8 de junio de 2020

Bienaventurados seamos

Mt 5, 1-12

“Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
‘Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.’”

COMENTARIO

El Hijo de Dios, como tenía que cumplir la misión de transmitir la Buena Noticia del Reino de Dios, era más que importante que sentara, para que se supiera, cuáles eran las generales de la ley para que todos supieran a qué atenerse.

Cuando pronuncia las que se han dado en llamar “Bienaventuranzas” no lo hizo, digamos, para echar de menos a los Diez Mandamientos que Dios había dado al mundo y había entregado a Moisés. No. Lo hacía para que se conociera la Voluntad de Dios.

Lo que, en suma, nos dice Jesucristo, es que debemos tener muy en cuenta que lo que le importa a Dios no es lo grandilocuente sino que es lo pequeño, pero lo pequeño que sale del alma, lo que es crucial para Quien todo lo ha creado y mantiene.
  


JESÚS, gracias por dejarlo todo más que claro.


Eleuterio Fernández Guzmán

7 de junio de 2020

Dio a su Único Hijo



Jn 3, 16-18

16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,  sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.


COMENTARIO


Lo que nos dice este texto del Evangelio de San Juan es, digamos, bastante grave. Y es que siente las bases mismas de la salvación eterna y, por decirlo de alguna forma, pone las cosas en su sitio.

Dios envió al mundo a su Hijo, engendrado y no creado. Y lo hizo porque sabía que el mundo debía ser salvado. Por eso no lo envió a juzgar sino a cumplir con la misión fundamental de su vida de hombre: procurar que se salvasen aquellos que se les había entregado.

Curiosamente, al final de este texto se sientan las bases de la salvación: hay que creer en Jesucristo como el Enviado de Dios, el Mesías. Sólo así es posible salvarse. De otra forma, no.



JESÚS, gracias por haberte entregado hasta el extremo.



Eleuterio Fernández Guzmán

6 de junio de 2020

Los pobres de alma

Mc 12, 38-44
"Decía también en su instrucción: 'Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Éstos tendrán una sentencia más rigurosa.' Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: 'Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.'" 


COMENTARIO

No era poco que el Hijo de Dios dijera lo que decía porque era exactamente cierto. Por eso, al dirigirse a los que le escuchaban y decir eso sobre los escribas bien sabía Jesucristo que eso le iba a causar problemas. Y, sin embargo, no por eso dejó de decir lo que debía decir.
Sabía Jesucristo que había quien enseñaba aquello que no debía enseñar. Prevenía, por eso, sobre qué se debía hacer cuando quisieran enseñar porque no era correcto lo que querían enseñar.
Había muchos que, por eso mismo, eran pobres de alma y había quien, como la viuda que echa en el arca del Tesoro todo lo que tiene para vivir, que tenían un alma más que grande. Y a esos son los que presta atención el Hijo de Dios.

JESÚS, gracias por hacer lo que debes hacer le pese a quien le pese.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de junio de 2020

Que se haga la Voluntad de Dios

Mt 26, 36-42
"36 Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: 'Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.' 37 Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. 38 Entonces les dice: 'Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.' 39 Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: 'Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.' 40 Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: '¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? 41 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.' 42 Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: 'Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.'"
COMENTARIO

Lo que nos trae el Evangelio de hoy tiene que ver con la mismísima salvación eterna porque el Hijo de Dios se encuentra en el principio de su Pasión. Y es que cuando acude al Huerto de los Olivos todo lo que se debía cumplir se estaba cumpliendo.
Aquellos que escoge Jesucristo para acompañarle no son capaces de permanecer despiertos. Ellos, que son del mundo y no parecen entender lo que supone ser discípulos de Cristo, no acaban de comprender aún lo que está pasando.
El Hijo de Dios, que sabe que siempre ha de cumplir la Voluntad de su Padre. Por eso, muy a pesar de que, humanamente, sabe que va a sufrir, quiere que sea lo que Dios quiere que sea. Y fue.

JESÚS, gracias por ser fiel hasta el último momento.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de junio de 2020

Sobre la resurrección

Mc 12, 18-27
"Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: 'Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.'
Jesús les contestó: '¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error." 

COMENTARIO

Había, en tiempos del Hijo de Dios, muchos que no lo querían para nada y aprovechaban cada ocasión, o la creaban, para poner trampas espirituales a Quien todo lo sabía. En realidad, podemos decir que, bien por ignorancia o por simple error, aquellas personas, ahora saduceos, daban bastante lástima.
Preguntar sobre la resurrección a sabiendas de quienes escuchan saben que no creían en ella, era rizar el rizo. Por eso aquella pregunta no estaba hecha con buena fe sino para que Jesucristo dijera algo que ellos consideraban contrario a algo, a lo que fuera.
Jesucristo, sin duda alguna, como sabe muy bien de qué habla, sabe que la resurrección no es un volver a ser lo mismo que antes de morir. No. En la resurrección, las cosas no pueden ser igual sino… claro, mejores aunque aquellos que preguntaban no eran capaces de entender ni el qué ni el cómo.

JESÚS, gracias por mantenerte firme en la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de junio de 2020

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy: Cuando Manuel Lozano Garrido, Lolo, viajó a Lourdes debió tener una inspiración divina y creó Sinaí.

Dar a Dios lo que es de Dios

Mc 12, 13-17
"Y envían hacia él algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra. Vienen y le dicen: 'Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?' Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: '¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea.' Se lo trajeron y les dice: '¿De quién es esta imagen y la inscripción?' Ellos le dijeron: 'Del César.' Jesús les dijo: 'Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios.' Y se maravillaban de él.'"

COMENTARIO

No hay duda alguna de que, a lo largo de los años de predicación del Hijo de Dios, hubo momentos más que importantes por lo que dijo y por lo que dejó dicho. Y el de hoy es uno de esos momentos que define mucho y más que mucho.
Cuando aquellos malvados hombres querían que Jesucristo cayera en su trampa demostraron que, además de malvados eran bastante necios. Y es que querer coger a Dios hecho hombre en un renuncio es cosa propia de personas que no tienen dos dedos de frente.
Cuando le entregan aquella moneda, Jesucristo tiene una oportunidad única de decir algo que todos deberían haber entendido. Y es que, en efecto, al mundo hay que darle lo que es del mundo pero a Dios, a Dios, hay que darle lo que es suyo y, sobre eso, no siempre estamos de acuerdo.


JESÚS, gracias por todo lo que hiciste y dijiste que es lo que haces y dices.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de junio de 2020

Junto a la Cruz



Jn 19, 25-34

“25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. 26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo.’ 27 Luego dice al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre.’ Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: ‘Tengo sed’.  29 Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. 30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: ‘Todo está cumplido.’ E inclinando la cabeza entregó el espíritu. 31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. 32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. 33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”

COMENTARIO

No podemos negar que aquellas personas que estaban junto a la Cruz de Cristo presenciaron lo que sería, para la historia de la salvación, un comienzo más que gozoso. Y es que la muerte del Hijo de Dios iba a traer más de una consecuencia.

Jesús entrega a su Madre a Juan. Así, la convierte en Madre de todos sus discípulos. Así, cumpliendo todo lo que debía ser cumplido, todo lo que debía cumplirse, entrega su Espíritu a Dios, su Padre del Cielo y Todopoderoso.

Y, ya, para finalizar, lo que se definido como una preterEcucaristía porque eso es lo que debe ser el manar de sangre y agua en aquella especial circunstancia. Y es que cierto que Cristo todo lo hacía nuevo.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias.


Eleuterio Fernández Guzmán

31 de mayo de 2020

Enviados fueron



Jn 20, 19-23

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió,  también yo os envío.’ Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’”
       


COMENTARIO

Que tuvieran miedo los discípulos más allegados del Hijo de Dios era lo más normal del mundo porque conocían cómo se las gastaban aquellos que habían conseguido lo imposible: que se matase a un  inocente acobardando al Gobernador romano. Y por eso se escondían.

Jesucristo les da la paz. Pero no es una paz del mundo sino aquella que Dios, en su inmensa sabiduría, da a quien quiere ser su hijo. Y ellos la reciben.

Pero hace algo más Jesucristo: los envía al mundo. Y el envío al mundo lo hace para que la Buena Noticia se difunda allí donde eso sea  posible. Y algo muy importante: los pecados pueden perdonarlos o retenerlos y así quedará para siempre.



JESÚS,  gracias por enviar a tus discípulos al mundo.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de mayo de 2020

Lo que no se ha escrito sobre Cristo

Jn 21, 20-25
"Pedro se vuelve y ve, siguiéndoles detrás, al discípulo a quien Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: 'Señor, ¿quién es el que te va a entregar?' Viéndole Pedro, dice a Jesús: 'Señor, y éste, ¿qué?' Jesús le respondió: 'Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.' Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: 'No morirá', sino: 'Si quiero que se quede hasta que yo venga.' Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran."

COMENTARIO

El Evangelio de San Juan, cuyo autor había estado muy cerca del Hijo de Dios, nos dice, como siempre lo ha hecho, lo que debemos saber acerca de Aquel que había entregado su vida por los que confesaran que era el Mesías.
Hay, de todas formas, muchas cosas que, lógicamente, no se escribieron acerca de Jesucristo. Y es que, como es de esperar, el Hijo de Dios, que vivió algunos años con unos discípulos más cercanos que de otros, les comunicó todo lo que iba a pasar. Y pasó.
En realidad, el Hijo de Dios lo hizo todo, nuevas todas las cosas.

JESÚS, gracias por mantenerte donde debías mantenerte.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de mayo de 2020

Y perdonó a Pedro

Jn 21, 15-19
"Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: 'Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?' Le dice él: 'Sí, Señor, tú sabes que te quiero.' Le dice Jesús: 'Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle por segunda vez: 'Simón de Juan, ¿me amas?' Le dice él: 'Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Le dice Jesús: 'Apacienta mis ovejas.' Le dice por tercera vez: 'Simón de Juan, ¿me quieres?' Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: '¿Me quieres?'» y le dijo: 'Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.' Le dice Jesús: 'Apacienta mis ovejas. 'En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevasrá adonde tú no quieras.' Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: 'Sígueme.'"
COMENTARIO

No podemos negar que cuando Pedro traicionó a su Maestro lo pasó mal porque sabía que lo había hecho de forma no correcta. Por eso cuando le pregunta, por tres veces (las mismas que le había negado Pedro en la noche de la Pasión) si lo quiere, Pedro se preocupa. En realidad, sabía muy bien Cefas que Jesucristo sabía que lo quería. Por eso mismo, el Hijo de Dios lo perdona porque sabe que es la única manera de limpiar aquel terrible pecado que cometió en la noche del miedo.
Pero no sólo eso sino que además le dice a Pedro la forma en la que, cuando Dios quiera, será llevado a la muerte. Y, luego, le dice que le siga porque sabe más que bien que aquel hombre ha de ser quien conduzca su Iglesia.

JESÚS, gracias por haber perdonado a Pedro.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de mayo de 2020

Que el Amor de Dios esté en nosotros

Jn 17, 20-26
"'No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.'"

COMENTARIO

El Hijo de Dios, aquella noche que era la de su Última Cena, habla con su Padre del Cielo y le pide lo que es importante para sus hermanos los hombres. Y es que sabe muy bien que la misión por la que había sido enviado al mundo la ha cumplido a la perfección y se ve con fuerzas de pedir lo que parecería imposible en otras circunstancias. Por eso le pide lo máximo que le puede pedir: que aquellos que le habían sido entregados y habían creído en su filiación divina, aquellos que lo seguían como Mesías, estuvieran en el Cielo con Él.

Y gracias a Cristo eso es posible.

JESÚS, gracias por interceder por nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de mayo de 2020

Santificarse en la verdad

Jn 17, 11b-19
"Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad."

COMENTARIO

Continúa el Hijo de Dios dirigiéndose a su Padre. Y lo hace con una intención tan sana y tan gozosa como es la de, por decirlo así, defender a sus hermanos los hombre. Y es que el Todopoderoso le había entregado a una grey para que la pastoreara y la llevara por el buen camino hasta su definitivo Reino. Y Cristo había cumplido a la perfección con aquella misión, con aquel encargo. Por eso ahora no quiere dejarlos en el mundo sin una protección que les alivie los malos momentos por los que seguro van a pasar. Y le pide a Dios que los proteja, que los salve lo mismo que lo había salvado a Él. Por eso se santifica Jesucristo y por eso le pide a Dios que sean santificados aquellos que le habían sido entregados y no se hubieran perdido como le pasó a Judas.

JESÚS, gracias por interceder ante Dios por nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de mayo de 2020

Llegó la hora


Jn 17, 1-11a

“Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo.

Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.’”



COMENTARIO

No podemos negar que las palabras del Hijo de Dios que recoge este Evangelio, el de San Juan, no son siempre fáciles de entender. Y es que se dirige a Dios en aquel difícil momento de la Última Cena y muchos aún no eran conscientes de lo que estaba a punto de pasar.

Por si alguien pudiera manifestar alguna duda acerca de la consideración que Jesucristo tenía de sí mismo, estas palabras muestran que sí, que sabía no sólo que era Hijo de Dios sino que también sabía que formaba una unidad con el Padre del Cielo.

Resulta maravilloso que Jesucristo pida a Dios por aquellos que saben que es, precisamente, el Mesías. Y es que era consciente de que aquellos que no confesaban que era el hijo de Dios estaban ya juzgados.


JESÚS,  gracias por tenernos en cuenta.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de mayo de 2020

Todo se ha de cumplir

Jn 16, 29-33

“Le dicen sus discípulos: ‘Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.’ Jesús les respondió: ‘¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.’”

COMENTARIO

Al menos, pudiera parecer, que aquellos que escuchan al Hijo de Dios han acabado entendiendo todo aquello que les ha estado diciendo en sus predicaciones e, incluso, cuando ha hablado con ellos uno a uno, en una intimidad mayor.

Sin embargo, Jesucristo sabe, y lo sabe a corazón cierto, que ellos lo van a abandonar cuando llegue el momento de su Pasión y por eso trata de consolarlos.

De todas formas, Jesucristo sabe a la perfección que no está solo sino que Dios, su Padre Todopoderoso está a su lado. Y eso no es nada extraño porque Él y Dios son Uno.



JESÚS,  gracias por ser tan claro en tus palabras, la Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de mayo de 2020

Todos los días hasta siempre




Mt 28, 16-20

“16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’”


COMENTARIO

Resulta extraño que, a la altura de todo lo que había pasado con la resurrección del Hijo de Dios, aún hubiese personas que dudaran de lo que estaban viendo. Y es que no era sencillo, no lo era ni lo podía ser, darse cuenta de todo lo que estaba pasando.

Jesucristo, como es lógico, conocía muy bien a sus discípulos (y a los que no lo eran y lo perseguían) Por eso, procura que todos los que lo aceptan como el Mesías resucitado lo vayan proclamando por el mundo porque el mundo lo necesitaba.

Sin embargo, hay algo más que importante que Jesucristo dice al final de este texto del Evangelio de San Mateo. Y es que, según nos dice, aunque se fuera a la Casa del Padre, siempre iba a estar con todos aquellos que creían en Él.


JESÚS,  gracias por no abandonarnos nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de mayo de 2020

Saber pedir a Dios


Jn 16, 23-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre’”.


COMENTARIO

Era lógico y normal que los discípulos quisieran saber cómo dirigirse a Dios en oración. Jesús les enseña el Padre Nuestro pero hace algo más: les dice en qué sentido deben pedir a Dios: en su nombre.

Era cierto que hasta entonces se habrían dirigido a Dios sin tener en cuenta que podían hacerlo a través del Maestro, Dios mismo hecho hombre. Y Jesús lo dice con toda claridad: el Padre mismo nos quiere porque Cristo es el Señor hecho hombre.

Jesús habla acerca de que ha de volver al Padre. Los testigos de aquellas palabras debieron entristecerse porque habían sido demasiados siglos esperando la llegad del Mesías y ahora les decía que los iba a dejar. Sin embargo, les deja la forma de orar, de dirigirse a Él.


JESÚS, también te decimos nosotros: enséñanos a orar.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de mayo de 2020

Aceptarlo todo de parte de Cristo

Jn 16, 20-23a
"'En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.'"

COMENTARIO

Hacía bastante tiempo que el Hijo de Dios había ido preparando a sus discípulos más allegados, suponemos que los Apóstoles y aquellos que más cercan estaban de Él, para lo que iban a tener que soportar que era, en resumidas cuentas, su muerte.
Ciertamente, esto era mala cosa para ellos (¿Para quién no?) pero, de todas formas, debían, era necesario, saber que no todo iba a acabar ahí sino que, al contrario, todo iba a empezar ahí o, mejor, cuando resucitara.
Como podemos imaginar, ellos estaban tristes pero su tristeza devendría alegría cuando vieran que había resucitado. Es más, su alegría nadie podría quitársela ya nunca. Y eso fue lo que pasó.

JESÚS, gracias por sembrar la semilla de la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de mayo de 2020

La alegría de la fe verdadera

Jn 16, 16-20
"'Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.' Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: '¿Qué es eso que nos dice: `Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver' y `Me voy al Padre'?' Y decían: '¿Qué es ese `poco'? No sabemos lo que quiere decir.' Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: `Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?' En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis,
y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. '" 

COMENTARIO

No podemos negar que a los discípulos más allegados del Hijo de Dios se les habían acumulado demasiados acontecimientos espirituales y materiales y no era capaces de asimilar todo aquello que les estaba pasando. Sin embargo, Jesucristo, que conocía muy bien la capacidad de aceptar las cosas de la fe sabía que debía insistir mucho. Y lo hacía las veces que hiciera falta.

Ellos, como era de esperar, se entristecieron cuando comprendieron, eso sí lo comprendieron, que su Maestro iba a morir de una forma terrible. Y tal situación debía ser sanada.

Jesucristo les dice que sí, que estarán tristes. Y no puede ser de otra forma si iban a perderlo, así, casi de repente. Pero luego, cuando resucite, se alegrarán tanto que su alegría nada ni nadie podrá violentarla.

JESÚS, gracias por decir la verdad de la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de mayo de 2020

El Paráclito es Dios hecho Espíritu

Jn 16, 12-15
"Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros." 

COMENTARIO

Podemos imaginar el estupor de aquellos que escuchaban al Hijo de Dios cuando les decía que era bueno que muriera porque iba a enviar al Espíritu Santo. Y es que no era para poco la cosa sino para mucho y muy mucho. Sin embargo, Jesucristo sabía más que bien lo que decía y no hablaba para tranquilizar a los que le escuchaban. No. Cuando estuviera junto a Dios Todopoderoso enviaría al Espíritu de Dios.
La misión que debía cumplir el Espíritu Santo-Dios era bien sencilla: estar al lado de los hijos de Dios. Y, para eso, con ser Dios mismo hecho Espíritu, no hablaría según tuviera a bien, por su cuenta nos dice Cristo, sino que lo haría siendo Dios y, por lo tanto, debía ser escuchado.
El Espíritu Santo-Dios recibiría de Dios porque, siendo Dios, otra cosa no podía esperarse. Y eso fue lo que hizo… y hace.

JESÚS, gracias por cumplir con tu Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de mayo de 2020

Mirando una foto de Lolo

Mirando una foto de Lolo: Hay imágenes que nos muestran más de lo que, en apariencia, enseñan, y las de Lolo son un ejemplo de que, muchas veces, hacen falta más de mil palabras.

Paráclito

Jn 16, 5-11
"Ahora me voy a aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿A dónde vas?' Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré; y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia, porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.'"

COMENTARIO

Les dijo el Hijo de Dios a sus discípulos que les convenía que se fuera a la Casa del Padre. Es decir, que morir era conveniente… Y podemos imaginar el estupor que recorrería los corazones de aquellos que escuchaban aquello. Y es que, en realidad, no poca debió ser la tristeza que llenaría los mismo.
Sin embargo, Jesucristo sabía que sí, que era conveniente que muriera como iba a morir y que, al llegar a la Casa de Dios, enviaría al Espíritu Santo para cumplir la misión que debía cumplir.
El caso es que la llegada del Paráclito, el Defensor, el Otro Defensor (el primero era y es Cristo, hermano nuestro) a lo mejor no era comprendido por todos pero, de todas formas iba a cumplir con lo que debía cumplir según la Voluntad de Dios.

JESÚS, gracias por haber enviado a tu Espíritu, Santo.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de mayo de 2020

Dar testimonio de Cristo

Jn 15,26-16,4a

“Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.”


COMENTARIO

Está más que claro que el Hijo de Dios conocía a la perfección, primero, lo que iba a pasar con Él y, luego, lo que iba a pasar con todos aquellos que quisieran seguirlo y convertirse en sus discípulos: el panorama no era demasiado bueno. Y es que iban a sufrir persecución lo mismo que la estaba sufriendo Él mismo y eso era algo que debían conocer para, si era el caso, salir corriendo…

Sin embargo, Jesucristo siembra esperanza en el corazón de sus discípulos. Y es que va a enviar, cuando esté a la vera de Dios Padre, enviará al Espíritu Santo para que nos guíe. Y es lo que hizo.

JESÚS,  gracias por cumplir cada una de tus promesas.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de mayo de 2020

Guardar los Mandamientos de Dios



Jn 14, 15-21


“’15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”


COMENTARIO

Guardar los Mandamientos de Dios ha de querer decir algo más que, simplemente, conocerlos y ya está. Y tal es así que, de hacer otra cosa, no alcanzaremos como facilidad el definitivo Reino de Dios.

Lo que nos dice el Hijo de Dios es que, aunque se fue a la Casa del Padre cuando debía irse, nunca nos abandonará porque estará con nosotros, al menos a través de Su Espíritu Santo.

Ciertamente, guardar la Palabra de Dios supone, primero, aceptarla y, luego, tenerla por algo verdadero y que nos va a salvar, ya, para siempre, siempre, siempre.

JESÚS,  gracias por tan verdadero en tu Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán