23 de diciembre de 2019

Nace Juan, el Bautista


Lc 1, 57-66

57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían  ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.»
61 Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.»
62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.
65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de
Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.


COMENTARIO

Todo debía cumplirse según lo había establecido Dios. Por eso, Isabel iba a traer al mundo a su hijo, a su único hijo. La que llamaban estéril iba a dar a la humanidad al último profeta de la Antigua Alianza, quien sería el Precursor del Mesías.

Zacarías debía estar, primero, preocupado por su propia situación pero, luego, debía estar esperanzado porque sabía que lo que le había dicho el Ángel iba a suceder como había sucedido todo lo que le había dicho. Y recupera la voz cuando hace Juan dándose cuenta de que aquel hijo suyo era un enviado de Dios.

No es de extrañar, para nada, que todos los presentes se preguntaran qué sería de aquel niño. Y no era nada extraño porque, desde su propia concepción hasta el nacimiento, todo lo sucedido había sido un hecho, verdaderamente, extraordinario y propio, sólo, del poder Dios.


DIOS NUESTRO, PADRE NUESTRO, gracias por darnos un testigo tan fiel como fue Juan el Bautista.

Eleuterio Fernández Guzmán


22 de diciembre de 2019

La fidelidad en persona en la de José



Mt 1, 18-24

“18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. 20 Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.’ 22 Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: 23 = Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, = que traducido significa: ‘Dios con nosotros.’ 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.”


COMENTARIO

Entre el principio y el final de este texto bíblico hay, por medio, una puesta en escena de lo que supone tener o no tener fe y creer o no creer en la santísima Voluntad de Dios. Y es que el Ángel del Señor le plantea a José, el fiel, desposado y extrañado José, que no debe temer nada porque, en realidad, todo está dispuesto por el Creador.

Lo que hace el fiel, desposado y creyente José, supone la diferencia que hay entre creer o no creer. Y es que este hombre, que sabe que su María no puede haberle engañado con otro hombre porque conoce su pureza, ata un cabo y otro cabo y concluye que, en efecto, aquello sólo puede ser cosa de Dios.

Acepta, pues, José, lo que se le dice y, aceptando, pasó a formar parte de los benditos de Dios.


JESÚS,  gracias por tener un padre adoptivo así.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de diciembre de 2019

Bendecir a la Madre

Lc 1,39-45

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”.

COMENTARIO

El texto del Evangelio de San Lucas que corresponde al día de hoy es síntoma de fe y, sobre todo, expresión de lo que significa para un hijo de Dios el auxilio al prójimo. Y es que María no duda qué debe hacer: su prima Isabel la necesita y se pone en camino.

Cuando María llega a las cercanías de Isabel ya sabemos que el Espíritu Santo ha cumplido con su misión y la “soplado” a Isabel que María, su joven prima, espera al Mesías y que lo lleva en su seno.

El canto de verdad de Isabel a María muestra hasta qué punto la esposa de Zacarías se ha llenado del Espíritu Santo. Y es que la llama bendita, la bendice, porque salve, primero, que está embarazada y, en segundo lugar, que es el Dios mismo hecho hombre quien va en su seno.

JESÚS,  ayúdanos a aceptar las mociones de tu Espíritu.


Eleuterio Fernández Guzmán


20 de diciembre de 2019

Anunciación de Dios

Lc 1, 26-38
"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO

El texto que el Calendario Litúrgico nos reserva para hoy es uno de los más importantes de la historia de la salvación de la humanidad. Y es que Dios, a través de su Ángel (al que llamamos Gabriel) anuncia al mundo que quiere salvar al mundo.
El caso es que Dios, que quiere a su criatura humana porque la ha creado a su imagen y semejanza, no podía permitir que se acabar perdiendo en la fosa de la que tanto habla el salmista. Y envía a su Hijo. Y este momento es aquel en el que se le anuncia a María la Voluntad de su Creador.
Aquella joven, sin duda extrañada por todo lo que le estaba pasando peor no por eso falta de fe, sabe que todos sus anhelos se le están anunciado. Y no puede decir otra cosa que manifestar que es la “esclava del Señor” porque, en efecto, lo era y es.

JESÚS, gracias por haberte encarnado.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de diciembre de 2019

Una desconfianza así no es nada buena

Lc 1, 11-20.24

"11.Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. 12.Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. 13.El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; 14.será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, 15.porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, 16.y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, 17.e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» 18.Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.» 19.El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. 20.Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.» 21.El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. 22.Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo. 23.Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. 24.Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses"


COMENTARIO

Es posible que haya quien pueda sostener que, humanamente hablando, la situación por la que pasaba Zacarías no era de las mejores para considerar que lo que le estaba diciendo el Ángel del Señor podría ser cierto. Y es que a su mujer, Isabel, todos la consideraban estéril y que fuera a tener un hijo… en fin…
Sin embargo, aquel hombre no era un hombre cualquiera sino que era sacerdote del templo. Por eso mismo, se le podía exigir un nivel, digamos, de fe y de creencia en Dios algo más elevado que el común de los mortales judíos. Pero no, falló en aquel momento y no confió o, en fin, no creyó.
El castigo que se le impone no es poca cosa: se va a quedar mudo hasta que nazca el que sería primo del Mesías y conocido como El Bautista. Y es que las cosas de Dios, si no las tomamos en serio...

DIOS TODOPODEROSO, gracias por expresar de esa manera cómo debemos creer.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de diciembre de 2019

Ser fiel, no… lo siguiente


Mt 1, 18-24
"El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 'José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.' Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: 'Dios con nosotros'. Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer."

COMENTARIO
Se quiera o no se quiera pensar de otra forma, la situación por la que pasaba José, que se había desposado con María, era peliaguda. Y es que sabía a ciencia cierta que no había mantenido relaciones sexuales con su amada y, por tanto, no podía ser el padre de la criatura que esperaba. Sin embargo, sabía que María era pura y era casta y algo estaba pasando que no entendía.
De todas formas, Dios, que tenía su Plan, no quería que todo diera al traste por aquella falta de comprensión. Y avisa a José: no debe preocuparse de nada porque aquello no lo puede comprender porque es cosa de Dios…
José acepta todo lo que se le dice. Y es aquel hombre era un creyente de creencias profundas y no iba a hacer caso omiso cuando un enviado de Dios le decía lo que había pasado. Por eso decimos que superó el listón de la fe y fue mucho más allá… donde sólo los fieles de verdad son capaces de llegar.

JESÚS, gracias por haber escogido a José como padre adoptivo.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de diciembre de 2019

Todo se cumplió

Mt 1, 1-17
"Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ajín, Ajín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abrahán hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones."

COMENTARIO

Lo que viene a decirnos el Evangelio de hoy es algo muy sencillo pero, ¡a qué negarlo!, muy difícil de llegar a comprender. El caso es que se nos ponen una serie de nombres, unas generaciones de personas que van, nada más y nada menos, que desde Abrahám hasta el Hijo de Dios. Y eso ha de querer decir algo.
El Plan de Dios, pues el Todopoderoso no deja nada al hazar porque es todo Providencia, debía cumplirse. Y, para eso, debían pasar muchas cosas pero también debían pasar muchas generaciones desde que hablara a Abrahám hasta que enviara a su Hijo al mundo para que el mundo se salvase.
Ciertamente, es mucho el tiempo que pasó desde el primer nombre hasta el último. Y eso ha de ser así y sólo puede ser así porque Dios, que todo lo creó y mantiene, quiso que su Voluntad se cumpliese… y se cumplió.

JESÚS, gracias por poner, de tu parte, lo que correspondía para la historia de la salvación.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de diciembre de 2019

Fieles a la voluntad de Dios

Mt 21,23-27

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: ‘¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?’. Jesús les respondió: ‘También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?’. Ellos discurrían entre sí: ‘Si decimos: ‘Del cielo’, nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta’. Respondieron, pues, a Jesús: ‘No sabemos’. Y Él les replicó asimismo: ‘Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto’”.

COMENTARIO

No podemos dejar de reconocer que aquellos que perseguían a Jesús querían tener siempre la razón. Y no hay más que ver lo que hoy nos trae el evangelio de San Mateo para ver que no querían ser contrariados por nada ni por nadie.

Ellos quieren saber pero, a su vez, parece que no quieran que nada les perturbe su pensamiento y su espiritualidad. No quieren sentirse interpelados ni siquiera por el Maestro a quien preguntan acerca de la autoridad con que hace las cosas que hace o dice las que dice.

Jesús les da la respuesta que verdaderamente merecen. Ellos no quieren delatarse ante aquellos que le escuchan. Saben que el Bautista era un gran profeta y temen mucho de parte de muchos. Por eso nada pueden recibir de parte del Hijo de Dios.


JESÚS,  ayúdanos a ser fieles a la voluntad de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de diciembre de 2019

Juan, el mensajero de Dios


Mt 11, 2-11

“2 Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: 3 ‘¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?’ 4 Jesús les respondió: ‘Id y contad a Juan lo que oís y veis: 5 los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; 6 ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!’ 7 Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: ‘¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. 9 Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito: = He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti,  que preparará por delante tu camino. = 11 ‘En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.’”

COMENTARIO

No podemos negar que el pueblo judío sabía que Dios iba a enviar al Mesías para que salvase al pueblo elegido. También sabía, seguramente, que antes que llegase iba a enviar a uno que sería, por decirlo así, su predecesor. Sin embargo, no sabía quién sería, lógicamente. Pero el Hijo de Dios sabía más que bien que su primo Juan era aquel enviado.

Jesucristo sabe que Juan es un profeta. Es más, que es el último profeta de los antiguos tiempos regidos por la ley que iba a ser superada por el Amor.

Hay algo, sin embargo, que debemos retener y guardar en nuestro corazón: Juan, con toda su forma de ser y su idiosincrasia es el más pequeño en el Reino de los Cielos. ¿Y nosotros?


JESÚS,  gracias por anunciar de la Verdad de esa forma.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de diciembre de 2019

Todo se está cumpliendo

Mt 17, 10-13
"Sus discípulos le preguntaron: '¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?' Respondió él: 'Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.' Entonces los discípulos entendieron que se refería a Juan el Bautista."

COMENTARIO

Por muy pocos, digamos, estudios que pudiesen tener los Apóstoles (en aquel tiempo tampoco era tan fácil como lo pueda ser ahora) estamos más que seguros que tenían un buen conocimiento de las Sagradas Escrituras judías. Por eso le preguntan a su Maestro acerca de Elías porque, según habían escuchado y leído muchas veces debía venir antes que el Mesías.
El Hijo de Dios, que conoce mejor que nadie su propia historia, Quién era y lo que había venido a hacer al mundo, comprende que ellos quieren saber. Y les comunica algo importante que. Y es que Elías, su espíritu, lo que representaba o quería decir y cumplir, ya había venido.
Nos dice el texto bíblico correspondiente al día de hoy, que ellos comprendieron que hablaba de Juan, primo de Jesucristo y llamado Bautista. Y entonces, seguramente entonces, muchas cosas empezaron a aclararse en sus corazones.

JESÚS, gracias por ser tan claro y franco con tus Apóstoles.


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de diciembre de 2019

Es cierto y verdad: lo ha dicho Cristo

Mt 11, 16-19
"¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:
`Os hemos tocado la flauta,
y no habéis bailado,
os hemos entonado endechas,
y no os habéis lamentado.'
'Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: `Demonio tiene.' Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.' Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.'"
COMENTARIO

Ciertamente, podemos imaginar al Hijo de Dios teniendo más que paciencia con el pueblo que le había sido entregado por su Padre. Y es que, según podemos ver a lo largo de las Sagradas Escrituras, había quien no quería, para nada, seguir las enseñanzas de Jesucristo e, incluso, quien quería matarlo. Por eso, y viendo las circunstancias en las que se desenvolvía el Maestro no nos extrañada nada de nada que se dirigiera a los que le escuchaban para tratarlos como niños caprichosos que no comprenden o no quieren comprender nada de lo que les está pasando.
Muchas de aquellas personas no entendieron a Juan el Bautista pero tampoco a Jesucristo. Y, sin embargo, las obras que hizo en presencia de aquellos que dudaban de Él, daban testimonio cierto y verdadero de Quien les había sido enviado por Dios en cumplimiento de sus promesas.

JESÚS, gracias por decir la pura y exacta Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de diciembre de 2019

Saber servir

Lc 1, 39-47
"En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!'"

COMENTARIO

No podemos negar que la Virgen María, una vez se le había anunciado que iba a traer al mundo al Hijo de Dios, no se quedó absorta y pensando en las musarañas, quizá, sorprendida por todo lo que le acababa de pasar. No. Hizo lo que debía hacer por parte de quien se sabe hija de Dios... su esclava.
Su prima Isabel era una mujer entrada en años. A lo mejor no como hoy día se suele tener eso como edad sino, seguramente, de no tantos años. El caso es que llamaban estéril porque no había podido concebir. Pero, para Dios nada hay imposible y ella queda embarazada.
Cuando María se entera, mediando el Ángel Gabriel, que eso ha pasado, no lo duda en absoluto: lo deja todo y va al pueblo donde vive su prima Isabel que se encuentra embarazada, ¡de 6 meses!, quien iba a traer al mundo a Juan, llamado, y de profesión, Bautista. Y supo servir María, como debía.

JESÚS, gracias por haber escogido a María, tu Madre y la nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de diciembre de 2019

Yugo y carga

Mt 11, 28-30

28 ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. 29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 Por mi yugo es suave y mi carga ligera.’”

COMENTARIO

No podemos negar que lo que hoy nos dice el Hijo de Dios es todo un programa espiritual de alta perfección y que, además, está basado no en teorías inexploradas sino en el propio devenir de Quien lo propone.
Debemos, sin duda, aprender de Quien ha hecho todo lo posible para que el ser humano pueda alcanzar la vida eterna. Y es que lo que ha hecho ha sido morir en una Cruz, su Cruz. Y, sólo por eso, deberíamos respetar más que mucho lo que nos dice.
Todo es bueno aquí. Que su yugo es suave y que su carga ligera. Y con eso nos ha de querer decir que no debe pesarnos hacer como quiere que hagamos. Y es que, además, la única forma de contentar el corazón misericordioso de su Padre, y el nuestro, Dios Todopoderoso.


JESÚS, gracias por darnos unos consejos tan acertados y, también, necesarios .

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de diciembre de 2019

La llena de gracia



Lc 1,26-38

En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 

Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin’. María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’. El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios’. Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y el ángel dejándola se fue.”

COMENTARIO

El episodio que nos trae hoy el Evangelio de San Lucas supone, por decirlo así, el principio de todo. Cuando el Ángel del Señor, Gabriel, se dirige a aquella joven judía, mucho de lo que iba a venir estaba en juego.

María se sorprende. No es nada extraño porque aunque el pueblo judío creyese en la existencia de los ángeles no a todo el mundo se le aparecía uno todos los días. Y se extraña de lo que le dice que va a pasar porque ella, en efecto, no ha mantenido relaciones íntimas con ningún hombre.

El Ángel, sin embargo, tranquiliza el corazón de María. Todo lo que le dice que va a pasar es voluntad de Dios para quien nada es imposible. Por eso no debe preocuparse a partir de momento en el que diga sí a Dios. Y lo dice. Y, además, se manifiesta como la esclava del Señor.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles como María fue fiel.

Eleuterio Fernández Guzmán


8 de diciembre de 2019

Inmaculada Concepción de María


Resultado de imagen de Inmaculada concepción de María




Celebramos, con alegría agradecida
que Dios quiso que su Madre
al mundo viniera sin pecado concebida.

Celebramos que una niña,
llamada por sus padres María
viniera a ver la luz de aquel
su primer día
y, sin saber aún lo que hacer debía
seguro estamos que alcanzó a conocer,
con el saber de una criatura
que su mundo era el de Dios,
que su esperanza se la entregaba a vos.

Celebramos que hoy día, el ocho
del mes décimo segundo,
podemos dar gracias al Padre
por haber creado y hecho venir
a su Madre, para el mundo.

Gracias, damos a Dios,
por un don tan esperado,
de ver a su Madre Inmaculada
porque quiso Él tal regalo.

Amén. 


7 de diciembre de 2019

Dar gratis lo recibido


Mt 9,35—10,1.6-8
En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’. 
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis’”.

COMENTARIO

Jesús evangeliza allá por donde camina. Su evangelización es de palabra y es de obra porque la misión encomendada por Dios abarca todo lo que, humanamente, sea posible. Y eso hace Cristo cumpliendo con la misma a la perfección. Y cura las dolencias físicas y espirituales pidiendo, además, que Dios envíe muchos que hagan lo mismo.

Pero Jesús hace algo más: envía a los suyos, a sus discípulos más allegados para que hagan lo mismo que Él estaba haciendo. Y lo hace dando una instrucción: primero deberán ir a aquellos judíos que hayan equivocado el camino que lleva a Dios. Procuraran, pues, que conozcan la Palabra de Dios y lo que eso significa.

Pero Jesús dice algo que es muy importante y que no debían olvidar aquellos que le seguían: habían recibido mucho bien del Mesías y eso era lo que debían dar a los demás.



JESÚS, ayúdanos a dar lo que hemos recibido y a darlo sin pedir nada a cambio.

Eleuterio Fernández Guzmán


6 de diciembre de 2019

Y los ciegos proclamaron la bondad de Dios

Mt 9, 27-31
"Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: '¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!' Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: '¿Creéis que puedo hacer eso?' Dícenle: 'Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: 'Hágase en vosotros según vuestra fe.' Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: '¡Mirad que nadie lo sepa!' Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca."

COMENTARIO

Es seguro que quienes no padecemos ceguera física no alcanzamos a comprender lo que debe suponer volver a ver o, simplemente, ver por primera vez. Pero aquellos ciegos que pedían ver al Hijo de Dios sí sabían a qué ese enfrentaban cada día.
Aquellos ciegos, ciertamente, podían haber adoptado una forma de ser según la cual, a lo mejor, aquel Maestro podría curarlos. Pero, entonces, su confianza habría estado a un nivel muy bajo. Pero no, ellos no actúan así sino de una forma bien distinta: confiando en que serían curados por Jesucristo.
Jesucristo, que conocía la fe aquellos ciegos no por ser Dios (aunque también) sino porque se daba cuenta de que lo estaban pasando muy mal y necesitaban un remedio radical, los cura. Ante la fe que muestran sólo puede hacer una cosa: curarlos. Y los cura. Y ellos, como no podía ser de otra forma, a todo el mundo dicen lo que ha pasado. Y es que no pueden callar. ¿Quién callaría?

JESÚS, gracias por reconocer la fe de aquellos ciegos y, así, la nuestra, si es su caso.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de diciembre de 2019

Debemos estar más que atentos a las palabras de Jesucristo

Mt 7, 21.24-27

"No todo el que me diga: `Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
'Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.'"

COMENTARIO

Es bien cierto y verdad que muchas veces nos creemos nuestras propias teorías y, por ejemplo, creemos que basta con hacer acto de presencia espiritual para que, por tal circunstancia, todo nos vaya bien.
El Hijo de Dios lo dice con toda claridad. Nadie puede llevarse a engaño porque en Jesucristo no hay ni puede haber falsedad. El caso es que cuando habla el Hijo de Dios no podemos hacer como si dijéramos, por ejemplo, “qué bien sabe decir las cosas”. No.
En realidad, se nos exige, Él nos exige que, con sus palabras hagamos lo que debemos hacer: ponerlas en práctica, hacer de ellas una forma de ser que nos lleve al definitivo Reino de Dios. Así no seremos como el necio que construye sobre la arena del mundo.

JESÚS, gracias por ser tan claro y sencillo.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de diciembre de 2019

Multiplicar el Amor

Mt 15, 32-39

"32 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 'Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». 33 Le dicen los discípulos: '¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?» 34 Díceles Jesús: '¿Cuántos panes tenéis?' Ellos dijeron: 'Siete, y unos pocos pececillos'. 35 El mandó a la gente acomodarse en el suelo. 36 Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. 37 Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas. 38 Y los que habían comido eran 4.000 hombres, sin contar mujeres y niños. 39 Despidiendo luego a la muchedumbre, subió a la barca, y se fue al término de Magadán."

COMENTARIO

Sobre la multiplicación de los panes y de los peces hay quien cree que no se trata de nada milagroso sino se trata, en todo caso, de la repartición, digamos, “solidaria” de lo que tenían todos al ver el ejemplo de los discípulos de Cristo.
Ciertamente, tal versión de las cosas es muy moderna y adaptada al pensamiento contrario a la fe católica. Sin embargo, lo bien cierto es que lo que se recoge aquí (y en otros lugares de los Santos Evangelios donde también multiplicó el Hijo de Dios panes y peces) no es, sino, un ejemplo de verdadero Amor y, claro, de poder.
Aquello suponía que Cristo, pidiendo a su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso, que aquello se llevara a cabo… simplemente, el Creador, que todo lo puede y es capaz de hacer, consintió en aquel acto de Amor: necesitados tenían hambre y eran discípulos de Su Hijo.

JESÚS, gracias por repartir Amor de tal manera, modo y forma.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de diciembre de 2019

Los más sencillos son los más queridos por Dios

Lc 10, 21-24
"21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes,y se las has revelado a pequeños. Sí,  Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es 'el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar'. 23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! 24 Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron'"
COMENTARIO

Es bien cierto y verdad que muchos, a lo largo de la historia del pueblo judío, habrían querido estar presentes cuando el Mesías fuera enviado por Dios. Y es que el Creador así lo había prometido. Y eso era lo que entonces estaba pasando en la persona del Hijo de Dios.
Jesucristo sabe que su Padre, Dios Todopoderoso, no quería que aquellos que se consideraban “sabios” pero que, en el fondo, ignoraban lo más importante, conocieran mucho de lo que debía ser conocido. Y es que no debía querer que fuera tergiversada, más, la Verdad.
El caso es que, como dice Jesucristo, han sido los más sencillos, los así considerados por la sociedad, los que han alcanzado a conocer lo más importante de la Voluntad de Dios. Y es que tales personas tenían el corazón preparado para recibir el vino nuevo de la Verdad.

JESÚS, gracias por haber procurado lo mejor para los más sencillos.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de diciembre de 2019

Tener fe así


Mt 8, 5-11

“Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: ‘Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.’ Dícele Jesús: ‘Yo iré a curarle.’ Replicó el centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: `Vete', y va; y a otro: `Ven', y viene; y a mi siervo: `Haz esto', y lo hace.’ Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: ‘Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos.”


COMENTARIO


No es fácil entender cómo aquel hombre, centurión del invasor romano, podía dirigirse a alguien que, se supone, no era de su misma religión. Sin embargo, aquel hombre creemos era de los que forman el grupo de los “temerosos de Dios” y, por eso, favorece al pueblo judío.

Muchos podrían pensar que, a lo mejor, no era importante que atendiese, un Maestro judío, las pretensiones de alguien que no podía entenderlos. Sin embargo, algo sí entiende el Hijo de Dios.

El centurión tiene fe. Y eso supone que confía en que aquel hombre, que todos tienen por alguien que enseña con autoridad. Por le pide que cure a su siervo y que no hace falta, siquiera, que vaya a su casa. Le bastará con decirlo. Y, en efecto, Jesucristo cura a su siervo. Por la fe del señor, centurión, lo cura.


JESÚS, gracias por reconocer la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de diciembre de 2019

Vendrá Cristo vestido de Majestad


Mt 24, 37-44


“23 ‘Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38 Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, 39 y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; 41 dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. 42 ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. 44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.””

COMENTARIO

Dice el Hijo de Dios que cuando vuelva al mundo será como lo que sucedió en los días de Noé. Y eso quiere decir que sólo los que tenga fe entonces sabrá que eso va a pasar porque eso es lo que sucedió cuando acaeció el Diluvio Universal: sólo Noé y los suyos sabían y creían que iba a pasar lo que pasó.

Sin embargo, hay algo que, aquí, es fundamental. Y es que nosotros sabemos que eso va a pasar. Por tanto, no puede cogernos desprevenidos, hablando de nuestra alma y nuestro espíritu. Por eso debemos estar preparados y no desfallecer en la oración y en la mirada, franca, a Dios.

JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de qué ha de pasar y cómo debemos ser y actuar.


Eleuterio Fernández Guzmán