14 de marzo de 2026

 

Humillarse 

Lc 18,9-14

"Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: 'Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'. Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado'".

COMENTARIO 

No podemos olvidar que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo para que el mundo se salvase de la deriva que llevaba.  Y eso suponía corregir mucho la forma de ser de los hijos del Todopoderoso que el Creador le había dado por hermanos. 

El ejemplo de aquel fariseo y del aquel publicano refleja más que bien la actitud que solemos tener muchas veces. Y es que solemos ser soberbios y creernos mejor que los demás o, al menos, mejor que muchos demás...

Lo que Cristo nos dice es que la humillación que, en carne propio, hace el publicano es el ejemplo a seguir y no, precisamente, la de aquel fariseo que era algo más soberbio y falso. Y es que, debemos tener en cuenta eso último: humillarse para ser ensalzados donde eso se puede hacer que es en el Cielo. 


JESÚS, gracias por querer que nos salvemos muy a pesar de nuestros muchos defectos personales y colectivos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2026

Perdonar para que se nos perdone

Mt 18, 21-35


"En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: 'Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano."

COMENTARIO 

Es cierto y verdad que una forma muy buena de enseñar lo que el Hijo de Dios quería que se comprendiese era el uso de parábolas. Y cuando hace uso de esta de los talentos.. sabía lo que decía como, por cierto, ocurría siempre. 

Aquel hombre, al que se le había perdonado muchísimo dinero no tenía el mismo pensamiento que tuvieron con él si se refería a sus propios deudores. Y eso manifestaba algo que no gustó nada a sus propios compañeros que vieron en su actitud una forma más que mala de comportarse. 

En definitiva, aquí Cristo lo dice con toda claridad: si no perdonamos de corazón... no seremos perdonados. Así de sencillo de entender. 

JESÚS, gracias por enseñarnos lo que verdaderamente nos importa y deberíamos conocer y aprender. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de marzo de 2026

Un amor como debe ser

Lc 15, 1-3.11-32


"En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: 'Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. 'Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 'Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' Y, levantándose, partió hacia su padre. 'Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "'Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo. 'Pero el padre dijo a sus siervos: 'Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado'. Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: 'Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."' El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: 'Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!' Pero él le dijo: 'Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.'

COMENTARIO 

La Parábola del hijo pródigo es muy abundante en realidades espirituales que deberíamos tener siempre muy en cuenta. Y es que el Hijo de Dios quería entonces, y ahora, que comprendamos que el amor no es algo vano sino que, verdaderamente comprendido es el camino que lleva directamente al Cielo.

Aquellos dos hijos, el que se fue y el que se quedó, no tenían la misma idea de la vida y de sus circunstancias. Y mucho aquí se nos dice para que comprendamos con cuál actitud nosotros nos quedamos: si la de quien se quedó que, en el fondo, era egoísta o la de quien se fue que, en el fondo, comprendió su error. 

Aquí, en realidad, lo que verdaderamente importa es el amor de aquel padre que ama a su hijo y le perdona el error cometido. Y así hace Dios con nosotros cada día de nuestra existencia. 


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa qué es, en el fondo, el amor. 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de marzo de 2026

Aceptar al dueño de la viña


Mt 21, 33-43. 45-46

"En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: 'Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿Qué hará con aquellos labradores?' Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo'. Y Jesús les dice: '¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos'. Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta."

COMENTARIO 

Aunque pudiera parecer que la parábola referida por el Hijo de Dios tiene poco que ver con su vida es cierto y verdad que lo contrario es a lo que ser refería. Y es Dios había mandado a su viña a su hijo para salvar a la viña.

Cristo está anticipando lo que le va a pasar a él mismo y que no es otra cosa que lo matarán por querer hacer cumplir la Voluntad del dueño de la viña.

El caso es que lo último que les dice a lo que le escuchan es terrible. Dios quitará el Reino de Dios a su pueblo para dárselo a uno que "rinda sus frutos" porque estaba claro que el que había elegido el Creador no lo había hecho. 


JESÚS, gracias por decir estas verdades que tanto nos aportan. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2026

¿Ser Epulones?

Lc 16, 19-31


"Jesús dijo a los fariseos: 'Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.  En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.

Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’. ’Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.

Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. 

El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’. Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’. ’No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’. Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios dice, al final de este texto del Evangelio de San Lucas, que ni aunque un muerto visite a los vivos se iban a arrepentir entendemos que se refería a lo que a muchos les iba a pasar cuando él volviera de entre los muertos. Pero ahora, lo que quiere es que comprendamos, que comprendieran aquellos que lo escuchaban, que debemos elegir entre ser Epulón o ser Lázaro. 

Es cierto que en muchas ocasiones se tiene muchos bienes sin ser culpables de nada. Sin embargo, sí lo somos si no somos capaces de compartir con aquellos que, como Lázaro, lo están pasando mal. Y eso es a lo que aquí se refiere Jesucristo. 

Algo más. Existe el Cielo y existe el Infierno y, es cierto, no se puede pasar de uno a otro aunque, incluso eso, si quisiéramos socorrer a uno de los nuestros. Pero existen, ciertamente. 


JESÚS, gracias por darnos a entender lo que, verdaderamente, nos debe importar más que nada. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2026

El verdadero sentido de la Ley de Dios

 





Mt 23, 1-12

"En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame 'Rabbí'. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "'Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar Directores, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."

COMENTARIO

El Hijo de Dios, que había venido al mundo para el mundo se salvase, no podía quedar callado ante lo que veía que hacían aquellos que debían dirigir al pueblo elegido por Dios hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y lo dice.

Es verdad que lo que dice no puede gustar a escribas y fariseos porque los está poniendo más que mal al decir que no hacen lo que dicen aunque ellos creyesen que todo lo hacían bien. Y eso acabaría molestando más que mucho con las consecuencias que son bien conocidas por todos. 

Ciertamente Cristo sabía que lo que había que hacer era escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica porque, de otra forma, nunca se podría hacer la santísima Voluntad de Dios. Y por eso decía lo que debía decir por mucho que molestara a algunos...




JESÚS, gracias por decir siempre la verdad le doliese a quien le doliese.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2026

Cristo es la única señal



Lc 11, 29-32

"En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y Él se puso a decirles: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás."

COMENTARIO 

No es de extrañar que el Hijo de Dios quisiese reprender a la generación en la que le había tocado vivir porque se daba cuenta de que no tenían nada claro lo más evidente de su propia fe. Y es lo que les dice a los que le escuchan.

Sin duda que sus palabras son duras porque les estaba diciendo que habrá otros que pasarán por delante de ellos porque supieron convertirse cuando debían convertirse. 

Tampoco debería extrañarnos nada de nada que muchos de aquellos que lo escuchaban lo odiasen tanto... es que les decía las verdades que no querían escuchar. 


JESÚS, gracias por ser siempre tan franco a pesar de muchos...

24 de febrero de 2026

El Padre Nuestro



M 6, 7-15

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas."


COMENTARIO

El Hijo de Dios quería que sus discípulos se dirigiesen a Dios de la mejor manera posible para que Padre Eterno atendiera sus súplicas. Por eso les enseña la oración más importante que se ha dado en la historia de la salvación. 

El Padre Nuestro contiene aquellas peticiones que son agradables al corazón de Dios. Por eso quiere Jesucristo que la recemos con amor y no como si no tuviera mucha importancia. Del corazón habla la boca. 

Algo muy importante en el Padre Nuestro: según tratemos nosotros a nuestro prójimo así nos tratará Dios. Justamente así...


JESÚS, gracias por habernos enseñado el Padre Nuestro. 

21 de enero de 2026

El amor siempre ha de prevalecer

 

Mc 3, 1-6 

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. 


COMENTARIO


Los que perseguían al hijo de Dios esperaban cualquier ocasión para pillarlo en un renuncio. La del hombre de la mano paralizada les venía muy bien. 

Jesús les pregunta algo terrible y es si era bueno curar a alguien enfermo o no aunque fuera el sábado aunque bien sabía la respuesta que iban a dar.

Ellos se cierran en banda porque creen que no se debe ir contra el rey del sábado muy a pesar de lo bueno que se pudiera hacer. Y Jesús lo cura como era de esperar pues otra cosa ni debía ni quería ni podía hacer.


Jesús, gracias por manifestar una bondad tan clara y manifiesta.

16 de enero de 2026

Lo que puede la fe

Mc 2, 1-12


1 Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia "de que estaba en la casa. 2 Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 3 Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. 4 Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. 5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados'. 6 Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: 7 '¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?' 8 Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: '¿Qué están pensando? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: 11 ' A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'. 12 Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: 'Jamás vimos cosa parecida'".


COMENTARIO

Los casos de curación eran tenidos como signos de la intervención de Dios en la humanidad. Por eso, aquella de aquel hombre preocupaba a muchas personas presentes porque suponía mucho.

A Jesucristo eso no le preocupaba porque sabía la misión que debía cumplir y por eso cura a aquella persona.

Es seguro que muchos de los presentes lo miraron con muy malos ojos porque se estaba poniendo en lugar de Dios al perdonar los pecados pero era lo que debía hacer el hijo de Dios . Y lo hizo.

ORACIÓN

Señor, danos confianza en tu hijo Jesucristo. 

23 de marzo de 2025

Necesaria conversión

 

Lc 13, 1-9


En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.’  Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo  encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’ Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.’”




COMENTARIO


Es más que cierto que, en el tiempo de Jesucristo, el pueblo judío establecía una relación demasiado directa entre el devenir de una persona, en lo malo, y lo que se podía considerar pecado. Es decir, si una persona sufría alguna desgracia o percance era, según se creía, porque había sido castigada por Dios por haber pecado. Pero el Hijo del Todopoderoso sabía que las cosas no siempre eran así porque, en realidad, lo que debían hacer ellos, para aceptar la verdadera Voluntad de Dios en sus vidas era convertirse.


Jesucristo pide, pues, la conversión porque la sabe necesaria para la salvación eterna. Y por eso avisa con toda claridad: si no hay conversión, entendemos que de verdadero corazón y no falsa, no habrá salvación eterna. Así de simple y de sencillo de comprender.


JESÚS, gracias por poner en nuestro corazón la necesidad de conversión.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2025

Estar con Cristo

 

Mc 9,38-40


En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros’.”



COMENTARIO


Los apóstoles, que iban predicando por aquellos mundos de Dios, se daban cuenta de que había personas, y no era ninguno de ellos, que se “atrevía” a expulsar demonios en nombre de Jesucristo. No podían entender cómo eso era posible.


Los apóstoles tratan de impedir que eso pudiera llevarse a cabo. No acababan de entender que el mensaje de Cristo no tenía unos destinatarios limitados sino que era para toda la humanidad, y toda la humanidad debía ser salvada.


Pero Jesús tiene, también ahora, palabras sabias. Dice alqo que vale para entonces y, también, para ahora mismo: quien “no está contra nosotros, está por nosotros” pues sabía que todo aquel que no fuera discípulo del Maligno debía ser, por fuerza espiritual, discípulo suyo.



JESÚS, aquellos que te siguen más de cerca son algo egoístas pues sólo quieren cumplir con su misión ellos solos. Ayúdanos a no manifestarnos como en aquel momento se manifestaron tus apóstoles.



Eleuterio Fernández Guzmán


25 de febrero de 2025

Servir; ser servidorees

 

Mc 9,30-37



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará’. Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 


Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’. Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos’. Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado’”.



COMENTARIO


Jesús tenía que instruir a sus discípulos sobre aquello que era importante que supieran. Y, entre tales realidades espirituales que comprendiesen que iba a morir de una forma difícil de olvidar. Pero ellos aún no tenían abierto el entendimiento.


Era importante que entendieran una de las formas mejores de revelar que eran sus discípulos: servir al prójimo. Por tanto, debían aprender, y no siempre era fácil abajarse, que tener en cuenta las necesidades del otro era fundamental para su vida de apóstoles.


Pero Jesús también quería que comprendiesen que recibir, en su hombre, a personas que estaban socialmente desmerecidas, era tan importante como transmitir una doctrina. Es más, que tal era la doctrina que debían transmitir pues los más necesitados siempre tenían que ser a los que más tuviesen en cuenta.



JESÚS, enseñas a los que son tus apóstoles lo que es importante. Pero también eso haces con nosotros, hoy día. Ayúdanos a no olvidar lecciones espirituales tan importantes.






Eleuterio Fernández Guzmán


20 de febrero de 2025

El Hijo de Dios Vivo

 

Mc 8,27-33


En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’. Ellos le dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas’. Y Él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contesta: ‘Tú eres el Cristo’. 


Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’”.


COMENTARIO


A Jesús le gustaba saber qué pensaban las personas e Él porque era una buena forma de ver si entendían lo que estaba haciendo y diciendo. Y por eso le pregunta a sus apóstoles que tenían un contacto muy directo con sus vecinos y conocidos.


La verdad es que muchos no sabían, a ciencia cierta, quién era. Por eso equivocaban su decir y, por eso mismo, no acababan entender exactamente la misión que tenían que cumplir. Pero Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, entendía perfectamente que Jesús era el Hijo de Dios. Y así lo dice.


Pero a Jesús no le gusta nada de nada que Pedro, aquel a quien escogerá para ser el primera Papa diga lo que dice sobre lo que tiene que pasarle. Y le llama Satanás porque, en efecto, en aquel momento el Maligno le había hecho decir lo que no debía haber dicho nunca.




JESÚS, los que te conocen saben que eres Dios hecho hombre o, al menos, el Hijo de Dios. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.






Eleuterio Fernández Guzmán


9 de febrero de 2025

Y fue presentado

Lc 2, 22-40


"Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley:

'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

'Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel'.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre:

'Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos'.

Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años.

No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que el Evangelio de hoy, que corresponde al de San Lucas, lo hemos leído o escuchado muchas veces porque es, además, un texto que nos revela muchas cosas y, sobre todo, porque deducimos del mismo que el Espíritu Santo en verdad ilumina los corazones de los hijos de Dios.

Cuando el Niño es presentado en el Templo de Jerusalén aquellos dos ancianos se dan cuenta de que no se trata de un niño más de los que todos los días veían que acercaban a la capital judía para presentarlo en aquel majestuoso lugar religioso. Ellos saben que se trata del Mesías aunque es cierto que fuera un Mesías pequeñito. 

El caso es que Simón profetizó lo que iba a pasar exactamente. Y pasó, como bien sabemos.

JESÚS, gracias por seguir la Ley de Dios tan a rajatabla entonces y siempre luego. 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de febrero de 2025

Les enseñaba

Mc 6, 30-34


"Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: 'Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.' Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas."

COMENTARIO 

Como podemos imaginar, el Hijo de Dios sabía que aquellos a los había escogido como Apóstoles debían saber a qué atenerse en cuanto a lo que había venido a hacer al mundo al haber sido enviado por el Todopoderoso. 

Se nos dice aquí que había tanta gente que acudía a Jesucristo que no tenían tiempo ni para comer. Y es que la fama de santidad que tenía Cristo atraía a muchas personas en la confianza de que, por ejemplo, iban a ser sanados de la enfermedad que les pesara en la vida o, simplemente, para escuchar su santa Palabra. 

El caso es que sabía el Hijo de Dios que aquellas personas estaban como ovejas que no tienen pastor. Por eso quiso ser su Pastor, el Buen Pastor y les enseñaba... porque lo necesitaban. 

JESÚS, gracias por ser tan Buen Pastor y enseñar a tus ovejas, fueran de la clase que fueran. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de febrero de 2025

El Mal en estado puro

Mc 6, 14-29


"Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas». Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado». Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura"

COMENTARIO

No podemos negar que Herodes era, por decirlo pronto, una muy mala persona. Y es que sus acciones, como aquí mismo se demuestra, sólo podían ser llevadas por el mismo Satanás con todas sus envidas y malas intenciones. 

La muerte de Juan el Bautista fue algo más que grave porque lo único que había hecho es hacer ver la verdad de la situación en la que estaba Hedores al respecto de la madre de Herodías. 

Juan el Bautista murió dando ejemplo de fidelidad a Dios y Herodes ya sabemos cómo terminó...

JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por ser como fue.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de febrero de 2025

Cuando Satanás gana

Marcos 6, 14-29


"Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: 'Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas'. Otros decían: 'Es Elías'; otros: 'Es un profeta como los demás profetas'. Al enterarse Herodes, dijo: 'Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado'. Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: 'No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: 'Pídeme lo que quieras y te lo daré'. Y le juró: 'Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino'. Salió la muchacha y preguntó a su madre: '¿Qué voy a pedir?' Y ella le dijo: 'La cabeza de Juan el Bautista'. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: 'Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista'. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura"

COMENTARIO 

Herodes, que tenía poco de religioso, se enteró de lo que hacía y decía el Hijo de Dios quería conocerlo. Pero no era para aprender nada sino, en todo caso, para conocer la novedad de aquella última hora. 

Como algunos decían que era era Juan el Bautista que había resucitado nos narra este Evangelio de San Marcos cómo paso aquello de la muerte del último profeta del Antiguo Testamento. 

Es verdad que todo cristiano conoce cómo fue la muerte de aquel hombre santo. Y es que Satanás se había ganado muchos corazones que, por eso mismo, se hicieron muy contrarios de lo bueno y mejor.


JESÚS, agradece de nuestra parte a tu primo Juan que fuera como fue hasta las últimas consecuencias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de febrero de 2025

Una sorpresiva falta de fe

Mc 6, 1-6


"Salió Jesús de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: '¿De dónde le viene esto? y ¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?' Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio'. Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando."

COMENTARIO 

Podemos imaginar al Hijo de Dios cuando en su mismo pueblo, donde tanto había vivido a lo largo de los treinta años que son considerados como "vida oculta", no apreció mucha fe. Es decir, muchos no tenían confianza en su persona por mucho que, es seguro, hubieran oído de sus palabras y sus milagros...

Dice el texto que Jesucristo "se maravilló de su falta de fe". Y es que le parecía, eso, maravilloso (por extraordinario e inusual) que no creyeran en Quien había mostrado y demostrado más que de sobre que era el Mesías. 

Eso, es posible, a veces nos pasa a nosotros: que no confiamos del todo...

JESÚS, gracias por, al menos, haber curado a los que sí tenían fe y creían en Ti...

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de febrero de 2025

El poder de la fe

Mc 5, 21-43


21 Cuando Jesús atravesó de nuevo al otro lado, una gran multitud se congregó adonde estaba él, y él se quedó junto al mar. 22 Llegó un jefe de sinagoga, de nombre Jairo, y al verlo cayó a sus pies, 23 rogándole con insistencia:

- Mi hijita está en las últimas; ven a aplicarle las manos para que se salve y viva."

24 Y se fue con él.
Lo seguía una gran multitud que lo apretujaba. 25 Una mujer que llevaba doce años con un flujo de sangre, 26 que había sufrido mucho por obra de muchos médicos y se había gastado todo lo que tenía sin aprovecharle nada, sino más bien poniéndose peor, 27 como había oído hablar de Jesús, acercándose entre la multitud le tocó por detrás el manto, 28 porque ella se decía: "Si le toco aunque sea la ropa, me salvaré".
29 Inmediatamente se secó la fuente de su hemorragia, y notó en su cuerpo que estaba curada de aquel tormento. 30 Jesús, dándose cuenta interiormente de la fuerza que había salido de él, se volvió inmediatamente entre la multitud preguntando:
- ¿Quién me ha tocado la ropa?
31 Los discípulos le contestaron:
- Estás viendo que la multitud te apretuja ¿y sales preguntando "quién me ha tocado"?
32 Él miraba a su alrededor para distinguir a la que había sido. 33 La mujer, asustada y temblorosa por ser consciente de lo que le había ocurrido, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. 34 Él le dijo:
- Hija, tu fe te ha salvado. Márchate a la paz y sigue sana de tu tormento.
35 Aún estaba hablando cuando llegaron de casa del jefe de sinagoga para decirle:
- Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar ya al maestro?
36 Pero Jesús, sin hacer caso del mensaje que transmitían, le dijo al jefe de sinagoga:
- No temas; ten fe y basta.
37 No dejó que lo acompañara nadie más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38 Llegaron a la casa del jefe de sinagoga y contempló el alboroto de los que lloraban gritando sin parar. 39 Luego entró y les dijo:
- ¿Qué alboroto y qué llantos son éstos? La chiquilla no ha muerto, está durmiendo.
40 Ellos se reían de él. Pero él, después de echarlos fuera a todos, se llevó consigo al padre de la chiquilla, a la madre y a los que habían ido con él y fue adonde estaba la chiquilla. 41 Cogió a la chiquilla de la mano y le dijo:
- Talitha, qum (que significa: "Muchacha, a ti te digo, levántate").
42 Inmediatamente se puso en pie la muchacha y echó a andar (tenía doce años). Se quedaron viendo visiones. 43 Les advirtió con insistencia que nadie se enterase y encargó que se le diera de comer."

COMENTARIO

Los dos casos que se nos plantean en este Evangelio de San Marcos muestran muy bien qué es lo que debemos tener como primera realidad espiritual y no es otra cosa que la fe.

Aquella mujer que sufría físicamente y aquel hombre que pedía por su hija agonizante confiaban en la intervención del Hijo de Dios. No dudaron lo más mínimo en dirigirse a él aunque cada uno lo hiciera de una manera distinta.

Y Jesucristo no puede hacer otra cosa que sanar. Y es que para eso había salido...

JESÚS,  gracias por hacer el bien a quien lo necesita.

Eleuterio Fernández Guzmán