31 de julio de 2017

La importancia de lo pequeño


Mt 13, 31-35


“31 Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32 Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.’

33 Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’

34 Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin
parábolas, 35 para que se cumpliese el oráculo del profeta: = Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. =”

COMENTARIO

En materia de fe y de todo lo que está relacionado con ella (que es toda la existencia del ser humano) no es poco frecuente tener por bueno y mejor que lo más grandilocuente, lo que llama la atención, a los que debemos prestársela.

Jesucristo tiene una idea muy diferente de esto. Y es que el Hijo de Dios tiene por bueno que lo contrario es la verdad: lo más pequeño suele ser lo mejor, de lo que se puede obtener muchas lecciones para la vida ordinaria.

Sobre esto tiene por cierto y verdad que el Reino de los Cielos, digamos que Dios mismo, no se asienta sino en lo ordinario, en lo pequeño. Por eso pone los ejemplos de la mostaza y de la levadura que no son cosas muy grandes ni vistosas. Sin embargo, el resultado de las mismas es más que importante, también, en materia de fe.


JESÚS,  ayúdanos a ser levadura en la masa de hombres.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2017

Encontrar el Reino de Dios



Mt 13,44-52

42 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga. 44 'El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.' 45 'También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, 46 y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. 47 'También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 '¿Habéis entendido todo esto?' Dícenle: 'Sí.' 52 Y él les dijo: 'Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.'”


COMENTARIO

Todo lo que el Hijo de Dios dice en esta conversación tiene que ver, y mucho que ver, con lo hay después de la muerte pero, en concreto, con el juicio que se llevará a cabo cuando Dios quiera que tenga que llevarse a cabo.

Los ejemplos que pone Cristo son más que válidos. Y lo hace para que se comprenda lo importante que es hacer las cosas bien en el mundo, para que no nos equivoquemos y vayamos a pensar que nada de lo que hacemos tiene trascendencia… pues la tiene.

El final de todo esto será la separación, para decirlo pronto, entre buenos y malos. Y es que en el mundo hay quien es bueno y quien es malo. Eso es lo que nos quiere decir Jesucristo: debemos ser buenos en el mejor de los sentidos.



JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que se salvarán.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de julio de 2017

Confiar en el poder de Dios


Lc 10,38-42

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”


COMENTARIO

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de julio de 2017

Una parábola para bien entender


 Mt 13,18-23

18 'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. 20 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; 21 pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. 22 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. 23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.'”


COMENTARIO

Que Jesús hable en parábolas es debido a lo que, aquellos que le escuchan, no acabarían de entender con un lenguaje más profundo. Por eso la que es del sembrador plantea diversas situaciones de quien recibe la Palabra y la Ley de Dios.

El sembrador es Dios que, con una santa y misericordiosa voluntad, quiere que sus hijos los hombres conozcan lo que es importante que conozcan.  Y siembra. El Todopoderoso siembra en el corazón de sus hijos lo que sabe que es importante. Otra cosa es como se recibida tal siembra.

La Palabra de Dios puede caer, en el corazón, de muchas formas. Las hay de todas formas y colores. Así, por ejemplo, desde quien todo lo recibe con gran ansia pero pronto la pierde hasta quien la recibe muy bien y produce mucho. Y tal es la situación, la última, que quiere Dios de nosotros, sus hijos.


JESÚS, ayúdanos a ser terreno fértil donde la siembra de Dios fructifique.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de julio de 2017

Poder entender a Dios

Mt 13, 10-17

10 Y acercándose los discípulos le dijeron: '¿Por qué les hablas en parábolas?' 11 El les respondió: 'Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12 Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 En ellos se cumple la profecía de Isaías: = Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. = 15 = Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane. = 16 '¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! 17 Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron. 18 'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.”


COMENTARIO

Como sabemos, el Hijo de Dios sabía que no todos los que le escuchaban podían entender lo que les decía. Por eso les habla de forma que, al menos los escogidos por Él, sus Apóstoles, pueden entender.

En realidad, todo eso ya había sido escrito en las Sagradas Escrituras judías. Es decir, nada nuevo estaba sucediendo porque todo estaba en el corazón de Dios. Muchos, claro, no sabían a lo que se refería Jesucristo, aquel Maestro que enseñaba con autoridad. Otros, sin embargo, sí.

Lo bien cierto es que aquellos que, siglos atrás, habían querido ver el momento del Mesías, habían muerto sin verlo. Y ellos, aquellos doce que había escogido Jesucristo tenían el privilegio de ver, escuchar y comer con Aquel que había sido enviado por Dios.



JESÚS, ayúdanos a entender tus santas Palabras.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de julio de 2017

La semilla del sembrador

Mt 13,1-9

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.


COMENTARIO

Muchos querían escuchar a Jesucristo. Esto quería decir que, entre los corazones de su tiempo, los había que habían aceptado lo que decía. Por eso esperaban sus palabras.

La parábola del sembrador es una que lo es importante porque muestra hasta dónde puede llegar la Palabra de Dios o cómo en los corazones se asienta. Y la pone sobre la mesa para que todos entiendan o, al menos, para que alguno entienda.

La semilla que el sembrador, Dios, echa en el campo del corazón del hombre puede fructificar más o menos. Depende de las características de cada cual que la misma se asiente más o menos.

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos campos donde fructifique tu semilla.


Eleuterio Fernández Guzmán


25 de julio de 2017

Lo que ha de quedar claro


Santiago apóstol, patrón de España

Mt 20,20-28


En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.


COMENTARIO

No era nada extraño que los Apóstoles de Jesús tuvieran ambiciones. Unos más y otros menos podían pensar qué sería de sus vidas a lo largo de aquellos años, que hasta dónde iban a ir a parar con aquel Maestro. Y los Zebedeos no se quedaban atrás.

Jesucristo lo dice con toda claridad. Y es que ellos quieren los mejores puestos y hasta darían la vida por su Señor. Y, en efecto, eso es lo que harán a lo largo de los años. Sin embargo, es Dios quien decide el destino de cada ser humano.

Sin embargo, parece que hay algo que es muy importante y que nadie debía olvidar: servir. Sí, el servicio al prójimo es el mensaje que Jesucristo les deja a aquellos dos que quieren ser más que los demás.

JESÚS,  ayúdanos a servir.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2017

No necesitar señal alguna


  
Lunes XVI del tiempo ordinario
Mt 12,38-42


En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

COMENTARIO

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

Eleuterio Fernández Guzmán


23 de julio de 2017

Domingo, 23 de julio de 2017 – Parábolas de la Verdad





Domingo XVI (A) del tiempo ordinario
Mt 13,24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 

Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’’. 

Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas’.

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’. 

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’. 

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

No podemos negar que Jesús lo dice todo con una claridad meridiana. Y en este texto del Evangelio de San Mateo se refiere, más que nada, a la vida tras la muerte y a qué sucederá cuando vuelva al mundo a juzgar a vivos y a muertos.  

Las parábolas del Hijo de Dios nos sirven mucho para comprender la voluntad de Dios. Y es que en ellas se refleja qué es lo que, para el Todopoderoso, debemos tener en cuenta y no olvidar nunca porque proviene, lo bueno, de su santa voluntad y de su corazón santo.

Semillas y levadura. Ambas del mundo de la naturaleza y que nos dicen mucho si las relacionamos con el Reino de Dios. Ahora bien, las debemos tomar más que en serio porque, de otra forma, nos equivocaremos más de una vez y más de dos.

JESÚS,  ayúdanos a comprender la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


21 de julio de 2017

Misericordia y sacrificios


Viernes XV del tiempo ordinario
Mt 12,1-8

En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: ‘Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado’. Pero Él les dijo: ‘¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado’”.

COMENTARIO

La Ley de la Misericordia

Muchos, en tiempos de Jesús, se aferraban a duras costumbres que no siempre eran fácil de cumplir. Por eso el Hijo de Dios tenía que dar a entender que una cosa es lo que dicen las normas y otra, muy distinta pero más importante, la necesaria misericordia.

Los sacrificios mal entendidos

La ley de la misericordia tenía todo que ver, tiene todo que ver, con la santa voluntad de Dios de dar a sus hijos lo mejor de su santo corazón. Por eso, siendo el Todopoderoso de gran Misericordia quiere que, también, sus hijos la tengan entre sí.

Cristo es Dios

Al parecer, Jesucristo debía justificar que hacía lo que hacía porque era algo más que un simple hombre. Era hombre, claro, pero también era Dios y, por tanto, estaba por encima del sábado que era lo que muchos no acababan de entender.


JESÚS,  ayúdanos a entender la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de julio de 2017

El yugo de Cristo

 Jueves XV del tiempo ordinario
Mt 11,28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.


COMENTARIO

En muy pocas palabras, el Hijo de Dios pone sobre la mesa lo más importante de su predicación y de su enseñanza. No tiene nada que ver con altas ideas teológicas o que pocos pudieran conocer y entender. No. Se trata de algo muy sencillo pero, es cierto no siempre seguido.

Cristo había venido al mundo a salvar a lo que necesitaba salvarse y a consolar a los desconsolados. Por eso nos habla de que en Él podemos encontrar descanso porque su corazón es el tierno corazón de Dios.

Hay, sin embargo, una carga: el yugo de Cristo. Lo debemos llevar como nos dice el Emmanuel. Sin embargo, no se trata de algo tan pesado que nos haga imposible caminar. No. Al contrario es la verdad: es, en cosa pesada, muy ligera y, además, suave. ¿Se puede pedir más?


JESÚS, ayúdanos a llevar tu yugo.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de julio de 2017

Conocer a Dios a través de Jesucristo



Mt 11, 25-27

“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.’”

COMENTARIO

Muchos, en tiempos de Jesucristo, se creían sabios porque dominaban los textos sagrados. Eran los considerados inteligentes y a ellos se dirigían los que querían conocer lo que no tenían en su corazón.
Dios, sin embargo, y según dice su Hijo, no querían que esos, los que se consideraban sabios, conociesen la verdad porque podían tergiversarla. Por eso revela lo que es importante a los más sencillos en la fe y Jesús lo sabe. Y lo dice.
Es más, hay algo importante que no debería ser olvidado: Jesucristo, el Hijo, conoce y reconoce que sólo Él ha visto al Padre. Y es que aún no se ha abierto el Cielo y, lógicamente, sólo el Hijo, en efecto, ha visto al Padre desde el que ha sido enviado al mundo.


JESÚS, gracias por revelarnos cosas tan importantes.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de julio de 2017

Aceptar lo bueno que Dios tiene para nosotros


Martes XV del tiempo ordinario
Mt 11,20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.

COMENTARIO

A alguien le puede parecer algo raro que el Hijo de Dios se ponga a maldecir a dos ciudades. Sin embargo, lo hacía porque sabía lo que habían perdido por no aceptar su Palabra.

Jesús había hecho muchos milagros en muchas ciudades y había favorecido a muchas personas que necesitaban ser favorecidas. Pero, a pesar de eso, muchos no se habían convencido de que era el Mesías.

Lo dice con toda claridad el Hijo de Dios. Y queremos decir que lo expresa de una forma que se entiende perfectamente: hay que tener en cuenta que lo que hacemos en este mundo tendrá consecuencias en el otro.


JESÚS,  ayúdanos a aceptar lo que has venido a hacer al mundo.




Eleuterio Fernández Guzmán


17 de julio de 2017

Cristo trajo la Verdad y la Vida además un Camino hacia el Cielo





Lunes XV del tiempo ordinario
Mt 10,34--11,1

"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: 'No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa'.

Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades."

COMENTARIO

Lo que había venido Jesucristo a hacer en el mundo no era poca cosa. En realidad, era dar la vuelta a todo lo que, entonces, se consideraba bueno y mejor. Por eso sabía que no todos lo iban a aceptar de buena gana y que muchos buscarían su muerte. 

Lo que el Hijo de Dios sabe que es es que es, precisamente, el Hijo de Dios. Por eso dice que quien lo recibe a Él, hace lo propio quien lo ha envidado y, debemos entender, quien hace lo contrario... también hace lo mismo con Dios, Padre Todopoderoso. 

Todo eso que, entonces, les decía Jesucristo a los que iban a ser sus Apóstoles ante el mundo, debía ser anunciado desde todos los lugares posible. Por eso los envía allá donde sabe Jesucristo que deben conocer la Verdad. 


JESÚS,  ayúdanos a aceptar tu santa Palabra. 

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de julio de 2017

Cuidado con el mundo


Viernes XIV del tiempo ordinario

Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 
Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre’”.

COMENTARIO

El mundo y los discípulos de Cristo

Jesús lo dice con toda claridad. Y es que sabe que muchos, en el mundo, no va a aceptar mucho de lo que los enviados de Dios iban a transmitir. Por eso les pide prudencia y sencillez.

En manos del Espíritu Santo

De todas formas, el Hijo de Dios sabía que muchas veces sus enviados iban a car en manos de aquellos que no querían ni verlos. Sin embargo, entonces deberían dejarse guiar por el Espíritu Santo.

El tiempo en el que vuelva Jesucristo

Hay, de todas formas, un mensaje que quien quiera puede entender y que se refería al tiempo en el que ha de volver, en su Parusía, el Hijo de Dios. Por eso les dice que no acabarían de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que volviera.

JESÚS, ayúdanos a aceptar el sentido de tus palabras. 


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de julio de 2017

Bajo la Providencia de Dios




Jueves XIV del tiempo ordinario
Mt 10,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO

El encargo era, a la vez, sencillo y difícil de llevar a cabo: lo primero porque sólo era eso y, lo segundo, porque muchos no lo iban a aceptar fácilmente. Y, como sabemos, es lo que pasó con el tiempo.

De todas formas, Jesús, que conoce lo que va a pasar por ser Dios y no por profeta, aconseja de forma que aquellos que le sirven de tal forma no se centren en lo que ellos, por sí solos, puedan llevar a cabo. No. Deben dejar de someterse a su voluntad y hacer lo propio con la del Todopoderoso.

El Hijo de Dios sabe que lo que se hace en este mundo tiene consecuencias en la vida eterna. Por eso avisa, al menos eso es lo que dice a sus Apóstoles, que la casa que no quiere recibirlos o la ciudad que eso haga, tendrá un juicio muy riguroso cuando eso tenga que suceder. Y es que despreciar al Enviado de Dios no puede quedar sin consecuencia alguna.




JESÚS, ayúdanos a someternos a la Santa Providencia de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de julio de 2017

Transmitir la Verdad


Miércoles XIV del tiempo ordinario
Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’”.

COMENTARIO

Jesús, como sabemos, sabía que era muy necesario que la Palabra de Dios y su Reino se difundieran lo más posible. Por eso escoge a una serie de personas, los Doce Apóstoles, a los que envía al mundo a predicar.

Sin embargo, no vaya a pensarse que los envía sin nada a lo que recurrir. No. Lo que hace es darle una serie de poderes propios del Hijo de Dios. Por eso van a poder expulsar demonios o curar dolencias que traen a mal traer a quien las padece.

De todas formas, en primer lugar, se debía recuperar a las ovejas perdidas del pueblo escogido por Dios, el judío, el israelita. Y es que Jesucristo sabía que tales creyentes deberían tener el corazón más preparado para recibir la Verdad.


JESÚS, ayúdanos a recibir la Palabra de Dios de parte de tus Apóstoles.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de julio de 2017

La mies necesita obreros




Martes XIV del tiempo ordinario
Mt 9,32-38

En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: ‘Jamás se vio cosa igual en Israel’. Pero los fariseos decían: ‘Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios’.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’”.

COMENTARIO

Era de lo más normal que aquellos que no querían aprender nada de Jesucristo aprovecharan cualquiera ocasión para zaherirlo. ¡Qué mejor ocasión que aquella en la que expulsa a un demonio! Y es que, como no podían entender cómo eso era posible… lo acusan de ser discípulo del Demonio.

Pero Jesucristo sabe que debe cumplir una misión para la que ha sido enviado al mundo. Nada iba a impedir que cumpliese con proclamar que había llegado el Reino de Dios al mundo y que había venido a sanar a los que necesitaban ser curados.

También sabía, sin embargo, que iba a ser necesaria la intervención de muchas otras personas porque el campo de Dios era inmenso. Por eso pide que se ore a Dios para que el Todopoderoso suscite, entre sus hijos, a quien quiera entregar su vida por su Reino.

JESÚS, ayúdanos a aceptar tu Reino.


Eleuterio Fernández Guzmán

10 de julio de 2017

Y se burlaban de Él


Lunes XIV del tiempo ordinario
Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.

COMENTARIO

“Y se burlaban de él”. Lo dice el texto bíblico acerca de la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y es que muchos no habían acabado de asimilar que aquel hombre, aquel Maestro, era el Hijo del Todopoderoso y, lo que es mejor, que era Dios mismo hecho hombre.

Pero el Hijo de Dios sabía que su misión, la de salvar al que necesitaba ser salvado, debía continuar. Por el premia la fe de aquella mujer que tenía flujos de sangre. Y es que ella confiaba en el poder sanador del Maestro.

Pero lo más curioso de este texto evangélico es la actitud de aquellos que ven que la niña ha muerto. No debían creer en la posibilidad de que volviese a la vida porque no tenían fe en Jesucristo. Por eso volvió a la vida aquella niña, la hija de Jairo.

JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de julio de 2017

Domingo, 9 de julio de 2017 – El yugo de Cristo




Domingo XIV del tiempo ordinario
Mt 11,25-30

“En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

COMENTARIO

Dios había enviado a su Hijo al mundo para que el mundo se salvase y, sobre todo, para que salvase Jesucristo a los que necesitaban ser salvados (por culpa propia o ajena). Por eso se alegra mucho el Emmanuel cuando su Padre del Cielo entrega lo mejor a los que peor están considerados por la sociedad.

La fatiga y la sobrecarga son dos buenos pesos que pueden recaer sobre el ser humano. Tal fatiga y tal sobrecarga pueden ser descargadas en el corazón de Jesucristo. Él lo puede todo porque es Dios hecho hombre.

De todas formas, aún sin, digamos, obligar a ello, Jesucristo nos dice que debemos ser como es Él: manso y humilde de corazón. Sólo así podremos entrar en el corazón de Dios Todopoderoso y permanecer a allí por tiempo sin fin.


JESÚS, ayúdanos a ser capaces de acercarnos a Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán