3 de diciembre de 2018

Tener fe como aquel la tenía

Mt 8, 5-11

“5 Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó 6 diciendo: ‘Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos’. 7 Dícele Jesús: ‘Yo iré a curarle’. 8 Replicó el centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. 9 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace’. 10 Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: ‘Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. 11 Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos.”

COMENTARIO

Aquel hombre, en principio pagano, debía formar parte del grupo de los llamados “temerosos de la ley” que suponía un estadio previo a poder ser judío. Y lo decimos porque, en otro texto, se nos dice que había muchos que, escuchando lo que le pedía aquel hombre al Maestro, le dicen a este que le eche una mano porque ha ayudado a sufragar un templo. Por eso Jesús le echa una mano. Y es que sabe que aquel soldado romano ha de tener fe al confiar de tal forma en Jesucristo. Y es que el Hijo de Dios, como podemos ver muchas veces a lo largo de su tiempo de predicación, tiene especial predilección por aquellos que muestran confianza en su persona, no obstante dijo otras tantas veces que quien eso hiciera se salvaría-


JESÚS,  ayúdanos a tener fe como aquel hombre romano.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de diciembre de 2018

Confianza en Dios es esto



Lc 21, 25-28.34-36

“'Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrar ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.”

Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.”


COMENTARIO

Así como en el día de ayer el Hijo de Dios nos echaba una mano bien grande al decirnos lo que debíamos hacer y, claro, al contrario, lo que no, hoy avisa de qué va a suceder justo antes de que vuelva, en su Parusía.

Ciertamente, se puede decir que no sabemos cuándo va a llegar tan gozoso momento y eso es lo malo para nosotros. Y es que solemos dejar las cosas para luego y, en este caso, luego será seguramente tarde.

Todo lo que nos anuncia Jesucristo es bien terrible. Y es que, como sabemos, antes habrá la humanidad por un tiempo de dominación por parte del Maligno y llegará Dios hecho hombre, otra vez. Pero ahora será la definitiva y final. Y juzgará a vivos y a muertos.


JESÚS,  ayúdanos a tener el corazón preparado siempre para el bien.

Eleuterio Fernández Guzmán


1 de diciembre de 2018

Un claro aviso en bien de nuestra salvación



Lc 21, 34-36

“Dijo Jesús a sus discípulos: 'Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.”

COMENTARIO

Lo que el Hijo de Dios pone sobre la mesa es algo que no siempre tenemos en cuenta. Y, siendo el caso que no es la primera vez que dice cosas así… en fin, resulta del todo extraño que siempre las sigamos.

Nos dice el Único Maestro que debemos tener muy en cuenta aquello que nos hace daño espiritual. Y es que, sí, es cierto que las cosas del mundo pueden llenar nuestro corazón pero lo hacen con vaciedad y, en realidad, de nada nos sirve de cara a nuestra salvación.

Algo muy importante debemos tener en cuenta: debemos velar. Y es que si no estamos siempre preparados es más que posible que se nos coja, digamos, “sin confesar” y eso no puede ser nada bueno para nuestra alma que puede llegar a presentarse ante el tribunal de Dios demasiado manchada.

JESÚS, ayúdanos a no dejar de velar para cuando seamos llamados.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de noviembre de 2018

Estar preparados


Lc 21,20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación’”.


COMENTARIO

Jesús, por ser Dios hecho hombre, sabe y conoce todo lo que ha de suceder. Así, por ejemplo, en este evangelio nos habla acerca de lo que puede ser el fin del mundo, su transformación definitiva cuando vuelva a venir en su Parusía.

No es nada bueno, humanamente hablando, lo que ha de suceder. Habrá muchas catástrofes físicas porque todo habrá de cambiar para venir a ser algo nuevo. Muchas señales nos indicarán que llega el Hijo de Dios a juzgar a vivos y a muertos.

Sin embargo, aún quedará esperanza para aquellos que perseveren en la fe. Jesús nos dice, por eso mismo, que los que aún crean en Él y no hayan sucumbido al mundo y al Anticristo, sabrán que se acerca la liberación definitiva.


JESÚS, ayúdanos a perseverar en la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de noviembre de 2018

Los que vienen en nombre de Cristo



Lc 21,5-11

En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: ‘Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida’. 

Le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?’. Él dijo: ‘Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato’. Entonces les dijo: ‘Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo
’”.


COMENTARIO

Estaba claro que aquel Maestro que había enseñado por los caminos y los pueblos, que se había cansado y hasta había llorado por sus amigos que sufrían, conocía lo que iba a suceder. Por eso profetiza acerca de lo que pasará, que acabará pasando, con el Templo de Jerusalén. Pero también habla de un final… final. Pero muchos han de venir, habrán de venir, diciendo que son Jesucristo y que vienen al salvar al mundo. Pero cuando llegue el momento, terrible si lo pensamos, del fin del mundo, otras cosas, antes, han de pasar. Por eso el Hijo de Dios nos pone sobre el aviso de qué va a suceder cuando todo se transforme. Todo lo que dice se ha de cumplir, palabra por palabra, porque lo dice Quien ya ha visto que ha de suceder y no otra cosa pasará. Entonces muchos comprenderán que todo lo que dicho ha pasado según lo dijo Quien lo sabía.

JESÚS, ayúdanos a fiarnos de lo que nos dices porque eres la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán


25 de noviembre de 2018

Debemos saber qué es lo importante


Lc 21, 1-4

“1 Alzando la mirada, vió a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’”.


COMENTARIO


Este texto del Evangelio de San Lucas aparece en diferentes momentos del Año Litúrgico. Tiene, sin embargo, el mismo significado que tiene todo que ver con la forma en que, a veces, vemos las cosas del espíritu y, sobre todo, relacionadas con la Voluntad de Dios. Y es aquella viuda (pensemos en la situación de la mujer que quedaba viuda y sin nadie que echara una mano) no tenía mucho. En realidad, no tenía más que aquello que había echado en el lugar donde se depositaban las limosnas. Y aquello le hace decir al Hijo de Dios que una mujer así, en aquellas circunstancias de vida, había echado mucho más que el rico que, de manera grandilocuente hacia lo propio pero con lo que le sobraba. Y aquella debía ser una lección que no deberían olvidar nunca: a Dios le importa la verdad del corazón y no la mera, simple y falsa, tantas veces, apariencia.


JESÚS,  ayúdanos a ser desprendidos con lo nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán

La Verdad es Cristo





Jn 18, 33b-37

“’¿Eres tú el Rey de los judíos?’  Respondió Jesús: ‘¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?’ 35 Pilato respondió: ‘¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?’ Respondió Jesús: ‘Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.’ Entonces Pilato le dijo: ‘¿Luego tú eres Rey?’ Respondió Jesús: ‘Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.’ 38 Le dice Pilato: ‘¿Qué es la verdad?’ Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: ‘Yo no encuentro ningún delito en él”.


COMENTARIO

No podemos decir que el Hijo de Dios no tenga las cosas claras cuando habla a quien le pregunta, el Gobernador Pilato. Y es que quien tiene el mando en aquel territorio quiere saber. Al menos, podemos decir, no tiene la intención de condenar a Jesús sin haber oído qué tiene que decir aquel hombre a quien le han entregado. Y Jesucristo habla: es el Rey pero no un Rey cualquiera sino uno que tiene su reino no en este mundo sino, entendemos, en el otro. Por eso aquel hombre, que quería escuchar, de boca de la víctima de los que le tenían odio, sus palabras, acaba concluyendo que no tiene culpa alguna y quiere ponerlo libre. Pero…



JESÚS, pide a tu Padre por Pilatos, aquel pobre pagano que no supo comportarse como un hombre


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de noviembre de 2018

¡Cuidado con la ira de Dios!



 Lc 19, 45-48

“45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 46 diciéndoles: 'Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!' 47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.”


COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas muestra una serie de evidencias que no pueden ser tenidas por no puestas. Y es que, por ejemplo, había muchos cuya vida diaria dependía de lo que se hiciese, en cuanto negocio, en el Templo de Jerusalén. Y esos se enfadan mucho cuando el Hijo de Dios echa a muchos con cajas destempladas.

Buscaban matarle. Esto es algo más que terrible porque supone que había quien quería que Jesucristo dejara este mundo de una forma más que rápida. Pero lo malo de esto era que lo querían porque perjudicaba el negocio y la usura.

Había algo que no podían soportar aquellos poderosos, aquellos “notables”: que el pueblo, al escuchar a Jesús estuviera muy pendiente de lo que hacía. Y es que hacían eso porque sabían que enseñaba con verdadera sabiduría y no como los supuestos sabios.


JESÚS, ayúdanos a no tergiversar el sentido de la Voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


22 de noviembre de 2018

Lágrimas de Dios


Lc 19,41-44

"En aquel tiempo, Jesús, al acercarse a Jerusalén y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: '¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita'".


COMENTARIO

Desde que Dios le dijo a Abrahám que dejara todo lo suyo y siguiera por el camino que le diría, el pueblo escogido por el Creador para ser el suyo, había estado esperando la llegada del Mesías que tenía que liberarlo de tantas miserias humanas como estaban pasando.

Llegó Jesús al mundo pero el pueblo no lo recibió. Algunos, sin embargo, sí creyeron en Él y se salvaron pero la gran mayoría hizo caso omiso a sus santas palabras y advertencias.

Jesús llora porque sabe lo que va a pasar con Jerusalén, la ciudad santa. Se entristece porque, a sabiendas de lo que va a pasar, parece que nada puede hacer para evitarlo salvo predicar y que algunos se salven de la muerte eterna.

JESÚS, lloras por tu pueblo porque lo amas. Ayúdanos a no estar ciegos ante tus palabras.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de noviembre de 2018

Cuidado con los talentos


Lc 19, 12-13.15-26

Jesús dijo esta parábola: ‘Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: ‘Negociad hasta que vuelva’.
'Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido diez minas’. Le respondió: ‘¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades’. Vino el segundo y dijo: ‘Tu mina, Señor, ha producido cinco minas’. Dijo a éste: ‘Ponte tú también al mando de cinco ciudades’. Vino el otro y dijo: ‘Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste’. Dícele: ‘Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues, ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses’.

'Y dijo a los presentes: ‘Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas’. Dijéronle: ‘Señor, tiene ya diez minas’. ‘Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. ’'.


COMENTARIO

Dios nos da talentos. Quiere que hagamos uso de ellos porque, en verdad, nos los da en beneficio de nuestras personas y, claro está, también en beneficio de nuestro prójimo.

A cada cual nos da una serie de dones y talentos que podemos hacer fructificar o no. Está de nuestro lado tal opción pues el Creador nunca obliga a hacer uso de ellos aunque, es de creer, que se apena porque no hagamos el correcto uso de los mismos.

Este texto puede parecer terrible porque pudiera dar la impresión de que Dios es uno que lo es terrible. Sin embargo, es a nosotros a quien corresponde situarse en un lado o en otro de su vida y su Amor.


JESÚS, ayúdanos a hacer rendir nuestros talentos.

Eleuterio Fernández Guzmán


20 de noviembre de 2018

Salvados por la llamada de Dios




Lc 19,1-10

En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa’. Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 

Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador’. Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo». Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido
’”.

COMENTARIO

Aquel hombre, Zaqueo, sabía que algo debía cambiar en su vida. Era consciente de haber robado a sus semejantes en el desempeño de su labor de recaudador de impuestos y eso le hacía sufrir. Buscaba salvación y perdón y él lo sabía. Pero también lo sabía Jesús.

Cuando sabe que Jesús iba a pasar cerca de su casa y hace lo posible para verlo. Se sube a un árbol porque era bajo de estatura física (pero también moral) y se queda allí mirando. Tiene miedo porque sabe que es un pecador. Pero Jesús también lo sabe.

El Hijo de Dios, que había venido a salvar lo que necesitaba salvación sabía que Zaqueo necesitaba mucho aquel momento. Lo llama porque sabe que él quiere salvarse. Y, a pesar de que los demás murmuran porque saben que es un pecador aquel hombre, Jesús sabe que debe entrar en su casa para que se salve. Y eso hace.


JESÚS, ayúdanos a responder a tu llamada.

Eleuterio Fernández Guzmán


19 de noviembre de 2018

Querer ver a Cristo para salvarse


Lc 18, 35-43


“35 Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40 Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: 41 ‘«¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”



COMENTARIO

Aquel hombre, que estaba ciego con lo que eso suponía, sabía que sólo un gran signo, un gran milagro, podría sacarlo de la situación en la que estaba. Y esperaba el momento adecuado para que el pudiese producirse.

El ciego confía en el Maestro. Seguramente lo conocías de oídas y eso le hizo gritar cuando pasó cerca de donde estaba. Sabía, más que bien lo sabía, que era la única persona que podía salvarlo. Y le grita con confianza.

El hombre quiere ver pero también quiere conocer, verlo, a Quien le va a curar. Sabe que le va a curar. Y, por eso, Jesús le salva de la ceguera porque la fe salva. Y bien lo sabía aquel hombre y, claro, también, Quien lo iba a curar y, de paso, salvarlo.


JESÚS,  ayúdanos a no ser ciegos.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de noviembre de 2018

Debemos estar prevenidos



Mc 13, 24-32

‘Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.  ‘De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.’”
                                      

COMENTARIO

Lo que, en este texto del Evangelio de San Marcos, nos dice el Hijo de Dios es más que grave. Y es que habla de un momento que, francamente, todos esperamos: su segunda venida al mundo, su Parusía.

No nos dice nada bueno salvo que vendrá Él. Todo lo demás mueve a espanto y terror porque lo que antes de que venga pasará será algo más que grave para los que puedan estar allí presentes. Sin embargo, la esperanza no podrá, no deberá, perderse.

Y algo muy importante. Lo que dice Jesucristo no son palabras vanas que han de pasar. No. Lo dice él mismo: nunca pasarán sus palabras. Por tanto, mucho deberíamos tener en cuenta de ellas (todo, en verdad) y estar prevenidos, alma prevenida y corazón limpio, para cuando eso pase.

JESÚS, ayúdanos a preparar el alma para cuando vuelvas.

Eleuterio Fernández Guzmán


17 de noviembre de 2018

Importantes cosas de parte de Cristo




Lc 18,1-8

En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. ‘Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ‘¡Hazme justicia contra mi adversario!’. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme’”. 

Dijo, pues, el Señor: ‘Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?
’”.


COMENTARIO

Orar. Dirigirse a Dios sin importar en qué momento del día estamos y teniendo en cuenta que siempre nos escucha… Tal realidad e instrumento espiritual lo defiende Cristo porque sabe que es una forma formidable y gozosa de estar con el Padre.

Jesús pone un ejemplo que nos da  entender que, pese a lo que nos pueda pesar, debemos orar con perseverancia. No pensemos que Dios nos escuchará, sin más, a la primera. A lo mejor lo hace pero resulta más conveniente insistir en algo que, a lo mejor, hasta ni nos conviene…

El caso es que Jesús, viendo el panorama que había en su tiempo, se pregunta si cuando vuelva Él podrá encontrar algo de fe sobre la tierra. El caso es que según veía el Hijo de Dios los menos, entonces, habrán alcanzado el estado de fe y creencia conveniente.



JESÚS, ayúdanos a hacer que nuestra fe crezca y se fortalezca.

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de noviembre de 2018



Lc 17,26-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. 

‘Aquel día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada». Y le dijeron: ‘¿Dónde, Señor?’. Él les respondió: Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres
’”.



COMENTARIO

Jesús continua advirtiendo acerca de cómo será el día en el que vuelva el Hijo del Hombre o, lo que es lo mismo, Él. Y dice que será como en tiempo de Noé. Nos quiere decir que las cosas seguirán, más o menos lo mismo: los hombres estarán a las cosas del mundo.

Todo, pues, será igual. Esto ha de querer decir que cuando llegue Cristo en su Parusía también sucederán cosas terribles como sucedió en tiempos de Lot y muchos morirán a fuego como pasó entonces.

Sin embargo, Cristo nos avisa de qué podremos hacer: no debemos mirar atrás sino, sólo, hacia donde mira el Hijo: el definitivo Reino de Dios. Por eso dice Jesús que muchos serán arrebatados para ir al Cielo y otros no lo serán.



JESÚS, ayúdanos a estar preparados para cuando vengas.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de noviembre de 2018

El Reino de Dios ya está aquí




Lc 17,20-25

En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: ‘El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros’. 

Dijo a sus discípulos: ‘Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación
’”.



COMENTARIO

La llega del Reino de Dios era esperada por el pueblo escogido por el Creador con ansia y esperanza. En realidad, era lo que lo había sostenido desde que Abrahán dejó la tierra donde vivía para seguir a Quien le había dicho que lo siguiera.

La cosa, sin embargo, no iba a ser tan fácil. Muchos iban a arrogarse el papel de Mesías y de Enviado de Dios y, así, traer su Reino. Sin embargo deberían tener cuidado, y ahora también, ante tamañas pretensiones.

Lo que quiere decir Jesús a sus discípulos es que el Reino de Dios está, ya, entre ellos. Y es así porque Cristo es el Reino que tanto habían esperado aquellos que, entonces, le escuchaban.
  


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de que Tú eres el Reino de Dios y que no debemos esperar más.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de noviembre de 2018

Siempre dar gracias a Dios




Lc 17,11-19

"Un día, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: ‘¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!’. Al verlos, les dijo: 'Id y presentaos a los sacerdotes'.

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: '¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?'. Y le dijo: 'Levántate y vete; tu fe te ha salvado
'".


COMENTARIO

Jesús curaba a los necesitados de curación porque tal era la misión para la que había sido enviado por Dios. Y el leproso, la persona que padecía una tan terrible enfermedad era una que lo era y estaba necesitada de algo más que de compasión.

Ellos confían en Jesús. Le llaman Maestro porque han escuchado de sus grandes obras y palabras. Por eso se dirigen al Hijo de Dios. Esperan, de verdad lo esperan, que haga algo bueno por ellos.

Y los cura. Sin embargo no todos son agradecidos. Creían que debían ser curados. Pero uno, al menos uno, vuelve donde está Jesús para darle las gracias. Sabe que Aquel no es un maestro cualquiera sino un Maestro con mayúsculas. Y es que, como le dice Jesús, su fe le ha salvado.


JESÚS, ayúdanos a reconocer tu bondad y tu misericordia para con nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán


13 de noviembre de 2018

Saber qué somos


Lc 17,7-10


"En aquel tiempo, el Señor dijo: '¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’".


COMENTARIO

Para el ser humano, digamos, sin fe, la posición que ocupa en el mundo tiene mucho que ver con lo que es y lo que se dice de él que es. Poco tiene que ver su relación con Dios en quien no cree.

Jesús, sin embargo, sabe que el ser humano, más aún el judío de su tiempo, tiene una estrecha relación con Dios. Sabe, por tanto, que todo lo que tenga que ver con el Creador le sirve y le viene muy bien para situarse en el mundo.

Jesús también sabe, sin embargo, que nada somos ante Dios y que, como hijos suyos, le debemos respeto y tener en cuenta lo que eso significa con relación a nuestra vida ordinaria. Y nos llama siervos inútiles… ¡y lo somos!

JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de que somos, en efecto, siervos inútiles.



Eleuterio Fernández Guzmán


12 de noviembre de 2018

Fe pequeña pero franca y verdadera

Lc 17, 1-6

“1 Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3 Cuidaos de vosotros mismos. ‘Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás’.5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe’. 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido’”.


COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios tiene muy claro lo que supone la fe. Por eso pone ejemplos de qué supone la misma y lo hace para que todos sepan a qué atenerse. El caso es que resulta más que complicado atenerse a lo que nos dice porque, de hacerlo, a lo mejor, no nos atenemos a lo nuestro…

Quiere, también, Jesucristo, que perdonemos. Él lo haría, como sabemos, en un momento muy importante y crucial de su vida. Por eso no atiende a límite de veces que se ha de perdonar. Al contrario, de ha de perdonar siempre y eso, como sabemos es no atenernos nunca lo nuestro y no suele ser de nuestro gusto.

Tener fe. Tal consideración tiene de la confianza en Dios nuestro hermano Jesucristo que dice eso de que, de tenerla tan pequeña como un grano de mostaza (y es muy pequeño) haríamos cosas que nos parecen imposibles. A lo mejor porque nuestra fe ni siquiera es como tal grano…


JESÚS,  ayúdanos a tener fe como el grano de mostaza. Al menos, como el mismo.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de noviembre de 2018

Cómo se da y qué se da



Mc 12, 38-44


Decía también en su instrucción: ‘Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa. Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos  echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: ‘Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.”


COMENTARIO

El Hijo de Dios hace advertencias que tienen que ver con lo que pueden resultar, sólo, apariencias pero no realidades. Y eso hace en el caso de los escribas que, al parecer, eran los dueños del querer aparentar lo que, en el fondo, no eran.

Lo que dice Jesucristo es más que grave. Y es que, al hablar del comportamiento de los escribas, no dice algo así como, por ejemplo, “no os preocupéis, basta no ser como ellos”. No. Lo que dice el Maestro es que tales personas (y, entendamos, las demás que actúen así) tendrán un juicio, de parte de Dios, más riguroso porque, pudiendo hacer lo bueno prefirieron lo malo.

Es más. Pon un ejemplo de lo que no son apariencias. Aquella viuda hecha en el arca de Tesoro unas pocas monedas, de poco valor. Eso, sin embargo, la apariencia de pobreza, era en este caso la pura realidad: puso todo lo que tenía. Ni más ni menos.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Voluntad de tu Padre.

Eleuterio Fernández Guzmán