20 de febrero de 2021

Querer ser llamado por Cristo

Lc 5, 27-32


"Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: '¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?'

Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se conviertan'".



COMENTARIO


Para muchos de los contemporáneos del Hijo de Dios las cosas del espíritu y las normas que a eso se aplicaban, estaban claras y es que eran las que eran y no dudaban al respecto. Por eso tuvieron muchos encontronazos con Quien había venido al mundo a que la Voluntad de su Padre del Cielo se cumpliese y muchas veces no concordaba con la consideración que los “sabios” tenían de ella.

Aquel caso era bien cierto. Y es que había quien creía que nada se podía tener con quien era considerado pecador. Y abrirle el bolsillo para quitarle el dinero en forma de impuestos… en fin, como que era un pecado más que grave y así considerado por muchos. Por eso no comprendían cómo era posible que un Maestro como Aquel se juntase con según qué tipo de gente…

Sin embargo, Jesucristo sabía que no había venido al mundo a salvar a los que no necesitaban salvación porque ya estaban salvados. Lo que pasa es que entonces, y ahora, lo más común era necesitar la salvación. Y eso les pasaba a los que no comprendían eso de “misericordia quiero”.




JESÚS, gracias por hacer las cosas como debían hacerse.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2021

Cuando se llevaron al novio

Mc 9, 14-15



14 “Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan? 15 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán’”.


COMENTARIO

Es cierto y verdad que nosotros, ahora mismo y tantos siglos después de que ocurriera todo lo que dice aquí el Hijo de Dios que va a ocurrir, comprendemos muy bien a qué se refería aquel Maestro que así les hablaba a los que le preguntaban por el ayuno que no hacían sus discípulos mientras que otros sí lo hacían siguiendo, por decirlo así, las normas religiosas al uso.

Lo seguro es que Jesucristo les estaba diciendo, primero, que Él era el novio de aquella boda que iba a llevarse a cabo con su Iglesia y, luego, que en un momento determinado se lo iban a llevar. Y nosotros sabemos cuándo fue eso y lo que luego sucedió. Entonces y, desde entonces, el ayuno tiene su total sentido espiritual.


JESÚS, gracias por ser tan explícito.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de febrero de 2021

Perder la vida por Cristo


Lc 9, 22-25

"Jesús dijo a sus discípulos:

'El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Después dijo a todos: 'El que quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se arruina a sí mismo?'"


COMENTARIO


Si hay textos de la Santa Biblia que son importantes, el de hoy destaca por todo lo que nos dice el Hijo de Dios que tiene todo que ver, nada más y nada menos, que con nuestra salvación eterna.

Nos dice Cristo que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo. Y es que hacer eso con quien cogió su Cruz y la llevó hasta el lugar donde lo iban a matar sólo puede ser bueno por Quién era el Señor.


Además, nos dice algo más que vital: perder la vida del mundo y sus mundanidades para seguirlo es, en verdad, ganar pero no una vida cualquiera sino aquella que dura para siempre, siempre, siempre.



JESÚS, gracias por todo. Sólo eso.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2021

Lo que Dios quiere de nosotros

Mt 6, 1-6.16-18


"1 'Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. 2 Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por
delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 3 Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4 así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
5 'Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 6 Tú, en cambio, cuando vayas a orar, = entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora = a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu
Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

16 'Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. 17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.'"




COMENTARIO


Ciertamente, tanto en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios como ahora mismo, existen y llevamos a cabo una serie de prácticas, muchas espirituales pero sostenidas por materiales, que no están mal sino que están más que bien.

Jesucristo, que había venido al mundo para que el mundo se salvase, no tiene más remedio (es su santa obligación) de decir la verdad de las cosas y, en el fondo, lo que es la Voluntad de Dios para que nadie se equivocase en aquello que creía hacer bien.

Todo a lo que se refiere Cristo (dar limosna, orar y ayunar) está más que bien pero no debemos hacerlo con intenciones contrarias a su verdadero significado pues, de otra forma, no seremos escuchados por Dios que, como dice su Hijo, ve en lo secreto. Y a eso deberíamos estar siempre.




JESÚS, gracias por revelar la verdad de las cosas.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de febrero de 2021

No entender a Cristo

Mc 8, 15-21


"15 El les hacía esta advertencia: 'Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.' 16 Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. 17 Dándose cuenta, les dice: '¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? 18 = ¿Teniendo ojos no véis y teniendo oídos no oís? = ¿No os acordáis de 19 cuando partí los cinco panes para los 5.000? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?' 'Doce', le dicen. 20 'Y cuando partí los siete entre los 4.000, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: 'Siete.' 21 Y continuó: '¿Aún no entendéis?'"



COMENTARIO


Podemos comprender, porque es humana la cosa, que incluso aquellas personas que acompañaban, físicamente, al Hijo de Dios, había ocasiones en las que no entendían totalmente aquello que estaba predicando. Y es que no podemos dejar de reconocer que bastantes de ellos, casi todos, no tenían conocimientos más allá de lo que pudiera determinar su vida ordinaria y, por tanto, eran algo duros de entendimiento como, en algunas ocasiones, les dice el mismo Jesucristo.

Ciertamente, cuando ellos escuchan eso de que deben tener cuidado de la levadura de los fariseos lo único que se les ocurre pensar es que su Maestro están hablando de pan, del que se come. Sin embargo, no es eso de lo que se trata sino de hacerles ver que deben tener cuidado con la especie de verdad que, muchas veces, no lo es que pueden echar en su corazón los fariseos y que puede crecer cual levadura en el pan.

Y acaba preguntando Cristo si es que no entienden. Y, en verdad, aún no entendían.




JESÚS, gracias por tener paciencia infinita.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de febrero de 2021

No necesitamos signos

Mc 8, 11-13


“En aquel tiempo se acercaron a Jesús los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Jesús suspiró profundamente y dijo: ‘¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal’. Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.”

  

COMENTARIO

 

En realidad, para los miembros del pueblo escogido por Dios, el judío, era muy propio de su ser y de la forma cómo veían las cosas, que pidieran señales o, lo que es lo mismo, pruebas cuando alguien afirmaba algo. Y eso es lo que pasa con el Hijo de Dios.

 

Jesucristo conocía más que bien a sus hermanos los hombres. Seguramente por eso n o se enfada más de la cuenta sino que comprende muy bien lo que ellos piensan y quieren.

 

De todas formas, sabe el Hijo de Dios que, como dice, no debe dar señal alguna porque eso sería como mostrarles que tenían razón cuando la pedía. Y se marcha de allí pues era suficiente señal escuchar lo que predicaba y hacía.

  

JESÚS, gracias por comprender lo que debías comprender.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de febrero de 2021

El poder y el Amor de Dios

 Mc 1, 40-45

 

40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: ‘Si quieres, puedes limpiarme.’ 41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: ‘Quiero; queda limpio.’ 42Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio.43   Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44 ‘Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.’ 45      Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús  presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían  a él de todas partes.”

 

COMENTARIO

Aquel hombre, leproso, no debía pasarlo demasiado bien en aquel tiempo donde su enfermedad lo incapacitaba para estar, incluso, dentro de recinto de una ciudad y debía ir vestido de forma especial para que se supiese que lo era. Se debería sentir totalmente excluido.

El Hijo de Dios, que conoce más que bien las necesidades profundas del ser humano, no puede hacer otra cosa que curarlo pues no estaba en su naturaleza divina hacer otra cosa. Y responde a aquel “si quieres” del leproso con “Quiero” que era la forma más directa de manifestar que quien hacía eso no era un hombre cualquiera sino directamente Dios hecho hombre.

Lo que resulta curioso es que aquel hombre no hiciera caso, siquiera, a su curador sino que fuera proclamando a los cuatro vientos que había sido curado y, seguro, Quién había sido su benefactor. Faltaría más.

 

JESÚS,  gracias por ser bueno y misericordioso.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de febrero de 2021

Repartir Amor y Misericordia

Mc 8, 1-10


"En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 'Siento compasión de esta gente, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos'.

Los discípulos le preguntaron: '¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?' Él les dijo: '¿Cuántos panes tienen ustedes?' Ellos respondieron: 'Siete'.

Entonces Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.

Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.

Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta."



COMENTARIO


Es verdad que, a lo largo de la Sagrada Escritura, ahora hablamos del Nuevo Testamento, hay momentos que son muy especiales por lo que son y por lo que representan nos muestran una faceta más que conocida del Hijo de Dios: su Amor por la humanidad.

Cuando aquellas personas, al parecer miles, seguían al Maestro, es más que posible que lo dejaran todo. Incluso, por decirlo así, era hasta posible que se olvidaran de la comida. Y eso es lo que pasó entonces, en aquel momento.

El caso es que Jesucristo sabe que, pidiéndole a su Padre del Cielo una merced como aquella de alimentar al hambriento, la iba a conceder con largueza. Y eso es lo pasa. Y todos, no sólo, se saciaron sino que, encima, sobró... pues aquello que se da con Amor aumenta el Amor. 



JESÚS, gracias por mostrar tu Amor y tu Misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de febrero de 2021

Todo lo ha hecho bien

Mc 7, 31-37


"Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. 


Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: 'Efatá', que significa: 'Ábrete'. Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.


Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: 'Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos'”.


COMENTARIO


No podemos negar que cuando Dios envió al mundo a su único Hijo Engendrado y no creado sabía que debía llevar a cabo un trabajo inconmensurable porque debía curar muchas cosas y no sólo del cuerpo.


Casi podemos imaginar a muchas personas enfermas que acuden a Jesucristo para que las cure; a otras se las encuentra por el camino allá por dónde vaya caminando. Y es que, como suele decirse, acudían a él como ovejas sin pastor.


Cuando Jesucristo lleva a cabo algo tan extraordinario como lo que hoy nos dice que hizo el texto bíblico nos damos cuenta de que actúa con el poder de Dios y que puede hacer cualquiera cosa. Por eso no nos extraña que muchos dijeran de Él que todo lo había hecho bien pues era totalmente cierto.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión y hacerlo todo bien.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de febrero de 2021

Y se manifestó

Jn 2, 1-11


"Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y, como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: 'No tienen vino'. Jesús le respondió: 'Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía'”. Pero su madre dijo a los sirvientes: '“Hagan todo lo que Él les diga'.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: 'Llenen de agua estas tinajas'. Y las llenaron hasta el borde. 'Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: 

'Siempre se sirve primero el buen vino, y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento'.
Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él."


COMENTARIO


El episodio que nos presenta hoy el Evangelio de San Juan viene a ser, por decirlo así, la primera manifestación del poder de Dios a través de su Hijo, Jesucristo. Y es que en Caná pasaron algunas cosas extraordinarias.

Cuando la Virgen María le pide a su hijo que haga algo no lo hace porque no crea en Él sino por todo lo contrario. Por eso dice, muy a pesar de las palabras de Cristo (que estaría haciendo pasar un mal momento a María pero no en serio…) que hagan lo que diga Él porque sabía que algo iba a decir y no sería nada malo.

Jesucristo, que tiene por encima de otra cosa la misericordia, sabe muy bien que allí ha de hacer algo. Y lo hace. Y, como bien sabemos, es la primera vez que, por Amor, hace el bien. Al menos, que sepamos.



JESÚS, gracias por hacer el bien cuando es necesario el bien.


Eleuterio Fernández Guzmán

10 de febrero de 2021

Lo que sale del corazón


Mc 7, 14-23


"Jesús, llamando a la gente, les dijo: 'Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!'
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: '¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?' Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: 'Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre'".




COMENTARIO



Había en la ley judía muchos preceptos que declaraban que determinados alimentos eran algo así como impuros y no podían ser comidos por los miembros del pueblo escogido por Dios.


El Hijo de Dios debía ver, y vio, por fuerza que aquella forma de pensar distaba mucho de la Voluntad de Dios pues, por si mismo, aquello era un contrasentido y, sobre todo, una falta de comprensión, siquiera, de la realidad física de las cosas.


Que determinara Jesucristo aquello era más que grave para según qué pensamientos. Y es que había acabado de decir que todos los alimentos eran puros y eso iba en contra, directamente, del pensamiento de muchos.





JESÚS, gracias por decir las cosas como son a pesar de muchos y tantos.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de febrero de 2021

La Voluntad y Palabra de Dios

Mc 7, 1-13



Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”. El les respondió: “¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.

 Y les decía: “Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte. En cambio, ustedes afirman: ‘Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte…’En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!”.





COMENTARIO



No es posible negar que las palabras que el Hijo de Dios dice a las personas que creen que cumplen la ley a rajatabla, son duras y fueron unas más de las que sirvieron para que le condenaran a muerte.

El caso es que aquellas personas, sí, seguían la ley a rajatabla. Sin embargo, y como bien les dice Jesucristo, era la ley de los hombres pero no era, en realidad, la de Dios y la Voluntad del Todopoderoso como muchas veces demostró el Hijo al hacerles ver que era más importante la misericordia que los sacrificios, por ejemplo.

Jesucristo los llama “hipócritas” y es que, en verdad, ellos decían una cosa pero, luego, hacían otra. Y tal forma de comportarse no estaba ni medio bien. Por eso les tenía que afear la conducta y, de paso, que otros se dieran cuenta de cómo eran sus “jefes espirituales”.



JESÚS, gracias por abrir los ojos de muchos.



Eleuterio Fernández Guzmán

7 de febrero de 2021


 

Domingo, 7 de febrero de 2021 – Vino al mundo a predicar

 

Mc 1, 29-39

 

29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. 31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. 32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; 33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34   Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar  a los demonios, pues le conocían. 35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. 36 Simón y sus compañeros fueron en su busca; 37 al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan.’ 38 Él les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.’ 39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”.

 

 

COMENTARIO

 

 

No podemos negar que, en cuanto a la misión que debía cumplir el Hijo de Dios, la cumplía a rajatabla y no se puede decir que hiciera nada en contra de la misma.  Y es así debía ser.

 

Que curara a quien tuviera necesidad de ello no era nada extraño. Lo haría siempre a lo largo de su etapa de predicación. Eran los signos que todos querían ver para creer en sus palabras.

 

Jesucristo, podemos decir, sabía muy bien lo que debía hacer. Por eso, al parecer, no se cansa de predicar y siempre quiere seguir haciendo lo mismo. Dice que para eso había salido. Y salió, y cumplió.

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de febrero de 2021

No querer tener pastor

Mc 6, 30-34



“ 30 Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que había enseñado. 31 Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco’, pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 31 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. 33 Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.”



COMENTARIO



Lo que nos dice este texto del Evangelio de San Marcos tiene todo que ver, primero, con el Amor de Dios y, luego, con la misión que había venido a cumplir Su Hijo al mundo.


Aquellas personas seguían a Jesucristo. Seguramente, algunas de ellas para ver a un Maestro famoso o porque querían ver cómo hacía signos. Otras, sin embargo, lo seguían porque de verdad creían en su Palabra y querían escucharla.


El Hijo de Dios tiene compasión de tales personas. Y los que nos dice el texto es que estaban como las ovejas que no tienen pastor y que están perdidas y, seguramente, acabarán perdiéndose por los montes o por los prados. Y eso no estaba dispuesto a que siguiera pasando. Y les enseñó… porque era su misión.




JESÚS, gracias por cumplir tu misión, además, con gozo y con Amor.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de febrero de 2021

Sacrificio de Juan

Mc 6,17-20a.21-29


Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: 'Pídeme lo que quieras, que te lo daré'. Y le juró: 'Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino'. Ella salió a preguntarle a su madre: '¿Qué le pido?'. La madre le contestó: 'La cabeza de Juan el Bautista'. Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: 'Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista'. El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro."



COMENTARIO


Lo que le pasa a Juan el Bautista, por decirlo así, era la crónica de una muerte anunciada. Y es que la labor que había estado llevando en el desierto pero, sobre todo, el hacerle ver a Herodes que no hacía las cosas bien según la Ley y la Voluntad de Dios, no le granjeó algunas amistades que eran verdaderamente peligrosas.


Aquel hombre, Herodes, era víctima de sus vicios y pasiones. Por eso, cuando se ve en la tesitura de cumplir con la palabra que había dado (que era ya algo exagerada) se ve obligado a hacer que corten la cabeza de El Bautista.


Aquel hombre, Juan, había cumplido con la misión que le había sido encomendada: primero, predicó la venida del Mesías; luego, identificó al Cordero de Dios y luego, para cumplirlo todo, se dejó quitar la vida por ser, también eso, fiel a Dios.



JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por ser tan fiel.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de febrero de 2021

Predicar

Mc 6, 7-13


"Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas.' Y les dijo: 'Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos.' Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban."





COMENTARIO



Lo que hace el Hijo de Dios con aquellos que había escogido era meterlos de lleno en la predicación de la Buena Noticia. Tenían que ser mensajeros de la Palabra de Dios y poner negro sobre blanco todo lo que había venido a hacer y decir Jesucristo.


Debían estar sometidos totalmente a la Voluntad de Dios y a su Santa Providencia pues, como dice en otro sitio Jesucristo quien trabaja para Dios bien merece su salario.


Por otra parte, algo dice en contra de aquellos que no recibían o reciben a Dios en su corazón. Y es que, como también dice Cristo en otro lugar, aquellos ya están juzgados...




JESÚS, gracias por ser tan claro.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de febrero de 2021

La falta de fe

 

Mc 6,1-6

 

En aquel tiempo, Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’. Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio’. Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando”.

 

 

COMENTARIO

 

En la llamada “vida pública” de Jesús tuvo oportunidad de acudir a muchos lugares. Allí donde iba predicaba y, si era necesario, llevaba a cabo extraordinarios portentos propios del poder de Dios que llevaba en su corazón y en su alma.

 

Todos los lugares, sin embargo, no estaban igual de preparados para recibir una doctrina nueva. El caso es que a Jesús le importaba mucho la fe de sus contemporáneos. Por eso aceptaba muy bien cuando se le pedía y quien pedía confiaban su Él.

 

Sin embargo, en su propia tierra parece que no le tenían mucha confianza. Ya habían dicho si es que aquel no era el hijo del carpintero como para hacerlo de menos. Por eso Jesús, como nos dice el texto bíblico, no pudo hacer allí mucho pues no tenían fe en el Hijo de Dios.

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener mucha más fe que tus propios vecinos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de febrero de 2021

Cumplir con la Ley de Dios

Lc 2, 22-35.39-40


"Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 'Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.'
Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: 'Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.'
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.




COMENTARIO



En realidad, los padres del Hijo de Dios no hacían nada raro con llevar al Niño a ser presentado al Todopoderoso. Era lo establecido por la ley y ellos no iban a hacer un feo a Quien todo lo había hecho y mantiene.


Tampoco era extraño que Simeón allí estuviera porque era lo normal. Ya llevaba mucho tiempo haciendo eso. Lo que pasa es que aquel día de la Presentación del Señor en el Templo él sabía que iba a ver al Hijo de Dios o, al menos, se dio cuenta de lo que había tenido tan cerca como para reconocerlo.


Nos dice la Santa Escritura que pasando eso se cumplió la Ley o, mejor, que todo se cumplió según la Voluntad del Creador. Y así se daba inicio la vida, digamos, pública de Cristo.




JESÚS, gracias por haber venido al mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de febrero de 2021

El poder de Dios

Mc 5, 1-2.6-13.16-20

 

“Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con fuerte voz: ‘¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.’ Es que él le había dicho: ‘Espíritu inmundo, sal de este hombre.’ Y le preguntó: ‘¿Cuál es tu nombre?’ Le contesta: ‘Mi nombre es Legión, porque somos muchos.’ Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región. Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: ‘Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.’ Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan junto a Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término. Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: ‘Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.’ Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

 

 COMENTARIO


El caso es que aquellos demonios de los que nos habla la Escritura Santa, la verdad, tenían ganas de fastidiar. Y es que, una vez que reconocen al Hijo de Dios y saben que van a ser expulsados de allí donde están produciendo tanto daño, aún piden al Señor que los envíe a unos cerdos que por allí había. Y es que ellos tienen como misión fundamental incordiar al ser humano o, en todo caso, a lo suyo. Y eso es lo que hacen.

 

Allí hay quien, sin embargo, muy a pesar de haber visto cómo es liberado del Mal uno de los suyos, prefiere que lo “suyo” particular no sufra menoscabo. Y le pidieron que se fuera de allí no fuera a ser que aún salieran más perjudicados en sus espurios intereses.

 

Sin embargo, allí había alguien que era inmensamente feliz y no era otra persona que aquella a la que Jesucristo había liberado de la posesión demoníaca. Y quería proclamarlo todo como, además, Cristo mismo le había dicho.

 

JESÚS,  gracias por liberarnos del Mal.

 

Eleuterio Fernández Guzmán