5 de diciembre de 2020

Dad gratis lo recibido gratis

Mt 9, 35- 10,1.6-8

"Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: 'La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. '

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: 'No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis '".


COMENTARIO


Es cierto y verdad que el Hijo de Dios era consciente de que, para que se conociese la Buena Noticia debía enviar a sus discípulos por el mundo para que, en efecto, se conociese. Y eso es lo que hace.


No los envía de cualquier forma sino que les hace partícipes de una serie de dones y de gracias que han de poner en práctica. Así, podrán curar enfermos, resucitar muertos o curar leprosos. Y es que la Voluntad de Dios es que haya conversiones y todos crean.


El caso es que, lo mismo que les entrega una serie de dones, hace lo propio con algo muy importante. Y es que ellos todo eso lo han recibido gratis y, por tanto, gratis lo han de dar. Y esta es una advertencia que nos viene a todos la mar de bien...



JESÚS, gracias por enviar a tus discípulos a transmitir la Buena Noticia.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de diciembre de 2020

Hágase según nuestra fe

Mt 9, 27-31


"Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: '¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!' Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: ''¿Creéis que puedo hacer eso?' Dícenle: 'Sí, Señor.' Entonces les tocó los ojos diciendo: 'Hágase en vosotros según vuestra fe.' Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: '¡Mirad que nadie lo sepa! Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca."


COMENTARIO

No es poca cosa lo que se nos dice en este episodio de la vida del Hijo de Dios, aquel Maestro que enseñaba con autoridad. Y es que aquellas personas no lo estaría pasando nada bien porque su ceguera (como es de creer según puede imaginarse cualquiera) no les facilitaba nada su vida.

Aquellos dos ciegos se acercan a Jesucristo con confianza. Y no lo hacen, digamos, para ver qué puede hacer aquel hombre del que muchos hablan. No. Ellos tienen fe total en que podrán ser curados.

Lo que pasa entonces es de esperar. Y es que Jesucristo les dice que se haga en ellos según su fe. Y debía ser grande porque quedan curados de su ceguera. Por eso, no nos extraña nada de nada que lo divulgaran a los cuatro vientos aunque fueran avisados por Cristo de que no lo hicieran.



JESÚSgracias por haber obrado un milagro así aunque pedimos misericordia para aquellos divulgadores del mismo.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de diciembre de 2020

Edificar sobre Cristo

Mt 7, 21.24-27

"No todo el que me diga: `Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

'Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.'"



COMENTARIO


Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo nos viene la mar de bien porque se trata de un consejo más que práctico. Y es que, en materia de fe, no podemos hacer lo que nos venga en gana sino, justamente, lo que debemos hacer.


Muchas veces solemos llenarnos la boca con grandes palabras relativas a Dios cuando, en realidad, poco de lo que su Voluntad quiere para nosotros lo aceptamos porque creemos que no nos conviene. Y, sin embarga, es lo único que nos conviene.


Ciertamente deberíamos escuchar el consejo de Cristo: debemos construir nuestra vida (y no sólo la espiritual) sobre la Roca fuerte que es Él. Sólo así, cuando lleguen los malos tiempos y las tormentas de todo tipo arrecien podremos salvarnos. Sólo así.


JESÚS, gracias por ser tan franco con tus hermanos


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de diciembre de 2020

Conscientes del poder de Dios

  

Mt 15,29-37

 

En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. 


Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: ‘Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino’. Le dicen los discípulos: ‘¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?’. Díceles Jesús: ‘¿Cuántos panes tenéis?’. Ellos dijeron: ‘Siete, y unos pocos pececillos’. El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas
”.

  

COMENTARIO

 

Jesús curó a muchos. Eso lo sabemos más que bien porque lo hemos leído muchas veces en las Sagradas Escrituras. Y curó de dolencias físicas y espirituales. Y por eso allí donde iban muchos acudían a ser curados. Además, por eso, glorificaban a Dios porque se daban cuenta de que había enviado al Mesías.

 

Pero Jesús, al parecer, nunca tenía bastante con lo que hacía. En cualquier ocasión que podía se ponía al servicio de todos. Y en aquella ocasión la cosa era bien difícil pues eran muchos y disponían de muy poco.

 

Pero Dios nunca abandona a quien necesita ayuda y eso mismo hace en tal ocasión. Y es que Jesús da gracias a Dios y le pide tal merced. Por eso, precisamente por eso, sobraron… incluso sobró después de que comieran tanto porque para Dios nada hay imposible.

  

 

JESÚS, ayúdanos a ser conscientes del poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de diciembre de 2020

Conocer a Cristo como Dios

Lc 10, 21-24

"En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a ingenuos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.'
Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: '¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.'"

COMENTARIO


Que Dios prefiere a los sencillos de corazón sólo puede ser algo verdadero porque el Todopoderoso ha de querer que su Palabra anide allí donde pueda fructificar y eso, al parecer, es difícil en los corazones de los que se consideran tan sabios que sólo viven para sí.


El Hijo de Dios, conocedor de los más elevados contenidos de la Voluntad de Dios, sabe muy bien eso. Y lo sabe porque Él mismo ha predicado, más que nada, a los sencillos de corazón pues los otros, los “sabios” no han querido escucharle porque no les convenía lo que les decía.


De todas formas, aquí hay algo muy importante que no deberíamos olvidar nunca. Y es que deberíamos alegrarnos sobremanera porque nosotros podemos conocer a Cristo y otros, en tiempos muy antiguos, sólo pudieron pedir a Dios que enviara al Mesías.


JESÚS, gracias por ser tan verdadero como eres.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de noviembre de 2020

Le siguieron

Mt 4, 18-22

 

“18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice : 'Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.' 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.”.

 

 

COMENTARIO

 

El Hijo de Dios, en su labor de elección de aquellos que iban a ser sus discípulos más allegados, sus Apóstoles, camina por aquellos lugares que conocía. Y es que quería escoger a los que, pensaba, estaban preparados para recibir, en corazón tierno, la Palabra de Dios.

 

Aquellos dos hombres, los hijos de Zebedeo, eran pescadores. Y llevaban a cabo su labor en la seguridad de un trabajo asegurado. Digamos que su vida la tenían asegurada. Por eso cuando Jesús los llama, ellos debieron ver algo muy importante en su mirada y en sus palabras.

 

Jesús no les dice nada extraño. Bueno, algo de extrañeza había en aquello de que los iba a hacer pescadores de hombres. Pero ellos, a pesar de no acabar de entender aquello, lo dejan todo, “al instante” dice el texto bíblico, y le siguen. Lo dejan todo y le siguen.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser fieles seguidores tuyos.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

29 de noviembre de 2020

Hay que velar

 

Mc 13, 33-37

 

33’ Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena  al portero que vele; 35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. 36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!’”

  

COMENTARIO

 

No es la primera vez, ni la última, que el Hijo de Dios nos pone sobre la pista de algo que es tan importante que no deberíamos olvidar nunca. Y es que decirnos cómo debemos comportarnos, qué hacer para estar preparados cuando venga en su Parusía, no es poca cosa.

 

En realidad, como bien dice Jesucristo, no sabemos ni cuándo vendrá Él ni, sobre todo, cuando seremos llamados a presentarnos ante el Tribunal de Dios para ser juzgados en nuestro Juicio Particular.

 

Algo muy sencillo que debemos entender es que debemos estar y permanecer en vela para cuando llegue un momento o el otro. Y para eso debemos tener el alma y el corazón limpios para que nuestro Juicio sea lo más favorable a nuestros intereses espirituales.

 

 

 

JESÚS,  gracias, otra vez gracias, por darnos muchas pistas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de noviembre de 2020

Aviso más que necesario

Lc 21,34-36

"Cuidad que no se emboten vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre."


COMENTARIO


Ya son varios los días en los que el Hijo del hombre advierte, nos advierte, de lo que pasará cuando llegue el tiempo en el que ha de venir por segunda vez y juzgar a vivos y a muertos. Y el caso es que lo que nos dice mueve, muchas veces, a miedo y que nos tentemos la ropa antes de hacer algo. Y es que lo que pretende Jesucristo con esto es que estemos preparados para tal momento y por muchas veces que digamos y repitamos esto nunca será suficiente ni estará mal decirlo sino todo lo contrario.

Jesucristo, que nos quiere como se quiere a lo que más se quiere, pretende y ansía que hagamos caso a sus palabras y nos mantengamos de pie junto a Él cuando llegue tal momento. Y, sin embargo, podemos decir que eso no es sólo aplicable a “entonces”, cuando eso sea que pase. No. Ahora mismo y desde ahora mismo debemos tener eso en cuenta y permanecer siempre junto al Hijo de Dios, según es la Voluntad de su Padre Eterno.


JESÚS, gracias por tanto amor como nos muestras al decirnos esto.


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de noviembre de 2020

No ha de pasar la Palabra de Dios

Lc 21, 29-33

"Les añadió una parábola: 'Mirad la higuera y todos los demás árboles. Cuando veis que echan brotes, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."


COMENTARIO


Es bien cierto que, en muchas ocasiones, el Hijo de Dios advierte acerca de lo que ha de venir y pasar. Y nada de eso es nada sencillo ni de entender ni de aceptar por un corazón contrito y miedoso como suele ser el del ser humano. Sin embargo, debemos aceptar que lo que ha de pasar ha de pasar porque es Voluntad de Dios que así sea y, por tanto, nada de lo que nosotros podamos oponer conseguirá que no pase. Por eso en muchas ocasiones Jesucristo nos dice que, a pesar de eso, debemos confiar en Dios.


El caso es que lo que nos dice Cristo al final de este texto del Evangelio de San Lucas es algo más que importante. Y es que habla, nos habla, con Palabra Dios pues es Dios hecho hombre. Y deberíamos no olvidar nunca que tal Palabra no ha de pasar nunca ni nunca pasará lo que quiere decir que nos debería valer para ahora y para siempre.


JESÚS, gracias por hablar de esa forma tan directa y tan clara.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de noviembre de 2020

Estar preparados

Lc 21, 20-28

"Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea que huyan a los montes; los que estén en medio de la ciudad que se alejen; y los que estén en los campos que no entren en ella; porque éstos son días de venganza en los que se cumplirá todo cuanto está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! 'Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra y cólera contra este pueblo. Caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles llegue a su cumplimiento. 'Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.'



COMENTARIO


Es bien cierto que, en algunas ocasiones, diera la impresión de que el Hijo de Dios quiere darnos miedo. Y, ciertamente, así, es. Lo que pasa es que el miedo que quiere darnos es aquel del que se dice “que guarda la viña”.

Ciertamente, se queda mucho mejor con la gente cuando se dice, sólo, cosas bonitas o, en fin, lo que el publico quiere escuchar. Sin embargo, si eso no coincide con la verdad… como que nos conviene, en el fondo de las cosas.

Cuando Jesucristo dice lo que dice en este texto del Evangelio de San Lucas no lo hace para que tengamos miedo sino para que estemos preparados. Y es cierto que, según lo que dice, diera la impresión de que tal tiempo aún no ha llegado pero quien sabe si puede ser mañana. Por eso debemos mantener siempre la esperanza de la salvación porque por ella murió el Hijo de Dios.


JESÚS, gracias por ser tan crudo pero tan verdadero con tus palabras.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de noviembre de 2020

Ser perseverantes


Lc 21, 12-19

"'Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros. Todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.'"

COMENTARIO


Es difícil negar que el Hijo de Dios cuando ha de decir qué va a pasar y lo dice con todo el corazón y toda el alma, hay momentos en los que podría parecer mejor taparse los oídos. Y es que, en este caso del Evangelio de San Lucas, sólo puede causar preocupación lo que nos dice.


Sin embargo, el mismo Jesucristo nos dice que no debemos tener miedo porque Él saldrá en nuestra defensa de la forma como tenga que ser eso. Y eso a tenor de lo que nos dice al respecto de que serán los nuestros, podría ser, quienes maquinen contra nosotros.


El caso es que en las Bienaventuranzas ya dice Cristo que no debemos tener, sino lo contrario, cuando nos persigan en su nombre. Y eso lo que certifica ahora diciéndonos que un sólo cabello de nuestra cabeza perecerá si la persecución es por eso. Por eso nos conviene ser perseverantes en la fe y estar siempre en vela.



JESÚS, gracias por alegrarnos el corazón.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de noviembre de 2020

No debemos tener miedo



Lc 21, 5-11

"Como algunos hablaban del Templo, de cómo estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: 'De esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.' Le preguntaron: 'Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?' Él dijo: 'Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: `Yo soy' y `el tiempo está cerca'. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.» Entonces les dijo: 'Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas y grandes señales del cielo.'"


COMENTARIO


Las palabras que el Hijo de Dios dedica a los que entonces le escuchaban no eran, digamos, como para tranquilizar a quien las pudiera oír. Sin embargo, pasados muchos siglos desde entonces y esperando, como estamos, los momentos a los que se refiere bien sabemos que sí, que eso que nos dice se ha de cumplir y que no va a haber ni una sola tilde que no se lleve a cabo porque eso que dice es Palabra de Dios.


Sin embargo, también nos dice Jesucristo que no debemos tener miedo. Y es que la esperanza en llegada de su segunda venida al mundo ha de ser más que suficiente como para que encaremos lo que antes ha de suceder.



JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de lo que ha de pasar.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de noviembre de 2020

Las medidas de Dios


Lc 21, 1-4

 

“Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobra, ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir.’”

 

COMENTARIO

 

Ciertamente, las medidas que tiene Dios sobre las cosas no son las mismas que tenemos los seres humanos, hijos suyos. Y es que había, en el Tesoro, algunos que creían que mucho habían hecho por Dios echando mucho dinero.

 

Los que andaban contentos lo hacían porque habían echado, en realidad, lo que se les sobraba y eso es visto por Dios no, precisamente, como algo muy bueno no dejando de ser importante. Y es que la intención cuenta mucho en esto del espíritu y del alma…

 

Aquella mujer, sin embargo, debía tener una fe, digamos, bien asentada en su corazón porque había echado lo poco que le quedaba, incluso, para comer. Y, como aquel publicano que, al final del Templo diciéndole a Dios que era un pecador y fue quien fue a su casa justificado  o perdonado, aquella mujer, que echó lo que creía que era muy importante para Dios… también fue a su casa justificada y perdonada.

 

 

 

JESÚS,  gracias por poner las cosas en su sitio.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de noviembre de 2020

Hacer según quiere Cristo


Mt 25, 31-46

 

31’Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa  las ovejas de los cabritos.33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.’37 Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te  dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ 41   Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42  Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ 44 Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ 45 Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.’ 46 E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”.

 

 

 

COMENTARIO

 

En realidad, lo que nos dice el Hijo de Dios acerca del comportamiento que debemos seguir no es nada del otro mundo sino, precisamente, de éste y de cómo debemos hacer para alcanzar el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

 

Nosotros podemos adoptar dos actitudes que, según sea una u otra, el resultado también será uno u otro. Y es a nosotros a quien nos corresponde decidir a qué carta nos quedamos.

 

El caso es que hacer según quiere Dios que hagamos o lo contrario tiene claros resultados de cara a la vida después de la muerte. Y es que la vida eterna nos está reservada si hacemos según quiere Dios y no si no lo hacemos. Es así de simple y sencillo.

 

 

JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de noviembre de 2020

Uno quiere dar las gracias a Lolo

Uno quiere dar las gracias a Lolo: Nada mejor que dar las gracias a quien merece que se las den. Y Lolo es a quien, hoy mismo (y siempre) lasmerece de parte de quien lo tiene como amigo.

Lo que ha de pasar

Lc 20, 27-40

"Se acercaron algunos de los saduceos, los que sostienen que no hay resurrección, y le preguntaron: 'Maestro, Moisés nos dejó escrito que si a uno se le muere un hermano casado y sin hijos, debe tomar a la mujer para dar descendencia a su hermano. Pues bien, eran siete hermanos. El primero tomó mujer y murió sin hijos; la tomó el segundo, luego el tercero; y murieron los siete, sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Ésta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque fue mujer de los siete.'
Jesús les dijo: 'Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.'
Algunos de los escribas le dijeron: 'Maestro, has hablado bien.' Pues ya no se atrevían a preguntarle nada.'"


COMENTARIO


Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas tiene todo que ver con la vida después de la muerte pues, aunque aquellos que querían tenderle una trampa salieron trasquilados de su posición frente a la resurrección, lo bien cierto que les debió quedar claro que la existencia tras la muerte no es como la mundana sino que los espíritus, que no tienen cuerpo, no se comportan como nos comportamos aquí, en la Tierra.

Además, dice algo que es más que importantes y es que Dios lo es de vivos y no de muertos porque, según nos dice Jesucristo, todos vivimos para Él. Y eso debería hacernos pensar que lo único que vale la pena es atesorar para la vida eterna.


JESUS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de noviembre de 2020

El amor por Dios

Lc 19- 45-48


45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendía, 46 diciéndoles: ‘Está escrito: Mi Casa es Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!’


47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.”


COMENTARIO


No podemos negar que este texto bíblico está lleno de riquezas espirituales que son un verdadero tesoro y que no deberíamos olvidar nunca como, por ejemplo, que sí, que Jesucristo también se enfadaba cuando había quien se quería aprovechar de la fe en Dios Todopoderoso y hacer negocio con ella.

No nos extraña, por según cómo eran algunos de sus contemporáneos, que hubiera quien quería matarle. Sin embargo, eran aquellos que veían peligrar u negocio del Templo que es a lo que Jesucristo había llamado “cueva de bandidos” por el uso torticero que hacían de sus salas.

De todas formas, había quien quería escucharlo y estaba muy atento a lo que decía el Hijo de Dios. Por eso aquellos que querían matarlo no se atrevían… aún.


JESÚS, gracias por mostrar aquel celo por la Casa de tu Padre.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de noviembre de 2020

Conocer a Cristo

Lc 19, 41-44


"Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: '¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.'"


COMENTARIO


Es sabido que el Hijo de Dios, cuando dice lo que dice al respecto de la ciudad santa, Jerusalén, se refiere a la destrucción que caerá sobre ella en el año 70, unos decenios después de que su muerte se hubiera producido.


En realidad, podemos entender, según lo que tendría que pasar luego, con su propia Pasión, que también se refiere, así en general, a todos aquellos que, por aquel entonces, no lo habían aceptado como Mesías y, por tanto, tampoco lo podían considerar Hijo de Dios. Por habla Jesucristo del tiempo de su visita y se refiere, sin duda, a su propia predicación y a todo lo que, hasta entonces había llevado a cabo. Por eso llora por Jerusalén y sabe que, al paso de unos pocos años, pagará su desconocimiento voluntario de Aquel que había venido al mundo, enviado por Dios, para salvar a todo aquel que se quisiera salvar.



JESÚS, gracias por haber hablado con tanta claridad.


Eleuterio Fernández Guzmán


17 de noviembre de 2020

Ser Zaqueo en lo bueno

Lc 19, 1-10


"Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: 'Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa. Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: 'Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.' Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: 'Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.' Jesús le dijo: 'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.'"



COMENTARIO

El texto del Evangelio de San Lucas que corresponde para el día de hoy es bueno por lo que nos dice acerca del convencimiento que el Hijo de Dios puede llevar a los corazones de aquellos que le conocen por muy pecadora que sea su vida.

Es de suponer, se supone, que Zaqueo había engañado a los individuos a los que cobraba impuestos. Por eso dice eso de devolver lo cobrado de más… Pero en Zaqueo anidaba la voluntad de cambio. Y busca al Maestro porque sabe que es posible que un cambio llegue a su vida.

Jesucristo, que debía conocer a Zaqueo, pues el mundo entonces era muy pequeño, sabe que aquel hombre puede ser salvado porque quiere ser salvado. Y entra en u casa y, entonces, eso, lo que quería, la salvación, la ha conseguido. Y es que ha cambiado su corazón por uno de carne y ha comprendido, de golpe, el amor y la misericordia.



JESÚS,gracias por querer perdonar a Zaqueo.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de noviembre de 2020

¡Que vea!

Lc 18, 35-43

 

“Cuando se acercaba a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’ Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó: ‘¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ Jesús le dijo: ‘Recobra la vista. Tu fe te ha salvado.’ Y al instante recobró la vista y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.’”

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que lo quería aquel hombre, que era ciego, era de una importancia absoluta para su propia persona y, suponemos, para su familia y conocidos. Ver no era, entonces ni ahora, poca cosa.

 

Aquel hombre confiaba en el Maestro. Por eso grita, para que le escuche. Y aquel hombre, que sólo podía subsistir pidiendo limosna quieren que el Hijo de Dios le dé de la suya que, como sabe que es amor y es misericordia, sólo algo bueno puede salir de su intervención.

 

Podemos imaginar que Jesucristo conoce que aquel hombre necesita más que mucho recuperar la visión. Y como ve la confianza y la fe que tiene su persona, lo cura. Nada más cercano a la normalidad más normal del mundo.

 

 

JESÚS,  gracias por mostrar y demostrar tu bondad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de noviembre de 2020

Los talentos que Dios nos da

 Mt 25, 14-30

 

14 ‘Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15  a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.17  Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.19 Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.’ 21 Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he  ganado.’ 23      Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra  en el gozo de tu señor.’ 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.’ 26 Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.’”

 

 

 

 

 

COMENTARIO

 

No podemos dejar de reconocer que el tema de los talentos no deja de ser misterioso. Y es que podría decirse que aquel hombre quería que su dinero rindiese sin nada haber hecho él para que eso pasase.

 

En realidad, lo que nos quiere decir el Hijo de Dios es que cuando Dios nos ofrece sus dones y sus gracias, no está nada bien desperdiciarlos o echarlos a perder.

 

No es poca cosa que nuestro Padre del Cielo nos dé esto o lo otro graciosamente para que lo hagamos rendir. Eso es voluntad suya. Otra cosa es lo que nosotros hagamos con eso. Y, sobre esto, no deberíamos olvidar eso del rechinar de dientes.

 

 

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

 

Eleuterio Fernández Guzmán