10 de septiembre de 2021

¡Cuidado con lo que creemos ser!

Lc 6, 39-42



39 Les añadió una parábola: ‘¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿ No caerán los dos en el hoyo? 40 No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. 41 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. “

COMENTARIO

Lo que nos dice hoy el Hijo de Dios no es que esté lejos de la realidad o que esté exagerando Jesucristo sino que, al contrario, pone sobre la mesa una verdad más grande que el antiguo Templo de Jerusalén.

No es poco frecuente que nos demos cuenta de los errores que puedan cometer los demás y, es más, es hasta posible que se los hagamos ver para ver si los corrigen. Y eso, en forma de corrección fraterna no está mal.

Ciertamente, lo de arriba esta, digamos, bien pero deberíamos darnos cuenta de que nosotros también cometemos muchas faltas y pecados y que muchas veces bien no nos damos cuenta bien no queremos darnos cuenta. Y tales vigas, en muchas ocasiones, lastra nuestra visión espiritual y hasta la otra.



JESÚS, gracias por hacernos ver las cosas como son.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de septiembre de 2021

¿Ley?, la de Dios

Lc 6, 27-38


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá'".



COMENTARIO

Ciertamente, al escuchar las palabras que recoge hoy el Evangelio de San Lucas y dichas por el Hijo de Dios, es más que posible que pensemos que lo que nos dice es muy difícil de llevar a cabo. Y es que amar a los enemigos no siempre es fácil, bendecir a los que nos maldicen, no siempre es fácil, rogad por los que nos difaman, no siempre es fácil, dar de lo nuestro, tampoco es siempre fácil y amar a los que nos odian… en fin, ¡qué decir de eso!

Lo bien cierto es que hacer eso es mostrar, o supone mostrar, que hemos comprendido la Voluntad de Dios para nuestra vida, para la vida de sus hijos. Y eso es lo que, por tanto, debemos llevar a cabo por muy difícil que nos resulta pues a veces, dada nuestra tozudez y falta de fe, es, simplemente, imposible.



JESÚS, gracias por ponernos en el buen camino.



Eleuterio Fernández Guzmán

8 de septiembre de 2021

Nace María, Madre de Dios y Madre nuestra

María, pequeño retoño de Dios

venido al mundo

para que el mundo se salve;

María, luz entre las luces

que Dios ha puesto,

salvadora de los hombres

y esperanza de una humanidad

cansada y tibia.

 

María, naces por Voluntad

del Padre,

Inmaculada, Virgen serás siempre

e intercesora de tus hijos

los hombres.

 

María, recordamos que tu corazón

diría sí, luego, años después.

Y así, en aquel momento,

Ana y Joaquín, tus padres del mundo,

supieron que Dios es grande

y es bueno.

 

María, recordamos tu nacimiento

y la venida al mundo

de la Mediadora.

 

María, ahora que hay quien no cree,

que hay quien blasfema,

que hay quien no ama a Dios, tu Padre y el nuestro,

María, decimos, pide al Creador

por aquellos que no aman, que blasfeman,

que no creen.

 

María, amada y anhelada María,

ahora naces para cada uno de nosotros

y nosotros te agradecemos que quisieras, luego,

que todos fuéramos hijos tuyos.

 

María, hoy naces y lo haces siempre,

en nuestro corazón, como otra Natividad,

la que Dios quiso que fuera, con la tu hijo,

ejemplo.

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros.

 

  

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de septiembre de 2021

Y escogió a Doce

 

Lc 6,12-19

 

“En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. 


Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Jesús oraba mucho. Decir eso pudiera parecer algo normal. Sin embargo, hay que añadir, además de que fuera normal que orara mucho, que lo hacía para encontrar respuesta a lo que su corazón le estaba pidiendo. Y eso hace en esta ocasión.

 

Jesús ha de escoger a los que estarán más cerca de Él. Y escoge no a ilustres personajes de su tiempo sino a personas humildes con trabajos humildes. Los quiere así porque su corazón no estaba viciado de las tergiversaciones a las que habían llegado los “sabios” acerca de la Ley de Dios.

 

No tarda nada Jesús en enseñar a sus apóstoles. En cuanto bajan de allí se encuentran a mucha gente que quiere ver al Maestro. Y el Maestro no les niega su ayuda sino que, al contrario, cura a todo enfermo y transmite la Palabra de Dios a todo aquel que quiera escucharle.

 

 

 

JESÚS, aquellos a los que escoges para ser sus apóstoles, tus principales testigos, ven lo que puedes hacer. Ayúdanos a creer como ellos creyeron.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

6 de septiembre de 2021

Una lección de misericordia

 

Lc 6,6-11

“Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en medio’. Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla’. Y mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano’. Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.”

 

 

COMENTARIO

 

Los que persiguen a Jesús aprovechan cualquier situación para ponerlo en entredicho y hacer ver que, según ellos, incumple muchos preceptos de la Ley. Aquel del sábado, además, era de los más importantes.

 

Jesús sabe, sin embargo, que su misión no consistía en contentar a los poderosos sino en tener en cuenta a los necesitados y aquel hombre, que tenía la mano derecha seca, no era poco necesitado. Y lo cura.

 

Ellos, los que lo persiguen, no creen que sea importante curar sino hacerlo en sábado. Y Jesús, que tenía más claras las prioridades a seguir y a tener en cuenta, no duda lo más mínimo en hacer lo que debe hacer. Por eso los malvados se preguntaban qué iban a hacer con Jesús…

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener en cuenta la misericordia de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

5 de septiembre de 2021

Todo lo hace bien

 

Mc 7, 31-37

 

 

“31 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. 32 Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. 33 El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua.    34 Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: = ‘Effatá’, que quiere decir: ‘¡Abrete!’35 Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. 36 Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. 37 Y se maravillaban sobremanera y decían ‘Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.’”

 

 

 

COMENTARIO

 

 

No es nada raro que hubiera quien se extrañara de lo que hacía el Hijo de Dios porque no entraba en su cabeza aquello que era, verdaderamente, extraordinario.

 

Es cierto y verdad que aquella persona lo estaba pasando más que mal en su situación: sordo y, como podemos imaginar, casi mudo, no tenía un lugar muy apropiado para vivir en aquella sociedad.

 

Tampoco nos extraña nada de nada que dijeran de Jesucristo que todo lo había hecho bien porque es más que seguro que conocieran todos sus haceres y decires y de eso sólo se podía decir que, en efecto, todo lo había hecho bien.

 

 

 

JESÚS,  gracias por hacerlo todo bien.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de septiembre de 2021

Señor del sábado

Lc 6, 1-5



"1.Sucedió que cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. 2. Algunos de los fariseos dijeron: '¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?' 3.Y Jesús les respondió: '¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, 4.cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?' 5.Y les dijo: 'El Hijo del hombre es señor del sábado.'"



COMENTARIO

En no pocas ocasiones, aquellos que se creen y se sienten sabios tienen por conveniente afear la conducta del Hijo de Dios o de aquellos que lo acompañan. Y es que tienen por bueno su conocimiento de la ley y eso les hace tenerse por mejores que los demás.

Jesucristo, como suele pasar siempre, aprovecha la ocasión para decir mucho sin, apenas, decir mucho, muchas palabras. Y es que dice eso de que “El hijo del hombre es Señor del sábado”. Y ahí quedó la cosa.

Muy sabían aquellos que le preguntaron a Cristo lo que le preguntaron qué es lo que quería decir aquel Maestro de Nazaret diciendo aquello. Y es que quería decir que Él era el Mesías, el hijo del hombre. Y ya podemos imaginar que se rasgó más de una vestidura...


JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas a pesar de muchos.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2021

Odres y corazones

Lc 5, 33-39


"Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: 'Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben'”.

Jesús les contestó: '¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar'.

Les hizo además esta comparación: 'Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor'”.


COMENTARIO

Es más que común que el Hijo de Dios utilice expresiones que todos conocen para predicar y que, así, se le entienda mejor. Eso lo hace muchas veces y a lo largo de la Sagrada Escritura lo podemos ver. Y eso es lo que hace ahora cuando necesita que comprendan los que le escuchan que lo que debió pasar… pues debió pasar.

El caso es que eso de los odres viejos y los odres nuevos y, por tanto, el vino viejo y el vino nuevo lo dice Jesucristo porque sabe muy bien que la doctrina santa que viene a traer al mundo no puede acogerse en un corazón dado a las cosas viejas de la fe. Por eso necesita que se cambie el corazón, el odre viejo, y se mude a uno nuevo, el odre nuevo pues, de tal manera, podrán recibir la Buena Noticia sin estropicios espirituales sino, al contrario, con gran provecho para quien eso haga.

Pues eso es lo que pasa hoy mismo con nosotros y ahora.



JESÚS, gracias por ser claro sobre lo que nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2021

Seguir a Cristo

Lc 5, 1-11


"En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y Él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: 'Navega mar adentro, y echen las redes'.

Simón le respondió: 'Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes'. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: 'Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador'. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Pero Jesús dijo a Simón: 'No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres'.

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron."



COMENTARIO

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que aquellos que vivían en tiempos de la primera venida al mundo estaban necesitados de señales a la hora de creer en lo que alguien podía sostener. Y eso es lo que pasa con aquellos que, viendo lo que hacía Jesucristo, le siguen.

No es nada anormal sorprenderse cuando alguien dice que el pescado está en un sitio determinado y luego… ¡está ahí! Y eso sólo podía suponer que aquella persona, el Hijo de Dios, es capaz de ordenar a los peces que vayan a un sitio a morir.

Lo último que se nos dice aquí es muy importante: aquellos hombres lo dejaron todo y siguieron al Maestro de Nazaret. Y eso que aún no habían visto nada de lo que aún tenían que ver.



JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer para que todos vieran y entendieran.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de septiembre de 2021

La Buena Nueva del Reino


Lc 4, 38-44

"Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y ésta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.

Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y Él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios, gritando: '¡Tú eres el Hijo de Dios!' Pero Él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.

Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero Él le dijo: 'También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado'”.


COMENTARIO

No nos extraña nada de nada que aquellos que contemplaban lo que hacía el Hijo de Dios quisiesen acercarse a Él lo más posible. Y es que ver curar a enfermos, digamos, uno detrás de otro, sólo puede causar admiración y saber, saberlo de verdad, que Quien eso hace sólo puede ser el Enviado de Dios, el Mesías. Y por eso había muchas personas que perseguían, literalmente, a Jesucristo y querían estar con Él.

El caso es que Jesucristo, para aquellos que aún puedan dudar, sabía más que bien que era el Hijo de Dios. Por eso dice que había venido al mundo para anunciar la Buena Noticia, que el Reino de Dios había, por fin, llegado.

Y había quien, en aquellos tiempos, aún tenían dudas...




JESÚS, gracias por haber traído, en ti, el Reino de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

31 de agosto de 2021

La fama de Cristo

Lc 4, 31-37


"Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza: '¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios'.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: '¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!'

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región."


COMENTARIO

A lo mejor nos puede parecer algo normal que el Hijo de Dios tenga el poder, también, sobre los demonios. Queremos decir que sí, que lo tiene pero que, a lo mejor, podría parecernos cosa de poca importancia cuando, en realidad, supone mucho más de lo que podría parecer a primera vista. Y es que aquellos que veían lo que estaba pasando y la forma en la que aquel Maestro dominaba, nada más y nada menos, que a un demonio que tenía endemoniado a un ser humano… vamos, como que no nos extraña nada de nada que quedaran sorprendidos y más que sorprendidos.

Y lo mejor de todo es que el demonio sabía Quién era aquel que le estaba dominando y controlando de aquella manera: el Santo de Dios. Y eso debería haber aclarado muchas cosas y limpiado, también, muchos corazones.



JESÚS, gracias por ser Quien eres.




Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2021

A veces la verdad puede doler

Lc 4, 16-22.24-27.29-30

 

“En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.’

 

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: ‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.’ Y añadió: ‘Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra.’

 

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

 

 

COMENTARIO

 

Suponemos que los que estaban escuchando en la Sinagoga a Jesús lo hacían con agrado. Es decir, les estaba explicando la parte de las Sagradas Escrituras que le había tocado leer y, hasta ahí, todo les parecía bien. Sus palabras, seguramente dulces y acertadas debieron llegar al corazón. Y es que aquello de curar a los enfermos y dar la libertad a los cautivos, a ellos, les sonaba a la libertad frente al invasor romano.

 

Sin embargo, al parecer no le gustó para nada que les dijera que Él era el Ungido de Dios, el Mesías enviado por el Creador al mundo para que el mundo se salvase. Y no les debió gustar porque, además de aquellas palabras habían escuchado otras de parte de Jesucristo y no estaban para nada de acuerdo con ellas. Y así, simplemente, lo querían matar.

 

Nosotros sabemos que Dios es Bueno porque, de no serlo, es fácil imaginar el destino aciago de aquellos que pretendían, gran necedad aquella, matar a su hijo antes de tiempo…

 

 

JESÚS,  gracias por ser tan bueno con quienes no lo merecemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de agosto de 2021

De dentro del corazón

Mt 7, 1-8.14-15.21-23

 

“1 Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén.2 Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, 3 - es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos,4 y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la  purificación de copas, jarros y bandejas -.5 Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: ‘¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?’ 6 El les dijo: ‘Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: = Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. = 7  = En vano me rinden culto,  ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. = 8 Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.’

14 Llamó otra vez a la gente y les dijo: ‘Oídme todos y entended.15 Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre.  

21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, 22 adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez.’”



COMENTARIO

Es verdad que había muchas personas en tiempos de la primera venida de Cristo al mundo que no lo querían para nada. Y ya sabemos que era porque decían o, al menos pensaban, que con aquella extraña doctrina que predicaba Jesucristo para nada estaba cumpliendo la Ley de Dios. Y, sin embargo, en cada una de las ocasiones en las que intentaban pillar a Cristo en un renuncio acababan señalados por ser, más bien, falsos o como sepulcros blanqueadas.

Lo mismo para ahora porque Jesucristo sabe muy bien que no es de fuera del hombre donde entre el pecado sino que el mismo acaba siempre saliendo del corazón del propio hijo de Dios. Y eso iba, claro, en contra de la, decían, necesaria purificación de ciertos alimentos. Y es que al Hijo de Dios le importaba más el alma que la comida...


JESÚS, gracias por dejar las cosas claras y darle importancia a lo que, verdaderamente, la tiene.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2021

¡Ay los talentos!

Mt 25, 14-28


"14.'Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15.a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16.Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17.Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. 18.En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19.Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. 20.Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: 'Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.' 21.Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 22.Llegándose también el de los dos talentos dijo: ' Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.' 23.Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 24.Llegándose también el que había recibido un talento dijo: 'Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25.Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' 26.Mas su señor le respondió: 'Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28.Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos.'"



COMENTARIO

No podemos negar que este texto del Evangelio puede causar impresiones, digamos, distintas según se lea y según se quiere interpretar. Y es que la entrega de aquellos talentos (aquí dinero) tiene mucho que ver con lo que en, verdad, quería expresar el Hijo de Dios.

Partamos de la base de que Dios entrega una serie de talentos, de gracias, a quien es hijo suyo que es, por decirlo pronto, todo el mundo. Entonces espera de nosotros que los hagamos rendir. Sin embargo, en algunas ocasiones, sea por la razón que sea, no hacemos eso sino todo lo contrario.

Cuando hacemos todo lo contrario, bien podemos pensar que al Creador no va a gustar nada que hagamos tal cosa con un bien que nos ha entregado. Y eso puede tener consecuencias nefastas para los que no hacemos lo que Dios quiere que hagamos con los talentos que nos ha entregado.



JESÚS, gracias por darnos a entender que los talentos están para hacerlos rendir.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de agosto de 2021

Ser necio o no serlo

Mt 25, 1-13


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: 'El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!'. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”. Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'. Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora'".



COMENTARIO

Hay textos bíblicos, como éste, que nos muestran claramente aquello que nos conviene hacer y cómo debemos comportarnos en materia de fe. Y es aquellas mujeres, las necias, al parecer no comprendían la situación en la que se encontraban y por eso actúan confiadas en la bondad ajena sin aplicar aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando” que las hubiera salvado de aquello que les pasa.

Cuando el Hijo de Dios habla de aquellas mujeres deja ver que hay otras que son prudentes: han llevado aceite, tienen aceite y podrán esperar la llegada del novio sin problemas. Pero las demás no han querido ser prudentes y han preferido otro camino, el mano. Y eso es lo que nunca debería pasarnos a nosotros que debemos estar preparados para cuando seamos llamados por Dios.



JESÚS, gracias por darnos a entender con toda claridad cuál ha de ser nuestra actitud.




Eleuterio Fernández Guzmán

26 de agosto de 2021

Estar preparados

Mt 24, 45-51


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y a emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación'"




COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios, a lo largo de toda su predicación, advierte muchas veces de cuál ha de ser la actitud que debe seguir todo discípulo suyo aunque creemos que también se refiere, incluso, a quien no lo sea. Y es que Jesucristo, que había sido enviado al mundo para que el mundo se salvase, quería que cada uno de sus hermanos los hombres habitaran alguna de las mansiones que, con el tiempo, iría a preparar al Cielo.

El caso es que en este texto del Evangelio de San Mateo lo advierte con toda claridad: no podemos hacer como si Dios no nos viese y, además, debemos tener el corazón y el alma preparados para cuando seamos llamados al Tribunal de Dios pues, entonces, justo en tal momento, se nos pedirá cuentas de lo que hayamos hecho.


JESÚS, gracias por advertirnos de una forma tan magnífica de qué debemos hacer y cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de agosto de 2021

¡Qué bien nos conoce Dios!

Mt 23, 27-32



"Jesús habló diciendo:

'¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas¡' De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!'"



COMENTARIO

No es poco cierto que había, en tiempos del Hijo de Dios y en su primera venida al mundo, muchos que eran considerados sabios por el común de las personas pero que, en el fondo, adolecían de muchas cualidades buenas y mejores.

Jesucristo les dice las cosas como son: ellos, fariseos y escribas eran personas bien consideradas pero, en el fondo, no tenían un corazón limpio porque eran, como dice Cristo, unos sepulcros blanqueados que era como decir que por fuera aparentaban lo que por dentro, en su corazón, no eran.

El caso es que Jesucristo no les dice nada bueno y sus palabras pudieran parecer duras pues, siéndolo, lo único que hacían era retratar a la perfección el comportamiento de muchos que, debiendo ser santos no lo eran.




JESÚS, gracias por dejas las cosas claras para que nadie se lleve a engaño

24 de agosto de 2021

Conformarse con poco

Jn 1, 45-51


"Felipe encontró a Natanael y le dijo: 'Hemos hallado a Aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José'.

Natanael le preguntó: '¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?'

'Ven y verás', le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.

Jesús continuó: 'Porque te dije; 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: 'Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'”.



COMENTARIO

Es verdad que da la impresión de que había muchos en el tiempo en el que el Hijo de Dios vino por primera vez al mundo que se conforman con poco. Y es el caso de Natanael que, al parecer, basta con que le diga Jesucristo que lo ha visto debajo de una higuera para que crea, así, que es el Enviado de Dios. Y es que el hijo de María lo podía haber visto en la distancia sin intervención de nada sobrenatural. Y es que Jesucristo no le dice cómo lo ha visto sino, sólo que lo ha visto y eso ya parece ser suficiente para Natanael.

El caso es que el Hijo de Dios le dice algo que sí debería sorprenderlo mucho más que haberle dicho que lo había visto debajo de una higuera donde, suponemos, estaba tomando la sombra. Y es que el Hijo del hombre iba a recibir la visita de los ángeles del Cielo que se iba a abrir.

Eso, verdaderamente, debía haber impresionado mucho más a Natanael...



JESÚS, gracias por clarificar las cosas y dejar claro lo que verdaderamente importa.



Eleuterio Fernández Guzmán
 

23 de agosto de 2021

Confundir realidades espirituales


Mt 23,13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él’”.

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que Jesucristo, durante el tiempo en el que llevó a cabo su predicación, se vio en la obligación de contradecir muchas de las prácticas espirituales que, seguramente, había visto muchas veces llevar a cabo cuando era, sólo, el hijo del carpintero.

 

Ahora, sin embargo, no puede callar. Y es que se da cuenta que determinadas formas de llevar a cabo una fe que, se dice, tener en Dios Todopoderoso no son, precisamente, del agrado del Creador.

 

Teniendo en cuenta que los escribas y fariseos eran los guías espirituales del pueblo judío, era de la mayor importancia poner las cosas en su sitio. Ciertas cosas no se podían seguir haciendo de la misma forma. Y eso no gustó a muchos, como bien sabemos.

 

JESÚS,  ayúdanos a comprender la Ley de Dios en todo su sentido y significado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

22 de agosto de 2021

Palabras de vida eterna

 Jn 6, 60-69

“60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: ‘Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?’ 61 Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ‘¿Esto os escandaliza? 62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...63 ‘El espíritu es el que da vida;  la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.64 ‘Pero hay entre vosotros algunos que no creen.’ Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y decía: ‘Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.’ 66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Jesús dijo entonces a los Doce: ‘¿También vosotros queréis marcharos?’ 68 Le respondió Simón Pedro: ‘Señor, ¿dónde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, 69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.’”


COMENTARIO

No es de extrañar que hubiera palabras que, salidas de la boca y el corazón del Hijo de Dios resultasen duras de escuchar pues no todos los corazones estaban preparados para escuchar según qué cosas.

Era común, por otra parte, que los miembros del pueblo judío tuviera como verdad cierta que pertenecían al pueblo elegido y que sólo ellos iban a salvarse. Sin embargo, como dice Jesucristo, a quien Dios concede la salvación… se salva.

Cuando Cristo pregunta a sus Apóstoles si ellos también querían marcharse es cierto y verdad que, muy a pesar de lo que otros dijeran sabían que su Maestro era el Enviado de Dios,. ¿Dónde mejor para ir?

 

JESÚS, gracias por ser totalmente franco.

 

Eleuterio Fernández Guzmán