Lc 1, 26-38
8 de diciembre de 2021
Así vino Cristo
7 de diciembre de 2021
Que no se pierda ninguna oveja
Mt 18, 12-14
“’¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se
pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar
la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más
por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera,
el Padre de ustedes, que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo
de estos pequeños.’”
COMENTARIO
Es
bien cierto que el Hijo de Dios enseña con parábolas o, en fin, con aquello que
es conocido por todos porque sabe perfectamente que es la mejor manera de que
aquellos que le escuchan comprendan lo que, en el fondo de sus Palabras, quiere
decir.
Es
de pensar que todos sabían a qué se refería Jesucristo cuando hacía uso de un
tema tan común como era el del rebaño de ovejas pues su pueblo era un pueblo de
pastores y todos conocían a qué se refería.
El
mensaje que quiere que comprendan es que aquellos que Dios ha escogido y
entregado a su Hijo para que los cuiden no van a perderse y que deben estar
seguros de que siempre estará Dios con ellos.
JESÚS, gracias por hacernos confiar en ti, Pastor Bueno.
Eleuterio Fernández Guzmán
5 de diciembre de 2021
Cristo es Dios hecho hombre
Lunes, 6 de diciembre de 2021
“Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos
fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de
Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para sanar. Llegaron
entonces unas personas trayendo a un paralítico sobre una camilla y buscaban el
modo de entrar, para ponerlo delante de Jesús. Como no sabían por dónde
introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo,
lo bajaron por entre las tejas con su camilla en medio de la concurrencia y lo
pusieron delante de Jesús.
Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: ¡Hombre, tus pecados te
son perdonados¡.
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: ¡¿Quién
es éste que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?’ Pero
Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘¿Qué es lo que están pensando?
¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados están perdonados’, o ‘Levántate y camina’?
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de
perdonar los pecados -dijo al paralítico- a ti te digo, levántate, toma tu
camilla y vuelve a tu casa’.
Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su
camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y
glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: “Hoy hemos visto cosas
maravillosas’”.
COMENTARIO
En
realidad, resulta curioso y triste que hubiera personas, en tiempos del Hijo de
Dios, que no tuvieran más en cuenta la misericordia que lo que ellas pudieran
pensar.
Aquel
hombre paralítico es seguro que necesitaba una ayuda algo más que normal. Y
Cristo lo cura diciendo eso de los pecados porque había la creencia según la
cual si una persona padecía enfermedad es que había pecado contra Dios.
Cristo,
de todas formas, sabía que eso no era así y, por eso mismo, le dice eso de los
pecados para que los que lo criticaban supieran que él era el Mesías y actuaba
con el poder de Dios aunque, como sabemos, eso no les hizo ninguna gracia.
JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de
muchos…
Eleuterio Fernández Guzmán
3 de diciembre de 2021
Cuando se tiene fe
Mt 9, 27-31
2 de diciembre de 2021
Cumplir con la voluntad de Dios
Mt 7,21.24-27
“En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor,
Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi
Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en
práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la
lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra
aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el
que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre
insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los
torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue
grande su ruina’”.
COMENTARIO
Es bien cierto que tanto en tiempos de
Jesucristo como ahora mismo, aquellos que le seguían, sus discípulos, podían
tener por buenas sus oraciones y sus invocaciones a Dios Padre. Sin embargo,
como bien dice el Hijo de Dios eso no es suficiente pues hay que cumplir la
voluntad del Todopoderoso.
Jesús abunda en ejemplos para que eso se
entienda. Está la actitud de quien cree que hace las cosas bien y construye su
espíritu sobre material poco resistente, con oraciones que creen llegar a Dios
pero que, por ejemplo, están faltas de verdadera caridad. Tales personas no
triunfarán en cuanto a su relación con Dios.
Hay, sin embargo, otra forma de actuar:
hacer las cosas de acuerdo a la voluntad de Dios y construir nuestra vida sobre
la Roca que es Cristo. Así añadiremos, al Señor, Señor, el cumplimiento de la
voluntad del Creador.
JESÚS, ayúdanos a
construir sobre Ti.
Eleuterio Fernández Guzmán
1 de diciembre de 2021
Con el poder de Dios
Mt 15, 29-37
30 de noviembre de 2021
Y le siguieron
Mt 4, 18-22
29 de noviembre de 2021
Tener fe
Mt 8, 5-11
Al
entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: “Señor, mi
sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Jesús le
dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”.
Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno
de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los
soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y
cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”.
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo
seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta
fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se
sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos”.
COMENTARIO
Con este texto del Evangelio de San Mateo
queda claro que el Hijo de Dios tiene un concepto de la fe que muchas veces
difiere del nuestro. Y es que sabía que no sólo los miembros del pueblo elegido
por Dios, el judío, eran capaces de alcanzar el corazón de Dios.
Aquel soldado romano había llegado a entender
la fe del pueblo que, se suponía, estaba dominando. Y en otro sitio se nos dice
que le dicen a Cristo otros judíos que favorecieran al soldado porque en muchas
cosas los había ayudado.
El Hijo de Dios, sin embargo, no procede como
procede por las palabras de aquellos judíos que sí le hablaban sino por lo que
manifiesta con las suyas el centurión. Y es que en ellas vio Cristo el ejemplo
de quien confía y cree en el Enviado de Dios. Y por eso, sobre todo por eso,
cura a su sirviente.
JESÚS, gracias por ser verdaderamente misericordioso.
Eleuterio Fernández Guzmán
28 de noviembre de 2021
Lo que ha de suceder… sucederá
“25 ‘Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, 26 muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. 27 Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. 28 Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrar ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.”
26 de noviembre de 2021
Sus palabras nunca pasarán
Lc 21, 29-33
25 de noviembre de 2021
La liberación de Cristo
Lc 21, 20-28
24 de noviembre de 2021
Perseverar para salvarse
Lc 21, 12-19
23 de noviembre de 2021
Lo que ha de pasar
Lc 21, 5-11
22 de noviembre de 2021
Debemos saber qué es lo importante
Lc 21, 1-4
“1
Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del
Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y
dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque
todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado
de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’”.
COMENTARIO
Este
texto del Evangelio de San Lucas aparece en diferentes momentos del Año Litúrgico.
Tiene, sin embargo, el mismo significado que tiene todo que ver con la forma en
que, a veces, vemos las cosas del espíritu y, sobre todo, relacionadas con la
Voluntad de Dios. Y es aquella viuda (pensemos en la situación de la mujer que
quedaba viuda y sin nadie que echara una mano) no tenía mucho. En realidad, no
tenía más que aquello que había echado en el lugar donde se depositaban las
limosnas. Y aquello le hace decir al Hijo de Dios que una mujer así, en aquellas
circunstancias de vida, había echado mucho más que el rico que, de manera
grandilocuente hacia lo propio pero con lo que le sobraba. Y aquella debía ser
una lección que no deberían olvidar nunca: a Dios le importa la verdad del
corazón y no la mera, simple y falsa, tantas veces, apariencia.
JESÚS, ayúdanos
a ser desprendidos con lo nuestro.
Eleuterio Fernández Guzmán
21 de noviembre de 2021
Demasiado para Pilato
Jn 18, 33b-37
19 de noviembre de 2021
Cuando intereses de los hombres no son los de Dios
17 de noviembre de 2021
Ser capaz de conocer a Cristo
Lc 19, 41-44
Dad al que tiene
Lc 19, 11a. 12-13.15a.16b-26
16 de noviembre de 2021
Salvar lo que está perdido
Lc 19, 1-10
"Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, porque iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo:
—'Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu
casa.'
Bajó rápido y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos
murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, de pie, le dijo al Señor:
—'Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he
defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más'
Jesús le dijo:
—'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste
es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo
que estaba perdido.'"
15 de noviembre de 2021
Querer ver a Cristo para salvarse
Lc 18, 35-43
“35 Sucedió que, al
acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo
limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron
que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de
David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se
callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40
Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le
preguntó: 41 ‘«¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús
le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le
seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”
Aquel hombre, que estaba
ciego con lo que eso suponía, sabía que sólo un gran signo, un gran milagro,
podría sacarlo de la situación en la que estaba. Y esperaba el momento adecuado
para que el pudiese producirse.
El ciego confía en el
Maestro. Seguramente lo conocías de oídas y eso le hizo gritar cuando pasó
cerca de donde estaba. Sabía, más que bien lo sabía, que era la única persona
que podía salvarlo. Y le grita con confianza.
El hombre quiere ver pero también quiere conocer, verlo, a Quien le va a curar. Sabe que le va a curar. Y, por eso, Jesús le salva de la ceguera porque la fe salva. Y bien lo sabía aquel hombre y, claro, también, Quien lo iba a curar y, de paso, salvarlo.
JESÚS, ayúdanos a no ser ciegos.
Eleuterio Fernández Guzmán