2 de febrero de 2022

Miércoles, 2 de febrero de 2022


Lc 2, 22-32


“Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: ’Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.’”


COMENTARIO


Como era de esperar, José y María cumplen con la Ley y acuden al Templo para presentar a su hijo Jesús. Era algo que se hacía porque así estaba establecido y porque era un deber espiritual más que necesario.


Simeón, aquel anciano santo, esta como tantas otras veces en el Templo porque estaba seguro de que Dios le permitiría ver a su Mesías. Y aquel día se dio cuenta de que aquel Niño era, en verdad, el Enviado de Dios.


Lo que dice Simeón del Niño era lo que se esperaba de Quien era enviado por el Todopoderoso. Por eso no nos extraña que, en iluminara a las naciones y diera gloria al pueblo de Israel.



JESÚS, gracias por haber cumplido, desde aquel entonces, con tu misión.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de febrero de 2022

Con el poder de Dios

Mc 5, 22-43


En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos y le dice: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.



COMENTARIO

El caso es que cuando al Hijo de Dios se le tiene confianza y fe en lo que es capaz de hacer con el poder de su Padre del Cielo pasa lo que pasa y que recoge este extenso texto del Evangelio de San Marcos: nadie sale defraudado.

Aquellas personas, tanto Jairo como la hemorroísa, tenían graven problemas. Es más, al primero de ellos se le estaba muriendo una hija (y se muere) y a la segunda, aquella mujer enferma, nada le había dado solución a su grave problema.

Decimos arriba que la confianza en Jesucristo tiene su recompensa no sólo espiritual sino, aquí mismo física. Y es que el Hijo de Dios trae a la vida a la hija de Jairo y cura, con sólo tocar una pieza de su ropa, a la hemorroísa. Y es que el poder de Dios es lo que tiene… que es totalmente poderoso.



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

31 de enero de 2022

El bien que no entiende en hombre

Mc 5,1-20

 

“En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante Él y gritó con gran voz: “¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes”. Es que Él le había dicho: “Espíritu inmundo, sal de este hombre”. Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Le contesta: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.

 

Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron: “Envíanos a los puercos para que entremos en ellos”. Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.

 

Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con Él. Pero no se lo concedió, sino que le dijo: “Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti”. Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.

 

 

COMENTARIO

 

Sin duda, aquel hombre lo estaba pasando muy mal. Estaba, según nos dice el texto del Evangelio de San Marcos, gravemente endemoniado. Tenía muchos demonios. Por eso necesitaba el auxilio de Aquel a Quien los demonios temían: el Hijo de Dios.

 

Jesús echa a los demonios de aquel hombre. Sin embargo, a la ambición humana aquello, siendo tan maravilloso, parece no importarle nada. Y es que aquellos hombres  no querían perder e negocio que hacían con los cerdos. Al parecer poco les importaba la vida de su prójimo endemoniado.

 

Aquel hombre, como es de esperar, está agradecido. Por eso quiere acompañar a Jesús. Pero el Maestro prefiere que diga lo que Dios ha hecho en su favor. Por eso no nos extraña nada que la fama de santidad de Jesucristo se extendiera por doquier.

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptar el auxilio de tu corazón.

 

 

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

30 de enero de 2022

Querían despeñarlo


Lc 4, 21-30

 


“21 Comenzó, pues, a decirles: ‘Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.’ 22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: ‘¿No es éste el hijo de José?’ 23 Él les dijo: ‘Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.’24 Y añadió: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.’ 25 ‘Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.’ 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.”

 

 

COMENTARIO

 

Resulta síntoma de tener unas miras muy cortas cuando entendemos que lo bueno es para nosotros y los demás no pueden gozar de eso. Y es lo que les pasa a muchos que escuchan al Hijo de Dios y que creen que hace de menos al pueblo de Israel.

 

Los que escuchaban aquel día a Jesús querían oír algo que halagase sus oídos como, por ejemplo, que Dios había escogido al pueblo de Israel como su pueblo y que los demás, en fin…, que no tenían importancia.

 

Sin embargo, Jesucristo sabe que el Amor de Dios no se circunscribe a un solo pueblo sino que es de todo aquel que lo acepta como Padre y le pide compasión y Amor. Y eso, al parecer, había muchos que no querían aceptarlo con ser la verdad. Y por eso querían despeñarlo... ¡claro!

 

JESÚS,  gracias por decir la verdad de la Verdad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de enero de 2022

Con el poder de Dios

Mc 4, 35-41


"Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos a la otra orilla”. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.

Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”

Despertándose, Él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!” El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.

Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”

Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”"


COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Marcos nos muestra una situación bien común si la miramos desde un punto de vista espiritual: hay quien se preocupa demasiado porque tiene poca fe y hay quien no ha de preocuparse porque confía en la Providencia de Dios.

Aquellos Apóstoles, como habrían hecho tantas veces, se suben a la barca y quieren cruzar a la otra orilla del lago. Pero una tormenta, al parecer fuerte, les alcanzan y tienen miedo. Mientras tanto, Jesús está durmiendo como si nada…

Luego, el Hijo de Dios les pone sobre la mesa o, mejor, sobre cubierta, una verdad tan grande como es la que dice que no se debe tener miedo si se tiene fe. Y ellos, aún después de ver lo que hace, se preguntan acerca de Quién es su Maestro… En fin...



JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de enero de 2022

El Reino de Dios crece despacio

Mc 4, 26-34


"Jesús decía a sus discípulos: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo."

COMENTARIO

Es verdad que sabía el Hijo de Dios que, para enseñar a sus Apóstoles pero, sobre todo, al común des contemporáneos, debía hacer uso de un método que no era suyo sino que era muy normal servirse del mismo para enseñar: la parábola que venía a ser como explicar determinada realidad espiritual valiéndose de cosas de la vida cotidiana que pudieran ser entendidas por cualquiera.

Eso es lo que aquí hace para dar a entender qué es el Reino de Dios que no era cosa baladí sino de mucha importancia.

El Reino de Dios, como nos dice Jesucristo, es algo así como muy pequeño que entra en el corazón del creyente y allí hace su nido y fructifica. Y puede llegar a ser tan grande en el hombre que puede dar cobijo a prójimo. Así es el Reino de Dios.


JESÚS, gracias por explicarnos realidades tan importantes.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de enero de 2022

No esconder la luz

Mc 4, 21-25



“ 21 Les decía también: ‘¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho?¿No es para ponerla sobre el candelero? 22 Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. 23 Quien tanga oídos para oír, que oiga.’ 24 Les decía también: ‘Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aún con creces¡. 25 Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’”


COMENTARIO


El texto bíblico de hoy tiene muchas resonancias en nuestra propia vida aunque haya hecho mucho tiempo que fue escrito. Y es que la inspiración el Espíritu Santo dura para siempre. Por eso sabemos que, como nos dice el Hijo de Dios, no debemos esconder la Luz de la Palabra del Todopoderoso porque ha de ser vista, conocida y amada por todo aquel que pueda verla, conocerla y amarla.

Debemos saber también que Dios todo lo sabe. Por eso nos dice Jesucristo que todo lo que podamos hacer en secreto será conocido y lo dice para que no actuemos en contra de la Voluntad de Dios.

Y, para finalizar, lo que es más que importante: seremos medidos por Dios según nosotros hayamos medido a los demás y, también, hay quien cree que tiene fe cuando, en realidad, es poca o ninguna. Pues a tal persona se le ha de quitar la que tiene y sólo a quien de verdad la tenga, se le dará. Así de sencillo.


JESÚS, gracias por ser tan claro con nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de enero de 2022

Salió el sembrador y sembró

Mc 4, 1-10.14-20


“Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: ‘Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno’. Y añadió: ‘El que tenga oídos para oír, que oiga’. El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno’”.


COMENTARIO

Esta parábola, la del Sembrador que salió a sembrar es ejemplo de la consideración que tiene el Hijo de Dios al respecto de su Padre del Cielo. Y es que no es poco que Dios mismo trate de sembrar en el corazón de sus hijos y que unos lo reciban de una manera y otros, de otra.

Aquel Sembrador, Dios mismo, salió a sembrar su santa Ley en el corazón de los que había creado. Pero había en el mundo mucha clase de personas y no todas recibían lo mismo la semilla de vida eterna que Dios quería sembrar en sus corazones.

Creemos que Jesucristo quiere que nosotros seamos del grupo de hijos de Dios que tienen un corazón preparado como buena tierra para que su Palabra cale bien dentro del mismo y allí crezca y fructifique en nuestra vida. Y, si es posible, dar un tanto por ciento muy alto de fruto.


JESÚS, gracias por sembrar, en nuestra vida, la buen semilla del Amor.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2022

Quitar al que tiene

Mc 3, 21-25



"Jesús decía a la multitud:

“¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!”

Y les decía: “¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene”."



COMENTARIO


En este texto del Evangelio de san Marcos, el Hijo de Dios nos pone sobre la pisa de cómo debemos ser y qué debemos hacer con según qué realidades espirituales. Y es que, como bien nos dice Jesucristo aquello que es bueno que se sepa no se puede esconder para que no se sepa pues lo que es mejor para el hombre debe ser reconocido por el hombre como tal.

Pero es que hay algo que nos debe hacer pensar sobre cómo tenemos en cuenta a nuestro prójimo con quien tanta relación tenemos todos los días. Y es que es más que importante saber, ¡saber!, que Dios nos va a medir con la misma vara de medir con que nosotros midamos a los demás… y eso, se diga lo que se diga, da mucho que pensar sobre qué vara utilizamos nosotros…

Y por último, algo que es muy importante: debemos tener cuidado con la fe que creemos tener porque, a lo mejor, no es la mejor ni está lo suficientemente formada. Y es que a veces podemos creer que somos más cuando, en realidad, lo que somos es menos...


JESÚS, gracias por decirnos siempre la Verdad.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2022

No pecar contra el Espíritu Santo

Mc 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: ‘Está poseído por Beelzebul’ y ‘por el príncipe de los demonios expulsa los demonios’. Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: ‘¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno’. Es que decían: ‘Está poseído por un espíritu inmundo’”.

 

COMENTARIO

 

Acusar de que Jesús expulsaba a los demonios porque estaba al servicio de Satanás era decir cosas que, por ridículas, no podían hacerle daño al Hijo de Dios. Sin embargo, eso no quería decir que nada tuviera que decir quien así era atacado.

 

Aquello que decían aquellos que querían atacar a Jesús no tenía razón de ser. Y Cristo les hace ver lo absurdo de sus afirmaciones porque uno puede ir contra sí mismo. Por tanto, si Él actuaba contra los demonios era porque no era parte de los demonios.

 

Había, sin embargo, algo muy importante que debía ser conocido por todos: ciertamente, Dios perdona siempre a sus hijos. Sin embargo, hay una blasfemia que no se podía perdonar y era la que se decía contra el Espíritu Santo y, como consecuencia peor, la muerte eterna.

 

JESÚS, ayúdanos a no pecar nunca contra el Espíritu Santo.

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de enero de 2022

Se cumplió todo

Lc 1, 1-4; 4, 14-21



“1 Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, 2 tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, 3 he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, 4 para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.14 Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. 15 Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. 16 Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura.17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:18 ‘El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos’ 19 y proclamar un año de gracia del Señor’.20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: ‘Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.’”

 

 

COMENTARIO

Según en propio evangelista Lucas dice a un tal Teófilo, lo que ha hecho quien fuera médico es investigar acerca de la vida del Hijo de Dios. Y es que tiene intención de dejar por escrito lo mismo que otros han hecho. El cuenta, además, con una fuente muy directa de todo aquello que fue la Virgen María, con la que, según creemos, muchas veces habló.

El caso es que cuando se levanta para leer en la sinagoga de Nazaret le toca, por así decirlo, hacer lo propio con el rollo dedicado al profeta Isaías. Y lo que lee no es que no tenga nada que ver con él sino que cumple, palabra por palabra lo que es su propia vida. Y por eso dice, con la sorpresa, suponemos de muchos de los presentes, que aquello que acababa de leer se cumplía en aquel día pues era, Él, el Ungido de Dios, su Enviado, su Mesías.

 

 

JESÚS, gracias por cumplir siempre con tu misión pesara a quien pesara.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de enero de 2022

Está fuera de sí

Mc 3, 20-21


20 Vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. 21 Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: ‘Está fuera de sí’”.

COMENTARIO

No podemos negar que este texto del Evangelio de San Marcos es verdaderamente extraño por lo que dice y por lo que podemos suponer que eso significa. Y es que no poco que diga lo que diga.

Por una parte, no es nada extraño que muchos de sus vecinos, al saber que había ido a casa Jesús quisieran verlo. Y es que les habría llegado al oído lo que decía y hacía y, por tanto, era de esperar que quisieran verlo.

Lo otro es lo verdaderamente extraño. Y es que nos dice Marcos que Jesús estaba “fuera de sí”. Y, como no podemos pensar ni creer que hubiera perdido la cabeza quien era Dios hecho hombre, es posible que se tratara de una situación en la que Cristo estuviera en trance espiritual o algo así. Es, de todas formas, un verdadero misterio todo esto.



JESÚS, ¿alguna vez comprenderemos esto?



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de enero de 2022

Escogió a los que quiso

Mc 3, 13-19



"Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó."


COMENTARIO


Cuando leemos que el Hijo de Dios subió a la montaña a orar suponemos que lo hacía para estar más cerca de su Padre del Cielo o, algo así, como para estar en un lugar tranquilo donde poder orar.

Ciertamente, sabía Jesucristo que debía escoger una serie de personas para que difundieran la Buena Noticia del Reino de Dios. Y escoge a los que cree que debe escoger.

Entre los hombres que escoge había, por decirlo así, de todo pero, en general se trataba de personas más o menos sencillas preparadas para acoger en su corazón el vino nuevo y dejar el viejo apartado.



JESÚS, gracias por haber escogido a los Doce.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de enero de 2022

Reconocer a Cristo

Mc 7, 7-12


"7 Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. 8 Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón. 9 Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. 10 Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. 11 Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. 12 Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer."

COMENTARIO

En realidad, lo que hace el Hijo de Dios, una vez empieza a llevar a cabo sus milagros (en Caná, en la boda) no es más que cumplir con la misión que le había sido encomendada por su Padre del Cielo: salvar a todo aquel que necesita ser salvado.

Era de esperar que muchas personas fueran tras Jesucristo pues, como nos dice el texto bíblico, se habían enterado de lo que hacía y eso les llamaba mucho la atención pues conocían que las Sagradas Escrituras judías decían que cuando llegase el Mesías los ciegos iban a ver y los cojos a andar…

También es verdad que los demonios conocían al Hijo de Dios. Y por eso los dominaba a la perfección y los echaba de allí donde podía encontrarlos. Sin embargo, les prohibía que nada dijeran.


JESÚS, gracias por cumplir siempre con la Voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de enero de 2022

Querían acabar con Él

Mc 3, 1-6



"Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”.
Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”

Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él."


COMENTARIO

Ciertamente, había quien, al no querer al Hijo de Dios, estaba esperando que hiciera algo que, según ellos y la ley, estuviera mal visto por el común de los judíos. Y esperaban que pasara algo… y pasó.

Es verdad que era imposible que Jesucristo ni hiciera algo con aquel hombre que lo estaba pasando tan mal con su mano paralizada. Y seguro que también sabía que era observado por si curaba en sábado. Pero pregunta Cristo si es bueno hacer el bien o el mal. Ellos no contestan porque deberían decir que era bueno hacer el bien pero era sábado…

Lo que pasa inmediatamente no es nada extraño en quien no quiere a alguien que, para ellos, es tan peligroso: quieren confabularse con los seguidores de Herodes para matar a Cristo.



JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer a pesar de todo.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2022

Cumplir la Voluntad de Dios

Mc 2, 23-28


"Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?” Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!”"


COMENTARIO


Es verdad que, en tiempos del Hijo de Dios había muchos creyentes judíos que estaban demasiado pegados a una serie de preceptos que tenían como sagrados sin darse cuenta de que los mismos podían no ser la Voluntad de Dios.

La verdad es que Jesucristo sabía eso y por tal circunstancia las tiene que poner el ejemplo del novio y de sus amigos. Y eso, a lo mejor, debería haberles hecho pensar algo acerca de su comportamiento aunque, la verdad, seguramente no les hizo cambiar nada el corazón.

El cambio de corazón era lo que quería que se produjese Jesucristo en aquellos que lo tenían aún de piedra. Y es que debían cambiarlo para recibir el vino nuevo del Reino de Dios que no podía contenerse en sus odres viejos.



JESÚS, gracias por querer que se comprenda lo que es la Voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2022

Comprender la Ley de Dios


Mc 2, 18-22

 

“18 Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: ‘¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?’ 19 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. 20 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. 21 Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. 22 Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.’”

 

 

COMENTARIO

 

No es nada extraño que, aquellos que seguían a rajatabla las ordenaciones de la ley, se extrañaran de que los discípulos de Jesús no cumplieran con algo tan importante como era el ayuno.

 

El Hijo de Dios sabía, sin embargo, que las cosas, en cuanto a tal materia, debían cambiar. En realidad, cuando a Él lo mataran y se fuera a la Casa de su Padre… entonces el ayuno tendría total sentido.

 

Eso lo dice Cristo porque sabe que la verdadera Ley de Dios se presentaba al mundo como si fuera nueva cuando, en realidad, era la misma de siempre. Y, para poder recibirla, los corazones debían cambiar y, así, tendría un lugar donde vivir y dar vida.

 

 

JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios y su verdadero significado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de enero de 2022

Con el poder de la Madre

 

Jn 2, 1-11


“1 Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. 2  Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. 3  Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: ‘No tienen vino.’ 4 Jesús le responde: ‘¿Qué tengo yo contigo mujer?, Todavía no ha llegado mi hora.’ 5 Dice su madre a los sirvientes: = ‘Haced lo que él os diga.’ 6 Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. 7 Les dice Jesús: ‘Llenad las tinajas de agua.’ Y las llenaron hasta arriba. 8 ‘Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.’ Ellos lo llevaron.9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían  sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio 10 y le dice: ‘Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.’ 11  Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.”

COMENTARIO

Lo que nos trae el Evangelio de San Juan es más que conocido y ha sido, por decirlo así, el exacto momento en el que se pone a prueba el amor de Cristo y, luego, lo que supone el que le tenía a su Madre, la Virgen María. Y es que aquella situación era para los novios muy peliaguda porque se habían quedado sin vino e iban a quedar muy mal ante sus invitados. 

Lo que dice la Virgen María a su hijo es que ayude a aquellas personas que lo estaban pasando mal. Pero, al parecer, Jesús se hace rogar porque cree que aquel no es el momento oportuno para que se manifieste al mundo el poder de Dios. Pero su Madre insiste porque sabe que, de verdad, necesitan el poder del Todopoderoso en aquel momento.

 Lo que acaba pasando es que aquel episodio sirve para que los pocos discípulos que entonces tenía el Hijo de Dios se den cuenta de que, en efecto, aquel hombre no es un Maestro cualquiera sino que, en efecto, es el Mesías enviado por Dios.

 

JESÚS,  gracias por hacer caso a tu Madre y manifestar el poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán