27 de junio de 2015

Lo que hace la fe


Sábado XII del tiempo ordinario



Mt 8,5-17

En aquel tiempo, al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: ‘Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos’. Dícele Jesús: ‘Yo iré a curarle’. Replicó el centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace’. Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: ‘Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído». Y en aquella hora sanó el criado. 

Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; Él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ‘Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades’”.

COMENTARIO

Jesús ama. Lo sabemos bien porque a lo largo de los evangelios podemos verlo en muchas ocasiones en las que muestra el verdadero amor. Es más sabemos que murió, precisamente, por amor. Y eso lo muestra muchas veces.

Aquel centurión era romano. En un principio podría parecer que poco tendría que hacer con alguien de una religión extranjera. Sin embargo, debía ser temeroso de Dios y creer que Jesús podía curar a un criado suyo. También quería a su criado. Por eso le pide al Maestro que lo cure. Es más, que no es, siquiera, necesario que acuda a su casa. Basta con su voluntad y palabra.

Jesús, ante tal manifestación de confianza y, así, de fe, sólo puede hacer dos cosas: primero, cura al enfermo; luego, hace ver a lo que le escuchas que aquella muestra de fe es la que hay que tener. Otra cosa no sirve.


JESÚS, ayúdanos a tener la fe del centurión. Al menos, ésa.

Eleuterio Fernández Guzmán
o son muestra de lo que supone la misma.


Aquel hombre, Jairo, estaba muy preocupado por su hija. Sabía que iba a morir y que sólo podía acudir a Jesús. Nadie más podía hacer nada. Seguramente eso le dijeron los médicos. También se lo dijeron los que le dieron la noticia de la muerte de su hija. Lo mismo sucede en el caso de la hemorroísa. Ambas personas tienen confianza en Jesús y por eso acuden al Maestro.

La fe es para Jesús algo tan importante, tan crucial en la vida de un hermano suyo, de un hijo de Dios, que supone, directamente, la salvación para sí o para quien se reclame ayuda. En aquel tiempo, en aquellos primeros tiempos, la fe tenía efecto directo en beneficio de quien se buscaba beneficio.


JESÚS, ayúdanos a tener fe; ayúdanos a no olvidarte y acudir a Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2015

Tal es la voluntad de Dios


Viernes XII del tiempo ordinario


Mt 8,1-4

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante Él, diciendo: ‘Señor, si quieres puedes limpiarme’. Él extendió la mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio’. Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: ‘Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio’”.

COMENTARIO

Jesús había venido al mundo, enviado por Dios, para salvar a los que necesitaban salvación. Tanto la salvación del alma como la del cuerpo  eran objeto de atención del Hijo de Dios. Y aquel hombre, leproso, necesitaba una ayuda más que grande e importante.

Aquel hombre confiaba en Jesús. Seguramente habría escuchado lo que hacía aquel Maestro que enseñaba de forma distinta y con autoridad. Y se dirige a Él con fe. Necesita una curación más que importante.

Jesús sabía que el leproso tenía fe. Lo cura porque tiene fe porque confiar en el Hijo de Dios supone hacer lo propio con Dios mismo. Aún, de todas formas no había llegado el momento de que supiese que era el Mesías.

JESÚS, ayúdanos a confiar en la santa voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2015

Edificar sobre la Roca que es Cristo

Jueves XII del tiempo ordinario

Mt 7,21-29

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’. 
‘Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’.

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.’”


COMENTARIO

Jesús conocía que, muchas veces, se decía algo pero, en el fondo del corazón se entendía lo contrario. Por eso avisa, pone sobre aviso acerca de la verdad de las cosas y de que no siempre en el corazón de Dios lo que hacemos se recibe de igual forma.

Jesús quiere que se comprenda la diferencia que hay entre construir una vida acorde con lo que quiere Dios y, al contrario, de una forma no acorde con eso. Construir una vida sobre cimientos falsos sólo puede tener como consecuencia la ruina y la desesperación, la fosa de la que escribió el salmista.

Pero, al contrario, construir sobre la Roca que es Cristo, sobre su santa doctrina y su santa Palabra sólo puede tener buenas consecuencias para sus hermanos los hombre porque lo construido así es propio de los hijos de Dios.



JESÚS, ayúdanos a construir según tu Palabra.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2015

El Precursor de Cristo

Lc 1,57-66.80

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan’. Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre’. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados. 

Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: ‘Pues ¿qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.”


COMENTARIO

Que la vida del ser humano está totalmente relacionada con la voluntad de Dios se comprueba en el caso particular de Zacarías y de su hijo Juan, que sería llamado el Bautista pues lo sería, entre otros, del Hijo de Dios.

Se le había dicho a Zacarías que nacería un hijo de quien llamaban la estéril Isabel. Él no se había fiado del Ángel del Señor y fue castigado a permanecer mudo hasta que naciera el niño. Y así pasó. Eso vino a confirmar la voluntad del Padre expresada a través de su Ángel.

No es de extrañar que aquellos que vivían donde había nacido Juan se preguntarán qué iba a ser de un niño al que tantas señales apuntaban como ser humano importante. Y llevado de la me mano de Dios crecía a la espera de la llegada de su momento.

JESÚS, ayúdanos a mantener una fe grande como la de tu primo Juan.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2015

La puerta estrecha de la Ley de Dios

Martes XII del tiempo ordinario


Mt 7,6.12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran’”.


COMENTARIO

Jesús, a lo largo de su predicación, enseñó lo que era bueno y mejor para el ser humano. El caso es que en materia de fe hay un principio básico que vale para todo lo que el creyente tenga que tener en cuenta.

Hacer lo que queramos que se nos haga. Tal es el principio que ahora enseña Jesús. Es tan elemental que pudiera parecer que no hacía falta que lo enseñara. Sin embargo, si así lo hace es porque no se debía tener por bueno y verdad.

Es más. Jesús aprovecha para enseñar algo que es esencial: entrar en el Cielo no es cosa fácil. Es más, es conveniente entrar por la puerta estrecha que ha de querer decir que seguir los mandatos de Dios no son fáciles de seguir si llevamos una vida mundana.


JESÚS, ayúdanos a aplicar en nuestra vida tus santas palabras.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2015

Juzgar al estilo de Cristo


Lunes XII del tiempo ordinario


Mt 7,1-5

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano’”.

COMENTARIO

Hay quienes tienen por bueno y verdad que el discípulo de Cristo no ha de juzgar nunca. El caso es que lo que nos dice Jesús es que, en el caso de tener que hacer, lo hagamos según Él juzga, según el Maestro juzga.

El caso es que Jesús dice, precisamente por eso, que seremos juzgados según juzguemos. Y eso ha de querer decir que si juzgamos como Él juzga, nuestro juicio será benévolo porque Dios no puede tener por malo un tan juicio.

¿Y cómo juzga Jesús? Jesús juzga con amor, Jesús juzga teniendo en cuenta, antes de hacerlo, la voluntad de Dios; Jesús, en fin, juzga ateniéndose a la Ley de la Misericordia y del perdón. Así debemos juzgar. Sólo así nuestro juicio será tenido en cuenta en el Juicio por parte del Todopoderoso.

JESÚS, ayúdanos a saber juzgar.


Eleuterio Fernández Guzmán



21 de junio de 2015

El poder de Dios





Mc 4, 35-40

“Este día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla.’  Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él.  En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro, ¿no te importa que perezcamos?’ El, habiéndose  despertado, increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ El viento se calmó y sobrevino  una gran bonanza. Y les dijo: ‘¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?’”.


COMENTARIO


Jesús no dejaba de enseñar. En los años de su llamada “vida pública” no cesó de cumplir la misión para la que había sido enviado por Dios: transmitir la Buena Noticia y la Verdad de la Ley de Dios.

Sus apóstoles, que a duras penas podía seguir el ritmo de vida entregada que llevaba Jesús le acompañan porque saben que es la única manera de conocer qué es lo importante acerca del Reino de Dios.

Pero sus apóstoles parecen no tener mucha fe. Confían poco en el poder de Dios. Y a Jesús le basta con una orden para que todo le obedezca. Y eso pasa con aquella borrasca. No extraña, por tanto, que Jesús les eche en cara su falta de confianza.

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


20 de junio de 2015

Servir a Dios


Sábado XI del tiempo ordinario


Mt 6,24-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? 

‘Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal’”.


COMENTARIO

Servir a Dios

Jesús, que conoce perfectamente que le primer Mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas sabe que eso supone servir al Creador. Y que tal servicio también supone hacer lo propio con el prójimo.


Confiar en Dios

En muchas ocasiones, fijamos nuestra confianza en cosas que no son de Dios, en realidades que no son Dios. Pero Jesús conoce lo mejor para nosotros  y sabe que confiar en Dios es algo tan importante para sus hijos que, en realidad, no deberíamos pensar en cosa distinta.


Saber lo que vale la pena

Sabemos que más veces de las que nos conviene escogemos lo que, precisamente, no nos conviene. Jesús, Dios hecho hombre, tiene perfecto conocimiento que lo que vale la pena es saber que nos basta con hacer, ahora mismo, bien lo que nos corresponde hacer.


JESÚS, ayúdanos a servir a Dios en el prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán


19 de junio de 2015

Acumular para la vida eterna


Viernes XI del tiempo ordinario
Mt 6,19-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. 
‘La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!’”.

COMENTARIO

Es muy humano querer tener. Es más, es el comportamiento más ordinario que debemos soportar por nuestra naturaleza pecadora. Sin embargo, es también normal equivocarse acerca de qué podemos acumular y qué no.

Jesús sabe qué es importante. En realidad lo sabe porque es Dios mismo y, por tanto, tiene conocimiento perfecto de qué es lo que nos conviene. No siempre nos conviene lo que queremos. Por eso nos pone en el conocimiento que lo de la Tierra pasa y no queda nada de eso.

Sin embargo, nos conviene, y mucho, acumular para la vida eterna. En el Cielo no hay ladrones ni polilla. Con eso nos dice Jesús que allí, en el definitivo Reino de Dios, no hace falta nada más que vivir con el Creador. Y todo lo de aquí no vale nada. Nada de nada.

JESÚS, ayúdanos a acumular para la vida eterna, la que nos conviene.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2015

Padre y Nuestro



Jueves XI del tiempo ordinario


Mt 6,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

‘Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas’”.

COMENTARIO

No es nada extraño que los apóstoles, aquellos que había escogido Jesús y que andaban con Él por los caminos, quisiesen aprender a orar. Veían como lo hacía el Maestro, su recogimiento y su gozo y querían hacer otro tanto.

Jesús enseña. Era crucial que supiesen cómo dirigirse a Dios. Y entre lo que debían saber se encontraba el hecho de que no por mucho hablar el Creador los iba a escuchar. Si se trataba de simple palabrería, sin sentido, de nada les iba a servir.

Y les enseña el Padre Nuestro. Oración sencilla donde se pide lo esencial y todo aquello que el Padre quiere escuchar de parte de un hijo. Y se reclama el perdón, máxima expresión de la misericordia de Dios y, por eso, del hombre.



JESÚS, ayúdanos a orar con el Padre Nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2015

Dios ve en lo secreto



Mt 6,1-6.16-18

“Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

‘Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, = entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora = a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

‘Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.    Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
       

COMENTARIO

Una cosa es lo que creemos los hombres y otra, muy distinta, lo que Dios tiene por bueno y verdad para nosotros, sus hijos. Por eso Jesús siempre enseña lo que es importante sepamos para no desviarnos del camino que nos lleva al definitivo Reino del Padre.

Otra cosa bien distinta es lo que nosotros queremos aparentar. Eso Jesús sabe que no vale para nada porque Dios, que ve en lo secreto… en efecto, ve en lo secreto de nuestro corazón y conoce nuestras verdaderas intenciones.

De nada, pues, nos ha de servir disimular una falsa paz ofrecida. Tampoco hacer como que oramos pero, falseando nuestra realidad, tenemos un corazón negro y duro. Tampoco, por ejemplo, hacer algún sacrificio y que lo sepa alguien más que Dios…


JESÚS, ayúdanos a no falsear nuestra fe ni nuestro comportamiento espiritual.

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de junio de 2015

Amor en su máxima expresión


Martes XI del tiempo ordinario
Mt 5,43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.’”

COMENTARIO

La enseñanza de Jesús continúa. Se trata de lo más esencial que se debe conocer para, primero, vivir conforme a la voluntad de Dios y, segundo, ser un discípulo de Cristo del que se pueda decir que lo es.

El amor es la principal Ley del Reino de Dios. Es decir, que sin amor no se puede entrar en el Cielo ni ocupar alguna de las mansiones que Jesús nos está preparando. Hace falta mucho amor y, sobre todo, mucha capacidad de perdonar.

Perdonar a los enemigos, y amarlos, es algo que Jesús hizo a lo largo de su vida llamada pública. Eso es lo que recomienda a los que el escuchan. Sabe que el Padre ama con todo su amor y que su descendencia no puede hacer otra cosa. Actuar de otra forma es alejar, por eso mismo, del Todopoderoso.

JESÚS, ayúdanos a amar.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2015

La verdad del amor


Lunes XI del tiempo ordinario


Mt 5,38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda’”.


COMENTARIO

Cuando Jesús empieza a predicar tras su vuelta del desierto sabe que muchas cosas que ha de decir no van a gustar a según qué personas. Él tiene, sin embargo, que trasladar a los hombres el único sentido de la Ley de Dios. Y es lo que hace.

La ley del ojo por ojo y diente por diente se instauró para evitar la venganza privada. Era, para aquellos tiempos, un avance. Sin embargo Jesús sabe que otra es la voluntad de Dios. Y que tiene que ver mucho con el perdón y la misericordia.

Jesús dice que a quien nos pida hay que darle. Es más, dice que hay que dar más de lo que se nos pida. Tal era, entonces, una doctrina my difícil de seguir y ahora, en nuestro tiempo, aun más. Sin embargo sabe Jesús, y así lo dice, que tal es la actitud que ha de seguir un discípulo suyo.

JESÚS, ayúdanos a comprender el sentido exacto de la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de junio de 2015

Lo que es el Reino de Dios


Mc 4, 26-34

“También decía: ‘El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.’  Decía también: ‘¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos?  Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.’ Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.”



COMENTARIO

Entre las misiones que debía llevar a cabo Jesús estaba la de enseñar. Y lo hacía de una forma entendible. Hacía uso de realidades cotidianas con las que las personas que le escuchaban estaban familiarizadas.

Jesús, así, habla mucho del Reino de Dios. Lo compara, por ejemplo, con un grano, con una semilla. Va creciendo poco a poco en el corazón del hombre hasta que da fruto abundante si el hombre l acepta como semilla del Amor de Dios.

Jesús, enseña haciendo uso de parábolas. Era una forma sencilla de dar a entender lo que quería se conociese. Sin embargo, a los que escogió como apóstoles se lo explicaba todo a solas. Ellos deben saber, con mayor profundidad, las cosas de la fe.

JESÚS, ayúdanos a fructificar en la fe y en el amor.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2015

Cristo y la Casa de su Padre



Lc 2,41-51

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. 

Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando’. Él les dijo: ‘Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?’. Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón’”.


COMENTARIO

Los padres de Jesús, y Jesús, eran muy respetuosos con las costumbres religiosas de su pueblo. Por eso acude a Jerusalém cuando el niño tiene 12 años porque era la presentación, digamos, en sociedad religiosa. Y bien que la aprovechó Jesús.

Los padres se quedan sorprendidos. Hace días que no ven a Jesús y vuelven a la Ciudad Santa. Lo encuentran en el templo. María se enfada porque no puede hacer otra cosa una madre, la Madre, cuando su hijo se ha despistado de su lado.

Jesús, sin embargo, conoce perfectamente cuál es su misión. Ha de estar en la casa de su Padre, en el Templo. Allí lo encuentran dando razones de lo que piensa acerca de su fe. Y María guarda aquello en su corazón. Y aquello, junto con otros momentos, formaron un corazón amante de Dios.


JESÚS, ayúdanos a saber que nosotros también debemos estar a las cosas de nuestro Padre del Cielo.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de junio de 2015

Todo se cumplió

Tercer viernes después de Pentecostés

Jn 19,31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado —porque aquel sábado era muy solemne— rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. 
Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: ‘No se le quebrará hueso alguno’. Y también otra Escritura dice: ‘Mirarán al que traspasaron’”.

COMENTARIO

Durante la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo poco a poco se fue cumpliendo lo que los profetas habían escrito sobre tal momento de la historia de la salvación. Y en la cruz no iba a ser menos.

Jesús había ya muerto. Era tanto el sufrimiento físico que habían hecho recaer sobre Él que, a poco que pasara algo de tiempo colgado entre aquellos maderos santos la muerte le iba a sobrevenir sin tener que inferirle sufrimientos adicionales.

Pero todo debía cumplirse. Sobre Él se decía que no se le iba a quebrar ningún hueso. Y eso fue lo que pasó exactamente. Y entonces, precisamente entonces, también se cumplió lo que había dicho acerca de que al morir atraería a todos hacia sí.

JESÚS, ayúdanos a contemplar tu Pasión con amor y esperanza escatológica.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de junio de 2015

Lo que se ha dicho y lo que es




Jueves X del tiempo ordinario

Mt 5,20-26

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 

‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. 

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.


COMENTARIO

La verdadera justicia de Dios

Así como había muchos que creían que el comportamiento que llevaban se adecuaba a la ley, Jesús sabía que no era la forma correcta de actuar. Sólo la verdadera Ley de Dios debía respetarse y cumplirse.

Amar al hermano

Jesús hace explicito el principal mandato de Dios que es el amor. Amar al hermano no es, por tanto, algo pasajero sino que debe llevarse a cabo con todas sus consecuencias y total determinación.

Saldar las cuentas con Dios

Dios es bueno pero también es justo. Eso quiere decir que todo aquello que se hace de forma no adecuada a su voluntad y a su Ley de compensarse en la otra vida. Por eso dice Jesús que, no siendo de gravedad absoluta lo que se pueda hacer siempre que no se acorde con Dios deberá restituirse.

JESÚS, ayúdanos a entender la Ley de Dios y aplicarla en nuestras vidas.


Eleuterio Fernández Guzmán