu entrega por nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán


7 de mayo de 2016

Pedir en nombre de Cristo

Sábado VI de Pascua

Jn 16, 23-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre’”.

COMENTARIO

Lo que Jesús les dice a los que le escucha en esta ocasión es muy importante. Y es que el ser humano creyente tiene la tendencia, natural por serlo, de dirigirse a Dios para pedirle aunque, también, para agradecerle. Pero lo que más abunda es la petición por sí mismo o para el prójimo.

Jesús, ante esto, nos hace ver que Dios escucha atentamente lo que le pedimos pero que lo escuchará mejor si pedimos en nombre de su Hijo Jesucristo. Entonces, el Creador tendrá un corazón muy abierto ante nuestros ruegos.

El Hijo de Dios les dice que va a volver al Padre. Y es que había salido del Padre y, tras su muerte, volvería allí de donde había salido. Entonces, a partir de tal momento, escuchar a Cristo será la forma de escuchar a sus hermanos los hombres.


JESÚS, ayúdanos a saber pedir a Dios mediando tu intercesión.



Eleuterio Fernández Guzmán

6 de mayo de 2016

Alegrarse con Cristo y en Cristo


Viernes VI de Pascua

Jn16, 20-23a

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que cuando muera sus discípulos, sobre todo los más allegados, lo pasarán muy mal y que llorarán. Llorarán porque habrán perdido a su Maestro y a un amigo. Y procura consolarlos antes de que llegue tal momento aunque ahora no acaben de entender lo que les dice.

Sin embargo, habrá quien esté alegre de que desaparezca quien tanto “daño” les había hecho con sus palabras y con sus hechos. Y es que el mundo, llevado por la carne y Satanás, creería que habría salido vencedor de aquella batalla espiritual.

Las cosas, sin embargo, no quedarán así. Jesús ha de volver, y se lo dice a los que entonces le escuchan. Y cuando vuelva nada podrá quitar del corazón de aquellos que le hayan seguido. Ni siquiera el mundo podrá, entonces, quitarles el gozo de ver a su Señor vivo y ya para siempre.


JESÚS, ayúdanos a gozar en la espera de tu segunda venida al mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de mayo de 2016

El gozo de la salvación eterna

Jueves VI de Pascua

Jn 16,16-20

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver’. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ‘¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’”.

COMENTARIO

Jesús tenía que instruir a sus discípulos más allegados acerca de lo que iba a pasar, de lo que le iba a pasar a él. Seguramente ellos no entenderían mucho porque, además, su corazón no estaba preparado para perder al Maestro de una forma tan trágica.

En realidad, Jesús les estaba hablando de su muerte: pronto iba a morir pero más pronto aún volvería a estar con ellos. Pero aquellos hombres, que tan cerca habían estado del Hijo de Dios, no entendían o, mejor, no les convenía entender.

De todas formas, una promesa estaba en el ambiente. Y es que cuando muriera el mundo, Satanás, estarían muy contentos porque habían podido conseguir una muerte como aquella. Sin embargo, tras la resurrección, ellos estarían más que felices y el Mal derrotado.


JESÚS,  ayúdanos a tener muy en cuenta en nuestra vida tu regreso al mundo para juzgar a vivos y a muertos.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de mayo de 2016

El Espíritu de Verdad


Miércoles VI de Pascua

Jn 16,12-15

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’”.

COMENTARIO

Como es bien sabido, Jesús había hecho mucho por sus discípulos. Lo había hecho más, digamos, por aquellos que estaban más cerca de Él. Y lo había hecho porque sabía que debían estar instruidos. Y ahora les habla del Espíritu Santo.

El Paráclito iba a ser enviado cuando fuera el momento oportuno. El caso es que el mismo, por ser la Tercera Persona de la Santísima Trinidad no irá, por decirlo así, por libre sino que habría de anunciar lo que está en el corazón de Dios Padre.

El Defensor que iba a enviar Jesús cuando subiera junto al Padre iba  recibir de lo propio del Todopoderoso. Como decimos eso ha de ser así porque forma parte de Dios Padre. Por eso lo que diría lo diría como si lo dijera el mismo Creador.


JESÚS, ayúdanos a confiar en las mociones del Espíritu Santo



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de mayo de 2016

Camino hacia la Verdad y la Vida… eterna



Jn 14,6-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré’”.

COMENTARIO

Jesús dice algo muy importante que determina razones muy poderosas para seguirlo: es el Camino, es la Verdad y es la Vida. Cada una de ellas es tan importante que se puede tener por no puesta y es crucial para llevar una vida acorde con nuestra fe de discípulos.

Jesús repite lo que muchas otras veces ha dicho: es el enviado del Padre y, por eso, debe creer que lo que dice es lo que dice el Padre Dios Todopoderoso. Las obras, pues, muestran el poder del Creador.

Es más, Jesús, que quiere que sus hermanos los hombres estén atentos a lo que les dice, sabe que van a dirigirse a Dios para implorar su auxilio. Entonces, en tales casos, es muy conveniente pedir en su nombre porque Dios no deja de escuchas a los que eso hacen.

JESÚS, ayúdanos a tenerte como Camino, como Verdad y como Vida.


Eleuterio

2 de mayo de 2016

Guardar la Palabra de Dios


Domingo, 1 de mayo de 2016

Jn 14, 23-29

“Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él,  y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras.  Y la palabra que escucháis no es mía,  sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo,          que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo  y os recordará todo lo que yo os he dicho. Os dejo la paz,  mi paz os doy;  no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.

Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros.’ Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre,  porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.’”

COMENTARIO

Jesús, en su vida pública, dijo cosas muy tristes para aquellos que le escuchaban y que, si eran sus apóstoles, aún lo eran más. Así, por ejemplo, aquí les habla de irse, de la muerte y eso, lógicamente, los entristece.

Sin embargo, la causa de su partida debía ser gozosa para aquellos que le escuchaban. Iba a enviar al Espíritu Santo que iba a ser el Defensor del ser humano y, además, iba a mostrar a quien lo aceptara el camino hacia el definitivo Reino de Dios.

Había, sin embargo, algo que hacer y tener por bueno y mejor: había que guardar la Palabra de Cristo, que es la de Dios y, por eso mismo. Sólo así se puede acceder, por así decirlo, a estadios espirituales más altos.


JESÚS, ayúdanos a guardar tu santa Palabra


Eleuterio Fernández Guzmán

No ser del mundo


Sábado, 30 de abril de 2016
Sábado V de Pascua

Jn 15,18-21
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’”.

COMENTARIO

En este texto, Jesús dice cosas muy importantes que siempre deberían ser tenidas en cuenta. Y es que, en demasiadas ocasiones, sus hermanos los hombres creemos que sólo tenemos esta vida cuando, en realidad, sólo estamos de paso en ella.

No somos de este mundo. Eso nos dice Cristo a sabiendas de que eso va a provocar reacciones extrañas en quien eso escuche. Lo bien cierto es que nosotros somos del Cielo y, por eso, el mundo manifiesta muchas veces sus reticencias a lo que pensamos y hacemos.

Hay, por eso, un aviso del Hijo de Dios: nos han de perseguir. Y no es que quisiera que se persiguiera a quienes eran discípulos suyos sino que sabía que eso iba a pasar y sabía, también, que iban a perseguirnos porque no querían creer en Él y, así, en Dios mismo.


JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2016

El Mandamiento nuevo


Viernes V de Pascua
Jn 15,12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros”.

COMENTARIO

A lo largo de su predicación y, suponemos, a lo largo del resto de su vida anterior, Jesús manifestó tener un corazón tierno, de carne. Era misericordioso y perdonaba las ofensas con total franqueza. Y eso era lo que sus discípulos debían hacer para que se conociese que, en efecto, lo eran.

Es Dios quien nos escoge. Eso lo dice aquí mismo su Hijo. Por tanto, aquello que decidimos a partir del momento en el que nos damos cuenta de ser hijos de Dios ha de estar hecho y pensado en virtud de la voluntad del Todopoderoso.

Jesús nos pone sobre la pista de lo que nos conviene saber: cuando pidamos a Dios debemos hacerlo en su nombre. Y es que su Padre siempre escucha a quienes lo aman.

JESÚS, ayúdanos a amarnos unos a otros como Tú nos amas.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de abril de 2016

Permanecer en Cristo

Jueves V de Pascua

Jn 15,9-11

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado’”.

COMENTARIO

La relación de Jesús con sus hermanos los hombres es de tal calibre que no se guarda nada para sí. En cada uno de los diálogos que entabla expone la Verdad que conviene sea aceptada por quien le escucha o conoce.

Nos dice el Hijo de Dios que debemos permanecer en su amor. Y lo dice porque sabe que es Dios hecho hombre y que, por eso mismo, debemos tenerlo lo más cerca posible de nuestro corazón, templo de su santo Espíritu.

Pero también apunta hacia algo muy importante: los Mandamientos de la Ley de Dios no son algo pasado sino, al contrario, una realidad que debemos aplicar en nuestra vida para que se pueda decir que somos, en verdad, hijos del Padre.


JESÚS, ayúdanos a cumplir con la voluntad de Dios y a permanecer en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de abril de 2016

Vid y sarmientos

Miércoles V de Pascua

Jn 15,1-8

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

COMENTARIO

De las figuras que el Señor ha ido desgranando a lo largo de sus años de predicación es esta, seguramente, la que más adecuadamente nos muestra Quién es Él y quiénes somos nosotros: la vid y los sarmientos.

Cristo nos pone sobre aviso de algo muy importante: no es lo mismo permanecer en Él que no permanecer en el Hijo de Dios: quien permanece en 

Él es podado de los pecados y de aquello que le sobra para ser hijo de Dios como Dios quiere que lo sea.
Sin embargo, quien se empeña en no ser sarmiento de la viña que es Cristo acaba muriendo. Se ha alejado voluntariamente de Dios y de su Hijo y es echado al fuego eterno. Y es que no ha querido dar fruto alguno.

JESÚS,  ayúdanos a dar fruto según la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de abril de 2016

Ir al Padre para enviar al Espíritu


Martes V de Pascua
Jn 14,27-31a

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado’”.

COMENTARIO

Jesús debe tranquilizar a sus apóstoles porque sabe que están más que preocupados por la situación ante la que se encuentra. Pero les da la paz. No se trata de la paz del mundo sino de la de Dios Padre Todopoderoso.

Jesús sabe que no quieren perderle. Por eso les habla de Dios Padre, de su Padre y el de sus apóstoles. Y sabe que es muy importante que vaya y suba al Creador porque entonces enviará al Espíritu Santo.

Jesús, en toda la misión que desempeña, sabe perfectamente que actúa en nombre de Dios, que todo lo hace porque el Padre le ha dicho que lo haga. Y lo mismo hará el Espíritu Santo cuando, en Pentecostés, lo envíe sobre sus apóstoles.

JESÚS, ayúdanos a escuchar las mociones del Espíritu Santo



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de abril de 2016

Creer en Cristo


Mc 16,15-20

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: ‘Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien’. 

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.


COMENTARIO

Jesús envía a sus apóstoles a predicar por el mundo. Tenían que transmitir la Buena Noticia de que el Reino de Dios había llegado y que era importante creer en tan gran noticia.

Jesús sabe que para alcanzar la vida eterna es necesario creer en Él y en lo que suponía eso: creer en el propio Dios. Por eso avisa: quien crea se salvará pero quien no crea… se condenará.

Lo que ven luego los impulsa a evangelizar. Y es que ven cómo Cristo se eleva a los cielos para ir a sentarse a la derecha del Padre. Aquello les dio la fuerza suficiente como para que no tener que esconderse más. Sabían, en efecto, que habían ganado la vida eterna.


JESÚS,  ayúdanos a creer siempre en ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


24 de abril de 2016

El mandamiento nuevo



Jn 13, 31-33a. 34-35


“Cuando salió, dice Jesús: ‘Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre  y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.’ ‘Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.’”


COMENTARIO

A lo largo de sus años de predicación, Jesús dijo muchas cosas que era esencial conocer, aprender y ponerlas en práctica. Queremos decir que, siendo su palabra la Palabra de Dios nada de lo que dijo sobra ni podemos tener por no dicho.

En la Última Cena Jesús hizo mucho por el bien de la humanidad. Allí quedó glorificado Dios y lo fue por la gloria del mismo Maestro y Mesías. Es más, allí mismo avisa acerca de su propia glorificación a través de un sacrificio de sangre y agua.

Pero lo que es crucial es lo que dice acerca de un mandamiento nuevo: el del amor. Quiere que sus discípulos se amen. Pero no que se amen de cualquier manera sino como Él amo. No de cualquier forma sino así.


JESÚS, ayúdanos a amar como tú amaste.



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de abril de 2016

Cristo habla por Dios porque es Dios


Jn 14,7-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. 

‘Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré’”.

COMENTARIO

Llevamos algunos días en los que Jesús habla de lo mismo que tiene que ver con su relación con Dios, su Padre y el nuestro. Entonces lo hizo porque lo esencial de su misión era que se comprendiese que la vida eterna tenía mucho que ver con Él.

Jesús dice algo importante: habla con unas palabras que no son suyas. Y no son no porque no tenga capacidad de decirlas sino porque las dice viniendo de Dios. Es decir su palabra es la Palabra.

Y algo crucial: lo que pidamos en nombre de Cristo será concedido por Dios. Ahora bien, será concedido si nos conviene porque no sería, valga la redundancia, conveniente que hiciéramos uso de eso para pedir cualquier cosa, cualquiera barbaridad.


JESÚS, ayúdanos a pedir en tu nombre y a tenerlo siempre en nuestro corazón.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de abril de 2016

Camino, Verdad y Vida

Viernes IV de Pascua

Jn 14,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’”.

COMENTARIO

Creer en Dios y en Cristo

Lo que había venido a hacer Jesús al mundo era que, sobre todo, se tuviese conciencia de algo esencial: era el Mesías enviado por Dios pero también que era Dios mismo hecho hombre. Era lo que debía creerse y aceptarse para convertirse en discípulo suyo.

Cristo nos prepara un lugar

Jesús, entonces, prometió algo que está cumpliendo. Fue a la Casa del Padre, al Cielo, para prepararnos un lugar para cuando fuésemos llamados. Y allí sigue. Cuando lo tenga todo preparado volverá para llevarnos con Él.

Camino, Verdad  y Vida

En este texto evangélico Jesús proclama una verdad, la que centra toda la atención de sus discípulos: es el Camino que nos lleva al Cielo; es la Verdad que debemos creer y es la Vida eterna. Nada más nos es necesario.


JESÚS, ayúdanos a creer, de verdad, que eres Camino, que eres Verdad y que eres Vida… eterna.



Eleuterio Fernández Guzmán