28 de febrero de 2020

Lo que deben hacer los discípulos de Cristo

Mt 9, 14-15

14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?’ 15 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.’

COMENTARIO

Sin duda que aquel hacer de ayunar de parte de muchos miembros del pueblo judío no era mala cosa ni tenía que verse como algo contrario a Dios o a su Voluntad. Sin embargo, Su Hijo, que había venido a que se cumpliera la Ley del Todopoderoso, sabía que las cosas tenían otro sentido.
Aquellos le preguntan, los discípulos del Bautista, no con mala intención sino, simplemente, para saber las razones de aquel no ayuno por parte de los discípulos de Jesús. Y es que no lo acababan de comprender del todo.
El Hijo de Dios, que sabía a la perfección cuál era su final en este mundo, tenía muy claro que Él era el novio de la Iglesia y que, por tanto, ya llegaría el ayuno cuando fuera “arrebatado” que era lo mismo que decir cuando muriera. Y ya sabemos qué fue lo que acabó pasando...


JESÚS, gracias por ser totalmente franco con tus discípulos.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de febrero de 2020

Saber lo que vale la pena


Lc 9, 22-25
"Dijo: 'El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.' Decía a todos: 'Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?'"
COMENTARIO

Ciertamente, quien tiene fe en el Hijo de Dios sabe muy bien que, en muchas ocasiones, no va a ser fácil seguir a Quien se entregó por él, por él y por demás. Sin embargo, está más que seguro de que le conviene mucho hacer eso.
Jesucristo predica lo que, a veces, no queremos escuchar. Y es que dejarlo todo para seguirlo a Él… en fin, que no siempre estamos dispuestos a hacerlo. Y, sin embargo, no ha de querer decir que dejemos todo, todo, sino que todo lo que nos sobra (el pecado, la poca misericordia, el poco perdón…) lo abandonemos, todo esto lo dejemos por Él.
Y, es más, aún nos dice más el Hijo de Dios. Y es que perder la vida, hasta eso (en el sentido literal o, como hemos dicho arriba, perdiendo la vida “de antes de conocerlo”) supone un beneficio espiritual para quien siga a Jesucristo. Y es, nada más y nada menos, que la vida eterna, la salvación eterna, ganar la vida para siempre, siempre, siempre.

JESÚS, gracias por decir las cosas con una claridad tal que así.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2020

La verdadera Voluntad de Dios

Mt 6, 1-6.16-18
"Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios dice, y suponemos que también lo diría en otras ocasiones no recogidas en la Sagrada Escritura, que había venido no a derogar la Ley de Dios sino a que se cumpliera hasta la última tilde de la misma, no lo dice porque quiera ser, digamos (entiéndase esto) más papista que el Papa sino porque es lo que debe hacer. Y así lo lleva a cabo por mucho que eso pueda molestar a los que habían hecho de la Ley de Dios, a lo mejor, un negocio y la habían tergiversado hasta adaptarla al ser del hombre que no suele ser, como sabemos, el del Todopoderoso.
Por eso, cuando pone ejemplos Jesucristo de cómo es la Ley de Dios, la verdadera y no la mal interpretada, a muchos sorprende de tal manera que no aceptan que, además, se les llame hipócritas.
En realidad, no sabían cuál era la verdadera voluntad de su Creador. Y por eso, precisamente por eso, querían matar al Enviado de Dios.

JESÚS, gracias por cumplir tu misión pesara a quien pesara la misma.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2020

Orar para estar cerca de Dios

Mc 9, 14-29
"Al llegar junto a los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos.
Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: '¿De qué discutís con ellos?' Uno de entre la gente le respondió: 'Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.' Él les responde: '¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!' Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces él preguntó a su padre: '¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?' Le dijo: 'Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.' Jesús le dijo: '¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!' Al instante gritó el padre del muchacho: '¡Creo, ayuda a mi poca fe!' Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: 'Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.' Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?' Les dijo: 'Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.'"

COMENTARIO

Como es bien sabido, al Hijo de Dios le presentaban a muchas personas que estaban enfermas. Seguramente, lo que era peor era el caso de aquellos que estaban poseídos por demonios. Y lo era porque no se podía curar fácilmente tal padecimiento sino, sólo, por alguien que tuviera todo el poder de Dios. Y eso es lo que hace Jesucristo: echa al demonio que ha poseído a la persona presentada para ser curada. Y lo hace mediante lo que conocemos como exorcismo. Y eso es lo que hace Jesucristo con aquel poseído.
El caso es que no es la primera vez que el Hijo de Dios dice eso de la oración. Es decir, que para poder dominar ciertos males o ciertos padecimientos hace falta oración. Pero no una oración cualquiera porque sus Apóstoles no habían podido con aquel demonio. No. Hace falta una oración arraigada en un corazón que sabe que Dios todo lo puede. Confianza, en suma.

JESÚS, gracias por orar de la manera cómo oras.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2020

Tener fe siempre es bueno; confianza, también


Mc 9, 14-18.22b-26a.28-29


“14 Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. 15 Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. 16 El les preguntó: ‘¿De qué discutís con ellos?’ 17 Uno de entre la gente le respondió: ‘Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo 18 y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.’ 22 Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.» 23 Jesús le dijo: ‘¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!’ 24 Al instante, gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda a mi poca fe!’ 25 Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: ‘Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.’ 26 Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia 28 Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’ 29 Les dijo: ‘Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.’”

COMENTARIO

Lo que dice, justamente al final, el Hijo de Dios, es tan importante que nunca deberíamos olvidarlo. Es, además, como suele decirse, un aviso a navegantes para quien crea que hace las cosas bien pero…

El caso de aquella persona poseía por un demonio no era extraño entonces. Los enemigos de Dios, queremos decir Satanás y los suyos, siempre han querido contrariar las almas de aquellos que siguen al Todopoderoso.

Jesucristo, con ser Dios hecho hombre, puede controlar al demonio. Pero, para eso, es necesario que quien quiere un favor tan grande manifieste fe. Y eso es lo que hace aquel hombre. Y sus Apóstoles, según vemos, les hacía falta oración… de verdad.

JESÚS,  gracias por enseñar lo importante que es la oración bien hecha.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de febrero de 2020

La Voluntad de Dios



Mt 5, 38-48

 “38 ‘Habéis oído que se dijo: = Ojo por ojo y diente por diente. = 39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: 40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; 41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. 42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. 43 «Habéis oído que se dijo: = Amarás a tu prójimo = y odiarás a tu enemigo. 44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, 45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? 47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? 48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.’”


COMENTARIO

Como es sabido y conocido, el pueblo judío fue el elegido por Dios para que fuera el Suyo, el que transmitiera Su Palabra y, en fin, el que llevara al mundo la Verdad.

De todas formas, con el paso de los siglos, la Voluntad del Todopoderoso, expresada en su Ley, se fue tergiversando, se añadieron muchos preceptos que no tenían que ver, en el fondo, con lo que quería Dios para su semejanza.

El Hijo de Dios había venido al mundo, precisamente, para que se cumpliera toda la Ley de Dios. Por eso se ve en la necesidad de precisar el contenido exacto de la misma. Y todo, de todas formas, se resumen en la perfección que se nos pide.


JESÚS,  gracias por darnos a entender que debemos ser perfectos.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de febrero de 2020

Saber quien es Pedro


Mt 16, 13-19
"13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?' 14 Ellos dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.' 15 Díceles él: 'Y vosotros ¿quién decís que soy yo?' 16 Simón Pedro contestó: 'Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.' 17 Replicando Jesús le dijo: 'Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.'"

COMENTARIO

Es lógico que Jesucristo quisiera saber qué pensaban sobre su persona, quién era o, en fin, qué quería hacer según el pueblo. Pero no siempre lo hace porque no lo sepa sino, como en este caso, para hacer distinto a uno de sus Apóstoles.
Francamente, había mucho despiste entre aquellos que habían conocido al Hijo de Dios. Y es que creían que podía ser otra persona ya muerta pero no quien era, en realidad. Sólo Pedro, al parecer, o por su voz, parece entenderlo bien y saber que el Hijo de Dios aquel Maestro que les enseña.
Cristo sabe que ha sido el Espíritu Santo quien le ha “soplado” a Pedro aquella gran verdad. Y lo escoge para ser el primus inter pares, el primero entre iguales. Y a Pedro, llamado antes Cefas, le va a entregar las llaves de su Iglesia, luego llamada católica.

JESÚS, gracias por haber escogido a Cefas como tu primer Papa.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de febrero de 2020

Palabras más que necesarias de Cristo

Mc 8, 34-9,1
"Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: 'Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.' Les decía también: 'Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.'"

COMENTARIO

No podemos negar que hay textos bíblicos que nos revelan más que bien el camino que debemos tomar y qué pasos debemos dar para llegar al definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y el Hijo de Dios nos las pone ante los ojos y el corazón.
Que diga Jesucristo que debemos ir tras Él ha de querer decir que debemos dejar el pasado pecaminoso que hayamos estado siguiendo. Eso ha de suponer, por tanto, un cambio de corazón porque, en realidad, el mundo y sus mundanidades no sirven para nada y pasan pero no pasa la vida eterna…
Hay algo, de todas formas, que nunca debemos hacer. Y es que Jesucristo nos dice con toda claridad que avergonzarse de Él, o negarlo, supone que Él haga lo mismo cuando vuelva en su Parusía a juzgar a vivos y a muertos: ¡a vivos y a muertos!, y nosotros seremos, pues, juzgados, seamos lo que entonces seamos.

JESÚS, gracias por hablar con tanta claridad.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de febrero de 2020

Comprender bien a Cristo

Mc 8, 27-33
"Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que soy yo?' Ellos le dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.' Y él les preguntaba: 'Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?' Pedro le contesta: 'Tú eres el Cristo.' Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: '¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.'"

COMENTARIO

No debería extrañarnos nada que el Hijo de Dios quisiera saber qué pensaba el común de los mortales de su persona. Y es que sí, era Dios hecho hombre pero, en cuanto hombre, en fin… que no podía conocer el total pensamiento acerca de sí.
Unos dicen una cosa y otros otra pero sólo Pedro acierta cuando dice que su Maestro es el Cristo lo que implica que se había dado cuenta (suponemos que los demás también) que aquel hombre era el Enviado de Dios, el Mesías.
Pedro, de todas formas, no acababa de comprender qué suponía que sí, que Jesús era el Mesías. Y suponía que tendría una muerte tal como decía que iba a tener. Todo estaba escrito y no iba a ser Satanás quien, por boca de Pedro, quisiera apartar a Jesucristo del cumplimiento total de su misión.

JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2020

La fe de quien quiere ayudar


Mc 8, 22-26
"Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: '¿Ves algo?' Él, alzando la vista, dijo: 'Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.' Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: 'Ni siquiera entres en el pueblo.'"

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Marcos no se nos dice que el ciego, como pasa en otras ocasiones, por ejemplo, en Bartimeo, sea quien le pide al Hijo de Dios que le cure porque sabe que puede. No. Son otras personas las que le piden a Jesucristo por aquella que estaba sufriendo una enfermedad que tanto lo apartaba de la sociedad. Y aquel hombre, podemos imaginar, esperaba que aquel Maestro, de quien había escuchado maravillas, obrara con él alguna obra maravillosa porque también confiaba en su intervención.
Aquel hombre tenía fe, podemos imaginar, pero más la tenían aquellos que habían pedido a Jesucristo por el bien de su prójimo. Y, como no podía ser de otra forma según era el Hijo de Dios, lo cura de aquella terrible enfermedad de la ceguera.
De todas formas, sabía Cristo que aún no estaban preparados todos para aceptar aquello ni, sobre todo, para comprender qué significaba que curara a los ciegos.

JESÚS, gracias por ser misericordioso y cauto.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de febrero de 2020

No entender a Cristo


Mc 8, 14-21
"Se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Él les hacía esta advertencia: 'Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.' Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: ¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?' 'Doce', le dicen.'Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?' Le dicen: 'Siete.' Y continuó: '¿Aún no entendéis?'"

COMENTARIO

No podemos negar que aquellos hombres, los que había escogido el Hijo de Dios para ser sus Apóstoles, no las tenían todas consigo. Es decir, muy a pesar de todo lo que habían aprendido estando con Jesucristo, al parecer, no habían entendido mucho.
Es bien cierto que hay que comprender las circunstancias por la ellos pasaban que no son las mismas que por la que pasamos nosotros, tantos siglos después. Y es que no se pueden aplicar criterios de hoy a tiempos pasados, tanto tiempo pasados…
Jesucristo trata de prevenirlos contra mucho de lo que hacen los fariseos, contra su levadura porque si entra en sus corazones puede hacer crecer una fe muchas veces equivocada y torcida.

JESÚS, gracias por explicar las cosas para que las entienda nuestro rudo corazón.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2020

Dudar tiene sus consecuencias


Mc 8, 11-13

“11 Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. 12 Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: ‘¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal.’ 13 Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.”

COMENTARIO

Seguramente, al Hijo de Dios nada le extrañaba que hubiera quien, de entre los llamados “sabios” quisiera polemizar con Él acerca de lo que predicaba. Y es que creían tener la verdad y por eso lo hacían.

También sabemos que, en realidad, poco querían saber acerca de la predicación de Jesucristo. Y es que su verdadera intención era acusarlo del incumplimiento de alguna Ley.

Ellos, además, querían señales. Y es que no es les debía parecer bastante con aquello que predicaba el Hijo de Dios ni aquello que hacía…


JESÚS,  hiciste lo que debías hacer con aquellos que dudaban de tu naturaleza y tu Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de febrero de 2020

Es sí donde es sí…




Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37
“20 ‘Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 21 ‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás;  y aquel que mate será reo ante el tribunal. 22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; 27 ‘Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola,  ya cometió adulterio con ella en su corazón. 33 ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo,  porque es el trono de Dios, 35 ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. 36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. 37 Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno.”


COMENTARIO

Digamos que el Hijo de Dios tenía un concepto manifiestamente mejorable de los fariseos y determinadas personas por el estilo. Es decir, que sabía que no hacían lo que debían hacer y eso podría hacer que el pueblo judío se perdiese.

Jesucristo enseña, por tanto, ir más allá de lo que ellos enseñan o, mejor, ir justo hasta donde Dios quiere que se vaya. Por eso enseña cosas que para algunos eran impensables. Y es que, en realidad, no enseñaban lo que debían enseñar.

Todo, de todas formas, se resumen en una expresión que es meridianamente clara: donde nuestra fe dice sí siempre ha de ser sí por muchas pegas que se nos puedan poner; donde diga la fe que es no puede ser sí sino no.


JESÚS,  gracias por enseñar las cosas como son.

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de febrero de 2020

Para eso había salido


“29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de
Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. 31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. 32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; 33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34 Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. 35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. 36 Simón y sus compañeros fueron en su busca; 37 al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan.’ 38 Él les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.’ 39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.”


COMENTARIO

El caso de la suegra de Pedro era uno de tantos a los que se enfrentó Jesucristo en su vida de predicación y de transmisión de la Buena Noticia. Y hace lo único que puede hacer quien puede hacerlo: curar, sanar, dejar limpio el cuerpo y el alma.

No debe extrañarnos nada de nada lo que hacen aquellos que necesitan el auxilio del Hijo de Dios. Por eso, en cuanto se dan cuenta de que ha ido a determinado lugar, van a buscarlo. Lo necesitan de verdad.

Lo que dice Jesucristo es muy importante y dice mucho, debería decir mucho, a los que creen que aquel Maestro no sabía que era Dios hecho hombre. Y es que dice que ha salido para eso, para predicar. Y es era plenamente consciente de su ser y de su naturaleza.


JESÚS,  gracias por cumplir tan bien con tu misión.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de febrero de 2020

Anunciar y confiar


Lc 10, 1-9
"1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: 'La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: 'Paz a esta casa.' 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: 'El Reino de Dios está cerca de vosotros.'”

COMENTARIO

Lo que hace el Hijo de Dios en este texto evangélico de San Lucas no es más que cumplir con la misión para la que había sido enviado. Y es que una cosa es que fuera enviado por Dios y otra que nadie más le echara una mano, por decirlo así.
Lo que Jesucristo dice a los que envía no es, por ejemplo, algo así como “Acopiad toda serie de cosas que podáis porque el camino y el esfuerzo serán largos”. No. Hace algo muy distinto que, ahora, debe incumbir a los que ha enviado.
Los enviados deberán confiar en la santísima Providencia de Dios que ha de proveer todo lo que necesiten. Y, es seguro, habrá sitios en los que no serán bien recibidos. Ellos, sin embargo, deberán anunciar la llegada del Reino de Dios. Para ellos han sido enviados.

JESÚS, gracias por haber enviado a tus discípulos a transmitir la Buena Noticia.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de febrero de 2020

La confianza hace cosas así

Mc 7, 24-30
"24 Y partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, 25 sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. 26 Esta mujer era pagana, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. 27 El le decía: 'Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.' 28 Pero ella le respondió: 'Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños.' 29 El, entonces, le dijo: 'Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija.» 30 Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido."
COMENTARIO

Es lógico pensar que en el tiempo del Hijo de Dios, cuando vino por primera vez al mundo siendo enviado por el Todopoderoso, había muchas personas que sufrían de enfermedades y los más variados sufrimientos. Y había, también, quien quería que sanaran.
Aquella madre no pedía para ella sino para su hija. Y lo hacía con la confianza de quien sabe que será curada acudiendo al médico adecuado. Pero el padecimiento no era físico sino espiritual porque estaba endemoniada. Y ella confía en el Maestro y acude ante Él.
Jesucristo, que debió reconocer en ella a quien sufre por el prójimo, no duda lo más mínimo en curar a la hija porque, además, la mujer que le pide un tal favor sabe cuál es su situación ante Él.

JESÚS, gracias por ser bueno y magnífico.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de febrero de 2020

Lo que creemos no siempre es la verdad

Mc 7, 14-23
"Llamó otra vez a la gente y les dijo: 'Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga.'
Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: '¿Conque también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?' -así declaraba puros todos los alimentos-. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.'"

COMENTARIO
No podemos negar que el pueblo judío, lo mismo que otros de su tiempo o de ahora, tenía por buenas algunas realidades que, a lo largo de los siglos, se habían considerado válidas. Por eso a muchos les extrañaba que el Hijo de Dios diese la impresión de que quería terminar con ellas como manifestándose contra la tradición.
El caso es que Jesucristo sabía bien que, en materia de corazón y de fe, no importaba lo que para muchos era importante. Por eso pone como ejemplo lo de los alimentos que eran considerados impuros. Y no cree el hijo de María y, adoptivo, de José, que lo malo pueda entrar en el cuerpo a pervertirlo.
En realidad, tiene mucha razón Jesucristo cuando dice que todo lo malo que el hombre hace sale de su corazón y que, en realidad, lo que viene de fuera no puede estar impuro en tal sentido. Y decir eso era, claro está, ir muy en contra de lo establecido con lo cual se ganó enemigos más que poderosos...

JESÚS, gracias por decir las cosas como son.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de febrero de 2020

Una señal para la eternidad

Jn 2, 1-11

"1 A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2 Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

3 Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: 'No tienen vino'. 4 Jesús le dice: 'Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora'. 5 Su madre dice a los sirvientes: 'Haced lo que él os diga'. 6 Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. 7 Jesús les dice: 'Llenad las tinajas de agua'. Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dice: 'Sacad ahora y llevadlo al mayordomo'. Ellos se lo llevaron. 9 El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo 10 y le dijo: 'Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora'.

11 Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que lo que sucedió en Caná de Galilea en aquella boda a la que fue invitado Jesús con su Madre y los pocos discípulos que entonces tenía es un texto bíblico que hemos leído y escuchado muchas veces. Sin embargo, cada lectura revela algo nuevo que vale la pena destacar y guardar en nuestro corazón porque, para eso, es Palabra de Dios.
Que el Hijo de Dios hiciera caso a su Madre cuando le dice que aún no ha llegado su hora o, lo que es lo mismo, el momento oportuno para manifestarse, supone mucho en lo tocante al amor que sentía Jesús por María. Y también supone que la Virgen María sabía más que bien que su hijo era el de Dios.
Lo que hace Jesucristo entonces supone la manifestación, primero, del poder de Dios y, a través del mismo y en segundo lugar, la suya propia. A lo mejor no había llegado el momento, como dice él mismo, pero había llegado el que su Madre quiso que llegara por una mera cuestión de amor y de misericordia hacia aquellos novios. Y eso pudo más que otra cosa en el corazón de Cristo.

JESÚS, gracias por ser un hijo tan bueno y obediente.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de febrero de 2020

Reconocer a Cristo

Mc 6, 53-56


“53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron.
54 Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, 55 recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. 56 Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.”

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Marcos nos muestra la concepción que el pueblo judío tenía de la enfermedad. Así, consideraban salvados a los que habían sido curados porque tenían al enfermo, también, por un pecador por la relación que establecían entre enfermedad y castigo de Dios

Muchos sabían que aquel Maestro no era como otros de los muchos que había en Israel. Y es que le reconocían una autoridad superior a los demás. Por eso le llevaban a los enfermos, para que curaran de sus muchas dolencias.

Allí donde iba Jesús mucho sabían que podían acudir a Él. Tenían confianza y fe en aquel hombre que era más que un hombre. Y, como en toras ocasiones, la fe les había curado y, a la vez, salvado.


JESÚS,  ayúdanos a tener fe en ti siempre, siempre, siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de febrero de 2020

La Misericordia de Dios

Mc 6, 30-34
"Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: 'Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.' Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas."
COMENTARIO

Este texto, este Evangelio de San Marcos, nos habla de algo que es fundamental entender y sin lo cual no podemos alcanzar a comprender la misión a la que había sido enviado el Hijo de Dios: enseñar, predicar.
Jesucristo, de todas formas, sabía que había escogido a sus Doce Apóstoles porque ellos debían anunciar la Buena Nueva. Pero, para eso, debía enseñarles de una forma tal que, en efecto, pudieran comprender. Por eso quiere que se aparten de las multitudes.
Sin embargo, aquellos que querían escuchar al Maestro, a Quien enseñaba con autoridad, no se arredraban ante nada y, en cuanto sabía dónde estaba Jesucristo acudían prestos y con ansia de aprender. Y Él, de corazón puro y grande, no podía hacer otra cosa que mostrar su Misericordia y enseñarles. En realidad, para eso había salido.

JESÚS, gracias por tu inmensa generosidad y ternura para con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de febrero de 2020

Por tener fe y cumplir con su misión

Mc 6, 17-20a.21-29
"Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: 'Pídeme lo que quieras, que te lo daré'. Y le juró: 'Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino'. Ella salió a preguntarle a su madre: '¿Qué le pido?'. La madre le contestó: 'La cabeza de Juan el Bautista'. Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: 'Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista'. El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro."
COMENTARIO
El caso de Juan el Bautista es síntoma o, mejor, ejemplo de hasta dónde se puede llegar si se tiene fe y la misma no es un adorno sino que supone mucho para quien la tiene. Y es que aquel hombre, que predicaba en el desierto y lo hacía para que se convirtieran los que estaban perdidos, había caído en manos del Mal en la persona de Herodes, sometido al respeto humano por el qué dirán.
Lo que lleva a prisión y, luego a su muerte, a Juan es haber cumplido con la misión que se le había designado cumplir. Decir la verdad en cuanto a la fe y a la Voluntad de Dios, hace que aquellos que se sentían perjudicados por sus palabras actúen en su contra.
Sin duda alguna, quizá pueda pensarse que el caso del Bautista es uno que lo es extremo. Sin embargo, en un extremo como el suyo está la verdadera misión que debemos cumplir cada uno de los hijos de Dios. Y lo demás es mero disimulo.

JESÚS, agradece a Juan su martirio y su sacrificio.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de febrero de 2020

Confiar siempre en Dios en su Santa Providencia

Mc 6, 7-13
"Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: 'Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas.' Y les dijo: 'Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos.' Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban."
COMENTARIO

Podemos decir, y no nos vamos a equivocar nada de nada, que este Evangelio es el de la Confianza, así escrito con mayúscula porque supone el dejarse en las manos de Dios y esperar que sea lo que quiera nuestro Creador.
El caso es que aquellos hombre, los Doce que había escogido Jesucristo habían sido elegidos para hacer algo. Es decir, no iban a limitarse a estar junto a su Maestro sino que debían cumplir, ellos también, una misión.
Salir al mundo a predicar la Buena Noticia. Eso era lo que debían hacer. Pero lo iban a llevar a cabo sin tener en cuenta nada más. Y es que Dios iba a proveer todas sus necesidades siendo ellos los portavoces, entonces, de su Hijo bien amado y querido. Y ellos cumplían con aquello mientras los demonios se les sometían. Confiaron y vencieron.

JESÚS, gracias por haber enviado a tus Apóstoles a que confiaran en Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán