14 de junio de 2014

Más sobre la Ley de Dios



Sábado X del tiempo ordinario

Mt 5,33-37

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno’”.

COMENTARIO

Jesús continúa su enseñanza sobre la verdadera Ley de Dios o, mejor, sobre el sentido correcto de la Ley de Dios. Tiene mucho que hacer para que aquellos que le escuchan comprendan que el sentido que le habían dado los maestros de la Ley o los sabios judíos no era el correcto según la voluntad del Creador
.
No es posible poner a Dios por testigo de nuestras iniquidades. El Creador, por tanto, no gusta de ser utilizado de forma espuria por el ser humano que, demasiadas veces, hace de su capa un sayo y, en general, usa del Todopoderoso como mejor le viene.

Jesús dice algo que es muy importante. No gusta de la tibieza, como tampoco Dios. Por eso es conveniente que donde sea sí lo sea y donde sea no, también lo sea. La Ley de Dios no admite tergiversaciones o manipulaciones y el Hijo de Dios así lo hace ver.

JESÚS, tu  voluntad es que conozcamos hasta dónde llega la Ley de Dios. Ayúdanos a tener eso, siempre, en cuenta.



Eleuterio Fernández Guzmán


13 de junio de 2014

El sentido total de la Ley de Dios


Viernes X del tiempo ordinario
Mt 5,27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio”.

COMENTARIO

La Ley de Dios iba, y va, mucho más allá de lo que los hijos de Dios creían y creen. Es cierto, por tanto, que era y es más que probable que muchos creamos lo que, en realidad, no es. Y Jesús lo demuestra.


Es fácil pensar que el adulterio es mala cosa porque supone romper con la unión que Dios estableció entre un hombre y una mujer. Sin embargo, Jesús va más allá y se centra en el sentido extenso de la dignidad de la persona engañada: también quien mira mal a otra persona engaña a su esposa o esposo.

Aún tiene, Jesús, más que decir. Para que nadie se lleve a engaño con el tema del repudio, muy utilizado en su época. El Hijo de Dios sabe que se rompe, también, con el mismo, la voluntad de Dios. Por eso lo prohíbe.



JESÚS,  la Ley de Dios no es poco importante para nosotros. Por eso nos dices cuál es su verdadero sentido. Ayúdanos a respetarla siempre.




Eleuterio Fernández Guzmán

12 de junio de 2014

Lo que significa la Ley de Dios




Jueves X del tiempo ordinario



Mt 5,20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 

‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame ‘renegado’, será reo de la gehenna de fuego. 

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.


COMENTARIO

Jesús sabía que la Ley de Dios, la Verdad, había sido tergiversada por intereses puramente humanos o, a lo mejor, porque no había sido correctamente entendida en todo su sentido. El caso es que previene a sus discípulos de lo que le deben hacer con la misma.

Jesús pone ejemplos de cómo es la Ley de Dios y del completo sentido de la misma: no matar no es suficiente pues se mata de muchas formas a una persona en su fama o dignidad; tratar mal al hermano tampoco es muy recomendable pues Dios es Padre de todos y no gusta de tal forma de actuar por parte de sus hijos.

Pero hay algo que es, incluso, más grave. Incluso en la situación del creyente que se encuentra frente a Dios ante el altar y recuerda algo que tiene con su hermano. Lo debe dejar todo para ponerse a bien con su hermano. Hasta ahí llega la bondad y misericordia de Dios.



JESÚS,  la Ley prescrita por Dios es tan importante que debemos cumplir hasta el último de sus preceptos… correctamente entendidos. Ayúdanos a no tergiversar nunca la voluntad de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


11 de junio de 2014

La Ley de Dios



Miércoles X del tiempo ordinario
Mt 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.


COMENTARIO


Era común creer, por muchos de los miembros del pueblo elegido por Dios, que el Mesías vendría a destruirlo todo para imponer el Reino de Dios. Algo así como un fuego arrasador lo quemaría todo para empezar de nuevo. 

Sin embargo Jesús sabía que su misión no era tal misión sino, precisamente, la de hacer cumplir la Ley de Dios. Es más que no se dejase de cumplir ni uno solo de sus mandatos por muy pequeños que fueran. 

Eso, podríamos decir, era un grave problema para muchos de lo que eso escuchaban pues la Ley de Dios no atiende a tibiezas sino a cumplimientos exactos de la voluntad del Creador y tal voluntad no estaba muy de acuerdo, muchas veces, con el comportamiento de sus hijos. 




JESÚS,  viniste para que el mundo supiese cuál era la Ley de Dios. Ayúdanos a cumplirla siempre. 



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de junio de 2014

Ser sal y ser luz





Martes X del tiempo ordinario
Mt 5,13-16

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’”.

COMENTARIO

Los discípulos de Jesús tenían que aprender aquello que era más importante. En realidad, todo lo que Jesús les decía era fundamental para su vida y existencia.
Ser sal y ser luz. Tales comportamientos para los discípulos de Cristo eran, y son, importantes. Así los que así se llaman actúan en el mundo con discernimiento y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Jesús recomienda algo que es muy importante: no se puede esconder ser sal o ser luz. Todos aquellos que no conocen a Cristo deben conocerlo y, para eso, sus discípulos deben cumplir con su santa obligación.

JESÚS, quieres, de nosotros, lo mejor. Por eso nos recomiendas ser sal y ser luz. Ayúdanos a serlo.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2014

Ser bienaventurados



Mt 5, 1-12


1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: 3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. = 5 Bienaventurados los que lloran, po rque ellos serán consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12 Alegráos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros”.


COMENTARIO

Es más que probable que las Bienaventuranzas recogidas por San Mateo no se debiesen a, digamos, a un evangelización de Jesús en una sola ocasión sino que fueran recogidas de diversos momentos de su predicación. Pero el caso es que suponen la norma a seguir para todo discípulo de Cristo.

Jesús se dirige, como se puede apreciar tan sólo con leerlas, a los más desfavorecidos de la sociedad. Tanto desde el punto de vista material como espiritual, aquellos que más necesitan ser ayudados es a los que Jesús mira y aprecia. A ellos les dirigen tan consoladoras paalbras.

Pero Jesús no se queda en decir, por ejemplo, “tenéis que alegraros de vuestras dificultosas situaciones” sino que promete algo a lo que todos aspiraban: habrá recompensa en los cielos lo que quería decir, como poco, que había Cielo y que a él irían aquellos que eran como El los describe.


JESÚS, con las Bienaventuranzas no sólo dices lo que debemos tener en cuenta en nuestra vida sino, sobre todo, el destino que tienen aquellos que las tienen en cuenta. Ayúdanos a ser de tal grupo de creyentes.




Eleuterio Fernández Guzmán


8 de junio de 2014

Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


7 de junio de 2014

Sábado VII de Pascua


Jn 21,20-25

"En aquel tiempo, volviéndose Pedro vio que le seguía aquel discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: 'Señor, ¿quién es el que te va a entregar?'. Viéndole Pedro, dice a Jesús: 'Señor, y éste, ¿qué?'. Jesús le respondió: 'Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme». Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga'. 

Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.


COMENTARIO

Jesús les había dicho qué iba a pasar con su vida. Y pasó, exactamente, aquello que había dicho. Pero ahora, resucitado, les enseñaba acerca de lo que tenían que hacer en el futuro. Alguno de ellos, sin embargo, no tenía muy claro que eran hermanos en la fe. 

Pedro quiere saber qué será de Juan, aquel a quien Jesús amaba mucho y quería como a un verdadero hermano de sangre. Pedro no sabía si iba a ocupar el primer puesto entre ellos. Se preocupaba por el poder.

Pero Jesús sabe que todos son importantes y que a Pedro no debe importarle qué será de Juan. Sólo debe preocuparle seguir a Jesús y transmitir la Palabra de Dios a todo el que se encuentre. 


JESÚS, quieres que todos estemos contigo y que digamos, al mundo, que lo estamos para que el mundo te conozca. Ayúdanos a no olvidarlo nunca. 



Eleuterio Fernández Guzmán

6 de junio de 2014

Perdonados siempre




Viernes VII de Pascua



Jn 21,15-19

"Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos y comiendo con ellos, dice Jesús a Simón Pedro: 'Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?' Le dice él: 'Sí, Señor, tú sabes que te quiero'. Le dice Jesús: 'Apacienta mis corderos'. Vuelve a decirle por segunda vez: 'Simón de Juan, ¿me amas?'. Le dice él: 'Sí, Señor, tú sabes que te quiero'. 'Le dice Jesús: 'Apacienta mis ovejas'. 

Le dice por tercera vez: 'Simón de Juan, ¿me quieres?'. Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: '¿Me quieres?' y le dijo: 'Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero'. Le dice Jesús: 'Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas a donde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras'. Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: 'Sígueme'".


COMENTARIO

Podemos imaginar  que Pedro no estaba muy contento con la actitud que había tenido con Jesús. Lo había traicionado no una vez sino tres, tres, veces. Y recordaba, además, que el Señor le había dicho que haría lo que hizo.

Pero Jesús lo quiere mucho.Le pregunta hasta por tres veces si lo quiere. Pedro responde que sí porque de verdad lo quiere. Así Jesús le perdona las mismas veces que él lo traicionó. Jesús aún lo ama más que Pedro al Señor. 

Es más, Jesús le profetiza su muerte, la de Pedro. Cuando sea mayor alguien, su captor lo llevará a la muerte donde, lógicamente, Pedro o querrá. Sin embargo aquella muerte sería propia gloria de Dios, para la gloria del Padre.



JESÚS, quieres a Pedro igual que a cada uno de nosotros. Ayúdanos a no traicionarte como hiciera el Príncipe de los Apóstoles.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de junio de 2014

Ser uno con Dios






Jueves VII de Pascua

Jn 17,20-26

“En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

‘Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos’.

COMENTARIO

Jesús sabe que, más mal que bien, muchos de los que le han seguido, han comprendido parte de la doctrina que les ha transmitido. Por eso no pide a Dios por ellos sino por todos aquellos que han de creen en él a lo largo de los siglos.

Jesús quiere que toda la humanidad le siga porque de tal manera será una con Dios y, así, con Él mismo. Así todos estaremos en el Hijo y el Hijo estará en nosotros. Y será así para siempre, siempre, siempre.

Jesús promete estar siempre estará con los hombres, con aquellos que dios le había dado par que los cuidara. Él ha dado a conocer el nombre de Dios a la humanidad y ha enseñado el primer Mandamiento de la Ley de Dios que es el amor.



JESÚS, quieres que no estemos separados sino que seamos uno como Tú y el Padre sois uno. Ayúdanos a no sembrar cizaña entre nosotros.




Eleuterio Fernández Guzmán


4 de junio de 2014


Miércoles VII de Pascua
Jn 17,11b-19

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. 

Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad”.

COMENTARIO

Jesús quiere reunir, bajo sus manos y su corazón, a toda la humanidad. Por eso pide a Dios que todos seamos uno como lo son Él y el Padre. Él ha cumplido la misión que tenía encomendada y sabe que todos pueden salvarse.

Jesús sabe que el mundo odia a sus discípulos lo mismo que lo habían odiado a Él. Por eso le pide al Padre que guarde a los que le había entregado porque no ignora que el Demonio procurará alejarlos de Dios. 

La voluntad de Cristo, de Dios, es que todos sean santos. Por eso entrega su vida el Hijo del Padre y por eso pide al Padre que todos lo sean. Sabe que es difícil pero nunca pierde la esperanza en que eso sea posible.  


JESÚS, nos quieres santos a todos y que te imitemos lo más posible. Ayúdanos a que eso sea posible. 



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de junio de 2014

Según Cristo hizo






Martes VII de Pascua

Jn 17,1-11a

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

'Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.

'Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti".


COMENTARIO

Jesús, en aquel momento difícil de su vida, pide a Dios por todos aquellos que el Padre le había entregado. Sabe que quiere la vida eterna para ellos y que Él ha cumplido con la misión que Dios le había encomendado llevar a cabo.

Jesús sabe que ha hecho lo que el Padre le había mandado hacer. Ha cumplido su voluntad y ha tratado de que los que se le habían entregado por parte del Creador entendiesen lo importante de hacer lo que Dios quería que hiciesen a lo largo de su vida. 

Jesús ruega a Dios porque sabe en las dificultades en las que se van a encontrar cuando Él vuelva a donde salió para estar junto al Padre. Por eso ruega a Dios por sus hermanos los hombres. 




JESÚS, aquellos que Dios te dio (la humanidad entera) necesita de tu intercesión. Ayúdanos a pedir al Creador, también, por cada uno de nosotros. 



Eleuterio Fernández Guzmán



2 de junio de 2014

Acabar con la corrupción

        
Pablo Cabellos Llorente








          Todas las acepciones del verbo corromper indican maldad. La más suave quizá sea la situada por el DRAE  en primer lugar: alterar y trastrocar la forma de algo. Las restantes son peores: echar a perder, dañar, pudrir, sobornar, pervertir o seducir a alguien, estragar, viciar… Y así hasta oler mal que supongo se puede emplear en sentido real y figurado, aunque quizá sea más pestífero el figurado que el puro  hedor a carne podrida.

        No es infrecuente leer y hablar de corrupción política, económica, policial, de datos y hasta de jueces. Esa podredumbre es objeto de estudios variados, se establecen baremos de países o regiones más corruptos, pero el hecho es que está ahí, atravesando el ancho mundo y no parece que pongamos remedios eficaces, tal vez porque, sobre todo en los centros de poder, existen muchos intereses que impiden su extirpación. Hoy por ti, mañana, por mi. Hoy te encubro y disimulo  gritando, mañana me tapas y tú levantas la voz. Incluso sucede como en El Gatopardo, la conocida novela de Lampedusa, donde se lee que es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

        Siempre se ha hablado de la posibilidad de que en un montón manzanas  sólo una putrefacta puede pudrirlas todas. Pero por lo que contemplamos a diario, parece dañado buena parte del montón o, al menos, en puntos esenciales de la vida pública o privada. Aunque confío en que no lleguemos al límite expresado por un taxista mexicano que apuntaba: oiga, aquí roban hasta los particulares. Sea como fuere, el tema de la corrupción es una lacra de ámbito universal, lo que, lejos de ser un consuelo, la torna aún más preocupante.

        La pregunta obvia es qué vamos a hacer para erradicarla sin emprender la gran movida para que todo siga igual. Es preciso ir al origen de lo que estraga esta sociedad nuestra. Y ese origen hay que buscarlo en el hombre mismo: en las desordenadas ambiciones personales, los excesos en la búsqueda de la propia excelencia, en la inmoderación personal para los gastos, la protesta porque deseo tener más aunque no haya de qué, el absentismo laboral injustificado, el jefe que únicamente busca resultados para salvar su pellejo, los negocios del sexo, los parados…; todo eso y más constituye la causa del trastrueque que observamos.

         Precisamos una reflexión seria y generosa para ahondar en la causa de los desvaríos humanos. Séneca afirmaba: ¿qué importa saber lo que es una recta si no se sabe lo que es la rectitud? Ésta interesa mucho porque importa el hombre, porque toda vida humana es una aventura extraordinaria que no podemos malograr por seducirla para que pierda su norte. En la obra “Cruzando el umbral de la esperanza”, Juan Pablo II afirmaba: la persona es un ser para el que la única dimensión adecuada es el amor. Somos justos en lo que respecta a una persona cuando la amamos. En este contexto, es evidente que corruptores y corrompidos no aman ni propician el amor salvo el desquiciado que se profesan a sí mismos.

        Indudablemente, escribo desde una mente cristiana, pero procuro hacerlo de modo que sea útil a una mayoría. El amor gobernado por la recta razón. Amar guarda poca relación con cifrar  la solución de nuestros problemas de corrupción en el apartamiento de los catecismos –modo grosero de referirse a algo inexistente- y un aborto con más capacidad de muertes. ¿Alguien piensa seriamente en amar a la gente de ese modo. ¿Alguien cree que seremos más humanos y juveniles cambiando el Crucificado por el Che Guevara, a quien la gente joven ya no conoce?

        El amor puede sanar muchas heridas en una humanidad rasgada por sobornos y otras perversiones. Amar es darse, es acoger la vida naciente y tener hospitalidad con quien la necesita. Amar es aceptar lo que otro nos da y hacerlo propio, como escribió Yepes Stork. Amar es respetar y reconocer la dignidad de todos, incluidos ancianos y no nacidos. Si educamos para el amor, elegiremos amorosamente, y eso hace distinta la elección. Amar es atender y comprender. También obedecer es amar, y buscar la concordia, actuar desinteresadamente, respetar las promesas, perpetuarse en un tiempo con ansia de eternidad.


        ¿No podríamos poner todos los medios en búsqueda de esa civilización del amor, que es lo más opuesto a la civilización de la podredumbre? Así la vida humana volvería a brillar con todo su esplendor aún con los errores nacidos de nuestras limitaciones. La vida sería esa aventura apasionante cantada por los poetas, celebrada por la música, inmortalizada en la pintura, reflejada en un cine moderno y atrayente, trabajada en los talleres y en las aulas. Una vida pletórica de vida, de personas con norte y brújula, un río de luz con la fuerza creativa del hombre, siempre capaz de lo mejor y de lo peor. Ha de cambiar todo para que nada siga igual,  para  despertarnos, como decía una canción italiana, con los ojos y el corazón de un niño que nunca puede traicionar.  Sólo veo realizable la poesía de la canción con los ojos de Dios.


P. Pablo Cabellos Llorente

Cuando no hay dudas de fe



Lunes VII de Pascua


Jn 16,29-33


En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: 'Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios'. Jesús les respondió: '¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo'”.



COMENTARIO

Aquellos que le escuchan más de cerca, los apóstoles, llega un momento en el que creen entender aquello que les estaba diciendo Jesús. Sin embargo, el Hijo de Dios no cree que eso sea así pues sabe que es difícil soportar lo que ha de venir y ellos sólo están gozando de lo mejor de la vida con el Maestro.

Jesús sabe lo que va a pasar. Por eso está más que seguro que aquellos que están seguros de lo que entienden, acabarán por abandonarle en el momento más difícil de su vida terrena. Y lo dejarán sólo.

Sin embargo, también sabe que resultará vencedor de la muerte y del Mal. Por eso les da ánimos pues está seguro que los van a necesitar cuando llegue el terrible momento de la muerte en la cruz. Él ha vencido al mundo y ellos también lo harán.





JESÚS, has vencido a todo lo malo: a la muerte, al mundo y a todo lo que significa. Ayúdanos a confiar siempre en ti.




Eleuterio Fernández Guzmán


1 de junio de 2014

Ir por el mundo evangelizando

Ascensión del Señor
Mt 28,16-20


En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: 'Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo'”.


COMENTARIO


Jesús, después de haber resucitato estuvo con sus discípulos hasta que llegó el momento de dejarlos y ascender a la Casa del Padre. Mientras tanto, los habia enseñado según era la voluntad de Dios acerca de sus hijos.

Pero Jesús les encomienda una misión muy importante como era decir a las gentes aquello que ellos habían vivido. Y que lo hicieran en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que era lo mismo que decirlo de las tres personas que constituían la Santísima Trinidad.

También les encomienda todo aquello que ellos habian escuchado y que Jesús había tratado de que entendiesen a lo largo de aquellos años de convivencia. Y que lo hicieran tal como Él les había enseñado.


JESÚS, querías que los que habían sido tus discípulos más allegados transmitiesen aquello que habían escuchado de ti y visto contigo. Ayúdanos, a nosotros, a hacer lo mismo ahora.




Eleuterio Fernández Guzmán