Lc 15, 1-3.11-32
6 de marzo de 2021
Dios, Padre amoroso
5 de marzo de 2021
Rendir frutos
Mt 21,33-43
4 de marzo de 2021
Convencerse de Dios
Lc 16, 19-25.27-31
3 de marzo de 2021
Servir y no ser servido
Mt 20, 17-28
2 de marzo de 2021
Hacer y no hacer
Mt 23, 1-12
1 de marzo de 2021
Misericordioso ha de ser nuestro corazón
Lo que el Hijo de Dios nos dice en este texto del Evangelio de San Lucas es la base, sencillamente, de nuestra fe católica. Y es que son palabras que van, directamente, al corazón.
Debemos ser compasivos. Y lo debemos ser porque nuestro Padre del Cielo lo es con nosotros, que en tantas tentaciones caemos y tantos pecados cometemos mientras que el Señor nos perdona por tener un corazón de carne.
Hay
algo, sin embargo, que debemos tener en cuenta. Y es que según hagamos nosotros
al respecto de nuestro prójimo así seremos tratados por Dios. Y eso debería ser
más que suficiente como para tomar según qué decisiones y llevar a cabo según
qué acciones.
JESÚS, ayúdanos a tener fe y a actuar en
consecuencia.
Eleuterio Fernández Guzmán
28 de febrero de 2021
Domingo, 28 de febrero de 2021 – Hay que escuchar a Cristo
Mc 9, 2-10
“2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y
Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró
delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy
blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de
blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y
Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús:
‘Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías’; 6 - pues no sabía qué responder ya que
estaban atemorizados -.7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su
sombra, y vino una voz desde la nube: ‘Este es mi Hijo amado,
escuchadle.’ 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a
Jesús solo con ellos. 9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie
contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de
entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí
qué era eso de ‘resucitar de entre los muertos.’”
COMENTARIO
No podemos negar que aquellos tres Apóstoles
llevados por su Maestro a un monte lo pasaron sólo regular aquel día. Y es que se
aparezcan dos profetas del Antiguo Testamento era algo maravilloso pero muy
misterioso pero que, además, se escuchase la voz de Dios debió ser, para ellos,
el acabose.
Ellos están más que sorprendido por todo lo que estaban
viendo y escuchando. Y es que cuando oyen la voz del Todopoderoso que les dice
que debían escuchar a Jesucristo, Hijo de Dios Quien hablaba, no les debió
quedar duda alguna acerca de qué debían hacer.
Sin embargo, algo se enturbió su día cuando
escucharon aquello de la resurrección de parte de su Maestro. Y, ya, que además
les dijese que no debían decir nada hasta tal momento… en fin, que debieron
bajar del monte bastante perplejos.
JESÚS, gracias por cumplir siempre con la Voluntad de Dios.
Eleuterio Fernández Guzmán
27 de febrero de 2021
Amar como Dios quiere que amemos
26 de febrero de 2021
La verdadera Ley de Dios
Mt 5, 20-26
25 de febrero de 2021
El pan y la piedra
Mt 7, 7-12
24 de febrero de 2021
No necesitamos señales
Lc 11, 29-32
23 de febrero de 2021
Padre Nuestro
Mt 6, 7-15
22 de febrero de 2021
Pedro y las llaves del Reino
Mt 16,13-19
“En aquel tiempo, llegado
Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién
dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’. Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan
el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas’.
Díceles Él: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Simón Pedro contestó: ‘Tú
eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’.
Replicando Jesús le
dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto
la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que
tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los
Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que
desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.
COMENTARIO
Seguramente, Jesús quiere probar a sus
Apóstoles cuando les pregunta sobre quién cree la gente es Él. Y es que, aunque
no lo supiera sí podía intuir la respuesta que le iban a dar. Pero el Maestro
esperaba la respuesta de uno de ellos, sus más cercanos.
Aquel hombre, Pedro, era uno de los
discípulos más aventajados de entre los que Jesús había escogido como sus
Apóstoles. Sin duda el Espíritu Santo le sopló en su corazón la respuesta a la
pregunta. Por eso acierta de pleno.
Jesús ya no tiene duda alguna. Aquel
hombre, sobre quien el Espíritu Santo ha soplado con tanta puntería, ha de ser
quien lidera al grupo de sus discípulos. Por eso le da las llaves del Reino de
Dios y todo puede atarlo o desatarlo.
JESÚS, ayúdanos a tener las cosas tan claras como las tenía
Pedro.
Eleuterio Fernández Guzmán
21 de febrero de 2021
Convertirse y creer en el Evangelio
Mc 1, 12-15
“12
A continuación, el Espíritu le empuja al desierto, 13 y permaneció en el
desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales
del campo y los ángeles le servían. 14
Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena
Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca;
convertíos y creed en la Buena Nueva.’
COMENTARIO
Cuando el Hijo de Dios es
llevado al desierto por inspiración del Espíritu Santo ha de cumplir la misión
que le había encomendado su Padre del Cielo. Y lo que hace no es otra cosa que
hacer lo que debe hacer.
Cuando su primo Juan fue
entregado en manos del Mal sabía que había llegado el momento de empezar a proclamar
la Buena Noticia del Reino de Dios y es lo que hizo.
El caso es que cuando Jesucristo
dice que hay que convertirse y creer en la Buena Noticia nos está diciendo que
debemos hacer, exactamente eso: cambiar nuestro corazón para aceptar la Buena
Noticia de Dios Todopoderoso y su Reino.
JESÚS, gracias
por cumplir tu misión a la perfección.
Eleuterio Fernández Guzmán
20 de febrero de 2021
Querer ser llamado por Cristo
Lc 5, 27-32
19 de febrero de 2021
Cuando se llevaron al novio
Mc 9, 14-15
18 de febrero de 2021
Perder la vida por Cristo
17 de febrero de 2021
Lo que Dios quiere de nosotros
Mt 6, 1-6.16-18
16 de febrero de 2021
No entender a Cristo
Mc 8, 15-21
15 de febrero de 2021
No necesitamos signos
Mc 8, 11-13
“En aquel tiempo se acercaron a Jesús los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Jesús suspiró profundamente y dijo: ‘¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal’. Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.”
COMENTARIO
En
realidad, para los miembros del pueblo escogido por Dios, el judío, era muy
propio de su ser y de la forma cómo veían las cosas, que pidieran señales o, lo
que es lo mismo, pruebas cuando alguien afirmaba algo. Y eso es lo que pasa con
el Hijo de Dios.
Jesucristo
conocía más que bien a sus hermanos los hombres. Seguramente por eso n o se
enfada más de la cuenta sino que comprende muy bien lo que ellos piensan y
quieren.
De
todas formas, sabe el Hijo de Dios que, como dice, no debe dar señal alguna
porque eso sería como mostrarles que tenían razón cuando la pedía. Y se marcha
de allí pues era suficiente señal escuchar lo que predicaba y hacía.
JESÚS, gracias por
comprender lo que debías comprender.
Eleuterio Fernández Guzmán