Jn 19, 25-27
15 de septiembre de 2022
María es Madre nuestra
14 de septiembre de 2022
Lo que se ha de cumplir y ha de pasar
Lc 3, 13-17
13 de septiembre de 2022
Dios visitó a su pueblo
Lc 7, 11-17
12 de septiembre de 2022
La mucha fuerza de la fe
Lc 7,1-10
“En aquel tiempo, cuando
Jesús hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en
Cafarnaúm. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy
querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde Él unos ancianos de
los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Éstos, llegando
donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: ‘Merece que se lo concedas,
porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga’.
Jesús iba con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a
unos amigos a decirle: ‘Señor, no te molestes, porque no soy digno de que
entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu
encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que
soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y
a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace’.
Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre
que le seguía: ‘Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande’.
Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.”
COMENTARIO
A lo largo de su vida llamada pública,
Jesús se encuentra con muchas personas. Es decir, desde creyentes fieles
judíos, pasando por temerosos de Dios o, por fin, simples paganos de religión
no judía. El caso es que alguna vez muchos se llevan una sorpresa.
Aquel centurión quería mucho a su siervo.
Tal es así que no ve otra solución que acudir a aquel Maestro del que muy bien
había escuchado hablar. Seguramente sería, aquel hombre, un temeroso de Dios.
No le avergüenza, para nada, acudir a un judío.
Jesús sabe que aquel hombre ha confiado
la vida de su siervo a Cristo. Ha confiado totalmente en Quien dicen que puede
curarlo. Por eso, Jesús le hace el favor aquel y cuando el buen hombre llega a
su casa encuentra a su siervo curado. Otra cosa no podía esperar, ni él ni nadie,
de Cristo.
JESÚS, ayúdanos a tener la fe del centurión. Al menos esa.
Eleuterio Fernández Guzmán
11 de septiembre de 2022
Encontrar el Reino de Dios
Lc 15, 1-10
“1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. 3 Entonces les dijo esta parábola. 4 ‘¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; 6 y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.’ 7 Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 8 ‘O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’ 10 Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta’”
10 de septiembre de 2022
No podemos ser necios
Lc 6, 43-49
‘No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
¿Por qué ustedes me llaman: ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo? Yo les diré a quién se parece todo aquél que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la inundación, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.’”
9 de septiembre de 2022
Lo de la paja y la viga...
Lc 6, 39-42
‘¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es superior a su maestro, pero, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la paja que llevas en el ojo”, cuando no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.’”
8 de septiembre de 2022
De dónde y cómo vino Cristo al mundo
Mt 1, 1-16.18-23
Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de éstos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de éste fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de éste fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David.
Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo:
María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados’.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
‘La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel’, que traducido significa: ‘Dios con nosotros’”.
7 de septiembre de 2022
Bienaventurados
Lc 6, 20-26
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!
¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban el nombre de ustedes, considerando os infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!”
6 de septiembre de 2022
Y escogió Dios
Lc 6, 12-19
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.”
5 de septiembre de 2022
Una lección de misericordia
Lc 6,6-11
“Sucedió que entró Jesús
otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía
la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba
en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus
pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en
medio’. Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto
si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en
vez de destruirla’. Y mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano’. Él lo
hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí
qué harían a Jesús.”
COMENTARIO
Los que persiguen a Jesús aprovechan
cualquier situación para ponerlo en entredicho y hacer ver que, según ellos,
incumple muchos preceptos de la Ley. Aquel del sábado, además, era de los más
importantes.
Jesús sabe, sin embargo, que su misión no
consistía en contentar a los poderosos sino en tener en cuenta a los
necesitados y aquel hombre, que tenía la mano derecha seca, no era poco
necesitado. Y lo cura.
Ellos, los que lo persiguen, no creen que
sea importante curar sino hacerlo en sábado. Y Jesús, que tenía más claras las
prioridades a seguir y a tener en cuenta, no duda lo más mínimo en hacer lo que
debe hacer. Por eso los malvados se preguntaban qué iban a hacer con Jesús…
JESÚS, ayúdanos a tener en cuenta la misericordia de Dios.
Eleuterio Fernández Guzmán
4 de septiembre de 2022
Llevar nuestra cruz tras Cristo
Lc 14, 25-33
“25 Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: 26 ‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. 27 El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 28 ‘Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? 29 No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: 30 ‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar.’ 31 O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000? 32 Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. 33 Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.’”