24 de mayo de 2014

Odiados por el mundo, amados por Dios





 Sábado V de Pascua
Jn 15,18-21

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado”.

COMENTARIO


Jesús sabía, porque le había pasado a Él, que aquellos que le habían perseguido, el mundo, haría lo mismo con sus discípulos. Sin embargo, eso no debía procurarles miedo alguno. 

También sabe Jesús que no podemos ser como Él pues sería pretender lo que es imposible. Sin embargo, sí podemos ser como Él en cuanto a sufrimiento y aceptar el sufrimiento que el mundo nos pueda procurar. 

Conocer a Cristo, por parte de aquellos que lo perseguían, no era un dechado de verdad. Por eso, por no conocer y no guardar su Palabra, que es la de Dios, lo habían perseguido. Pues exactamente igual les pasaría a los suyos. 




JESÚS, nos adviertes de que seremos perseguidos. Ayúdanos a sobrellevar tales persecuciones sabiendo que Tú eres Dios. 



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de mayo de 2014

El Mandamiento de la Caridad





Viernes V de Pascua



Jn 15,12-17

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros’”.

COMENTARIO

El mayo legado que Jesús dejó a los que le escuchaban y que tenía que ver, totalmente, con la Ley de Dios y, más concretamente, con el Mandamiento más importante a tener en cuenta en nuestra relación con el prójimo era el del amor.

Jesús no dice que nos amemos de cualquier forma sino como Él nos ha amado. Eso quiere decir que debemos seguir su ejemplo y, por ejemplo, perdonar siempre, no enfadarnos, no llevar las cosas por el camino de la falta de paz y tener en cuenta al prójimo para lo bueno y para lo malo, etc.

La voluntad de Dios es que demos fruto. Por eso nos ha elegido. No quiere otra cosa sino que hagamos su voluntad. De tal manera, alcanzaremos la vida eterna pues habremos llevado a cabo un hacer y un ser de acuerdo a lo que quiere el Creador que siempre es lo mejor para nosotros, hijos suyos.


JESÚS,  como quieres lo mejor para nosotros nos recomiendas que nos amemos unos a otros y que lo hagamos como Tú nos amaste. Ayúdanos a ser capaces de hacer eso.




Eleuterio Fernández Guzmán


22 de mayo de 2014

Guardar la Ley de Dios en nuestros corazones

Jueves V de Pascua



Jn 15,9-11

"En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: 'Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado'".

COMENTARIO

Como sabemos, Jesús amó a sus hermanos lo más que se puede amar. Lo hizo hasta el mismo extremo de dar su vida por ellos, por todos y cada uno de nosotros. Y así es como ama Dios pues lo dice el mismo Hijo.

Hay que guardar los Mandamientos de a la Ley de Dios. Pero guardarlos no quiere decir esconderlos sino tenerlos bien dentro del corazón y que, desde allí, de donde salen las obras, iluminen nuestra existencia. 

Sólo guardando los Mandamientos y el pensamiento de Cristo en nuestros corazones estaremos llenos del Espíritu Santo y seremos su templo. Debemos, pues, hacer lo que hace el Maestro y que es tener siempre a Dios en su corazón y en su existencia.


JESÚS, sólo nos dices lo que nos conviene saber y llevar a la práctica. Ayúdanos a no olvidar nunca los Sagrados Mandamientos de tu Padre. 


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de mayo de 2014

Sarmientos de la Viña


Miércoles V de Pascua


Jn 15,1-8

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.


COMENTARIO


Jesús, en su predicación, pone ejemplos que son fácilmente entendidos por aquellos que le escuchan. Así, por ejemplo, en el caso de hoy, se refiere a la Viña, que es Él mismo, y a los sarmientos, que somos sus discípulos.

Dios, como nos dice su Hijo, nos quiere limpios de pecado. Por eso nos limpia y nos hace crecer en el espíritu. Si permanecemos en Cristo y lo ponemos en nuestro corazón como el primero que es, avanzaremos en nuestra vida espiritual.

Quiere Jesús que demos fruto. De otra forma perderemos todo (hasta lo poco que tengamos de fe). Por eso nos recomienda, muchas veces, que lo tengamos siempre presente en nuestra vida. Si no queremos arder en el fuego eterno debemos procurar que el Hijo permanezca en nosotros.



JESÚS, nos quieres siempre contigo y nos quieres limpios y puros de corazón. Ayúdanos a limpiar aquello que nos sobra y echarlo al fuego.




Eleuterio Fernández Guzmán


20 de mayo de 2014

La promesa de volver



 Martes V de Pascua
Jn 14, 27-3a

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado’”.

COMENTARIO

Seguramente Jesús pedía mucho a sus más allegados discípulos cuando les decía que su corazón no debía turbarse. Si les estaba diciendo que se iba a marchar de una forma tan trágica no es extraño pensar que aquellos que le seguían quedaran preocupados.

Pero Jesús pide confianza. Les dice que deben amarlo y que, entonces, estarían contentos porque se fuera. Pero sabe que no creerán hasta que no haya muerto y haya resucitado.

Jesús sabe que el Demonio va a dominar al mundo. También sabe que no puede nada contra Él porque es Dios hecho hombre y su voluntad prevalece sobre la del Mal pero era bueno que les dijera que debían tener confianza.









JESÚS, sabes que, muchas veces, somos de dura cerviz y necesitamos muchos avisos acerca de nuestra vida eterna. Ayúdanos a que no nos venza el Príncipe de este mundo.




Eleuterio Fernández Guzmán


19 de mayo de 2014

Cristo es la Palabra

Jn 14, 21-26

21 'El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.» 22 Le dice Judas - no el Iscariote' -: 'Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?' 23 Jesús le respondió: 'Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. 24 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. 25 Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho'”.

COMENTARIO

Muchas veces tiene que recalcar Jesús aquello que, para Él, es esencial y que todos sus discípulos tenían que entender y creer: confiar en su persona era hacer lo propio con el Padre. Por eso ahora también les dice lo que les dice acerca de los Mandamientos. Y los llama “míos”.

Es muy importante que Jesús diga que no basta, digamos, con escuchar sus mandamientos o mandatos. Hay que ir un poco más allé de eso y guardarlos en el corazón. Eso quiere decir que debemos llevarlos a la práctica no valiendo, por eso mismo, la sola teoría.

Aún avanza algo más Jesús: enviará al Espíritu Santo, al Paráclito o Defensor, para que nos enseñe todo lo que corresponde ser enseñado y que, entonces y ahora, aún no comprendía ni comprendemos. Es más, ha de recordar (y hacerlo muy a menudo) las palabras de Jesús pues en ellas está la Vida Eterna.


JESÚS, Tú eres la Palabra y, en el Principio, estabas junto a Dios, Padre Creador y Todopoderoso. Ayúdanos a no olvidar nunca estas gran verdad.




Eleuterio Fernández Guzmán


18 de mayo de 2014

Jesús lo es Todo



Domingo V de Pascua



Jn 14,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino'.
 

Le dice Tomás: 'Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?'. Le dice Jesús: 'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto'.

Le dice Felipe: 'Señor, muéstranos al Padre y nos basta'. Le dice Jesús: '¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre'”·.


COMENTARIO

Era de esperar que aquellos que seguían más de cerca a Jesús, sus apóstoles, sintiesen el corazón encogido cuando escuchaban de la boca del Maestro que le iba a pasar lo que le iba a pasar. Incluso, alguno duda.

Es bien cierto que aún no tenían, del todo, el corazón abierto y aún no habían conocido la verdad de las cosas. Por eso Felipe le pregunta a Jesús acerca del Padre y del hecho mismo de que el Hijo de Dios se lo mostrase.

Pero Jesús deja sentado, ya para siempre, la gran Verdad: Él es Camino y la Verdad y la Vida. Sólo eso, ni más ni menos, debían comprender aquellos que le seguían más de cerca para entrar, con gloria y gozo, en la vida eterna.


JESÚS, nos dices que eres el Camino, la Verdad y la Vida. En tales palabras se encierra todo lo que nos conviene ahora y para siempre, siempre, siempre. Ayúdanos a tenerlas en nuestro corazón.




Eleuterio Fernández Guzmán


17 de mayo de 2014

Permanecer en Cristo

Sábado IV de Pascua




Jn 14,7-14


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto'. Le dice Felipe: 'Señor, muéstranos al Padre y nos basta'. Le dice Jesús: '¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. 'Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré'".


COMENTARIO

Conocer a Cristo es esencial para un discípulo suyo.  Por eso Jesús lo dice muchas veces pues sabe que nos conviene tenerle presente siempre en nuestra existencia. 

Algunos dudan de que Jesús sea quien es. Sin embargo, sabe que es porque aún no han acabado de comprender que Él está en el Padre y el Padre, Dios, en Él mismo. Sabe que aún les queda mucho por entender y sigue enseñándoles.

Jesús nos pide que pidamos. Orando a Dios seremos escuchados siempre que lo pidamos en su nombre pues el Padre siempre escucha lo que a su corazón llega de parte de su amado Hijo. 




JESÚS, quieres que estemos siempre contigo y que te tengamos en nuestro corazón. Ayúdanos a cumplir, siempre, con tus expectativas. 


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de mayo de 2014

Camino, Verdad y Vida





Viernes IV de Pascua



Jn 14,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ’Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’”.


COMENTARIO

Dice Jesús, seguramente, lo más importante porque nos lleva a Dios.

Cristo es Camino

Es camino porque, a través de Él, Hijo de Dios, llegamos al Padre que nos espera. Es, pues, ejemplo de lo que hay que hacer y decir.

Cristo es Verdad

Es Verdad porque es la Palabra hecha carne. Por eso, conociendo la Palabra conocemos al Padre y llegamos al Señor.


Cristo es Vida

Es Vida porque el Hijo de Dios es la Vida Eterna. Con Él, aceptándolo y teniéndolo como Vida misma, aceptamos en nuestra vida la necesidad de salvación que, por cierto, Él nos ofrece con su propia Vida.



JESÚS,  todo lo que nos dices tiene el sentido pleno de querer que nos salvemos. Ayúdanos a seguirte como Camino, a aceptarte como Verdad y a tenerte como Vida.




Eleuterio Fernández Guzmán


15 de mayo de 2014

Ser como Dios quiere que seamos




Jueves IV de Pascua


Jn 13,16-20

Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado’”.


COMENTARIO

En aquel momento crucial de la vida de Cristo y de la humanidad misma era muy importante que comprendiesen, aquellos que le escuchaban, lo que era importante para ellos. Cumpliendo lo escuchado, llegarían hasta donde todos querían llegar: la vida eterna.

No ser más que el Maestro no es cosa a no tener en cuenta pues Jesús sabía que, a lo mejor, alguno de ellos querían superarlo en algo. Eso, claro está, era imposible pero podría hacer en soberbia a quien eso pretendiese.

Debían saber que era crucial para su espíritu tener en cuenta que quien acogía a uno que era enviado en su nombre era como si se le acogía a Él mismo y, claro, a Dios, Creador y Padre. Era como aceptar a Quien el Todopoderoso había enviado al mundo para que el mundo no pereciera para siempre.

JESÚS, cuando en aquella Última Cena aconsejas lo bueno y mejor para aquellos que te escuchan, esperas ser escuchado. Ayúdanos a no tener, aquello, como no sucedido y no dichas tus palabras.




Eleuterio Fernández Guzmán


14 de mayo de 2014

Mandamiento nuevo



Jn 15,9-17

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 

Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. 

No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros’”.

COMENTARIO

Guardar los mandamientos de Dios

Jesús, que sabe que es muy importante que se reconozca la voluntad de Dios no deja de recomendar que los mandamientos de la Ley de Dios han de conservarse en el corazón y aprender de ellos. Guardarlos, en suma.

Amarse los unos a los otros

Un Mandamiento nuevo nos da Cristo: amarnos los unos a los otros. Pero no hacerlo de cualquiera forma sino como Él nos amó. Con un amor así se reconocerá, fácilmente, que somos discípulos suyos.


Es Dios quien elige y escoge

No es posible tener por bueno que somos nosotros quienes escogemos a Dios en nuestra vida. Es el Creador Quien escoge a quien quiere elegir y, luego, espera nuestra respuesta.


JESÚS, nos amas con todo tu corazón. Y eso quieres que hagamos nosotros con nuestro prójimo. Ayúdanos a no ser egoístas y guardarnos el amor en el corazón.



Eleuterio Fernández Guzmán


13 de mayo de 2014

Creer a Cristo



Martes IV de Pascua


Jn 10,22-30

Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: ‘¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente’. Jesús les respondió: ‘Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’”.


COMENTARIO

Por mucho que Jesús explicara a qué había venido al mundo y por mucho que demostrara que sólo el Enviado de Dios podía resucitar muertos o hacer lo que hacía, había, entre sus contemporáneos, muchos que no le creían.

Explica, muchas veces, que lo que hace lo hace porque es el Padre quien le dice que lo lleve a cabo. Por eso aquellos que sí creen en Él lo siguen y tienen confianza en su persona y obra.

Sin embargo, muchos, a lo mejor, creían que podían, por ejemplo, hace que nadie le siguiera. Estaban equivocados del todo pues cuando Dios escoge a alguien no hay poder humano que pueda contradecirlo.







JESÚS, aquellos que te escuchaban, muchos, no estaban seguros de que eres el Hijo de  Dios. Ayúdanos a no ser como aquellos que tanto dudaban de Ti.




Eleuterio Fernández Guzmán


12 de mayo de 2014

Cristo, Buen Pastor



 Lunes IV (A) de Pascua


Jn10,11-18

En aquel tiempo, Jesús habló así: 'Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre,
porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre'”.



COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Juan es rico en avisos por parte de Jesús. Nos dice aquello que nos conviene porque sabe que es importante que lo sepamos. Como, por ejemplo, que es quien Dios envío para guiar al pueblo elegido por el Creador. Otros, sin embargo, no han sabido guiarlo.

Dios, Cristo conoce a todos sus hijos-hermanos. Por eso escoge a los que quiere para que le sigan. Es bien cierto que, luego, podemos seguirlo o no seguirlo pero, a la hora de verdad, no somos nosotros quienes elegimos a Dios sino el Todopoderoso quien nos elige a nosotros.

En este texto Jesús avisa acerca de la muerte que va a tener. Dará la vida porque quiere darla y no porque el ser humano malvado quiera arrebatársela. Y la vida, la suya, la recobrará porque es voluntad de Dios que así sea.


JESÚS, eres el Pastor Bueno, Aquel que Dios envió para quiera al pueblo del Creador. Ayúdanos a no olvidar que debemor ir por donde Tú digas que debemos ir.




Eleuterio Fernández Guzmán


11 de mayo de 2014

Sólo se entra a la vida eterna por Cristo






Domingo IV (A) de Pascua


Jn 10,1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: 'En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños'.

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: 'En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia'”.



COMENTARIO

Seguramente había, en tiempos de Jesús, quien creía que al Cielo, a la vida eterna anhelada, se podía entrar de muchas formas. Por eso practicaban la fe según les convenía.

Jesús sabe que sólo por Él, Hijo de Dios y Enviado por el Padre al mundo para que fuese salvado, se entreba en el definitivo Reino de Dios. Por eso siempre recomendaba encarecidamente que se le siguiera.

Aquellos que habían venido en el nombre del Padre pero sin haber sido enviados sólo pretendían hacerse con un botín espiritual que no les correspondía. Sin embargo, hubo muchos que no les escucharon y sí escucharon a Jesús.



JESÚS, sólo Tú eres en Enviado de Dios. Muchos, en tus días en el mundo, no lo comprendieron. Ayúdanos a tenerlo, siempre, porque lo es, por verdad.




Eleuterio Fernández Guzmán


10 de mayo de 2014

Palabras de Vida eterna




Sábado III de Pascua


Jn 6,60-69

En aquel tiempo, muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: ‘Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?’. Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ‘¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?. El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen’. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: ‘Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre’. 

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: ‘¿También vosotros queréis marcharos?’. Le respondió Simón Pedro: ‘Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios’”.


COMENTARIO

Jesús sabía que lo que decía no era entendido por aquellos que le escuchaban porque tenían el corazón duro. Por eso no se extraña de que ellos se escandalicen de lo que diga.

Jesús tiene más que claro que es su carne, la Carne por excelencia, la que salva, la que salvará al mundo. Aceptarlo a Él es hacer lo propio con Dios y era muy necesario que aquellos que le escuchaban entendieran que era crucial para sus vidas aceptarlo como el Hijo de Dios.

Jesús se interesa por saber si aquellos que le seguían de más cerca también quieren abandonarlo. Sabía que no lo harían pero quiere que sean ellos lo que le contesten. Y Pedro da la clave de todo eso: Cristo tiene palabras de vida eterna. Y eso es lo que importa.



JESÚS, los que te siguen no tienen muy claro que eres el Hijo de Dios y que has venido a salvarlos. Ayúdanos a no dudar nunca de tan gran verdad.




Eleuterio Fernández Guzmán


9 de mayo de 2014

La carne de Cristo


 Viernes III de Pascua


Jn 15,1-8

“En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: ‘¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?’. Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre’”. Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm”.

COMENTARIO

Era, ciertamente, enigmático entender lo que quería decir Jesús al referirse al hecho de comer su carne. Aquellas personas aún no estaban preparadas para entender eso y, a lo mejor, quisieron ver en aquello algún tipo de rito extraño.

Jesús se refiere a la Eucaristía. Aún no la había instituido pero cundo habla de su carne y de su sangre la referencia es clara a lo que luego, en la Última Cena, hará ante aquellos que allí estén presentes.

Sabe Jesús que aquellos que comieron el maná murieron. Y que murieron para siempre hasta que él muera y baje al infierno a liberar a los justos. Pero quien come de su carne, en efecto, vivirá para siempre.







JESÚS, es cierto que comer tu carne tiene un sentido simbólico pero más que real. Por eso te pedimos nos ayudes a no dudar nunca de tu presente en las Sagradas Especies.




Eleuterio Fernández Guzmán


8 de mayo de 2014

Dios escoge y elige


Jueves III de Pascua


Jn 6,44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo’”.

COMENTARIO

Jesús dice muchas veces que nadie ha visto a Dios. Se refiere, claro está, a persona viva pues es de suponer que en el Cielo, sí veremos a Dios. Pero para llegar a tal momento, antes hay que aceptar a Cristo como Quien es: Dios hecho hombre.

Que es Dios hecho hombre lo dice Él mismo cuando dice que quien escucha al Padre viene de Cristo. Por eso es necesario creer en Cristo pues supone, y es, creer en Dios mismo.

Jesús sabe que para vivir para siempre (se refiere a la vida eterna) es necesario comer de Quien se entregaría, pronto, por todos nosotros. Sólo así, comiendo de tal carne (vía Eucaristía) se alcanza la vida eterna pues Cristo es alimento para la eternidad.


JESÚS, tú eres el alimento que lleva a la vida eterna. Nosotros no somos capaces de comprender cómo eso sucede pero tenemos fe y no queremos otra cosa más que a Ti.





Eleuterio Fernández Guzmán

7 de mayo de 2014

Ir a Cristo


Miércoles  III de Pascua
Jn 6,35-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día’”.


COMENTARIO

Jesús dice cosas muy importantes y convenientes para todos nosotros. Nada de lo que aquí se recoge carece de validez y, tanto antes como ahora, han de ser llevadas a nuestro corazón.

Ir a Cristo es ir al Padre. Por eso Jesús, que sabe tan gran verdad, no deja de proclamarla siempre que puede para que sea entendida. Por eso acercarse a Cristo, no abandonarlo o no dejarlo de lado es hacer lo mismo con Dios porque, como sabemos, Jesús es Dios hecho hombre. Y eso no lo deberíamos olvidar nunca.

Ir a Cristo, por tanto, es alcanzar la vida eterna, estar con Dios para siempre, siempre, siempre. Y, por último, resucitar el último día momento en el cual nuestra alma se unirá a nuestro cuerpo y será glorioso. Pero, para eso no debemos olvidar que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida.





JESÚS, todo lo que nos dices es crucial para nuestra vida… eterna. Ayúdanos a no tenerlo todo por no dicho.




Eleuterio Fernández Guzmán