20 de abril de 2022

Volviendo de Emaús

Lc 24, 13a.15-17a.19b-32


"13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le  conocieran. 17 El les dijo: '¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?' Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: '¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?' 19 El les dijo: '¿Qué cosas?' Ellos le dijeron: 'Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; 20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. 22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, 23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición  de ángeles, que decían que él vivía. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.' 25 El les dijo: '¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?' 27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le forzaron diciéndole: 'Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.' Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. 32 Se dijeron uno a otro: '¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?'".


COMENTARIO

El caso de los discípulos de Emaús seguramente fue el más común entre los discípulos del Hijo de Dios. Ellos tenían muchas esperanzadas en la realización del Reino de Dios en el mundo pero habían visto como hacía bien poco habían colgado en una Cruz a su Maestro y eso les entristecía.

Los de Emaús no eran, por tanto, nada fuera de lo común sino que, al contrario, su forma de actuar debió ser lo normal. Pero ellos se encuentran con Jesucristo resucitado y, aunque al principio no se dan cuenta lo hacen cuando lo ven partir el pan. Y es que es seguro que lo vieron más de una vez hacer eso.

La verdad es que ellos, aún sin saberlo, entendían que aquella persona que les hablaba no era una persona más que los acompañaba por el camino. Ellos mismo dicen que les ardía el corazón mientras Cristo les explicaba las Escrituras.



JESÚS, gracias por mostrar y demostrar que habías resucitado.


19 de abril de 2022

Y María Magdalena también vio y creyó


Jn 20,11-18

En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’, que quiere decir ‘Maestro’. Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar qué estaría pasando por el corazón de María Magdalena. Ella, que quería con todas sus fuerzas a Jesucristo había estado muy cerca de la Cruz. Lo había visto morir y ahora veía el cuerpo que no estaba…

 

Los ángeles no saben por qué llora la de Magdala. Y ellos saben que el Hijo de Dios ha resucitado y no comprenden que hay muchos que aún creen que Cristo está en aquel sepulcro.

 

Tampoco es difícil ver, con el corazón a Magdalena. Al principio no reconoce al Hijo de Dios pero luego, cuando se da cuenta de que es el Maestro que ha resucitado, que lo hecho como bien dijo muchas veces, no duda en correr hacia sus compañeros que están escondidos. 

 

JESÚS,  ayúdanos a creer en tu Resurrección.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

17 de abril de 2022

¡Resucitó!


Jn 20, 1-9



“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’ Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.”

 

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar cómo se encontraban aquellos que habían seguido muy de cerca al Hijo de Dios. Y a nadie debe extrañarle que se escondieran porque, sin duda alguna, podían tener miedo de aquellos que habían matado al Santo de los Santos.

 

Que María Magdalena fuera la que llevara el mensaje a los que estaban escondidos es, seguramente, una merced hecha por Dios a quien había seguido tanto al Señor.

 

Y, luego, aquellos dos discípulos tan significados, Juan y Pedro, corren porque saben que algo ha debido pasar. Y, entonces, todo se comprendió: vio y creyó; y creyeron, con él, todos los demás.

 

 

JESÚS,  gracias por haber cumplido tu palabra hasta el mismo fin de las cosas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de abril de 2022

Esperando al Señor



Muchos creyeron,

otros para otro lado miraron

con miedo a ser descubiertos,

con miedo a ser atrapados.

Muchos todo lo vieron perdido,

había muerto su Maestro,

escarnecido, herido,

hechos girones su cuerpo.

Muchos se escondieron,

Apóstoles incluidos

pues eran ellos objetivo

de los matarifes de Cristo.

Muchos oraban

por todo aquello pasado,

incluida la Madre, María,

siempre acompañando.

Sábado de espera,

de corazones encogidos,

creyendo todo perdido,

todos menos María,

la Madre más apreciada

que tenía en su corazón

sembrada la esperanza. 


Eleuterio Fernández Guzmán

Santo Viernes, Viernes Santo

 




Día de Pasión,

muerte del Hijo 

para que los hijos se salven.

Muere, para vivir para siempre,

el corazón más tierno que nunca

ha pisado el mundo.

Día de Pasión, 

antesala del abismo 

y de la vuelta a las cosas,

pasados tres días,

como sabemos,

todo tendrá sentido.

Día de Pasión, 

Viernes Santo, 

Santo Viernes.

Amén


Eleuterio Fernández Guzmán



14 de abril de 2022

Estar y permanecer limpio

Jn 13, 1-15


Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: ‘¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?’. Jesús le respondió: ‘No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás’. ‘No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!’. Jesús le respondió: ‘Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte’. ‘Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!’. Jesús le dijo: ‘El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos’. Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: ‘No todos ustedes están limpios’. Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: ‘¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes’”. 

COMENTARIO

Es cierto y verdad que cuando el Hijo de Dios celebra aquella que es denominada la Última Cena muchas cosas iban a quedar reveladas. También es verdad que los allí presentes no acabaron de comprender muy bien lo que estaba pasando aunque luego, cuando llegó el momento de la Resurrección del Señor acabaron de formar aquel puzzle espiritual que tenían entre manos… por decirlo así.

Jesús les dejó entonces muchos mensajes. Allí mismo nació la Eucaristía y allí mismo les dijo al crucial para el comprender de sus discípulos: deben servir al prójimo lo mismo que Él les acababa de servir a ellos lavándoles los pies que es algo que estaba reservado a los servidores más humildes de la casa.

Es de reseñar también que Pedro supo reaccionar a tiempo al darse cuenta de que, de ninguna de las maneras quería dejar de tener que ver con su Maestro y Señor.


JESÚS, gracias por hacer y decir todo lo que, entonces, hiciste y dijiste.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de abril de 2022

Lo que debía ser

Mt 26, 14-25



Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ‘¿Cuánto me darán si se lo entrego?’ Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.

El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: ‘¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?’

Él respondió: ‘Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’.

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: ‘Les aseguro que uno de ustedes me entregará’.


Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: ‘¿Seré yo, Señor?’


Él respondió: ‘El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!’


Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: ‘¿Seré yo, Maestro?’ ‘Tú lo has dicho’”, le respondió Jesús.”

COMENTARIO


Se acerca mi hora”. Con eso les dice el Hijo de Dios que había llegado el momento de entregar su vida por el mundo al que había venido a salvar. Sin embargo, es seguro que sus Apóstoles aún no comprendieran que eso era a lo que se refería.


Cuando en la Última Cena Jesucristo dice que alguno de ellos lo va a entregar, resulta curioso que ninguno sepa, salvo el hijo de la perdición, quién era tal persona. Y es que aún tenían el corazón velado para conocer eso…


Judas sí lo sabía. Y es que, como aquí mismo se dice, acuerda con los jefes espirituales entregarle a Jesús a cambio de unas monedas. Y Cristo también lo sabía; Cristo también lo sabía...



JESÚS, ¡cuánto sentimos que uno de los tuyos te traicionara!… como muchas veces nos pasa a nosotros mismos.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de abril de 2022

El Mal acecha

Jn 13, 21-33.36-38



Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente:

‘Les aseguro que uno de ustedes me entregará’.

Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: ‘Pregúntale a quién se refiere’. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: ‘Señor, ¿quién es?’
Jesús le respondió: ‘Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato’.


Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: ‘Realiza pronto lo que tienes que hacer’.


Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: ‘Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.


Después que Judas salió, Jesús dijo:


‘Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.


Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero Yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde Yo voy, ustedes no pueden venir’.


Simón Pedro le dijo: ‘Señor, ¿a dónde vas?’


Jesús le respondió: ‘Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás’.


Pedro le preguntó: ‘¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti’.


Jesús le respondió: ‘¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces’”.


COMENTARIO

En aquella Última Cena, el Hijo de Dios sabía muy bien lo que iba a suceder en pocas horas. Por eso, cuando Satanás entra en Judas, quien lo traicionó, supo que todo estaba cumplido y que lo escrito iba a ser hecho.

Los presentes, claro está, no comprendían nada de lo que estaba pasando porque aún tenían velado el entendimiento. Por eso Pedro manifiesta allí mismo su total entrega por Jesús, su Maestro.

Sin embargo, era claro que el Hijo de Dios, cuando le dice eso del gallo es que conocía muy bien la naturaleza humana y comprendía que Pedro, un poco más tarde quisiese guardar su vida...


JESÚS, gracias por amar tanto a Pedro.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de abril de 2022

El honor que merece Dios

Jn 12, 1-11

 

“1 Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. 3 Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: 5 ‘¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?’ 6 Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. 7 Jesús dijo: ‘Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. 8 Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis’. 9 Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10 Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, 11 porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús. 12 Al día siguiente, al enterarse la numerosa muchedumbre que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén.”

  

COMENTARIO

 

El primer día de la semana llamada Santa porque lo fue y lo es da comienzo con la urdimbre de la muerte del Hijo de Dios. Y es que había quien creía que las cosas no iban a irles demasiada bien si aquel hombre que enseñaba con verdadera autoridad y llamado Jesús continuaba con aquella predicación que tantos fieles judíos atraía.

 

El caso es que María amaba mucho a Jesús. Y, por agradecimiento a su labor como Maestro y porque quería hacerlo derramó aquel perfume tan caro y que tanto estimaba, al parecer en lo referido al dinero que costaba, aquel hombre, Judas, que era amante de lo que no era suyo.

 

De todas formas, mucho nos dice Jesucristo en este texto del Evangelio de San Juan. Y es que, en efecto, pobres siempre habrá pero el amor al Hijo de Dios ha de se 

 

 

JESÚS, gracias por hablar con una claridad tan santa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de abril de 2022

Pasión que es de Dios y, así, es nuestra

Lc 23, 1-49


Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato. Comenzaron a acusarle diciendo: ‘Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey.’ Pilato le preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’ El le respondió: ‘Sí, tú lo dices.’ Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: ‘Ningún delito encuentro en este hombre.’ Pero ellos insistían diciendo: ‘Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí.’ Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén. Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba presenciar alguna señal que él hiciera. Le preguntó con mucha palabrería, pero él no respondió nada. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con insistencia. Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato. Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados. Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: ‘Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré.’ Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: ‘¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!’ Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, pero ellos seguían gritando: ‘¡Crucifícale, crucifícale!’ Por tercera vez les dijo: ‘Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré.’ Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que habían pedido, el que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su voluntad. Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús. Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.

 

Jesús, volviéndose a ellas, dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?’ Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: ‘Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.’ Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: ‘A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.’ También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: ‘Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!’ Había encima de él una inscripción: ‘Este es el Rey de los judíos.’ Uno de los malhechores colgados le insultaba: ‘¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!’ Pero el otro le respondió diciendo: ‘¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.’ Y decía: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.’ Jesús le dijo: ‘Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.’ Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre,’ en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: ‘Ciertamente este hombre era justo.’ Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea.”

 

COMENTARIO

 

Hoy es Domingo de Ramos y, por lo tanto, resulta que es algo extraño que se relate la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que dura, como sabemos, y en esencia, desde después de la Última Cena hasta que muere el Hijo de Dios entregando su Espíritu a su Padre del Cielo. 

En realidad, todo el tiempo que transcurre entre hoy domingo, llamado de Ramos por los que mostraron aquellos que vieron la entrada en gloria de Jesucristo en la Ciudad Santa, y el viernes en el que muere en la Cruz, es un tiempo que lo es de gozo por lo que supone el mismo. Hay quien, en verdad, esto no lo comprender pues le falta la fe.

 

JESÚS,  gracias por saber soportar todo aquello que soportaste.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de abril de 2022

Saber pero no querer

Jn 11, 45-47


Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”.

Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada.¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación,y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.

A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”.

Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

COMENTARIO

No podemos negar que aquellos que querían matar al Hijo de Dios sabían más que bien que su forma de hacer y de ser no era la de un hombre normal y corriente sino que allí había más, mucho más. Y por eso quieren acabar con Él.

Caifás sabía muy bien lo que decía. Y es que creía tener la clave para que la muerte de aquel Maestro no supusiera nada malo para sus intereses sino que fuera, justamente, al contrario. Y por eso insisten tanto en buscarlo para ajusticiarlo no siendo, aquí, justicia lo que se pretende…

Es cierto y verdad que la voluntad de querer matar a Jesucristo por parte de los poderosos religiosos era bien conocida por todos. Por eso hay quien se pregunta si, sabiendo eso el Maestro, iba a subir a Jerusalén a celebrar la Pascua. Y vaya si subió...



JESÚS, gracias por mantenerte firme ante tus acusadores y matarifes.



Eleuterio Fernández Guzmán

7 de abril de 2022

No querer conocer a Cristo

Jn 8, 51-59




Jesús dijo a los judíos:


‘Les aseguro que el que es fiel a mi palabra no morirá jamás’.


Los judíos le dijeron: ‘Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y Tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra no morirá jamás’. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?’


Jesús respondió: ‘Si Yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman ‘nuestro Dios’, y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: ‘No lo conozco’, sería, como ustedes, un mentiroso. Pero Yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría’.


Los judíos le dijeron: ‘Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?’


Jesús respondió: ‘Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy’.
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.”





COMENTARIO



Es cierto y verdad que cuando alguien no quiere aceptar algo hace todo lo posible e imposible para no llevarlo a su corazón como hacían aquellos que odiaban al Hijo de Dios porque no acordaba con muchas de las cosas que ellos hacían.



Sin embargo, Jesucristo no deja pasar ocasión para decir la verdad. Y es que siendo fiel a su Palabra no se muere “para siempre” podemos decir. Y es de suponer que se refería a la vida eterna pues de este mundo se sale para la misma… muriendo físicamente.



La verdad es que aquellas personas eran de dura cerviz. Y lo decimos porque cogieron piedras para apedrearlo pues era la única forma que, al parecer, tenían de dilucidar aquello. En fin...





JESÚS, gracias por mantenerte firme en la Verdad.



Eleuterio Fernández Guzmán

6 de abril de 2022

La verdad es la Verdad

Jn 8, 31-42


“Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en Él: ‘Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: ‘Ustedes serán libres’?’

Jesús les respondió:

‘Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.

Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. Yo digo lo que he visto junto al Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre’.

Ellos le replicaron: ‘Nuestro padre es Abraham’.

Y Jesús les dijo: ‘Si ustedes fueran hijos de Abraham, obrarían como él.

Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios.
Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre”.


Ellos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios’.


Jesús prosiguió:


‘Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque Yo he salido de Dios y vengo de Él. No he venido por mí mismo, sino que Él me envió’”.


COMENTARIO


Por si todavía hay alguien en el mundo que sostenga que el Hijo de Dios no sabía que era el Mesías enviado por el Todopoderoso, es cierto y verdad que lo sabía y bien que lo sabía pues Él lo dice.

Aquellos que no querían para nada a Jesucristo trataban de matarlo. Y dicho así parece, porque lo es, algo aberrante y desproporcionado que hay quien se crea legitimado a aplicar la pena de muerte porque hay quien no esté de acuerdo con lo que espiritualmente hacen…

Muchas veces dice aquí el Hijo de Dios que es, eso, el Enviado del Creador. Y muchas veces, aquellos que lo miraban mal apuntalaron su idea de que aquel hombre era un blasfemo o algo peor...


JESÚS, gracias por mantenerte firme ante tus acusadores.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de abril de 2022

Cristo Es

Jn 8, 21-30



Jesús dijo a los fariseos:

’Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir’. Los judíos se preguntaban: ‘¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir’?’ Jesús continuó: ‘Ustedes son de aquí abajo, Yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’.
Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados’. Los judíos le preguntaron: ‘¿Quién eres Tú?’ Jesús les respondió: ‘Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero Aquél que me envió es veraz, y lo que aprendí de Él es lo que digo al mundo’.

Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: ‘Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada’”.

Mientras hablaba así, muchos creyeron en Él.”


COMENTARIO

Podemos imaginar que el Hijo de Dios se las tenía muy duras contra muchos que querían, sencillamente, matarlo como si con eso terminaran sus “problemas”. Y es que tenían a Jesucristo como el enemigo a quien hay que destruir como sea que eso tenga que ser.

El Hijo de Dios no se cansa nunca de decir que es, precisamente, Dios mismo hecho hombre. Por eso dice “Yo soy” que es lo mismo que, en una ocasión dijo Dios a quien le preguntó que por quién hablaba a su pueblo…

Incluso Jesucristo les dice algo más. Les habla de dónde lo van a poner cuando lo maten, en la Cruz, y que la levantarán y, entonces, se darán cuenta de que, en verdad, era el Mesías enviado por Dios aunque, como sabemos, eso a algunos les importaba bien poco...

JESÚS, gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de abril de 2022

Saber de dónde viene Cristo

Jn 8, 12-20

 

“Jesús dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
‘Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida’.


Los fariseos le dijeron: ‘Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale’. Jesús les respondió:


‘Aunque Yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.


Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo y el Padre que me envió.


En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.


Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí’.


Ellos le preguntaron: ‘¿Dónde está tu Padre?’


Jesús respondió:


‘Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre’.


Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

 

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar la situación en la que se encontraban aquellos que no querían para nada al Hijo de Dios y veían como el mismo se oponía a muchas de las cosas que hacían, espiritualmente hablando. Y es que Jesucristo había venido al mundo a que el mundo se salvase y eso suponía que debía hacer mucho para que se salvase y mucho de eso era corregir la mala forma de actuar que muchos tenían por buenas maneras creyentes.

 

En realidad, y como muchas veces dice el Enviado de Dios, no hace las cosas por él mismo sino que las hace porque es la Voluntad de Aquel que le había enviado al mundo. Y es más, que Él y Dios eran uno. Y eso era algo que muchos de los que le escuchaban no podían ni escuchar ni soportar.

 

JESÚS,  gracias por decir las cosas como son.

 

Eleuterio Fernández Guzmán