26 de septiembre de 2026

Lo que estaba escrito

Lc 9, 43-45


"En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 'Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.' Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas nos muestra que, aunque las cosas podían ir bien para el Hijo de Dios y sus Apóstoles, la realidad de lo que debía pasar siempre estaba ahí... acechando.

Jesucristo, al hablar con aquellos discípulos que tenía más cerca, no duda lo más mínimo en decirles todo lo que le ha de pasar aunque ellos, como aquí mismo se dice, no acababan de entender...

Que les estaba, por decirlo así, prohibido entender lo que les decía Cristo no es nada extraño porque aún no había llegado el momento de que, en verdad, comprendieran y ataran cabos de todo lo que les estaba pasando. Pero el momento llegaría, como bien sabemos.


JESÚS, gracias por hablar a tus Apóstoles con toda la verdad aunque fuera muy cruda. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de septiembre de 2026

Saber Quién es Cristo

Lc 9, 18-22

"Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: '¿Quién dice la gente que soy yo?'. Ellos le respondieron: 'Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado'. 'Pero ustedes, les preguntó, ¿Quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: 'Tú eres el Mesías de Dios'. Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. 'El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día'".

COMENTARIO

Puede resultar curioso que el Hijo de Dios pregunte a sus Apóstoles que quién cree la gente que es Él. Lo que aquí pasa es que no es quisiera saber algo que, al menos, se podía imaginar, sino que lo que quiere es suscitar la respuesta de Pedro.

Pedro ha comprendido, y suponemos que sus once compañeros también porque eso seguro que lo hablaron entre ellos, que aquel Maestro no era un maestro cualquiera sino, precisamente, el Mesías. Y decir que era el Mesías no era poca cosa porque el pueblo judío llevaba muchos siglos esperándolo. 

De todas formas con saber aquello también debían conocer lo otro: que el Mesías, Aquel a quien ellos querían y seguían, iba a morir como aquí dice que iba a morir. Y, claro, también a resucitar. 

JESÚS, gracias por decir siempre la verdad, Tú que eres la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de septiembre de 2026

El Mal siempre trabaja

Lc 9, 7-9

"En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. 'Herodes dijo: A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?' Y buscaba verle."

COMENTARIO 

Ya podemos imaginar que aquel poderoso que había ordenación la decapitación de Juan el Bautista debía sentirse por encima de todo el mundo y estimaba que su poder era absoluto. 

Seguramente Herodes había escuchado mucho de lo que el Hijo de Dios andaba haciendo y diciendo por los caminos de Israel y se sorprendía de tales palabras y tales acciones pues ya podemos imaginar que le hablarían de sus curaciones, de las predicaciones que salían de su boca. 

El Mal andaba ya trabajando. Y es que Herodes quería ver a Jesús pero no era para aprender nada de Él sino por simple curiosidad mundana. Y ya sabemos que cuando por fin lo vio, en Su Pasión, no escuchó ni una palabra de Cristo. 

JESÚS,  gracias por sorprender así a los discípulos de Satanás. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de septiembre de 2026

Saber recibir a Cristo

Lc 9, 1-6 



"En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: 'No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.' Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes.

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios envía a los Doce a proclamar la llegada del Reino de Dios sabía muy bien que no todo el mundo los iba a recibir bien porque había quien ya estaba contra la nueva doctrina. 

A ellos los envía con la seguridad de confiar en la Providencia de Dios porque sólo confiando en ella podrían caminar sin preocuparse de aquello que, en verdad, no era importante. 

Algunos, claro, no los iban a recibir. Y por eso nosotros debemos preguntarnos si recibimos a Cristo como debe ser recibido El Salvador.

JESÚS, gracias por enviar a tus Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de septiembre de 2026

Ser los últimos en este mundo

Mt 20, 1-16 



"aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: 'El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a mi viña. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos"

COMENTARIO 

Esta parábola viene a hablarnos, con el tema de los viñadores y del dueño de la viña, de nosotros mismos aunque nos pueda parecer que aquello está muy lejos de nuestra situación personal. 

Cuando el Hijo de Dios dice que los últimos serán los primeros y os primeros los últimos apunta, directamente, a lo que nosotros podemos ser a lo largo de nuestra vida y nos pide, aunque no lo diga, algo muy importante: ser de los últimos.

En realidad, a nosotros no nos gusta nada de nada eso de ser los últimos. Sin embargo, si tuviéramos en cuenta lo que eso puede suponer de cara a nuestra salvación eterna (ser considerados los primeros en el Cielo) es seguro que cambiaríamos de actitud en nuestra vida...

JESÚS, gracias por facilitarnos tanto, con tu predicación, la salvación de nuestra alma. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de septiembre de 2026

El sembrador

Lc 8, 5-15



"En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:
'Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso; y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos; y al crecer éstos los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena; crecieron y produjeron el ciento por uno'. Dicho esto, exclamó:  'El que tenga oídos para oír, que oiga'. Entonces le preguntaron los discípulos:  '¿Qué significa esta parábola?'  Y él les respondió:  'A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.  La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios; lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la Palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que al escuchar la Palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. La semilla que cayó entre espinos representa a los que escuchan la Palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la Palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia.'"
 
COMENTARIO 
 
Lo dice bien claro el Hijo de Dios: la semilla sembrada es la Palabra de Dios. Y de eso podemos deducir que el sembrador es el mismo Dios que trata de que la cosecha sea buena. 

El caso es que Cristo, al ver que mucha gente la sigue, les dice esa famosa parábola del sembrador para que comprendan que ellos son la tierra donde la semilla ha de fructificar.

Son algunas las situaciones en las que nos pone Cristo. Es decir, ¿qué tipo de tierra somos nosotros para que la semilla de la Palabra de Dios fructifique? Que ca cual se responda a sí mismo y a Dios. 
 
 
JESÚS, gracias por sembrar en nuestros corazones. 
 
Eleuterio Fernández Guzmán

18 de septiembre de 2026

Agradecer a Dios

Lc 8, 1-3


"En aquel tiempo, Jesús iba caminando por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes."

COMENTARIO

Ya podemos imaginar que, como le pasó algunas veces, había personas que no agradecían mucho que les hubiera librado de alguna enfermedad. Y el ejemplo mejor es de aquellos leprosos a los que curó y sólo uno volvió a agradecérselo y a dar las gracias a Dios.

Había algunas mujeres que, al contrario de tales personas, sabían muy bien el bien que les había causado en su vida la presencia de aquel Maestro que enseñaba con autoridad. Y por eso lo seguían como unos discípulos más. 

Es de destacar que no se limitaban a seguir al Hijo de Dios sino que le ayudaban con "sus bienes" lo cual muestra muy bien el espíritu de aquellas primeras comunidades que seguían a Cristo.


 JESÚS,  gracias por escoger a las mujeres que te acompañaban. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de septiembre de 2026

Saber amar a Cristo

Lc 7, 36-50


"En aquel tiempo un fariseo le rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando Jesús en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora. Jesús le respondió: Simón, tengo algo que decirte. Él dijo: 'Di, maestro. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?' Respondió Simón: 'Supongo que aquel a quien perdonó más'. Él le dijo: 'Has juzgado bien', y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: '¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra. Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados'. Los comensales empezaron a decirse para sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados? Pero Él dijo a la mujer: 'Tu fe te ha salvado. Vete en paz.'

COMENTARIO

Ciertamente, aquellos que asistían a la comida a la que acudió el Hijo de Dios es seguro que tenían curiosidad por ver de acerca a aquel Maestro del que mucho se hablaba. Por eso estaban atentos a todo lo que decía.

Perdonar los pecados de aquella mujer era algo que no podían consentir los sabios ni los seguidores acérrimos de la ley de los hombres. Por eso se extrañan tanto de lo que dice y hace Jesús. 

La fe salvó a la mujer. A los otros...

JESÚS, gracias por aleccionarnos de esta manera tan directa. Saber amar a Cristo
Lc 7, 36-50

"En aquel tiempo un fariseo le rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando Jesús en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora. Jesús le respondió: Simón, tengo algo que decirte. Él dijo: 'Di, maestro. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?' Respondió Simón: 'Supongo que aquel a quien perdonó más'. Él le dijo: 'Has juzgado bien', y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: '¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra. Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados'. Los comensales empezaron a decirse para sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados? Pero Él dijo a la mujer: 'Tu fe te ha salvado. Vete en paz.'

COMENTARIO

Ciertamente, aquellos que asistían a la comida a la que acudió el Hijo de Dios es seguro que tenían curiosidad por ver de acerca a aquel Maestro del que mucho se hablaba. Por eso estaban atentos a todo lo que decía.

Perdonar los pecados de aquella mujer era algo que no podían consentir los sabios ni los seguidores acérrimos de la ley de los hombres. Por eso se extrañan tanto de lo que dice y hace Jesús. 

La fe salvó a la mujer. A los otros...

JESÚS, gracias por aleccionarnos de esta manera tan directa. 

16 de septiembre de 2026

No entender a Cristo

Lc 7, 31-35


"En aquel tiempo dijo el Señor: '¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado. Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.'"

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios comienza su predicación es cierto y verdad que se da cuenta de que la generación en la que había sido incardinado por su nacimiento era bien particular. 

Lo que les dice aquí y recoge el Evangelio de San Lucas tiene todo que ver con la forma de ver las cosas de aquellos que eran sus hermanos: no estaban de acuerdo con lo que Él decía y es seguro que siempre ponían pegas a su predicación. Al menos los que eran poderosos. 

De todas formas, la Verdad, como aquí dice Cristo, se acreditó por todos ellos. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión muy a pesar de muchos de tu tiempo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de septiembre de 2026

Es así seguir a Cristo

Lc 6, 43-49


"En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos: 'No hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca. ¿Por qué me llamáis: Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa"

COMENTARIO 

El Hijo de Dios, que había venido al mundo para que el mundo se salvase, debía intentar, al menos, que cambiaran muchas cosas propias del comportamiento de sus hermanos. Y aquí lo plasma a la perfección. 

La casa que construimos es nuestro propio corazón porque así la debemos considerar. Y la forma de construirla es más que importante que lo hagamos de la mejor forma posible a no ser que queramos naufragar y acabar, directamente, en el Infierno. Así de sencillo. 

¿Sobre qué construimos la casa? En realidad, es sobre Quién que no es otro que Cristo que es la Roca fuerte sobre la que debemos construir nuestro corazón. Y sólo sobre Él lo haremos como debemos hacerlo. 


JESÚS, gracias por darnos tantas pistas para nuestra salvación eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de septiembre de 2026

No darnos cuenta de cómo somos

 Lc 6, 39-42


"En aquel tiempo ponía Jesús a sus discípulos esta parábola: '¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: 'Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.'"

COMENTARIO

Las palabras del Hijo de Dios jamás están de más porque son esenciales para sus hermanos, para nosotros. Por eso cuando dice lo que recoge hoy el Evangelio de San Lucas debemos tenerlo muy en cuenta.

Nos quiere prevenir Cristo contra esa actitud tan nuestra que consiste en ver los defectos de los demás pero no los nuestros. Y, ciertamente, para poder corregir al prójimo primero deberíamos nosotros tener nuestra "casa" arreglada...

Debemos procurar que nuestro hacer esté todo lo de acuerdo que podamos con la Voluntad de Dios pues, de otra forma, vamos a llevar a nuestro prójimo por mal camino.

JESÚS, gracias por hablarnos con palabras verdaderamente iluminadoras. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de septiembre de 2026

La verdadera Ley de Dios

Lc 6,27-38

"Jesús dijo a sus discípulos: 'Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes'".

COMENTARIO

Es verdad que el hijo de Dios había venido al mundo para que el mundo se salvase y eso suponía que muchas cosas debían ser cambiadas. Eso es lo que podemos ver en este texto del Evangelio de San Lucas.

Amar a los enemigos, poner la otra mejilla cuando seamos ofendidos o hacer el bien sin esperar nada a cambio son algo más que recomendaciones porque está dicho por el Hijo de Dios.

Por otra parte, tampoco debemos juzgar y dar en la seguridad de que Dios, que todo lo ve,  nos recompensará. En eso se basa la confianza y la fe. 

JESÚS, gracias por hablarnos como se debe hablar a los hermanos a los que se quiere y se ama.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de septiembre de 2026

Debemos ser bienaventurados

Lc 6, 20-26 



"En aquel tiempo Jesús alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: 'Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas'. 'Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.'

COMENTARIO

San Lucas también recoge esos retazos de Verdad que el Hijo de Dios supo enviar al mundo. Es decir, las bienaventuranzas nos ponen sobre la pista, en definitiva, de cómo debemos ser. 

Los pobres, los que lloran y los que son perseguidos por causa del Hijo del hombre... Tales casos son, precisamente, los que nos muestran qué debemos hacer y hacia dónde debemos ir.

Hay, sin embargo, quien no actúa así y se opone, para sí mismo, al camino que lleva al definitivo Reino de Dios llamado Cielo. No seamos nosotros unos de esos...


JESÚS, gracias por hacernos ver lo que, verdaderamente, nos conviene porque debemos ser de los bienaventurados. 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de septiembre de 2026

De dónde viene Cristo para el hombre y para Dios

Mt 1,1-16.18-23


"Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amos a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo."

COMENTARIO

Resulta bien curioso que hoy, 8 de septiembre, que se celebra el día del nacimiento de la Virgen María el Calendario Litúrgico nos reserve un texto del Evangelio de San Mateo dedicado a la genealogía de Cristo, el Salvador. 

La nota que debemos tener muy en cuenta es que el que fuera recaudador de impuestos no dice que Jesucristo fuera engendrado por José sino que nació de María. Y eso apunta directamente al momento de la Encarnación cuando el Ángel Gabriel le dijo a María que el Espíritu Santo la cubriría con su sombra y que no debía preocuparse por no haber "conocido" varón porque nada hay imposible para Dios. 

El caso es que, como todos sabían, el Mesías debía pertenecer a la casa de David y exactamente eso fue lo que pasó como bien dice esta genealogía porque, en realidad, todo se iba a cumplir según la santísima Voluntad de Dios. 

JESÚS, todo se cumplió según quería tu Padre del Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2026

Pescadores de hombres

Lc 5, 1-11


"Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 'Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar'. Simón respondió: 'Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada; pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes'. Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo: 'Apártate de mí, Señor, que soy un pecador'. Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: 'No temas, desde ahora serás pescador de hombres'. Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.

COMENTARIO

Lo que nos dice hoy el Evangelio de San Lucas debió corresponder a los primeros tiempos de la predicación del Hijo de Dios porque, al parecer, aún estaba escogiendo a los que serían sus discípulos. Y eso eso es lo que pasa hoy con Pedro y con Juan y Santiago. 

Resulta síntoma de conocer algo a Cristo cuando Pedro le dice que porque lo dice Él va a echar las redes donde dice. Y es que es casi seguro que habían escuchado su predicación antes de aquel día. Y aquel día comprobaron que lo que decía de aquel Maestro era cierto y que debían seguirlo. 

Jesucristo los hizo pescadores de hombres en una expresión que es casi seguro que no comprendieron en aquel primer momento pero que con el tiempo llegarían a comprender a la perfección. Y eso hasta hoy mismo. 


JESÚS, gracias por saber elegir a los que serían tus Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2026

Hablaba y curaba con autoridad

Lucas 4, 31-37


"En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: '¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios'. Jesús entonces le conminó diciendo: 'Callate y sal de él, y arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño'. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros:¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región."

COMENTARIO

Los sábados enseñaba porque el Hijo de Dios era de los Maestros que tenían tal función pero era un Maestro más que especial por ser Dios hecho hombre. Y por eso se dice aquí mismo que hablaba con autoridad y es seguro que todos lo escuchaban con atención. 

El hombre que tenía un espíritu inmundo es seguro que no lo estaba pasando más que mal. Y la curación de su cuerpo y de su alma sacándolo de él fue algo que, para sí, fue verdaderamente salvador. 

No es de extrañar que los que vieron tal milagro hecho por Jesucristo se admiraran tanto y que dijeran que mandaba con autoridad sobre los demonios y eso no era nada normal ni podía ser visto todos los días. Bueno... ahora sí.


JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso con los más necesitados. 

1 de septiembre de 2026

Es que todo se estaba cumpliendo

Lc 4, 16-30


"16 Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:18 = El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos =19 = y proclamar un año de gracia del Señor. =20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: 'Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.' 22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: '¿No es éste el hijo de José?' 23 El les dijo: 'Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.'  24 Y añadió: 'En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.' 25 'Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.' 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó."

COMENTARIO

Es verdad que, si bien, muchos aceptaban la palabra de aquel Maestro de Nazaret no podemos negar que había bastantes de los presentes que no lo estaban para nada. 

Lo que lee el Hijo de Dios en aquella sinagoga era, sencillamente, cierto porque aquellas palabras se referían a Él. Hasta ahí todos podían aceptarlo. Pero cuando dice que incluso a los que no son del pueblo elegido Dios los tiene en cuenta... Ahí no. 

Querían matarlo. Como habían hecho sus antepasados con aquellos que decían lo que no querían escuchar. Pero aún no había llegado su hora. 

JESÚS, gracias por ser franco en tu palabra. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2026

Quien dice la verdad

Mt 16,21-27


"Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: 'Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá'. Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: '¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres'.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: 'El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.'"


COMENTARIO 


No podemos negar que en este texto del Evangelio de quien fuera recaudador de impuestos el Hijo de Dios dice las cosas claras y, además, advierte de muchas realidades espirituales que nunca deberíamos olvidar. 

Debemos seguir a Cristo con nuestra/s propia cruz/cruces y seguirlo con todas las consecuencias porque, de tal manera, perderemos nuestra vieja vida y ganaremos la que es eterna. Y al revés si no lo hacemos: la perderemos.

Y el juicio. Aquí mismo nos advierte Jesucristo del juicio que cada uno deberemos recibir cuando llegue el día en el que vuelva Cristo a juzgar a vivos y muertos. Advertidos estamos.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre el aviso de qué es lo que debemos hacer y cómo debemos ser. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2026

Lo terrible de la verdad

Mt 25, 1-13


"En aquel tiempo, dijo Jesús: 'Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: '¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!' Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: 'Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.' Pero las prudentes replicaron: 'No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.' Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: '¡Señor, señor, ábrenos!' Pero él respondió: 'En verdad os digo que no os conozco.' Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora'".

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios se empeñó mucho en que se salvara el mundo. Y así, en muchas ocasiones, como ahora, nos habla de cómo podemos salvarnos. Pero hoy lo hace de una forma terrible por las consecuencias de según qué tipo de comportamientos. 

Esta parábola nos viene la mar de bien para darnos cuenta de qué es lo que debemos hacer y qué no. Así, por ejemplo, debemos velar porque no sabemos cuándo llega el Señor siendo aquí el novio que viene a la boda. 

Pero lo más terrible es lo que al final de este texto del Evangelio de San Mateo, se nos dice: no se deja entrar en el definitivo Reino de Dios si no se está preparado y bien limpia el alma. Pues eso... que a buen entendedor pocas palabras bastan. 


JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de nuestra salvación eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de agosto de 2026

Estar siempre en vela

Mt 24, 42-51


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.'"

COMENTARIO

Sabemos que la misión principal del Hijo de Dios al ser enviado al mundo era que el mundo se salvase. Por eso habla muchas veces de lo que supone, eso, salvarse y de cómo lo podemos alcanzar. 

Nos dice Cristo que puede venir el Hijo del Hombre en cualquier momento. Y eso lo dice para que estemos siempre "alerta" con nuestro corazón y con nuestra alma para que los preparemos como deben ser preparados.

El final de lo que nos dice el Mesías es verdaderamente terrible. Y es que quien no esté preparado para cuando sea llamado al tribunal de Dios, a comparecer en el juicio particular de cada cual, es decir quien no haya preparado su alma... tendrá una sentencia verdaderamente terrible. Y la imagen del llanto y el rechinar de dientes lo dice todo. 

JESÚS, gracias por advertirnos ante nuestra actitud espiritual. 

Eleuterio Fernández Guzmán