29 de agosto de 2015

La fe de Juan el Bautista



Mc 6,17-29

En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 

Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: ‘Pídeme lo que quieras y te lo daré’. Y le juró: ‘Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino’. Salió la muchacha y preguntó a su madre: ‘¿Qué voy a pedir?’. Y ella le dijo: ‘La cabeza de Juan el Bautista’. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: ‘Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura”.

COMENTARIO     

Juan el Bautista, quien en el Jordán no quiso bautizar a su primo Jesús pero no tuvo más remedio que hacerlo, se encuentra en una pésima situación. Por cumplir con la misión que tenía que cumplir se ve con sus proféticos huesos en la cárcel.

El Mal nunca descansa. Todo estaba preparado y más que preparado por el Príncipe de este mundo. De seguro había entrado en el corazón de Herodías y de su hija. Ellas, viendo la ocasión preparada por el Maligno, no dudan en aprovecharla para quitar de en medio a quien tanto las denunciaba.

El martirio de Juan el Bautista es ejemplo de algo que muchas veces se olvida: la fe. Aquel hombre, enjuto y que vivía de lo que encontraba en el desierto, estaba asistido muy especialmente por el Espíritu Santo. Por eso no cayó cuando debía hablar.

JESÚS, ayúdanos a imitar la fe de tu primo Juan.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2015

Prepararse


Jueves XXI del tiempo ordinario


Mt 24,42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes’”.

COMENTARIO


Jesús era más que consciente que la misión que había venido a cumplir al mundo consistía en salvar al ser humano y que el mismo pudiera gozar de la vida eterna. Y, para ello, debía avisar de cómo alcanzar tan gozosa realidad espiritual.


En general les dice a los que le escuchan que deben prepararse. Deben estar preparados siempre porque Dios no les dirá, por ejemplo, “mañana te llamo a mi Reino” sino que llamará cuando crea oportuno llamar y no avisará. Por eso la preparación ha de ser continua.


Lo que Cristo les quiere decir es que la preparación tiene una gran ventaja y es que, cuando Dios llame a quien quiera llamar y cuando quiera llamarlo esperará que se esté preparado. A quien no lo esté le espera un destino más que malo y negro: la condenación eterna.


JESÚS,  ayúdanos a estar preparados para ser llamados por Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de agosto de 2015

Estar preparados


Jueves XXI del tiempo ordinario


Mt 24,42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes’”.


COMENTARIO


No sabemos cuándo seremos llamados

Jesús tiene algo más que conocimiento de qué piensa el hombre. Por eso siempre que puede no deja de avisar acerca de que es Dios quien llama a sus hijos a estar cabe sí. Sin embargo, no se nos dice el día ni la hora en la que seremos llamados.

Estar preparados

Jesús, sin embargo, tiene, para quien quiera, la solución ante tal situación. Debemos estar preparados para tal momento porque, de ser llamados, y no estarlo, el resultado puede ser nefasto para nuestro futuro eterno.

Al respecto de esto último, el Hijo de Dios avisa acerca de lo que puede resultar fatal para nuestro porvenir en la eternidad: de no estar preparados, con el alma limpia, y, a lo mejor, con unas manchas demasiado difíciles como para ser limpiadas, es más que posible que acabemos en el Infierno. Eso dice Jesús.


JESÚS, ayúdanos a preparar nuestra alma para que esté siempre limpia.



Eleuterio Fernández Guzmán






                                                                             





                                                                             

26 de agosto de 2015

La hipocresía es mala cosa

Miércoles XXI del tiempo ordinario


Mt 23,27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!’. Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!’”.

COMENTARIO

A Jesús le molestaba mucho el comportamiento de ciertas personas que, puestas por Dios para guiar espiritualmente a su pueblo, hacían todo lo contrario de lo que decían. Para Jesús eran lo peor de lo peor.

Dice Jesús que son como sepulcros blanqueados. Y es que el Hijo de Dios sabía que decían una cosa pero hacían otra. Por eso eran esto, como algo blanco por fuera, de cara al prójimo pero, por dentro, podridos y negros.

Jesús que aquellos a los que se referían iban a tener mucha parte en su muerte. Por eso les echa en cara que sus padres mataron a los profetas por decir cosas como Él les decía.


JESÚS, ayúdanos a no ser hipócritas.


Eleuterio Fernández Guzmán 



25 de agosto de 2015

Lo que Dios quiere de nosotros



Martes XXI del tiempo ordinario


Mt 23,23-26

 “En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña y codicia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!’”.


COMENTARIO

Si hay algo que Jesús no soporta es la hipocresía. Por eso dijo en una ocasión aquello de donde es sí ha de ser sí y donde es no, ha de ser no. Y es que detesta con todas sus fuerzas que alguien diga una cosa pero haga otra.

Advierte el Mesías de una tal actitud de aquellos que, se suponen, tienen que llevar al pueblo escogido por Dios por caminos santos. No tienen en cuenta lo que más importa a Dios y que no es otra cosa que el amor.

Les pide Jesús que se purifiquen. Antes de dar lecciones al prójimo ellos deberían tener en cuenta cómo son y lo que hacen, lo que está en su corazón de donde sale todo. Ellos no tienen en cuenta aquello que deberían tener en cuenta.

JESÚS, ayúdanos a ser como quiere Dios que seamos.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de agosto de 2015

Jesús todo lo sabía


Jn 1,45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: ‘Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret’. Le respondió Natanael: ‘¿De Nazaret puede haber cosa buena?’. Le dice Felipe: ‘Ven y lo verás’. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño’. Le dice Natanael: ‘¿De qué me conoces?’. Le respondió Jesús: ‘Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’. Le respondió Natanael: ‘Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’. Jesús le contestó: ‘¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores’. Y le añadió: ‘En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre’”.


COMENTARIO

Los que habían conocido a Jesús habían descubierto en Él al Hijo de Dios, al Mesías esperado por Dios para que el mundo se salvase. Por eso no dudaban en decirlo a todo aquel que quería escucharlo.

Jesús, sin embargo, conocía los corazones de sus contemporáneos. Muchos dudaban de que Nazaret pudiera vivir el Mesías porque, a lo mejor, tenían por bueno que vivieran en la Ciudad Santa. Y dudaban de que Jesús pudiera ser el Mesías.

El Hijo de Dios, de todas formas, les dice lo que va a pasar. Él lo sabe todo porque todo lo ha visto ya. En un principio Natanael, ante lo que le dice Jesús comprende que no se trata de una persona cualquiera pero tiene el Maestro otras muchas cosas que decirles que aun no pueden soportar.

JESÚS, ayúdanos a creer en Ti como aquellos que creyeron de verdad.



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de agosto de 2015

Espíritu y carne





Jn 6, 60-69

“Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: ‘Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?’ Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ‘¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?... ‘El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. ‘Pero hay entre vosotros algunos que no creen.’ Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: ‘Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.’ Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. Jesús dijo entonces a los Doce: ‘¿También vosotros queréis marcharos?’ Le respondió Simón Pedro: ‘Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.’”

COMENTARIO       


En este diálogo Jesús deja claro algo muy importante que tiene todo que ver con la vida eterna y, ahora mismo, con lo que se hace en el mundo. Y es que no es lo mismo el mundo que el espíritu y eso debían comprender qué significaba.

Bien dice Jesús que la carne no sirve para nada. Quería decir que al morir desaparece, se vuelve polvo, y, en realidad, de poco ha servido lo hecho por ella en vida. El Espíritu, sin embargo, es lo que perdura y es lo que, al fin y al cabo, hay que cuidar y tener en cuenta.

Muchos, claro está, al escuchar aquellas palabras, creían que sería difícil seguirlo. Pero Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, dice una gran verdad: Cristo tiene palabra de vida eterna. ¿Se puede seguir a otro?

JESÚS, ayúdanos a comprender tus palabras.


Eleuterio Fernández Guzmán


22 de agosto de 2015

¡Cuidado con los malos pastores!



Sábado XX del tiempo ordinario
Mt 3,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: ‘En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame ‘Rabbí’. 

‘Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar ‘Rabbí’, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar ‘Guías’, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’”.

COMENTARIO     

Jesús sabía que era crucial que aquellos que le escuchaban comprendiesen que la Ley de Dios era lo más importante que debían conocer y saber. Por eso estaba de acuerdo en que escuchasen a los que eran sus maestros pero teniendo en cuenta lo que hacían.

Eran muchas las apariencias que hacían ver que aquellos que dirigían, espiritualmente, a los miembros del pueblo de Dios, eran buenos. Sin embargo, no actuaban de acuerdo a la voluntad del Creador.

Jesús sabía que quien quisiera ser importante en el mundo, entonces, y luego, en la vida eterna, debía ocupar una posición poco principal en el siglo. Por eso habla de que los últimos iban a ser los primeros y que quien ahora se humillara sería ensalzado en la vida venidera.


JESÚS, ayúdanos a ser humildes y a comprender las razones de la humildad.


Eleuterio Fernández Guzmán

  

21 de agosto de 2015

Los Mandamientos de la Ley de Dios



Viernes XX del tiempo ordinario

Mt 22,34-40

En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’. Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’”.

COMENTARIO

Había muchos que querían poner a prueba a Jesús para ver si lo cogían en un renuncio y podían acusarlo ante aquellos que tenían el poder religioso. Y aquella pregunta era, aunque ellos parecían ignorarlo, algo extraña para Dios mismo hecho hombre.

Le pregunta a Jesús, ¡A Él!, por el mayor mandamiento de la Ley del Creador. Y Jesús, que lo sabe perfectamente porque fue Él mismo en cuanto Padre quien lo estableció, hace mención al mismo sin nada poder oponer quien eso le pregunta.

Pero Jesús añade lo que es muy importante: es, también, muy importante, amar al prójimo… como a nosotros mismos. Y aquí introduce la caridad, el amor, como instrumento espiritual de primer orden.

JESÚS, ayúdanos a cumplir los Mandamientos de la Ley del Todopoderoso.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de agosto de 2015

Prepararse para estar ante Dios



Jueves XX del tiempo ordinario
Mt 22,1-14

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
‘Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”.
COMENTARIO

Había muchos en el pueblo elegido por Dios que creían que eran ellos, en exclusiva, los que se iban a salvar. Por eso sentían un cierto desprecio por los demás pueblos y no los tenía como dignos de hallar el amor de Dios.

Jesús, sin embargo, sabe perfectamente (es Dios hecho hombre) que eso no es así. Conoce que Dios llama todo el mundo pero que cada cual responde como tiene por oportuno. Da oportunidad a cada cual de responder a su llamada.

De todas formas, no podemos presentarnos ante el Creador de una forma poco presentable. Debemos llevar el alma limpia porque, de lo contrario, deberemos pasar el tiempo que nos corresponda para ser limpiados.

JESÚS, ayúdanos a estar preparados para presentarnos ante el Padre.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de agosto de 2015

Ha de prevalecer la voluntad de Dios



Miércoles XX del tiempo ordinario

Mt 20,1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.
‘Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos’”.

COMENTARIO

Dios llama a quien quiere y en las circunstancias que quiere. Por eso Jesús trata, con la parábola del propietario que contrata a trabajadores, de que  comprendan, aquellos que le escuchan que no son ellos los que escogen sino Dios quien los escoge a ellos.

Dios nos llama en momentos diversos. Es decir, a unos hijos suyos los llama pronto, a otros a mitad de su vida y a otros, los últimos, incluso en los momentos finales de la existencia. Cada cual, de todas formas, escoge seguir la llamada de Dios o no seguirla.

Aquel propietario (Dios) dice algo muy importante que debe ser correctamente entendido: serán los primeros los que aquí sean los últimos. Eso ha de querer decir que el servicio al prójimo o, en general, aquello que nos haga aparecer como los últimos tiene gran premio en la vida eterna.


JESÚS, ayúdanos a saber ser los últimos.

Eleuterio Fernández Guzmán


18 de agosto de 2015

Ser, aquí, los últimos


Martes XX del tiempo ordinario

Mt 19,23-30

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos’. Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: ‘Entonces, ¿quién se podrá salvar?’. Jesús, mirándolos fijamente, dijo: Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible’.
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’. Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’”.

COMENTARIO

No se puede negar que cada judía tenía un anhelo grande: la vida eterna, estar con Dios para siempre. Por eso Jesús sabe que debe enseñar todo lo que pueda acerca de cómo eso puede conseguirse.

La cosa no es fácil. Jesús pone el ejemplo del camello y del rico para que vean lo dificultoso que puede ser llegar al Cielo. Además, es cosa de Dios decidir quién está capacitado espiritualmente para tener la Visión Beatífica.

Sin embargo, Jesús avanza una gran verdad: quien le siga ahora, quien deje atrás su corazón de piedra y venga a tener uno de carne tendrá, ya, una gran ganancia y luego, cuando muera, la vida eterna.

JESÚS, ayúdanos a seguirte siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de agosto de 2015

Lo que, de verdad, queremos


Mt 19, 16-22

“En esto se le acercó uno y le dijo: ‘Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?’ Él le dijo: ‘¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.’ ‘¿Cuáles?’ - le dice él. Y Jesús dijo: = ‘No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, = = honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ = Dícele el joven: ‘Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?’  Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.’ Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes”.

COMENTARIO

Jesús conoce bien los corazones de aquellos que se le acercan y, por decirlo así, de todo ser humano. Por eso cuando aquel joven rico se le acercó estaba más que seguro que, estando cerca del Reino de los Cielos, aun le faltaba algo.

Aquel joven habría escuchado de Jesús. Sabía que era un Maestro que enseñaba con autoridad. También anhelaba la vida eterna. Y le pregunta a Jesús sin saber que la respuesta, a lo mejor, no le va a gustar nada de nada.

El Reino de Dios no es para todo el mundo. Eso bien que lo descubre el joven rico cuando el Hijo de Dios le da una última recomendación acerca de lo que cree aquel que ha hecho bien. Eso no le gusta. Era demasiado rico y demasiado pegado a las cosas del mundo.


JESÚS, ayúdanos a creer de verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán



16 de agosto de 2015

El pan vivo bajado del Cielo





Jn 6, 51-58

“’Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre;  y el pan que yo le voy a dar,  es mi carne por la vida del mundo.’ Discutían entre sí los judíos y decían: ‘¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?’ Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre,  no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.  Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.’”  


COMENTARIO     

Lo que Jesús dice de cara a la salvación del ser humano tiene una importancia, como podemos imaginar, muy grande. Y es que la misión del Hijo de Dios tenía relación total con el hecho de que el Creador quiere tener a todos sus hijos consigo.

Jesús requiere, para la salvación, la manifestación de voluntariedad por parte de quien debía ser salvado. Por eso dice que es quien coma la carne del Hijo quien se salvará. Por tanto, quien no la coma conociendo su realidad espiritual, no se salvará.

Jesús distingue ente los tiempos de la Antigua Alianza y la Nueva que Dios había establecido entre su Hijo y la nueva humanidad. Antes, aquellos que comieron el maná, murieron, no fueron al Cielo sino, los justos, al libro de Abrahám. Ahora, los que acepten a Jesús y coman su cuerpo y beban su sangre, irán al Cielo. Así de sencillo.

JESÚS, ayúdanos a persistir en nuestra creencia en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de agosto de 2015

Y María ascendió al Cielo



Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo

Hoy corresponde el evangelio de san Lucas. En concreto los versículos 39 al 56 del capítulo 1 del mismo. María proclama el Magnificat ante su prima Isabel.



 




JESÚS, cuida a tu Madre y escucha siempre las peticiones que a ella dirigimos desde nuestra vida terrena.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de agosto de 2015

La verdadera Ley de Dios


Viernes XIX del tiempo ordinario

Mt 19,3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ‘¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?’. Él respondió: ‘¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre’. 

Dícenle: ‘Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?’. Díceles: ‘Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio’. 

Dícenle sus discípulos: ‘Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse’. Pero Él les dijo: ‘No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda’”.


COMENTARIO

Como sabemos había muchos que querían poner a prueba a Jesús. Le tentaban con pruebas relacionadas con la fe que decían tener aquellos que habían hecho de la Ley de Dios un artificio difícil de cumplir.

La pregunta sobre el divorcio tenía trampa. Querían ver si Jesús conocía la norma establecida según la cual el hombre puede repudiar a su esposa. Sin embargo Jesús sabe que Dios no quiso que eso pudiera llevarse a cabo y fue la dureza del corazón lo que posibilitó que Moisés admitiera tal actitud.

Jesús lanza una propuesta: quien quiera entregarse a Dios de una forma total y no contraigan matrimonio puede hacerlo. De todas formas deben saber que es el Creador quien escoge a los que eso deben llevar a cabo.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Palabra de tu Padre.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de agosto de 2015

Misericordia quiere Dios

Jueves XIX del tiempo ordinario


Mt 18,21—19,1

En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’. Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 

‘Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano’. 

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán”.

COMENTARIO

Ser misericordioso con el prójimo es uno de los valores que más tenía en cuenta Jesús. Siendo Dios hecho hombre y teniendo el corazón puramente misericordioso se comprende que eso fuera así.

Cuando le preguntan a Jesús por el perdón lo hacen, seguramente, para ver cuál es la voluntad de Dios. Y la cosa es bien sencilla porque según quiere el Creador un hermano debe perdonar siempre a su hermano y, teniendo en cuenta que todos somos hijos de Dios, el perdón no debe ser algo restringido sino, al contrario, extendido.

Aquel siervo, el de la parábola, había sido verdaderamente malvado. Al parecer no comprendía aquello que dice que no hay que hacer a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. A lo mejor creía que no iba a ser sorprendido en su mala acción. Y es que nunca deberíamos olvidar, llevando las cosas a la verdad, que Dios lo ve todo y lo sabe todo.

JESÚS, ayúdanos a ser misericordiosos siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán


12 de agosto de 2015

Corregir, en nombre de Cristo



Miércoles XIX del tiempo ordinario

Mt 18,15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que es muy importante que sus discípulos más allegados, sus apóstoles, comprendan lo que significa mantenerse en relación con Dios Padre Todopoderoso. Por eso les enseña algo tan importante como es la corrección fraterna en evitación de males mayores. 


A los que había escogido para ser los transmisores de su santa doctrina les otorga una posibilidad espiritual de gran importancia: atar y desatar. Con eso les daba autoridad para dejar dicho lo que estaba bien y lo que no estaba bien según la voluntad de Dios.


Pedir, también, a Dios en nombre de Cristo. Eso es lo que les dona Aquel que, viniendo del Padre, a Él iba a volver. Y es que estando más de dos reunidos en el nombre de Cristo el Señor está con nosotros, nos acompaña y nos auxilia.


JESÚS, ayúdanos a saber cuándo nos equivocamos.




Eleuterio Fernández Guzmán