23 de junio de 2014

Sobre briznas y vigas





Lunes XII del tiempo ordinario

Mt 7,1-5

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano'”.


COMENTARIO

Leyendo lo que escribió San Mateo en esta parte de su Evangelio da la impresión de que el juicio le corresponde, en exclusiva, a Dios Creador y Padre Nuestro. Sólo Él juzga y, por eso mismo, Jesús insiste en que no hay que juzgar al prójimo.

Pero es que, además, nos pone sobre el aviso de que seremos juzgados según, si eso hacemos, juzgamos. Es decir, que si hacemos tal cosa de forma severa y dura con los demás... exactamente igual hará Dios con nosotros en nuestro juicio particular.

Es más, Jesús sabe que solemos mirar al prójimo con bastante severidad. Además, manifestamos nuestra relación con el otro de una forma en exceso crítica sin darnos cuenta de nuestros propios errores o defectos. La tal viga que nunca apreciamos.


JESÚS, sabes que no podemos juzgar a los demás porque, sobre todo, eso es tarea y misión de Dios. Ayúdanos a cumplir la voluntad de Dios a tal respecto.




Eleuterio Fernández Guzmán


22 de junio de 2014

Pan y vino, Cuerpo y Sangre



Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo


Jn 6,51-58


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: 'Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo'.


Discutían entre sí los judíos y decían: '¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?'. Jesús les dijo: 'En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre'”.


COMENTARIO

Es bien cierto que había cosas que los discípulos de Jesús no podían entender. Y la verdad es que estaban en un momento crucial de su formación como apóstoles. Por eso Jesús insiste en esto.

Jesús habla de comer su Cuerpo y beber su Sangre. En una cultura como aquella en la que nació y vivió Jesús decir eso, sin explicar qué significaba, era ir demasiado lejos para algunos o, mejor para todos.

Pero Jesús lo explica bastante bien al decir que comer su Cuerpo y beber su Sangre es permanecer en él y, por tanto, en Dios, en el Padre. Es él el verdadero Pan que salva y no sirve, sólo, para alimentarse como sucedió a los judíos con el maná. Jesús es, en todo caso, maná eterno que nunca muere.


JESÚS, nos enseñas lo importante que es que tengamos en cuenta lo que es tu Cuerpo y lo que es tu Sangre. Ayúdanos a comprender que, en verdad, es esencial para nuestra vida eterna.




Eleuterio Fernández Guzmán


21 de junio de 2014

Servir, sólo a Dios





Sábado XI del tiempo ordinario

Mt 6,24-34

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

‘Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal’”.


COMENTARIO

El ser humano tiene preocupaciones lógicas. Se preocupa de aquello que es vital para su existencia y de lo que cree es más necesario para ella. Pero Jesús sabe que hay algo más importante que todo eso y que no es otra cosa que la confianza en Dios. 

Es cierto que es importante el dinero. Nadie puede negarlo. Pero no se puede hacer de él un dios y, como consecuencia de ello, dejar al Creador detrás de tal dios pequeño y moribundo. Confiar en el Todopoderoso es de vital importancia para la salvación de cada uno de sus hijos. 

Hay que buscar el Reino de Dios. Esto lo dice Jesús porque sabe que en tal Reino está la salvación y la vida eterna para quien lo encuentre y vaya tras él. Basta con preocuparse de lo que nos corresponde hacer cada día y buscar a Dios cada día. 




JESÚS,


Eleuterio Fernández Guzmán


19 de junio de 2014

Padre Nuestro, nuestro Padre


  


Jueves XI del tiempo ordinario


Mt 6,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

‘Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas’”.


COMENTARIO

También debía Jesús corregir las malas formas a la hora de dirigirse a Dios, de rezar u orar. Veía que muchos de sus hermanos no lo hacían de forma correcta sino de una que era bastante equivocada y no era posible, así, llegar al corazón del Padre.

Les enseña una oración que, desde entonces es la señal propia del cristiano, del discípulo de Cristo. Con ella le pedimos al Padre aquello que, verdaderamente es importante para nosotros y lo que siempre debemos tener en nuestro corazón.

Cada una de las peticiones del Padre Nuestro son una expresión de una voluntad filial. Todo aquello que queremos nos conceda el Todopoderoso es lo que, verdaderamente, nos conviene tener y desear.



JESÚS, nos enseñas una oración que es muy importante para nosotros y que la debemos tener siempre en el corazón. Ayúdanos a hacerlo siempre así.




Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2014

Más sobre la Ley de Dios




Miércoles XI del tiempo ordinario

Mt 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 
‘Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 
‘Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’”.



COMENTARIO

Jesús sabe que la Ley de Dios no es, precisamente, la que los hombres han tenido por tal. Por eso predica acerca del verdadero significado de la misma.

Dar

A lo mejor no dejamos llevar por lo que el mundo pueda pensar de nosotros y, por ejemplo, queremos que vean que somos “buenos”. Pero Jesús sabe que sólo Dios es bueno y, por tanto, tal forma de comportarnos está fuera de lugar.


Orar

Para dirigirse a Dios no hace falta ir pregonando por las calles que se está orando. El Creador ve en lo secreto de nuestro corazón y, por eso, basta con dirigirnos al Señor de forma que sólo Él lo vea.


Ayunar

Para ofrecer un determinado sacrificio en bien, digamos y por ejemplo, de una necesidad ajena, ha de ser motivo de alegría para nosotros. Por eso no debemos ir trompeteando, con nuestra actitud, lo que hacemos. Dios lo sabe y eso ha de ser suficiente para nosotros.


JESÚS, la Ley de Dios es maravillosa. Por eso la debemos cumplir según es. Ayúdanos a no tergiversarla en nuestros corazones.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2014

Ser perfectos como sólo lo es Dios



Martes XI del tiempo ordinario

Mt 5,43-48 

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”.


COMENTARIO

No es nada malo saber, y estar seguros además, de algo que siempre nos vendrá bien: Jesús sólo quiere nuestro bien y por eso nos recomienda siempre que hagamos la voluntad de Dios que tiene todo que ver con nuestra salvación eterna.

El amor es la primera ley del Reino de Dios. Por eso su Hijo nos dice que debemos amar… incluso a nuestros enemigos. Es más, que debemos pedir por aquellos que nos persiguen para que el Creador no se lo tenga en cuenta (“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”…) Y eso es una forma sublime de actuar.

Quiere Jesús que seamos perfectos como Dios lo es. En realidad, sabe el Hijo que nunca seremos perfectos como lo es el Todopoderoso pero, al menos, debemos intentar actuar como Él, el Maestro, actuó a lo largo de su vida conocida como pública. Así iremos por el bueno camino.

JESÚS, sólo quieres lo mejor para nosotros. Ser perfectos, como lo es Dios, es una buena manera de saber qué debemos hacer. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.



Eleuterio  Fernández Guzmán

16 de junio de 2014

Lo extremo para nosotros es elemental para Dios




Lunes XI del tiempo ordinario


Mt 5,38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda'.




COMENTARIO


Bien podemos decir, sin temor a equivocarnos, que lo más esperable de la reacción de un ser humano cuando recibe una agrasión es que la devuelva. Como poco, la devolverá igual pero no es de extrañar que quiere poner, en la devolución, cierto espíritu de venganza. Pero Jesús sabe que el Amor de Dios no quiere decir exactamente eso.

Sabemos que la primera ley del Reino de Dios es la del amor. Esto puede quedar muy bien así dicho y nos puede hacer parecer personas de bien y con buen talante de cara al prójimo. Sin embargo, Jesús desciende al ejemplo para dar a entender que esto no se trata de algo teórico sino, más bien, práctico.


El consejo de Cristo es muy distinto al comportamiento habitual: dar más de lo que te piden, no agredir cuanodo te agreden, dejar más de lo que el otro espera de ti... Lo que, con eso nos quiere decir el Hijo de Dios es que debemos actuar según quiere Dios que actuémos.


JESÚS, como quieres para nosotros lo mejor tratas de que conozcamos, y aceptemos, lo que Dios quiere de nosotros. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.







Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2014

Creer en Cristo



Jn 3, 16-18


“16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios”.

COMENTARIO

El Amor de Dios bien se puede escribir con mayúsculas. Tal es así porque así merece ser escrito. Y es que cuando el Creador quiso salvar al mundo no pensó otra cosa que hacer a lo grande y entregó a su Hijo, Cristo. Y ya sabemos lo que pasó con Él.
Pero, además, Dios entrega a su hijo para que la humanidad se salve. Así sucedió y, para que tal acción tenga repercusión en la historia, eterna, de la semejanza de Dios, ha de creer, ésta, en quien fue enviado por el Todopoderoso. Así habrá salvación de la misma.
Sin embargo, hay en este texto un grave y gran aviso: quien no crea en el Hijo de Dios se condenará pues ya está juzgado por el Creador. Y es que Dios sabe que sólo creyendo en Cristo y teniéndolo como Dios mismo hecho hombre, la salvación puede entrar en el corazón del ser humano.

JESUS, sabes que es muy importante creer en Ti. No lo haces por egoísmo sino porque es la voluntad de tu Padre. Ayúdanos a no desdecirnos nunca, nunca, de nuestra confianza en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán 

14 de junio de 2014

Más sobre la Ley de Dios



Sábado X del tiempo ordinario

Mt 5,33-37

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno’”.

COMENTARIO

Jesús continúa su enseñanza sobre la verdadera Ley de Dios o, mejor, sobre el sentido correcto de la Ley de Dios. Tiene mucho que hacer para que aquellos que le escuchan comprendan que el sentido que le habían dado los maestros de la Ley o los sabios judíos no era el correcto según la voluntad del Creador
.
No es posible poner a Dios por testigo de nuestras iniquidades. El Creador, por tanto, no gusta de ser utilizado de forma espuria por el ser humano que, demasiadas veces, hace de su capa un sayo y, en general, usa del Todopoderoso como mejor le viene.

Jesús dice algo que es muy importante. No gusta de la tibieza, como tampoco Dios. Por eso es conveniente que donde sea sí lo sea y donde sea no, también lo sea. La Ley de Dios no admite tergiversaciones o manipulaciones y el Hijo de Dios así lo hace ver.

JESÚS, tu  voluntad es que conozcamos hasta dónde llega la Ley de Dios. Ayúdanos a tener eso, siempre, en cuenta.



Eleuterio Fernández Guzmán


13 de junio de 2014

El sentido total de la Ley de Dios


Viernes X del tiempo ordinario
Mt 5,27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio”.

COMENTARIO

La Ley de Dios iba, y va, mucho más allá de lo que los hijos de Dios creían y creen. Es cierto, por tanto, que era y es más que probable que muchos creamos lo que, en realidad, no es. Y Jesús lo demuestra.


Es fácil pensar que el adulterio es mala cosa porque supone romper con la unión que Dios estableció entre un hombre y una mujer. Sin embargo, Jesús va más allá y se centra en el sentido extenso de la dignidad de la persona engañada: también quien mira mal a otra persona engaña a su esposa o esposo.

Aún tiene, Jesús, más que decir. Para que nadie se lleve a engaño con el tema del repudio, muy utilizado en su época. El Hijo de Dios sabe que se rompe, también, con el mismo, la voluntad de Dios. Por eso lo prohíbe.



JESÚS,  la Ley de Dios no es poco importante para nosotros. Por eso nos dices cuál es su verdadero sentido. Ayúdanos a respetarla siempre.




Eleuterio Fernández Guzmán

12 de junio de 2014

Lo que significa la Ley de Dios




Jueves X del tiempo ordinario



Mt 5,20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 

‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame ‘renegado’, será reo de la gehenna de fuego. 

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.


COMENTARIO

Jesús sabía que la Ley de Dios, la Verdad, había sido tergiversada por intereses puramente humanos o, a lo mejor, porque no había sido correctamente entendida en todo su sentido. El caso es que previene a sus discípulos de lo que le deben hacer con la misma.

Jesús pone ejemplos de cómo es la Ley de Dios y del completo sentido de la misma: no matar no es suficiente pues se mata de muchas formas a una persona en su fama o dignidad; tratar mal al hermano tampoco es muy recomendable pues Dios es Padre de todos y no gusta de tal forma de actuar por parte de sus hijos.

Pero hay algo que es, incluso, más grave. Incluso en la situación del creyente que se encuentra frente a Dios ante el altar y recuerda algo que tiene con su hermano. Lo debe dejar todo para ponerse a bien con su hermano. Hasta ahí llega la bondad y misericordia de Dios.



JESÚS,  la Ley prescrita por Dios es tan importante que debemos cumplir hasta el último de sus preceptos… correctamente entendidos. Ayúdanos a no tergiversar nunca la voluntad de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


11 de junio de 2014

La Ley de Dios



Miércoles X del tiempo ordinario
Mt 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.


COMENTARIO


Era común creer, por muchos de los miembros del pueblo elegido por Dios, que el Mesías vendría a destruirlo todo para imponer el Reino de Dios. Algo así como un fuego arrasador lo quemaría todo para empezar de nuevo. 

Sin embargo Jesús sabía que su misión no era tal misión sino, precisamente, la de hacer cumplir la Ley de Dios. Es más que no se dejase de cumplir ni uno solo de sus mandatos por muy pequeños que fueran. 

Eso, podríamos decir, era un grave problema para muchos de lo que eso escuchaban pues la Ley de Dios no atiende a tibiezas sino a cumplimientos exactos de la voluntad del Creador y tal voluntad no estaba muy de acuerdo, muchas veces, con el comportamiento de sus hijos. 




JESÚS,  viniste para que el mundo supiese cuál era la Ley de Dios. Ayúdanos a cumplirla siempre. 



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de junio de 2014

Ser sal y ser luz





Martes X del tiempo ordinario
Mt 5,13-16

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’”.

COMENTARIO

Los discípulos de Jesús tenían que aprender aquello que era más importante. En realidad, todo lo que Jesús les decía era fundamental para su vida y existencia.
Ser sal y ser luz. Tales comportamientos para los discípulos de Cristo eran, y son, importantes. Así los que así se llaman actúan en el mundo con discernimiento y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Jesús recomienda algo que es muy importante: no se puede esconder ser sal o ser luz. Todos aquellos que no conocen a Cristo deben conocerlo y, para eso, sus discípulos deben cumplir con su santa obligación.

JESÚS, quieres, de nosotros, lo mejor. Por eso nos recomiendas ser sal y ser luz. Ayúdanos a serlo.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2014

Ser bienaventurados



Mt 5, 1-12


1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: 3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. = 5 Bienaventurados los que lloran, po rque ellos serán consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12 Alegráos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros”.


COMENTARIO

Es más que probable que las Bienaventuranzas recogidas por San Mateo no se debiesen a, digamos, a un evangelización de Jesús en una sola ocasión sino que fueran recogidas de diversos momentos de su predicación. Pero el caso es que suponen la norma a seguir para todo discípulo de Cristo.

Jesús se dirige, como se puede apreciar tan sólo con leerlas, a los más desfavorecidos de la sociedad. Tanto desde el punto de vista material como espiritual, aquellos que más necesitan ser ayudados es a los que Jesús mira y aprecia. A ellos les dirigen tan consoladoras paalbras.

Pero Jesús no se queda en decir, por ejemplo, “tenéis que alegraros de vuestras dificultosas situaciones” sino que promete algo a lo que todos aspiraban: habrá recompensa en los cielos lo que quería decir, como poco, que había Cielo y que a él irían aquellos que eran como El los describe.


JESÚS, con las Bienaventuranzas no sólo dices lo que debemos tener en cuenta en nuestra vida sino, sobre todo, el destino que tienen aquellos que las tienen en cuenta. Ayúdanos a ser de tal grupo de creyentes.




Eleuterio Fernández Guzmán


8 de junio de 2014

Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán


Enviados al mundo








Solemnidad de Pentecostés


Jn 20 19,-23


·19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros.' 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: 'La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.' 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.'”

COMENTARIO

Los Apóstoles tenían miedo. No era nada raro que actuaran así porque era evidente que si los descubrían, dspués de haber matado al Maestro, iba a procurar hacer lo mismo con ellos. Les pudo el miedo pues aún no habían vistoa Jesús resucitado.

Pero Jesús se aparece ante ellos y les da la paz. Les transmite aquella paz propia de Dios porque es propia de Quien todo lo crea y mantiene. Y los envía al mundo a predicar la Buena Noticia según la cual el Reino de Dios ya está entre ellos y ha resucitado.

Pero Jesús les otorga un bien más: poder perdonar pecados. Es más, que si quedan retenidos, así quedarán en el Cielo y si los perdonan, así serán perdonados en el Cielo. Y tal era posibilidad, en exclusiva de los enviados de Dios.


JESÚS, das la paz a los que amas y, además los envías al mundo a predicar la Buena Noticia. Ayúdanos a ser apóstoles de ahora mismo.




Eleuterio Fernández Guzmán