16 de agosto de 2019

La verdadera Ley de Dios


Mt 19,3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ‘¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?’. Él respondió: ‘¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre’. 

Dícenle: ‘Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?’. Díceles: ‘Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio’. 

Dícenle sus discípulos: ‘Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse’. Pero Él les dijo: ‘No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda’”.


COMENTARIO

Como sabemos había muchos que querían poner a prueba a Jesús. Le tentaban con pruebas relacionadas con la fe que decían tener aquellos que habían hecho de la Ley de Dios un artificio difícil de cumplir.

La pregunta sobre el divorcio tenía trampa. Querían ver si Jesús conocía la norma establecida según la cual el hombre puede repudiar a su esposa. Sin embargo Jesús sabe que Dios no quiso que eso pudiera llevarse a cabo y fue la dureza del corazón lo que posibilitó que Moisés admitiera tal actitud.

Jesús lanza una propuesta: quien quiera entregarse a Dios de una forma total y no contraigan matrimonio puede hacerlo. De todas formas deben saber que es el Creador quien escoge a los que eso deben llevar a cabo.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Palabra de tu Padre.


Eleuterio Fernández Guzmán


15 de agosto de 2019

Ascensión de María a los Cielos en cuerpo y alma

Lc 1, 39-56
39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu;y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte delY dijo María: «Engrandece mi alma al Señory mi espíritu se alegra en Dios mi salvadorporque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombrey su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia- como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».María permanceció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa."

COMENTARIO

Es bien sabido que el Calendario Litúrgico nos tiene reservado para hoy, 15 de agosto, el texto del Evangelio de San Lucas en el que se nos hace presenta la visitación de la Virgen María a su prima Isabel. Sabe, se lo ha dicho el Ángel Gabriel en el episodio de la Anunciación, que está embarazada y que, por ser de avanzada edad, puede tener problemas.
Sin embargo, hoy celebramos la Asunción de María a los Cielos en cuerpo y alma. Y sí, es cierto que tal episodio no consta en las Sagradas Escrituras pero nosotros, creyentes católicos al menos, estamos más que seguros que Dios no podía querer la corrupción del cuerpo de su Madre. Por eso sólo pudo pasar lo que nuestra fe nos dice: María ascendió al definitivo Reino de Dios. Y lo hizo en cuerpo que no se corrompió y en alma que mantuvo sin mancha desde su misma concepción.
Y eso es lo que hoy celebramos.

JESÚS, agradece a tu Madre haber sido tan fiel y tan buena hija de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de agosto de 2019

Hay que escuchar muy bien esto

Mt 18, 15-20
"15 'Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás  ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. 18 'Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 'Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos'".

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo lo es de amor, de distancia y de perseverancia en la fe. Y es que el Hijo de Dios, conocimiento a la perfección su destino final, nos aconseja acerca de cómo debemos actuar en materia espiritual.
Corregir no es malo. Es decir, cuando se ha de cortar por lo insano no puede ser contrario a la Voluntad de Dios hacerlo. Por eso Jesucristo nos recomienda procurar corregir a quien esté equivocado en este tipo de realidades espirituales. Y lo hace con poca radicalidad porque, en realidad, se ha de llegar a la misma raíz de nuestra fe católica.
Debemos, por otra parte, conocer y reconocer que Dios, Nuestro Señor, siempre está a la espera de lo que sus hijos demanden de su corazón y de su Amor. Pero, para eso, se ha de estar de acuerdo, debemos estar de acuerdo, en lo que pedimos y eso, como suele decirse, no siempre se cumple...

JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de qué es lo que debe ser importante para nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de agosto de 2019

Lo que verdaderamente importa

Mt 17, 22-27
"22 Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: 'El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; 23 le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho. 24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: '¿No paga vuestro Maestro el didracma?' 25 Dice él: 'Sí'. Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: '¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?» 26 Al contestar él: 'De los extraños', Jesús le dijo: 'Por tanto, libres están los hijos. 27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti'".

COMENTARIO

¿A quién puede extrañar que cuando Jesucristo dice a sus Apóstoles la forma de morir que le va a acaecer ellos entristezcan? Y es que, ciertamente, era más que triste que su Maestro, su guía espiritual y su Señor fuera morir por mucho que luego resucitara…
Pero los hombres tienen otros planes para el Hijo de Dios. Y no hay quien no quiera hacer ver que las cosas del mundo, al parecer, son más importantes que las del Cielo o definitivo Reino de Dios. Por eso andan a lo suyo y le reclaman el impuesto….
Jesucristo, sin embargo, que tiene el poder de Dios por ser Dios hecho hombre, sabe cómo responde a la provocación que suponía preguntarle si no iba a pagar aquel impuesto por estar donde estaba. Y pagó porque no quería ocasionar escándalo con algo del mundo.

JESÚS, gracias por hacernos ver lo que verdaderamente importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2019

Lo que debe importarnos

Mt 17, 22-27

“22 Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; 23 le matarán, y al tercer día resucitará.’ Y se entristecieron mucho. 24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: ‘¿No paga vuestro Maestro el didracma?’.

25 Dice él: ‘Sí.’ Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: ‘¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?’ 26 Al contestar él: ‘De los extraños’, Jesús le dijo: ‘Por tanto, libres están los hijos. 27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti.’”

COMENTARIO

¡Hay que ver! Mientras que el Hijo de Dios está informando a sus Apóstoles de lo que va a pasar con su persona y lo que supone eso para ellos mismos, hay quien se preocupa porque paguen un impuesto…

Pero Jesús conoce el corazón de los hombres y no se preocupa por una cosa tan de poca importancia. Prefiere aprovechar el momento para enseñar a quien le sigue qué es lo que importa para que comprendan que las cosas tienen su importancia según sean éstas.

Si los hijos de los reyes no pagan tributos ¿cómo iban a hacer los hijos de Dios, que es Rey de Reyes? Cada cosa, por tanto, debe estar en su lugar y cada momento tiene su propio afán. Y el que ahora se nos narra tiene que ver con lo que, verdaderamente, debe importarnos.


JESÚS, ayúdanos que confiemos en lo que debe importarnos.

Eleuterio Fernández Guzmán


11 de agosto de 2019

Estar preparados

Lc 12, 32-48

“32 ‘No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

35 ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, 36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. 37 Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. 38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! 39 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. 40 También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.’ 41 Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?,’

42 Respondió el Señor: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? 43 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. 44 De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. 45 Pero si aquel siervo se dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, 46 vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 47 ‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más”.




COMENTARIO


No podemos decir que el Hijo de Dios no nos advierta muchas veces acerca de lo que debemos hacer según qué es lo que anhelamos y queremos. Y es que tiene muy claro que Él nos quiere cabe sí o, lo que es lo mismo, al lado del Todopoderoso.
Debemos prepararnos o, mejor y para más acercarnos a las palabras de Cristo, debemos estar preparados. Y, para eso, no podemos hacer como si el Hijo de Dios no fuera a volver porque sabemos que lo ha de hacer y, sobre todo, que no sabemos cuándo será eso.

Para una buena preparación debemos tener muy claro que hemos de ser juzgados por el Tribunal de Dios. Por eso nuestra alma ha de estar lo más limpia posible. Y, es más, cuantos más dones se nos entreguen, más se nos pedirá.


JESÚS,  ayúdanos a preparar nuestro corazón y nuestra alma.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de agosto de 2019

Dar fruto

Jn 12, 24-24

24 ‘En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. 26 Si alguno me sirve, que me siga, y sonde yo esté, allí estará siempre mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.”

COMENTARIO

Este texto, corto, del Evangelio de San Juan contiene, sin embargo grandes verdades que nunca deberíamos olvidar. Y es que, por ejemplo, nos dice que debemos dar fruto muriendo al hombre viejo que no puede producirlo.

Pero, también, que debemos perder la vida de este mundo porque es la única forma de alcanzar la vida eterna. Y es que el Hijo de Dios sabe que en este mundo hay ladrones que quieren robar el alma y eso no nos conviene nada de nada.

Y, por si esto no fuera ya suficiente, Jesucristo nos dice que debemos seguirlo y servirlo. Y esto es algo más que un consejo porque supone poner las cosas en su sitio: nosotros somos, en todo caso, siervos malos, como bien sabemos; siervos, de todas formas, debemos ser.


JESÚS, gracias por ponérnoslo todo tan fácil con tu Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de agosto de 2019

Mucho mejor es no ser necios

Mt 25, 1-13
"1 'Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. 2 Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. 3 Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; 4 las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. 5 Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. 6 Mas a media noche se oyó un grito: '¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!' 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: 'Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.' 9 Pero las prudentes replicaron: 'No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.'10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. 11 Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: '¡Señor, señor, ábrenos!'' 12 Pero él respondió: 'En verdad os digo que no os conozco.' 13 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.·

COMENTARIO

A veces pudiera dar la impresión de que el Hijo de Dios se dirige a sus discípulos, por medio de parábolas o de la forma que sea, para zaherirlos. Y el caso es que tiene mucha razón para hacerlo así porque ya sabemos lo duros de corazón y de mollera que podemos llegar a ser.

Aquellas mujeres habían llegado a un momento muy importante para sus vidas. Y es que iban a contraer matrimonio. Pero debían esperar y, para eso, no lo podían hacer de forma descuidada sino, al contrario, bien preparadas que es la misma forma que se nos pide a los hermanos de Jesucristo: estar preparados.

Muchas se prepararon para tal momento y muchos, hoy mismo, se preparan a conciencia para cuando llegue el momento para ser llamados por Dios. Otras, sin embargo, y otros hoy mismo, parece que se duermen en los laureles de ser hijos del Todopoderoso y no hacen lo que deben, no hacemos lo que debemos hacer...


JESÚS, gracias por decir, con toda claridad, lo que nos conviene escuchar.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de agosto de 2019

La fe grande de quien confía

Mt 15, 21-28
"21 Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. 22 En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: '¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada'. 23 Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: 'Concédeselo,
que viene gritando detrás de nosotros'. 24 Respondió él: 'No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel'. 25 Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: '¡Señor, socórreme!' 26 El respondió: 'No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos'. 27 'Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos'. 28 Entonces Jesús le respondió: 'Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas'. Y desde aquel momento quedó curada su hija."

COMENTARIO

Debemos darnos cuenta de la diferencia que había entre la mujer que imploraba la intervención de Jesucristo y sus Apóstoles. Es decir, cómo cada cual defendía sus intereses aunque los de aquella mujer eran bien diferentes que los de los discípulos más cercanos a Jesús.
La mujer quería ayuda no para ella. Y queremos decir con esto que era su hija quien estaba endemoniada. Y ella, como buena madre, sólo quiere lo mejor para su descendencia. Y se arriesga a que la llamen de todo porque va gritando tras el Maestro.
Los otros, aquellos que seguían más de cerca a Jesús, al parecer, les molesta que vaya gritando tras ellos. Y es que no comprendían la necesidad que tenían aquella mujer pero, sobre todo, no acababan de comprender el grado de confianza que tenía ella hacia su querido Maestro.

JESÚS, gracias por dar aquella lección de Amor en respuesta a la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de agosto de 2019

Transfiguración

Lc 9, 28b-36
"28 Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. 29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, 30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; 31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. 34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. 35 Y vino una voz desde la nube, que decía: 'Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle'. 36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto."
COMENTARIO

En realidad, no es nada extraño que la cosa acabara de aquella manera: los Apóstoles allí presentes no se enteraron de nada de lo que estaba pasando pero, al parecer, estaba pasando algo muy bueno porque uno de ellos quería quedarse allí haciendo tres tiendas.

La Transfiguración del Señor es un episodio espiritual que debía significar mucho para los hombres escogidos por Jesucristo para presenciarlo. Y es que se aparecieran dos profetas y conversaran con su Maestro no era la cosa más natural del mundo. Ellos debían comprender.

Estamos seguros de que Pedro, Juan y Santiago guardaron aquello en su corazón. Y, es más, más seguros estamos todavía que sólo cuando vieron resucitado al Hijo de Dios hilaron lo suficientemente fino como para darse cuenta de que, en aquel monte, se les había dicho mucho.

JESÚS, gracias por haber tratado, al menos, que aquellos discípulos tuyos comprendiesen lo que tenía que venir.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de agosto de 2019

Confiar siempre en Cristo

Mt 14, 13-21

“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.
14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó
a sus enfermos.
15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está
deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”


COMENTARIO

Podemos imaginar que cuando Jesús se entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.

Es bien cierto que le seguían miles y miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho para alimentarse.

Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su misión.

JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en tus fuerzas.


Eleuterio Fernández Guzmán


3 de agosto de 2019

Un mártir como El Bautista

Mt 14, 1-12

"1 En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, 2 y dijo a sus criados: 'Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas'. 3 Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. 4 Porque Juan le decía: 'No te es lícito tenerla'. 5 Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. 6 Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, 7 que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. 8 Ella, instigada por su madre, 'dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista'. 9 Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, 10 y envió a decapitar a Juan en la cárcel. 11 Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. 12 Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús."

COMENTARIO

El texto del Evangelio de San Mateo que hoy nos trae el Calendario Litúrgico muestra hasta dónde es posible que un creyente en Dios Todopoderoso lleve tal creencia. Y es que Juan, el primo del Hijo de Dios y, además, último profeta del Antiguo Testamento, dio su vida por ser consecuente con la misión que debía cumplir. Por eso Herodes, que está controlado por el mundo y por el qué dirán, se ve obligado a entregar la cabeza del Bautista muy a pesar de que sabía que era un sabio y un profeta. Y es que, por decirlo de alguna manera que se entienda, lo políticamente correcto hace muchos siglos que viene causando estragos en el corazón de los hijos de Dios.

JESÚS, agradece, en el Cielo, a tu primo Juan, que fuera tan fiel.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de agosto de 2019

Confiar, de verdad, en Dios

Mt 13, 54-58
"54 Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: '¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?' 57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio'. 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe."
COMENTARIO

Podemos imaginar que en su tiempo había quien quería escuchar al Hijo de Dios. Y es que era mucha la fama que habían adquirido sus predicaciones pero, sobre todo, sus hechos extraordinarios, sus milagros. Eso era, por decirlo así, lo general. Pero había quien no creía tanto en Él.
Los que lo había conocido desde pequeños, aquellos que sabían que era el hijo de José y de María, no podían dar crédito a lo que se decían de aquel que había sido su vecino. Y no aceptaban con facilidad ni sus palabras ni sus hechos.
Podemos imaginar la tristeza de Jesucristo cuando comprobó que en su pueblo, allí donde había pasado la gran mayoría de sus años de vida, no creían que fuera quien era.

JESÚS, seguro que supiste perdonar a los que no creyeron en ti en tu pueblo.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de agosto de 2019

Ser de los justos en tal día


Mt 13, 47-53

“47 También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 ‘¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: ’Sí`”.


COMENTARIO

Las palabras del Hijo de Dios son, podríamos decir, más que preocupantes según como somos sus hermanos los hombres. Y es que si todos fuéramos justos en nuestra vida… en fin, nada de esto podría preocuparnos.

Es más que cierto que Dios, al crear al ser humano, le dio libertad porque tal era su voluntad. Así, cada cual hace con su vida espiritual lo que cree que le conviene. Lo que pasa es que demasiadas veces lo que creemos que nos conviene no es lo que, precisamente, nos conviene sino, justamente, lo contrario.

Jesucristo habla del fin del mundo. Y se refiere, sin duda alguna, a su regreso, a su Parusía. Entonces habrá quien se arrepiente de no haber sido justo pero habrá quien goce con y haberlo sido. Y es que, en realidad, esto es un buen aviso a navegantes…


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2019

Así será el fin del mundo

Mt 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 
‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de julio de 2019

Confiar en el poder de Dios


Jn 11, 19-27

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”


COMENTARIO

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán


27 de julio de 2019

La cizaña entre el trigo


Mt 13,24-30
“En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’”.

COMENTARIO

Dios siembre el bien; otros, la cizaña

El Creador, desde que dio comienzo a la Creación, no manifestó mala intención alguna. Es decir, su voluntad era crear lo bueno y no permitir que lo malo se adueñase de aquello a lo que había dado vida. Pero hubo quien, seguramente desde aquel Principio, quiso otra cosa.

El ansia de corrección del hombre

No es nada extraño que el ser humano creyente, cuando se da cuenta de que hay quien siembra cizaña en el campo del Señor, quiere solucionar expeditivamente la cuestión. Sin embargo, Dios entiende las cosas de otra forma.


Lo que se hace con la cizaña

El mensaje claro y diáfano lo pone Cristo al final de este texto del Evangelio de San Mateo. La cizaña no va a quedar impune de su labor malintencionada. Por eso dice eso de que ha de ser quemada y, ya sabemos a qué se refiere el Maestro.

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña; a no seguir siéndolo.


Eleuterio Fernández Guzmán


25 de julio de 2019

Servir


Mt 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre’. 

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

COMENTARIO

Muy a pesar de los deseos humanos e, incluso, muy a pesar de los deseos humanos de carácter espiritual, lo que Dios quiere de nosotros lo decide Quien nos ha creado. Por ejemplo, decidir quién se sienta a su derecha o a su izquierda.

De todas formas, bien nos dice Cristo que para estar ahí, a la derecha o a la izquierda de Dios (sea lo que sea que quiera decir eso) no basta con manifestar preferencia por tales lugares. Hay que hacer algo más que manifestar tal deseo.

Lo que el Hijo de Dios quiere decirnos es que hay seguir su ejemplo. Vino a servir y a no ser servido y en esto, en esto también, el discípulo no puede ser más que el Maestro. Si Él vino a ayudar al prójimo en tal sentido dicho el servicio… lo mismo debemos hacer sus discípulos.

JESÚS, ayúdanos a saber ser servidores.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2019

La semilla del sembrador


Mt 13,1-9

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.


COMENTARIO

Muchos querían escuchar a Jesucristo. Esto quería decir que, entre los corazones de su tiempo, los había que habían aceptado lo que decía. Por eso esperaban sus palabras.

La parábola del sembrador es una que lo es importante porque muestra hasta dónde puede llegar la Palabra de Dios o cómo en los corazones se asienta. Y la pone sobre la mesa para que todos entiendan o, al menos, para que alguno entienda.

La semilla que el sembrador, Dios, echa en el campo del corazón del hombre puede fructificar más o menos. Depende de las características de cada cual que la misma se asiente más o menos.

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos campos donde fructifique tu semilla.


Eleuterio Fernández Guzmán


23 de julio de 2019

Vid y sarmientos


Jn 15, 1-8

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

COMENTARIO

La imagen que utilizar el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan era muy querida por todos aquellos que le escuchaban porque sabían que, como tal, la de la viña, como pueblo de Israel y el viñador, Dios, era creencia común.

Cristo, además, dice algo de importancia vital. Y es que, según nos habla el Mesías, es Él la viña y nosotros los sarmientos. Y quiere decir con eso que sin Él nada podemos hacer. Por eso debemos permanecer en Él y Él en nosotros.

El caso es que nada hay por casualidad en la viña del Señor. Por eso nos advierte Cristo que lo que quiere su Padre, Dios Eterno y Todopoderoso, es que demos fruto. Para eso lo envió al mundo.



JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

Eleuterio Fernández Guzmán