Lc 24, 13a.15-17a.19b-32
20 de abril de 2022
Volviendo de Emaús
19 de abril de 2022
Y María Magdalena también vio y creyó
Jn
20,11-18
“En aquel tiempo, estaba María junto al
sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve
dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la
cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les
respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’.
Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le
dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era
el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde
lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le
dice en hebreo: ‘Rabbuní’, que quiere decir ‘Maestro’. Dícele Jesús: ‘No me
toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y
diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María
Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho
estas palabras.”
COMENTARIO
Podemos imaginar qué estaría pasando por
el corazón de María Magdalena. Ella, que quería con todas sus fuerzas a
Jesucristo había estado muy cerca de la Cruz. Lo había visto morir y ahora veía
el cuerpo que no estaba…
Los ángeles no saben por qué llora la de
Magdala. Y ellos saben que el Hijo de Dios ha resucitado y no comprenden que
hay muchos que aún creen que Cristo está en aquel sepulcro.
Tampoco es difícil ver, con el corazón a
Magdalena. Al principio no reconoce al Hijo de Dios pero luego, cuando se da
cuenta de que es el Maestro que ha resucitado, que lo hecho como bien dijo
muchas veces, no duda en correr hacia sus compañeros que están escondidos.
JESÚS, ayúdanos a
creer en tu Resurrección.
Eleuterio Fernández Guzmán
17 de abril de 2022
¡Resucitó!
Jn 20, 1-9
“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando
todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y
llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les
dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los
dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y
llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no
entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las
vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas,
sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el
que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no
habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los
muertos.”
COMENTARIO
Podemos
imaginar cómo se encontraban aquellos que habían seguido muy de cerca al Hijo de
Dios. Y a nadie debe extrañarle que se escondieran porque, sin duda alguna,
podían tener miedo de aquellos que habían matado al Santo de los Santos.
Que
María Magdalena fuera la que llevara el mensaje a los que estaban escondidos
es, seguramente, una merced hecha por Dios a quien había seguido tanto al
Señor.
Y,
luego, aquellos dos discípulos tan significados, Juan y Pedro, corren porque
saben que algo ha debido pasar. Y, entonces, todo se comprendió: vio y creyó; y
creyeron, con él, todos los demás.
JESÚS, gracias por haber cumplido tu palabra hasta el mismo
fin de las cosas.
Eleuterio Fernández Guzmán
15 de abril de 2022
Esperando al Señor
Muchos creyeron,
otros para otro lado miraron
con miedo a ser descubiertos,
con miedo a ser atrapados.
Muchos todo lo vieron perdido,
había muerto su Maestro,
escarnecido, herido,
hechos girones su cuerpo.
Muchos se escondieron,
Apóstoles incluidos
pues eran ellos objetivo
de los matarifes de Cristo.
Muchos oraban
por todo aquello pasado,
incluida la Madre, María,
siempre acompañando.
Sábado de espera,
de corazones encogidos,
creyendo todo perdido,
todos menos María,
la Madre más apreciada
que tenía en su corazón
sembrada la esperanza.
Eleuterio Fernández Guzmán
Santo Viernes, Viernes Santo
Día de Pasión,
muerte del Hijo
para que los hijos se salven.
Muere, para vivir para siempre,
el corazón más tierno que nunca
ha pisado el mundo.
Día de Pasión,
antesala del abismo
y de la vuelta a las cosas,
pasados tres días,
como sabemos,
todo tendrá sentido.
Día de Pasión,
Viernes Santo,
Santo Viernes.
Amén
Eleuterio Fernández Guzmán
14 de abril de 2022
Estar y permanecer limpio
Jn 13, 1-15
13 de abril de 2022
Lo que debía ser
Mt 26, 14-25
El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: ‘¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?’
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: ‘Les aseguro que uno de ustedes me entregará’.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: ‘¿Seré yo, Señor?’
Él respondió: ‘El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!’
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: ‘¿Seré yo, Maestro?’ ‘Tú lo has dicho’”, le respondió Jesús.”
12 de abril de 2022
El Mal acecha
Jn 13, 21-33.36-38
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: ‘Pregúntale a quién se refiere’. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: ‘Señor, ¿quién es?’
Jesús le respondió: ‘Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato’.
Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: ‘Realiza pronto lo que tienes que hacer’.
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: ‘Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo:
‘Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero Yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde Yo voy, ustedes no pueden venir’.
Simón Pedro le dijo: ‘Señor, ¿a dónde vas?’
Jesús le respondió: ‘Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás’.
Pedro le preguntó: ‘¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti’.
Jesús le respondió: ‘¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces’”.
11 de abril de 2022
El honor que merece Dios
Jn 12, 1-11
“1
Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a
quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Le dieron allí una cena.
Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. 3 Entonces
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de
Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. 4
Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: 5 ‘¿Por
qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?’
6 Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón,
y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. 7 Jesús dijo: ‘Déjala,
que lo guarde para el día de mi sepultura. 8 Porque pobres siempre tendréis con
vosotros; pero a mí no siempre tendréis’. 9 Gran número de judíos supieron que
Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a
quien había resucitado de entre los muertos. 10 Los sumos sacerdotes decidieron
dar muerte también a Lázaro, 11 porque a causa de él muchos judíos se les iban
y creían en Jesús. 12 Al día siguiente, al enterarse la numerosa muchedumbre
que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén.”
COMENTARIO
El
primer día de la semana llamada Santa porque lo fue y lo es da comienzo con la
urdimbre de la muerte del Hijo de Dios. Y es que había quien creía que las
cosas no iban a irles demasiada bien si aquel hombre que enseñaba con verdadera
autoridad y llamado Jesús continuaba con aquella predicación que tantos fieles
judíos atraía.
El
caso es que María amaba mucho a Jesús. Y, por agradecimiento a su labor como
Maestro y porque quería hacerlo derramó aquel perfume tan caro y que tanto
estimaba, al parecer en lo referido al dinero que costaba, aquel hombre, Judas,
que era amante de lo que no era suyo.
De todas formas, mucho nos dice Jesucristo en este texto del Evangelio de San Juan. Y es que, en efecto, pobres siempre habrá pero el amor al Hijo de Dios ha de se
JESÚS, gracias por hablar con una claridad
tan santa.
Eleuterio Fernández Guzmán
10 de abril de 2022
Pasión que es de Dios y, así, es nuestra
Lc 23, 1-49
“Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato.
Comenzaron a acusarle diciendo: ‘Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro
pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey.’
Pilato le preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’ El le respondió: ‘Sí, tú
lo dices.’ Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: ‘Ningún delito
encuentro en este hombre.’ Pero ellos insistían diciendo: ‘Solivianta al
pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí.’ Al
oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. Y, al saber que era de
la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba
también en Jerusalén. Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo
tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba presenciar
alguna señal que él hiciera. Le preguntó con mucha palabrería, pero él no
respondió nada. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con
insistencia. Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse
de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato. Aquel día Herodes y
Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados. Pilato convocó a los
sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: ‘Me habéis traído a
este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de
vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le
acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues,
que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré.’ Toda la muchedumbre
se puso a gritar a una: ‘¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!’ Este había sido
encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les
habló de nuevo, intentando librar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
‘¡Crucifícale, crucifícale!’ Por tercera vez les dijo: ‘Pero ¿qué mal ha hecho
éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le
castigaré y le soltaré.’ Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que
fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. Pilato sentenció que
se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que habían pedido, el que estaba en la
cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su voluntad. Cuando le
llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le
cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús. Le seguía una gran
multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.
Jesús, volviéndose a ellas, dijo:
‘Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por
vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles,
las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se
pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas:
¡Cubridnos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?’
Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados al
lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la
derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: ‘Padre, perdónales, porque no saben
lo que hacen.’ Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Estaba el pueblo
mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: ‘A otros salvó; que se salve a
sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.’ También los soldados se
burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: ‘Si tú eres el
Rey de los judíos, ¡sálvate!’ Había encima de él una inscripción: ‘Este es el
Rey de los judíos.’ Uno de los malhechores colgados le insultaba: ‘¿No eres tú
el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!’ Pero el otro le respondió
diciendo: ‘¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros
con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste
nada malo ha hecho.’ Y decía: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu
Reino.’ Jesús le dijo: ‘Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.’ Era
ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre
toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y
Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre,’ en tus manos pongo mi espíritu y,
dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios
diciendo: ‘Ciertamente este hombre era justo.’ Y todas las gentes que habían
acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el
pecho. Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las
mujeres que le habían seguido desde Galilea.”
COMENTARIO
Hoy es Domingo de Ramos y, por lo tanto, resulta que es algo extraño que se relate la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que dura, como sabemos, y en esencia, desde después de la Última Cena hasta que muere el Hijo de Dios entregando su Espíritu a su Padre del Cielo.
En
realidad, todo el tiempo que transcurre entre hoy domingo, llamado de Ramos por
los que mostraron aquellos que vieron la entrada en gloria de Jesucristo en la
Ciudad Santa, y el viernes en el que muere en la Cruz, es un tiempo que lo es
de gozo por lo que supone el mismo. Hay quien, en verdad, esto no lo comprender
pues le falta la fe.
JESÚS, gracias por saber soportar todo aquello que
soportaste.
Eleuterio Fernández Guzmán
9 de abril de 2022
Saber pero no querer
Jn 11, 45-47
7 de abril de 2022
No querer conocer a Cristo
Jn 8, 51-59
‘Les aseguro que el que es fiel a mi palabra no morirá jamás’.
Los judíos le dijeron: ‘Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y Tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra no morirá jamás’. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?’
Jesús respondió: ‘Si Yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman ‘nuestro Dios’, y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: ‘No lo conozco’, sería, como ustedes, un mentiroso. Pero Yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría’.
Los judíos le dijeron: ‘Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?’
Jesús respondió: ‘Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy’.
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.”
6 de abril de 2022
La verdad es la Verdad
Jn 8, 31-42
Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre”.
Ellos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios’.
Jesús prosiguió:
‘Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque Yo he salido de Dios y vengo de Él. No he venido por mí mismo, sino que Él me envió’”.
5 de abril de 2022
Cristo Es
Jn 8, 21-30
’Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir’. Los judíos se preguntaban: ‘¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir’?’ Jesús continuó: ‘Ustedes son de aquí abajo, Yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’.
Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados’. Los judíos le preguntaron: ‘¿Quién eres Tú?’ Jesús les respondió: ‘Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero Aquél que me envió es veraz, y lo que aprendí de Él es lo que digo al mundo’.
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: ‘Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada’”.
Mientras hablaba así, muchos creyeron en Él.”
4 de abril de 2022
Saber de dónde viene Cristo
Jn 8, 12-20
“Jesús
dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
‘Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no
andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida’.
Los fariseos le dijeron: ‘Tú das testimonio de ti
mismo: tu testimonio no vale’. Jesús les respondió:
‘Aunque Yo doy testimonio de mí, mi testimonio
vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde
vengo ni a dónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a
nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo
y el Padre que me envió.
En la Ley de ustedes está escrito que el
testimonio de dos personas es válido.
Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre
que me envió da testimonio de mí’.
Ellos le preguntaron: ‘¿Dónde está tu Padre?’
Jesús respondió:
‘Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si
me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre’.
Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro,
cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su
hora.”
COMENTARIO
Podemos
imaginar la situación en la que se encontraban aquellos que no querían para
nada al Hijo de Dios y veían como el mismo se oponía a muchas de las cosas que
hacían, espiritualmente hablando. Y es que Jesucristo había venido al mundo a que
el mundo se salvase y eso suponía que debía hacer mucho para que se salvase y
mucho de eso era corregir la mala forma de actuar que muchos tenían por buenas
maneras creyentes.
En
realidad, y como muchas veces dice el Enviado de Dios, no hace las cosas por él
mismo sino que las hace porque es la Voluntad de Aquel que le había enviado al
mundo. Y es más, que Él y Dios eran uno. Y eso era algo que muchos de los que
le escuchaban no podían ni escuchar ni soportar.
JESÚS, gracias por decir las cosas como son.
Eleuterio Fernández Guzmán

