2 de marzo de 2022

Según lo quiere Dios

Mt 6, 1-6.16-18


Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.


Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.


Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”


COMENTARIO

Es una gran verdad que los creyentes, en muchas ocasiones, no tenemos en cuenta algo tan importante como es que Dios, nuestro Creador, ve todo lo que hacemos y eso, seguramente, deberíamos tenerlo en cuenta. Por eso, su Hijo, engendrado y no creado, nos advierte de una serie de acciones nuestras que algunas veces nos hacen desviar la atención de lo que importa.

Cuando Jesucristo habla tanto de orar como de dar limosna o de ayunar no lo hace para que eso no lo tengamos en cuenta sino, al contrario, para que lo tengamos en cuenta como debemos tenerlo en cuenta.

Nos podemos dar cuenta con facilidad de que el Hijo de Dios quiere que nosotros hagamos bien las cosas y que no pretendamos ser alabados por los demás sino, en todo caso, por Dios que tanto nos tiene en cuenta. Por eso nos dice cómo debemos actuar para que así sea.


JESÚS, gracias por darnos pistas acerca de cómo debemos hacer las cosas del alma.


1 de marzo de 2022

Dejarlo todo por Cristo

Mc 19, 28-31



Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.

Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”.


COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Marcos nunca debería ser olvidado por nosotros nunca y más que nunca. Y es que, en realidad, es la base de nuestra fe saber eso.

Pedro debería estar muy contento porque, como nos dice y le dice a su Maestro, lo habían dejado todo para seguirlo y ser sus Apóstoles. Y el hombre quería saber qué les iba a corresponder de todo aquello…

Estamos casi seguros que no estaría muy contento con la respuesta que le dio Jesucristo porque no se refiere a algo que no es tangible pero que, en realidad, lo es si lo entendemos desde el corazón y el alma. Y, es más, así ser último tiene gran ventaja con relación al Cielo...



JESÚS, gracias por dejarnos claro qué es lo que nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de febrero de 2022

Saber lo que vale la pena de verdad

Mc 10, 17-27

 

“17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: ‘Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 18 Jesús le dijo: ‘¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre’. 20 El, entonces, le dijo: ‘Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud’. 21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: ‘Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme’. 22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. 23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: ‘¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!» 24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: ‘¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios’. 26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: ‘Y ¿quién se podrá salvar?’ 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: ‘Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios’”.

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que las palabras de Jesucristo son verdaderamente duras en este texto evangélico. Y es que si sólo Dios puede hacer posible que alguien se salve… ¿qué haremos nosotros? Pues lo que debemos hacer es lo que el Hijo de Dios dice que debe hacer aquella persona que le preguntaba que quería alcanzar el Cielo. Y Jesús le dice la verdad de las cosas que, al fin y al cabo, no gusta tanto al joven rico.

 

En realidad, las palabras de Cristo son una verdadera advertencia para todos aquellos que no comprendan la total Voluntad de Dios. Y es que, ciertamente, no vale con hacer “algo” sino que Dios, en este caso, exige mucho más de lo que muchas veces estamos dispuestos a dar.

  

 

JESÚS, gracias por poner sobre la mesa todas las cartas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de febrero de 2022

Tener en cuenta cómo somos

Lc 6, 39-45

 

“29 Les añadió una parábola: ‘¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? 40 No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro. 41 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’", no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. 43 ‘Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. 44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.”

 

COMENTARIO

 

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios no quiera nada malo para sus hermanos los hombres. Y es que su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso, se los había entregado para que sólo se perdiera el hijo de la perdición…

 

Esto lo decimos porque lo que dice en este texto del Evangelio de San Lucas no deja de ser difícil de aceptar. Y es que solemos ser demasiado soberbios como  para hacer lo que quiere Cristo que hagamos.

 

En el fondo está lo que nos dice Jesucristo que tiene todo que ver con cómo somos nosotros: si tenemos un corazón bueno, del mismo no puede salir fruto malo y si lo tenemos malo… al revés.

 

 

JESÚS, gracias por querer que sepamos cómo somos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2022

La Voluntad de Dios

Mc 10-1-12




Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de Él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: ‘¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?’. Él les respondió: ‘¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?’ Ellos dijeron: ‘Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella’. Entonces Jesús les respondió: ‘Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, ‘Dios los hizo varón y mujer’. ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne’. De manera que ya no son dos, ‘sino una sola carne’. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido’. Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

Él les dijo: ‘El que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio contra aquélla; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio’”.



COMENTARIO


La verdad sea dicha es que no nos extraña nada de nada que cuando el Hijo de Dios predicaba de la forma como recoge este Evangelio de San Marcos hubiera quien se pusiese en su contra pues lo que hacían era, justamente, lo contrario.


Hablar de adulterio cuando una hombre se divorcia y se cada con otra mujer era ir muy lejos para según qué pensamientos. Y es que llevaban siglos y siglos haciendo eso que no era, en boca de Dios hecho hombre, lo que se debía hacer.


En muchas ocasiones Jesucristo dice algo que no sienta bien a según qué tipo de personas. Lo que pasa en realidad es que había venido a que se cumpliese la Ley de Dios… ¡pero de verdad!


JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2022

Saber lo que nos conviene

Mc 9, 41-50



Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies al infierno. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Porque cada uno será salado por el fuego.

La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar?


Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros.“



COMENTARIO


No podemos negar que este texto del Evangelio de San Marcos abunda en realidades espirituales sin cuento. Y es que el Hijo de Dios sabe que hay cosas que son muy importantes y tienen que ser tenidas en cuenta.


Dice Cristo que debemos tener cuidado con escandalizar. Y es que, en verdad, hacer a otras personas lo que no es la fe es llevarlas por mal camino.


Debemos, también, tener cuidado con aquello que hacemos pues, como dice Cristo, es mejor perder lo que creemos mucho para ganar mucho más en el Cielo. Y entre tales cosas, el ser buen ejemplo para los demás, ser sal.




JESÚS, gracias por advertirnos tan santamente.


23 de febrero de 2022

Estar con Cristo

Mc 9, 38-40


38 Juan le dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu hombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.’ 39 Pero Jesús dijo: ‘no se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego se capaz de hablar mal de mí. 40 Pues el que no está contra nosotros, está con nosotros. “

COMENTARIO

No es posible que negar que los Apóstoles, en cuanto seguidores más cercanos al Hijo de Dios eran celosos al respecto de eso. Y es que no podían comprender como alguien que no iba con ellos o, en general, que se hubiera manifestado como discípulo de Jesucristo, pudiera invocar el nombre del Mesías para hacer un milagro como pudiera ser, por ejemplo, curar a alguien de una enfermedad física o psíquica.

El caso es que Jesucristo, como podemos imaginar, tiene una visión más que distinta de todo eso. Y es que sabe más que bien que todo aquel que, haciendo uso o invocando su nombre, haga algo bueno no puede luego maldecir a quien, en tal forma, bendice haciendo el bien a su prójimo.

A veces, es cierto, los Apóstoles no acababan de comprender bien ni con Quien iban ni qué suponía eso.



JESÚS, gracias por dar a entender qué es lo que verdaderamente importa.


22 de febrero de 2022

Cefas, Pedro

Mc 16, 13-19



“Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ‘¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?’. Ellos le respondieron: ‘Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas’.

‘Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?’.

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo’.

Y Jesús le dijo: ‘Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo’”.


COMENTARIO

La verdad es que suponemos que el Hijo de Dios estaba al cabo de la calle, como suele decirse, de qué era lo que se pensaba de Él. Sin embargo, su verdadero interés creemos estaba en que sus Apóstoles dijesen quién creían que era Él.

Aquel hombre, Pedro, debía ser muy arrojado. Y es que es el único que contesta a la pregunta que hace Jesucristo. Y es que los demás, como ya conocían al Maestro, a lo mejor iban a sentirse cohibidos por según qué pudiera decir Él sobre su respuesta. Pero Pedro lo dice con toda claridad.

Ciertamente que aquello no había salido de su mente sino que el Espíritu Santo le había revelado que su Maestro era el Hijo de Dios vivo. Y eso hace que recaiga sobre él la Iglesia que Cristo va a fundar. Y, aunque no sepamos que hubiera pasado si hubiera sido otro quien hubiera contestado… el caso es que las cosas fueron así.


JESÚS, gracias por escoger a Cefas, la Piedra, sobre la que edificar tu Iglesia.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de febrero de 2022

El poder de la fe

Mc 9,14-29

En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y, al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: ‘¿De qué discutís con ellos?’. Uno de entre la gente le respondió: ‘Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido’. 

Él les responde: ‘¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!’. Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces Él preguntó a su padre: ‘¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?’. Le dijo: ‘Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros’. Jesús le dijo: ‘¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!’. Al instante, gritó el padre del muchacho: ‘¡Creo, ayuda a mi poca fe!»’

Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: ‘Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él’. Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’. Les dijo: ‘Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración’”.

 

 

COMENTARIO

 

¡Qué terrible debía ser para Jesús darse cuenta de que, incluso, sus discípulos más allegados no tenían fe suficiente! Y es que, como bien dice en este texto, determinadas cosas sólo pueden hacerse con oración pero con oración de verdad.

 

Aquel hombre estaba muy enfermo. Los síntomas parecen que sean derivados de alguna enfermedad que hoy día se conoce mejor que entonces. Pero eso, aquello que le pasaba, estaba producido por un demonio que lo poseía desde niño.

 

Sólo Cristo puede expulsar al demonio que somete al hombre y lo tira por tierra. Y es que sólo el Hijo de Dios tiene la suficiente capacidad de orar al Padre, a Su Padre, como para que le sea concedida la curación de quien tanto estaba sufriendo.

 

JESÚS,  ayúdanos a orar como Tú orabas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

20 de febrero de 2022

Casi un imposible por según cómo somos

Lc 6, 27-38


“27 ‘Pero yo o digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, 28 bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. 29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. 30 A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. 31 Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. 33 Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! 34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. 35 Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos. 36 ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá’”.

 

COMENTARIO

Es verdad que el Hijo de Dios vino al mundo para que el mundo se salvase y dejase todas las iniquidades en las que estaba metido desde hacía mucho, mucho tiempo.

Ciertamente, todo lo que nos dice Jesucristo no deja de ser muy difícil para nosotros, sus hermanos. Y es que nos pide algunas cosas que son, incluso, difíciles de asimilar. Y, sin embargo, tal es el verdadero y único camino para la salvación de nuestra alma…

Nos dice Jesucristo algo que no siempre tenemos en cuenta: conforme demos así se nos dará cuando llegue el momento oportuno. Y el caso es que no solemos aprender esto con lo sencillo que es…


JESÚS,  gracias por decir las cosas como deben ser dichas para que aprendamos y las comprendamos mejor. 


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2022

Como estaba escrito

Mc 19, 2-13



Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús: Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías´’. Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: ‘Éste es mi Hijo muy querido, escúchenlo’. De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.


Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría ‘resucitar de entre los muertos’.


Y le hicieron esta pregunta: ‘¿Por qué dicen los escribas que antes debe venir Elías?’


Jesús les respondió: ‘Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado? Les aseguro que Elías ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito’”.



COMENTARIO


Cuando el Hijo de Dios toma a Pedro, Santiago y Juan y los lleva al monte donde va a pasar lo que pasó, quiere que vean y, si es posible, que comprendan lo que sucederá ante sus ojos. Ellos, sin embargo, poco aprendieron en aquella ocasión.


Actúan aquellos discípulos como hombres que eran o, lo que es lo mismo, no captan el sentido sobre natural de la transfiguración ni de que ante sus ojos aparecieran Elías y Moisés como si de cualquier cosa se tratara. Y además, está eso de la resurrección…


Jesucristo les ha de explicar, una vez han bajado del monte y han escuchado que no debían decir nada, que todo lo que estaba escrito en la Sagrada Escritura judía se estaba cumpliendo paso a paso y, claro, en su momento también se cumpliría la del sufrimiento del Mesías...



JESÚS, gracias por ser tan franco con tus Apóstoles y con nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de febrero de 2022

Perder la vida o salvarla

Mc 8, 34; 9,1



Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: ‘El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles’.

Y les decía: ‘Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder’.



COMENTARIO


Como bien sabemos, el Hijo de Dios fue enviado al mundo para que el mundo se salvase. Sin embargo, podemos decir que la cosa no es tan fácil porque no es que viniera a salvar y ya está, sin nada que poner por nuestra parte sino que es, justamente, al revés: sí debemos poner de nuestra parte para salvarnos.


Lo que nos dice Jesucristo aquí no es nada fácil de hacer. Por eso, en un momento determinado de la Sagrada Escritura se dice que si encontrará el Señor alguien con fe cuando vuelva al mundo…


El caso es que lo que nos dice el Hijo de Dios tiene que ver con la salvación de nuestra alma y no con otra cosa. Y es que Jesucristo sabía muy bien que el alma permanece después de la muerte y va donde tenga que ir…, claro, poniendo nosotros de nuestra parte...



JESÚS, gracias por advertirnos acerca de cómo podemos salvarnos.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de febrero de 2022

El Hijo de Dios vivo

 

Mc 8,27-33

 

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’. Ellos le dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas’. Y Él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contesta: ‘Tú eres el Cristo’. 


Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’”.

 

COMENTARIO

 

A Jesús le gustaba saber qué pensaban las personas e Él porque era una buena forma de ver si entendían lo que estaba haciendo y diciendo. Y por eso le pregunta a sus apóstoles que tenían un contacto muy directo con sus vecinos y conocidos.

 

La verdad es que muchos no sabían, a ciencia cierta, quién era. Por eso equivocaban su decir y, por eso mismo, no acababan entender exactamente la misión que tenían  que cumplir.  Pero Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, entendía perfectamente que Jesús era el Hijo de  Dios. Y así lo dice.

 

Pero a Jesús no le gusta nada de nada que Pedro, aquel a quien escogerá para ser el primera Papa diga lo que dice sobre lo que tiene que pasarle. Y le llama Satanás porque, en efecto, en aquel momento el Maligno le había hecho decir lo que no debía haber dicho nunca.

 

 

 

JESÚS, los que te conocen saben que eres Dios hecho hombre o, al menos, el Hijo de Dios. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.

 

 

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Misericordia

Mc 8,22-26


Cuando Jesús y sus discípulos, llegaron a Betsaida, le trajeron un ciego a Jesús y le rogaban que lo tocara. Él tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: ‘¿Ves algo?’ El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: ‘Veo hombres, como si fueran árboles que caminan’.
Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó sano y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole. ‘Ni siquiera entres en el pueblo’”.

COMENTARIO

Como el Hijo de Dios venía a salvar al mundo a todo aquel que necesitase ser salvado, no es nada extraño que eche una mano salvadora en más de una ocasión. Y, es más, si se lo pide alguien en beneficio de otro… más aún.

Aquel hombre, ciego, es seguro que lo estaba pasando más que mal pues la ceguera, ahora pero, sobre todo, entonces, era considerada, además de ser consecuencia de un pecado, algo que apartaba a la persona ciega de la sociedad.

Jesucristo no puede resistirse a curarlo porque, además, no quiere resistirse. Lo que no debió llevar nada bien el curado es no poder decir nada de aquel prodigio y milagro que le había correspondido aunque, debemos reconocer, que es casi seguro que no callara como lo que le pasó como, por cierto, pasa tras muchas veces muy a pesar de que el Hijo de Dios no quiera cierto tipo de publicidad...


JESÚS, infinitas gracias por ser tan misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de febrero de 2022

Cuidado con cierta levadura


Mc 8, 24-31


En aquel tiempo, los discípulos se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Jesús les hacía esta advertencia: ‘Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes’. Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: ‘¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?’. ‘Doce’, le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?’ Le dicen: ‘Siete’. Y continuó: ‘¿Aún no entendéis?’”.


COMENTARIO


Ciertamente, aquellos que andaban más de cerca con el Hijo de Dios, los Apóstoles, no acababan de comprender muchas de las cosas que hacía o que decía su Maestro. Y tampoco era extraño pues su formación no era, digamos y en general, excesiva.

Los Apóstoles actuaban como hombres que era y, como tales, no acababan de comprender que debían tener confianza en Aquel que los había creado y los mantenía en el mundo. Sin embargo, no podían comprender cómo se podía alimentar a tantas personas sin tener alimento que dar o, en todo caso, muy poco y escaso.

Sin embargo, y como puede apreciarse muchas veces, no contaban con el poder de Dios reflejado en el que tenía su¡ Hijo, Jesucristo.



JESÚS, gracias por tratar de hacer que, al menos, comprendamos las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de febrero de 2022

Enviados al mundo

Lc 10, 1-19

 

“1 Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 2 Y les decía: ‘La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. 5 Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’. 6 Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. 7 Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. 8 Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, 9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros’”.

 

COMENTARIO

 

Cuando el Hijo de  Dios envía a aquellos 72 discípulos es que sabía que era muy importante que la Buena Noticia se difundiera allí donde pudiera llegar. Y sabía, también, que había que pedir a Dios que escogiera a los que debían cultivar su campo.

 

Deben dejarlo todo a la santa Providencia de Dios pues, de otra forma, no acabarían de entender lo que supone que el Todopoderoso ama a sus hijos y los cuida.

 

El mensaje que deben ofrecer a todo aquel con el que se encuentren es bien claro: el Reino de Dios ha llegado al mundo y deben acogerlo en sus corazones.

 

 

JESÚS,  gracias por haber enviado a los 72.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de febrero de 2022

Les dio de comer

Mc 8, 1-20



En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Siento compasión de esta gente, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”.

Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?” Él les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?” Ellos respondieron: “Siete”.

Entonces Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.

Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.

Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.”



COMENTARIO


La multiplicación de los panes y los peces y lo que eso supuso para aquellos que la presenciaron no es una circunstancia que no se deba tener en cuenta sino todo lo contrario. Y es que el Hijo de Dios mostró hasta dónde puede llegar el Amor y el poder de Dios.

Los Apóstoles respondieron como hombres que, al parecer, tienen poca fe. No saben, al parecer, que con ellos está Alguien que es más que un simple Maestro de la Ley de Dios.

Resulta curioso que sobrara de aquella comida de la que había bien poca. Y es que el Amor de Dios siempre se da en abundancia y nunca podemos decir que nos falte.



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán