26 de octubre de 2019

Lo que nos conviene saber y no debemos olvidar nunca

Lc 13, 1-9
"En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: '¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» Les dijo esta parábola: 'Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: `Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno estérilmente?' Pero él le respondió: `Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.'"

COMENTARIO

Es más que conocido que el pueblo judío relacionaba los males que le acaecían a las personas con los pecados que hubieran cometido. Era como decir que Dios castigaba. Y no podemos negar que eso no fuera así pero no siempre todo lo que le sucedía a una persona tenía relación con un castigo de Dios.
El Hijo de Dios sabía que las cosas que pasaban lo hacían por las propias circunstancias de la realidad. Y había algo que aquellos que lo escuchaban debían aprender y aprehender.
Jesucristo, según decimos arriba, quería la conversión de aquellos que le escuchaban, de todo ser humano. Y la quería no por egoísmo o algo por el estilo sino porque sabía que era la manera más efectiva de alcanzar el Cielo, el definitivo Reino de Dios.

JESÚS, gracias por advertirnos acerca de lo que, espiritualmente, nos conviene.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2019

Debemos cuidar nuestra alma

Lc 12, 54-59

"Decía también a la gente: 'Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: `Va a llover', y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: `Viene bochorno', y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? '¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.'"

COMENTARIO

El Hijo de Dios nos advierte, en este texto del Evangelio de San Lucas, acerca de lo que nosotros podemos creer pero, en el fondo, no acertamos a saber exactamente qué es eso que creemos creer.
Cuando alguien está seguro de algo afirma que lo tiene más que claro. Eso, en el mundo, puede darnos una seguridad que, incluso, a veces es falsa pero no sirve ni vale para el espíritu ni para lo que es, en definitiva, nuestra mayor ansia: la salvación eterna.
Jesucristo nos da tiempo. Queremos decir que no advierte que “de camino”, podemos entender que hacia nuestro Juicio Particular. Y eso supone que aún estamos a tiempo de corregir nuestras faltas pecados. Y, así, tiempo hay aunque otra cosa es que queramos hacerlo...

JESÚS, gracias por advertirnos acerca de qué es lo que nos conviene.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de octubre de 2019

Fuego purificador

Lc, 12, 49-53
"'He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya hubiera prendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! '¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra?
No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.'"

COMENTARIO

No nos extraña nada que las palabras que hoy nos dice el Hijo de Dios sean tenidas por muy duras. Y es que venir al mundo para que el mundo arda… en fin, que no parece lo más pacífico.
El caso es que Él mismo sabe que su bautismo de fuego ha de ser terrible. Y se refiere a su propia muerte donde cargará con todo el pecado del mundo para que el mundo se salve.
Hay algo, sin embargo, que debemos tener en cuenta porque fue, y es, terriblemente cierto: seguir a Jesucristo supone, muchas veces, enfrentarse a las personas más cercanas que se tiene, a la propia familia. Pero también sabemos que seguir al Hijo de Dios nos conviene porque es Dios hecho hombre. Y allá lo que pase...

JESÚS, gracias por decir las cosas como son.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2019

Estar preparados

Lc 12, 39-48

"'Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.' Dijo Pedro: 'Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?' Respondió el Señor: '¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: `Mi señor tarda en venir', y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le castigará severamente y le señalará su suerte entre los infieles. 'Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.'"

COMENTARIO

No podemos dejar de reconocer que el Hijo de Dios tenía las cosas más que claras cuando hablaba a los que le escuchaban y por eso las tiene ahora mismo cuando nos habla a cada de nosotros, los que las leemos o escuchamos. Y es que, en verdad, todo lo que tiene que ver con nuestra salvación eterna (o no la misma) debería hacer que procuráramos escuchar más que bien.
Nosotros debemos estar atentos. Y eso quiere decir que no podemos dejar de velar porque, de otra forma, seremos sorprendidos por la llegada de la muerte. Y es que sí, la muerte es el momento exacto en el que compareceremos ante el Tribunal de Dios.
Nuestro corazón y nuestra alma deberán, entonces, estar preparados porque, de otra forma, no haremos más que tirar piedras contra nuestro tejado y, así, terminar mal...


JESÚS, gracias por avisarnos acerca de cuál ha de ser nuestro comportamiento.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2019

Cristo encontrará fe



Lc 18, 1-8

“1 Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer.2 ‘Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. 3 Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ¡Hazme justicia contra mi adversario!’ 4 Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, 5 como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme.’ 6 Dijo, pues, el Señor: ‘Oíd lo que dice el juez injusto; 7 y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar? 8 Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?’”.


COMENTARIO

No es poco lo que nos quiere decir el Hijo del Hombre en este texto del Evangelio de San Lucas. Y nos lo dice a sabiendas de que es difícil lo que propone porque sabe cómo somos sus hermanos los hombres.

Aquel juez, que no temía a Dios, era, sin duda alguna, un ser impresentable. Y lo era porque, con solo reconocer que no temía a su Creador mostraba su necedad. Se creía muy poderoso pero se arredra ante una pobre mujer…

Cristo nos habla, así, de la Justicia divina que está en manos del Todopoderoso. Y nos dice esto para que no se nos olvide que nosotros estamos bajo la misma y que debemos tener más que en cuenta lo que hacemos en nuestra vida.


JESÚS,  gracias poner los puntos sobre las íes. 


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2019

No negar nunca a Cristo



Lc 12, 8-12

“8 'Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. 9 Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios'. 10 'A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. 11 Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir'”.


COMENTARIO

Debemos confiar en Dios y en su santa Providencia. Eso es lo que podemos deducir de las palabras santas de Jesucristo en este texto del Evangelio de San Lucas. Y es que es la única manera que puede conducirse un hijo del Creador.

Sabe, por otra parte, Jesucristo, que habrá muchos discípulos suyos que, en momentos de tribulación, no van a alejarse de Quien los estaba amando tanto. Esos serán defendidos por el Hijo ante el Padre.

Pero, tristemente, también habrá que se aleje de Jesucristo por miedo o por conveniencia o por cualquier otra excusa. Y tales discípulos no pueden ser tenidos en cuenta ante Dios porque han defraudado la confianza que había puesto en ellos.


JESÚS, ayúdanos a nunca negarte ante los hombres.

Eleuterio Fernández Guzmán


17 de octubre de 2019

La Verdad en boca de Jesucristo

Lc 11, 47-54
"¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros erigís monumentos.
'Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan a esta generación cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. '¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido.'

Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios, como se dice popularmente, sabía que debía leer la cartilla a más de uno de sus contemporáneos aunque, en realidad, la gran mayoría de aquellos que le escuchaban debían aprender más que mucho de su Palabra. Por eso sigue poniendo las cartas sobre la mesa a los que le escuchan. Y muchos de ellos son, por decirlo así, sabios y poderosos en su tiempo o, al menos, los primeros son considerados así. Y es a ellos a quienes les hace ver que no actúan conforme a la Voluntad de Dios.
El caso es que aquellos que se sentían más “ofendidos” por las palabras de Jesucristo son los que, no por casualidad, buscan cogerlo en un renuncio espiritual. Y es que quieren que el pueblo se dé cuenta de que aquel Maestro se equivoca y así, quitarse algo de la culpa que se les ha caído encima.
Sabemos, de todas formas, que Cristo no se equivocaba, para nada, en cuanto decía. Y menos, seguramente, en esto.

JESÚS, gracias por decir siempre la verdad, la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de octubre de 2019

La Verdad es siempre la Verdad


Lc 11, 42-46

"'Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la  ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar, aunque sin omitir aquello.¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!' Uno de los legistas le respondió: '¡Maestro, diciendo estas cosas también nos injurias a nosotros!' Pero él dijo: '¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!'"
COMENTARIO

Ciertamente, en tiempos del Hijo de Dios, en los Últimos Tiempos llegados entonces, había quien no quería, para nada, a Jesucristo. Y queremos decir con esto, como es conocido por todos, que lo único que querían era, sencillamente, matarlo. Por eso no es nada extraño que Jesucristo les llamara la atención y que fuera tal llamada de atención lo que más los enfadara. Y es que no les decía palabras bonitas ni gratas de escuchar sino, por decirlo así, la pura y exacta verdad.
Aquellas personas, fariseos y maestros de la Ley, no querían saber nada de quien les decía que no hacían bien las cosas sino que no seguían la Voluntad de Dios, Aquel a quienes todos, al parecer y según decían, amaban cuando, en realidad, no seguían sino, en todo caso, disimulando.
Jesucristo, no lo podemos negar, se arriesgó mucho diciendo lo que les decía pero es más que cierto que donde era sí, Él debía decir sí y donde era no, no. Y bien que lo hacía.

JESÚS, gracias por ser tan franco y tan valiente.

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de octubre de 2019

Descansar el corazón en Jesucristo

Mt 11, 25-30
"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu  beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.'"

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios cumplió más que bien la misión que le había encargado su Padre, Dios Todopoderoso. Y es quería que sus hermanos los hombres conocieran que era posible refugiarse en su corazón y seguir, además, aquello que les decía y que, desde entonces, nos ha dicho a todos sus hermanos.
Sabe Jesucristo que Dios ocultó aquello que era importante a los que eran considerados como “sabios” pero, en realidad, poco conocían o parecían conocer de la verdadera Voluntad de Dios. Y, al contrario, todo lo mejor se lo hizo ver a los que tenían el corazón dispuesto a aceptarla.
Jesucristo quiere, ansía, que vayamos a Él. Y quiere eso, primero, porque nos quiere y, luego, porque sabe que acudiendo a su corazón nuestra vida encontrará el camino hacia el definitivo Reino de Dios y descansaremos en Él.


JESÚS, gracias por tu bondad y tu misericordia.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de octubre de 2019

Convertirse a Dios Todopoderoso


Lc 11, 29-32

"Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: 'Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.'"


COMENTARIO

Como es bien sabido, el pueblo judío de tiempos de Jesucristo estaba necesitado de signos. Por eso quería que, cuando el Hijo de Dios sostenía algo espiritual lo corroborara con algo que mostrara que era, en verdad, Quien decía que era. Querían, por tanto, un signo.

Jesucristo, sin embargo, sabía que no necesitaba más signo que él mismo. Y diera la impresión de que se enfada porque se da cuenta de que aquellos que le escuchan nada de nada de lo que dice.

Aquellos que, en fin, quieran convertirse a Dios Todopoderoso deben darse cuenta de que quien importa es, precisamente, Dios mismo y su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo.


JESÚS, gracias por advertirnos de la necesidad de conversión.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de octubre de 2019

Ser dichoso según Cristo

Lc 11, 27-28

27 Sucedió que, estando él haciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: ‘Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron’. 28 Pero él dijo: ‘Dichosos los que oyen la Palabra de Dios y la guardan’.

COMENTARIO

Como siempre pasa que se leen estas palabras del Evangelio de San Lucas, es más que posible que haya quien crea que el hijo de la Virgen María es muy desagradecido. Y esto lo decimos porque pudiera parecer que desprecia el hijo a la Madre cuando no dice, por ejemplo: ‘Sí, dichosa mi Madre”. Sin embargo, no es poco cierto que eso no es lo que hace Jesucristo sino que tiene a su Madre, María, más que en cuenta porque sabe muy bien que ella ha cumplido a la perfección con la Voluntad de Dios y ha escuchado Su Palabra llevándola, no sólo, a su corazón, sino haciendo de su misma existencia, una realidad dentro del Amor de Dios al cumplir la santísima Palabra del Creador.

Desprecio, por tanto, ninguno, sino todo lo contrario.

JESÚS, gracias por definir a tu santísima Madre como quien cumple la Palabra de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de octubre de 2019

Estar con Jesucristo

Lc 11, 15-26
“En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. 

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘«Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

‘Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio’”.


COMENTARIO

Independientemente del poder que el Hijo de Dios tenía sobre los demonios que tenían poseídos a muchas personas, lo bien cierto es que el texto del Evangelio de San Lucas de hoy tiene todo que ver con algo muy importante que es, sin duda, el seguimiento de Jesucristo.

Jesucristo, como bien sabemos, era Dios hecho hombre. Por eso podía someter a los malos espíritus. Pero lo que ahora debemos destacar es algo que dice y que nunca deberíamos olvidar: debemos estar con Él.

Estar con el Hijo de Dios ha de suponer hacer lo que nos diga. Y tal es así que, como también nos dice Jesucristo, quien no recoge con Él, acaba desparramando o, por decirlo de otra forma, perdiendo lo que cree ha recogido. Y eso no lo deberíamos olvidar nunca.


JESÚS, ayúdanos a estar siempre contigo.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de octubre de 2019

Perseverar en la oración

Lc 11,5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite. 

‘Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!’”.


COMENTARIO


Jesús, cuando enseña a orar a sus discípulos más allegados quiere que ellos se dirijan al Padre con confianza y que, por eso mismo, sean conscientes de que siempre les escucha.

En lo que aquí dice Jesús se encuentra uno de los secretos de la oración que siempre debemos llevar a la práctica: orar, pedir, con perseverancia. No cabe, pues, desalentarse porque veamos que Dios no nos concede lo que le pedimos.

Pero también Jesús dice algo que es muy importante: Dios siempre está a nuestro lado y su santa Providencia nos socorre. Debemos, pues, pedir en la confianza de que quiere para nosotros lo mejor y que nos concede lo que nos conviene.



JESÚS, quieres que pidamos a Dios con perseverancia… que no nos cansemos. Ayúdanos a perseverar.

Eleuterio Fernández Guzmán


9 de octubre de 2019

Padre Nuestro; el Padre Nuestro

Lc 11, 1-4

"1Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos:'Señor,  enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos' 2 El les dijo: 'Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano, 4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación'",

COMENTARIO

Podemos decir que aquellos hombres, los que seguían muy de cerca al Hijo de Dios, habían visto que la oración que hacía su Maestro no era una oración cualquiera porque se veía, podían ver, que salía del corazón. Y le piden que les enseñe a orar porque ellos quieren hacerlo lo mismo que Él.

Lo que hace Jesucristo es enseñarles una oración. No es una oración cualquiera. Y no lo es porque el Hijo de Dios sabía más que bien cómo debía dirigirse a su Padre del Cielo. Y lo sabía porque Él era Dios hecho hombre.

Digamos que en el Padre Nuestro se encuentra escondido, pero bien a la vista, todo aquello que es conveniente pedir a Dios. Ni sobra nada ni falta nada porque está enseñada la oración por Quien todo lo sabe y todo conoce.

JESÚS, gracias por enseñarnos esta maravillosa oración.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de octubre de 2019

Lo más importante, de verdad


Lc 10, 38-42

"38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude'. 41 Le respondió el Señor: 'Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada'".

COMENTARIO

Lo que nos quiere decir el Hijo de Dios es que debemos tener en cuenta lo que es, en realidad, más importante para nuestra vida. Lo que pasa es que se refiere a nuestra vida eterna y, claro, también a la que vivimos en este mundo donde nacimos y morimos.

Aquella mujer, Marta, andaba muy preocupada por las cosas del mundo. Y no es que esté mal querer atender lo mejor posible a quien visita tu casa. Pero, al parecer y según dice Jesucristo hay algo que importa más que eso.

María, sin embargo, podría parecer algo alejada del esfuerzo que suponía atender a quienes los habían visitado. Lo que pasa es que, si atendemos las palabras de Jesucristo, ella había escogido lo mejor que no era otra cosa que escuchar la Palabra de Dios. Y acertó.


JESÚS, gracias por decirnos qué es lo más importante para nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

6 de octubre de 2019

Domingo, 6 de octubre de 2019- Sin duda somos siervos inútiles

Lc 17, 5-10

“5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6    El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate  en el mar", y os habría obedecido.’ 7 ‘¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’ 8 ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’ 9 ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? 10 De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho  lo que debíamos hacer.’”

COMENTARIO

Es más que posible que haya quien crea que las palabras del Hijo de Dios son duras. Y es que llama, a muchos, “siervos inútiles”. Y eso puede ser algo muy fuerte para quien se crea que, por su parte, no es nada inútil…

En realidad la prueba de que lo somos y de que nuestra fe es escasa y pequeña es que, seguramente, no hay nadie de entre los que esto puedan leer (ni quien esto escribe) que sea capaz de hacer mover un árbol de sitio teniendo fe y poniéndola a tal efecto.

Debemos pedir, sí, que Dios aumente nuestra fe pero también debemos poner de nuestra parte porque, de otra forma, no será fácil que la fe aumente que, al fin y al cabo, es cosa muy particular y más que íntima.


JESÚS,  aumenta nuestra fe. ¡Sí, auméntanosla!

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de octubre de 2019

Nosotros somos malos pero Dios es bueno


Mt 7, 7-11

"7 'Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá. 9 ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; 10 o si le pide un pez, le dé una culebra? 11 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a  vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!'"
COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo del hombre en este texto evangélico es fundamental para nuestra fe porque se trata de verdades esenciales para nuestra vida ordinaria que nunca deberíamos olvidar:

- Que Dios nos escucha y siempre atiendo lo que nosotros ansiamos.
- Que debemos llamar al corazón del Padre Eterno porque nos abrirá la puerta.
- Porque debemos pedir sabiendo que seremos escuchados.

Hay algo, sin embargo, que nos parece ciertamente verdadero: nosotros somos malos, pecadores. Y eso lo dice Quien no conoce ni ha tenido nunca pecado. Y deberíamos saber qué significa eso.


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad de nuestro ser pecador.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de octubre de 2019

Aceptar a Dios

Lc 10, 13-16

"13 '¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. 14 Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. 15 Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! 16 «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".
COMENTARIO

Las cosas en materia de fe católica son bastante sencillas. Es decir, hay una serie de principios y doctrinas que aceptamos como las nuestras porque fueron establecidas por el Hijo de Dios, Jesucristo, Dios hecho hombre y Mesías enviado por el Todopoderoso. Por tanto, debemos aceptar tantos a unos como a otro. Pero, sobre todo, debemos aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y que, por su muerte y resurrección, nosotros podemos llegar al Cielo cuyas puertas se abrieron cuando murió y resucitó por sus hermanos los hombres. Por eso el Hijo de Dios, que sabe Quién es pone en entredicho la actitud de determinadas ciudades al no aceptarlo. Pero no lo hace porque sea soberbio o algo por el estilo sino porque sabe que Él es Dios hecho hombre y, por eso, quien lo rechaza a Él hace lo propio con el Todopoderoso. Y eso debería hacernos pensar antes de hacer según qué cosas y a pensar según qué pensamientos...

JESÚS, gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de octubre de 2019

Aceptar a Dios

Lc 10, 1-12

"1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: 'Paz a esta casa.' 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: 'El Reino de Dios está cerca de vosotros.' 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 'Hasta el polvo de vuestra ciuadad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.' 12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.'"

COMENTARIO

Lo que les dice el Hijo de Dios a los 72 que envía a anunciar la Buena Noticia tiene todo que ver, primero, con el poder de Dios y, segundo, con aquello que ha de ser conocido. Y es que no podemos negar que era eso necesario para que, digamos, no pillara de sorpresa lo que luego iba Él a decir en aquellos lugares a los que los enviaba.

Les dice que confíen en la Providencia de Dios. Por eso no deben llevar más de lo necesario para caminar. Allí donde vayan serán recibidos… bien o mal. Y esto es, también, muy importante.

Que nadie crea que quien no recibe a Cristo o a sus enviados va a quedar la cosa así, como si diera poca importancia. Y es que nunca debería olvidarse que el Hijo de Dios forma parte de la Santísima Trinidad y que, por tanto, también es Dios.


JESÚS, gracias por advertirnos de la necesidad imperiosa de aceptarte.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de octubre de 2019

Saber ser como niños


Mt 18, 1-5.10

"1 En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: '¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?' 2 El llamó a un niño, le puso en medio de ellos 3 y dijo: 'Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. 4 Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. 5 'Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 10 'Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.'"

COMENTARIO

Podemos imaginar que aquellos discípulos de Jesús que tan cerca estaban viviendo de su Maestro, los Apóstoles, tenían un concepto, digamos, más tierno de los niños. Pues no era esa tan verdad. Y por eso el Hijo de Dios ha de dejar claro algo muy importante.

Aquellos niños querían acercarse al Maestro. Querían tocarlo y estar muy cerca de él. Sin embargo, los mayores no querían eso sino que, al contrario, lo dejaran tranquilo. Pero Jesucristo tenía una lección que darles que tenía todo que ver con el Amor.

Aquellos niños eran el ejemplo que debían seguir todos los que quisiera entrar en el Reino de los Cielos. Y es que, por si no fuera ya suficiente la Palabra de Dios en boca de Cristo, los ángeles de los niños, según nos dice El Señor, ven el rostro de Dios continuamente...


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad del Amor y de la Misericordia.

Eleuterio Fernández Guzmán