5 de enero de 2019
Debemos reconocer a Cristo
Jn 1, 43-51
“43 Al día siguiente, Jesús quiso partir para
Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: ‘Sígueme.’ 44 Felipe era de
Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe se encuentra con Natanael y
le dice: ‘Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo
hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.’
46
Le respondió Natanael: ‘¿De Nazaret puede haber cosa buena?’ Le dice Felipe:
‘Ven y lo verás.’ 47 Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí
tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.’ 48 Le dice Natanael:
‘¿De qué me conoces?’ Le respondió Jesús: ‘Antes de que Felipe te llamara,
cuando estabas debajo de la higuera, te vi.’
49
Le respondió Natanael: ‘Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de
Israel.’ 50 Jesús le contestó: ‘¿Por haberte dicho que te vi debajo de la
higuera, crees? Has de ver cosas mayores.’ 51 Y le añadió: ‘En verdad, en
verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar
sobre el Hijo del hombre.’”
COMENTARIO
Había
quien descubrió pronto que Jesús era el Mesías. Ciertamente, eran muy pocos los
que se dieron cuenta de eso. Pero, como Andrés, no dudan en comunicarlo a
quienes conocen como, por ejemplo, a su hermano Simón, luego llamado Pedro por
Cristo que sería el primer Papa de la Iglesia que fundaría el Mesías. Y Natanael
era otro de los que supo ver la verdad. Lo hizo, sin embargo, por lo que
consideraba un prodigio haber sido visto sin estar allí por parte del Maestro.
Pero eso era, en verdad, muy poco y el Hijo de Dios se lo hacer ver. Y es que
vendría un tiempo, vendrá porque aún no ha llegado, que veremos volver a
Jesucristo en todo el poder de Dios para juzgar a vivo y a muertos.
JESÚS, ayúdanos a esperar con fe el momento de tu nueva
venida al mundo.
Eleuterio
Fernández Guzmán
4 de enero de 2019
Buscar a Cristo
Jn 1,35-42
“En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus
discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’.
Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y
al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le respondieron: ‘Rabbí
—que quiere decir, “Maestro”— ¿dónde vives?’. Les respondió: ‘Venid y lo
veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más
o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos
que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente
con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’ —que quiere decir,
Cristo—. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú
eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’ —que quiere decir,
‘Piedra’”.
COMENTARIO
En aquel tiempo, el del pueblo elegido por Dios, todo
creyente esperaba la llegada del Mesías prometido por Dios. Por eso cuando Juan
el Bautista señala a su primo Jesús como el Cordero de Dio hay quien, al
escucharlo y sabiendo que Juan era un gran profeta, lo siguen: Juan, que sería
Evangelista y Andrés, hermano de Pedro, lo siguen. Y no tardan en comunicar a
los suyos que han encontrado al Cristo, al Mesías enviado por Dios. Y tampoco
tarda nada el Hijo de cambiar el nombre a Pedro. Y es que tenía una misión
reservada para él de suma importancia y, por eso mismo, lo llamará, desde
entonces, “Piedra” porque sobre ella iba a edificar su Iglesia. Y lo hizo, como
bien sabemos.
JESÚS, gracias por haber escogido a Pedro de una forma tan especial.
Eleuterio Fernández Guzmán
3 de enero de 2019
Cumpliendo, siempre, la Ley de Dios
Lc
2, 21-24
“21 Cuando se cumplieron los ocho días para
circundidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de
ser concebido en el seno. 22 Cuando se cumplieron los días de la purificación
de ellos,según la Ley de Moisés,
llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor 23 como está escrito en
la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor 24 y para
ofrecerle en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se
dice en la Ley del Señor.”
COMENTARIO
Por si no era ya
suficiente con ver que la Sagrada Familia cumplía la Ley al haber acudido,
antes del nacimiento del Hijo de Dios, a Belén para inscribirse en el censo
ordenado hacer, ahora los vemos haciendo lo propio, no ya con la ley del
hombre, sino con la de Dios. Y acuden a circundidar al recién nacido y, luego,
a presentar al Niño a Dios. Y es que todo primer hijo debía ser presentado al
Todopoderoso y, digamos, para rescatarlo, entregar determinadas ofrendas con la
cuales se hacía tal cosa. Y, para que veamos que la Sagrada Familia no era una
que lo fuera potentada o poderosa, hace entrega de los más humilde de entre los
ofrecimientos en sacrificio. Y es que Dios que, en su bondad, quiso que las
cosas sucedieran como sucedieron, así lo quería.
JESÚS,
fuiste presentado a
tu Padre del Cielo y allí se quedó tu corazón.
Eleuterio Fernández
Guzmán
2 de enero de 2019
Quien ha de venir
Jn 1, 19-28
“Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él
desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ El
confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué,
pues? ¿Eres tú Elías?’ Él dijo: ‘No lo soy.’ – ‘¿Eres tú el profeta?’
Respondió: ‘No.’ Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos
respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ Dijo él: ‘o soy =
voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, = como dijo
el profetaIsaías.’ Los enviados eran fariseos. Y
le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni
el profeta?’ Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de
vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no
soy digno de desatarle la correa de su sandalia. Esto ocurrió en Betania, al
otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”
COMENTARIO
En
la historia de la salvación, ha habido personas que han comprendido cuál era su
misión. El Bautista sabía que no era el Hijo de Dios y que Otro iba a venir
para cumplir una misión más que importante.
En
efecto, el Bautista es la voz que clama en el desierto de la espiritualidad
judía. Había llegado, el pueblo elegido por Dios, a una tal situación que
estaba como si anduviera de nuevo por el desierto a la espera de la tierra
prometida.
Juan
es consciente de que quien tiene que venir es una persona más que importante.
Sabe, además, que ya ha llegado al mundo porque dice que está en medio de los
que le escuchan o, lo que lo mismo, que ha ya nacido.
JESÚS, ayúdanos a
cumplir la misión que nos sea encomendada.
Eleuterio
Fernández Guzmán
1 de enero de 2019
Alabar a Dios
Lc 2,16-21
“En aquel tiempo, los
pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño
acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho
acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los
pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las
meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a
Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de
Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.”
COMENTARIO
Aquellos
pastores no dudaron lo más mínimo acerca de lo que les había dicho el Ángel.
Por eso no debieron extrañarse cuando vieron la escena que les había sido
dicha. Tampoco debe extrañarnos que contaran a todos lo que les había pasado.
La
Virgen María, como en otros episodios que contienen las Sagradas Escrituras,
guarda en su corazón aquello que le está pasando con relación a su recién
nacido hijo. Y es que debería servir de alimento espiritual para toda una vida
de amor y de entrega.
Y
le pusieron por nombre Jesús. Aquel era el que les había dado el enviado de
Dios. Cumpliendo con lo establecido en la Ley no dudan en hacer todo lo que se
les había dicho. Y es que cumplir con la voluntad de Dios no era nada extraño
en ellos.
JESÚS, ayúdanos a
ser tan cumplidores con la Ley de Dios como lo fueron José y María, alabando a
Dios con ello.
Eleuterio
Fernández Guzmán
31 de diciembre de 2018
Y la Palabra era Dios
Jn 1,1-18
"En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de Él y clama: ‘Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado."
COMENTARIO
“En
el principio”. El evangelista más joven escribe, en este texto, el origen de
todo. Todo se hizo por y para Cristo. Pero no sólo eso sino que el Hijo estaba
presente antes de todo en el todo. Y lo estaba con Dios, frente al Creador.
Sin
embargo, la luz vino al mundo. Pero muchos no quisieron recibirla porque les
mostraba la realidad como tenía que ser y no como ellos querían que fuese. Pero
a los que sí la reciben los hace hijos de Dios con todas sus consecuencias.
El
Bautista también sabía de dónde, de qué momento, venía Cristo. Sabía que el
Hijo de Dios estaba antes de todo. Por eso dio testimonio de tan gran verdad:
de que sólo Cristo ha visto al Padre.
JESÚS, Tú has estado desde el principio de todo y desde
entonces no nos has abandonad. Ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestra
vida.
Eleuterio
Fernández Guzmán
30 de diciembre de 2018
En Casa de su Padre
Lc
2, 41-52
“41 Sus padres iban todos
los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42 Cuando tuvo doce años,
subieron ellos como de costumbre a la fiesta 43 y, al volverse, pasados los
días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. 44 Pero
creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban
entre los parientes y conocidos; 45 pero al no encontrarle, se volvieron a
Jerusalén en su busca. 46 Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron
en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; 47
todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus
respuestas. 48 Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo:
«Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te
andábamos buscando». 49 El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que
yo debía estar en la casa de mi Padre?» 50 Pero ellos no comprendieron la
respuesta que les dio. 51 Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a
ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. 52
Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los
hombres.”
COMENTARIO
Aquel Niño, ya no lo era
de todas formas, tan niño, sabía que debía cumplir una misión muy importante en
su vida. Y cuando acude al Templo, a los doce años, para cumplir también con lo
que establece la ley espiritual del pueblo elegido por Dios, decide quedarse
entre los doctores y maestros de la Ley. Y sus padres, ya podemos imaginar, se
preocupan mucho cuando no lo ven en la caravana que regresa a Nazaret. Y lo
buscan desesperadamente. Y, cuando lo encuentran, su Madre, María, le echa en
cara que no debía hacer lo que había hecho con ellos. Pero Jesús, que era Dios
hecho hombre, sabía más que bien dónde, entonces, debía estar. Y allí estaba,
en la Casa de su Padre.
JESÚS,
gracias por estar donde debías estar en el
momento oportuno.
Eleuterio Fernández
Guzmán
29 de diciembre de 2018
El Templo, Cristo, Simeón
Lc
2, 22-45
“22 Cuando se cumplieron
los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús
a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en
la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor 24 y para
ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se
dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado
Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y
estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo
que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por
el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para
cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a
Dios diciendo: 29 «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se
vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado
a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria
de tu pueblo Israel». 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se
decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto
para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -
35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al
descubierto las intenciones de muchos corazones». 36 Había también una
profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después
de casarse había vivido siete años con su marido,
37 y permaneció viuda hasta
los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y
día en ayunos y oraciones. 38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa
a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39
Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea,
a su ciudad de Nazaret.
40 El niño crecía y se
fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. 41
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. 42 Cuando
tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta 43 y, al volverse,
pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. 44
Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban
entre los parientes y conocidos; 45 pero al no encontrarle, se volvieron a
Jerusalén en su busca.”
COMENTARIO
Como era de precepto
espiritual, los padres del Niño recién nacido lo llevan al Templo. Han de
presentarlo al Señor para ofrecérselo como hijo suyo que era. Por eso acuden a
Jerusalén cumpliendo con lo establecido. Y allí estaba Simeón, un anciano, un
hombre justo que sabía que, en cualquier momento de su vida, iba a ver al
Mesías. Y cuando lo ve no puede, ¡Que menos!, que dar las gracias a Dios y
pedirle que se lo lleve junto a sí. Y a María le deja un aviso muy grave: va a
sufrir mucho por aquel Niño que había sido enviado por Dios al mundo para que
el mundo se salvase pero que también le iba a causar un gran dolor.
JESÚS,
agradece a Simeón, de
nuestra parte, su gran confianza en Dios.
Eleuterio Fernández
Guzmán
28 de diciembre de 2018
Los primeros mártires
Mt 2, 13-18
“Después que los magos se retiraron, el Ángel del
Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al Niño
y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque
Herodes va a buscar al Niño para matarle’. Él se levantó, tomó de noche al Niño
y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes;
para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: ‘De Egipto llamé
a mi hijo’.
Entonces Herodes, al ver que había sido burlado
por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de
Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había
precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
‘Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a
sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen’”.
COMENTARIO
Cumple José, muchas
veces, con aquello que le dicen de parte de Dios. Es decir, el Ángel del Señor
hace de mensajero del Creador e indica al padre adoptivo de Jesús que ha de
huir para que Herodes no lo mate.
Herodes se sentía acosado
por aquel niño que decían sería Rey. Por eso, por egoísmo y por falta de
humanidad, ordena matar a los niños pequeños de su reino. Y un tal
comportamiento es propio de seres humanos que han perdido lo que de humano
tenía su corazón.
Algo muy importante nos
dice este texto evangélico. Se refiere, en dos ocasiones, en el hecho de que con
lo que aquí se dice se cumplió aquello que estaba escrito. En realidad, nos
habla del cumplimiento de la voluntad de Dios.
JESÚS,
muchos hermanitos
tuyos murieron por tu causa. Eran mártires antes de que tal palabra tuviera
sentido para tus discípulos. Ayúdanos a no olvidar nunca la vida de aquellos
que murieron por Ti.
Eleuterio Fernández
Guzmán
27 de diciembre de 2018
Y Cristo resucitó
Jn 20,2-8
“El primer día de la semana,
María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo
a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no
sabemos dónde le han puesto’. Salieron Pedro y el otro discípulo, y se
encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió
por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio
las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole,
entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su
cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró
también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y
creyó.”
COMENTARIO
María de Magdala había
visto que el cuerpo de Jesús no estaba donde tenía que estar que era donde lo
habían dejado. No es de extrañar que se sintiera confusa y acudiera donde
estaban los discípulos más allegados de Jesús y dar aquella noticia.
De entre ellos dos fueron
rápidos en la acción. Tanto Pedro como Juan corrieron raudos a ver lo que decía
María Magdalena que había pasado. El estado de nervios de los dos apóstoles lo
podemos imaginar y, sin embargo, no duraron en ir al sepulcro de Jesús.
Pedro, llamado Simón, es
el mayor de los dos. Llegó más tarde que Juan, que era más joven, pero el
discípulo amado de Jesús no quiso entrar dentro del sepulcro. Pedro sí lo hizo
y comprobó que, en efecto, no esta el cuerpo de Jesús. Y luego entró Juan. Y
dice el texto que creyó. Creyó en todo lo que había dicho el Maestro.
JESÚS, tus
discípulos acuden a tu sepulcro porque te quieren. Ayúdanos a no olvidar nunca
que resucitaste y que lo hiciste para siempre.
Eleuterio Fernández
Guzmán
26 de diciembre de 2018
Perseverar
Mt 10, 17-22
“Guardaos
de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus
sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que
deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os
preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os
comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino
el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. ‘Entregará a la muerte
hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los
matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que
persevere hasta el fin, ése se salvará.’”
COMENTARIO
Lo
que dice Jesús en este texto del Evangelio de San Mateo no podemos negar que
sea poca cosa. Y es que nos habla de lo que pasará con aquellos que quieran
seguirle y ser sus discípulos. Humanamente nada bueno.
El
futuro es terrible, si lo consideramos desde el punto de vista terreno. Serán
entregados los que sigan a Cristo pero ellos tendrán defensa en el Espíritu
Santo que hablará por ellos. Y deben dejarse conducir por Él.
Pero
lo bueno, aquello que vale la pena, sirve para el bien del discípulo de Cristo.
El odio hacia los que sigan a Cristo tendrá un gran don y un gran regalo de
Dios: la salvación eterna. Para alcanzarla, sin embargo, hace falta perseverar
en la fe y en la oración.
JESÚS, ayúdanos a
perseverar en la fe y en la oración.
Eleuterio
Fernández Guzmán
25 de diciembre de 2018
Hoy nace nuestro Salvador y nuestra salvación
Hoy nace Dios. Y lo hace en los corazones de sus hijos que tanto tiempo llevaban esperándolo.
Gracias al Todopoderoso, Padre de Jesucristo y Padre Nuestro, podemos salvarnos y vivir para siempre. Y gracias a un día como hoy todo es posible porque todo el Amor del Padre se ha visto colmado.
¡Alabado sea Dios que tanto nos ama!
¡Feliz Navidad!

24 de diciembre de 2018
Noche Buena; ¡Viene Cristo!
Dios había de nacer en una Noche que debía ser Buena. Y Dios, nuestro Padre y el Suyo, quería que lo hiciese en un lugar pobre. Nosotros, en realidad, no sabemos del todo las razones de aquello pero estamos seguros que fue por nuestro bien, como hijos suyos que somos.

¡Muy buena Noche Buena!
Eleuterio Fernández Guzmán
23 de diciembre de 2018
Bendita María
Lc 1,
39-45
“39
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región
montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a
Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de
gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y
exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto
de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque,
apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
45 ¡Feliz la que ha
creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”.
COMENTARIO
Cuando aquella joven
llamada María, que hacía bien poco le había dicho al Ángel Gabriel que sí, que
aceptaba ser la esclava del Señor, acude al pueblo donde vive su prima Isabel,
cumple con su misión de forma perfecta. Por eso, la esposa de Zacarías, que
sabe más de lo que pudiera parecer, se alegra sobremanera cuando la ve llegar a
su casa. Sabe que lleva en su seno al Mesías y se alegra de tal forma que la
llama “Bendita entre las mujeres” o, lo que es lo mismo, la escogida por Dios
para se su Madre. Y ella, que era la mujer más feliz del mundo, no pudo, ¡qué
menos!, que ruborizarse. Y es que era tan niña...
JESÚS,
gracias por haber
escogido, desde la eternidad, a María.
Eleuterio Fernández
Guzmán
22 de diciembre de 2018
Magnífica María
Lc 1, 46-56
46
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador 48 porque ha puesto los
ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones
me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mi favor maravillas el
Poderoso, Santo es su nombre 50 y su misericordia alcanza de generación en
generación a los que le temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a
los que son soberbios en su propio corazón. 52 Derribó a los potentados de sus
tronos y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió
a los ricos sin nada. 54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la
misericordia 55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham
y de su linaje por los siglos». 56 María permaneció con ella unos tres meses, y
se volvió a su casa.
COMENTARIO
No
nos extraña nada de nada que, una joven como María, llena del Espíritu Santo
porque lleva en su seno al mismo Dios que va a ser hombre, ante las palabras de
su prima Isabel, pronuncie una de las oraciones mejores que puedan escucharse.
Y es que en el Magnificat se recoge mucha de la que fe y la confianza que
tenían aquella joven que había sí a Dios, a ser su Madre. Por eso ella, María,
se queda los tres meses que le quedan, más o menos, a Isabel para traer al
mundo al Precursor del Mesías. Y no podemos decir, ¡Qué menos!, sino que Dios
supone elegir tanto a una como a otra para cumplir con su misión en la historia
de la Salvación y ellas cumplieron a la perfección con la misma.
JESÚS, gracias
por tu Madre María.
Eleuterio
Fernández Guzmán
21 de diciembre de 2018
Bendita entre las mujeres
Lc
1, 39-45
“En aquellos días, se
levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de
Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó
Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó
llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las
mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi
Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó
de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas
que le fueron dichas de parte del Señor!’”.
COMENTARIO
Cuando
el Ángel Gabriel deja a María ella sabe perfectamente lo que tiene que hacer.
Una vez conoce que la Encarnación se ha producido en ella sabe que su prima
Isabel, allí en Aim Karem, la necesita porque va a tener un hijo y es mujer de
edad avanzada. Y acude donde está.
A
Isabel le debió soplar al corazón el Espíritu Santo que su prima María venía y
que lo hacía acompañada, en su vientre, nada más y nada menos que por el Hijo
de Dios. Muy pocas personas sabían que eso era así
Isabel
sabía mucho acerca de lo que iba, pronto, a pasar. Y es que era Voluntad de
Dios que así fuera. Por eso estaba avisada, decimos, de que iban a producirse
acontecimientos de una importancia tal que nunca iban a ser olvidados.
JESÚS, gracias por
tu Madre.
Eleuterio
Fernández Guzmán
18 de diciembre de 2018
La fe de José
Mt 1,18-24
“La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María,
estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró
encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería
ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
Así lo tenía planeado, cuando el
Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no
temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en Ella es del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él
salvará a su pueblo de sus pecados’. Todo esto sucedió para que se cumpliese el
oráculo del Señor por medio del profeta: ‘Ved que la virgen concebirá y dará a
luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: ‘Dios
con nosotros’’. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le
había mandado, y tomó consigo a su mujer”.
COMENTARIO
San Mateo hace hincapié en algo muy importante:
Jesús debía de tener un padre-hombre para que fuese reconocido como tal y
evitar, así, los posibles problemas que podía tener María al decir que estaba
embarazada. Es seguro que había sido lapidada.
Conocedor, como era, el Ángel, de lo que iba a
pasar, le dice a José lo que ha de suceder, el nombre del niño que va a nacer,
Jesús, apostillando, para demostrar lo que le decía, con las palabras del
profeta Isaías (Isaías 7, 14) lo que acabó de convencer a José: Virgen, María,
profeta, Emmnanuel-Dios con nosotros-… Todo era cierto, verdad.
La
fe que tiene aquel hombre que, escuchando al enviado de Dios para consolar su
corazón atribulado, no se le ocurre más que hacer lo que le dice quien era
mensajero de Dios. A José otra cosa no se le pasa por la mente ni, por supuesto,
por el corazón pues también debió consagrarse a Dios desde pequeño al igual que
lo debió hacer la joven María, su esposa
JESÚS, tu padre adoptivo, José, el carpintero de Nazaret, tuvo una fe
inquebrantable en Dios e hizo lo que dijo tu Ángel. Ayúdanos a ser fieles como
el esposo de María, Madre de Dios y madre nuestra.
Eleuterio
Fernández Guzmán
17 de diciembre de 2018
De quién viene Jesucristo
Mt 1,1-17
“Libro de
la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a
Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá
engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a
Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró
a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed,
Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.
David
engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam,
Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat
engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam
engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés
engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus
hermanos, cuando la deportación a Babilonia.
Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.”
Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.”
COMENTARIO
Podría
pensarse que la relación de antepasados de Jesús tiene poca importancia. Sin
embargo, es bien cierto que la intención del evangelista que fuera recaudador
de impuestos es mostrarnos que el Hijo de Dios, Jesús, es Hombre. Es más, que
es verdadero Hombre.
Jesús,
pues, es hombre porque así lo quiso Dios. Y lo es con todas sus consecuencias:
cosas buenas y malas que le pasan a lo largo de su vida mortal, situaciones por
las que pasa todo ser humano que también le afectan. Así llora y ríe, sufre la
pérdida de amigos como cualquier hijo de Dios.
Pero
lo más importante es que este texto de san Mateo nos presenta al niño que
pronto va a nacer y que tanto queremos que vuelva, otra vez, tras su partida a
la Casa del Padre. Así, Jesús, quien tiene antecedentes muy humanos, es Dios
hecho hombre. Y así nos lo recuerda aquel que lo dejó todo para, años después,
seguirlo.
JESÚS, tienes antepasados como todos tenemos. Los tuyos, claro
y por voluntad de Dios, son de linaje escogido por el Creador. Los hubo
pecadores graves pero siempre atendiendo, en lo posible para ellos, a la
voluntad de tu Padre. Ayúdanos a contemplar tu nueva venida con amor y
esperanza.
Eleuterio
Fernández Guzmán
16 de diciembre de 2018
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