4 de febrero de 2023

Cristo el Misericordioso

Mc 6, 30-34


"Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo: Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco'. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato

COMENTARIO

No podemos negar que la fama espiritual del Hijo de Dios se había extendido por un territorio muy amplio. Y es que había muchos que lo buscaban para escucharlo y, seguramente, también para que los curara.

Jesucristo, sin embargo, quería descansar porque no debemos olvidar que era hombre y, como tal, también se cansaba. Y por eso quiere apartarse un poco con sus discípulos más allegados. 

De todas formas, la misión que debía cumplir no la dejó de cumplir nunca. Por eso se compadeció de los que creía, y era verdad, que estaban como ovejas sin pastor. 

JESÚS,  gracias por compadecerte de los que, de verdad, necesitaban Tu compasión.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de febrero de 2023

El confundido Herodes

Mc 6, 14-29


"En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:

-'Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.'

Otros decían:

-'Es Elías.'

Otros:

-'Es un profeta como los antiguos.'

Herodes, al oírlo, decía:

-'Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.'

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:

-'Pídeme lo que quieras, que te lo doy.'

Y le juró:

-'Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.'

Ella salió a preguntarle a su madre:

-'¿Qué le pido?'

La madre le contestó:

-'La cabeza de Juan, el Bautista.'

Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:

-'Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.'

El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron."

COMENTARIO

Ciertamente, aquel hombre, Herodes, andaba un poco confundido respecto a la persona del Hijo de Dios. Y es que, su ansia de conocer lo que podía considerar extraordinario, le nublaba la vista.

Aquí, sin embargo, resulta crucial el conocimiento de cómo fue la muerte de Juan el Bautista. Y es que murió por la cerrazón de Herodes y por ser capaz de dejar de ser cobarde. 

El caso es que Hedores era un verdadero botarate en manos de cualquiera pero, sobre todo, de su necedad.

JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por todo lo que hizo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de febrero de 2023

Es que era el Mesías

Mc 2, 22-32


"Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: 'Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.'

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

–'Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.'

COMENTARIO

Como no se podía esperar otra cosa, José y María cumplen con la ley y llevan al Hijo de Dios al Templo de Jerusalén. Era un precepto que se cumplía porque debía ser cumplido. 

Simeón, o Ana (aunque no aparezca aquí sabemos que también estaba allí) esperaban la salvación de Israel. Y aquel día supieron que aquel Niño que iba a ser presentado en el Templo era el Mesías.

Aquel hombre, ya anciano, que llevaba muchos años esperando aquel momento, para él, nada más tenia importancia. 


JESÚS, gracias por hacer tan feliz a Simeón.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de febrero de 2023

La falta de fe

Mc 6, 1-6


"Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: '¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?' Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: 'Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa'. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente."

COMENTARIO 

Lo mismo que pasaba cuando alguien se presentaba ante el Hijo de Dios y manifestaba que tenía confianza en su persona y, entonces, Jesucristo, llevaba a cabo una obra extraordinaria según fuera la naturaleza, ahora pasa pero al revés. 

El caso es que había muchos que, como podemos leer en este texto del Evangelio de San Marcos, no creían en el Hijo de Dios, sencillamente porque era uno de su pueblo... Y eso hizo que allí no pudiera hacer milagro alguno... por la falta de fe. 

De todas formas, no iba Jesucristo a abandonar la misión para la que había sido enviado. Y por eso continuó evangelizando por otras poblaciones. 

JESÚS, gracias por perseverar en tu misión.

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de enero de 2023

Lo que puede la fe

Mc 5, 21-43


"Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: 'Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva”. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: 'Con sólo tocar su manto quedaré sanada”. Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal.
Jesús se dio cuenta enseguida de la fuerza que había salido de Él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: '¿Quién tocó mi manto?'

Sus discípulos le dijeron: '¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?

'Pero Él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: 'Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad'.

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: 'Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?' Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: 'No temas, basta que creas'. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: '¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme'. Y se burlaban de Él.
Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con Él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: 'Talitá kum', que significa: '¡Niña, Yo te lo ordeno, levántate!' En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y Él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña."

COMENTARIO

El caso de la mujer que tenía hemorragias y la de la hija de Jairo es el propio de aquellas personas que tenían confianza en la posibilidad de ser sanados por el Maestro de Nazaret. Y es que, como sucede en muchas ocasiones, cuando una persona muestra que sabe que aquel hombre que predicaba la Buena Noticia puede sanarla el resultado de tal confianza siempre es, claro, la sanación. Y es que el Hijo de Dios no podía hacer otra que eso para lo que había sido enviado. 

JESÚS, gracias por mostrar siempre tan buen corazón. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de enero de 2023

El bien que no entiende en hombre

Mc 5,1-20

 

“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante Él y gritó con gran voz: “¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes”. Es que Él le había dicho: “Espíritu inmundo, sal de este hombre”. Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Le contesta: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.

 

Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: “Envíanos a los puercos para que entremos en ellos”. Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.

 

Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con Él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: “Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti”. Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

 

 

COMENTARIO

 

Sin duda, aquel hombre lo estaba pasando muy mal. Estaba, según nos dice el texto del Evangelio de San Marcos, gravemente endemoniado. Tenía muchos demonios. Por eso necesitaba el auxilio de Aquel a Quien los demonios temían: el Hijo de Dios.

 

Jesús echa a los demonios de aquel hombre. Sin embargo, a la ambición humana aquello, siendo tan maravilloso, parece no importarle nada. Y es que aquellos hombres no querían perder e negocio que hacían con los cerdos. Al parecer poco les importaba la vida de su prójimo endemoniado.

 

Aquel hombre, como es de esperar, está agradecido. Por eso quiere acompañar a Jesús. Pero el Maestro prefiere que diga lo que Dios ha hecho en su favor. Por eso no nos extraña nada que la fama de santidad de Jesucristo se extendiera por doquier.

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptar el auxilio de tu corazón.

 

 

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de enero de 2023

Bienaventurados debemos ser

Mt 5, 1-12a

 

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres de espíritu,  porque de ellos es el Reino de los Cielos.

4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =

5 Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón,  porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,   porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron  a los profetas anteriores a vosotros.”


COMENTARIO


Bien podemos decir que las Bienaventuranzas son un buen programa de vida espiritual para todo aquel que crea en el Hijo de Dios, que sepa que es el Enviado del Padre y que, en fin, vino al mundo para que el mundo se salvase.

Es lógico que de las Bienaventuranzas se haya dicho y escrito mucho porque cada una de ellas supone una forma de hacer, algo que debemos tener en cuenta en nuestra vida para que acuerde con la santísima Voluntad de Dios. 

El caso es que, de seguir las Bienaventuranzas al pie de la letra es seguro que allanamos nuestro camino al Cielo. Pero, eso, hay que seguirlas...

JESÚS, gracias por dejarnos claro qué es lo que debemos hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de enero de 2023

La poca fe

Mc 4, 35-41


"Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: 'Crucemos a la otra orilla'. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.

Lo despertaron y le dijeron: '¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?'

Despertándose, Él increpó al viento y dijo al mar: '¡Silencio! ¡Cállate!' El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.

Después les dijo: '¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?'

Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: '¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?'"


COMENTARIO


No podemos negar que aquellos que seguían más de cerca al Hijo de Dios eran algo tardos en comprender lo que estaba pasando desde que decidieron seguir a Quien los había llamado. 

Es cierto que la situación era difícil porque ellos veían en peligro su vida. Por eso le preguntan a Jesucristo si es que le daba igual que todos se ahogasen.

Podemos imaginar el pensamiento del Hijo de Dios acerca de aquellos que tenían tan poca fe que no eran capaces de confiar en Aquel que iba con ellos en la barca.


JESÚS, gracias por haber hecho ver a los que tanto dudaban...

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de enero de 2023

Cómo crece la fe

Mc 4, 26-34


"Jesús decía a sus discípulos: 'El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha'. También decía: '¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra'. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo."

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Marcos tiene todo que ver con lo que nosotros debemos hacer y tener muy en cuenta. Y es que la semilla de la fe crece en nuestro corazón pero lo hace poco a poco. 

Si dejamos fructificar la fe en nosotros será posible que todo lo que nos pase esté iluminado por ella y seamos capaces de las más grandes acciones o, incluso, de las más pequeñas que siempre suelen ser importantes. 

Es verdad que a los discípulos más allegados todo eso que decía, que dice aquí mismo Jesucristo, se lo explicaba para que entendieran mejor a qué se refería. 


JESÚS, gracias por explicar cómo tú explicas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de enero de 2023

No esconder la fe

Mc 4, 21-25


"Jesús decía a la multitud:

'¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!'


Y les decía: '¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene'". 

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Marcos debería ser escuchado y más que escuchado. Y es que nos habla acerca de cómo debemos ser y qué es lo que debemos hacer. 

En primer lugar, no debemos esconder la fe que tenemos porque podría servir de luz, faro o lámpara, para quien no la tenga y se encuentre perdido en el mundo. y por habla del celemín que se esconde...

Pero es es que, además, nunca debe olvidársenos que según nosotros hagamos con los demás, hará Dios con nosotros en nuestro Juicio Particular. Y, es más, hasta lo que creemos tener de fe (que, según hagamos, puede ser mas bien poca) se nos quitará...

JESÚS,  gracias por advertirnos de esta manera. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2023

Anunciar

Mc 16, 15-18


"Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:

'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán'”. 

COMENTARIO

Es cierto que el Hijo de Dios sabía que era muy buena cosa que la Buena Noticia fuera conocida por el mayor número de personas. Por eso hace lo que hace y los envía predicar, eso, la Buena Noticia.

Como es de esperar, cuando envía al mundo a sus discípulos lo hace con una serie de Bienes espirituales como, por ejemplo, arrojar a los demonios en Su Nombre; también hablarán nuevas lenguas, etc.

Al fin y al cabo, lo que hace Jesucristo es cumplir con la misión para la que había sido enviado al mundo. 


JESÚS, gracias por cumplir con la misión que te encomendó tu Padre del Ciel.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2023

Hacer la Voluntad de Dios

Mc 3, 31-35


"Llegaron la madre y los hermanos de Jesús y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Él, y le dijeron: 'Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera'.

Él les respondió: '¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?' Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de Él, dijo: 'Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre'. 

COMENTARIO

Siempre resulta este texto del Evangelio de San Marcos algo extraño. Y es que pudiera parecer que el Hijo de Dios está, algo así, como despreciando a su Madre, nada más y nada menos que a su Madre. 

Sabemos, sin embargo, que las cosas no son como parecen sino que, en boca de Jesucristo, las palabras tienen el sentido que tienen y al mismo debemos atenernos. 

En realidad, es justo lo contrario: tanto aprecia Jesucristo a la Virgen María que sabe muy bien que, seguramente, ella es la única que ha cumplido la Voluntad de Dios. Justo, pues, lo contrario. 


JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio al respecto de Tu Madre. 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de enero de 2023

Así empezó nuestra salvación

 

Mt 4, 12-23


 

“12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea.13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:  15 = ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! = 16 = El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. = 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: ‘Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.’ 18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.’ 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”



COMENTARIO

 

 

No podemos negar que el Hijo de Dios tenía algo más que idea de qué era lo que debía hacer y, más que nada, de cuándo y cómo debía hacerlo. Y cuando supo que su primo Juan iba a morir supo que había llegado el tan ansiado momento.

 

Lo que hizo Jesucristo fue predicar. Sí, predicó acerca del Reino de Dios como Buena Noticia.  Pero también escogió a los que le iban a seguir más de cerca como Maestro que era e iba a seguir siendo.

 

Lo que nos dice este texto del Evangelio de San Mateo es que Jesucristo no sólo predicaba sino que, además, sanaba de dolencias no sólo del alma sino también del cuerpo. Y es que para eso había salido.

 

 

JESÚS, gracias por saber cumplir con tu misión 

 

Eleuterio Fernández Guzmán