2 de septiembre de 2014

Conocer a Cristo y creer en Él




Martes XXII del tiempo ordinario


Lc 4,31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ‘¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios’. Jesús entonces le conminó diciendo: ‘Cállate, y sal de él’. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ‘¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen’. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región”.


COMENTARIO


Cuando Jesús recorría los caminos del mundo enseñando era normal que muchos de sus contemporáneos no creyesen en Él. Lo que decía no les gusta nada de nada porque les ponía, ante sus ojos, los pecados en los que caían.

Sin embargo, otros muchos (no demasiados, es verdad) sí creyeron en Él y en la doctrina que presentaba. Por eso sabían que enseñaba con autoridad y no como otros conocidos como sabios y entendidos en la Palabra de Dios. Ellos sí recibieron el Espíritu de Dios.

Otros también lo conocían, Los demonios sabían que era el Hijo de Dios, Quien había de venir al mundo. Por eso huían a su voz y por eso demostraban, con aquellos hechos, que Dios había cumplido su promesa de enviar un Salvador.




JESÚS, muchos no creían en ti pero otros sí sabían que eras el Hijo de Dios. Ayúdanos a ser como los que te conocieron y te quisieron.

Eleuterio Fernández Guzmán


1 de septiembre de 2014

Dios es Padre de todo ser humano


Lunes XXII del tiempo ordinario
Lc 4,16-30


En aquel tiempo, Jesús se fue a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: 'El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor'.

Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: 'Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír'. Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: '¿No es éste el hijo de José?'. Él les dijo: 'Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria'. Y añadió: 'En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio'.

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.
COMENTARIO

Los vecinos de Jesús, al parecer, no comprendían lo que el hijo de José y de María estaba haciendo. Lo escuchan complacidos en la Sinagoga pero, a la hora de entender lo que está leyendo y, en realidad, lo que a El le afecta, no dan el paso siguiente de creerlo.

Jesús sabe que los antepasados de aquellos que ahora lo rechazan mataron a otros profetas. Y lo hacían porque no les gustaba nada de nada lo que les ponía sobre la mesa de su realidad. Les hacía ver lo que ellos no querían ver. Y eso pasa con Jesús.

Resulta curioso el sentido de avaricia que llegó a adquirir el puedo judío. Creían que sólo a sus miembros salvaría Dios sin darse cuenta de que el Creador es Padre y lo es de todos. Por eso salvó en otro tiempo a personas no judías. Pero eso, según refleja este texto, no era comprendido por aquellos que debían conocer la misericordia de Dios.


JESÚS, muchos de tus vecinos no entendían lo que les estabas diciendo. Ayúdanos a tener un corazón abierto y no cerrado.




Eleuterio Fernández Guzmán


31 de agosto de 2014

Negarse a sí mismo




Domingo XXII del tiempo ordinario


Mt 16,21-27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: '¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte'. Jesús se volvió y dijo a Pedro: 'Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios'.

Entonces dijo a los discípulos: 'El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta'”.


COMENTARIO

Jesús conoce a la perfección el pensamiento de cada ser humano. Por eso sabe que lo que le dice Pedro acerca de que a Él no le puede pasar aquello que está diciendo sobre su muerte no es propio de Cefas sino que el Demonio le está soplando al corazón lo que tiene que decir.

Pero Jesús tiene los conceptos más que clarificados. Por eso sabe que para seguirlo hay que soportar aquello que nos pesa en el corazón. Es como reconocer lo que nos pasa sin, por ello, venirse abajo sino, al contrario, tratando de arreglar ciertos desmanes.

En realidad, seguir a Cristo supone no estar con el mundo y a favor del mundo. Es lo que Jesús quiere decirnos cuando habla de perder la vida o de ganarla: se pierde cuando no se le sigue; se gana cuando se va tras el Hijo de Dios y se hace lo que quiere que hagamos.



JESÚS, quieres que te sigamos porque sabes que es lo mejor que puede pasarnos. Pero, para eso, debemos cargar con nuestra cruz y dejar atrás todo lo que éramos. Ayúdanos a tener esto muy en cuenta en nuestra vida.




Eleuterio Fernández Guzmán


30 de agosto de 2014

Talentos; los talentos


Mt 25,14-30

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 

‘Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. 

‘Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’’”.



COMENTARIO

Dios nos da talentos

Esta parábola nos enseña que el Creador, a unos más y a otros menos; a unos algunos y a otros, otros, nos entrega talentos para que los hagamos rendir.

Hace rendir los talentos

Hay creyentes que no quieren hacer de sus talentos algo particular y para sí mismos. Así, los hacen rendir para los demás porque han entendido la voluntad de Dios y la llevan a la práctica.

Ocultar los talentos

Hay, sin embargo, creyentes que parece no entender aquello que Dios les quiere decir cuando les entrega unos talentos. Los esconden como si sólo fueran para ellos. Y para tales personas, que no han sabido compartir aquello que Dios les ha entregado no habrá un juicio favorable.


JESÚS, ayúdanos a compartir aquello que tu Padre nos ha entregado cuando nos ha creado; ayúdanos a no ser egoístas con nuestros talentos.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de agosto de 2014

La fe del Bautista



Mc 6,17-29

“En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 

Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: ‘Pídeme lo que quieras y te lo daré’. Y le juró: ‘Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino’. Salió la muchacha y preguntó a su madre: ‘¿Qué voy a pedir?’. Y ella le dijo: ‘La cabeza de Juan el Bautista’. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: ‘Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura’”.


COMENTARIO

Aquel hombre, Juan, había venido al mundo porque Dios le había encargado una misión que cumplir. Su fe, por eso mismo, era grande y sabía que no valían medias tintas con el Creador. Por eso hizo lo que tenía que hacer y echó en cara a Herodes su matrimonio con quien no debía haberse casado.

El odio siembra malas semillas en el corazón del hombre. Por eso la mujer de Herodes quería ver muerto a quien tanto “daño” le estaba haciendo a su plácida vida en palacio. Y urde, urde, lo peor para el primo de Jesús.

Herodes, empero, era un cobarde. De no haber prevalecido en él el respeto humano no habría cumplido la promesa que hizo a la discípula del Mal. Sin embargo, pudo más el qué dirán antes que la verdad, antes, incluso, que su propio pensamiento acerca de aquel profeta llamado Juan.  




JESÚS, tu primo Juan supo cumplir con la misión que le había puesto Dios. Ayúdanos a tener tanta fe como él tuvo.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de agosto de 2014

Estar preparados


Jueves XXI del tiempo ordinario
Mt 24,42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes’”».


COMENTARIO

El ser humano, digamos, ordinario, que tiene fe y cree en Dios todopoderoso, no sabe cuando va a ser llamado por el Padre a su presencia. No lo sabe pero, a la vez, parece no darse cuenta de que eso ha de pasar.

Jesús nos avisa de algo muy importante: vamos a ser llamados por Dios y no sabemos cuándo va a ser eso. Por eso explica, a los que quieran escuchar, que seremos llamados cuando menos lo esperemos y que debemos estar preparados.

Sin embargo, podemos optar por una actitud nada de acuerdo a la voluntad de Dios. Si miramos para otro lado como si eso nunca fuera a suceder o, pretextando que no sabemos cuándo va a ser eso, no haremos lo que tenemos que hacer y, seguramente, eso será nuestra perdición eterna.


JESÚS, nos pones sobre la pista de qué debemos hacer de cara a la llamada al tribunal de Dios. Ayúdanos a estar preparados, ¡ayúdanos!

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de agosto de 2014

¡Cuidado con la hipocresía!



Miércoles XXI del tiempo ordinario
Mt 23,27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!’. Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que es crucial para el ser humano que su vida de fe sea como tiene que ser. A Dios no se le puede engañar y, por eso mismo, hacer como si eso fuera posible no es cosa recomendable.

El Hijo de Dios llama la atención a los que, teniendo que ser verdaderos maestros son como no tienen que ser: falsean su manifestación con el prójimo como si el Creador no conociera su corazón aunque es más que cierto que, como Cristo sabe, el Todopoderoso lo conoce todo.

Jesús profetiza acerca de su propia vida. Profeta de Dios, sabe que su final en la vida terrena estará a mano, precisamente, de aquellos cuyos padres ya mataron a otros profetas. Conoce Jesús que aquellos que actúan como no deben harán lo propio con respecto a Él mismo.




JESÚS, debes corregir a los que no son como tienen que ser y mienten acerca de su fe. Ayúdanos a no ser como aquellos hipócritas.

Eleuterio Fernández Guzmán


26 de agosto de 2014

No confundir la Ley de Dios


Martes XXI del tiempo ordinario

Mt 23,23-26


En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña y codicia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!’”.

COMENTARIO

Sigue Jesús con aquello que está relacionado con la Ley de Dios y con la comprensión de la misma en la vida ordinaria. Por eso acusa a los que actúan como no deben actuar y en contra de la voluntad verdadera del Creador.

Jesús pone en un nivel superior una serie de valores que los poderosos de su tiempo, que se suponían conocedores de la norma divina, olvidan con facilidad: justicia, misericordia y fe. Por eso dice que es lo que hay que practicar.

Jesús, como en otras ocasiones, manifiesta que lo importante no es lo de fuera del hombre sino lo de dentro que sale del corazón. Por eso lo que importa, según el Hijo de Dios, es tener un corazón puro y no podrido por las mundanidades y las avaricias humanas.

JESÚS, los que creen que conocen la Ley de Dios pero no lo hacen actúan contra la misma con conciencia contraria al Creador. Ayúdanos a no ser de tal tipo de personas.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de agosto de 2014

Lo que, verdaderamente, importa






Lunes XXI del tiempo ordinario
Mt 23,13-22
En aquel tiempo, Jesús dijo: '¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él”.


COMENTARIO

Jesús sabe que hay creyentes que se precian de serlo pero que, en realidad, están muy alejados de la Verdad y Dios, para ellos, es Alguien a quien, como mucho, utilizan para sus propios intereses.

Aquellos que tienen lo espiritual por muy importante y, además, son los encargados de transmitir la Palabra de Dios al pueblo elegido, andan, la mayoría de las veces, errados en lo que hacen. Por eso Jesús previene acerca de los que no acaban de entender qué es lo que, verdaderamene, importa.

La Ley de Dios, en el tiempo de Jesús, llegó a tergiversarse mucho. Tal es así que, incluso, se le daba, quien eso hiciera, más importancia a lo material que a lo espiritual. Y Jesús trata de que eso se corrija porque, sin duda alguna, es más importante Dios que, por ejemplo, el dinero.



JESÚS, hay muchos que confunden la fe que tienen con los intereses particulares. Ayúdanos a no ser como ellos.




Eleuterio Fernández Guzmán


24 de agosto de 2014

Saber quién es Cristo



Domingo XXI del tiempo ordinario


Mt 16,13-20

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús hizo esta pregunta a sus discípulos: '¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?'. Ellos dijeron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?'. Simón Pedro contestó: 'Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo'». Replicando Jesús le dijo: 'Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos'. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo”.




COMENTARIO

Cuando Jesús pregunta a sus más allegados, sus apóstoles, aquello de que quién cree la gente que es Él lo hace, sin duda alguna porque quiere saberlo. Es cierto que ya lo sabe pero espera, seguramente, la respuesta de los que ha elegido.

Sin duda alguna hay mucho despistado entre las gentes de su tiempo. Creen, incluso, que es un antiguo profeta que ha regresado. Pero Pedro, sin embargo, sabe la respuesta y se la dice directamente. Y, aunque está inspirado por el Espíritu Santo, no podemos negar que está en lo cierto.

Jesús sabe que aquel hombre, que luego lo iba a traicionar, era un hombre de fuerte corazón. Por eso lo escoge para ser quien dirija la Iglesia que está a punto de fundar. Y le da las llaves del Reino de Su Reino, en la tierra, con consecuencias para la vida eterna.


JESÚS, los que te siguen muchas veces se equivocan al respecto de quién eres. Ayúdanos a tener siempre, en nuestro corazón, la verdadera respuesta que dio Pedro.




Eleuterio Fernández Guzmán


23 de agosto de 2014

Humillarse


Sábado XX del tiempo ordinario


Mt 23,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: ‘En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”. 

‘Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar ‘Guías’, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’”.


COMENTARIO

Jesús sabía que la Ley de Dios era conocida por aquellos que tenían que enseñarla. Sin embargo, en su comportamiento de corazón no actuaban como debían hacerlo sino que actuaban de forma torticera. Abusaban de sus cargos siempre que podían.

Comportarse de acuerdo a lo que se dice que se cree es tan importante para Jesús que recomienda no hacer lo que hacen los fariseos y escribas sino lo que dicen que hay que hacer. Por eso prefiere que sepan la verdad.

Jesús habla muchas veces de servir, de ser humilde. Tanto una realidad como otra son fundamentales para entrar en la vida eterna pues el Padre acepta a los hijos que cumplen su voluntad y la misma se centra en el servicio y en darse cuenta de que no somos nada ante Dios. La humildad, en suma.



JESÚS, ayúdanos a ser humildes y a serlo de verdad y con franqueza.


Eleuterio Fernández Guzmán


22 de agosto de 2014

Amar a Dios sobre todas las cosas




Viernes XX del tiempo ordinario


Mt 22,34-40

En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’. Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’”.


COMENTARIO

Muchos de los que vivían en tiempos de Jesús no lo querían para nada y buscaban siempre la ocasión para cogerlo en un renuncio. Sin embargo, lo de ahora es peor porque dudan de que conozca cuál es el primer mandamiento de la Ley de Dios.

De no ser porque actúan sin saber lo que hacen (como diría Jesús en la cruz) no se entiende esta pregunta. Jesús debió mirarlos con pena porque con todo lo que había hecho aún le preguntaban eso.

Jesús sabe más que bien lo que debe decir. Tener en cuenta lo que les dice es algo más que importante porque para nuestra vida ordinaria amar a Dios es esencial pero hacer lo propio con el prójimo es también importante pues es la voluntad del Creador que eso sea así.


JESÚS, lo que nos dices es fundamental para nuestra vida ordinaria. Ayúdame a no caer en la trampa del Maligno.

Eleuterio Fernández Guzmán


21 de agosto de 2014

Aviso a navegantes del Arzobispo de Mosul


Acudir cuando llama Dios





Jueves XX del tiempo ordinario
Mt 22,1-14

“En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

‘Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos’”.



COMENTARIO

Jesús, con esta parábola pretende alentarnos a la hora de aceptar, para lo que sea, la llamada de Dios. El Creador nos requiere en muchas ocasiones para llevar a cabo determinadas misiones y quiere, así, que nos sentemos en su banquete de gloria.

Nosotros, sin embargo, podemos poner muchas excusas porque somos especialistas en escurrir el bulto y mirar para otro lado. En este aspecto, el ser humano es muy imaginativo. Siempre tenemos algo que hacer, algo a lo que mirar antes que allí donde Dios quiere que miremos y actuemos.

Jesús, sin embargo, nos previene. Como es hermano nuestro y conoce más que bien la voluntad del Creador, sabe que debemos acudir a la llamada de Dios. Es más, sabe también que no debemos acudir de cualquier forma sino de la mejor posible: limpios de corazón y de alma.  Así acudimos bien vestidos.


JESÚS, quieres que aceptemos la llamada del Padre siempre que nos la haga. Y que lo hagamos de forma correcta y adecuada a su voluntad. Ayúdanos a no mirar para otro lado cuando eso suceda.


Eleuterio Fernández Guzmán


20 de agosto de 2014

Es mejor ser últimos




Miércoles XX del tiempo ordinario


Mt 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.
‘Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos’”.


COMENTARIO

Dios llama a quien quiere para ser discípulo de Cristo. En realidad, podemos creer que somos nosotros quienes elegimos seguir al Hijo pero es el mismo Todopoderoso quien, en su voluntad, así actúa aunque no todo hijo responde bien a su Padre.

Es bien cierto que hay hermanos en la fe que creen tener más derechos ante el Creador. Como los hermanos Santiago y Juan querían estar a la derecha y a la izquierda de Cristo en su Reino. Y así actúan: quieren tener una retribución mejor.

Jesús, sin embargo, que es conocedor absoluto de la voluntad de Dios, sabe que para ser el primero en su definitivo Reino hay que ser el último en éste. Por eso conviene ser los últimos en cuanto a consideración del mundo; los últimos por ser los que más ayudan y se entregan a los demás; los últimos, en fin, por saber que así hay que proceder.



JESÚS, Dios tiene en cuenta la forma en la que actuamos en este mundo. Ayúdanos a ser, de verdad, los últimos y a gozar con ello.


Eleuterio Fernández Guzmán


19 de agosto de 2014

Cristo lo sabe todo: ser los últimos

Martes XX del tiempo ordinario


Mt 19,23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos’. Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: ‘Entonces, ¿quién se podrá salvar?’. Jesús, mirándolos fijamente, dijo: ‘Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible’. 

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’. Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’”.


COMENTARIO

Como siempre, Jesús dice cosas muy importantes en este texto. Ahora se refiere a lo que ha de venir y de qué es lo que nos conviene hacer con respecto a nuestra vida futura, a nuestra vida eterna.

La salvación es cosa de Dios. Quiere decir el Hijo del Padre que es el Todopoderoso el que salva pero que también debemos poner de nuestra parte. Por eso dice que hay que ser el último y, más que nada, seguirlo a Él, Mesías y Enviado de Cristo.

Lo que obtendremos de hacer eso no es poca cosa sino, al contrario, lo más importante de nuestra pecadora existencia: la vida eterna que dura para siempre, siempre, siempre. Y, para eso, hay que dejarlo todo y seguir a Cristo. Así se sencillo.


JESÚS, los que te siguen queremos saber cómo estar siempre contigo. Tú nos dices que debemos seguirte y creer en Ti. Ayúdanos a cumplir siempre con tan gran verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán


18 de agosto de 2014

Cumplir, verdaderamente, con la voluntad de Dios




Lunes XX del tiempo ordinario


Mt 19,16-22


En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: 'Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?'. Él le dijo: '¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos'. '¿Cuáles?' —le dice él—. Y Jesús dijo: 'No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». Dícele el joven: 'Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?'. Jesús le dijo: 'Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme'. Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.”


COMENTARIO

Muchas veces creemos que, con relación a Dios, llevamos una vida, digamos, adecuada y que el Creador ha de estar contento con lo que somos y hacemos. Pero ¡en tantas ocasiones no es así!

Aquel joven era un piadoso judío que cumplía con las normas establecidas y vivía en la seguridad de actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. Por eso, seguramente, se dirige a Jesús pensando que le va a decir que todo lo ha hecho bien. Pero, como suele ser habitual, aquel Maestro, va a salir por donde nadie lo espera.

Al parecer todo lo había hecho bien. Sin embargo, le faltaba algo que era muy importante: tener en cuenta que no importa aquello que se acumula en esta vida. Por eso debía venderlo todo y dárselo a los pobres. Y eso no le gustó nada porque, en efecto, era muy rico.




JESÚS, lo que debemos hacer tiene, muchas veces, poco que ver con lo que hacemos. Ayúdanos a cumplir con la voluntad de Dios por muy difícil que eso sea para nosotros.




Eleuterio Fernández Guzmán


17 de agosto de 2014

Lo poco de Dios es inmenso para sus hijos



Domingo XX (A) del tiempo ordinario


Mt 15,21-28


En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: 'Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo'. Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: 'Atiéndela, que viene detrás gritando'. Él les contestó: 'Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel'. Ella los alcanzó y se postró ante Él, y le pidió de rodillas: 'Señor, socórreme'. Él le contestó: 'No está bien echar a los perros el pan de los hijos'. Pero ella repuso: 'Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos'. Jesús le respondió: 'Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas'. En aquel momento quedó curada su hija.

COMENTARIO

Jesús sabe que la misión que tiene encomedada de parte de Dios es, precisamente, salvar y socorrer a todo aquel que necesita ser socorrido pues a quien no ha menester de eso nada se le puede hacer. Y aquella mujer, en verdad, necesitada la mano de Dios.

La hija de la señora que, al parecer de los discípulos de Jesús, lo inquieta, tiene un problema muy grave. Bueno, lo tiene su hija. Y pide por ella. Confía en el Maestro, en Aquel de quien tanto había escuchado maravillas. Pero Jesús le gasta la broma, la chanza de los perros. Es, seguro, para probar su fe.

A la señora le basta con poco luego... su fe es tran grande que sabe que con poco de Jesús su hija quedará sanada. Y, en efecto, vista la fe de aquella que pide para otra persona ante una grave necesidad de la misma, Jesús no puede, ¡Qué menos para Cristo!, que curarla... para ejemplo de muchos que aquello veían.




JESÚS, quien a Ti se dirige con fe y confianza en lo que puedes hace siempre lo escuchas. Ayúdanos a saber que siempre teienes en cuenta a quien así actua.