6 de marzo de 2021

Dios, Padre amoroso

Lc 15, 1-3.11-32


"1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Este acoge a los pecadores y come con ellos.' 3 Entonces les dijo esta parábola. 11 Dijo: 'Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo al padre: 'Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda. 13 Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14 'Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre. 'Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” 22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta. 25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” 28 El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29  pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!” 31 «Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”»


COMENTARIO



La parábola de la oveja perdida que, por decirlo así, se refiere tanto a la oveja-animal que se pierde y al hijo que se acaba perdiendo y, por último, a cada uno de nosotros que podemos perdernos tiene mucho e enseñanza para los hijos de Dios.

Jesucristo quiere que comprendamos varias cosas: primero, que todos podemos tomar el mal camino y alejarnos del Padre; que podemos no tomarlo, así, pero que podemos aparentar que tenemos amar pero, a la hora de la verdad, mostramos nuestra verdadera faz espiritual; y, por último, que hay un Padre amoroso que nos perdona y que siempre espera nuestro regreso cuando hayamos partido de su corazón en busca de lo que nosotros creemos es lo mejor pero...


JESÚS, gracias por esta parábola.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2021

Rendir frutos

Mt 21,33-43


"33 'Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su  herencia.' 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?' 41 Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.' 42 Y Jesús les dice: '¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La  piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.'"

COMENTARIO

Está claro que, desde que el ser humano es ser humano, ha habido quien se ha querido aprovechar de otro ser humano y ha hecho todo lo posible e imposible para salirse con la suya. Y eso es lo que hacían aquellos arrendados.

Jesucristo enseña, entonces y ahora, que debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos pues Dios, que todo lo ve, es Juez; bueno, sí, pero Juez. Y, por tanto, no debemos ir más allá de lo que son nuestros derechos personales y particulares.

Es más, incluso nos dice que todo se nos puede quitar si no somos un pueblo que demos frutos procedentes de Su siembra. Y es que a veces dejamos que la cosecha se pudra en el campo, que es el corazón.



JESÚS, gracias por ser tan franco con nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de marzo de 2021

Convencerse de Dios

Lc 16, 19-25.27-31


"19 'Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. 20 Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, 21 deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. 23 'Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Y, gritando, dijo: 'Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.' 25 Pero Abraham le dijo: 'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. 27 'Replicó: “Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.' 29 Díjole Abraham: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.' 30 El dijo: 'No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán. 31 Le contestó: 'Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.'”


COMENTARIO

No podemos negar que estos textos del Evangelio de San Lucas son una cruda y exacta advertencia de Cristo. Es decir, no están dichos por el Hijo de Dios sin razón alguna sino para que los tengamos en cuenta y los llevemos a nuestra existencia.

El caso de Lázaro y el que llamamos Epulón (sin tener nombre en el Evangelio) es síntoma de no haber comprendido que después de esta vida hay otra y que dura para siempre pero, sobre todo y sobre esto, que lo que hagamos aquí tiene su realidad en la vida eterna…

Y, por último, otra cosa de parte de Cristo. Deja deslizar algo que es, en sí mismo, más que terrible. Y es que, a pesar de lo que iba a pasar con su propia persona, que moriría y resucitaría, hay quien ni con eso se convence de la Verdad.


JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de qué debemos hacer en este mundo y en esta vida.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2021

Servir y no ser servido

Mt 20, 17-28


"Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: 'Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará'.

Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo.

'¿Qué quieres?', le preguntó Jesús.

Ella le dijo: 'Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda'.

'No saben lo que piden', respondió Jesús. '¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?'
'Podemos', le respondieron.

'Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre'.

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: 'Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud'”.




COMENTARIO


En este texto del Evangelio de San Mateo, el Hijo de Dios sigue poniendo sobre la mesa la verdadera Voluntad de Dios que, como bien sabemos, no siempre coincide con a nuestra. Y es que debía hacer exactamente eso… y bien que lo hizo.


El caso es que sus Apóstoles debían comprender que era Dios quien determinaba la situación de cada una de las almas en el Cielo. Y ellos, aunque quisiesen seguir la vida, en cuanto a la muerte, de su Maestro, no podían hacer mucho a tal respecto


Hay algo, sin embargo, que sí podían hacer: servir. Y es que, como bien dice Jesucristo, Él no había al mundo a ser servido sino, a lo contrario, a servir, y ellos debían hacer otro tanto aunque muchas veces no les viniese bien.



JESÚS, gracias por decir la Verdad.




Eleuterio Fernández Guzmán

2 de marzo de 2021

Hacer y no hacer

Mt 23, 1-12


"Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

'Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.

En cuanto a ustedes, no se hagan llamar «maestro», porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco 'doctores, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

El mayor entre ustedes será el que los sirve, porque el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.'"




COMENTARIO


Ciertamente, podemos decir que el Hijo de Dios, en este texto del Evangelio de San Mateo, pone en su sitio a los “sabios” oficiales que eran aquellos que, en efecto, habían ocupado el lugar de Moisés. Y es que no puede más que decir lo que dice según ve que hacen.


Es verdad que Jesucristo ve enseñar a los fariseos y escribas y entiende que lo que dicen es bueno. Es decir, predican la Palabra de Dios y eso es lo único bueno. Sin embargo, también ve que dicen una cosa y hacen otra y eso es lo que no puede ver bien Quien, siendo Dios hecho hombre, sabe que así no se cumple eso de donde es sí, ha de ser sí y donde es no, ha de ser no.

También se ocupa Cristo de otras muchas cosas cuando aquí habla pero, sobre todo, del hecho de que quien quiera ser el primero ha de ser el servidor de todos. Y es que Dios, como vemos y sabemos, tiene una forma de ver las cosas que no es la misma que la de los hombres...



JESÚS, gracias por ser tan franco cuando hablas.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de marzo de 2021

Misericordioso ha de ser nuestro corazón

 Lc 6, 36-38

 “36 ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.’”

 COMENTARIO

Lo que el Hijo de Dios nos dice en este texto del Evangelio de San Lucas es la base, sencillamente, de nuestra fe católica. Y es que son palabras que van, directamente, al corazón. 

Debemos ser compasivos. Y lo debemos ser porque nuestro Padre del Cielo lo es con nosotros, que en tantas tentaciones caemos y tantos pecados cometemos mientras que el Señor nos perdona por tener un corazón de carne. 

Hay algo, sin embargo, que debemos tener en cuenta. Y es que según hagamos nosotros al respecto de nuestro prójimo así seremos tratados por Dios. Y eso debería ser más que suficiente como para tomar según qué decisiones y llevar a cabo según qué acciones.

  

JESÚS, ayúdanos a tener fe y a actuar en consecuencia.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de febrero de 2021

Domingo, 28 de febrero de 2021 – Hay que escuchar a Cristo

 Mc 9, 2-10

 

 “2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3  y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de  blanquearlos de ese modo.    4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: ‘Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti,  otra para Moisés y otra para Elías’; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados -.7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: ‘Este es mi Hijo amado,  escuchadle.’ 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. 9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara  de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de ‘resucitar de entre los muertos.’”

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que aquellos tres Apóstoles llevados por su Maestro a un monte lo pasaron sólo regular aquel día. Y es que se aparezcan dos profetas del Antiguo Testamento era algo maravilloso pero muy misterioso pero que, además, se escuchase la voz de Dios debió ser, para ellos, el acabose.

 

Ellos están más que sorprendido por todo lo que estaban viendo y escuchando. Y es que cuando oyen la voz del Todopoderoso que les dice que debían escuchar a Jesucristo, Hijo de Dios Quien hablaba, no les debió quedar duda alguna acerca de qué debían hacer.

 

Sin embargo, algo se enturbió su día cuando escucharon aquello de la resurrección de parte de su Maestro. Y, ya, que además les dijese que no debían decir nada hasta tal momento… en fin, que debieron bajar del monte bastante perplejos.

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir siempre con la Voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de febrero de 2021

Amar como Dios quiere que amemos


Mt, 5, 43-48


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.'"




COMENTARIO


No podemos negar que en muchas ocasiones el Hijo de Dios nos sorprende con cosas que no resulta muy fácil llevarlas a cabo. Y es que nos dice hoy sobre el amor que debemos a nuestros enemigos, en fin, como que nos cuesta un poco.

Jesucristo, sin embargo, es más que claro en lo que dice pues no lo hace de una forma, así, como de pasada sino, al contrario, poniendo toda la carne en el asador y diciéndonos que si sólo amamos a los nuestros, en fin, como que hacemos poco; bueno, sí, pero poco.

Y lo último que nos dice es par nota: quiere que seamos perfectos como Dios lo es. Y, claro, entonces, por lo general y cómo somos, se nos cae el mundo encima...



JESÚS, gracias por ser tan franco y claro con nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2021

La verdadera Ley de Dios

Mt 5, 20-26


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: 'No matarás'», y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero Yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquél que lo insulta, merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.'"



COMENTARIO


No es poco cierto que aquellos que formaban parte del pueblo elegido por Dios para que fuese el suyo, el judío, tenían las cosas muy claras al respecto de qué debían cumplir y qué no debían cumplir.

Jesucristo, sin embargo, no tenía tan claro que siempre hicieran bien las cosas de acuerdo a la Voluntad de su Padre del Cielo. Y por eso en muchas ocasiones ha de corregir ciertas actitudes pues Él, siendo Dios hecho hombre, sabía más que bien qué convenía a sus hermanos los hombres.

Lo que dice en el Evangelio de hoy Jesucristo no es poco sino muy y muy mucho. Y es en muchas ocasiones utilizamos la palabra para llevar a cabo acciones que no están ni medio bien y que son reprobadas por Dios. Y eso es lo que nos quiere decir, para corregirnos, nuestro hermano Cristo.


JESÚS, gracias por darnos a entender la Voluntad del Padre.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2021

El pan y la piedra

Mt 7, 7-12


"Jesús dijo a sus discípulos:
'Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de ustedes que está en el Cielo dará cosas buenas a aquéllos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.'"

COMENTARIO



Este texto del Evangelio de San Mateo está lleno, viene repleto, de principios cristianos que todo discípulo de Cristo debería tener en cuenta porque no sirven muy bien y nos vienen, también muy bien, para llevar una vida acorde con la Voluntad de Dios.

Dios siempre escucha a sus hijos y, por tanto, es a Él a Quien debemos acudir en caso de necesidad. Ahora bien, debemos tener en cuenta que no siempre vamos a obtener aquello que pedimos porque Dios sabe lo que nos conviene.

Por otra parte, hay aquí puesto un principio fundamental que debería estar en el corazón de todo creyente, al menos, católico: a los demás, hazles lo que tú quieras que te hagan a ti. Y eso debería ser suficiente para que el mundo cambiase a bueno y a mejor.



JESÚS, gracias por decir verdades tan grandes y tan sabias.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2021

No necesitamos señales

Lc 11, 29-32



“Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás”.


COMENTARIO


Tampoco debe extrañarnos nada que la pidieran una señal al Hijo de Dios. Y es que el pueblo elegido por Dios para que fuera el suyo estaba muy acostumbrado a pedirlas a quien quisiera demostrar algo.

Jesucristo, sin embargo, no quiere señal alguna a los que, viendo lo que hace y lo que dice, aún no se convencen de que es el Mesías. Por eso les habla de Jonás que estuvo tres días en el vientre de la ballena que serían los mismos días que pasarán desde que mueran hasta que resucite.

Y es más. Jesucristo insiste en decir que Él es mucho más que Jonás. Y, por eso les advierte que aquellos que se convirtieron, en Nínive, por la predicación de aquel que no quería predicar, serán jueces de los que, viendo al Hijo de Dios, no creyeron en Él.




JESÚS, gracias por decir las cosas como son para que nadie se lleve a engaño.



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de febrero de 2021

Padre Nuestro

Mt 6, 7-15



"Jesús dijo a sus discípulos: 'Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes'”.


COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios antes de enseñar, a los que piden ser enseñados a orar, el Padre Nuestro, tiene que ver con el comportamiento de aquellos que creen que por hablar mucho a Dios, mucho va a ser escuchados.

Dice Jesucristo que Dios sabe lo que necesitamos antes de pedirlo. Y eso, con ser algo muy misterioso y que nos puede llevar a hacer muchas preguntas, es una verdad de fe que siempre debemos tener en cuenta porque debería determinar nuestra forma de hacer las cosas.

Y luego… el Padre Nuestro como oración verdaderamente básica para un discípulo de Cristo porque en ella pedimos a Dios aquello que de verdad nos conviene y reconocemos, además, que nuestro Padre del Cielo está ahí escuchándonos.



JESÚS, gracias por enseñarnos el Padre Nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de febrero de 2021

Pedro y las llaves del Reino


Mt 16,13-19

 

En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’. Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas’. Díceles Él: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’. 

 

Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Seguramente, Jesús quiere probar a sus Apóstoles cuando les pregunta sobre quién cree la gente es Él. Y es que, aunque no lo supiera sí podía intuir la respuesta que le iban a dar. Pero el Maestro esperaba la respuesta de uno de ellos, sus más cercanos.

 

Aquel hombre, Pedro, era uno de los discípulos más aventajados de entre los que Jesús había escogido como sus Apóstoles. Sin duda el Espíritu Santo le sopló en su corazón la respuesta a la pregunta. Por eso acierta de pleno.

 

Jesús ya no tiene duda alguna. Aquel hombre, sobre quien el Espíritu Santo ha soplado con tanta puntería, ha de ser quien lidera al grupo de sus discípulos. Por eso le da las llaves del Reino de Dios y todo puede atarlo o desatarlo.

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener las cosas tan claras como las tenía Pedro.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

21 de febrero de 2021

Convertirse y creer en el Evangelio

Mc 1, 12-15

 

“12 A continuación, el Espíritu le empuja al desierto, 13 y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los  ángeles le servían. 14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’

 

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios es llevado al desierto por inspiración del Espíritu Santo ha de cumplir la misión que le había encomendado su Padre del Cielo. Y lo que hace no es otra cosa que hacer lo que debe hacer.

Cuando su primo Juan fue entregado en manos del Mal sabía que había llegado el momento de empezar a proclamar la Buena Noticia del Reino de Dios y es lo que hizo.

El caso es que cuando Jesucristo dice que hay que convertirse y creer en la Buena Noticia nos está diciendo que debemos hacer, exactamente eso: cambiar nuestro corazón para aceptar la Buena Noticia de Dios Todopoderoso y su Reino.

 

JESÚS, gracias por cumplir tu misión a la perfección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


20 de febrero de 2021

Querer ser llamado por Cristo

Lc 5, 27-32


"Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: '¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?'

Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se conviertan'".



COMENTARIO


Para muchos de los contemporáneos del Hijo de Dios las cosas del espíritu y las normas que a eso se aplicaban, estaban claras y es que eran las que eran y no dudaban al respecto. Por eso tuvieron muchos encontronazos con Quien había venido al mundo a que la Voluntad de su Padre del Cielo se cumpliese y muchas veces no concordaba con la consideración que los “sabios” tenían de ella.

Aquel caso era bien cierto. Y es que había quien creía que nada se podía tener con quien era considerado pecador. Y abrirle el bolsillo para quitarle el dinero en forma de impuestos… en fin, como que era un pecado más que grave y así considerado por muchos. Por eso no comprendían cómo era posible que un Maestro como Aquel se juntase con según qué tipo de gente…

Sin embargo, Jesucristo sabía que no había venido al mundo a salvar a los que no necesitaban salvación porque ya estaban salvados. Lo que pasa es que entonces, y ahora, lo más común era necesitar la salvación. Y eso les pasaba a los que no comprendían eso de “misericordia quiero”.




JESÚS, gracias por hacer las cosas como debían hacerse.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2021

Cuando se llevaron al novio

Mc 9, 14-15



14 “Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan? 15 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán’”.


COMENTARIO

Es cierto y verdad que nosotros, ahora mismo y tantos siglos después de que ocurriera todo lo que dice aquí el Hijo de Dios que va a ocurrir, comprendemos muy bien a qué se refería aquel Maestro que así les hablaba a los que le preguntaban por el ayuno que no hacían sus discípulos mientras que otros sí lo hacían siguiendo, por decirlo así, las normas religiosas al uso.

Lo seguro es que Jesucristo les estaba diciendo, primero, que Él era el novio de aquella boda que iba a llevarse a cabo con su Iglesia y, luego, que en un momento determinado se lo iban a llevar. Y nosotros sabemos cuándo fue eso y lo que luego sucedió. Entonces y, desde entonces, el ayuno tiene su total sentido espiritual.


JESÚS, gracias por ser tan explícito.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de febrero de 2021

Perder la vida por Cristo


Lc 9, 22-25

"Jesús dijo a sus discípulos:

'El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Después dijo a todos: 'El que quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se arruina a sí mismo?'"


COMENTARIO


Si hay textos de la Santa Biblia que son importantes, el de hoy destaca por todo lo que nos dice el Hijo de Dios que tiene todo que ver, nada más y nada menos, que con nuestra salvación eterna.

Nos dice Cristo que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo. Y es que hacer eso con quien cogió su Cruz y la llevó hasta el lugar donde lo iban a matar sólo puede ser bueno por Quién era el Señor.


Además, nos dice algo más que vital: perder la vida del mundo y sus mundanidades para seguirlo es, en verdad, ganar pero no una vida cualquiera sino aquella que dura para siempre, siempre, siempre.



JESÚS, gracias por todo. Sólo eso.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2021

Lo que Dios quiere de nosotros

Mt 6, 1-6.16-18


"1 'Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. 2 Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por
delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 3 Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4 así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
5 'Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 6 Tú, en cambio, cuando vayas a orar, = entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora = a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu
Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

16 'Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. 17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.'"




COMENTARIO


Ciertamente, tanto en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios como ahora mismo, existen y llevamos a cabo una serie de prácticas, muchas espirituales pero sostenidas por materiales, que no están mal sino que están más que bien.

Jesucristo, que había venido al mundo para que el mundo se salvase, no tiene más remedio (es su santa obligación) de decir la verdad de las cosas y, en el fondo, lo que es la Voluntad de Dios para que nadie se equivocase en aquello que creía hacer bien.

Todo a lo que se refiere Cristo (dar limosna, orar y ayunar) está más que bien pero no debemos hacerlo con intenciones contrarias a su verdadero significado pues, de otra forma, no seremos escuchados por Dios que, como dice su Hijo, ve en lo secreto. Y a eso deberíamos estar siempre.




JESÚS, gracias por revelar la verdad de las cosas.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de febrero de 2021

No entender a Cristo

Mc 8, 15-21


"15 El les hacía esta advertencia: 'Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.' 16 Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. 17 Dándose cuenta, les dice: '¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? 18 = ¿Teniendo ojos no véis y teniendo oídos no oís? = ¿No os acordáis de 19 cuando partí los cinco panes para los 5.000? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?' 'Doce', le dicen. 20 'Y cuando partí los siete entre los 4.000, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: 'Siete.' 21 Y continuó: '¿Aún no entendéis?'"



COMENTARIO


Podemos comprender, porque es humana la cosa, que incluso aquellas personas que acompañaban, físicamente, al Hijo de Dios, había ocasiones en las que no entendían totalmente aquello que estaba predicando. Y es que no podemos dejar de reconocer que bastantes de ellos, casi todos, no tenían conocimientos más allá de lo que pudiera determinar su vida ordinaria y, por tanto, eran algo duros de entendimiento como, en algunas ocasiones, les dice el mismo Jesucristo.

Ciertamente, cuando ellos escuchan eso de que deben tener cuidado de la levadura de los fariseos lo único que se les ocurre pensar es que su Maestro están hablando de pan, del que se come. Sin embargo, no es eso de lo que se trata sino de hacerles ver que deben tener cuidado con la especie de verdad que, muchas veces, no lo es que pueden echar en su corazón los fariseos y que puede crecer cual levadura en el pan.

Y acaba preguntando Cristo si es que no entienden. Y, en verdad, aún no entendían.




JESÚS, gracias por tener paciencia infinita.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de febrero de 2021

No necesitamos signos

Mc 8, 11-13


“En aquel tiempo se acercaron a Jesús los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Jesús suspiró profundamente y dijo: ‘¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal’. Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.”

  

COMENTARIO

 

En realidad, para los miembros del pueblo escogido por Dios, el judío, era muy propio de su ser y de la forma cómo veían las cosas, que pidieran señales o, lo que es lo mismo, pruebas cuando alguien afirmaba algo. Y eso es lo que pasa con el Hijo de Dios.

 

Jesucristo conocía más que bien a sus hermanos los hombres. Seguramente por eso n o se enfada más de la cuenta sino que comprende muy bien lo que ellos piensan y quieren.

 

De todas formas, sabe el Hijo de Dios que, como dice, no debe dar señal alguna porque eso sería como mostrarles que tenían razón cuando la pedía. Y se marcha de allí pues era suficiente señal escuchar lo que predicaba y hacía.

  

JESÚS, gracias por comprender lo que debías comprender.

 

Eleuterio Fernández Guzmán