14 de enero de 2023

¿Cómo está nuestra salud espiritual?

Mc 2, 13-14


"Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: '¿Por qué come con publicanos y pecadores?'

Jesús, que había oído, les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores'”.


COMENTARIO 

No podemos negar que este texto del Evangelio de San Mateo nos impele a preguntarnos acerca de si nuestra salud espiritual esta en condiciones o no lo está. Y es que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo a salvar al mundo y en eso estaba.

Ciertamente, cuando Jesucristo fue llamando a los que iban a ser sus Apóstoles es cierto que debieron ver algo en su persona, en su voz que les hizo dejarlo todo. Y eso pasó, nada más y nada menos, que a un publicano, Leví. Y muchos se preguntaron que era algo extraño que estuviera con pecadores... y publicanos.

El caso es que el Hijo de Dios, como médico del alma que es, sólo podía salvar a los que estaban espiritualmente enfermos. Y eso es lo que hizo con muchos pero también es cierto que hubo quien no supo entender eso. 

JESÚS,  gracias por salvar a quien necesitaba salvación. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2023

Algunos no acababan de entender

Mc 2, 1-12


"Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados'.

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: '¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?'

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: '¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.

Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto nada igual'”. 


COMENTARIO

No podemos negar que cuando el empecinamiento malo se apodera de las mentes y los corazones de las personas resulta difícil que las mismas atiendan a razones o, al menos, a lo que puede verse. Y eso es lo que aquí pasa.

La confianza de los amigos en que el paralítico podía ser curado por el Hijo de Dios hace que, en efecto, Jesucristo lo cure como, de todas formas, era posible esperar. 

Sin embargo, allí hay personas que no aceptan lo que hace. Se basan en estas o aquellas razones pero, en el fondo, lo que no quieren reconocer es que Jesucristo es el "Hijo del hombre" o, vamos, el Mesías. Y eso es lo que les pierde.

JESÚS, gracias por ser Bueno y Misericordioso a pesar de algunos...

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2023

No pudo callar su gracia

Mc 1, 40-45


"Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: 'Si quieres, puedes purificarme'. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: 'Lo quiero, queda purificado'. En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: 'No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio'.

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes."

COMENTARIO

No es este el único caso en el que el Hijo de Dios actúa de la forma que se espera de quien quiere salvar a quien lo necesita. Y es que siempre, cuando eso pasa, concurre algo que es fundamental en el caso: hay confianza de parte de la persona enferma. Confianza en Jesucristo.

Aquel leproso confiaba en que sólo el Maestro de Nazaret podía curarlo. Y es que la lepra, entonces y ahora, no era una enfermedad precisamente fácil. Y eso es lo que pasó: curo porque quiso, porque podía... y lo hizo. Y, claro, por mucho que Jesucristo no quisiera que eso se supiera no iba a ser fácil que el leproso callase su gracia... Y, en efecto, no calló nada de nada lo que le había sucedido. 

No debemos extrañarnos que, en cuanto se difundió aquello, no pudiera entrar en ninguna ciudad adelantando, por decirlo así, que iba a entrar. Y, sin embargo, a pesar de estar en lugares despoblados habían quien lo buscada y a Él acudía. Por algo sería...

JESÚS, gracias por hacer lo que siempre decías que habías venido a hacer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2023

Para eso había salido

Mc 1, 29-39


"Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: 'Todos te andan buscando'.

Él les respondió: 'Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido'.

Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios."

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este Evangelio de San Marcos es algo que debemos tener en cuenta. Y es que era perfectamente consciente de la misión que tenía encomendada o, en fin, que sabía perfectamente de dónde había venido y Quién lo había enviado. 

En este corto texto vemos que Jesucristo cura a quien lo necesita y que no hay nada, ni sábado de por medio ni cosa similar, que pueda impedir que haga algo que es para lo que "ha salido". 

Como decimos arriba, el Hijo de Dios había sido enviado por el Todopoderoso para que el mundo se salvase. Pero, para eso debía predicar acerca de la Buena Noticia y de la llegada del Reino de Dios al mundo. Y eso es lo que hizo. 



JESÚS, gracias por haber cumplido con la misión que te encomendó tu Padre. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2023

Hasta los malos espíritus le obedecían

Mt 1, 21b-28


"Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. 

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: 

'¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios'. 

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre. 

Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!'.
 
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea."


COMENTARIO 

Ya nos dice el texto bíblico que muchos de los que escuchaban al Hijo de Dios entendían a la perfección que su forma de enseñar no era la habitual o, por decirlo pronto, la de aquellos que se consideraban sabios. No. Jesucristo enseñaba con autoridad.

El caso es que habiendo allí un hombre endemoniado no iba Cristo a desaprovechar la ocasión. Y, como era de esperar, hace que el demonio, que lo reconoce a la perfección, salga del hombre poseído. 

No debe extrañarnos, por tanto, que los que allí estaban entendiesen que aquella forma de hacer las cosas no era la misma que habían visto antes. Y, claro, nada distinto verían después de parte del Hijo de Dios. 



JESÚS, gracias por ser Misericordioso y Bueno. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2023

Escuchar a Cristo y seguirlo


Mc 1, 14-20

 

“14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva’. 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres’. 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; 20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

 

 

COMENTARIO

 

Era evidente que Jesucristo sabía que era Dios hecho hombre y que llegaría un momento en el que debía cumplir la misión para la que había sido enviado a la Tierra. Por eso, el encarcelamiento de su primo Juan, el Precursor, debía ser la señal a partir de la cual empezar su tiempo de predicación.  Y lo hacía anunciando la Buena Nueva según la cual el Reino de Dios había llegado al mundo y, lo que es mejor, que la vida eterna ahora era posible alcanzarla. Y fue buscando a los que serían sus discípulos más cercanos, los Apóstoles. Y ellos, que debían ver algo en la mirada y en las palabras de aquel hombre que los llamaba, no dudan en dejar todo lo que tienen entren las manos y se van con Él.

 

 

JESÚS,  gracias por haber escogido de aquella forma a los Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de enero de 2023

Y se bautizó Cristo

Mt 3, 13-17


“13 Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, Para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: ‘Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?’ 15 Jesús le respondió: ‘Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.’ Entonces le dejó. 16 Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. 17 Y una voz que salía de los cielos decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.’”

COMENTARIO 

Puede resultar paradójico que el Hijo de Dios quisiera para ser bautizado. Y así porque el bautizo de Juan era de conversión y de perdón de los pecados y, como es bien sabido, Jesucristo no necesitaba conversión alguna ni en sí había y cabía pecado. 

De todas formas, lo hace el Hijo de Dios para que los demás vieran cuál era el camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y por eso se pone en la cola aquella que acudía a ser bautizado por Juan. Y es que todo debía cumplirse... como bien le dice Jesús a Juan. 

Lo que sucede luego es la confirmación de la Verdad: el Espíritu Santo se posa sobre Jesús y la voz de Dios lo certifica todo: se complace en Aquel que había enviado. 

JESÚS, gracias por haber cumplido con tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán
 

7 de enero de 2023

Y empezó su predicación

Mt 4, 12-17.23-25


"Cuando Jesús se enteró de que Juan Bautista había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

'Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz'

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: 'Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca'.

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y Él los sanaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania." 

COMENTARIO 

El Hijo de Dios sabía que una señal debía darse para que pasara de ser una persona anónima en el reino de Israel a ser un Maestro, un rabino. Y tal era que su primo Juan, llamado Bautista, había sido arrestado. Y bien sabía lo que iba a pasar con su pariente...

Desde entonces Jesucristo empieza a predicar. Y no lo hace sobre algo cualquiera sino acerca de que el Reino de los Cielos estaba cerca. Era el principio de aquellos años en los que quiso que la Buena Noticia fuera reconocida por todo aquel que quisiera aceptarla en su corazón. 

No debe extrañarnos nada de nada que, según hacía en lo referido a las curaciones y práctica de exorcismos, su fama se fuera extendiendo. En realidad, era el principio de todo.

JESÚS, gracias por haber cumplido tan a la perfección con tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2023

Y vinieron a adorarles

Mt 2, 1-12


"Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: '¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.'

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 'En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:

'Y tú, Belén, tierra de Judá,
ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá,
porque de ti surgirá un jefe
que será el Pastor de mi pueblo, Israel.'

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: 'Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.'

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. "

COMENTARIO 

En este texto del Evangelio de San Mateo se pueden ver dos actitudes claramente diferentes y que muestran que, a lo largo de la historia de la salvación, ha habido de todo en el comportamiento hacia el Hijo de Dios.

Ya sabemos lo que quería Herodes. Lo demostraría tiempo después con la matanza de los Santos Inocentes. Pero ahora disimula haciendo ver que él también quiere adorar al Rey que va a nacer...

Pero aquellos que vinieron de muy lejos siguiendo a una estrella saben muy bien qué es lo que deben hacer: adorar a Aquel a quien ha querido encontrarle y entregarle los regalos que, como sabemos, tanto significan espiritualmente. Y lo hicieron. Ellos eran el Bien. 


JESÚS,  gozoso día para ti aquel en el que los Reyes se presentaron a adorarte reconociendo tu divinidad.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de enero de 2023

Natanael supo

Jn 1, 43-51


"Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: 'Sígueme'. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: 'Hemos hallado a Aquél de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”.

Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?'

'Ven y verás', le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.

Jesús continuó: 'Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: 'Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'”. 


COMENTARIO

Resulta curioso pero Natanael, cuando Felipe le dice que han encontrado al Mesías y le dice su nombre, él conoce de quien está hablando. Por eso aduce que si es posible que de Nazaret pueda salir algo bueno. 

Es verdad que luego se sorprende mucho cuando Jesucristo le dice que lo ha visto debajo de una higuera. Eso le sorprende tanto que, de inmediato, reconoce al Hijo de Dios, precisamente, como Hijo de Dios.

Ya podemos imaginar a Jesucristo, por decirlo así, sonriendo para sí mismo. Y es que si haberle dicho a Natanael que lo ha visto debajo de una higuera le ha causada una tal impresión... ¿Qué dirá cuando vea lo que Cristo dice que verá?


JESÚS, gracias por mostrarte como eres. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2023

Encontraron al Mesías

Jn 1, 35-42


"Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: 'Éste es el Cordero de Dios'.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: '¿Qué quieren?'

Ellos le respondieron: 'Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?'

'Vengan y lo verán', les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: 'Hemos encontrado al Mesías', que traducido significa Cristo.

Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: 'Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas', que traducido significa Pedro."

COMENTARIO

El pueblo de Israel llevaba muchos siglos esperando que Dios enviara al mundo al Mesías. A través del mismo el pueblo escogido por el  Todopoderoso iba a alcanzar el culmen de la humanidad. Y ellos esperaban pidiendo al Creador que lo enviara. 

Aquellos hombres, al escuchar las palabras de Juan el Bautista (suponemos que serían discípulos suyos, como nos dice el texto) no dudan lo más mínimo en ir a preguntar a Jesucristo lo que le preguntan porque saben que es posible que sí, que sea el Mesías.

Cuando el Hijo de Dios encuentra a Simón sabe de inmediato que es la persona que necesita para que su Reino sea conocido y la Buena Noticia se expanda por el mundo conocido. Y le cambia el nombre lo cual, en lenguaje y significado Bíblico significada una forma de señalarlo más que importante. 


JESÚS, gracias por escoger a Pedro.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de enero de 2023

El Cordero de Dios

Jn 1, 29-34


"Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: 'Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.

Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él fuera manifestado a Israel'.

Y Juan dio este testimonio: 'He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquél sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo'.

Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios”. 

COMENTARIO

A Juan "Alguien" lo envío a bautizar. Y el mismo que lo envío a bautizar le pone sobre la pista de Quién es Aquel que viene a bautizar con Espíritu y fuego. Y eso es síntoma de que fue enviado y que, sobre todo, supo cumplir con la misión que se le había encomendado.

Que el Espíritu Santo se pose sobre el Hijo de Dios es algo que, de por sí, no debería extrañarnos nada sino que era lo que debía pasar. Y pasó. 

Cuando Juan el Bautista afirma que Jesucristo es el Hijo de Dios no es poca cosa porque muchos sabían más que de sobre qué era lo que eso significaba. Y, luego, como sabemos, muchos no lo recibieron...


JESÚS, gracias por ser como eres siempre con la Verdad por delante. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2023

Quien ha de venir


Jn 1, 19-28

 

“Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ El confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?’ Él dijo: ‘No lo soy.’ – ‘¿Eres tú el profeta?’ Respondió: ‘No.’ Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ Dijo él: ‘o soy = voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, = como dijo el profeta Isaías.’ Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?’ Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia. Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”

 

COMENTARIO

En la historia de la salvación, ha habido personas que han comprendido cuál era su misión. El Bautista sabía que no era el Hijo de Dios y que Otro iba a venir para cumplir una misión más que importante.

En efecto, el Bautista es la voz que clama en el desierto de la espiritualidad judía. Había llegado, el pueblo elegido por Dios, a una tal situación que estaba como si anduviera de nuevo por el desierto a la espera de la tierra prometida.

 

Juan es consciente de que quien tiene que venir es una persona más que importante. Sabe, además, que ya ha llegado al mundo porque dice que está en medio de los que le escuchan o, lo que lo mismo, que ha ya nacido.

 

JESÚS, ayúdanos a cumplir la misión que nos sea encomendada.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de enero de 2023

Alabar a Dios

 

Lc 2,16-21

 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.”

 

 

COMENTARIO

 

Aquellos pastores no dudaron lo más mínimo acerca de lo que les había dicho el Ángel. Por eso no debieron extrañarse cuando vieron la escena que les había sido dicha. Tampoco debe extrañarnos que contaran a todos lo que les había pasado.

 

La Virgen María, como en otros episodios que contienen las Sagradas Escrituras, guarda en su corazón aquello que le está pasando con relación a su recién nacido hijo. Y es que debería servir de alimento espiritual para toda una vida de amor y de entrega.

 

Y le pusieron por nombre Jesús. Aquel era el que les había dado el enviado de Dios. Cumpliendo con lo establecido en la Ley no dudan en hacer todo lo que se les había dicho. Y es que cumplir con la voluntad de Dios no era nada extraño en ellos.

 

JESÚS, ayúdanos a ser tan cumplidores con la Ley de Dios como lo fueron José y María, alabando a Dios con ello.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de diciembre de 2022

Al principio

Jn 1, 1-18


"Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: 'Este es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo'.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre." 


COMENTARIO 

Este texto del Evangelio de San Juan, por ser el que da comienzo al mismo, está repleto de realidades espirituales que son muy ricas y profundas. Desde el mismo principio del mismo hasta el final todo de todo lo que nos dice podemos obtener gran provecho. 

La Palabra, Dios... todo apunta a la Verdad más extrema y todo nos dirige al tiempo en el que todo se hizo, en el que Dios creó y manifestó su Amor hacia todo lo creado. 

Sin embargo, como bien sabemos por la realidad de las cosas y por otros textos bíblicos... a la luz hubo quien no quiso recibirla e, incluso, procuró que se apagara aunque, claro, eso ni lo consiguieron ni todo el Mal con sus secuaces lo conseguirá nunca.


JESÜS, gracias por estar siempre donde tienes que estar.

Eleuterio Fernández Guzmán

Misioneros sin pasaporte

Artículo de Manuel Lozano Garrido, Lolo







Es cierto y verdad que estas letras que Lolo escribe, en cierto modo, también son para él mismo. Y es que al tratar del amplio mundo del enfermo… si hay alguien que se pueda sentir concernido es él.

Lolo nos habla de la importancia que tiene la labor santificante que las personas enfermas, misioneras de tal misión, que, muy a pesar de sus circunstancias, son un verdadero tesoro para el creyente.

Dice Manuel que el enfermo es “millonario de dolor” pero que tal caudal no se desperdicia o se pierde sino que, bien encauzado, ayuda y mucho en la salvación del prójimo. Y es que así, en efecto, fue su vida.

Recomiendo, encarecidamente, la lectura de lo que sigue. Y la lectura serena y pausada de lo que es un maravilloso y gozoso artículo: pura luz espiritual.

 

 

Publicado en la revista Enfermos Misioneros, en octubre de 1961

 

MILLONARIOS

 

Estas letras han nacido y van, de corazón a corazón, de cicatriz a cicatriz. Me gustaría que las leyeras por la tarde en la terraza, ahora que ya hay bochorno de siesta, que fuera la primera cosa que hagas cuando suene el timbre para el fin del reposo, todavía con la preocupación por la gráfica, las hidracinas, la sobrealimentación o los gestos del médico.

 

Mi carta es para ese escozor de tu vida cuadriculada y matemática: a las siete en punto el despertar; a las nueve, la visita sanitaria; a las doce, a las tres, a las seis, la comida, el reposo, los recreos, la leve compañía… Un hombre escribe, pensando en acompañar a otro que está en un sanatorio como si de pronto empezara a encenderse en su corazón la cerilla de una caja con premio.

 

Muchas tardes, cuando la luz se derrumba, anaranjada, por detrás de los pinares, tú, amigo, has sentido como una mano dura que agarraba tu alma como un limón y lo goteaba por los ojos en lágrimas. Es tu vida gallarda, la sangre joven que te hierve y los paseos, el corro de amigos o la tarde de campo que abandonas lo que astilla las ásperas horas de quietud, de silencio, de monotonía. Duele, y con razón, sentir un líquido de fuego por las venas, mirarse las manos que antes jugaban al frontón o empuñaron un martillo y verlas leves y desmadejadas sobre el colchón. Apenas si la primavera se ha deshojado sobre ti diecinueve, veintidós, ¿veinticuatro? Veces; pero ya tu memoria archiva un gran legajo de sufrimientos. Y es que –joven- al fin y al cabo, eres, en verdad, un MILLONARIO DE DOLOR.

 

CALVARIO SIGLO XX

 

Hay una vieja historia que se repite todos los días sobre las calles y los modos de nuestro tiempo. La vivimos todos, y cada uno tiene su buen papel en la representación. Tú, todos los días, a las seis, pones el termómetro debajo del brazo, mientras un sudor compacto y ardiente te escribe en los pómulos una estampa de agonía. De noche, cuando apenas si se oyen en los pasillos las leves pisadas de los enfermeros, una corona de preocupaciones va ribeteándote la cabeza, que arde como una corona de espinas. En la madrugada, cuando ya en el bosque hay trinar y un ruido de caracolas en las ramas, una tos, honda, seca y cansina, golpea y hiere brutalmente tus costillas como en una dura flagelación. Mañana y tarde -¿has visto tus pies?- tus pies briosos, los de la ronda, el taller o la mañana de clase, están retenidos sobre la cama casi taladrados por los clavos de una quietud forzosa y necesaria. Y así, con la fatiga o con el hondo sufrimiento de los compañeros que temen a tu enfermedad – “Perdónales, que no saben lo que hacen”-, minuto a minuto, dolor a dolor, va quedando sobre el fondo airoso y geométrico de tu sanatorio la imagen acabada de tu caminar de crucificado.

 

Hombre en Cruz, Cristo de hoy, tal vez sientas el temblor y la emoción de unos nombres que nacieron en un plano divino. ¿Se puede hablar de crucificados o apellidarse Cristos, desde un cuerpo que es atribulado y siente las justas limitaciones de su naturaleza? Te asustan –nos asustan- nombres que son de Dios pero entre aparatos de radio y medicamentos, con oxígeno y cartas por avión, se alza en el cuarto 18 de la Planta B tu perfil, reflejo vivo del Cristo, en la moderna Pasión horizontal de las sábanas. Y es que, con las altas palabras, con las divinas palabras, no usurpamos soberbiamente una categoría, sino que es Cristo el que desciende y va metiendo en la vida de cada uno ese fabuloso milagro de Dios en nosotros. Tú y yo, que también sufro, gracias a Él y a su generosidad, CRISTOS DEL SIGLO XX, y CALVARIOS, NUESTROS SANATORIOS. Fatiga, sangre, dolor, abandono, agonía, pero todo con el mágico fulgor y el centelleo de un signo de redención.

 

SUSPENSO EN GEOGRAFÍA

 

Más de uno está mereciendo un buen palmetazo de bachillerato. No, las capitales de la gran nación de las almas no están en Madrid, San Sebastián o Valencia, ni tienen poblaciones millonarias. Radican en las afueras, casi siempre altas, casi nunca remontando los 500 habitantes y con unos nombres que se llaman el Tomillar, Valdelatas, Montearagón, Guadarrama y El Neveral. Son conocimientos de geografía que conviene rectificar, como también que allí están los lingotes de oro o los filones de oro o los filones de metales preciosos y no en el Banco de España, Rodalquilar o El Centenillo. Desde los sanatorios viene una sabia gobernación por la que el mundo rueda, pese a todo, por un aire de esperanza.

 

Es la impotencia del dolor transcendido, el soberano poder de la fe que mueve montañas, de las ofrendas purificadas y vertidas en el río de la sangre de Dios. En el mundo de las almas, los pantanos se fabrican en las alturas y allí se represa la energía que luego va encendiendo un corazón aquí y otro allá, al norte y al sur, en casa o en el país donde nace el sol y hay gentes de ojos rasgados o piel de ébano, con tantanes o noches de seis meses. Las verdaderas fuerzas del mundo no residen en las bombas de destrucción; se crecen sobre los ‘átomos’ de unas celdas serranas, con gráficas y camas de esmalte. Los desalientos del mundo, las caídas o  las desgracias son trajinados para la esperanza desde esas gotas de dolor humano que se acepta y trabajan las turbinas del amor de Dios para mover positivamente, aunque sea palmo a palmo, a toda la humanidad.

 

CREER Y NO VER

 

Miro a la pluma y me digo que va trazando palabras muy solemnes, que huelen a luces, a ideales, a campañas y a triunfo. Pero mi pluma está también entre cuatro paredes, junto a la sal, la jeringa o la monotonía. Y desde el baño gris de cada hora, vuelvo a mis palabras y las noto seguras, auténticas, fundamentales, como rocas de cimientos. Nunca estaré solo mientras tenga un corazón que vuela. El sol está fijo más arriba de mi telón de nubes cárdenas.

 

¿Qué supone sólo una queja que se respira antes de nacer? Apenas nada desde mi dimensión de hombre; bastante desde el montón de quejas que son retenidas y aunadas con las de todos los lechos de dolientes de la tierra. En algún lugar -¡y qué lugar!-, un ángel factura el mundo de los colores que pudo corresponder a unos ojos sin luz que aceptaron  la renuncia, y en el cielo que se junta con los andares sin estrenar de un hombre paralítico, o con la espina dorsal, siempre rígida, de una chica con ojos azules; y el ‘levántate y anda’ de Cristo que le corresponde se escucha en un alma acartonada por el materialismo, en un profesor de instituto malayo que dice de pensar en la otra orilla, en las ruinas de una fe, en los cimientos de una esperanza… Sin salacot, sin pasaporte, con ‘esquijama’ y la silla de cristal, centenares de misioneros no oficiales van jalonando de claridad y de gloria la ruta salvadora de la Iglesia. Son muchos casi oscuros e invisibles, pero sus corazones rezan todos los días por el dolor de las almas sin luz y bajo la almohada tienen un diploma de la Unión de Enfermos Misioneros. Hasta ella les impulsó un día la conciencia de la unidad y el deseo de ser útiles. Apenas si necesitaron más que la aceptación de la voluntad de Dios en sus dolores y el propósito de vivir los sufrimientos con un giro amplio y misionero. Ninguno de ellos ha visto la espiga de su sementera, pero todos jurarían que su grano va germinando. Tan fijo es como el fulgor de las estrellas. La aceptación se nimba con la fe. Dan y dan gratuitamente, sin cápsulas de botella con premio, porque es hermoso continuar creyendo y confiando y amando al Dios-Padre providente.

 

¿Comprendes ahora que yo te escriba con amor, casi de rodillas, con el temblor en la pluma y la emoción de tu vida y mi vida esperanzadas, ricas y poderosas?

 

EL MEJOR PLAN MARSHALL

 

Tal vez me leas al filo de un día que es ancho y hermoso. En Pentecostés viven nuestros aldeanos la fiesta de unos trabajos y sudores que se coronan en el volumen de la cosecha. Pentecostés, para todos, es la celebración de la Gracia, de la santificación sin fronteras. Los bancos y los comercios recuentan sus cajas al filo de la Nochevieja. La Iglesia capitaliza a la luz clara de este día. Hace arqueo de almas que sufren, de cuerpos que sangran, de espíritus que viven en la pobreza y los pasa por la ventana abierta de la santidad. Del presupuesto de circunstancias dolorosas que aporta la JORNADA DE LOS ENFERMOS ha de vivir durante todo el año; y, no obstante, su saldo es una hermosa cifra de esperanza.