18 de agosto de 2023

La verdadera Ley de Dios

Mt 19, 3-12


"Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: '¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?'

Él respondió: '¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, ‘los hizo varón y mujer’; y que dijo: ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne’? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.

Le replicaron: 'Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?'

Él les dijo: 'Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio'.

Sus discípulos le dijeron: 'Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse'. Y Él les respondió: 'No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!'"

COMENTARIO

No podemos negar que al Hijo de  Dios le hacen preguntas que, así en principio, pueden resultar difíciles de contestar. Sin embargo, Jesucristo -siendo- Dios hecho hombre no tiene problema alguno en hacerlo.

El caso de la separación entre hombre y mujer que han contraído matrimonio legal es algo que, en tiempos de Cristo, estaba muy extendido. Sin embargo, la voluntad de Dios no era esa sino que no separaran hombre y mujer que se habían unido, digamos, legalmente. 

Y al final de este texto alude Jesucristo a los que no se casan por el Reino de Dios, por su causa. Y es casi seguro que se refiere a los que, cuando llegue ese momento, serán sus sacerdotes. 


JESÚS, gracias por mostrarnos la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de agosto de 2023

El perdón

Mt  18, 21-19,1


"Se acercó Pedro y le preguntó a Jesús: 'Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?'.

Jesús le respondió: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: ‘Dame un plazo y te pagaré todo’. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’. El otro se arrojo a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Éste lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?’ E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos'.

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán."


COMENTARIO

Ciertamente, el tema que se corresponde con lo que el Hijo de Dios que es el del perdón, no es poca cosa sino mucha y más que mucha por según como somos sus discípulos. 

Pedro quería saber si, en definitiva, debía perdonar a quien algo le ha hecho. Y no es que debiera perdonar una vez sino que, a lo dicho por Jesucristo, debía perdonar siempre. Y eso, se diga lo que se diga, no es fácil... como muy bien sabemos todos. 

Como ejemplo pone Cristo el del servidor que se vio perdonado por su señor pero no quiso perdonar mucho menos a un deudor suyo. Y es que cuando el corazón es duro pasa lo que pasa...

JESÚS, gracias por explicarnos tan bien lo que es el perdón. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de agosto de 2023

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


Lc 1, 39-56

 

 

Hoy corresponde el evangelio de san Lucas. En concreto los versículos 39 al 56 del capítulo 1 del mismo. María proclama el Magnificat ante su prima Isabel.

 

 

 

 

 

JESÚS, cuida a tu Madre y escucha siempre las peticiones que a ella dirigimos desde nuestra vida terrena.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

 

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

14 de agosto de 2023

Lo que debe importarnos

 

Mt 17, 22-27

 

“22 Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; 23 le matarán, y al tercer día resucitará.’ Y se entristecieron mucho. 24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: ‘¿No paga vuestro Maestro el didracma?’.

 

25 Dice él: ‘Sí.’ Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: ‘¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?’ 26 Al contestar él: ‘De los extraños’, Jesús le dijo: ‘Por tanto, libres están los hijos. 27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti.’”

 

COMENTARIO

 

¡Hay que ver! Mientras que el Hijo de Dios está informando a sus Apóstoles de lo que va a pasar con su persona y lo que supone eso para ellos mismos, hay quien se preocupa porque paguen un impuesto…

 

Pero Jesús conoce el corazón de los hombres y no se preocupa por una cosa tan de poca importancia. Prefiere aprovechar el momento para enseñar a quien le sigue qué es lo que importa para que comprendan que las cosas tienen su importancia según sean éstas.

 

Si los hijos de los reyes no pagan tributos ¿cómo iban a hacer los hijos de Dios, que es Rey de Reyes? Cada cosa, por tanto, debe estar en su lugar y cada momento tiene su propio afán. Y el que ahora se nos narra tiene que ver con lo que, verdaderamente, debe importarnos.

 

 

JESÚS, ayúdanos que confiemos en lo que debe importarnos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

12 de agosto de 2023

La fe que debemos atesorar

Mt 14, 22-33


 Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar.  Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Animo!, que soy yo; no temáis. Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.’ ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’  Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’ Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios.’” 


COMENTARIO

Ya podemos imaginar que cuando el Hijo de Dios fue caminando sobre las aguas hacia sus Apóstoles no debieron manifestar ni nada por el estilo sino todo lo contrario. Y, en realidad, tampoco podemos atribuirles nada que no nos pasaría a cualquiera de nosotros si fuésemos testigos de algo así. 

Tuvo Jesucristo que calmarlos porque el miedo se había apoderado de sus corazones. Y los tranquiliza de tal manera que Pedro, el más arrojado de ellos, hace lo que le dice su Maestro: se baja de la barca y empieza a caminar sobre las aguas. 

Pedro le pide a Cristo que lo salve. Y Cristo, como no puede ser de otra forma, lo salva. Sin embargo, le hecha en cara que tiene poca fe porque si la hubiera tenido y hubiera confiado del todo en Aquel que le había dicho que fuera hacia Él, nada le habría pasado. Y es que aún tenía mucho que aprender Pedro.

JESÚS, gracias por enseñar aquella lección de fe a los que te escuchaban. 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de agosto de 2023

Cristo quiere que nos salvemos

Mt 16, 24-28


"Jesús dijo a sus discípulos:

'El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.'"

COMENTARIO

No cabe la menor duda que el Hijo de Dios quiere que sus hermanos los hombres se salven y no desea lo contrario. Y es que muchas veces nos ha aleccionado (en su primera venida y los Sagrados Textos ahora mismo) acerca de lo que debemos hacer para salvarnos.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que sólo se salvará quien crea que Jesucristo es el enviado de Dios y es el Mesías. Lo dice aquí mismo: hay que dar la vida por Cristo y de otra manera no hay salvación posible.

Esto, claro, se llevará a cabo tras la Segunda venida del Hijo de Dios. Entonces juzgará a vivos y a muertos y lo hará según las obras de unos y de otros. Así de sencillo. 

JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de nuestra salvación. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de agosto de 2023

El anhelo por la Vida eterna

Jn 12, 24-26


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde Yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.'"

COMENTARIO 

A lo largo de sus años de predicación el Hijo de Dios se refirió muchas veces a la salvación de sus hermanos, aquellos que Dios le había entregado  para que no se perdiese. Y lo hizo de muchas maneras, como ahora mismo en este texto del evangelio de San Juan. 

Habla Jesucristo del grano de trigo que ha de morir para dar vida. Y eso viene referido a que nosotros también debemos dejar morir todo aquello que no favorece nuestro seguimiento del Hijo de Dios.

Habla también Cristo de la Vida eterna. Y lo hace para que tengamos claro que sólo siguiéndole a Él se alcanzará la misma. Así de sencillo. 


JESÚS, gracias por darnos pistas para que anhelemos aún más la Vida eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de agosto de 2023

¡Cuánto nos conviene estar preparados

Mt 25,1-13


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: 'El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!'. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'. Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'. Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora". 

COMENTARIO 

Esta parábola referida a las jóvenes que, al ir a contraer matrimonio, no tuvieron la previsión necesaria como para cumplir con su situación tiene mucho que ver con nosotros mismos y, en concreto, con la fe que tenemos y con nuestra preparación para el momento decisivo de nuestra vida. 

Podemos ser previsores o podemos no serlo. Y eso quiere decir que podemos preparar nuestra alma para cuando seamos llamados por Dios a presentarnos ante su tribunal o podemos no prepararnos. Y el caso es que somos libres para hacer una cosa y la otra.

En realidad, todo esto es un aviso de parte del Hijo de Dios para que nos preparemos para el momento al que nos hemos referido arriba. Y tal preparación la debemos llevar a lo largo de nuestra vida. 


JESÚS, gracias por darnos tantas pistas en beneficio de nuestra alma. 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de agosto de 2023

No perder la fe

Mt 14, 22-36


"Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. 'Es un fantasma', dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: 'Tranquilícense, soy Yo; no teman'.

Entonces Pedro le respondió: 'Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua'.

'Ven', le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: 'Señor, sálvame'. Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: 'Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?' En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante Él, diciendo: 'Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios'.
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron sanados.'"


COMENTARIO

Todo este episodio de la barca y ver al Hijo de Dios andar sobre las aguas, nos muestra el poder de Dios pero, sobre todo, la necesidad que tenemos los discí0ulos de Cristo de no perder nunca la fe como, al parecer, le pasó a Pedro. 

Aquel hombre quería mucho a Jesucristo. Y, sin embargo, aún manifiesta alguna duda cuando no lo reconoce al decir "Si eres Tú". Pero Cristo comprende lo que le pasa a Pedro y no se lo tiene en cuenta. Y, ciertamente, se hundía en el agua porque no acababa de creer del todo aunque luego, seguro, acabó creyendo. 

Pero aún hay más porque aquel día se volvió a manifestar el poder del Todopoderoso cuando Cristo cura a todo aquel que le toca. Y es que curaban tocando, sólo, los flecos de su manto...


JESÚS, gracias por tener un corazón tan misericordioso y bondadoso. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de agosto de 2023

Confiar siempre en Cristo

Mt 14, 13-21

 

“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.

14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó

a sus enfermos.

15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está

deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”

 

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar que cuando Jesús se entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.

 

Es bien cierto que le seguían miles y miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho para alimentarse.

 

Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su misión.

 

JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en tus fuerzas.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de agosto de 2023

El fiel Juan

Mt 14, 1-12


"La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: 'Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”.

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla”. Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

Instigada por su madre, ella dijo: 'Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista'.

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.'"


COMENTARIO

Cuando la fama del Hijo de Dios llega a los oídos de Herodes cree este poderoso que se trata de la resurrección del Bautista. Y entonces es cuando el texto de este evangelio de San Mateo nos narra lo que le pasó al primo de Cristo. 

Es seguro que lo que le iba a pasar a Juan, tras su predicación, era de esperar. Y es que no se podía decir nada contra la voluntad de Herodías. 

Aquella mujer le procuró una muerte terrible a Juan el Bautista. Sin embargo, nosotros sabemos que fue su fidelidad a Dios lo que le llevó a la misma. y eso le honra a él y nos admira a nosotros. 


JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por ser tan fiel y tan valiente. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de agosto de 2023

No aceptar a Cristo

Mt 13, 54-58


"Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. '¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?'

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: 'Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia'.

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.'"

COMENTARIO

Podemos imaginar que el Hijo de Dios quería ir al pueblo donde había vivido todos los años de su vida hasta que empezó el tiempo de su predicación. Qué mejor que ir allí a enseñar lo que había venido a enseñar al mundo.

Lo que pasa allí es seguro que no extrañó para nada a Jesucristo según se recoge en este evangelio de San Mateo. Y es que aquellos que bien lo conocían no eran capaces de entender que dijera lo que decía y supieran lo que habían dicho que había hecho en otros lugares.

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios no obligaba a nadie en creer en Él. Por eso, vista la falta de fe de los que fueron sus vecinos allí hizo pocos milagros... pero hizo. 

JESÚS, gracias por, incluso, hacer milagros allí donde pocos creían en ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de agosto de 2023

Dios quiera no seamos de los malos

Mt 13, 47-53


"Jesús dijo a la multitud: 'El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?' 'Sí', le respondieron.

Entonces agregó: 'Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo'”.

COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios, a lo largo de sus años de predicación, dedicó mucho tiempo a advertir. Si, a advertir a sus discípulos de aquello que no debían hacer o, mejor, del camino que debían tomar sus vidas si es querían un buen final para las mismas... para su después...

En diversas ocasiones habla Jesucristo de rechinar de dientes. Y es que se refiere, directamente, al Infierno aunque entonces así no se llamara por más que hoy día entendemos a la perfección a qué se refería.

Jesucristo habla de peces buenos y peces malos. A nosotros nos conviene no ser de los malos pues, cuando vengan a separar unos de otros, es cierto y verdad el destino de los bueno y de los malos. Y, creemos, nada más hay que decir a tal respecto. 


JESÚS, danos fuerza para no ser de los peces malos...

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de agosto de 2023

Todo por Cristo

Mt 13, 44-46


"Jesús dijo a la multitud:

'El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.'

COMENTARIO

La verdad es que el Hijo de Dios sabía muy bien que sus contemporáneos aprendían mejor la doctrina santa que salía de su boca si se les daba, por decirlo así, por medio de parábolas que, además, era un método propio de aquel su tiempo. 

La parábola del tesoro escondido tiene mucho que ver, creemos nosotros, con el propio Reino de Dios. Y es que el mismo, a veces, podía parecer que estaba escondido o, mejor, que había que buscarlo con anhelo. Y eso es lo que pasa con aquel que encuentra un tesoro. 

Hay aquí dos actitudes a seguir: se calla uno que ha encontrado el tesoro y no se lo dice a nadie o, al contrario, hace manifestación de que algo ha pasado al venderlo todo y comprar el lugar donde lo encontró. 


JESÚS, 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de julio de 2023

Una parábola para bien entender

 

Mt 13, 18-23

 

 

18 'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. 20 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; 21 pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. 22 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. 23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.'”

 

 

COMENTARIO

 

Que Jesús hable en parábolas es debido a lo que, aquellos que le escuchan, no acabarían de entender con un lenguaje más profundo. Por eso la que es del sembrador plantea diversas situaciones de quien recibe la Palabra y la Ley de Dios.

 

El sembrador es Dios que, con una santa y misericordiosa voluntad, quiere que sus hijos los hombres conozcan lo que es importante que conozcan.  Y siembra. El Todopoderoso siembra en el corazón de sus hijos lo que sabe que es importante. Otra cosa es como se recibida tal siembra.

 

La Palabra de Dios puede caer, en el corazón, de muchas formas. Las hay de todas formas y colores. Así, por ejemplo, desde quien todo lo recibe con gran ansia pero pronto la pierde hasta quien la recibe muy bien y produce mucho. Y tal es la situación, la última, que quiere Dios de nosotros, sus hijos.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser terreno fértil donde la siembra de Dios fructifique.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de julio de 2023

La semilla del Sembrador

 

Mt 13,1-9

 

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

 

COMENTARIO

 

Muchos querían escuchar a Jesucristo. Esto quería decir que, entre los corazones de su tiempo, los había que habían aceptado lo que decía. Por eso esperaban sus palabras.

 

La parábola del sembrador es una que lo es importante porque muestra hasta dónde puede llegar la Palabra de Dios o cómo en los corazones se asienta. Y la pone sobre la mesa para que todos entiendan o, al menos, para que alguno entienda.

 

La semilla que el sembrador, Dios, echa en el campo del corazón del hombre puede fructificar más o menos. Depende de las características de cada cual que la misma se asiente más o menos.

 

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos campos donde fructifique tu semilla.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

25 de julio de 2023

Lo que ha de quedar claro

 

Santiago Apóstol, patrón de España


Mt 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

COMENTARIO

 

No era nada extraño que los Apóstoles de Jesús tuvieran ambiciones. Unos más y otros menos podían pensar qué sería de sus vidas a lo largo de aquellos años, que hasta dónde iban a ir a parar con aquel Maestro. Y los Zebedeos no se quedaban atrás.

 

Jesucristo lo dice con toda claridad. Y es que ellos quieren los mejores puestos y hasta darían la vida por su Señor. Y, en efecto, eso es lo que harán a lo largo de los años. Sin embargo, es Dios quien decide el destino de cada ser humano.

 

Sin embargo, parece que hay algo que es muy importante y que nadie debía olvidar: servir. Sí, el servicio al prójimo es el mensaje que Jesucristo les deja a aquellos dos que quieren ser más que los demás.

 

JESÚS,  ayúdanos a servir.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2023

No necesitar señal alguna

 Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

No necesitar señal alguna

 

Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de julio de 2023

Parábolas de la Verdad

 Mt 13,24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 

Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’’. 

Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas’.

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’. 

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’. 

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

 

No podemos negar que Jesús lo dice todo con una claridad meridiana. Y en este texto del Evangelio de San Mateo se refiere, más que nada, a la vida tras la muerte y a qué sucederá cuando vuelva al mundo a juzgar a vivos y a muertos.

 

Las parábolas del Hijo de Dios nos sirven mucho para comprender la voluntad de Dios. Y es que en ellas se refleja qué es lo que, para el Todopoderoso, debemos tener en cuenta y no olvidar nunca porque proviene, lo bueno, de su santa voluntad y de su corazón santo.

 

Semillas y levadura. Ambas del mundo de la naturaleza y que nos dicen mucho si las relacionamos con el Reino de Dios. Ahora bien, las debemos tomar más que en serio porque, de otra forma, nos equivocaremos más de una vez y más de dos.

 

JESÚS,  ayúdanos a comprender la voluntad de Dios.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán