7 de noviembre de 2022

Aumentar nuestra fe

Lc 17, 1-6

“1 Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3 Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, le perdonarás.’ 5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido.’”

 

COMENTARIO

Jesús sabe, perfectamente, que la naturaleza de sus hermanos los hombres es pecadora y es fácil que se produzcan escándalos. Sin embargo aquellos que los producen deberían tener mucho cuidado porque Dios los ve y se lo tendrá en cuenta a la hora del Juicio Particular.

A pesar de tal comportamiento, el Hijo de Dios predica la misericordia y el perdón. Por eso hay que perdonar, como ya diría en otra ocasión, no siete sino setenta veces siete. Y tal era la forma de actuar de los discípulos de Cristo.

Por eso, por aquellas palabras y otras muchas, los apóstoles querían que su fe se viese aumentada. Pero Cristo, que los conoce perfectamente, sabe que no tiene mucha. Por eso les dice que si tuvieran tan poca como tamaño tiene un grano de mostaza (que es muy pequeña) harían grandes cosas. Pero no las hacen…

JESÚS, ayúdanos a tener fe, al menos, como un grano de mostaza.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


5 de noviembre de 2022

No servir a dos señores

Lc 16, 9-15


"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios'” 

COMENTARIO

El Hijo de  Dios, en este texto del Evangelio de San Lucas, nos advierte de dos cosas en las que fácilmente podemos caer. Y es que su interés es que nos salvemos y por eso nos dice lo que es importante para nosotros.

En realidad, la base de nuestro actuación ha de estar relacionada con lo que hacemos. Y debemos hacer todo, desde lo más pequeño, así como Dios quiere que lo hagamos. Y es que, como dice Cristo, si no somos fieles en lo pequeño ha de ser difícil que lo seamos en lo de más importancia...

Y otra cosa crucial: no debemos intentar servir a dos señores. Y menos aún si uno de ellos de Dios mismo. Y es que no será difícil que tratemos de hacer eso con quien no lo sea y, de paso, intentemos servir al Todopoderoso. Y es que eso no será fácil y, es más seguro que no es posible...

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de qué es lo que debe importarnos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de noviembre de 2022

La humildad necesaria y la inocencia

Lc 16, 1-8


"Jesús decía a sus discípulos:

Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.

El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' 'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.

Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?' 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.'"

COMENTARIO

Ciertamente, el texto del Evangelio de San Lucas que el Calendario Litúrgico nos reserva para hoy tiene que ver, eso creemos nosotros, con cómo somos o, en fin, cómo debemos ser los hijos de Dios y los discípulos de Jesucristo.

Lo de arriba lo decimos porque dice el Hijo de Dios que los hijos del mundo son más astutos que los hijos de la luz. Y ha de querer decir que las características que deben tener los segundos son la humildad y la inocencia. 

Es cierto y verdad que muchas veces los que son del mundo van a engañar a los hijos de la luz pues para eso son más astutos en su trato. Sin embargo, nosotros sabemos que, al fin y a la postre, saldremos vencedores de esta simpar lucha espiritual. 


JESÚS, gracias por advertirnos acerca de cómo debemos ser. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2022

Convertirse es importante para Cristo


Lc 15, 1-10

"Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos'. Jesús les dijo entonces esta parábola: 'Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido'.

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse'.

Y les dijo también: 'Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido'.

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte'”. 

COMENTARIO 

Es cierto que el Hijo de Dios tiene que insistir muchas veces en algo que debería ser claro para todos sus discípulos: tenemos que salvarnos y, para eso, algo debemos hacer. Y eso es lo que dice en algunas ocasiones y, ahora mismo, en este texto del Evangelio de San Lucas. 

Es verdad que en el Cielo debe haber mucha alegría y mucho gozo cuando alguien que era pecador se ha llegado a convertir pues es Voluntad de Dios que eso sea así. Y es por eso que Jesucristo aquí mismo e insiste en lo que dice en otras ocasiones. 

Es verdad, también, que algo debemos hacer nosotros. Y por eso nos habla del pastor que sale a buscar a la oveja perdida y de la mujer que insiste en buscar la moneda perdida. Y eso es lo que debemos hacer nosotros: insistir en nuestra salvación.


JESÚS, gracias por darnos pistas acerca de nuestra salvación. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2022

Camino, Verdad y Vida… eterna


Jn 14, 1-16

 

“1 ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy sabéis el camino.’ 5 Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ 6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.”

 

COMENTARIO

 

Lo que dice Cristo en este texto del Evangelio de San Juan es crucial y esencial para nuestra fe. Y es que nos dice, por ejemplo, que no debemos estar turbados. Lo que debemos hacer es creer en Dios y en su voluntad de cara a nosotros que es puramente misericordiosa.

 

La misericordia de Dios se manifiesta en su Hijo Jesucristo. Y es que nuestro hermano, el Emmanuel, se fue al Cielo a prepararnos un lugar para cuando vayamos junto a Él. Es más, será el mismo Cristo cuando, en su Parusía, nos lleve al Definitivo Reino de Dios.

 

Tomás, que bien ganado tenía el apellido de incrédulo, ese el que no sabe. Por eso Cristo se ve en la obligación de decir las tres cosas más importantes que debemos saber: el Hijo de Dios es el camino, es la Verdad y es la Vida… por demás, eterna.

 

JESÚS, ayúdanos a creer en que eres la Verdad, que eres la Vida y que eres el Camino para la que es eterna.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de noviembre de 2022

Los bienaventurados


Mt 5,1-12a

 

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

 

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

 

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de octubre de 2022

Zaqueo se salvó


Lc 19, 1-10



“1 Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. 2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. 3 Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. 4 Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. 5 Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.’ 6 Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7 Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.’ 8 Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo. 9 Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10 pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.’”



COMENTARIO

 

Es seguro que muchos tenían a Zaqueo por uno de los peores pecadores porque trabajaba cobrando impuestos al pueblo elegido por Dios y lo hacía, nada más y nada menos, que para el invasor romano.

 

Zaqueo, de todas formas, tenía intención de conocer al Maestro porque debía haber escuchado acerca de su capacidad de perdón y misericordia. Y hace todo lo posible para verlo.

 

El Hijo de Dios sabe que Zaqueo lo está pasando mal porque no quiere, en el fondo, hacer lo que hace. Por eso sabe que aquella intención del recaudador de impuesto le ha supuesto la salvación.

 

 

JESÚS,  gracias por haber salvado a Zaqueo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2022

Los eligió Cristo; fue Cristo quien escogió

Lc 6, 12-19


"Jesús se retiró a la montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos."

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios se retira a la montaña nosotros pensamos que lo hace para estar, primero, más tranquilo pero, seguro, para estar más cerca de su Padre, Dios Todopoderoso. Y lo hace para orar o, lo que es lo mismo, para buscar respuesta a su pregunta de a quién ha de escoger para ser Apóstol suyo. 

Sabemos más que de sobra los nombres de aquellos hombres que escogió para que fueran, por decirlo así, discípulos privilegiados. Y le iban a acompañar, le acompañaron todos los años que estuvo predicando la Buena Noticia de que el Reino de Dios había sido implantado en el mundo. 

Sabía la gente que de Jesucristo salía una fuerza que, nada más y nada menos, sanaba a los enfermos. Y es que el poder de Dios era, claro, total sobre las enfermedades. Y desde entonces, que allí había alguien más que un Maestro...


JESÚS, gracias por haber sabido escoger a los Doce. 


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2022

Un aviso más que cierto

Lc 13, 31-35


"Jesucristo según san Lucas.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: 'Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte'

El les respondió: 'Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'" 

COMENTARIO

No podemos decir que esté mal que hubiera quien quisiera avisar al Hijo de Dios de que Herodes lo que quería matar. Y es que era un secreto a voces que eso era lo que algunos poderosos de Israel querían hacer con el Enviado de Dios al mundo. 

El caso es que Jesucristo siente mucho que hubiera mucho de entre su pueblo que no lo quisiera para nada. Tampoco se extraña de eso porque todo, además, estaba escrito y se debía cumplir palabra por palabra. 

En realidad, nosotros dudamos de que Cristo fuera un profeta porque los tales son, digamos, "tomados" por Dios para cumplir una misión y Cristo era Dios hecho hombre. Hablaba así para que le entendieran todos...

JESÚS,  gracias por cumplir, hasta las últimas consecuencias, tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2022

Querer ser aquí los últimos


Lc 13, 22-30

"Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: 'Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?'

Él respondió: 'Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y Él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.

Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y Tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero Él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.'"

COMENTARIO

Querer saber cuántas almas van a salvarse no es una pretensión que podamos tildar de absurda. Y es que a todos los creyentes nos interesa saber eso aunque, es cierto esto, el Hijo de Dios, como suele ser habitual, no tiene el mismo pensamiento que nosotros.

Para Jesucristo, la salvación no es algo fácil o que se consiga sin cierto esfuerzo espiritual. Por eso habla de la puerta estrecha por la que debemos entrar y, por eso mismo, no recomienda la ancha aunque eso nos pueda parecer extraño. Y también que aquí, en el mundo, es mejor ser los últimos (entendiendo lo que esto significa, claro está...) que los primeros según ciertos sentidos del mundo...

El caso es que la puerta estrecha es la de la fe que se tiene de verdad, que se sacrifica por el prójimo y por la que sólo se pasa si, de verdad, se quiere pasar por ella sabiendo lo que eso supone. Y en eso, el Hijo de Dios lo tiene más que claro...


JESÚS,  gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

25 de octubre de 2022

Una pequeñez más que importante

Lc 13, 18-21



"Jesús dijo:

'¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas'.

Dijo también: '¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa'”. 

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas es para que comprendamos que las cosas de la fe, de la nuestra, son como son y que debemos comprender el sentido de las mismas. 

En realidad, Jesucristo nos dice que la fe que tenemos no es algo, así, como grandilocuente en un principio sino que tiene más que ver con la pequeñez que entra en el corazón pero que, poco a poco, va creciendo en el mismo y se adueña de nuestra vida y que eso es para nuestro bien.

Ciertamente es así pues ya sabemos que, poco a poco, nos va ganando el corazón Dios mismo.


JESÚS, gracias por darnos a entender el cómo de nuestra propia fe. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2022

Saber cómo somos porque Dios lo sabe

Lc 18, 9-14




9 Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10 ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. 12 Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.’


13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’ 14 Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.’”



COMENTARIO


Es cierto y verdad que esta parábola nos viene la mar de bien para darnos cuenta de que, en realidad, por mucho que podamos disimular, Dios siempre sabe lo que somos y cómo somos.


Tenemos dos formas de comportarnos: como el publicano o como el fariseo. Y en cada una de ellas se encuentra el quid de la cuestión de cómo somos. Y es que, por mucho que haya pasado el tiempo, tales actitudes pueden ser reales y de ahora mismo.


El Hijo de Dios lo dice con toda claridad y pone el punto donde debe ser puesto: debemos ser humildes o, de lo contrario, seremos humillados. Y no habla de aquí mismo sino de lo que sucederá después de nuestra muerte...



JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de octubre de 2022

Debemos tener más que cuidado

Lc 12, 54-59

"Jesús dijo a la multitud:

'Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y éste te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.'"

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas el Hijo de Dios nos pone sobre la pista de qué es lo que debemos hacer pero, sobre todo, de lo que no debemos hacer en cuanto a la salvación de nuestra alma. Y es que es cierto que sobre aquello que nos rodea tenemos información más de la necesaria y estamos más que seguros de ciertas cosas. Sin embargo, de aquello que de verdad debería importarnos (la salvación del alma) es cierto y verdad que no siempre estamos dispuestos a tener en cuenta lo que nos corresponde saber. 

El caso es que muy claro lo dice Jesucristo: hasta que no paguemos lo que nos corresponde pagar no saldremos de donde estemos que, por ejemplo, podría ser el Purgatorio.

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de lo que nos debe importar más que nada. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2022

La división que trajo Cristo


Lc 12, 49-53


Jesús dijo a sus discípulos:


Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!


¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.’”



COMENTARIO


Ciertamente, cuando se escuchan estas palabras del Hijo de Dios no son pocas las personas que pueden llevarse las manos a la cabeza porque son, ciertamente, extrañas.

El caso es que Jesucristo había venido al mundo a traer fuego. Pero el fuego del que habla es aquel que purifica el corazón del pecador, aquel que acaba limpiando el alma de quien ha caído en la tentación…

Tampoco debe extrañarnos que diga Cristo eso de que unos estarán contra otros porque es, exactamente, lo que ha pasado a lo largo de la historia del cristianismo. Y es que no todo ser humano se da cuenta dónde está el Bien y Quien lo atesora.



JESÚS, gracias por traer Tu fuego al mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2022

Debemos estar preparados

Lc 12, 39-48



Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada’.

Pedro preguntó entonces: ‘Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?’

El Señor le dijo: ‘¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.


El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquél que, sin saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente.


Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho más’”.



COMENTARIO


De muchas formas y en diversas ocasiones el Hijo de Dios nos dice, a los que escuchaban entonces y a los que lo hacemos ahora, que debemos estar preparados.

En realidad, nos está advirtiendo de que, cuando menos lo esperemos, seremos llamados por Dios a comparecer ante su Tribunal y, para entonces, en efecto, debemos estar preparados.

Lo que quiere decirnos Jesucristo es que preparemos el alma y el corazón y que, para eso, debemos aplicarnos a, efectivamente, prepararlos. Y en eso nada puede obstaculizar tal preparación salvo nosotros mismos.


JESÚS, gracias por advertirnos sobre lo que nos conviene.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de octubre de 2022

Mies y lobos

Lc 10,1-9

 

“En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 

‘En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’’”.

 

 

COMENTARIO

 

Mies y trabajadores

 

Jesús sabe que transmitir la Palabra de Dios supone que haya personas dispuestas a hacer tal cosa. Por eso pide a sus discípulos que pidan al Creador, en oración, que suscite, de entre ellos, a los que vayan a cumplir tal misión.

 

Lobos y ovejas

 

Sabe, de todas formas, Cristo, que allí donde van a ir aquellos enviados habrá muchas personas que no acepten el mensaje que llevan. Pero ellos, sus enviados, deben comportarse con total sometimiento a la Providencia de Dios.

 

Libertad de espíritu

 

Sin embargo, el Hijo de Dios, que sabe que el ser humano es libre para aceptar, o no, su mensaje, no les dice a sus enviados que obliguen a aceptar la Buena Noticia. Ellos harán lo que buenamente Dios quiera que hagan.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser trabajadores de la mies del Señor y a serlo en el ámbito en el que nos movemos, estamos y existimos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de octubre de 2022

Prepararse a conciencia al encuentro con Dios

Lc 12, 13-21

 

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo’. 14 Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes’. 16 Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios’”.

 

 

COMENTARIO

 

Como suele hacer muchas veces, el Hijo de Dios nos advierte de la verdad de las cosas del alma. Y es, entonces como ahora, muchos confunden las mismas y equivocan el qué hacer y hacia dónde dirigir sus pasos.

 

Aquel hombre le habla a su alma como si se tratase de otro hombre cualquiera, con sus problemas y sus posibilidades humanas de hacer. No sabía, a lo mejor, que el alma es de Dios y que sólo Dios puede tratar con ella.

 

Es cierto y verdad que quien hace de los bienes del mundo un tesoro sobre el que existir, es más que probable que acabe cayendo en la fosa de la que tanto habla el salmista. Por eso Jesucristo, que quiere nuestro bien y sólo tiene en cuenta nuestro interés espiritual, nos pone sobre la pista de la verdad: hay que preparar el alma para el encuentro con Dios su Juicio acerca de ella.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a estar preparados para cuando seamos llamados por tu Padre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de octubre de 2022

Ser perseverantes

Lc 18, 1-8




Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: ‘En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: ‘Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario’.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: ‘Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme’.
Y el Señor dijo: ‘Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?’”.



COMENTARIO


En realidad, cuando el Hijo de Dios habla de lo que yo habla lo hace para nuestro bien y para que sepamos a qué debemos atenernos en materia de aquello que pedimos a Dios.


El caso de aquel juez no es, seguramente, el único con el que podemos encontrarnos pues algunas que otras veces nosotros podemos caer en situación similar de egoísmo.


Y, por último, la pregunta que hace Cristo y que debería alertarnos acerca de si encontrará fe en la tierra cuando vuelva en su Parusía el Hijo de Dios.




JESÚS, gracias por tantos bienes espirituales.



Eleuterio Fernández Guzmán