29 de junio de 2021

Las llaves de Pedro

Mt 16, 13-19


Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”.
Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.
“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”.
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.
COMENTARIO

Ciertamente, a alguien le podría parecer extraño que el Hijo de Dios quisiese saber lo que la gente pensaba de Él. Y es que, como hombre, no podía conocer todo pero, creemos, lo que quería era suscitar la respuesta de los que con Él andaban los caminos.

Aquel hombre, Pedro, debía ser el más arrojado de los Apóstoles porque es el que dice que Jesucristo es el Hijo de Dios vivo. Y aquella respuesta no era cualquier cosa sino el reconocimiento de que, en efecto, aquel Maestro era mucho más que un Maestro.

Todo aquello le gana la confianza de Jesucristo. Y lo que hace a continuación ha marcado la historia de la salvación hasta hoy día: entrega las llaves del Reino de los Cielos a las manos de Pedro que, desde entonces, las lleva, digamos, en el bolsillo. Y así fue el primer Papa, por mucho que eso pueda doler a algunos...


JESÚS, gracias por hacer las cosas como debían ser hechas.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2021

Seguir a Cristo supone mucho


Mt 8,18-22

En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: ‘Maestro, te seguiré adondequiera que vayas’. Dícele Jesús: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. Otro de los discípulos le dijo: ‘Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Dícele Jesús: ‘Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos’”.

COMENTARIO

Seguir a Cristo, en aquellos momentos primeros de su predicación y ahora mismo, supone algo más que sostener que se es discípulo suyo porque hacer sólo es hacer, exactamente, nada. Y Jesús lo explica muy bien en este texto del evangelio de san Mateo.

Jesús, para empezar, pone todas las cartas sobre la mesa. Ha de saber todo aquel que quiera seguirlo que no va tener una vida fácil. Muchos serán perseguidos porque al Hijo de Dios hay muchos que no lo quieren. Y a ellos les va a pasar lo mismo. Depende, pues, de su voluntad.

El caso es que seguir a Jesús no es poco. Supone, antes que nada, olvidarse de que se ha tenido una vida anterior, un corazón viejo. Supone, por tanto, tener en cuenta que se ha venir a tener un corazón nuevo, de carne.

JESÚS, ayúdanos a serte fieles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2021

Confianza en Dios


Mc 5, 21-30. 33-43

 

“21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22    Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23     y le suplica con insistencia diciendo: ‘Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva. 24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.28 Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.’ 29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: ‘¿Quién me ha tocado los vestidos?’ 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le  contó toda la verdad. 34 El le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.’35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: ‘Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?’ 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: ‘No temas; solamente ten fe.’ 37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.39 Entra y les dice: ‘¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.’ 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los  suyos, y entra donde estaba la niña. 41    Y tomando la mano de la niña, le dice: ‘= Talitá kum =‘, que quiere decir: ‘Muchacha, a ti te digo, levántate.’ 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43     Y es insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.”

 

 

 

 

COMENTARIO

 

El caso de la hija de la hemorroísa y el de la hija de Jairo tienen en común algo que al Hijo de Dios le venía muy bien para enseñar lo que significa creer y tener fe.

 

Ambos casos tienen una característica común: quien pide confía en el poder del Maestro, de Jesucristo. Y es que tanto la mujer que padecía los flujos de sangre como el padre de la niña que estaba muy enferma confiaban en la actuación de aquel hombre del que se decían maravillas porque maravillas hacía.

 

Jesucristo, como pasa en muchas otras ocasiones, seguramente los habría curado igual porque su corazón es el de Dios pero no podemos negar que la concurrencia de fe y confianza en aquellos dos casos colaboró mucho en la sanación corporal.

 

JESÚS,  gracias por ser Bueno y Misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2021

Curar por Amor

Mt 8, 5-17


"Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: 'Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente'. Jesús le dijo: 'Yo mismo iré a sanarlo'. Pero el centurión respondió: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto”, él lo hace'. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: 'Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes'. Y Jesús dijo al centurión: 'Ve, y que suceda como has creído'. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 'Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades'".



COMENTARIO

Los casos que aparecen en este texto del Evangelio de San Mateo tienen todo que ver con la misión salvadora por la que fue enviado al mundo el Hijo de Dios. Y es que Jesucristo sabía más que bien que era el Salvador y, como era de esperar, ejercía de tal.

Aquel hombre mostraba tener mucha confianza en Cristo. Y es que decir que no se sentía digno de que fuera a su casa y que bastaba la palabra del Maestro era decir mucho con pocas palabras. Y eso tuvo el efecto inmediato en Jesucristo.

Por otra parte, resulta de agradecer que cuando alguien recibe un bien de Dios haga lo mejor que sabe haber: agradecerlo. Y eso es lo que hace la suegra de Pedro: en cuanto es curada se pone a servir a sus invitados.



JESÚS, gracias por tu bondad y tu misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2021

Limpios por Cristo

Mt 8, 1-4

 

“Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme.’ Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado.’ Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: ‘No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio’”.

 

 

COMENTARIO

 

Lo que muchas pasa con el Hijo de Dios es que tiene muy en cuenta a las personas que tienen fe y confían en que es el Enviado de Dios. Y eso es lo que pasa con aquel hombre leproso y apartado de la sociedad por su enfermedad. 

La confianza la expresa en leproso diciendo que si quería Jesucristo podía curarle. Y el caso es que aquella era la manera de llegar más directamente al corazón del Mesías. Y llegó.

Y Cristo lo purifica, lo cura de aquella terrible enfermedad que lo apartada de todo y de todos. Pero Cristo no quiere que se sepa que fue Él pues sabe que eso le iba a traer problemas.

 

JESÚS,  gracias por ser bueno y misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2021

El Precursor de Cristo

 

Lc 1,57-66.80

 

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan’. Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre’. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados. 


Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: ‘Pues ¿qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.”

 

 

COMENTARIO

 

Que la vida del ser humano está totalmente relacionada con la voluntad de Dios se comprueba en el caso particular de Zacarías y de su hijo Juan, que sería llamado el Bautista pues lo sería, entre otros, del Hijo de Dios.

 

Se le había dicho a Zacarías que nacería un hijo de quien llamaban la estéril Isabel. Él no se había fiado del Ángel del Señor y fue castigado a permanecer mudo hasta que naciera el niño. Y así pasó. Eso vino a confirmar la voluntad del Padre expresada a través de su Ángel.

 

No es de extrañar que aquellos que vivían donde había nacido Juan se preguntarán qué iba a ser de un niño al que tantas señales apuntaban como ser humano importante. Y llevado de la me mano de Dios crecía a la espera de la llegada de su momento.

 

JESÚS, ayúdanos a mantener una fe grande como la de tu primo Juan.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de junio de 2021

Conocernos por los frutos

Mt 7, 15-20


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.'"



COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios sabe muy bien que decir las cosas con una buena claridad ha de significar el conocimiento de lo que dice. Y eso es lo que hace cuando habla de lo que somos, de lo que en realidad es el hombre.

Aquellos que creen que hacen bien pero, en el fondo, no lo hacen pues su comportamiento no acuerda con la Voluntad de Dios; decimos, aquellos que así actúan, dan mal fruto en su vida.

El caso es que, como bien dice Jesucristo, los que dan mal fruto son arrojados al fuego. Otra vez habla del fuego como hiciera al hablar de los sarmientos separados de la vid que secan. Y es otra advertencia.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2021

Mucho que aprender

Mt 7, 6.12.14


6 “’No déis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. 12 Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. 13 Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.’”

COMENTARIO

No podemos decir que el Hijo de Dios no haya enseñado poco en tan escasas palabras. Y es que Jesucristo, como suele hacer siempre, dice mucho aunque a veces no queramos entender porque no nos convenga entender.

Debemos tener cuidado con quién tratamos. Y es que es fácil que creamos que nos estamos relacionando con personas que van a tener en cuenta nuestra fe cuando, en realidad, están contra ella, se ríen de la misma y, en fin, hacen mofa y escarnio de lo que creemos los discípulos de Cristo.

Y, por último, algo que es más que útil: la puerta estrecha que lleva al Cielo es la del sacrificio, el saber perdonar al enemigo, tener misericordia y otra serie de actuaciones que no siempre tenemos en cuenta. La otra, la ancha es, justamente hacer lo contrario y, además, gozarse del mundo y en el mundo sin tener en cuenta la Voluntad de Dios.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2021

No juzgar

Mt 7, 1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo debe ser entendido en la medida de lo que dice pues, en muchas ocasiones, se entiende mal. Y es que las palabras de Cristo son como son.

Dice Cristo que es recomendable no juzgar porque entonces seremos juzgados. Pero lo seremos con la misma medida con la que nosotros juzguemos. Y si lo hacemos con la medida de Dios, la del Amor, la comprensión y la misericordia…

Y lo otro. Eso sí que es importante. Y es que, en muchas ocasiones diera la impresión de que no conocemos nuestros fallos o que, al menos, nos olvidamos pronto de ellos.

 

JESÚS, gracias por decir las como son.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2021

El poder de Dios


Mc 4, 35-40

 

“35 Este día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla.’ 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro, ¿no te importa que perezcamos?’ 39 El, habiéndose  despertado, increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ El viento se calmó y sobrevino  una gran bonanza. 40  Y les dijo: ‘¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?’”.

  

COMENTARIO

 

La verdad es que podemos imaginar a los que van en aquella barca cuando se desata la tormenta. Y el miedo debía ser el comportamiento ordinario pues no era muy normal no tenerlo. Y ellos lo tienen y bien que lo tienen.

 

Ellos deben tener algo de confianza en el Señor porque lo despiertan para preguntarle si es que a Él le importa poco que perezcan todos por aquella tormenta. Pero ya podemos imaginar que eso no puede ser así.

 

El Hijo de Dios sabía que nada debían temer porque tenía el poder decirle al mal que enmudeciera. Y es lo que hace. De todas formas, les afea la conducta tenida pues su fe, al parecer, aún no era muy grande.

 

 

JESÚS,  gracias por manifestar el poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2021

Pero no se perdió Cristo

Lc 2, 41-51


Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén, sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.



COMENTARIO

No podemos negar que el panorama no era muy bueno. De todas formas, debemos darnos cuenta de que la forma de hacer las cosas en los tiempos de la primera venida del Hijo de Dios al mundo no son las mismas que ahora. Es decir, que un niño estuviera por ahí, en una caravana, yendo y viniendo no era tan raro. Sin embargo, lo que pasaba era otra cosa.

Es cierto que los padres de Jesús debían estar más que nerviosos. Y es que haber perdido a su hijo durante un tiempo tan largo no debía ser fácil. Por eso María se enfadó, seguro que se enfadó mucho, con Jesús cuando lo encontraron en el Templo.

El caso es que Jesucristo no hacía nada raro aunque pareciera que sí. Él estaba en la Casa de su Padre, Dios Eterno, Creador y Todopoderoso. Por eso se extraña de que lo buscaran aunque no todo ser viviente de su entonces lo comprendiera.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión desde tan joven.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2021

Sagrado Corazón de Jesús

Jn 19, 31-37

 

“31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. 32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. 33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. 35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. 36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura:  ‘No se le quebrará hueso alguno.’  37 Y también otra Escritura dice:  ‘Mirarán al que traspasaron.’”

 

 

COMENTARIO

  

Un día como hoy, en el que celebramos al Sagrado Corazón de Jesús, sólo podemos dar gracias a Dios, a Cristo, su Hijo. Y debemos hacerlo porque aquella sangre que fue vertida y que, en realidad, dio por cada uno de nosotros, sus hermanos, lo fue porque era la única manera de limpiar los muchos pecados que el hombre había cometido contra su Creador, contra el mundo y, en fin, contra la santísima Voluntad de Dios.

 

Sagrado Corazón de Jesús, acompáñanos siempre.

 

JESÚS,  gracias, gracias y gracias.

 


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2021

Padre y Nuestro

Mt 6, 7-15


"'7 Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. 8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 9 «Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; 10 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. 11 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; 12 y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; 13 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. 14 'Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.'"


COMUNICACIÓN

Había quien, en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios, tenía de la oración un sentido que no admitía Jesucristo. Y es que orar, digamos, con palabrería no era buen consejo ni buena forma de hacer las cosas.

Lo que hace Jesucristo es enseñar, como oración importante, el Padre Nuestro y es que sabía que sus discípulos debían dirigirse a su Padre del Cielo de una forma bien determinada.

Todo lo que se dice en el Padre Nuestro nos relaciona directamente con nuestro Creador. Y Jesucristo, que es Dios hecho hombre, sabe que pedir al Todopoderoso lo que es importante lleva por buen camino hacia el Cielo.



JESÚS, gracias por enseñarnos el Padre Nuestro.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de junio de 2021

No ser escuchado

Mc 6, 1-6.16-18


"1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: '¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? 3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?' Y se escandalizaban a causa de él. 4 Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.' 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando. 16 Al enterarse Herodes, dijo: 'Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.' 17 Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. 18 Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.'"


COMENTARIO

Es cierto que cuando Jesús predica en su tierra parece que hay quien no le tiene muy en cuenta. Y es que, a lo mejor, creían que el Mesías debía ser otro tipo de persona y haber nacido, seguramente, en un palacio.

A pesar de la falta de fe de muchos, Jesucristo cura a los enfermos que le presentan pues es cierto que, aunque muchos no tenían fe había hijos de Israel que sí la tenían.

Y, por otra parte, Herodes. Aquel que había mandado que le cortaran la cabeza no tenía muy claro quién era aquel del que muchos hablaban pues no sabía que, en el fondo, era el Mesías.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de muchos. 



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2021

Amar al enemigo


Mt 5, 43-48

"Jesús dijo a sus discípulos:

'Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo' y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo."



COMENTARIO

Ciertamente, el listón lo pone el Hijo de Dios más que alto. Y es que, según cómo eran entonces las personas y cómo somos ahora, lo que nos pide Jesucristo no deja de ser casi una heroicidad…

Nos pide Cristo que amemos a los enemigos. Y eso, se diga lo que se diga, es sostener que sí, que podemos amarlos porque Él los amó y pidió por ellos a Dios cuando lo estaban matando. Es decir, ejemplo tenemos más que de sobra para hacer eso… si queremos, claro está.

Y hay algo más: debemos ser perfectos. Pero, a este respecto, la perfección está puesta según es perfecto Dios. Y entonces, escuchando esto, es cuando nos preguntamos cuándo seremos capaces de alcanzar un nivel de perfección así.



JESÚS, gracias por ponerlo todo sobre la mesa aunque a nosotros nos pueda parecer inalcanzable.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de junio de 2021

Presenta la otra mejilla

Mt 5, 38-42

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.

 

 

COMENTARIO

 

No podemos dejar de reconocer que por cosas como la que hoy nos trae el Evangelio de San Mateo hubo muchos que dejaron de seguir al Hijo de Dios pues no es poco lo que dice sino mucho y muy mucho.

 

Es cierto y verdad que para Jesucristo la misericordia no era una simple palabra sino expresión de la exacta voluntad de Dios. Y eso es lo que siempre recomienda a sus discípulos.

 

Presentar la mejilla a quien te ha abofeteado la otra no es cosa fácil sino, en extremo, difícil. Sin embargo, eso junto a lo otro que también nos dice Jesucristo, es el exacto camino que lleva al definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

 

 

JESÚS,  gracias por decir las cosas con tanta claridad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2021

El pequeño grano de mostaza

Mc 4, 26-34


"Jesús decía a sus discípulos: 'El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha'. También decía: '¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra'. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.'"



COMENTARIO


Como es más que sabido, el Hijo de Dios, en sus momentos de predicación, había ocasiones en las que hacía uso de un método muy utilizado en su tiempo y con un fin más que adecuado: ser comprendido por aquellos que le escuchan pues tal era su misión: ser escuchado y comprendido.

Cuando habla del Reino de Dios es claro que lo podía haber hecho con grandilocuentes palabras pues tal Reino las merece. Sin embargo, prefiere hacer uso de la parábola y no de una cualquiera sino en la que interviene una semilla que, por su pequeñez, parece poca cosa.

La semilla mostaza, en sí misma mirada, como semilla, es posible que pueda considerarse nada. Sin embargo, una vez plantada y convenientemente regada, llega a crecer bastante. Pues así es el Reino de Dios que plantado en el corazón del creyente, crece y crece hasta hacerse un árbol que llena todo su corazón y todo su ser.



JESÚS, gracias por explicarnos las verdades de la fe de forma que podamos entenderlas.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de junio de 2021

Sí y no

Mt 5, 33-37


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: 'No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor'. Pero Yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.'"


COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios predicó mucho a lo largo de aquellos años que, desde que volvió del desierto, transmitió la Buena Noticia del Reino de Dios. Sin embargo, es cierto y verdad que muchas cosas no eran entendidas por aquellos que le escuchaban pero había algunas que se entendían perfectamente como la que hoy nos trae el Evangelio de San Mateo.

Cuando Cristo dice que donde es sí ha de ser sí y donde es no, ha de ser no, nos está diciendo que no se puede jugar con la Palabra de Dios ni con su santísima Voluntad. Es decir, que cuando algo es falso y va contra Dios no se puede hacer pasar por verdadero y, al revés, cuando algo no es de razón que sea, no puede ser.



JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa para que nadie se lleve a engaño.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de junio de 2021

La Providencia de Dios


Mt 10, 7-13

"Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles:

'Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.'"



COMENTARIO

Lo que hace el Hijo de Dios al decir lo que dice es poner sobre la mesa algo que tiene mucha importancia y que siempre se ha de tener en cuenta: la santísima Providencia de Dios.

Enviar al mundo a proclamar el Reino de los Cielos no era fácil pues había muchos que no querían ni ver a los enviados del Maestro de Nazaret. Sin embargo, Jesucristo les dice a sus enviados que no tengan en cuentan sus necesidades pues Dios ha de proveer para ellos.

Y, entonces, han de llegar a casas. Y en tales casas han de ver cómo algunos los aceptan y otros los rechazan. Y para tales casos lo único que deben hacer es respetar la libertad de aquellos, incluso (sobre todo) que los rechacen porque ya están juzgados.



JESÚS, gracias por enviar a tus discípulos al mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de junio de 2021

La verdad de la Voluntad de Dios

Mt 5, 20-26


"Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: «No matarás», y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero Yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquél que lo insulta, merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo."


COMENTARIO

Es cierto que el Hijo de Dios había dicho (y suponemos que lo dijo muchas veces) que había venido al mundo a que se cumpliese, del todo, la Ley y los Profetas. Por eso, de vez en cuando debe recordar lo que eso significa que no es, precisamente, lo que muchos creían y tenían por bueno y mejor.

Pone un ejemplo pero en otros lugares podemos leer algo por el estilo con otro tipo de temas. Y es que no es lo mismo matar a alguien que llamarlo “imbécil”. Sin embargo, lo segundo es considerado por Cristo como algo tan grave que recuerda que quien eso haga será reo.

Y aquí hay algo muy importante: debemos tener en cuenta que las manchas del alma no se quedan ahí sino que hay que limpiarlas. Y eso se hará cuando se deba hacer aunque nunca deberíamos olvidar, eso, las “manchas”...



JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de qué debemos hacer.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2021

Cumplir con la Voluntad de Dios

Mt 5, 17-19



17 ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. 19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseño a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.”


COMENTARIO

Es cierto y verdad que muchos se hacían ilusiones con la llegada del Mesías. Es decir, querían que muchas cosas cambiasen. Sin embargo, es cierto y verdad que el Hijo de Dios venía a cambiar cosas pero no, precisamente, las que importaban.

La Ley y los Profetas no era cualquiera cosa sino que era, en esencia, la Voluntad de Dios. Y la misma, como es fácil comprender, no iba a desaparecer así como así por conveniencia de unos cuantos. Es más, era justamente lo que no iba a pasar nunca…

Además, tan importante eso que quien cumpla la Voluntad de Dios será grande en el Reino de los Cielos y quien lo la cumpla y, además, enseñe a los demás a no cumplirla… será pequeño y siendo bien cierto que no acabamos de entender eso de “grande” o “pequeño” que quiera decir… sí es verdad es que esto es Palabra de Dios.



JESÚS, gracias por decir las cosas como son.



Eleuterio Fernández Guzmán

8 de junio de 2021

Ser lo que debemos ser

Mt 5, 13-16



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte; tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero, y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.



COMENTARIO


Lo que dice en este texto el Evangelio de San Mateo es crucial para comprender qué es lo que debemos hacer y cómo debemos ser. Y es que las palabras de Jesucristo son verdaderas y ciertas y deben ser siempre tenidas en cuenta.

Debemos ser sal porque, de otra forma, perdemos el sabor que supone ser hijos de Dios. Pero debemos serlo entre el pueblo de Dios y, sobre todo, entre aquellos que se hayan apartado del Amor del Padre.

Hay, sin embargo, más. Y es que también somos la luz del mundo pues, a través nosotros Dios puede verse en lo que hacemos. Y, así, con nuestras obras, se verá que somos hijos del Todopoderoso.



JESÚS, gracias por hablar con palabras tan claras.




Eleuterio Fernández Guzmán

7 de junio de 2021

Bienaventurados

Mt 5,1-12

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: 3 ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. = 5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12 Alegráos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.’”

 

COMENTARIO

  

En realidad, aquellas palabras que, seguramente, juntó el evangelista Mateo para formar esto que podemos considerar casi un listado de cosas buenas, no es más que el consejo de Dios a sus hijos. Por eso se refieren a todo lo que, de una manera o, de otra, debemos ser y hacer.

 

En realidad, las Bienaventuranzas no vienen a terminar con los Mandamientos sino, al contrario, a confirmar que la Voluntad de Dios era la que fue en su momento y sigue siendo la misma.

 

En realidad, siendo mandos, pidiendo justicia y trabajar por la paz, además de todo lo demás, no es más (ni menos) que la plasmación del camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

 

 

JESÚS, gracias por querer que seamos bienaventurados. 

 

Eleuterio Fernández

6 de junio de 2021

La Sangre y el Cuerpo de Cristo

Mc 14, 12-16. 22-26

 

12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: ‘¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?’ 13 Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: ‘Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle 14 y allí donde entre, decid al dueño de la casa: ‘El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’ 15 Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para  nosotros.’ 16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua. 22 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: ‘Tomad, este es mi cuerpo.’ 23 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. 24Y les dijo: ‘Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos. 25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios.’ 26 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.”

 

 

 

COMENTARIO

 

 

Como es natural, el Hijo de Dios, que conocía más que bien lo que le iba a pasar (recordemos que todo estaba escrito), no duda lo más mínimo en prepararlo todo de forma adecuada. Y aquellos que son enviados, estamos seguros de que se preguntaban qué era todo aquello que les decía su Maestro.

 

Lo que sucede en la llamada Última Cena es lo conocido: Cristo instaura la Santa Misa con aquel dar su Cuerpo y dar su Sangre. Y así debería repetirse en lo sucesivo hasta que volviese en su Parusía.

 

Y luego… marcharon al Huerto de los Olivos donde se iba a consumar la traición.

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir del todo con tu misión.

 

Eleuterio Fernández Guzmán