25 de octubre de 2011

Lo pequeño es grande





Martes XXX del tiempo Ordinario





Lc 13,18-21





“En aquel tiempo, Jesús decía: ‘¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas’. Dijo también: ‘¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’.





COMENTARIO



Jesús ponía ejemplos sencillos para que su doctrina fuese comprendida y asimilada por aquellos que le escuchaban. En realidad, el mensaje de Dios era bastante fácil de comprender pero también difícil de llevar a cabo: amar al Creador y al prójimo.




Lo poco, a veces, puede llegar a ser mucho y lo ordinario que, en determinadas ocasiones, tenemos por poca cosa, es, en realidad, el germen de lo grande que podemos llegar a ser. Y Jesús pone dos ejemplos que son, en realidad, como si hablase de Dios: la levadura y el grano de mostaza que, siendo poca cosa, pueden llegar a mucho.




El amor a Dios y al prójimo puede anidar en nuestro corazón como algo que empieza siendo pequeño pero que debe llegar a ser grande: a Dios lo debemos amar con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra alma y al prójimo como a nosotros mismos. Y, como la levadura, debe dar forma a un corazón de carne y no de piedra.





JESÚS, sabes que, en determinadas ocasiones, nos debemos valer de l que, en principio, puede parecer poca cosa siendo, como es, que lo poco puede llegar a ser mucho. Nos conviene ser levadura y grano de mostaza porque con eso podemos engrandecer el Reino de Dios. Ahora bien, hace falta que queramos hacerlo






Eleuterio Fernández Guzmán





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