18 de marzo de 2020

Cumplir la Ley de Dios

Mt 5, 17-19
"'No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.'" 
COMENTARIO

Es posible que más de uno, del tiempo de la primera venida del Mesías, creyera que cuando llegara el Enviado de Dios todo iba a cambiar de tal forma que la Ley de Dios también lo haría. Estaban, como sabemos, más que equivocados.
Jesucristo lo dice con toda claridad: no es que no haya venido a que la Ley de Dios se incumpla sino que, al contrario, había venido a que se cumpliese toda ella. Por eso, en muchas ocasiones, se ve abocado a dar a conocer el verdadero significado de la misma.
Por otro lado, lo que el Hijo de Dios dice al final de este texto lo deberíamos tener en cuenta siempre: no podemos alterar la Ley de Dios y, además, enseñar tal alteración como si fuera la verdad. Y es que hacer eso ha de suponer algo más que grave.

JESÚS, gracias por decir siempre la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de marzo de 2020

Perdonar, saber perdonar

Mt 18, 21-35
"Pedro se acercó entonces y le dijo: 'Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?' Dícele Jesús: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.'

'Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.'" 

COMENTARIO

Está claro, en tiempos de la primera venida del Mesías y ahora mismo, que perdonar no siempre resulta fácil ni sencillo. Y por eso el Hijo de Dios se ve en la obligación, cuando le pregunta Pedro sobre eso, sobre el perdón, de decir, Cristo, lo que debía decir.
Cuando les habla de aquellos que debían dinero y fueron perdonados fija, por decirlo así, una situación clara: hay que perdonar, en general. Lo que pasa es que no siempre quien es perdonado siente que debe agradecer tal cosa perdonando a quien algo le debe. Y es el caso de aquel trabajador desagradecido.
Perdonar las veces que dice Jesucristo que hay que perdonar es lo mismo que decir que siempre hay que perdonar. Y no podemos tener duda alguna de que Pedro y aquellos que lo escuchaban debieron pensar que era un poco exagerado su Maestro. Más o menos como ahora mismo.

JESÚS, gracias por saber perdonarnos tantas veces.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de marzo de 2020

Lo que el ser increyente es capaz de hacer


Lc 4, 24-30

“24 Y añadió: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.’ 25 ‘Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.’ 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.”


COMENTARIO

No podemos negar que el final de este texto del Evangelio de San Lucas es verdaderamente terrible. Y es que aquellos que son su pueblo no dudan lo más mínimo en querer matar el Enviado de Dios.

Tampoco podemos negar que lo que les dice Jesucristo es, para ellos que se consideran mejor que nadie, algo muy triste. Y es que decirles que hay algunos que, no siendo del pueblo escogido por Dios, salen mejor parados que ellos…

El caso es que aquellas personas, en realidad, no tenían fe alguna porque dudaban, precisamente, de Aquel que había enviado Dios al mundo para que el mundo se salvase. Y así les fue…

JESÚS,  gracias por ser franco con ellos y con nosotros.

15 de marzo de 2020

Cristo es el Mesías



Jn 4, 5-15. 19b-26. 39a.40-42

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: ‘Dame de beber.’ 8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9 ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Porque los judíos no se tratan  con los samaritanos.) 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber",  tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.’ 11 Le dice la mujer: ‘Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?’ 13 Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;  14  pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé  se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.’15 Le dice la mujer: ‘Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.’.’19 Le dice la mujer: ‘Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.’ 21 Jesús le dice: ‘Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  22   Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación viene de los judíos.  23      Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.  24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.’ 25 Le dice la mujer: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.’ 26Jesús le dice: ‘Yo soy, el que te está hablando.’ 39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: ‘Me ha dicho todo lo que he hecho.’ 40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42 y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’


COMENTARIO

Hay que tener en cuenta, para quien aún pueda creer que el Hijo de Dios no sabía que lo era, que las palabras acerca de que es quien es que pone en su boca y en el corazón de la samaritana, son bien claras: es, Él, el Mesías.

Aquella mujer quería agua que lleva a la vida eterna. Tenía tal sed y así se lo pide a Jesucristo. Y Él, para que no dude acerca de su naturaleza y su realidad, le dice eso de sus maridos que en este día no se recoge en el texto bíblico seleccionado pero que sabemos dijo. Y eso le hace ver a la samaritana que, en efecto, aquel que le hablaba era el Mesías.

Los hombres de su pueblo, como era costumbre arraigada entre ellos, no dudan lo más mínimo en decir lo que piensan: no creen por ella sino porque han visto al Hijo de Dios. Al parecer, el testimonio de aquella mujer no era suficiente… 


JESÚS,  gracias por mostrarte como Quien eres.s

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de marzo de 2020

Hijos pródigos


Lc 15, 11-32
"11. Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; 12. y el menor de ellos dijo al padre: ´Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.´ Y él les repartió la hacienda. 13. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 
16. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17. Y entrando en sí mismo, dijo: ´¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!
18. Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 
19. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.
20. Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21. El hijo le dijo: ´Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.´22. Pero el padre dijo a sus siervos: ´Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. 23. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24. porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.´ Y comenzaron la fiesta. 25. «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26. y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27. El le dijo: ´Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.´ 28. El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29. Pero él replicó a su padre: ´Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30. y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!´  31. «Pero él le dijo: ´Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32. pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.´"

COMENTARIO

Si hay un texto de la Sagrada Escritura que suponga mucho y más es éste. Y es que el Evangelio de San Lucas, con la llamada parábola del hijo pródigo nos dice mucho de lo que no debemos hacer y,¡Ay!, lo que es más que probable que debamos hacer.
Aquel hijo se va del lado de su padre como nosotros hacemos muchas veces con el nuestro, el Creador. También queremos hacer lo que nos parezca que debemos hacer aunque mucho de eso no tenga nada que ver con la Voluntad de quien nos ha creado.
Podemos, sin embargo, volver al Padre y pedir perdón. Y tal forma de actuar es la que debemos llevar a cabo muchas veces porque muchas veces caemos en la tentación que nos plantea Satanás o, simplemente, la buscamos nosotros mismos.

JESÚS, gracias por ser tan claro con tus palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de marzo de 2020

Quitar el Reino de Dios


Mt 21, 33-43.45-46
"33 'Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?' 41 Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.' 42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.» 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. 46 Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.'"
COMENTARIO

Podemos decir que este texto del Evangelio de San Mateo es un aviso, como suele decirse, a navegantes. Y es que el Hijo de Dios conocía más que bien a los que eran denominados “sabios” por el pueblo escogido por el Todopoderoso. Y sabía, por ejemplo, que a lo largo de los siglos habían ido terminando con todos aquellos que el Creador había ido suscitando entre su pueblo para que avisara del camino equivocado que estaba tomando.
Sin duda, matar al mensajero es algo muy socorrido a lo largo de la historia de la salvación. Y eso habían hecho muchas veces los que creían que, según lo que se estaba anunciando, debían cambiar su corazón y ellos, claro, no querían.
Hay, sin embargo, como decimos arriba, un aviso claro por parte de Jesucristo: por mucho que nos creamos y sepamos hijos de Dios, si no demostramos que lo somos… otros vendrán a ocupar el lugar de tanto descreído como hay entre los miembros del pueblo de Dios.

JESÚS, gracias por ser tan claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de marzo de 2020

El Cielo o el Infierno son elección nuestra

Lc 16, 19-31
"Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico...pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado.
Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: 'Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.' Pero Abrahán le dijo: 'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.'
Replicó: 'Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.' Abrahán le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.' Él dijo: 'No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.' Le contestó: ' Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.''"

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas es, digamos, un clásico en el sentido literal de enseñarnos mucho acerca de cómo debemos ser y actuar y, sobre todo, de cómo se retribuye nuestro ser y actuar.
Aquel hombre era rico y podría haber hecho más por Lázaro, que tan mal lo estaba pasando. Confió, sin embargo, el rico, en sí mismo sin tener en cuenta al pobre. Y eso le valió la condena eterna pero no por ser rico sino por no haber socorrido al pobre.
Lo que es, también, muy importante, es que se nos diga que entre el Cielo y el Infierno hay una distancia tal que no es posible pasar de uno a otro. Y eso debería hacernos reflexionar de a dónde queremos ir.

JESÚS, gracias por clarificar tan bien el destino que debemos ansiar y querer.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de marzo de 2020

La verdad puede doler pero es la verdad

Mt 20, 17-28

"Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: 'Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.'
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: '¿Qué quieres?' Dícele ella: 'Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.' Replicó Jesús: 'No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?' Dícenle: 'Sí, podemos.' Díceles: 'Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.'
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: 'Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.'" 

COMENTARIO

No podemos negar que los Apóstoles del Hijo de Dios eran, humanamente hablando, hombres. Eso quería decir algo tan importante como que, una cosa era que siguieran a quien consideraban su Maestro y otra muy distinta que no tuvieran ansias puramente humanas.
Cuando Jesucristo dice eso de que ha de pasar, Él, malos momentos, no lo dice para ponerles el miedo en el cuerpo. Y tal no era así porque era la misión que había venido al mundo a cumplir y no iba a dejar de cumplirla.
Es cierto que lo que les dice a los Zebedeos era muy importante para ellos: iban a beber el mismo cáliz de amargura que iba a beber su Maestro. Y ellos, seguramente, debieron sentirse orgullosos de eso aunque no estamos muy seguros de que comprendieran del todo lo que eso significaba...

JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2020

Estar atentos a lo que quiere Dios

Mt 23, 1-12
"Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: 'En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; ensanchan las filacterias y alargan las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame `Rabbí'. 'Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar `Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie `Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar `Instructores', porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.'"


COMENTARIO

El Hijo de Dios sabía más que bien que había, entre los elegidos por Dios para ser su pueblo, algunos que se estaban aprovechando vilmente de su especial situación de, digamos, dirigentes espirituales. Y carga contra ellos porque tenían merecida tal carga.
Lo que critica Jesucristo de tales personas es que no sean ni hagan lo que dicen ellos se debe ser y se debe hacer. Por eso muchas veces los llama hipócritas aún sabiendo que es posible que “enseñen” la verdad, ellos no la siguen.
Hay algo, de todas formas, que es muy importante: frente a la soberbia de muchos, el Hijo de Dios aconseja la humildad. Y lo dice porque sabe muy bien que en el Tribunal de Dios hay quien será ensalzado por haber sido humillado antes… y al revés.

JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de marzo de 2020

¡Qué dura puede parecer la Voluntad de Dios!


Lc 6,36-38

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.”

COMENTARIO

No podemos negar que hay cosas que, cuando las dice el Hijo de Dios, nos pueden parecer difíciles de cumplir. Y lo son tanto ahora mismo como lo eran cuando las dijo, hace muchos y más siglos.

Debemos ser compasivos y no juzgar. Decir eso, así, al corazón de muchos resulta muy difícil de llevar a cabo. Y es que tenemos el corazón de piedra y no queremos alcanzar a cumplir lo que Dios quiera para nosotros.

Pero hay algo que es fundamental: debemos tener en cuenta que cómo nosotros hagamos con los demás, Dios hará con nosotros. Y es que solemos decir que Dios es bueno pero solemos olvidar que también es justo.



JESÚS,  gracias por decir las cosas como son.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de marzo de 2020

Escuchar a Cristo




Mt 17, 1-9
“En aquel tiempo toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle’. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo’. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos’”.


COMENTARIO

Estamos más que seguros que aquellos Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan sabían que iban a presenciar algo importante. Y es que irse con el Maestro, solos, debía suponer algo. Y claro que lo fue porque allí, en el monte, se transfiguró el Hijo de Dios.

Cuando aparecen Elías y Moisés podemos imaginar el estupor de los tres discípulos de Cristo. Y es que no es lo corriente, como podemos imaginar…

Había algo, sin embargo, que debían tener en cuenta. Y es que Jesucristo les dice que nada deben decir hasta que Él resucite de entre los muertos. Y, ante esto, podemos creer que Pedro, Santiago y Juan quedaron más mudos de lo que podía imaginar Cristo.



JESÚS,  gracias por aceptar aquello que Dios te había reservado.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de marzo de 2020

Ser perfectos como Dios quiere


Mt 5, 43-48
"'Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.'"

COMENTARIO

Era de esperar que, en este tipo de materias, el de la fe verdadera y verdadera Voluntad de Dios, muchas cosas tuvieran que cambiar. Y el Hijo del Todopoderoso hace lo posible para que esto sea así. Y dice la Verdad.
Hay algo esencial en el verdadero amor hacia el prójimo, algo que demasiadas veces se olvida pero que, en pensamiento de Jesucristo, es la base de toda nuestra fe: amarlo por encima de nuestras dudas o de lo que nos haya podido hacer. Y eso, del todo, importante.
Lo que, en fin, nos pide Jesucristo, no es poco. Y es que nos pide que seamos perfectos como Dios es perfecto, su Padre del Cielo. Y ya sabemos cómo somos nosotros…

JESÚS, gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de marzo de 2020

Ley de Dios

Mt 5, 20-26
"Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
'Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano `imbécil', será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado', será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.'"

COMENTARIO

Muchas veces se ve en la obligación, el Hijo de Dios, de corregir ciertos comportamientos que sus hermanos los hombres llevan a cabo cada día porque creen que los mismos son la Voluntad de Dios. Por eso, y debido a tal forma de ver las cosas, hay quienes no creen en Él y lo persiguen pues no acaban de entender que lo que, hasta entonces, había sido tenido por bueno y mejor pase a ser, ahora, malo y peor y no se deba tener en cuenta.
El ejemplo que pone el Evangelio de San Mateo y relativo a la relación entre hermanos (pensemos que todos los somos por ser todos hijos de Dios…) es síntoma de que las cosas no se estaban haciendo bien. Y, además, podemos decir que la comprensión que tiene Jesucristo de la Ley de Dios es mucho más amplio que lo que solían tener los escogidos por Dios como su pueblo.

JESÚS, gracias por hacernos comprender la Ley de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2020

Lo elemental de la Ley de Dios

Mt 7, 7-12
"Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!
Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas."

COMENTARIO

No es nada extraño que el Hijo de Dios diga lo que diga y tampoco lo es que muchos no estuvieran de acuerdo con algo que, para ellos, a lo mejor rompe con su concepción de la Ley de Dios. Sin embargo, lo que hoy nos dice va más allá de esto.
Hay que pedir a Dios porque nuestro Padre del Cielo siempre nos escucha. Por eso debemos dirigirnos a Quien nos ha creado y mantiene. Y, cuando pone Jesucristo el ejemplo del hijo que pide a un padre lo hace para que nos demos cuenta que, en esto, con relación a Dios pasa lo mismo: siempre nos da lo que nos conviene, de verdad, a nosotros.
Y, luego, para finalizar, la regla de oro de todo comportamiento humano: no debemos hacer al prójimo lo que no queremos que el prójimo nos haga a nosotros. Y es que, en realidad, no haría falta que eso se tuviera que decir pero, en fin…, ya sabemos cómo somos los hombres…

JESÚS, gracias por decir las cosas como son y como debemos tenerlas en cuenta.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de marzo de 2020

Cuestión de señales y de poca fe

Lc 11, 29-32
"Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: 'Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.'"

COMENTARIO

Es bien cierto que el pueblo judío, aquel que había sido escogido por Dios para que fuera Su pueblo, había necesitado siempre de ciertas señales, digamos, materiales para creer. Y eso era un problema bastante importante.
Eso era lo que le pedían al Hijo de Dios. Y por mucho que vieran lo que decía e, incluso, lo que hacía, estaban ávidos de señales y querían que les mostrase más de las que ya había hecho para ellos y por ellos.
Jesucristo tiene por cierto y verdad que Él es señal más que suficiente como para que aquellos que lo escuchan y lo ven crean que es el Enviado de Dios. Por eso les pone sobre la mesa una gran verdad: el día del Juicio muchos considerados paganos vendrán a juzgarlos a ellos pues aquellos creyeron.

JESÚS, gracias por decir, simplemente, la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2020

Saber orar

Mt 6, 7-15
«Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
«Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

COMENTARIO

Como pasa siempre, lo que nos dice el Hijo de Dios no es algo para tener como no dicho. Y es que su Palabra es la de Dios mismo y por eso cuenta mucho que nos diga, por ejemplo, cómo debemos orar.
El caso es que, en este texto del Evangelio de San Mateo, se nos enseña el Padre Nuestro y, a sabiendas de que es importante no podemos tenerlo como una oración más. Es la que quiso Cristo que aprendieran sus discípulos porque en ella se dice lo importante de nuestra voluntad.
Hay algo, precisamente, dicho al principio de este texto que es muy importante: la apariencia. Y es que podemos llegar a creer que hacemos para que se nos vea cuando, en realidad, es Dios quien debe vernos y, ciertamente, nos ve. También ve tal comportamiento nuestro...

JESÚS, gracias por el Padre Nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de marzo de 2020

Comprender la Ley de Dios



Mt 25, 31-43.45-46

“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: 'Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí.' Entonces los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a ti?' Y el Rey les dirá: 'En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.' Entonces dirá también a los de su izquierda: 'Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.' Entonces dirán también éstos: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?' Y él entonces les responderá: 'En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.' E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.'”

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo lo deberíamos tener como uno que lo es de importancia en nuestra vida de discípulos de Cristo. Y tal es así porque nos da una pista más que grande para alcanzar la vida eterna y, además, evitar el Infierno.

El caso es que nos lo dice Jesucristo con una claridad, en fin…, meridiana. Y es que lo que nos dice es que lo que hagamos al prójimo, más aún si es pequeño en la fe, se nos tendrá en cuenta cuando comparezcamos ante el Tribunal de Dios que, somo sabemos, no podemos evitar.

Y así están las cosas, para que las entendamos.


JESÚS,  gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de febrero de 2020

No hacer caso a las tentaciones



Mt 4, 1-11


“1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2        Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 Y acercándose el tentador, le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.’ 4 Mas él respondió: ‘Está escrito: = No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’ =  5 Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, 6 y le dice: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ = 7 Jesús le dijo: ‘También está escrito: = No tentarás al Señor tu Dios.’ = 8 Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9 y le dice: ‘Todo esto te daré si postrándote me adoras.’ 10 Dícele entonces Jesús: ‘Apártate, Satanás, porque está escrito: = Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.’ = 11 Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.”


COMENTARIO

Resulta síntoma del poder de Dios que su Hijo sintiera hambre después de estar cuarenta días y cuarenta noches. Y es síntoma de tal poder porque al común de los mortales con dejar de comer un solo día…

Que Satanás quería tentar al Hijo de Dios era de esperar porque es su voluntad desde el principio de los tiempos de su caída. Y es lo que hace con Jesucristo aunque bien sabemos que el resultado no fue, precisamente, a favor del Mal.

Que Cristo venza las tentaciones tampoco es nada extraño. Y es que Voluntad es la de Dios, su Padre y el nuestro. Y que después de tanta lucha los ángeles le sirven no es, sino, una reacción de esperar.


JESÚS,  gracias por cumplir con la misión que te había encomendado Dios y hacerlo con tanta exactitud.

Eleuterio Fernández Guzmán

Curar a los enfermos del alma


Lc 5, 27-32
"Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: 'Sígueme.' Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió.
Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas refunfuñaban diciendo a los discípulos: '¿Cómo es que coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?' Les respondió Jesús: 'No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.'"

COMENTARIO

Cuando el pueblo judío esperaba la llegada del Mesías estamos más que seguros que lo hacía creyendo que sería alguien que Dios enviaría para, por ejemplo, oponerse a los pueblos que eran enemigos del elegido por el Todopoderoso para ser el suyo, el judío.
El caso es que cuando Jesús escoge a un publicano para que sea Apóstol suyo no fue poco el escándalo que se formó porque era atraerse a quien se consideraba un pecador.
Jesucristo, sin embargo, sabía más que bien para su misión no era atraer a sí a los que no eran pecadores sino, justamente, a los que lo eran porque Él, Médico del alma, debía curar a los que estaban enfermos aunque eso no lo entendieran muchos.
JESÚS, gracias por curar a quienes necesitamos ser curados.

Eleuterio Fernández Guzmán