3 de marzo de 2019

Domingo, 3 de marzo de 2019 - ¡Cuidado con nuestras vigas!

Lc 6, 39-45

"29 Les añadió una parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? 40 No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. 41 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo", no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. 43 «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. 44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca."


COMENTARIO

No es poco lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas. Y es que aquellos que le escuchaban necesitaban conocer cuál era la Voluntad de Dios y la misma salía por la boca de aquel Maestro tan especial. Por eso les habla del los errores que nosotros podemos tener cuando, a lo mejor, hacemos ver a los demás los que ellos tienen. Y es que, en realidad, deberíamos darnos cuenta de que lo que es bueno siempre saldrá algo bueno y de que lo que es malo… en fin, difícilmente se podrá obtener nada que no sea, eso, malo.

En realidad, la gran verdad que aquí nos dice Jesucristo es que, según tengamos el corazón así actuaremos en nuestra vida ordinaria.



JESÚS, gracias por avisarnos acerca de cómo debemos ser y actuar.


Eleuterio Fernández Guzmán


2 de marzo de 2019

Ser como un niño


Mc 10,13-16

En aquel tiempo, algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: ‘Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él’. Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos”.

COMENTARIO

Hay que tener en cuenta que, como muchas veces dijo Jesús, había venido a que se cumpliera la Ley de Dios y que la principal norma de la misma es el amor, la caridad. Por eso siempre la mostraba con aquellos que peor eran considerados, socialmente hablando.

Los niños no eran muy bien vistos. No es que no se les quisiera sino que se consideraba que su voz no era voz porque, siéndolo aún poco “útiles” a la familia (con su trabajo, por ejemplo) pues no se les tenía muy en cuenta.

Pero Jesús quiere mucho a los niños. Los quiere tanto que los pone como ejemplo de cómo hay que ser para entrar en el Reino de los cielos. Y, seguramente, aquello dicho por el Mesías fue una lección de humildad para más de uno…

JESÚS, sabes que nos niños aman sin pensamiento torcidos y se entregan sin medir nada de lo que los adultos medimos. Ayúdanos a ser, en lo que corresponda, como niños.


Eleuterio Fernández Guzmán


1 de marzo de 2019

La verdad exacta


   
Mc 10,1-12

En aquel tiempo, Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba. Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ‘¿Puede el marido repudiar a la mujer?’. Él les respondió: ‘¿Qué os prescribió Moisés?’. Ellos le dijeron: ‘Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla’. Jesús les dijo: ‘Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre’.

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: ‘Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio’”.


COMENTARIO

Lo que Jesús enseñaba a sus discípulos más cercanos para que, luego, ellos, enseñaran a los demás, no eran cosas que se le ocurrieran sobre la marcha. Muy lejos de hacer eso, el Hijo de  Dios demostraba que lo era porque, en efecto, lo era.

Enseñar acerca del matrimonio y de su indisolubilidad era tema muy peliagudo en tiempos de Jesús pues tenían la conciencia de que era posible disolverlo según había establecido Moisés. Pero Jesús centra la verdad: era por lo imposible que parecía que comprendiesen que no se podía separar lo que había unido Dios.

Pero Jesús, como siempre, centra la realidad de las cosas mucho más allá de lo que aquellos que le escuchaban pensaban. No es que esté mal, que lo está, divorciarse sino que casarse con otra persona distinta a su cónyuge supone caer en adulterio con el mismo. Y eso era ir muy lejos según la mentalidad de la época.



JESÚS, puede parecer que cuando enseñas lo hacer con dureza. La verdad es que era de esperar tal forma de enseñar según había llegado a ser el comportamiento del ser humano creyente. Ayúdanos a comprender, en su justicia, tu palabra.

  


Eleuterio Fernández Guzmán


28 de febrero de 2019



Mc 9,41-50

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros’”.


COMENTARIO

Jesús instruye a sus apóstoles porque ellos van a ser, en un futuro no muy lejano, los que hagan lo mismo con otros. Por eso les enseña la verdad de la Ley de Dios que, muchas veces, no tiene mucho que ver con la que los hombres han hecho con ella.

Jesús pone ejemplos de lo que no hay que hacer o, mejor de lo que hay que hacer para entrar en el definitivo Reino de  Dios: apartar todo aquello que haga imposible tal entrada y hacer todo o posible para ser recibidos en las praderas de la Casa del Padre.


Hacer algo bueno por los discípulos de Cristo es como hacerlo con Cristo mismo. Por eso es tan importante que comprendan sus apóstoles que al revés también es al revés o, lo que es lo mismo que hacer algo mal o malo a ellos mismos es hacerlo con Cristo.


JESÚS, sólo enseñas, sólo nos enseñas aquello que es importante para nosotros y que debemos asimilar y comprender. Ayúdanos a ser fieles a tu palabra.
  



Eleuterio Fernández Guzmán



27 de febrero de 2019

Estar, siempre, con Cristo



Mc 9,38-40

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros’.”


COMENTARIO


Los apóstoles, que iban predicando por aquellos mundos de Dios, se daban cuenta de que había personas, y no era ninguno de ellos, que se “atrevía” a expulsar demonios en nombre de Jesucristo. No podían entender cómo eso era posible.

Los apóstoles tratan de impedir que eso pudiera llevarse a cabo. No acababan de entender que el mensaje de Cristo no tenía unos destinatarios limitados sino que era para toda la humanidad, y toda la humanidad debía ser salvada.

Pero Jesús tiene, también ahora, palabras sabias. Dice alqo que vale para entonces y, también, para ahora mismo: quien “no está contra nosotros, está por nosotros” pues sabía que todo aquel que no fuera discípulo del Maligno debía ser, por fuerza espiritual, discípulo suyo.


JESÚS, aquellos que te siguen más de cerca son algo egoístas pues sólo quieren cumplir con su misión ellos solos. Ayúdanos a no manifestarnos como en aquel momento se manifestaron tus apóstoles.


Eleuterio Fernández Guzmán


26 de febrero de 2019

Servir; ser servidores



Mc 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará’. Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’. Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos’. Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado’”.


COMENTARIO

Jesús tenía que instruir a sus discípulos sobre aquello que era importante que supieran. Y, entre tales realidades espirituales que comprendiesen  que iba a morir de una forma difícil de olvidar. Pero ellos aún no tenían abierto el entendimiento.

Era importante que entendieran una de las formas mejores de revelar que eran sus discípulos: servir al prójimo. Por tanto, debían aprender, y no siempre era fácil abajarse, que tener en cuenta las necesidades del otro era fundamental para su vida de apóstoles.

Pero Jesús también quería que comprendiesen que recibir, en su hombre, a personas que estaban socialmente desmerecidas, era tan importante como transmitir una doctrina. Es más, que tal era la doctrina que debían transmitir pues los más necesitados siempre tenían que ser a los que más tuviesen en cuenta.


JESÚS, enseñas a los que son tus apóstoles lo que es importante. Pero también eso haces con nosotros, hoy día. Ayúdanos a no olvidar lecciones espirituales tan importantes.

  


Eleuterio Fernández Guzmán


25 de febrero de 2019

Tener fe

Mc 9, 14-29

“14 Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. 15 Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. 16 Él les preguntó: ‘¿De qué discutís con ellos?’ 17 Uno de entre la gente le respondió: ‘Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo 18 y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espurnarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido’. 19 Él les responde: ‘¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!’ 20 Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. 21 Entonces él preguntó a su padre: ‘¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?’ Le dijo: ‘Desde niño. 22 Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros’. 23 Jesús le dijo: ‘¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!’ 24 Al instante, gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda a mi poca fe!’ 25 Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: ‘Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él’. 26 Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. 27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. 28 Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’ 29 Les dijo: ‘Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración’.

COMENTARIO

Este episodio del poseído por un demonio dice mucho de lo que pensaban muchos de los contemporáneos del Hijo de Dios. Y es que, como bien dice Jesucristo, para poder expulsar a quien poseía al hombre se debía orar. Pero no se debía orar de cualquier forma sino como Dios quería que se orare. Y ellos, como puede verse, no andaban muy duchos en eso de la oración porque ni los Apóstoles habían podido expulsar al demonio. Pero el Maestro y Mesías con tan sólo decirle que se fuera de aquel cuerpo que tenía poseído… consiguió lo que tanta gente quería.

Estamos más que seguros que Jesucristo no se extraña, para nada, de la poca fe que solían mostrar aquellos que Dios le había entregado para que cuidara. Y por eso les ayuda y les echa una mano.



JESÚS, gracias  por comprender las debilidades del ser humano

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2019

Escuchar a Cristo

Lc 6, 27-38


“27 ‘Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, 28 bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. 29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. 30 A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. 31 Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. 33 Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! 34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. 35 Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos. 36 ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá’”.


COMENTARIO

El Hijo de Dios no habla por hablar o porque no tenga nada mejor que decir. Y es que no se pueden olvidar ni una sola de sus palabras. Por eso cuando, en este texto, aconseja seguir determinada forma de ser… en fin, nunca deberíamos echarlo en saco roto. Y es que nos dice cosas como que perdonemos a quienes nos odien; es más, que hagamos bien a quien nos odia; también que a quien nos pida demos y no sólo eso sino que no le neguemos nada de lo que nos pida…

En realidad, lo que tiene una importancia vital para nuestra vida de discípulos de Cristo es que, como nos dice al final de este Evangelio, debemos dar porque se nos dará, se entiende que a la hora de nuestro Juicio particular, según nosotros hayamos dado… ¡Ahí es nada esto!



JESÚS, gracias por hacer tan convenientes recomendaciones

Eleuterio Fernández Guzmán


23 de febrero de 2019

Escuchar a Dios siempre

Mc 9, 2- 13


"2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados -. 7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. 9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de entre los muertos». 11 Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?» 12 El les contestó: «Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? 13 Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él".


COMENTARIO

A nadie puede extrañar que aquellos tres Apóstoles, Santiago, Jun y Pedro, queden maravillados cuando ven, no sólo que el cuerpo de su Maestro se vuelve más que blanco sino que, además, junto a Él aparecen Moisés y Elías, profetas. El caso es que, de aquello, deben aprender a escuchar al Hijo de Dios porque la voz del Todopoderoso lo ha dicho; también debe recordar aquello de la resurrección y, por supuesto, no olvidar nunca que el espíritu de Elías, la misión a cumplir, lo tenía Juan el Bautista y lo habían matado.

JESÚS, gracias por decir las cosas con una claridad tan exacta.

Eleuterio Fernández Guzmán


22 de febrero de 2019

Tú eres Pedro



Mt 16,13-19

En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’. Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas’. Díceles Él: ’Y vosotros, ¿quién decís que soy yo’. Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’.
Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.


COMENTARIO

Jesús tenía que escoger, entre los doce que había extraído del pueblo elegido, a uno de ellos que fuera el que llevara a cabo una misión muy importante. Escogió a Cefas y le cambió el nombre: Pedro, señal de que tenía algo muy importante que encomendarle.

Respondió aquel que luego le traicionara con gran verdad. Era, Jesús, el “Hijo de Dios vivo”.  Se lo había dicho es Espíritu a través de las mociones que supo escuchar. Fue solícito a lo indicado por la tercera persona de la Santísima Trinidad.

Entregó las llaves de la Iglesia a Pedro para que pudiera dirigir a la misma por los caminos del mundo. Lo hizo el primero entre iguales para que atara y desatara a sabiendas que actuaba en nombre de Cristo y que lo hecho prevalecería en el definitivo reino de Dios.



JESÚS,  pudiste escoger a otra persona pero, a sabiendas de lo que luego sucedería, lo hiciste con Cefas, aquella piedra sobre la que ibas a edificar tu Iglesia, la católica, universal. Lo llamaste “bienaventurado” porque había sabido escuchar al Espíritu Santo y fue dócil a aquella llamada. Así esperamos que nos sirva de ejemplo para nuestro comportamiento ordinario.



Eleuterio Fernández Guzmán


21 de febrero de 2019

El Hijo de Dios vivo


Mc 8,27-33

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’. Ellos le dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas’. Y Él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contesta: ‘Tú eres el Cristo’. 

Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’”.

COMENTARIO

A Jesús le gustaba saber qué pensaban las personas e Él porque era una buena forma de ver si entendían lo que estaba haciendo y diciendo. Y por eso le pregunta a sus apóstoles que tenían un contacto muy directo con sus vecinos y conocidos.

La verdad es que muchos no sabían, a ciencia cierta, quién era. Por eso equivocaban su decir y, por eso mismo, no acababan entender exactamente la misión que tenían  que cumplir.  Pero Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, entendía perfectamente que Jesús era el Hijo de  Dios. Y así lo dice.

Pero a Jesús no le gusta nada de nada que Pedro, aquel a quien escogerá para ser el primera Papa diga lo que dice sobre lo que tiene que pasarle. Y le llama Satanás porque, en efecto, en aquel momento el Maligno le había hecho decir lo que no debía haber dicho nunca.



JESÚS, los que te conocen saben que eres Dios hecho hombre o, al menos, el Hijo de Dios. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de febrero de 2019

Confianza en Cristo



Mc 8,22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: ‘¿Ves algo?’. Él, alzando la vista, dijo: ‘Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan’. Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: ‘Ni siquiera entres en el pueblo’”.

COMENTARIO

Tener confianza en Cristo

Es bien cierto que muchas de las personas que seguían a Jesús lo hacían por curiosidad y por la novedad que suponían aquel Maestro que enseñaba de una forma nueva. Pero también es cierto que muchos lo seguían con verdadera confianza en su persona. Por eso le llevan al ciego ante Él.

El aliento de Dios

Creemos que Dios insufló al ser humano su aliento y, a partir de tal momento vivió como ser humano hijo del Creador y semejanza suya. Algo parecido hace Jesús cuando con su saliva da la vida, la nueva vida, al cierto que, apartado de la sociedad, viviría de una forma poco recomendable.

Lo que Jesús quiere

En muchas ocasiones Jesús, cuando cura a una persona enferma o poseída por un demonio, no quiere que diga a los demás que ha sido curado por aquel Maestro al que muchos siguen. Sin embargo, no es poco cierto que casi nunca le hacen caso pues es difícil que quien estaba en una situación del mala no vaya proclamando por ahí que ha sido curado y por Quién.


JESÚS,  cuando acuden a Ti confiados en que podrás hacer algo por un amigo y por un pariente, lo cierto es que nunca puedes hacer otra cosa que no sea curar y sanar. Ayúdanos a estar siempre cerca de Ti.





Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2019

Confiar plenamente en Dios



Mc 8,14-21

En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia:’Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes’. Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: ‘¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?’ ‘Doce’, le dicen. ‘Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?’ Le dicen: ‘Siete’. Y continuó: ‘¿Aún no entendéis?’”.



COMENTARIO

Jesús sabía que sus discípulos más allegados o, lo que es lo mismo, sus apóstoles, estaban en fase de aprendizaje de la voluntad de Dios y de la santa doctrina emanada del corazón del Padre. Por eso había muchas cosas que no acababan de entender.

Ellos dudaban, al parecer, de que tendrían alimento para todos con un solo pan. Por eso Jesús les recuerda el poder de Dios con el que repartió unos pocos panes y peces entre miles de personas. Les hace ver que con fe todo se puede conseguir.

Procura Jesús que sus apóstoles comprendan lo que supone tener fer. Sabe que les va a costar pues después de haber visto la multiplicación de panes y peces con la que alimentó a tantas personas ninguna duda debían tener. Pero, en efecto, aún tenían el corazón embotado.



JESÚS, quieres que tus apóstoles, que serán los evangelizadores, comprenden que es muy importante confiar en Dios. Ayúdanos a no caer en las tentaciones en las que ellos cayeron.





Eleuterio Fernández Guzmán


18 de febrero de 2019

Las innecesarias señales




Mc 8, 11-13

“11 Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. 12 Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: ‘¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal’. 13 Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.”

COMENTARIO

Es bien cierto que el pueblo elegido por Dios, aquel pueblo judío de su tiempo, estaba ávido de señales. Es decir, al parecer no creían nada que alguien pudiera decir si no iba acompañado de alguna señal que demostrase que lo que decía era verdad. Y eso es lo que pasa con aquellos que, no queriendo para nada al Hijo de Dios, le pedían (quizá exigían) que hiciese algo, que, en fin, diera alguna señal de que lo que decía era cierto y que podía demostrar que era el Hijo de Dios. Pero Jesucristo, que los conocía más que bien, no estaba dispuesto a hacer nada más porque había hablado, y hablaba, de forma que por su boca salía la Palabra de Dios. ¿Qué más necesitaban?


JESÚS, gracias por decir las cosas como se tienen que decir.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2019

Bienaventuranzas




Lc 6, 17.20-26

“Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre  del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.  Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas. 'Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. !Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción  y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.'”     

COMENTARIO

Bien podemos decir que cuando el Hijo de Dios habla no lo hace porque no tenga nada mejor que decir. Y con eso queremos poner sobre la mesa una verdad bien grande: su Palabra de Palabra de Dios. Por eso, cuando en aquella ocasión, sabiendo que todos necesitan de su aliento lanza al viento del corazón de aquellos que le escuchan lo que se ha dado en llamar Bienaventuranzas. Y es que era muy importante que reconociesen que debían actuar de una forma distinta a cómo lo habían hecho hasta entonces.


JESÚS, infinitas gracias te damos por las Bienaventuranzas.

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de febrero de 2019

Aceptar la Luz de Dios


Mc 9,2-13

“En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.

Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: ‘Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías’; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: ‘Este es mi Hijo amado, escuchadle’. Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de ‘resucitar de entre los muertos’.

Y le preguntaban: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?’. Él les contestó: ‘Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él’.


COMENTARIO

Escuchar la voz de de Dios para aquellos testigos escogidos por Jesús debió parecerles algo extraordinario. Por eso Pedro, sin saber lo que decía, quería quedarse allí sin darse verdadera cuenta de lo que sucedía.

La resurrección de Jesucristo era algo que, entonces, no podían entender aquellos que escuchaban. Tan sólo después de que se produjera la misma fueron capaces de comprender un hecho espiritual  tan especial.

Cuando Juan el Bautista anunciaba a Quien tenía que venir muchos no le hicieron caso. Así, nosotros mismos, en determinadas ocasiones, tampoco aceptamos lo que Dios nos dice porque no conviene a nuestra cómoda vida.

JESÚS, cuando tu Padre dijo que debíamos escucharte sabía de nuestra dureza de oído y de nuestro corazón de piedra tardo en aceptar lo que le conviene.  Insiste en anunciarnos el reino de Dios porque sólo así sabremos aceptarlo.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de febrero de 2019

Cumplir con su misión a pesar de muchos



Mc 7, 31-37

“31 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, travesando la Decápolis. 32 Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. 33 El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 34 Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: ‘Effatá’, que quiere decir: ‘¡Abrete!’ 35 Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. 36 Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. 37 Y se maravillaban sobremanera y decían «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.


COMENTARIO

Aquellos que podían parecer iletrados o personas de poca preparación intelectual, aquellos a los que el Hijo de Dios se dirigía con predilección, conocían muy bien, sin embargo, las Sagradas Escrituras judías. Y sabían que, cuando llegara el Mesías que Dios había prometido enviar al mundo para que el mundo se salvase, se producirían hechos milagrosos. Y, cuando Jesucristo cura, como es el caso, al sordo y mudo, no dudan en pensar que, en efecto, el Mesías ha sido enviado al mundo. Y muchos se maravillaban y aceptaban aquello aunque sabemos que hubo otros que creyeron que aquellos signos no eran, sino, el final de un poder espiritual que habían ido acumulando a lo largo de los siglos.


JESÚS, gracias por hacer lo que hiciste a pesar de muchos.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de febrero de 2019

Evangelizar para salvar

Lc 10,1-9

“1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir.  2 Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa.’ 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros.’
  

COMENTARIO

El Hijo de Dios envía a unos pocos de entre sus discípulos para que transmitan la Buena Noticia: el Reino de Dios está cerca, tan cerca, que es Cristo mismo. Y ellos cumplen con su misión. Y lo hacen sabiendo, acerca de qué deben hacer, que es importante que tengan mucho cuidado porque hay lobos que querrán devorar a tales ovejas. Y también deben saber que no en todos los lugares donde vayan serán bien recibidos y que, donde lo sean, lo serán porque aman la Verdad y a Dios mismo. Y ellos, allí, en tales lugares, curarán enfermos porque el poder de Dios estará con ellos. Y es que quien acepte al Hijo, aceptará al Padre y será salvado.


JESÚS, gracias por haber enviado a evangelizar a los tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de febrero de 2019

Del corazón salen las obras




Mc 7,14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: ‘Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga’. 

Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: ‘¿Así que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?’ —así declaraba puros todos los alimentos—. Y decía: ‘Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre’.


COMENTARIO

Aunque Jesús parece que se muestra aquí algo desconcertado es bien cierto que conocía el corazón de aquellos de sus discípulos que había escogido por Apóstoles. Sabía que aún no comprendían todo lo que debían comprender y que también eran tardos en el entendimiento de su predicación.

Aquello que Jesús está predicando es esencial para el pueblo judío. El que fuera escogido por Dios para transmitir su Palabra había llegado a la conclusión de que existían muchos alimentos, muchas realidades externas al ser humano que podían contaminar su fe.

Sin embargo, Jesús sabe perfectamente de dónde sale aquello que el hombre hace: del corazón. Por eso no ha de importar tanto lo que venga del mundo sino lo que el ser humano pueda hacer con eso que viene del mundo. Y es que, en realidad, es del corazón de donde el hombre actúa.



JESÚS, ayúdanos a tener un corazón limpio, manso, jovial y puro.

Eleuterio Fernández Guzmán