6 de mayo de 2022

Que Cristo permanezca en nosotros

Jn 6, 52-59



Los judíos discutían entre sí, diciendo: ‘¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?’.


Jesús les respondió: ‘Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.’
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún. 



COMENTARIO


Ya son unas cuantas veces, que sepamos, que el Hijo de Dios dice lo mismo pero de forma distinta: es importante salvarse para la vida eterna y hay una forma de hacerlo.

Decir que se debía comer su carne era decir mucho. Y es que aquellos que escuchaban sus palabras no acababan de entender a qué se refería sino a “su carne”. El caso es que nosotros sí sabemos a qué se refería: la Eucaristía.

Es más, lo que siempre dice Jesucristo es que seguirlo a Él es algo más que seguir a una persona: es seguir al mismo Dios que, como sabemos, es Quien todo lo ha hecho y todo lo mantiene.



JESÚS, gracias por ser tan directo en tus palabras.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de mayo de 2022

Un Pan para la vida eterna

Jn 6, 44-51



Jesús dijo a la gente: ‘Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: ‘Todos serán instruidos por Dios’. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí.

Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida.


Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.

Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo.”

Palabra del Señor. 


COMENTARIO


El caso es que el Hijo de Dios, como había sido enviado al mundo para que el mundo se salvase lo que hacía era, exactamente, eso. Y, a decir verdad, en muchas ocasiones procuraba que quedara claro cómo se alcanzaba la vida eterna.

Lo dice aquí con toda claridad: resucitará en el último día a toda aquella alma que haya escuchado la Palabra de Dios y la haya cumplido en su vida. Y eso es algo que nunca se nos debería olvidar.

Nos dice Jesucristo que el Pan bajado del Cielo y por eso debemos tener en cuenta que comer tal Pan es mucho más que hacer una simple ingesta. Y es que con el Pan bajado del Cielo alcanzamos la vida eterna.




JESÚS, gracias por darte a nosotros como Pan bajado del Cielo.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de mayo de 2022

Resucitar el último día

Jn 6, 35-40



Jesús dijo a la gente:

‘Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día.’ 


COMENTARIO


El Hijo de Dios dice con toda claridad que la Voluntad de Dios es que no se pierda ninguno de los que le dio como hermanos. El caso es que eso, como suele pasar, depende también de lo que cada uno de nosotros quiera hacer con su vida.

Esto último lo decimos porque dice Jesucristo que no lo creen. Es decir, que a pesar de haber visto lo que han visto y oír lo que hay oído…, vamos, que no lo quiere creer y eso ha de tener malas consecuencias…

Lo que tiene de bueno seguir y creer en Cristo es que nos ha de resucitar en el último día. Y es que lo dice, esto también, con toda claridad: quien cree en él resucitará para la vida eterna. Así de simple y sencillo.



JESÚS, gracias por ser tan claro en tus palabras para que no haya duda alguna.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de mayo de 2022

El Camino, la Verdad y la Vida

Jn 14, 6-14



A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a Tomás:

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto’.

Felipe le dijo: ‘Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta’. Jesús le respondió: ‘Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre’? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré’”. 


COMENTARIO


Es verdad que son muchas las veces que hemos escuchado las palabras que aquí dice el Hijo de Dios. Y es que no es poco importante que, en las circunstancias en las que la dice, digan lo que dicen para comprensión de más de un alma algo despistada.


No dice con toda claridad que a través de Él llegaremos a Dios, que es la Palabra y la Verdad de Dios y que la vida eterna está en Sus manos pues es, en efecto, la Vida, la que verdad importa y la que de verdad debería importarnos.


Es no poco importante que Jesucristo les diga a los que están en aquella Cena que lo que se pide, lo que se le pida a Él, Él lo hará en Su Nombre que es lo mismo que decir que lo hará en nombre de Dios, pues Cristo y Dios son Uno.



JESÚS, gracias por ser tan claro a la hora de decirnos las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2022

El poder de Dios

Sábado 30 de mayo de 2022

Jn 6, 16-21

Al atardecer de ese mismo día, en que Jesús había multiplicado los panes, los discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaúm, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.

Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. Él les dijo: ‘Soy Yo, no teman’.

Ellos quisieron subirlo a la barca, pero ésta tocó tierra enseguida en el lugar adonde iban.”


COMENTARIO


Es cierto y verdad que a lo largo de sus años de predicación, el Hijo de Dios había llevado a cabo innumerables actos que llamamos extraordinarios porque, de verdad, se salían de lo que era ordinario. Así, desde lo que podríamos considerar simples (pero importantes para los afectados) curaciones de enfermedades como la lepra o la ceguera hasta llevar a cabo verdaderos exorcismos, no es poco lo que llevó a cabo Jesucristo por mandato directo de su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso.

Sin embargo, ahora, por decirlo así, riza el rizo y da un paso más en la relación con aquellos que le seguían de más cerca, los Apóstoles. Y es que caminar sobre las aguas no es algo que se pueda ver todos los días a no ser que sea el mismo Dios hecho hombre quien lo lleve a cabo.



JESÚS, gracias por mostrar hasta dónde puede llegar el poder de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

Lo que quiere Cristo

Mt 11, 25-30



Jesús dijo:

‘Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraran alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.’


COMENTARIO


En algunas ocasiones el Hijo de Dios dice lo mismo que ahora nos dice. Y lo hacer porque, al parecer, había quien no acababa de entenderlo o, simplemente, no lo creía.


Debería tranquilizar nuestra alma saber que es Cristo quien escoge a quien revelar al Padre. Y es que, no en pocas ocasiones, se puede caer en el ansia de querer ser uno de los escogidos para conocer al Padre.


Por otra parte, es muy importante que nos diga Jesucristo que podemos acudir a Él con aquello que nos aflija y nos agobie. Y es que, como bien nos dice, la posible “carga” que de Él podamos recibir es, en todo caso, liviana...





JESÚS, gracias por expresar el amor que nos tienes de una manera tan palpable.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de abril de 2022

Una terrible verdad

Jn 3, 16-21


“Dijo Jesús:

‘Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no es condenado, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.


En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.


Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.


En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.’”



COMENTARIO


Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en este texto del Evangelio de San Juan (tan cercano a Cristo este Apóstol) se nos ofrecen dos caminos y se nos ofrecen sin duda alguna del ofrecimiento y para que nadie se lleve a engaño.

En varias ocasiones se dice: es posible aceptar o no aceptar a Cristo, al Enviado y Mesías y, en fin, a Quien Dios había acercado a la humanidad no para juzgarla (que para eso ya está el Todopoderoso) sino para que el mundo se salvase. Las consecuencias de aceptarlo o no son bien diferentes.

También podemos decir las cosas de forma muy sencilla: aceptar a Cristo y lo que eso supone es ganarse la vida eterna (según y cómo, claro está…) y rechazar a Cristo (cuando se le ha conocido, podemos decir) es alcanzar, cuando eso tenga que ser, la muerte eterna. Y ya está.



JESÚS, gracias por poner las cosas sobre la mesa y con tanta claridad.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de abril de 2022

La Luz no puede esconderse


Mt 5, 13-16

 

13 'Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.' 14 'Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille, así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.'”

 

 

COMENTARIO

 

Lo que dice, en este texto del Evangelio de San Mateo, el Hijo de Dios es más que importante. Y es que decirle a los discípulos lo que les dice es ponerlos, en el mundo, en una posición más que ventajosa para su espíritu.

 

La sal da sabor. Por eso, los discípulos de Cristo han de dar sabor al mundo porque el mundo es amargo y agrio. Por eso, la sal no puede dejar de ser sal porque no hay forma de volver a convertirla en sal.

 

Y ser luz del mundo quiere decir que la Palabra de Dios ha de difundirse y no puede quedar escondida debajo de ningún celemín. Y es que hacer eso supone no dar a conocer lo único que debe importar en la vida del hombre.

 

JESÚS,  gracias por ser Sal y por ser Luz.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

25 de abril de 2022

Enviados al mundo a predicar


Mc 16,15-20

“En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: ‘Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien’. 

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”

 

COMENTARIO

 

El Evangelio de hoy recoge el episodio de la Ascensión al Cielo del Hijo de Dios. Antes, sin embargo, ha de cumplir, digamos, la última misión consistente en enviar a los once Apóstoles al mundo a cumplir, ellos, con su especial misión de evangelizar.

 

Lo que dice Cristo es fundamental: quien, tras escuchar a los Apóstoles, crea, se salvará y no se salvará quien no crea. Es decir, el camino al Cielo queda, entonces, perfectamente trazado y no cabe duda alguna acerca de qué debemos hacer: creer y, entonces, aplicar eso a nuestra vida ordinaria.

 

Y, luego, la Ascensión al Cielo de Jesucristo. No iba allí para nada sino para seguir cumpliendo con su especial misión. Y ellos, por cumplir con lo dicho, andan por el mundo anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios.

 

JESÚS, ayúdanos a ser apóstoles de hoy.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de abril de 2022

Creer, tener fe


Jn 20, 19-31


 

“19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 20  Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21      Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.’ 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. 23  A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’ 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor.’ 25  Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.’ 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros.’ 27 Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.’ 28 Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío.’ 29 Dícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’. 30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre”.


 

COMENTARIO

 

Se dice en este texto del Evangelio de San Juan que creyendo en el Enviado de Dios, en Dios hecho hombre, tendremos vida. Y es seguro que se refiere a la que más debemos valorar: la vida eterna.

 

Es verdad que no es nada extraño que hubiera quien, como Tomás, no acabase de creer lo que habían visto los demás. Por eso reacciona de la forma como reacciona cuando, en verdad, puede ver con sus ojos al Resucitado. ¡Ay, incrédulo!

 

Es cierto y verdad que aprovecha el Hijo de Dios para dar una definición de fe que es, exactamente, la perfecta: es feliz quien cree sin ver que es algo que deberíamos aplicarnos siempre y en cada día.

 

 

JESÚS,  gracias por decir con toda claridad qué es la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de abril de 2022

No ser incrédulos

 

Mc 16, 9-15

 

 

“Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquélla de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

 

Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.

 

Enseguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”.

 

 

 

COMENTARIO

 

 

Dado lo que aquí podemos leer, da la impresión de que Marcos, cuando escribe este texto, recoge lo que tiene por verdad ha pasado pero que, en realidad, no se centra en ninguno de los acontecimientos de los que habla. Y no es que eso sea mala cosa sino que nos muestra, en un mismo texto, varios momentos después de la resurrección del Hijo de Dios.

 

Sabemos que se apareció a María Magdalena y que fue ella la que dijo a los demás lo que había pasado. No la creyeron lo cual, dados los tiempos y las circunstancias, tampoco es de extrañar. También se apareció a los de Emaús y, luego, a los Apóstoles que estaban reunidos (ya sin Judas que había muerto).

 

Lo que hace Jesucristo no es poca cosa sino que envía a los presentes a evangelizar y, en fin, a anunciar la Buena Noticia a todo aquel que quisiera escucharla. Y así hasta hoy mismo…

 

 

 

 

 

 

JESÚS,  gracias por enviar a tus Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de abril de 2022

Pruebas de Dios

Jn 21,1-14

“En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: ‘Voy a pescar’. Le contestan ellos: ‘También nosotros vamos contigo’. Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: ‘Muchachos, ¿no tenéis pescado?’. Le contestaron: ‘No’. Él les dijo: ‘Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis’. La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: ‘Es el Señor’. Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: ‘Traed algunos de los peces que acabáis de pescar’. Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: ‘Venid y comed’. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’, sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

COMENTARIO

Otra vez se acerca Jesucristo a ver a sus discípulos. Otra vez come para que sepan que es Él y que no es ningún fantasma. Otra vez más Jesús quiere seguir instruyéndolos.

Algo hay, sin embargo, que destacar. Aquellos hombres que estaban pescando y que se habían quedado sin su Maestro confían en quien les dice que pesquen en determinada dirección. Es más, si Pedro en una ocasión no fue capaz de mantener la fe en el Señor cuando le dijo que fuera andando sobre las aguas, ahora no lo duda y salta de la barca para ir al encuentro de su Salvador.

Quien reconoció, el primero, a Jesús fue Juan, aquel que le tuvo fe y confianza para seguirlo, incluso, en el doloroso (y peligroso para ellos) momento de la cruz. Quien no quiso, en un principio, entrar en el sepulcro (seguramente para no ver que no estaba su Señor) lo reconoció en el acto. A quien mucho amó, mucho se le dio.

 

JESÚS, querías estar con tus discípulos, aquellos que dijeron que lo darían todo por ti y se echaron atrás pero que, tras tu resurrección, fueron valientes con corazón de león y sin miedo al mundo y a sus maldades. Pedro fue hacia ti y, así, nosotros, también tenemos que acudir a tu presencia, orar a través de ti al Padre y ser, contigo, hijos de un mismo y único Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

21 de abril de 2022

La paz de Dios

Lc 24, 35-48


“Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos

y les dijo: ‘La paz esté con ustedes’.


Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: ‘¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?

Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo’.


Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó:



¿Tienen aquí algo para comer?’ Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos.


Después les dijo: ‘Cuando todavía estaba con ustedes, Yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos’.


Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: ‘Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto’”. 


COMENTARIO


No es nada extraño que aquellos que muchas veces habían visto al Hijo de Dios, lo habían acompañado y otras muchísimas veces habrían comido con Él en la misma mesa se espantaran a ver a Quien habían visto muerto apenas unos días antes. ¿A quién no le pasaría eso?

Jesucristo, sin embargo, sabe sanar aquella situación, simplemente, con su palabra porque es Palabra de Dios. Y, poco a poco los va sacando de sus dudas diciéndoles, simplemente, que lo que dijo que se iba a cumplir se había cumplido ya sí está escrito en las Sagradas Escrituras de los judíos.

Abrirles la inteligencia fue lo que hizo que, por fin, aquellos que tantas palabras habían escuchado de boca del Hijo de Dios comprendiesen, al fin, que todo era verdad y que, en el futuro, ya no tendrían más miedo.



JESÚS, gracias por explicar lo que sólo Tú podías explicar.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de abril de 2022

Volviendo de Emaús

Lc 24, 13a.15-17a.19b-32


"13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le  conocieran. 17 El les dijo: '¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?' Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: '¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?' 19 El les dijo: '¿Qué cosas?' Ellos le dijeron: 'Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; 20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. 22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, 23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición  de ángeles, que decían que él vivía. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.' 25 El les dijo: '¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?' 27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le forzaron diciéndole: 'Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.' Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. 32 Se dijeron uno a otro: '¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?'".


COMENTARIO

El caso de los discípulos de Emaús seguramente fue el más común entre los discípulos del Hijo de Dios. Ellos tenían muchas esperanzadas en la realización del Reino de Dios en el mundo pero habían visto como hacía bien poco habían colgado en una Cruz a su Maestro y eso les entristecía.

Los de Emaús no eran, por tanto, nada fuera de lo común sino que, al contrario, su forma de actuar debió ser lo normal. Pero ellos se encuentran con Jesucristo resucitado y, aunque al principio no se dan cuenta lo hacen cuando lo ven partir el pan. Y es que es seguro que lo vieron más de una vez hacer eso.

La verdad es que ellos, aún sin saberlo, entendían que aquella persona que les hablaba no era una persona más que los acompañaba por el camino. Ellos mismo dicen que les ardía el corazón mientras Cristo les explicaba las Escrituras.



JESÚS, gracias por mostrar y demostrar que habías resucitado.


19 de abril de 2022

Y María Magdalena también vio y creyó


Jn 20,11-18

En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’, que quiere decir ‘Maestro’. Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar qué estaría pasando por el corazón de María Magdalena. Ella, que quería con todas sus fuerzas a Jesucristo había estado muy cerca de la Cruz. Lo había visto morir y ahora veía el cuerpo que no estaba…

 

Los ángeles no saben por qué llora la de Magdala. Y ellos saben que el Hijo de Dios ha resucitado y no comprenden que hay muchos que aún creen que Cristo está en aquel sepulcro.

 

Tampoco es difícil ver, con el corazón a Magdalena. Al principio no reconoce al Hijo de Dios pero luego, cuando se da cuenta de que es el Maestro que ha resucitado, que lo hecho como bien dijo muchas veces, no duda en correr hacia sus compañeros que están escondidos. 

 

JESÚS,  ayúdanos a creer en tu Resurrección.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

17 de abril de 2022

¡Resucitó!


Jn 20, 1-9



“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’ Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.”

 

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar cómo se encontraban aquellos que habían seguido muy de cerca al Hijo de Dios. Y a nadie debe extrañarle que se escondieran porque, sin duda alguna, podían tener miedo de aquellos que habían matado al Santo de los Santos.

 

Que María Magdalena fuera la que llevara el mensaje a los que estaban escondidos es, seguramente, una merced hecha por Dios a quien había seguido tanto al Señor.

 

Y, luego, aquellos dos discípulos tan significados, Juan y Pedro, corren porque saben que algo ha debido pasar. Y, entonces, todo se comprendió: vio y creyó; y creyeron, con él, todos los demás.

 

 

JESÚS,  gracias por haber cumplido tu palabra hasta el mismo fin de las cosas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán