30 de enero de 2023

El bien que no entiende en hombre

Mc 5,1-20

 

“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante Él y gritó con gran voz: “¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes”. Es que Él le había dicho: “Espíritu inmundo, sal de este hombre”. Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Le contesta: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.

 

Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: “Envíanos a los puercos para que entremos en ellos”. Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.

 

Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con Él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: “Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti”. Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

 

 

COMENTARIO

 

Sin duda, aquel hombre lo estaba pasando muy mal. Estaba, según nos dice el texto del Evangelio de San Marcos, gravemente endemoniado. Tenía muchos demonios. Por eso necesitaba el auxilio de Aquel a Quien los demonios temían: el Hijo de Dios.

 

Jesús echa a los demonios de aquel hombre. Sin embargo, a la ambición humana aquello, siendo tan maravilloso, parece no importarle nada. Y es que aquellos hombres no querían perder e negocio que hacían con los cerdos. Al parecer poco les importaba la vida de su prójimo endemoniado.

 

Aquel hombre, como es de esperar, está agradecido. Por eso quiere acompañar a Jesús. Pero el Maestro prefiere que diga lo que Dios ha hecho en su favor. Por eso no nos extraña nada que la fama de santidad de Jesucristo se extendiera por doquier.

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptar el auxilio de tu corazón.

 

 

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de enero de 2023

Bienaventurados debemos ser

Mt 5, 1-12a

 

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres de espíritu,  porque de ellos es el Reino de los Cielos.

4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =

5 Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón,  porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,   porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron  a los profetas anteriores a vosotros.”


COMENTARIO


Bien podemos decir que las Bienaventuranzas son un buen programa de vida espiritual para todo aquel que crea en el Hijo de Dios, que sepa que es el Enviado del Padre y que, en fin, vino al mundo para que el mundo se salvase.

Es lógico que de las Bienaventuranzas se haya dicho y escrito mucho porque cada una de ellas supone una forma de hacer, algo que debemos tener en cuenta en nuestra vida para que acuerde con la santísima Voluntad de Dios. 

El caso es que, de seguir las Bienaventuranzas al pie de la letra es seguro que allanamos nuestro camino al Cielo. Pero, eso, hay que seguirlas...

JESÚS, gracias por dejarnos claro qué es lo que debemos hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de enero de 2023

La poca fe

Mc 4, 35-41


"Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: 'Crucemos a la otra orilla'. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.

Lo despertaron y le dijeron: '¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?'

Despertándose, Él increpó al viento y dijo al mar: '¡Silencio! ¡Cállate!' El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.

Después les dijo: '¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?'

Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: '¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?'"


COMENTARIO


No podemos negar que aquellos que seguían más de cerca al Hijo de Dios eran algo tardos en comprender lo que estaba pasando desde que decidieron seguir a Quien los había llamado. 

Es cierto que la situación era difícil porque ellos veían en peligro su vida. Por eso le preguntan a Jesucristo si es que le daba igual que todos se ahogasen.

Podemos imaginar el pensamiento del Hijo de Dios acerca de aquellos que tenían tan poca fe que no eran capaces de confiar en Aquel que iba con ellos en la barca.


JESÚS, gracias por haber hecho ver a los que tanto dudaban...

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de enero de 2023

Cómo crece la fe

Mc 4, 26-34


"Jesús decía a sus discípulos: 'El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha'. También decía: '¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra'. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo."

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Marcos tiene todo que ver con lo que nosotros debemos hacer y tener muy en cuenta. Y es que la semilla de la fe crece en nuestro corazón pero lo hace poco a poco. 

Si dejamos fructificar la fe en nosotros será posible que todo lo que nos pase esté iluminado por ella y seamos capaces de las más grandes acciones o, incluso, de las más pequeñas que siempre suelen ser importantes. 

Es verdad que a los discípulos más allegados todo eso que decía, que dice aquí mismo Jesucristo, se lo explicaba para que entendieran mejor a qué se refería. 


JESÚS, gracias por explicar cómo tú explicas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de enero de 2023

No esconder la fe

Mc 4, 21-25


"Jesús decía a la multitud:

'¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!'


Y les decía: '¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene'". 

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Marcos debería ser escuchado y más que escuchado. Y es que nos habla acerca de cómo debemos ser y qué es lo que debemos hacer. 

En primer lugar, no debemos esconder la fe que tenemos porque podría servir de luz, faro o lámpara, para quien no la tenga y se encuentre perdido en el mundo. y por habla del celemín que se esconde...

Pero es es que, además, nunca debe olvidársenos que según nosotros hagamos con los demás, hará Dios con nosotros en nuestro Juicio Particular. Y, es más, hasta lo que creemos tener de fe (que, según hagamos, puede ser mas bien poca) se nos quitará...

JESÚS,  gracias por advertirnos de esta manera. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2023

Anunciar

Mc 16, 15-18


"Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:

'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán'”. 

COMENTARIO

Es cierto que el Hijo de Dios sabía que era muy buena cosa que la Buena Noticia fuera conocida por el mayor número de personas. Por eso hace lo que hace y los envía predicar, eso, la Buena Noticia.

Como es de esperar, cuando envía al mundo a sus discípulos lo hace con una serie de Bienes espirituales como, por ejemplo, arrojar a los demonios en Su Nombre; también hablarán nuevas lenguas, etc.

Al fin y al cabo, lo que hace Jesucristo es cumplir con la misión para la que había sido enviado al mundo. 


JESÚS, gracias por cumplir con la misión que te encomendó tu Padre del Ciel.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2023

Hacer la Voluntad de Dios

Mc 3, 31-35


"Llegaron la madre y los hermanos de Jesús y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Él, y le dijeron: 'Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera'.

Él les respondió: '¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?' Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de Él, dijo: 'Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre'. 

COMENTARIO

Siempre resulta este texto del Evangelio de San Marcos algo extraño. Y es que pudiera parecer que el Hijo de Dios está, algo así, como despreciando a su Madre, nada más y nada menos que a su Madre. 

Sabemos, sin embargo, que las cosas no son como parecen sino que, en boca de Jesucristo, las palabras tienen el sentido que tienen y al mismo debemos atenernos. 

En realidad, es justo lo contrario: tanto aprecia Jesucristo a la Virgen María que sabe muy bien que, seguramente, ella es la única que ha cumplido la Voluntad de Dios. Justo, pues, lo contrario. 


JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio al respecto de Tu Madre. 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de enero de 2023

Así empezó nuestra salvación

 

Mt 4, 12-23


 

“12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea.13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:  15 = ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! = 16 = El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. = 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: ‘Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.’ 18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.’ 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”



COMENTARIO

 

 

No podemos negar que el Hijo de Dios tenía algo más que idea de qué era lo que debía hacer y, más que nada, de cuándo y cómo debía hacerlo. Y cuando supo que su primo Juan iba a morir supo que había llegado el tan ansiado momento.

 

Lo que hizo Jesucristo fue predicar. Sí, predicó acerca del Reino de Dios como Buena Noticia.  Pero también escogió a los que le iban a seguir más de cerca como Maestro que era e iba a seguir siendo.

 

Lo que nos dice este texto del Evangelio de San Mateo es que Jesucristo no sólo predicaba sino que, además, sanaba de dolencias no sólo del alma sino también del cuerpo. Y es que para eso había salido.

 

 

JESÚS, gracias por saber cumplir con tu misión 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de enero de 2023

Jesús predicaba

 

Mc 3, 20-21

 

En aquel tiempo, Jesús volvió a casa y se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: ‘Está fuera de sí’.

 

 

COMENTARIO

 

De vez en cuando Jesús volvía al lugar donde había vivido muchos años. Allí todos le conocían como el hijo del carpintero. Seguramente acudía para hacer lo mismo que hacía en todos los lugares: salvar a quien debían ser salvado y anunciar la Buena Noticia.

 

También es más que seguro que su Madre sabía que allí había llegado porque, no lo dudamos, iría a visitarla antes que a nadie. También al resto de su familia que, por ser judía, la imaginamos compuesta por muchas personas, por muchos parientes.

 

El texto de este evangelio nos dice que fueron a buscarlo allí donde se encontraba porque estaba fuera de sí. Seguramente se nos quiere decir que estaba predicando y lo hacía con tal intensidad que no parecía Jesús, aquel que había crecido en Nazaret. Y es que Dios hecho hombre parecería Quien era.

 

 

JESÚS, ayúdanos a escuchar lo que tengas que decirnos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

19 de enero de 2023

Los malos espíritus reconocen a Cristo

Mc 3,7-12

 

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran”.

 

 

COMENTARIO

 

Muchos seguían a Jesús

 

Como los más pobres de entre los pobres y los más necesitados de salvación física o espiritual reconocían en Jesús a quien podían hacerles mucho bien no dejaban de seguirlo. Allí donde iba una multitud de personas le seguían.

 

Cumplía con su misión

 

Jesús sabía perfectamente que era Dios y que había venido al mundo a cumplir lo que tenía encargado. Por eso siempre ayuda a los que, de verdad, necesitan ayudan porque había venido a salvar los que necesitaban salvación.

 

Los malos espíritus

 

La verdad sobre que Jesús era Dios la certifican aquellos malos espíritus que lo reconocían como el Hijo de Dios. En realidad, aquello era como decir que también tenía poder sobre ellos. Y lo tenía.

 

JESÚS, ayúdanos a reconocerte siempre en nuestra vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2023

Justamente indignado

Mc 3, 1-6


"Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: 'Ven y colócate aquí delante'.

Y les dijo: '¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?'

Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: 'Extiende tu mano'. Él la extendió y su mano quedó sana.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él."


COMENTARIO

Es algo extraño, podría pensar alguno, que el Hijo de Dios se indignase. Sin embargo, teniendo en cuenta la misión que había venido a cumplir al mundo, lo raro sería que no le pasara lo que le pasó en algunas ocasiones (que nosotros sepamos)

Salvar a quien tenía necesidad de ser salvado era lo que había venido a hacer al mundo Jesucristo. Y aquel hombre, enfermo de la mano paralizada, necesitaba ayuda aunque aquel día fuera "sábado". 

Como no podía ser de otra forma, Cristo cura al enfermo. Entonces, aquellos que, con su silencio, demostraron que era preferible que una vida se perdiera si tal día era sábado, querían matar al Hijo de Dios. En eso sí fueron consecuentes. 



JESÚS, gracias por haber cumplido tu misión pesara a quien pesara. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2023

Odres nuevos

Mc 2, 23-28


"Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: '¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?' Jesús les respondió: '¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!'” 

COMENTARIO

No podemos negar que la doctrina que el Hijo de Dios vino a traer al mundo muchas veces chocaba con la que había. Y no es de extrañar para nada porque era la de Dios que había sigo muy tergiversada a lo largo de los siglos desde que le fue dada al hombre. 

Hay quien no entiende que los discípulos de Jesucristo hagan lo que hacen. Y es que, como decimos arriba, no podían estar a las cosas de la ley del mundo porque su Maestro había venido a traer un vino nuevo...

El vino nuevo que, en realidad, era el mismo que nunca debía haber sido aguado por el hombre y sus leyes, era el que necesitaba corazones nuevos porque los viejos, como odres viejos frente a vino nuevo, no podían contenerlo. Y eso era lo que quería el Hijo de Dios y, vamos, eso de lo que quiere ahora mismo...


JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer a pesar de muchos...

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de enero de 2023

Seguir a Cristo


Mc 2, 18-22

 

“Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: ‘¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?’ Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.”

 

COMENTARIO

 

No es poco cierto que aquellos que no querían a Jesús y tenían intención de ponerlo mal en cualquier circunstancia aprovechaban lo que fuera para hacer eso. Y, evidentemente, el tema del ayuno era uno de los preferidos. Al parecer, sus discípulos no ayunaban los días que eso estaba prescrito.

 

Pero Cristo, que sabe que su vida tendrá un final, ciertamente, terrible, sabe cómo hacer frente a aquellas alegaciones. En realidad, Él es el novio de la boda y sus amigos han de festejar que están con Él hasta que se lo lleven o, lo que es lo mismo, hasta que muera. Pero ellos, eso de la muerte seguramente no lo entendieron.

 

Y entonces el Hijo de Dios aprovecha para hablarles de lo que deben cambiar: sus corazones. Y es que para recibir el vino nuevo que es, en realidad, la antigua Palabra de Dios, necesitan venir a ser otros, que todo cambie para que sus vidas se vean interpeladas, de verdad, por Dios.

 

JESÚS, ayúdanos a tener nuestros corazones bien dispuestos para Ti.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de enero de 2023

Y Juan dio testimonio

Jn 1, 29-34


 
“29 Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: ‘He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. 31 Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.’ 32 Y Juan dio testimonio diciendo: ‘He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.’ 34 Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.’”


COMENTARIO 


Juan, el Bautista, no lo podía decir más claro. "Ahí está el Cordero de Dios". Y con eso señalaba al Hijo del Creador que era, además, su primo: Jesucristo. Y añade lo de que "quita el pecado del mundo". Porque él, Juan, bautizaba para la conversión pero era Cristo quien iba a venir a bautizar con Espíritu Santo. 

El caso es que , para confirmar aquello que se le había dicho acerca de Quién era el Mesías, fue Juan quien vio bajar al Espíritu Santo en forma de paloma sobre su primo cuando fue bautizado. Todo se había cumplido. 

Da Juan testimonio, es testigo, de lo que dice porque, sí, vio lo que dice que vio. Y por eso sabemos que Jesucristo es el Elegido de Dios, en Enviado del Padre, el Mesías esperado.

JESÚS, gracias por haber hecho lo que tenías que hacer. 

Eleuterio Fernández Guzmán