22 de agosto de 2022

La Reina del Universo


Lc 1, 26-38

  

“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’

29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

30 El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le

dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.’ 34 María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’

35 El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder

del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 = porque ninguna cosa es imposible para Dios.’ = 38 Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue. 39 En aquellos días, se levantó,”

 

COMENTARIO

 

Misión de Gabriel

 

El enviado de Dios al mundo para comunicar a una niña que había sido elegida por el Creador par ser su hermano debía cumplir su misión con perfección absoluta. Por eso se dirige a María con dulzura y llamándola “llena de gracia”.

 

 

Escoger a María

 

Debía Dios, porque eso era lo que quería para salvar a la humanidad caía, escoger a quien iba a ser su Madre. Y conociendo a María, la joven de Nazaret, de su piedad y castidad, no dudó lo más mínimo en escogerla.

 

 

El sí de la Madre

 

 

Es bien cierto que María podía haber dicho otra cosa al Ángel Gabriel. Sin embargo, en teniendo en cuenta que era piadosa y amaba a Dios sobre todas las cosas que dijera que ella era la “esclava del Señor” era expresión de un amor bien cierto y verdadero.

 

 

JESÚS, gracias por María, gracias por la Madre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

21 de agosto de 2022

La puerta estrecha que lleva al Cielo

Lc 13, 22-30



Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: ‘Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?’

Él respondió: ‘Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’.


Y Él les responderá: ‘No sé de dónde son ustedes’.


Entonces comenzarán a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y Tú enseñaste en nuestras plazas’. Pero Él les dirá: ‘No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!


Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.


Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos’”.



COMENTARIO


No podemos negar que este texto del Evangelio de San Lucas es una clara advertencia que nos hace el Hijo de Dios a todo aquel que quiera tener una vida que sea, verdaderamente, eterna.

Es cierto que hay quien cree que la vida es un vivir sin sentido espiritual alguno. Quieren pasar por las puertas anchas del mundo y, en efecto, eso es lo que hace. Pero Jesucristo nos dice que eso no es lo más conveniente para sus hermanos los hombres.

Nos dice el Hijo de Dios que debemos entrar por la puerta estrecha porque la misma es la que lleva al Cielo. Es decir, que nada de querer ser servidos sino, al contrario, tener un espíritu de servicio de sacrificio y mortificación. Sólo así se entra por la puerta estrecha.


JESÚS, gracias por saber hablarnos de la forma como nos hablas.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de agosto de 2022

El Primer Mandamiento

Mt 22, 34-40



Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: ‘Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?’

Jesús le respondió: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas’”.


COMENTARIO


No deja de ser sorprendente que sabiendo cómo era el Hijo de Dios hubiera quien quisiera preguntarle lo que en aquella ocasión le preguntaron. Y es que, al parecer, hasta es posible que albergarán la idea de que aquel Maestro con quien tanto se metían para hacerle daño no supiera la respuesta.

Como es de esperar, aquel Maestro era mucho más que un Maestro y aquella pregunta no iba a quedar sin respuesta pues era lógico que quien había hecho la Ley (Cristo es Dios hecho hombre) supiera muy bien qué responder… como siempre, por cierto.

En efecto, el Primer Mandamiento de la Ley de Dios es amar a Dios sobre todas las cosas. Y a eso añade Jesucristo el otro Mandamiento a respetar: amar al prójimo como a ti mismo. Y es casi seguro que de este Mandamiento muchos se olvidaran...



JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de agosto de 2022

No nos conviene desoír a Dios


Mt 22,1-14

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

‘Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”.

COMENTARIO

 

Había muchos en el pueblo elegido por Dios que creían que eran ellos, en exclusiva, los que se iban a salvar. Por eso sentían un cierto desprecio por los demás pueblos y no los tenía como dignos de hallar el amor de Dios.

 

Jesús, sin embargo, sabe perfectamente (es Dios hecho hombre) que eso no es así. Conoce que Dios llama todo el mundo pero que cada cual responde como tiene por oportuno. Da oportunidad a cada cual de responder a su llamada.

 

De todas formas, no podemos presentarnos ante el Creador de una forma poco presentable. Debemos llevar el alma limpia porque, de lo contrario, deberemos pasar el tiempo que nos corresponda para ser limpiados.

 

JESÚS, ayúdanos a estar preparados para presentarnos ante el Padre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

17 de agosto de 2022

Somos llamados a cualquiera hora

MT 20, 1-16



El Reino de los Cielos es como un hombre, dueño de una propiedad, que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. 2 Después de haber convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Salió también hacia la hora tercia y vio a otros que estaban en la plaza parados, 4 y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo’. 5 Ellos marcharon. De nuevo salió hacia la hora sexta y de nona e hizo lo mismo. 6 Hacia la hora undécima volvió a salir y todavía encontró a otros parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí todo el día ociosos?’ 7 Le contestaron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’. 8 A la caída de la tarde le dijo el amo de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y dales el jornal, empezando por los últimos hasta llegar a los primeros’. 9 Vinieron los de la hora undécima y percibieron un denario cada uno. 10 Y cuando llegaron los primeros pensaron que cobrarían más, pero también ellos recibieron un denario cada uno. 11 Al recibirlo, se pusieron a murmurar contra el dueño: 12 ‘A estos últimos que han trabajado sólo una hora los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor’. 13 Él le respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿acaso no conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo tuyo y vete; quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿No puedo yo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O es que vas a ver con malos ojos que yo sea bueno?’”



COMENTARIO



Pensando humanamente no es nada extraño que aquellos trabajadores de la viña que llevaban todo el día trabajando no entendieran cómo era posible que todos los que habían sido llamados por el dueño de la misma cobraran lo mismo. Y es que, eso, humanamente hablando, es posible no se entienda.

Sin embargo, para Dios no son lo mismo las cosas. Y es que este texto muy bien lo podemos relacionar con el llamado del Todopoderoso de aquellos a los que quiere llamar. Y en eso es cierto que no todos somos o seremos llamados a la misma hora. Algunos de muy jóvenes son llamados a seguir a Dios; otros, a mayor edad…

El caso es que el Amor de Dios es igual para todos sus hijos. Y eso es lo que debemos tener en cuenta.



JESÚS, gracias por colaborar con Tu Padre del Cielo en esto.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de agosto de 2022

Ser, aquí, los últimos


Mt 19,23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos’. Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: ‘Entonces, ¿quién se podrá salvar?’. Jesús, mirándolos fijamente, dijo: Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible’.

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’. Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’”.

 

COMENTARIO

 

No se puede negar que cada judía tenía un anhelo grande: la vida eterna, estar con Dios para siempre. Por eso Jesús sabe que debe enseñar todo lo que pueda acerca de cómo eso puede conseguirse.

 

La cosa no es fácil. Jesús pone el ejemplo del camello y del rico para que vean lo dificultoso que puede ser llegar al Cielo. Además, es cosa de Dios decidir quién está capacitado espiritualmente para tener la Visión Beatífica.

 

Sin embargo, Jesús avanza una gran verdad: quien le siga ahora, quien deje atrás su corazón de piedra y venga a tener uno de carne tendrá, ya, una gran ganancia y luego, cuando muera, la vida eterna.

 

JESÚS, ayúdanos a seguirte siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

15 de agosto de 2022

Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo

 

Hoy corresponde el evangelio de san Lucas. En concreto los versículos 39 al 56 del capítulo 1 del mismo. María proclama el Magnificat ante su prima Isabel.



 

JESÚS, cuida a tu Madre y escucha siempre las peticiones que a ella dirigimos desde nuestra vida terrena.

 


Eleuterio Fernández Guzmán



14 de agosto de 2022

Ser como niños...

Sábado, 13 de agosto de 2022

Mt 19, 13-15


Trajeron a unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: ‘Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos’”.

Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.


COMENTARIO


Como es más que sabido, en tiempos de la primera venida del Hijo de Dios al mundo la consideración que, en el mundo judío, se tenía de los niños, no era la mejor de todas. Por eso sus discípulos no querían que los niños se acercaran al Maestro.

Jesucristo, sin embargo, tenía una consideración más que distinta del pensamiento general porque conocía la Voluntad de Dios y, como podemos imaginar, no era la misma que la de aquellos que creían sabérselas todas.

Cuando el Hijo de Dios dice que el Reino de los Cielos pertenece a los que son como los niños es porque sabe bien lo que dice. Y es que el niño recibe lo bueno en un corazón aún limpio y eso los hace aptos para la siempre del Amor y la Misericordia de Dios.



JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2022

Las cosas como deben ser

Mt 19, 3-12



Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: ‘¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?’

Él respondió: ‘¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, ‘los hizo varón y mujer’; y que dijo: ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne’? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido’.

Le replicaron: ‘Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?’


Él les dijo: ‘Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio’.


Sus discípulos le dijeron: ‘Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse’. Y Él les respondió: ‘No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!’”



COMENTARIO


Según vemos en muchas páginas de los Evangelios, en tiempos del Hijo de Dios había muchas partes de la Ley de Dios que se habían llegado a tergiversar con el paso de los siglos y Jesucristo había venido al mundo a que se cumpliese TODA la ley pero como Dios quería y no como el hombre había llegado a querer cumplirla.


El ejemplo del divorcio era uno que, al parecer, tenía muy claro el pueblo elegido por Dios: se podía divorciar un hombre de una una mujer según algunas que otras causas. Pero el Hijo de Dios no entendía tal tema de la misma forma sino como la entendía Dios porque Él era Dios hecho hombre.


Lo último que dice Jesucristo muestra que no todos los presentes alcanzaban a entender sus palabras. Sin embargo, es seguro que algunos de ellos sí entendieron lo que quería decir con aquello de que Dios había unido al hombre y a mujer y que eso era para siempre.



JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de agosto de 2022

Saber perdonar

Mt 18, 21-35


En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: ‘Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?’ Jesús le contesta: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.’ El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: ‘Págame lo que me debes.’ El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.’”


COMENTARIO


Al parecer, aquel hombre no tenía muy claro cuántas veces debía perdonar a su hermano. Por eso le pregunta Pedro al Hijo de Dios. Y la respuesta del mismo es como para pensar mucho lo dicho: en resumidas cuentas… siempre se ha de perdonar.

Es cierto que Dios nos perdona pero no por eso podemos tratar de engañarlo diciendo que no vamos a pecar más porque el Creador tiene una gran paciencia pero también tiene gran memoria para que su Justicia sea, eso, justa.

Debemos, por tanto, perdonar como Dios quiere que perdonemos. Y sí, seguramente será muy difícil que lleguemos a perdonar siempre pero, al menos, debemos tratar de hacerlo pues la santísima Voluntad del Todopoderoso que así sea.




JESÚS, gracias por ser claro y diáfano en lo que nos dices.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de agosto de 2022

Seguir a Cristo

Jn 12, 24-26


“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.’”


COMENTARIO

No podemos negar que este Evangelio de San Juan tiene mucho de importante y nos pone sobre la pista de cómo debemos ser y, en fin, de cómo debemos comportarnos.

Amarse a sí mismo no es bueno camino para el Cielo y sí lo es aborrecerse a sí mismo con lo que eso supone de tener más que claro qué es lo que nos importa porque Dios no puede querer queseamos egoístas sino, justamente, al contrario.

Y por último, nos dice el Hijo de Dios que seguirlo a Él supone ponerse en actitud de servicio, en servir. Y es que lo mismo que hizo Jesucristo en su primera venida al mundo, servir, es lo que ha de querer para nosotros, sus hermanos.


JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista que lleva a la vida eterna.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de agosto de 2022

No nos conviene ser tan necios

MT 25, 1-13


Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.”


COMENTARIO


Ciertamente, el mensaje que deja el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo nos viene la mar de bien porque ya sabemos a qué se refiere con eso de las lámparas que no deben quedarse sin aceite…

Aquellas mujeres, ciertamente, fueron necias por no haber llevado el aceite necesario para las lámparas. Y el caso es que a nosotros nos puede pasar lo mismo si no atendemos el necesario “combustible” para nuestro corazón y nuestra alma.

Nosotros podemos hacer como aquellas vírgenes que querían aprovecharse del aceite de las que sí lo habían llevado. Sin embargo, a cada uno de nosotros nos corresponde nuestra salvación y no deberíamos hacer que otros creyentes nos la regalaran con sus oraciones.


JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.



Eleuterio Fernández Guzmán

8 de agosto de 2022

Saber bien lo que importa

Mt 17, 22-27

 

“Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres: lo matarán y al tercer día resucitará’. Y ellos quedaron muy apenados.


Al llegar a Cafarnaúm, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: ‘¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?’ ‘Sí, lo paga’, respondió.


Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: ‘¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?’ Y como Pedro respondió: ‘De los extraños’, Jesús le dijo: ‘Eso quiere decir que los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti’”.

 

 

COMENTARIO

 

 

No podemos negar que cuando aquellos que acompañaban al Hijo de Dios escucharon lo que les tenía que decir no aceptaron muy bien las mismas o, mejor, se entristecieron.

 

Ciertamente si el Maestro a que se sigue les dice lo que le va a pasar no es esperar que los Apóstoles queden nada tranquilos. Y es que ellos, como podemos suponer, hubieran querido seguir viviendo a su lado por muchos más años.

 

Hay algo, de todas formas, en lo que no quiere incurrir el Hijo de Dios: escandalizar con sus acciones. Y por eso, en muchas ocasiones, nos advierte con la importancia de no caer en tales actitudes.

 

 

JESÚS,  gracias por advertirnos sobre lo que es importante.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de agosto de 2022

Debemos estar preparados

Lc 12, 32-48


“32 ‘No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 35 ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, 36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. 37 Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. 38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! 39 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. 40 También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.’ 41 Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?,’

42 Respondió el Señor: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? 43 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. 44 De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. 45 Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir”, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, 46 vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 47 ‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más’”.


COMENTARIO


Todo este texto del Evangelio de San Lucas es una advertencia de parte del Hijo de Dios hacia sus hermanos los hombres. Y es que tiene mucho interés en preservar la vida eterna de los mismos y, por eso, pone sobre mesa la verdad de las cosas.

Cada palabra y cada pensamiento que Jesucristo expresa aquí nos viene la mar de bien porque nos dice, exactamente, cómo debemos prepararnos para cuando seamos llamados por Dios a comparecer ante Su Tribunal.

La cosa es bien sencilla: de sobre sabemos cuál es el camino y la puerta por la que debemos entrar en el Cielo: estrecha. Y, para eso, debemos siempre estar preparados. Preparar el alma… sólo eso.


JESÚS, gracias por advertirnos así.


Eleuterio Fernández Guzmán