Mt 23, 1-12
21 de agosto de 2021
Humillarse para ser ensalzado
20 de agosto de 2021
El Primer Mandamiento
Mt 22, 34-40
19 de agosto de 2021
Estar preparados
18 de agosto de 2021
La bondad
17 de agosto de 2021
Ser últimos nos conviene
Mt 19, 23-30
16 de agosto de 2021
Creer que se tiene fe pero no
Mt
19,16-22
“En aquel tiempo, un joven se acercó a
Jesús y le dijo: ‘Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida
eterna?’. Él le dijo: ‘¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el
Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos’. «¿Cuáles?»
—le dice él—. Y Jesús dijo: ‘No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no
levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu
prójimo como a ti mismo’. Dícele el joven: ‘Todo eso lo he guardado; ¿qué más
me falta?’. Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y
dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme’».
Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos
bienes.”
COMENTARIO
En realidad,
aquel joven que se acerca al Hijo de Dios porque sabe que es un Maestro que
enseña con autoridad, vivía la mar de feliz: cumplía los mandamientos de la Ley
de Dios y, además, era rico y, seguramente, estaba muy contento de haberse
conocido, por así decirlo.
El joven quiere
saber pero, en realidad, no tenemos muy claro que sea por aprender algo sino
por dirigirse a alguien con fama de santidad reconocida. Y eso porque no sabe,
con su cumplimiento de los Mandamientos y todo, no sabe, decimos, Quién es el
único Bueno.
Al parecer aún
le faltaba aprender lo que era el amor por el prójimo y, sobre todo, por el más
necesitado. Y, sin embargo, ahora tampoco iba a aprender tal cosa pues,
sabiendo el consejo de Cristo… el joven de allí se fue. Y es que no le
convenía, humanamente hablando, aquello que le dijo Cristo.
JESÚS, gracias por enseñar lo que
es la misericordia y el amor.
Eleuterio Fernández Guzmán
14 de agosto de 2021
Ser como un niño
Mt 19, 13-15
13 de agosto de 2021
Tener en cuenta la Voluntad de Dios
12 de agosto de 2021
Setenta veces siete
Mt 18, 21-35
“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’. 23 ‘Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’ 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’ 29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31 Al ver sus compa1ñeros lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste’. 33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.
COMENTARIO
El ejemplo que pone el Hijo de Dios a Pedro para que comprenda lo que supone perdonar quizá le sirvió a quien, tiempo después, debería ser perdonado.
Aquel siervo debía mucho dinero. Mucho se le debía perdonar. Y su señor le perdona mucho porque mucho le debía. Y debía mostrar agradecimiento. Y a su señor seguro que se lo mostró. Pero no hizo lo mismo con quien a él le debía muy poco.
Perdonar lo poco es, también, importante. Pero, de todas formas, el perdón debe alcanzar a todas las ofensas que se nos infieran porque ya dice Jesucristo que debemos perdona… siempre.
JESÚS, gracias por enseñarnos, con tu vida, qué es el perdón y hasta dónde llega el mismo.
Eleuterio Fernández Guzmán
7 de agosto de 2021
El grano de mostaza y la fe
6 de agosto de 2021
Ver y no saber
Pedro dijo a Jesús: 'Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías'. Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.
Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: 'Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo'.
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría 'resucitar de entre los muertos.'"
5 de agosto de 2021
La perseverancia de la fe
Mt 15, 21-28
3 de agosto de 2021
Quedar sanados
Mt 14, 22-36
2 de agosto de 2021
Confiar siempre en Cristo
Mt 14, 13-21
“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí
en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes,
salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.
14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
15 Al atardecer se le acercaron los
discípulos diciendo: ‘El lugar está
deshabitado, y la hora es ya pasada.
Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’
16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’
17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él
dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó
luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo,
pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y
los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los
trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos
5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”
COMENTARIO
Podemos imaginar que cuando Jesús se
entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un
momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a
su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.
Es bien cierto que le seguían miles y
miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se
encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho
para alimentarse.
Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no
atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y
no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe
que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su
misión.
JESÚS, ayúdanos a
confiar siempre en tus fuerzas.
Eleuterio Fernández Guzmán
31 de julio de 2021
Cumplir con la Ley de Dios
Mt 14, 1-12
“La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca
Herodes, y él dijo a sus allegados: ‘Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de
entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos’.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar
y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque
Juan le decía: ‘No te es lícito tenerla’. Herodes quería matarlo, pero tenía
miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su
hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: ‘Tráeme aquí
sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista’.
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento
y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la
cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta
la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo
sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
COMENTARIO
Herodes era un poderoso que, al parecer, podía
disponer de la vida de cualquier persona. Por eso le molestó que le dijera Juan
que no podía casarse con Herodías pues, en verdad, no podía.
Aquel hombre, Juan el Bautista, había cumplido con
la Voluntad de Dios que era proclamar la Verdad. Y aunque eso pudiera costarle
la vida hizo lo que tenía que hacer.
Podemos imaginar la tristeza del Hijo de Dios cuando
le comunicación la muerte pero, sobre todo, la forma de la misma, de su primo
Juan. Entonces supo que había llegado el momento de empezar el tiempo de su
predicación.
JESÚS, agradece, en el Cielo, a Juan su labor fiel.
Eleuterio Fernández Guzmán
30 de julio de 2021
No tener fe
Mt 13, 54-58
“Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
’¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?’
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: ‘Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia’”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta
de fe de esa gente.”
COMENTARIO
Ciertamente,
que el Hijo de Dios fuese al pueblo donde había vivido muchos años a predicar
no debería ser nada extraño pues debía hacerlo allí y en cualquier otro lado.
Que hubiera personas que no estuviesen muy seguros de lo que decía, simplemente, porque lo conocían, era propio de las que creen saberlo todo acerca de otra persona. No pueden concebir que un vecino suyo sea el Mesías.
Jesucristo,
sin embargo, no iba a quedarse con las manos cruzadas y el corazón cerrado. Al
contrario es la verdad: cura a los que tienen fe pues sabe que los que no la
tienen ya están condenados.
JESÚS, gracias por cumplir tu misión a pesar de muchos.
Eleuterio Fernández Guzmán
29 de julio de 2021
Confiar en el poder de Dios
19 y
muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su
hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro,
mientras María permanecía en casa. 21
Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi
hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo
concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta:
'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le
respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice
ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a
venir al mundo.'”
COMENTARIO
Que Marta y
María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que
también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que
pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de
Dios.
Marta,
aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada
por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que
volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.
El Hijo de
Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y
cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto
traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es
Dios hecho hombre.
JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.
Eleuterio
Fernández Guzmán
28 de julio de 2021
Encontrar el tesoro de la fe
Mt 13,44-46
“En aquel tiempo, Jesús
dijo a la gente: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en
un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría
que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
‘También es semejante el
Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al
encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’”.
COMENTARIO
Cualquiera diría que Jesús entendía que
el Reino de Dios era algo que nadie podía tener, digamos, de ordinario. No. Lo
que quiere decir el Hijo de Dios es que hay que hacer algún esfuerzo para
alcanzar el definitivo Reino de Dios, el Cielo.
Cristo compara el Reino de los Cielos con
dos cosas. Digamos que la referida al tesoro escondido tiene mucho que ver con
quien encuentra el Reino sin buscarlo. Es decir, quien como san Pablo se
encontró con Cristo cuando, precisamente, andaba persiguiendo a sus discípulos.
Sin embargo, hay quien sí busca el Reino
de Dios. Tales creyentes quieren encontrar a Dios y hacen lo posible para dar
con el Padre. Tales personas, cuando encuentran a Quien tanto había buscado, lo
dejan todo, abandonan todo su pasado y van tras el Reino del Todopoderoso.
JESÚS, ayúdanos a
encontrar el definitivo Reino de Dios cumpliendo la santa voluntad del Padre.
Eleuterio Fernández Guzmán
27 de julio de 2021
Así será el fin del mundo
Mt 13,36-43
“En aquel tiempo, Jesús
despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos
diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que
siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena
semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el
enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los
segadores son los ángeles.
‘De la misma manera,
pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del
mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino
todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el
horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los
justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que
oiga’”.
COMENTARIO
De las muchas que Jesús habla de lo que
ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este
evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada
por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.
Los apóstoles le preguntan por el
significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han
entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente.
Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es
esencial.
Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo
de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino
sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber
ocupado el papel de la cizaña.
JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen
fruto.
Eleuterio Fernández Guzmán
