14 de julio de 2014

El arte de amar a todos




Pablo Cabellos Llorente

        






Son muchas las palabras  cuyo contenido cambia, bien por las permutas normales introducidas por escritores o por el pueblo llano e imaginativo, bien por intereses menos claros. No es infrecuente que un mismo vocablo sea utilizado deliberadamente para vaciar su contenido natural por otro que puede resultar ser exactamente lo contrario. Un ejemplo: lo que para algunos es un valor –el derecho al aborto-, para muchos es un desvalor –muerte de un inocente y muy probable padecimiento psicológico de la madre-.

El ejemplo puede ser tomado como brutal, pero es real como bien sabemos todos. Mas no es menos atroz el uso destinado a la palabra amor. Originariamente, la voluntad podría considerarse –como hace Rafael Alvira- en cinco modos de querer: el primer uso sería el deseo como tendencia al fin, la búsqueda de la unión o posesión de lo deseado. La segunda manera  de querer aprueba o rechaza hechos sucedidos. Sería la tercera cuando nos dirigimos al futuro, en cuyo caso la voluntad es poder y elegir. La capacidad creadora del ser humano ocuparía el cuarto  puesto. Finalmente, hay un uso de la voluntad que llamamos amor y que viene a consistir en el reconocimiento y afirmación de una realidad por lo que en sí misma es y vale.

Estos  usos de la voluntad se entremezclan en nuestras vidas y si alguno se ausenta,  debilitará el resto y al hombre mismo. Mas si no se encaminan al amor, que es su cúspide, la ruina será mayor. Porque la persona está hecha para  abrirse a otros. Muchos autores coinciden en que el hombre es un ser constitutivamente dialogante. Si no hubiese con quien establecer este diálogo manifestativo de la creatividad, de nuestra intimidad, de la capacidad de donación, en lugar de una persona lograda hallaríamos un fracasado. Digamos también que las relaciones interpersonales pueden medirse por el amor y la justicia.

Si  saltamos a la caridad –virtud teologal por la que amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestros prójimos como a nosotros mismos por amor de Dios-, observaríamos una  virtud que no deroga nada de cuanto va dicho sobre los modos de ejercitar la voluntad y, por tanto, la libertad. No hay espacio para tratar con amplitud sobre la caridad, de la que afirma Tomás de Aquino que es una cierta participación en la infinita caridad, que es el Espíritu Santo, lo que, para ser pleno, exige estar en gracia de Dios. Y así, poder amar con el mismo Corazón de Cristo. ¡Qué lejos queda este planteamiento del pobre concepto de caridad consistente en la limosna dada a un pobre!

Naturalmente, el mundo andaría mejor estructurado con lo escrito en los primeros párrafos, pero no hay duda de que si los cristianos viviéramos una caridad plena, seria más factible disfrutar del arte de amar a los demás. Estoy llamando arte al ejercicio de la primera de las virtudes porque, a pesar de que la creatividad ha sido el enunciado cuarto de las formas de querer, también se afirmó que todas confluyen en el amor, lo que conlleva siempre arte: para relacionarse y dialogar, para tender al bien amado, para rechazar lo que estorba, para elegir el amor.

Ahora vendría bien considerar dos ideas agustinianas: “no se pregunta si ama, se pregunta qué ama”. Aquí aparecerían con toda seguridad discrepancias de apariencia insalvable, que no lo será tanto si  enterramos  los propios egoísmos para expresar el amor que es donación al otro: a Dios y a los demás. Luego san Agustín  expresó aquello tan banalmente entendido por algunos: “Ama y haz lo que quieras”. Esta idea agustiniana no puede comprenderse como una especie de libertinaje suicida,  la torpeza de prostituir el amor, lo que puede suceder en toda relación humana que ve a los demás como objetos: de placer, de negocio, de poder…

Dos ideas más sobre el amor a los demás, extraídas de san Josemaría: en  “Es Cristo que pasa”, escribió: “la caridad cristiana no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos; se dirige, antes que nada, a respetar y comprender cada individuo en cuanto tal, en su intrínseca dignidad de hombre e hijo del Creador”. En “Amigos de Dios”, puntualiza más este aspecto al afirmar que amar es “buscar el bien de las almas sin discriminación de ningún género, logrando para ellas, antes que nada, lo mejor: que conozcan a Cristo, que se enamoren de Él”. Estaría en sintonía con la reiterada alusión del Papa Francisco a que la Iglesia no es una ONG.

En la otra cara de la moneda queda el reproche del fundador del Opus Dei hacia “la mentalidad de quienes quieren ver el cristianismo como un conjunto de actos o prácticas de piedad, sin percibir su relación con las situaciones de la vida corriente, con la urgencia de atender a las necesidades  de los demás y de esforzarse por remediar las injusticias”, expresando a continuación que quien así pensara no habría comprendido todavía lo que significa que el Hijo de Dios se haya encarnado. Así saldremos  a las periferias de miseria y marginación.

P. Pablo Cabellos Llorente


Tener en cuenta a Cristo en nuestra vida



Lunes XV del tiempo ordinario


Mt 10,34—11,1


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: 'No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa'”.


Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.


COMENTARIO

La misión de Cristo

Dios envía a su Hijo al mundo no a que venga a pasar el rato o a presumir de ser el Enviado de Dios. Lo envía para que transmita que Suy Palabra se había tergiversado y no se cumplía su voluntad. Y eso, en efecto, era traer fuego al mundo.

Tomar la cruz

Si Jesús tomó su cruz, su propia cruz, y la llevó hasta el Calvario, lo mismo se nos pide a sus discípulos: cada cual con la suya propia acompañando a nuestro particular Monte de la Calavera para padecer por Cristo y completar su sufrimiento.


Tener en cuenta a Cristo

No podemos hacer como si ser discípulo de Cristo no suponga nada. Aquellos que necesitan ayuda y la piden (o no la piden) deben ser atendidos por aquellos que nos gloriamos de ser, en efecto, hermanos del Hijo de Dios.


JESÚS, es muy importante tener en cuenta aquello que dijiste a tus más allegados. No debemos olvidarlo nunca y te pedimos ayuda para que no nos domine el mundo y sus miserias.




Eleuterio Fernández Guzmán


13 de julio de 2014

Entender a Cristo





Domingo XV del tiempo ordinario


Mt 13,1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente se quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: 'Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga'.

Y acercándose los discípulos le dijeron: '¿Por qué les hablas en parábolas?'. Él les respondió: 'Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta'”.


COMENTARIO

A aquellos que Jesús había escogido para que fuesen sus discípulos más allegados, sus apóstoles, debía enseñarles lo mejor posible para que, luego, fueran sus predicadores por el mundo entero. Por eso les explica las parábolas que, a lo mejor, otros no entendían.

Dios siembra en nuestros corazones su Palabra. Es bien cierto que no todos podemos obtenber gran fruto de tal siembra sino que, dadas nuestrs particulares circunstancias, cada cual da de sí lo que el Creador quiere que dé de sí.

Otros, sin embargo, llevados de una voluntad fuerte y de una fe profunda, dan mucho fruto. Aquellos que eso hacen y consiguen, han de ser admirados por su Creador, Dios Padre Todopoderoso, porque han hecho rendir los talentos que entregó Quien todo lo creó y mantiene.

JESÚS, quieres que entendamos todo aquello que nos dices pero, muchas veces somos duros de corazón. Ayúdanos a tener el corazón abierto a la Palabra de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


12 de julio de 2014

Tener siempre en cuenta a Cristo





Sábado XIV del tiempo ordinario
Mt 10,24-33

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’”.

COMENTARIO

Ser como Cristo

Sabe Jesús que es imposible que podamos superarlo en cumplimiento de la voluntad de Dios y en el ejercicio de las virtudes. Nos pide, al menos, que seamos como Él y que procuremos cumplir con la misión que tenemos encomendada.


No temer pues tenemos el Amor de  Dios

Es más que probable que seamos perseguidos por aquellos que no quieren, para nada, saber de la doctrina de Cristo ni de la que siguen sus discípulos. No debemos, sin embargo, temer nada porque el Creador está con nosotros. 
  

No rechazar a Cristo

Sabemos que es muy conveniente para nosotros seguir a Cristo por los caminos del mundo. No es algo que se pueda o no hacer. Si conocemos al Hijo de Dios depende de nosotros alcanzar la vida eterna. Así de sencillo. 




JESÚS, sabes que podemos ser perseguidos pero también sabes que Dios, el Padre, siempre está con nosotros y nada debemos temer. Ayúdanos a ser fuertes de corazón. 


Eleuterio Fernández Guzmán


11 de julio de 2014

Buenos consejos de Cristo





Viernes XIV del tiempo ordinario


Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre'”.


COMENTARIO


Sabe Jesús que, cuando envía a sus discípulos a predicar lo hace a un mundo que no comprende mucho de lo que dice el Mesías. Y será, ¡tantas veces!, lobos que quieren terminar con las ovejas.

Jesús dice que debemos guardarnos del mundo. Aquellos que nos consideramos discípulos suyos estamos más que seguros que tal verdad es una santa verdad pues así ha sido a lo largo de los siglos. El mundo no puede querer a Cristo porque el Hijo de Dios dice la Verdad y al mundo eso no lo acepta.

Jesús recomienda perseverancia en la fe. Nos quiere decir, con eso, que debemos tener en cuenta que tenerla no es cosa de un día sino de siempre. Por eso, sabiendo lo que les va a pasar los pone sobre aviso.

JESÚS, aquellos que son tus discípulos han de saber a qué se van a enfrentar. Ayúdanos a no caer en las trampas del Maligno.




Eleuterio Fernández Guzmán


10 de julio de 2014

Dar gratis




Jueves XIV del tiempo ordinario


Mt 10,7-15


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: 'Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad”.


COMENTARIO

Cuando Jesús envía a sus apóstoles a ir por el mundo anunciando la Buena Noticia de que el Reino de Dios ya estaba entre ellos, sabe que lo más importante es hacer, precisamente, eso, y que el Creador lo dispondrá todo para que salga bien.

Los envía diciéndoles que sólo deben preocuparse de cumplir su misión. Sólo, pues, donde sean aceptados han de predicar y no obligar a nadie a aceptar la llegada del Mesías. Sólo los que quieran convertirse lo harán.

Jesús sabe, sin embargo, que no aceptarlo es cometer un error muy grave. Siendo Dios hecho hombre no bsta con decirle que no sino que se ha tener en cuenta las consecuencias de tal respuesta. Cada cual es libre de hacer lo que le parezca pero se han de saber las tales consecuencias.


JESÚS, cuando envías a tus apóstoles les dices que lo más importante es predicar el Reino de Dios. Ayúdanos a cumplir con nuestra particular misión.





Eleuterio Fernández Guzmán


9 de julio de 2014

Escogidos por Cristo


Miércoles XIV del tiempo ordinario



Mt 10,1-7


En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: 'No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca'.


COMENTARIO

Sabía Jesús que la labor que había venido a realizar al mundo debía quedar en manos de otros que siguieran con la misma. Una vez Él se hubiera ido a la Casa del Padre los que tenía que escoger serían su voz en el mundo. Y los que escobe lo son porque son queridos así por Dios.

Aquellos hombres son enviados por Cristo. Lo que han de hacer es bastante sencillo: anunciar la Buena Noticia que consiste en decir que el Reino de Dios ha venido y que es más que conveniente convertirse a Cristo y cambiar el corazón.

Jesús les dice que, en primer lugar, se dirijan a a los que, formando parte del pueblo elegido por Dios, el judío, se han alejado de la verdadera y única Ley de su Padre. Ellos comprenderán mejor lo que les han de decir. Luego, después, al resto del mundo pagano.


JESÚS, cuando escoges a tus apóstoles lo haces porque sabes que serán fieles a pesar de lo que luego podrá pasar y pasará. Ayúdanos a ser fieles y a no caer en las tentaciones que muchos de ellos cayeron.




Eleuterio Fernández Guzmán


8 de julio de 2014

Trabajar para la mies del Señor



 Martes XIV del tiempo ordinario

Mt 9,32-38


En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: 'Jamás se vio cosa igual en Israel. Pero los fariseos decían: 'Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios'.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: 'La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies'”.


COMENTARIO

Jesús dice muchas veces que ha venido al mundo a salvar a los que están necesitados de salvación y a curar a los que están necesitados de curación. Por eso hace todo lo que puede por aquellos que se encuentra en una u otra situación.

Aquello de curar a un endemoniado no era cosa normal ni ordinaria. Por eso cuando aquellas personas ven que una de entre ellos que había estado mudo empieza a hablar justo después de que Jesús expulse el demonio que lleva dentro, nada les puede hacer cambiar la idea según la cual Jesús sólo podía ser el Enviado de Dios. Otros, sien embargo, le tenían envidia y odio.

Pero Jesús sabe perfectamente que hacen falta muchos que trabajen para Dios Todopoderoso porque es muy necesario que se conozca la Buena Noticia y que llegue a todos los rincones del mundo. Por eso nos pide que nosotros pidamos a Dios que envía trabajadores a su mies pues es amplia y está necesitada de ellos.
JESÚS, muchos te odían pero nosotros sabemos que Tú tienes palabras de vida eterna. Ayúdanos a ser trabajadores de Dios para hacerlo en su mies cada cual donde nos corresponda estar y permanecer.




Eleuterio Fernández Guzmán


7 de julio de 2014

¡Cristo es la Vida!



Mt 9,18-26


En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: 'Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá'. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: 'Con sólo tocar su manto, me salvaré'. Jesús se volvió, y al verla le dijo: '¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado'. Y se salvó la mujer desde aquel momento.
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: '¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida'. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca”.


COMENTARIO

Muchos de los que más conocían la Ley de Dios no estaban alejado de la misma. El ejemplo es este magristrado que, viendo la situación por la que estaba pasando su hija, acude a Quien puede hacer algo por ella. Sólo Él, además, podía hacer algo.

Jairo tuvo fe. La confianza que muestra al buscar a Jesús y a pedirle que cure a su hija le vale la salvación de aquella niña que acababa de morir y que había hecho que Dios rompiera su norma de juicio particular inmediato a la muerte. Y lo hizo por amor a la fe de Jairo.

Además, la mujer que sufría flujos de sangre manifestó, como Jairo, una confianza grande en el poder del Maestro. ¡Si sólo con tocar el manto del Mesías iba a quedar curado! Y así sucede pues Jesús reconoce la fe de sus hermanos mucho antes de que se manifieste.



JESÚS, quien manifesta fe y confianza en ti siempre tiene un gran premio: primero tu amistad y, luego, la salvación eterna. Ayúdanos a ser como ellos.




Eleuterio Fernández Guzmán


6 de julio de 2014

La suave carga de Cristo


 Domingo XIV del tiempo ordinario




Mt 11,25-30

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.


'Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera'”.


COMENTARIO


De los que vivían en tiempos de Jesús es más que cierto que muchos no aceptaron su mensaje. Ellos, aquellos que la sociedad consideraba “sabios” no estaban preparados, a lo que parece, para recibir la verdadera doctrina llega directamente del Cielo.

Jesús lo recibe todo de Dios. Es Dios hecho hombre y, por eso mismo, todo lo que es del Creador lo es, también, del Hijo. Por eso sabe que es muy importante seguirlo y aceptar la doctrina que ha venido a traer al mundo.

Seguir, pues, a Cristo es hacerlo con el mismo Dios que nunca nos carga con fardos que no podamos llevar sino que adapta sus ecigencias a nuestras posibilidades como hijos que somos suyos. Por eso Jesús nos llama y nos dice que, por muy pesada que podamos creer el hecho de seguirlo, no lo es tanto porque Él nos acompaña.
JESÚS, quieres que te sigamos. Ayúdanos a tenerte, porque lo eres, por Hijo de Dios y hermano nuestro.




Eleuterio Fernández Guzmán


5 de julio de 2014

Odres nuevos, corazón nuevo





Sábado XIII del tiempo ordinario


Mt 9,14-17

En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?'. Jesús les dijo: 'Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan'”.


COMENTARIO


Muchos de los judíos contemporáneos de Jesús creían que cumplían la Ley de Dios. En realidad, lo que hacían era llevar a cabo un cumplimiento basado en las intepretaciones que habían hecho los hombres de tal Ley. Jesús sabía, sin embargo, que eso no era correcto.

Jesús profetiza su muerte. Entonces se deberá ayunar y tener en cuenta, muy en cuenta, lo dicho por el Maestro. Pero, hasta entonces, deben gozar con su presencia y aprovecharse, espiritualmente, de la misma.

Jesús sabe que para aceptar la Ley de Dios, la de verdad, se ha cambiar el corazón. Por eso pone el ejemplo del vino nuevo, Ley nueva, misma Ley sin equivocación, que no puede ser puesto en odre viejo, en corazón antiguo y viejo. Pide, por esomismo, conversión a la Palabra y Ley de Dios.



JESÚS, nos pides, les pides a los que entonces vivían en tu tiempo terreno, que cambiemos el corazón para recibir la Palabra de Dios en tierra apta para la siembra. Ayúdanos a recibirla de forma que nos llene el corazón de su esperanza.




Eleuterio Fernández Guzmánm

4 de julio de 2014

Jesús nos llama



 Viernes XIII del tiempo ordinario



Mt 9,9-13


En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme'. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: '¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?'. Mas Él, al oírlo, dijo: 'No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores'”.


COMENTARIO

Jesús escogía a sus apóstoles según su voluntad y talento. Como sabemos no se equivocó en ninguno de ellos (aunque también sabemos que Judas no hizo lo que debía). Escogía a personas que sabía podrían cumplir con lo que debían cumplir. Confiaba en ellos.

Mateo era recaudador de impuestos. Por eso era considerado por el pueblo judío como un pecador pues el dinero de su pueblo se lo entregaba al ocupante romano. A nadie le parecía bien lo que hacía y a más de uno le debió bien que lo escogiera.

Aquel hombre, considerado pecador, podía haber dicho que no a seguir a Jesús. Sin embargo, dejó todo lo que tenía y fue tras aquel hombre que le había llamado. Jesús, en realidad, sólo podía curar a los que estaban enfermos (física o espiritualmente)



JESÚS, Mateo no era muy bien visto por sus hermanos judíos. Sin embargo Tú sabes que tenía remedio lo suyo. Ayúdanos a no ser como aquellos que tanto lo odiaron.




Eleuterio Fernández Guzmán


3 de julio de 2014

Creer, siempre, en Cristo




Jn 20,24-29


Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les contestó: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré'. 

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: 'La paz con vosotros'. Luego dice a Tomás: 'Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente'. Tomás le contestó: 'Señor mío y Dios mío'. Dícele Jesús: 'Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído'”.


COMENTARIO

Seguramente aquella situación estaba puesta para gloria de Dios. Por eso Tomás no estaba con sus compañeros la primera vez que se apareció Jesús. Y era un hombre no crédulo. No creyó en la resurrección del Señor aunque ya dijo que eso pasaría.

Jesús sabe que Tomás ha de salir airoso, espiritualmente, de aquella situación. Por eso no le regaña sino que procura que aprenda algo que le sirva para siempre. Y quiere que comprueba por sí mismo que es el Mesías y que resucitado. Pero había algo más.

Jesús, en aquel mismo momento, sabe que todos tienen el corazón bien abierto y el alma preparada para aprender. Y hace una definición de la fe que es perfecta: tiene fe quien cree sin ver. Algo, por cierto, muy alejado de lo que hoy se piensa acerca de la misma.


JESÚS, quieres que creamos en ti con confianza absoluta. Ayúdanos a no ser incrédulos como Tomás.




Eleuterio Fernández Guzmán


2 de julio de 2014

No querer el Reino de Dios





Miércoles XIII del tiempo ordinario


Mt 8,28-34


En aquel tiempo, al llegar Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: '¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?'. Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: 'Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos'. Él les dijo: 'Id'. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término'”.


COMENTARIO

Lo que Jesús hacía

Jesús había venido a salvar a lo que estaba perdido. No había venido, como Él mismo dijo, a sanar a los que estaban sanos. Por eso saca aquellos demonios de donde no debían estar.


Lo que algunos entendían

El ser humano es, demasiadas veces, desagradecido. En este caso el interés humano de lo que daban los cerdos, económicamente hablando, se impone al hecho de ver liberado al mundo de endemoniados. La avaricia humana se impone.



No querer recibir el Reino de Dios

En tiempos de Jesús había muchos de sus contemporáneos que no entendieron su mensaje. Ni aceptaban un Mesías no guerrero ni admitían que parte de sus negocios se fueran al traste por cualquier intervención del Maesto. No quisieron recibir el Reino de Dios.


JESÚS, muchos de los que te escuchan no aceptan lo que dices. Están ciegos y sordos ante la Verdad. Ayúdanos a no ser de tales personas.




Eleuterio Fernández Guzmán


1 de julio de 2014

Confiar siempre en Cristo


Martes XIII del tiempo ordinario


Mt 8,23-27


En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero Él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: '¡Señor, sálvanos, que perecemos!'. Díceles: '¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?'. Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: '«¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?'”.


COMENTARIO

Los que estaban en la barca con Jesús querían al Maestro y tenían confianza en lo que podía hacer. Sin embargo, no pudieron remediar tener miedo porque ante la situación por la que pasaban, el Mesías estaba tan tranquilo durmiendo.

Acuden a Cristo. No dudan ni por un momento acerca de lo que Jesús puede hacer para echarles una mano en aquella mala situación por la que están pasando. Y lo despiertan esperando su ayuda.

Jesús, como era de esperar, hace lo que todos quieren que haga y domina el temporal con sólo su palabra. Y es que es la Palabra de Dios la que se dirigía a los vientos. No extrañe, sin embargo, que les dijera que tenían poca fe.

JESÚS, los que te siguen han de tener fe en que eres el Hijo de Dios. Ayúdanos a tenerla siempre.




Eleuterio Fernández Guzmán


30 de junio de 2014

Ser consecuentes con el seguimiento



 Lunes XIII del tiempo ordinario


Mt 8,18-22


En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: 'Maestro, te seguiré adondequiera que vayas'. Dícele Jesús: 'Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza'. Otro de los discípulos le dijo: 'Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Dícele Jesús: 'Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos'”.


COMENTARIO

En vida terrena de Jesús había muchos que, francamente, querían seguirle. Veían en el Maestro a alguien que enseñaba con autoridad; veían los milagros que hacía y eso les llevaba a pensar que era, en verdad, el Hijo de Dios.

Sin embargo, Jesús no quería ocultara la verdad a tales personas. Era difícil la vida con Él pues no era una que lo fuese regalada ni de vivir en grandes palacios. El Reino de Cristo era de distinta clase a los humanos y eso debían comprenderlo.

Seguir a Jesús suponía, para el Enviado de Dios, un cambio de corazón y, así, un cambio de Vida. Aquello que quedaba atrás estaba como muerto porque debía morir el hombre viejo y nacer el hombre nuevo. Odre nuevo para vino nuevo debía ser el corazón de quien le siguiese.

JESÚS, quieres que cada uno de tus discípulos te sigan en verdad y de verdad. Ayúdanos a no perder nunca la esperanza de poder hacer eso y a perserverar.




Eleuterio Fernández Guzmán


29 de junio de 2014

¿Quién es Jesús para nosotros?




Mt 16,13-19


En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?'. Ellos dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas'. Díceles Él: 'Y vosotros ¿quién decís que soy yo?'. Simón Pedro contestó: 'Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: 'Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos'”.


COMENTARIO

Como es de creer Jesús sabía perfectamente qué pensaba la gente de Él. Dios hecho hombre no puede ignorar aquello que acerca de sí mismo se dice. Pero quería saber otra cosa.

Al parecer había mucho despiste acerca de quién era Jesús. A cada cual le parecía una u otra persona pero nadie, salvo Pedro, acerta a decir que Jesús erae, en efecto, Cristo, el Enviado de Dios, el Mesías.

Pedro, a lo mejor cree, que tal verdad la ha deducido él mismo. Sin embargo, ha sido el Espíritu Santo quien la he depositado en su corazón. Por eso Jesús lo escoge para ser el primer Papa de la Iglesia que iba a fundar.


JESÚS, te gusta saber qué pensamos acerca de Ti. Ayúdanos a manifestar que eres, en efecto, el Cristo, el Hijo de Dios vivo.




Eleuterio Fernández Guzmán